Contaminación de suelos pone en jaque comida para las urbes

Contaminación de suelos pone en jaque comida para las urbes

Estudio de la FAO advierte los efectos que tiene no controlar el uso de químicos en los alimentos.

mundo urbano

A 2050, las zonas rurales tendrán que producir comida para un billón de personas en el mundo.

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Pablo Rueda. Archivo EL TIEMPO

31 de mayo 2018 , 07:27 p.m.

Pese a que el uso de químicos para la siembra de alimentos, prevención de plagas y aceleración de los tiempos de las cosechas son prácticas comunes alrededor del mundo, la alta concentración de estas sustancias en los suelos se convirtió en una bomba de tiempo para la seguridad alimentaria de las ciudades.

Así lo advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en un reciente titulado ‘Contaminación del suelo, una realidad escondida’.

La preocupación no es menor. La acumulación de estos agentes en el suelo pone en jaque la producción de alimentos para el mundo, si se tiene en cuenta que la proyección de población para el año 2050 es de un billón de personas.

Esta cantidad de humanos requerirá de una alta disponibilidad de comida, por lo que se estima –de acuerdo con la revisión de diferentes estudios hecha por la FAO– que la cosecha de insumos aumente entre un 60 y 70 por ciento respecto a lo que se producía en el 2009.

Al 2050, se estima que la población mundial será de un billón de personas

Según la organización internacional, “la cantidad y calidad nutricional de la comida soporta la salud humana, y 95 por ciento de su producción depende de la tierra”, explica el estudio.

Sin embargo, este recurso natural se pone en riesgo con diferentes actividades como la minería, el transporte, la industria, los desechos o las aguas negras, el uso de pesticidas, entre otras, cuando no se implementan planes de mitigación o políticas públicas serias que velen por el cuidado del suelo.

Clasificación de químicos 

El estudio recuerda que en algunas zonas del planeta, como en China, hay agricultores que utilizan ciertos químicos y metales pesados para aumentar el tamaño de los granos que cultivan.

Lo hacen teniendo en cuenta lo que se llama ‘barrera suelo-planta’, la cual indica que algunas especies tienen la capacidad de absorber o procesar de la tierra una cantidad determinada de químicos. Dependiendo de la carga y el tipo de compuesto, pueden transmitirlo o no a los alimentos producidos.

Estos elementos fueron clasificados en cuatro tipos: el primero, conformado por plata (Ag), cromo (Cr), estaño (Sn), titanio (Ti), entre otros elementos, representa un bajo riesgo para la comida, pues las plantas no los procesan por su baja solubilidad en el suelo.

Al contrario sucede con los químicos del grupo cuatro –arsénico (As), cadmio (Cd), cobalto (Co), selenio (Se), entre otros–, que representan un alto riesgo para la alimentación humana y animal. Estos elementos se disuelven en el suelo y son tomados por las plantas, por lo que los productos cosechados vienen con alta concentración de estos.

La acumulación de metales, y sobre todo de los pesados, tiene otras consecuencias sobre las plantaciones: altera su metabolismo, genera decrecimientos en la productividad y alimentos de baja calidad que terminan afectando la salud de quienes los consuman.

12 millones de toneladas de granos en China se botan al año, por estar contaminados

“De acuerdo con la organización China Dialogue, un estimado de 12 millones de toneladas de granos contaminados deben ser desechados cada año, costándoles a los cultivadores de ese país cerca de 20 billones de renminbis (moneda local) o un estimado de 2,57 billones de dólares”, destaca el estudio.

Sus impactos

El intensivo uso de químicos a la hora de sembrar, así como la falta de control de las actividades que terminan contaminando los suelos, tiene efectos a largo plazo sobre estos, como su acidificación y la pérdida de propiedades para el cultivo.

Además, el estudio señala que el consumo de alimentos que estuvieron expuestos a una concentración de químicos genera riesgos para la salud de los humanos y el desarrollo de superbacterias, entre otras consecuencias. Sin embargo, aún no son del todo claros cuáles son los efectos a largo plazo que traería para la salud humana.

Finalmente, el estudio plantea alternativas que deberían tomar los ciudadanos y adoptar los gobiernos locales para prevenir esta situación y garantizar la seguridad alimentaria hacia el futuro. La primera de ellas, por supuesto, es conocer la situación a la que se enfrenta la humanidad.

MICHAEL CRUZ ROA
Miccru@eltiempo.com
En Twitter: @M_CruzRoa

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