‘El mundo entero vio una Bogotá moderna y ordenada’

‘El mundo entero vio una Bogotá moderna y ordenada’

Habla Ignacio de Guzmán, organizador de la logística de la visita del Papa en la capital.

Papa Francisco en Bogotá

Según el IDRD, unos 24.500 jóvenes asistieron a la plaza de Bolívar, el jueves en la mañana, al encuentro con el papa Francisco.

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Abel Cárdenas / EL TIEMPO

10 de septiembre 2017 , 09:10 p.m.

Pocos sabían quién era Ignacio de Guzmán antes de que la ciudad se enterara de que era el hombre que había gerenciado toda la logística que permitió que la visita del papa Francisco fuera un éxito en Bogotá.

Hablar de todos los cargos de este profesional en Derecho y Economía de la Universidad Javeriana sería demasiado extenso, pero, por mencionar algunos, se puede enunciar que dirigió el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep), fue presidente del Grupo Social, una fundación liderada por reconocidas empresas; que dirigió la primera campaña a la presidencia de Noemí Sanín, creó las zonas francas de Bogotá, Cartagena y Cali, y además trabajó en llave con el alcalde Enrique Peñalosa para crear TransMilenio en 1998.

Ese recorrido, dice, es lo que lo forjó como un buen gerente. “La formación se logra en el transcurso de la vida”, le dijo a EL TIEMPO. También explicó el origen del éxito de la visita del pontífice.

¿Cuándo Enrique Peñalosa le hizo esa propuesta ‘indecente’?

Hace tres meses y medio, como la hacen únicamente los amigos, es decir, sorprendiéndome. Me citó a unas reuniones y nunca me dijo que eran para nombrarme como gerente. Un día, delante de varios miembros de la Iglesia dijo que yo era el tipo que se iba a encargar de la visita del papa Francisco.

¿Y usted qué hizo?

Pues yo no iba a desmentirlo en público. Pero a la salida le aclaré que yo no iba a ser empleado público y que solo iba a dirigir todas las labores, sin disponer de dineros ni hacer contratación pública. Y eso fue lo que hice.

¿Cómo comenzó semejante planeación?

Reclutando a los mejores secretarios del gabinete, era un proyecto que no podíamos hacer solos. Los secretarios de Salud, Seguridad, Cultura, Integración Social y el IDRD fueron fundamentales. Era como producir un gran programa de televisión; por eso, la dirección del Canal Capital fue tan importante, el doctor Darío Montenegro se encargó de manejar el dinero y la contratación.

¿En qué consistió la segunda etapa?

En planear cada detalle, en discutirlo e integrarlo al proyecto. Luego había que organizar presupuesto porque, como se sabe, en el Estado no se puede tramitar nada si este no está bien detallado. Luego hubo que conseguir el dinero del Distrito, aspecto que debía pasar por el Concejo de Bogotá y el Ministerio de Hacienda, así como por el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República. Luego sí se comenzó a trabajar en serio (risas), en la ejecución.

¿Con qué comenzaron?

Después de armar las propuestas y los estudios técnicos y jurídicos comienza la etapa de negociación buscando a los mejores, y luego la carrera frenética para cerrar los contratos y que la gente comience a trabajar. Estamos hablando de la publicidad, la movilidad, las presentaciones artísticas, la seguridad y los 6.000 hombres adicionales para la Policía, la logística, las ambulancias, las carpas, los puestos de salud, los médicos, los almuerzos, el agua y hasta la comida para los caballos, entre otras muchas cosas. Hay que tener en cuenta hasta el más mínimo detalle.

¿Cada cuánto tenía que reunirse para planear todo? ¿Usted pudo dormir estos tres meses?

A lo último ya no se podía hacer tantas reuniones porque nadie tenía tiempo para mirar el informe de cada sector. Había comités que se reunieron en muchas ocasiones, hasta cuatro veces por semana. Yo asistía al comité operativo conformado por Raúl Buitrago, secretario general de la Alcaldía; el doctor Darío Montenegro, gerente de Canal Capital, y el doctor Orlando Molano, director del IDRD.

¿Algo les salió mal?

No. Hubo una buena planeación. Las dificultades se solucionaban. Cosas relacionadas con las pantallas gigantes, escoger el mejor precio con la mejor calidad, o lidiar con que las otras ciudades también estaban demandando productos y servicios fueron aspectos difíciles que al final se lograron con éxito.

¿Tenían prevista la lluvia o los cogió por sorpresa?

