¿Por qué es tan difícil acabar con los carros chimeneas en la ciudad?

¿Por qué es tan difícil acabar con los carros chimeneas en la ciudad?

Camiones y buses provisionales, hasta con 19 años de servicio, entre los que más contaminan.

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La salud humana también se ve afectada con las emisiones tóxicas que emanan estos buses chimenea.

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Carlos Ortega / EL TIEMPO

13 de febrero 2017 , 06:34 a.m.

Las bocanadas de humo negro que sueltan los buses del Sistema (SITP) tanto zonales como provisionales, los camiones de carga y otros que usan diésel confirman que Bogotá no ha podido ganar la batalla contra los carros chimeneas.

La falta de una regulación más exigente, de campañas de formación para el mantenimiento preventivo y en el caso del SITP la crisis financiera que se generó desde que se integró el sistema no han permitido reducir las emisiones.

Entre los automotores más contaminantes están los buses de servicio público. Hoy en la ciudad, según datos de TransMilenio (TM), circulan cerca de 6.496 vehículos del SITP zonal, algunos con más de 14 años de uso, y 4.866 del provisional, varios con cerca de 19 años de servicio. Cabe señalar que el SIPT se adjudicó en el 2010 y 18 meses después se inició su implementación, la cual no ha concluido, entre otras causas porque dos de los concesionarios nunca operaron.

Pero ¿por qué ha sido tan difícil renovar esta flota? Para Jacobo Morales, propietario de un bus del SITP, parte del problema radica en que en lugar de poner una flota nueva para este sistema, lo que hicieron fue coger los carros usados y pintarlos de azul.

(Voy y vuelvo: Buses sin luces)

Cuesta retirarlos

“Los operadores del SITP están teniendo pérdidas, y las empresas no les hacen los mantenimientos adecuados. Los mismos conductores se han quejado de que los mandan con los vehículos varados, botando ACPM, y ellos por ahorrarse costos de mantenimiento no lo hacen”, aseguró el transportador.

Sobre la chatarrización, TM asegura que hasta enero pasado se habían chatarrizado 6.512 buses del transporte público colectivo (TPC), y aún quedan pendientes 4.423, según la meta proyectada para el 2016.

La vida útil de estos carros, cuando son del TPC, es de 20 años según la Ley 105 del Ministerio de Transporte, pero cuando la flota presta servicio para el SITP, su vida útil es de 12 años, contados a partir de la fecha de matrícula del carro, anunció TM.

Darío Hidalgo, experto en movilidad, señala que el SITP no ha logrado acabar con los buses y busetas viejos y contaminantes porque tuvo problemas en el proceso de implementación, por lo que se siguen viendo varios con letreros del provisional. “No se ha podido acabar con estas chimeneas porque, como sociedad, no hemos estado dispuestos a pagar su retiro. Retirarlos cuesta, y no se asignan recursos para esto”, aseguró Hidalgo.

Voceros del SITP Colombia dicen que la mayoría de carros ya tienen un desgaste, y los motores están al borde de cumplir su vida útil; entonces, ya es muy difícil hacerles una reparación a estos carros y es mejor sacarlos de comercio.

Y ¿por qué no los sacan del mercado? “No hay plata para reponerlos, y la responsabilidad de esto está en manos de los operadores, pero ante la crisis económica no hay dinero para hacerlo. TransMilenio está mirando hoy día la posibilidad de darnos un empujoncito para mitigar la crisis”, aseguró el SITP.

En cuanto a la contaminación que generan los camiones, el mayor impacto ambiental se evidencia en las localidades de Fontibón, Puente Aranda, Kennedy, Bosa y el corredor de la Autopista Sur por donde circula el mayor número de estos vehículos. Se estima que en Bogotá circulan 9483 de carga pesada.

Para mitigar esto, la Secretaría de Ambiente está impulsando un programa de autorregulación, a fin de que cada empresa de carga y de pasajeros garantice que se cumplan las normas y la ecoconducción.

“Esto es el mantenimiento preventivo implementado debe ser documentado”, afirmó Óscar Ducuara, subdirector de calidad auditiva y visual del aire de la Secretaría de Ambiente, quien agregó que hoy están evidenciando con personal de la entidad la flagrancia de la infracción (carros que echan humo) para ser más efectivos en el control.

“Conducimos los carros a un punto donde se hace la medición del nivel de opacidad del humo para imponer la multa, porque en muchos casos, cuando los conductores de buses saben que hay un puesto de control, bajan la velocidad y no aceleran, lo que hace que no salga humo negro y no sea detectado para hacer la medición”, puntualiza el funcionario.

A la fecha, 63 empresas han entrado al Programa de Autorregulación Ambiental (PAA). En total están cumpliendo con las fases del programa 8.941 vehículos de transporte de carga, SITP y TransMilenio.

Malas mañas

Geove González, propietario de un bus de transporte público, va más allá al asegurar que el ACPM o diésel con el que trabajan esos vehículos no es el óptimo, por lo que no se puede lograr un buen aire para Bogotá. “Lo otro es que aunque en las servitecas donde se hacen las revisiones de gases son estrictas, la gente se da maña de graduar el paso del combustible a fin de pasar la revisión técnico-mecánica y que no lo devuelvan. Y luego lo regradúan al punto en que pueda operar”. Además, hay casos en que como el combustible no es el mejor para operar, aun vehículos nuevos no pasan la revisión.

Sobre el combustible, Hidalgo sostiene que en Colombia, el contenido de azufre del diésel –el mayor aportante de material particulado– ha mejorado: se pasó de 3.000 partes por millón a 150; incluso, a 50 en Bogotá. “Aún no se cumple el estándar de ultrabajo contenido (menos de 15 partes por millón), que es lo recomendado para tecnología euro VI”, aseguró.

La Organización Mundial de la Salud indica que una ciudad capital debería tener una media anual de 50 miligramos metro cúbico de material particulado como máximo, pues disminuye los riesgos para la salud humana. Bogotá está en una media anual de 44; es una ciudad mucho menos contaminada que Ciudad de México (52 PM) o que Santiago de Chile y Lima (71 y 78 respectivamente).

En cuanto a las sanciones a los buses chimenea, aunque no se cuenta con un reporte detallado, tanto Movilidad y la Secretaría de Ambiente informan que se han revisado 3.644 vehículos en lo corrido del 2017, de los cuales 3.117 han sido aprobados; 527, rechazados; se han impuesto 189 comparendos, y 113 han sido inmovilizados.

Según la Secretaría de Movilidad, por no tener revisión técnico- mecánica y de gases al día, en enero del 2017 multaron e inmovilizaron 865 vehículos.

Los buses en el mundo

En centro y Latinoamérica, el problema de los buses chimenea también existe; en México hay vehículos viejos en el transporte tradicional. En Panamá, algunos son de segunda, traídos de EE. UU., donde fueron escolares, los llaman ‘diablos rojos’. En Perú y Bolivia son los Coster y combos viejos. Sobre la vida útil, en Chile y Brasil, la legislación dice que a los 10 años deben ser reemplazados.

BOGOTÁ

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