Víctima de La Calera habría sido asesinado por robarle un celular

Víctima de La Calera habría sido asesinado por robarle un celular

El pasado lunes festivo, un ciudadano encontró un cadáver en el llamado camino del Indio.

La Calera

Este es el camino en donde Domingo Pérez vio muerto a Édgar Mora. Sería el mismo lugar en que los ciclistas vieron el cuerpo.

Foto:

Mauricio León / EL TIEMPO

10 de julio 2017 , 11:08 p.m.

Como es habitual, a eso de las 10:30 de la mañana, el pasado lunes festivo, Domingo Pérez salió a caminar con Milo, su perro, por el sendero del Indio en La Calera, un tramo peatonal que formará parte del parque El Rocío, el proyecto que tiene peleando a los vecinos del embalse San Rafael con la Administración Distrital y la municipal.

Salió de su casa, muy cerca del sendero; pasó por el camino de Santa Ana, otro de los tramos que conformará el parque; se adentró en el camino al Meta, avanzó no más de dos kilómetros en medio de los gigantes pinos que adornan el paisaje, y supo que algo no andaba bien.

A lo lejos, en la orilla del camino, una trocha de unos cinco metros de ancho por donde transitan ciclistas y habitantes de La Calera y de Bogotá que buscan pasar un rato en medio de la naturaleza, yacía un hombre boca abajo. Atónito, empezó a gritarle al señor, creyendo que era alguien que quizás quería engañarlo para robarlo, pero no recibió respuesta, de manera que decidió devolverse corriendo a buscar ayuda y cuando regresó con los celadores de un conjunto residencial que queda cerca, descubrió que el hombre estaba lleno de sangre y no reaccionaba. Estaba muerto.

Yo nunca en mi vida había visto un muerto. Fue una cosa terrible. Por ahí pasan muchísimas personas, sobre todo los fines de semana, y no hay ningún tipo de seguridad, y así quieren hacer un parque”, refutó Domingo. Édgar Mora Villalobos, un veterano de 61 años, era la víctima, aunque en un principio Domingo pensó que se trataba un ciclista que había sido atracado y herido. La Policía de Cundinamarca le confirmó a EL TIEMPO que Mora Villalobos era un ciudadano que desde hace pocos meses se había mudado con su familia a La Calera; le encantaba hacer senderismo, era la tercera vez que transitaba por el camino del Indio y no iba en bicicleta.

El pasado lunes 3 de julio, las autoridades de Cundinamarca recibieron una llamada en la cual un ciudadano reportó el asesinato y después de inspeccionar la escena del crimen, confirmaron que Mora Villalobos tenía varias heridas con arma blanca y no llevaba su teléfono móvil; según su familia, un celular antiguo que no costaba más de 60.000 pesos.

Domingo desconocía lo ocurrido hasta la semana pasada, cuando salió a la luz la denuncia de un grupo de ciclistas que dicen haber encontrado el cuerpo de un hombre en el mismo lugar, a la misma hora y con las mismas características. Lo único que no coincide es la versión de los testigos con la de las autoridades.

EL TIEMPO intentó comunicarse de nuevo con la Policía de Cundinamarca para verificar si el occiso es el mismo o si, por el contrario, son dos personas las que han sido asesinadas en el mismo trayecto en la última semana, pero no obtuvo respuesta

Tragedia familiar

La muerte de Édgar fue solo una tragedia más que sufrió la familia Mora Benito. El viernes pasado fue su entierro, a su esposa desde hace tres meses le detectaron una grave enfermedad, y Yenny, una de sus hijas, mientras lidia con los malestares y todo lo que traen consigo 13 semanas de embarazo, tuvo que sacar fuerzas, preparar todo para las exequias de su papá y, junto con sus hermanos, acompañar a su madre en esta dura etapa.

Pese a lo caótico que pudieron ser esos días y el dolor tan grande que la invade, se escuchaba tranquila, serena y, eso sí, con muchas ganas de que no se repita la historia de su papá. “Yo no quiero que esto le pase a nadie más; no es posible que todo el mundo sepa que esos caminos son peligrosos, pero no que nosotros, que nos acabamos de mudar, no tengamos ni idea”, comentó Yenny.

La inseguridad

Sin duda alguna, ese sector de senderos ecológicos que conectan a Usaquén con La Calera y conducen al embalse San Rafael son un gran atractivo para desconectarse de vez en cuando del agite de la ciudad y de su aire contaminado; sin embargo, la inseguridad tiene preocupados a quienes viven en el sector y lo visitan con frecuencia, sobre todo, cuando el Distrito pretende hacer un parque con atracciones para toda la familia, con una inversión millonaria. “Antes de que termine el año van a abrir ese parque, pero lo único que han puesto son unos letreros con unos mapas y unas bancas, pero ¿la seguridad qué?”, cuestionó Domingo.

Al parecer, son constantes el miedo y los casos de atracos en la zona, pues se ha sabido de bandas de atracadores que les quitan las bicicletas y las pertenencias a los ciclistas que recorren el lugar. “La policía aparece de vez en cuando, hacen una ronda y se van”, afirmó uno de los celadores.

Sin embargo, el arquitecto Fernando Montenegro, profesional a cargo del parque El Rocío, confirmó que desde el momento en el que se abra oficialmente este primer tramo del parque, el lugar contará con todo un esquema de seguridad privada .


ANA MARÍA OCORÓ LOZADA
Redactora de EL TIEMPO
En Twitter: @_laocoro3
Escríbanos a anaoco@eltiempo.com

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