$ 4 millones por cupo cobraban las mafias del espacio público

$ 4 millones por cupo cobraban las mafias del espacio público

Más de 70.000 metros cuadrados en Suba fueron recuperados por Secretaría de Gobierno y el Dadep.

Operativo

En el costado occidental entre la avenida Ciudad de Cali con la Suba, la recuperación del espacio público dejó al descubierto una alameda para ciclistas y peatones con más de 70.000 metros cuadrados.

Foto:

Abel Cárdenas

17 de mayo 2018 , 10:43 p.m.

Los 150.000 transeúntes que a diario se mueven en inmediaciones de las avenidas Ciudad de Cali y Suba, de camino al portal de TransMilenio o al centro comercial Plaza Imperial, se encontraron con el andén despejado. Más de 70.000 metros cuadrados que a lo largo de 15 años se fueron ocupando de forma paulatina hasta llegar a 413 carpas de vendedores estacionarios amanecieron limpios, casi relucientes.

El secretario de Gobierno, Miguel Uribe Turbay, dijo que en este corredor invadido se descubrió una mafia que trafica con el espacio público. La información que está en poder de las autoridades señala que a la semana se pagaban arriendos del orden de los 120.000 pesos y más. Y el cupo por mantener una carpa en el sitio estaba en 4 millones de pesos.

“Nuestra prioridad es atender integralmente a los vendedores informales vulnerables que son sometidos por las mafias del espacio público”.

Recuperan 7.000 metros

Este era el panorama de la invasión del espacio público antes del operativo.

Foto:

Cortesía Secretaría de Gobierno

“Hemos encontrado también bandas asociadas al microtráfico, hurto a personas y de bicicletas. Consideramos que este tipo de intervenciones no solamente mejoran la seguridad y la movilidad de los ciudadanos sino que además recuperan la institucionalidad en la Administración y el sector público”, señaló Uribe Turbay.

EL TIEMPO estuvo en el operativo que se inició a las 11:33 de la noche del miércoles. A esa hora llegaron policías, funcionarios, la Personería, medios de comunicación, mientras que unas 30 personas tomadas de la mano intentaban armar un cordón humano para evitar lo que ya era inevitable.

“Aquí ya no hay nada que hacer, desarmemos la carpa y nos vamos”, decía una mujer mientras que en los alrededores los uniformados con el apoyo de jóvenes del Instituto de Protección para la Niñez, (Idipron) instalaban las barreras de control.

Algunos hombres que portaban pancartas con logos de una campaña política trataron de obstaculizar el operativo mientras que funcionarios de la Secretaría de Gobierno y de la Defensoría del Espacio Público explicaban que ellos ya sabían del proceso de restitución. Esta fue una de las zonas que el alcalde de la ciudad, Enrique Peñalosa, se comprometió a recuperar.

Salvo la refriega con los de la pancarta y uno que otro joven que insultó y amenazó a un camarógrafo de los medios, de resto el operativo fue sin traumatismos. Solo había uno que otro maniquí, carpas, plásticos sucios, maderas y basura.

Mientras esto sucedía en ese sector, en los alrededores, grúas de Tránsito se llevaron a los patios varios vehículos que a esa hora estaban mal estacionados en los alrededores.

En total fueron 930 servidores públicos que participaron en esta restitución: 450 de la Policía y 480 funcionarios.

Algunos de los afectados con la medida reclamaron la protección del derecho al trabajo y señalaron que no eran delincuentes. Ante esta afirmación, Uribe Turbay dijo a este diario que entre los vendedores se detectaron 27 en alta vulnerabilidad, 147 en media y el resto baja. Insistió que la prioridad es la protección de los más vulnerables y que la idea es tener un espacio público armónico.

“Nuestra prioridad es atender integralmente a los vendedores informales vulnerables que son sometidos por las mafias del espacio público”, dijo el secretario de Gobierno de Bogotá.

Las autoridades investigan a tres personas que al parecer eran las encargadas del manejo de las carpas y los espacios. Los testimonios de denunciantes, entre ellos comerciantes, vendedores de la zona, residentes y líderes, señalan que dos de ellas vendían y arrendaban los espacios. Entre tanto, un tercer individuo al parecer era el que lideraba las asociaciones y el encargado de dividir el espacio público, según los reportes recibidos.

A lo largo de ese corredor había 150 puestos de ropa, 95 de confitería, cigarrillos y bebidas envasadas; 65 despachaban alimentos preparados; 20 tenían artículos para el hogar, además de la distribución de juguetes, ropa usada, libros, flores, entre otros.
Los operativos en las zonas decretadas como de especial seguridad van a continuar, anunció la Administración.

HUGO PARRA GÓMEZ
Redactor de EL TIEMPO
En twiiter: @hugoparragomez

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