Los retos que le esperan a la rotonda de la calle 100 con 15

Los retos que le esperan a la rotonda de la calle 100 con 15

En este cruce convergen rutas y actores viales, generando riesgos en el tráfico. Piden intervenir.

Cruce de la 100

La estructura, entregada en 2011, tiene una base de 84 metros y 5.500 metros cuadrados de área.

Foto:

Abel Cárdenas / EL TIEMPO

03 de julio 2018 , 08:00 p.m.

La rotonda de la calle 100 con carrera 15 y la avenida NQS es considerada uno de los pasos vehiculares más importantes de Bogotá. Esta conecta de oriente a occidente y de norte a sur la capital, y según cifras de la Secretaría de Movilidad (SDM), por allí transitan hasta 168.000 vehículos al día, 13.400 de estos en horas pico.

Aunque fue construida con el fin de facilitar los viajes en auto, no se diseñó con la visión de garantizar una adecuada movilidad a otros actores viales, como peatones y ciclistas. Ahora, quienes transitan por allí (a pie o en bici) son testigos de esta falencia.

Según la SDM, “el paso por la glorieta es complejo: para los que van por la ciclorruta significa una interrupción, ya que estas no se conectan entre sí; para los que van por la calzada se vuelve un punto de alta vulnerabilidad y los cruces diseñados para los ciclistas implican una competencia del espacio con el peatón, tanto en la cebra como en el interior de la glorieta”.

Estos factores, según la entidad, generan conflicto entre los diferentes actores que confluyen en la zona. En el caso de los ciclistas, la mayoría elige cruzar utilizando los carriles mixtos y actuando como un vehículo, lo que pone en riesgo su integridad.
En cuanto a los peatones, la principal queja ha sido la falta de iluminación de los senderos ubicados debajo de la glorieta, que ha hecho que en las noches estos prefieran evitar el paso bajo el puente y cruzar por la vía, y que además ha sido la oportunidad para la llegada de cartoneros y habitantes de calle al lugar.

Como medida de mitigación de estas problemáticas, Movilidad adelanta el plan piloto de una conexión de ciclorruta que facilite la continuidad de los viajes de quienes se mueven en bici a lo largo de la calle 100. Además, la entidad trabaja (desde mayo) por mejorar las condiciones de seguridad de los ciclistas y peatones que cruzan el despeje de la glorieta hacia el norte por la 15. En lo que va de la implementación de estas medidas, se ha evidenciado una reducción del 68 % en los tiempos de viaje de los biciusuarios.

Senderos poco iluminados

Durante su construcción, los arquitectos de la obra establecieron un diseño que permitía que la luz entrara por la parte superior del puente, lo que garantizaba senderos iluminados durante el día, apoyados con luz artificial que se instalaría para la noche.

Sin embargo, actualmente la escasa iluminación pública bajo el puente hace que los transeúntes no se sientan seguros al caminar por allí. Además, realizar un cruce desde cualquier punto a otro de la glorieta, si se hace según el paso diseñado para ser seguro, implica para el peatón extender el recorrido, ya que debe hacer varios cruces según lo establecen los semáforos, e incluso aventurarse en pasos que no cuentan con semáforo. Por eso se arriesgan a cruzar la vía.

Ciclorrutas interrumpidas

En este punto confluyen los ciclistas de la calle 100, cuya ciclorruta viene por el costado norte; la NQS, cuyo paso para ciclistas llega por el costado oriental y finaliza en la glorieta, y la carrera 15, que viene de los costados sur y norte. Por eso, la circulación por los pasos para ciclas de esta zona es compleja.

La ciclorruta de la NQS se interrumpe y los ciclistas deben compartir el espacio con el peatón mientras retoman el trayecto por otro de los bicicarriles. Debido a esto, es normal ver ciclistas cruzando por los carriles mixtos (de alta afluencia).
Pese a que este neurálgico cruce vial se pensó como una solución en materia de movilidad, la densidad de vehículos que tiene la capital y que ha crecido con los años ya saturó este paso.

Lo cierto es que la obra hace parte de una solución parcial del Distrito que, como lo reclaman los distintos actores viales, se debe fortalecer con más intervenciones.

Bajo el puente

EL TIEMPO ZONA ha recibido denuncias de residentes de este sector de la ciudad que afirman que, debido a la poca iluminación, los cartoneros y habitantes de la calle han aprovechado los espacios oscuros bajo el puente para instalarse con sus cambuches. Según Édgar Rodríguez, habitante de la zona, aunque a principios de este año la Alcaldía de Chapinero realizó una recuperación del espacio público de este punto, estos regresaron, e incluso hacen fogatas y quemas de cartón.

La situación, manifiesta el ciudadano, “ha generado malos olores, basura acumulada y la imposibilidad de transitar por allí después de las siete de la noche”. Incluso, según cuenta, fue amenazado por uno de ellos al intentar tomar una foto para realizar la denuncia.

MARÍA CAMILA BERNAL
EL TIEMPO ZONA @Camibernald

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