Claro, era un tema posible en un parque. En ese aspecto fue muy importante la comunicación y los instructivos que se le hicieron llegar a la gente. Una de las recomendaciones fue que no llevaran paraguas, porque estos estorbaban a las demás personas, sino capuchones protectores, y así lo hicieron. Todo el mundo llevaba su impermeable. Por eso, la gente no se fue a pesar de los dos aguaceros. Los medios nos ayudaron mucho en ese sentido.

¿Por qué cree que la gente se portó tan bien?

Porque durante los últimos 15 días recibió mucha información de la necesidad de un buen comportamiento, de ir con la familia, de respetar las normas, de llegar a tiempo. El actuar de los bogotanos y visitantes fue extraordinario. Reinó la colaboración y la paciencia. La gente usó el transporte público, montó en bicicleta y caminó mucho, pero disfrutando de la ciudad.

¿Es verdad que no hubo homicidios?

No hubo un solo homicidio en Bogotá ni el miércoles ni el jueves. Eso es increíble. Los requerimientos para los bomberos se redujeron en un 50 por ciento. Es decir, todo el mundo hizo cosas lógicas.

¿Hubo trancones?

El reporte fue que el tráfico funcionó muy bien. La norma del pico y placa todo el día dio sus resultados. En el sistema TransMilenio se transportaron 6’200.000 personas, una cifra que nunca habíamos tenido en ningún día. Los ingresos en automóvil al parque estuvieron fluidos y sin grandes trancones.

¿Cuánto se gastó en todo este evento?

$ 21.000 millones, que incluyen los eventos de la calle 26, la plaza de Bolívar y el parque Simón Bolívar. Obvio, con todos los actos culturales, de seguridad y logística que se realizaron. El Distrito puso $ 15.000 millones, que fue lo que nos aprobó el Concejo de Bogotá, y la Presidencia de la República, por medio del Ministerio de Hacienda, aportó $ 6.000 millones.

¿Cómo se posiciona Bogotá ante el mundo con este tipo de eventos?

De la mejor manera. La gente del Vaticano que organiza los viajes nos manifestó que quizás fue el mejor evento que ha hecho en los últimos años y que si no fue el mejor, está entre los mejores. Que fue increíble el comportamiento y la organización. Quedaron muy satisfechos. Este evento no solo se organiza para la gente del país, sino para el mundo entero. 170 millones de personas nos vieron.

¿Qué ciudad vieron en el exterior?

Una ciudad hermosa. La calle 26 se vio amplia, arborizada, con monumentos y obras de arte, con las estaciones de TransMilenio y unos puentes peatonales bonitos, con edificios modernos. Bogotá se veía divina. En el fondo estaban las montañas y los edificios del Centro Internacional. El parque y la plaza de Bolívar estaban espectaculares. Nuestro turismo internacional se incrementará.

¿Los artistas la sacaron del estadio?

Definitivamente. No podría nombrarlos a todos, pero desde los pequeños conjuntos hasta los grandes, como la Orquesta Filarmónica de Bogotá, el coro, Maía, Fanny Lu, ChocQuibTown, estuvieron impecables.

¿Qué sintió al final?

Una inmensa admiración por todos los gestores y participantes. La gente siempre espera lo peor del comportamiento ciudadano, pero se demostró que los habitantes de Bogotá son magníficos. Creo que el equipo del alcalde Enrique Peñalosa es excepcional. Ahora puedo descansar.

Las cifras de la visita

6’000.000 de pasajeros se movilizaron en TransMilenio el 6 y el 7 de septiembre.

1’300.000 personas se movilizaron, concentraron y evacuaron del parque Simón Bolívar sin problemas.

24.500 jóvenes llegaron a la plaza de Bolívar a su encuentro con el Papa y salieron en paz.

2.500 servidores con 80 ambulancias conformaron el equipo de emergencias en los puntos de aglomeración.

105 casos de extraviados en el parque se resolvieron muy rápido, gracias a 33 puntos de atención que se ubicaron en el lugar.

300 buses permitieron la movilización de 12.000 personas en condición de discapacidad, que tuvieron sitio preferencial en la misa.

170 toneladas de basura sacó Aguas de Bogotá, tras la misa, con el apoyo de recicladores.

12.000 funcionarios no tomaron el día cívico para apoyar la jornada.

CAROL MALAVER
Subeditora de Bogotá
Escríbanos a carmal@eltiempo.com

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