Diez retos que le esperan a Bogotá / Voy y vuelvo

Diez retos que le esperan a Bogotá / Voy y vuelvo

'Informe de calidad de vida' da confianza sobre situación real de la capital.

Movilidad en Bogotá

Se hace necersario rediseñar el SITP y apostar por más bicicletas y transporte público eficiente.

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Mauricio León / EL TIEMPO

30 de julio 2017 , 12:00 a.m.

Depende como se mire el vaso, uno puede ver los resultados recientes del ‘Informe de calidad de vida’ de Bogotá medio lleno o medio vacío. Los opositores y críticos de la gestión del Alcalde optarán siempre por lo segundo. Es natural. Están en su derecho, siempre y cuando lo hagan con verdades y argumentos. Los que respaldan su gestión admitirán que hay cambios que empiezan a verse o se verán a largo plazo. También están en todo su derecho, si es demostrable.

Lo interesante es que el informe de marras da un grado de confianza en la medida en que es elaborado por académicos expertos en cada materia; pertenecen a reconocidas universidades, centros de estudio, organizaciones cívicas que contrastan las cifras oficiales con las evidencias técnicas, la percepción ciudadana y el análisis riguroso de estas. Ya si se quiere dudar también de ellas, pues es otro cuento.

Por eso vale la pena leerse los resultados y hacerse una opinión propia de lo que allí se revela. Es un ejercicio que lleva casi 20 años de ejecución y permite ver, en la mayoría de los casos, la línea de tiempo de cada tema analizado al detalle y cómo ha sido su evolución o involución.

Con base en ello me he dado a la tarea de seleccionar los diez retos que Bogotá deberá asumir a partir de este momento de cara a lo que puede llegar a ocurrir en el mediano y largo plazo, algo así como las apuestas que no dan espera:

1. Superar la pobreza. Mientras la brecha y la inequidad se mantengan, no habrá progreso que valga. Olvidémonos de eso. La infraestructura es importante, genera empleo, desarrollo, pero Bogotá no puede seguir corriendo la franja de los pobres que habitan sus extramuros. Y tampoco se puede salir de la pobreza sin ofrecer una ciudad que permita gozar de un nuevo estatus social. El equilibrio acá es clave. Es un imperativo de la nueva agenda urbana que promueve ONU Hábitat.

2. Jóvenes. Su situación es crítica: principales víctimas de homicidio y accidentes, de suicidios; con poco acceso a educación superior, vinculados a bandas criminales. Urge una atención integral para ellos, sobre todo para que dejen de seguir siendo vistos como sinónimo de problemas, cuando no lo son.

3. Viejos. En las próximas décadas, Bogotá será una ciudad de adultos mayores. Si no se construyen ya los espacios y servicios que demandan, quedarían a la deriva. Y eso incluye espacios públicos, programas de atención en salud, recreación, etc. No pueden convertirse en estorbo para la sociedad sino en baluarte para las futuras generaciones.

4. Infraestructura. Sobra decirlo: metro, troncales y cables aparecen como las soluciones más viables para la movilidad de los bogotanos. Hay que rediseñar el SITP y apostar por más bicicletas y transporte público eficiente.

5. Medioambiente. Es la vieja deuda que no conseguimos pagar. Si bien hay leves mejoras en calidad de aire y contaminación del río Bogotá, falta mucho por hacer y, lo peor, hay un desmejoramiento en la protección de los afluentes que atraviesan la ciudad. Es urgente construir indicadores eficaces sobre los efectos del cambio climático, que nunca han existido.

6. Violencia intrafamiliar. La casa se ha convertido en el lugar más peligroso para mujeres y niños. Es uno de los delitos que más crece, pero el más difícil de detectar y controlar. Estimular la denuncia y empoderar más a la Secretaría de la Mujer es otra de las tareas para ejecutar en el corto plazo.

7. Salud. Si los políticos dejaran de presionar por puestos, como sucede hoy, y se dedicaran a mejorar el servicio que se ha implementado y que reconocieron los expertos, seguramente habría mejoras en la atención de los pacientes y la descongestión de hospitales. Otra bomba de tiempo.

8. Empleo. Es otro de los dramas del país que golpea con fuerza a Bogotá. El empleo ha crecido casi dos por ciento y afecta sobre todo a los jóvenes. Como en el caso de la Secretaría de la Mujer, hay que exigirle más estrategia y resultados a la Secretaría de Desarrollo para que estimule sectores como el de los microempresarios, Pymes, proyectos de innovación y economía naranja, donde el potencial de Bogotá es enorme.

9. Planeación. No sé si habrá pasado desapercibido o no, pero Bogotá no consigue ganar la guerra a los piratas de la tierra. Por el contrario: la invasión de predios y su loteo a personas inocentes ha crecido 74 %, lo que presiona la pobreza, la informalidad y el riesgo de personas incautas que caen en manos de estafadores. El POT es la gran oportunidad que se presenta para contener semejante fenómeno.

10. Espacio público. Hay que dejar el populismo y la politiquería frente al tema y asumirlo en su dimensión real. Los informales no se acabarán, ni es la idea, pero si no hay una estrategia eficaz con ellos y si ciertos empresarios privados que se hacen los de la vista gorda no colaboran, la confrontación se mantendrá. El del espacio público es otro imperativo de la agenda urbana.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
erncor@eltiempo.com@ernestocortes28

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