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¿Es viable el circuito ambiental que propone Peñalosa en Bogotá?

Martes 30 de agosto de 2016
Bogotá

¿Es viable el circuito ambiental que propone Peñalosa en Bogotá?

El alcalde plantea un malecón en el río Bogotá y un sendero en los cerros. Expertos dudan.

Por:  BOGOTÁ | 

El sendero de los cerros orientales tendrá puntos de préstamo de bicicletas, iluminación alimentada con paneles solares, cámaras de seguridad y 10 puntos de acceso en varios lugares de la ciudad.

Foto: Archivo EL TIEMPO

El sendero de los cerros orientales tendrá puntos de préstamo de bicicletas, iluminación alimentada con paneles solares, cámaras de seguridad y 10 puntos de acceso en varios lugares de la ciudad.

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Más de 200 kilómetros de senderos, malecones y parques lineales son el proyecto que el nuevo alcalde, Enrique Peñalosa, busca construir para darle carácter arquitectónico y ambiental a Bogotá.

Pero mientras los equipos técnicos del alcalde definen el perfil del Circuito Ambiental que rodearía a la capital por oriente y occidente, expertos ambientalistas alertan sobre los riesgos del plan para el río Bogotá y la reserva Van der Hammen, en el norte.

En el occidente, el proyecto cubre los 100 kilómetros el río Bogotá, desde la zona rural de Bosa hasta el límite con Chía. En el oriente habrá un sendero de 82 kilómetros en los cerros que irá desde Usme hasta el sistema Torca-Guaymaral (en la reserva Van der Hammen).

El Distrito aún no ha dado un costo estimado de la iniciativa, pero aseguró que serán “unos diseños muy bien hechos. Ya hay prefactibilidad y buscaremos varias alternativas de financiación: alianzas público-privadas, recursos de varias entidades y la habilitación de mecanismos en el POT para captar recursos con cargas urbanísticas”.

Cuatro ríos y los cerros

El sendero de los cerros orientales tendrá puntos de préstamo de bicicletas, iluminación alimentada con paneles solares, cámaras de vigilancia y seguridad y 10 puntos de acceso en varios lugares de la ciudad.

Uno de esos accesos será un teleférico entre Usaquén, el sendero y el embalse de San Rafael, en el municipio de La Calera. Además se hará una restauración ecológica, especialmente en zonas erosionadas y se sustituirán especies foráneas de árboles, como los pinos y eucaliptos, por otras propias de esta región.

Peñalosa ha dicho que “organizaciones ambientales estarán encargadas de diferentes tramos del sendero, para que lo protejan, lo cuiden y lo mejoren tanto como sea posible”.

Además, el camino daría acceso a los bomberos y cuerpos de emergencia en caso de incendio, y se construiría una tubería para acceder al agua.

El otro eje será el malecón del río Bogotá, cuya descontaminación les costará de $ 5,9 billones a $ 9,27 billones a la capital, la Nación, la Gobernación y a 46 municipios de Cundinamarca.

Contará con iluminación, mobiliario urbano, 100 kilómetros de ciclorruta y muros de contención. “Este proyecto se financia solo porque vamos a volver valiosas las tierras alrededor del río”, señaló Peñalosa. Para ello, el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que debe aprobar el Concejo de Bogotá tendrá que permitir la urbanización en el occidente.

Y el río y los cerros serán unidos por más parques lineales en los ríos Tunjuelo, Fucha, Juan Amarillo y el sistema Torca-Guaymaral, de sur a norte. No obstante la envergadura del proyecto, el Distrito ya sabe por dónde comenzar. “Peñalosa en su gobierno inició las obras en el río Juan Amarillo y en El Salitre, y el exalcalde Antanas Mockus lo continuó. Ese corredor lo vamos a recuperar junto con el humedal y el canal de Córdoba”, señalaron fuentes del Distrito.

Después intervendrán el Fucha y el Tunjuelo, donde ya hay predios de la Empresa de Acueducto (EAB) para construir parques, como el de la avenida Caracas, junto al río Fucha. “También tienen en su poder unas 6.000 hectáreas, como los predios de La Aguadora (Usaquén) y otros en San Cristóbal”, precisaron.

Ambientalistas, críticos

Expertos y ambientalistas han planteado tanto dudas como críticas, principalmente por la intervención en el río Bogotá –del que quiere triplicar su ancho y duplicar su profundidad– y en la reserva Van der Hammen.
Uno de ellos es el consultor Gustavo Wilches Chaux, quien explicó que “en Europa entendieron que hay que descanalizar los ríos”: en España han renaturalizado el río El Duero; en Francia, el Loira y en Dinamarca, el Skjern.

Juan Carlos Gutiérrez, de la fundación Alma, asegura en El Diario Bogotano que las obras para reducir meandros en el río y hacer un trazado más recto pueden hacer que el agua pase “con excesiva fuerza” por los municipios en el paso hacia el río Magdalena, con consecuencias que “pueden ser desastrosas”.

Pero la Administración asegura que “la ampliación del cauce es importante para que haya mayor velocidad del río y que haya lanchas. Hoy nadie lo usa porque no tiene tratamiento y porque es un cauce difícil. Haremos todos los análisis hidráulicos y estudios juiciosos. Se protegerán las orillas y se podrían hacer pequeños embalses”.

Sobre la reserva del norte, Wilches Chaux pidió que no sea destruida. Lo dice no solo por el parque lineal en el sistema Torca-Guaymaral si no porque, en su discurso de posesión, el alcalde señaló que los terrenos ideales para el crecimiento de la ciudad están en el norte.

El exministro de Ambiente Manuel Rodríguez también tiene reservas. Advierte que en el año 2000, tras las diferencias con Peñalosa (en su primer gobierno) por su intención de permitir la construcción de 10.000 viviendas ahí, la Nación y la Corporación Autónoma Regional (CAR) negaron esas pretensiones con la creación de la reserva.

“El anunciado circuito ambiental se tornaría en un logro menor si se llegare a liquidar la reserva Van der Hammen”, trinó el exministro.

Alegría Fonseca, directora de Alma, sugirió hacer una consulta ciudadana y dijo que esa zona en el norte “hay que defenderla; los ambientalistas la hemos cuidado porque es lo poco que queda del bosque nativo de Bogotá”.

Los puntos en que se ha avanzado

El alcalde Peñalosa no comenzará de ceros su proyecto y usará obras y acciones de años anteriores para impulsar el circuito.

1. Los ríos Tunjuelo y Fucha cuentan con una red de 80 kilómetros de túneles para desviar el 70 por ciento de las aguas residuales generadas por los bogotanos, que permitirían descontaminar esos caudales y el río Bogotá. Están listos desde el 2009 y hoy están en desuso. Falta un tramo que el Distrito está dispuesto a hacer.

2. La CAR aportó 800 mil millones de pesos para la Planta de Tratamiento (PTAR) el Salitre, para la descontaminación del río Bogotá. Además, ya está trabajando en la adecuación hidráulica de ese cauce y rearborizando las riberas.

3. La EAB dará a conocer en febrero los estudios de la planta de Canoas, que descontaminará el Tunjuelo, para licitar este año. Aún no se aclara la financiación.

BOGOTÁ

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