El plan para que los jóvenes no abandonen la ruralidad

El plan para que los jóvenes no abandonen la ruralidad

Con huertas escolares y capacitaciones se busca que no migren a la ciudad.

Escuelas de campo y unidades productivas de agricultura familiar

Con los talleres se busca que los jóvenes apliquen en sus viviendas lo que aprenden.

Foto:

Secretaría de Desarrollo Económico

02 de enero 2018 , 08:09 p.m.

Los bajos ingresos de las familias campesinas de la ruralidad bogotana, sumado a la carencia de técnicas para mejorar la producción de sus parcelas, ha llevado a que los jóvenes migren hacia el casco urbano de la ciudad para buscar mejores salarios.

A esta situación le puso el ojo la Secretaría de Desarrollo Económico, que intervino en más de 30 colegios de la zona rural de las localidades de Usme, Santa Fe, Usaquén, Ciudad Bolívar y Chapinero, para crear huertas dentro de las instituciones que les sirvan de escuela práctica a los jóvenes.

Lo que se busca es generar transferencia de conocimiento de herramientas de cultivo, producción de alimentos, entre otros, con el fin de que los estudiantes los apliquen en sus viviendas.

“Esta fue una alianza con la Secretaría de Educación para trabajar en colegios públicos, que termina siendo una gran oportunidad para que los jóvenes puedan conocer técnicas que ayuden a mejorar los ingresos familiares, porque gran parte de la fricción es que en el campo estos son bajos”, señaló Juan Miguel Durán, secretario de Desarrollo Económico.

Según estima esta entidad, un pequeño productor de la ruralidad recibe entre medio y un salario mínimo legal mensual vigente. Con estos recursos los encargados del hogar no solo deben mantener sus familias, sino los cultivos que les permiten subsistir, lo que aprieta sus finanzas.

Escuelas de campo y unidades productivas de agricultura familiar

En las unidades productivas se privilegian productos como arándanos, espárragos, lechuga ‘baby’, entre otros.

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Secretaría de Desarrollo Económico

Para aliviar esta situación, una de las primeras estrategias que se implementó desde esta entidad fue diversificar la oferta de productos que se estaban trayendo a la capital, para que estos no se concentraran en la papa, dado que al competir con departamentos como Boyacá, la producción de la ruralidad bogotana es baja.

Por ello, se impulsó un plan de reconversión productiva, que incentivó la siembra de arándanos, lechuga baby, espárragos y otros productos que hoy están comprando más de 10 marcas privadas a los más de 320 pequeños productores que se le midieron a este plan.

Sumado a ello se crearon las huertas escolares, en donde se instalaron invernaderos de 60 metros cuadrados para capacitar a los jóvenes de la ruralidad.

Escuelas de campo

A estos procesos se les sumó un tercero: las escuelas de campo, que siguiendo la misma dinámica de las huertas escolares, sirven como escenario para mejorar las técnicas agrícolas de comunidades rurales.

Las primeras cuatro fueron abiertas en dos colegios de la localidad de Sumapaz y en el área rural de Ciudad Bolívar y Usme.


Además, se conformaron 10 grupos comunitarios para instalar otros 20 espacios de aprendizaje y se preparan 25 más para el primer trimestre del año.

Lo que ha calculado la Secretaría de Desarrollo Económico es que al mejorar las capacidades de las familias campesinas y al eliminar la intermediación en la comercialización de los alimentos, es decir, cuando se brindan canales de compra directos –como los mercados campesinos que se realizan los fines de semana en Bogotá–, se mejoran los ingresos de estos productores.

Según sus cálculos, una unidad productiva, que se compone de un invernadero de 252 metros cuadrados, en donde se tiene asistencia técnica por parte de Desarrollo Económico, llega a generar un salario mínimo adicional para un grupo familiar de la ruralidad, que sumado al conocimiento que reciben los jóvenes pueden mejorar las condiciones de vida en el campo bogotano.

110 mercados campesinos

Más de 500 pequeños y medianos productores de la capital y de Meta, Cundinamarca, Boyacá y Villavicencio, así como víctimas del conflicto que viven hoy en la localidad de Puente Aranda, se han vinculado a los mercados campesinos que desde el año pasado se han realizado de dos maneras. Primero, en 65 jornadas fijas en la plaza de los Artesanos, y segundo, en 45 mercados itinerantes en parques de las localidades de Chapinero, Suba, Usaquén y Fontibón.

Según indicó Juan Miguel Durán, secretario de Desarrollo Económico, estas jornadas buscan desintermediar la comercialización de alimentos para los productores, con el fin de mejorar sus ingresos y así reducir los costos para los consumidores.

MICHAEL CRUZ ROA
EL TIEMPO 
Twitter: @M_CruzRoa
miccru@eltiempo.com

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