En Bogotá, 148.899 menores dejaron escuela y juegos para trabajar

En Bogotá, 148.899 menores dejaron escuela y juegos para trabajar

Kennedy es el sector donde más casos se registran. Le siguen Ciudad Bolívar, Suba y Bosa.

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De acuerdo con la Secretaría de Integración, los menores trabajan en ventas informales, plazas de mercado y en reciclaje.

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EFE

27 de octubre 2016 , 03:11 p.m.

Juan Camilo* aún no alcanza a tocar el suelo con sus pies al sentarse en una silla. Tiene 5 años y trabajó por un tiempo en el reciclaje con su madre. Cuenta que en las mañanas recorría con ella las calles del sector de San Bernardino, en la localidad de Bosa, buscando desechos que pudiesen revender.

Me metía en las canecas para sacar los cartones de la basura”, dice el menor. A veces recibía dinero por ‘ayudarle’ a su mamá. Le daban 100, 200 o 500 pesos que gastaba en golosinas.

Mientras los más pequeños de la ciudad se preparan para festejar la noche de disfraces, más de 100.000 niños y adolescentes como Juan Camilo ejercen algún trabajo, acompañan a sus padres en sus empleos o cumplen roles de adultos en el hogar. De acuerdo con la Secretaría Distrital de Integración Social (SDIS), en el 2015 se registraron 148.899 casos de menores entre los 5 y 17 años vinculados al trabajo infantil.

Se debe entender como trabajo infantil cualquier actividad de adulto que realice un niño y que supere las 15 horas semanales, así sea remunerada o no”, explicó Lina María Sánchez, subdirectora para la Infancia de la SDSI.

Según una encuesta multipropósito hecha en el 2014 por la entidad, Kennedy es el sector donde más casos se registran. Son 25.866 menores de este sector vinculados al trabajo infantil. Le siguen Ciudad Bolívar (24.292), Suba (19.550), Bosa (18.344) y Engativá (14.574). “Los chicos se emplean principalmente en plazas de mercado, comercio informal o en reciclaje. Aunque el problema es en toda la ciudad, las cinco zonas concentran estas actividades. Por ejemplo, Corabastos queda en Kennedy”, indicó la funcionaria. (Lea también: Hay un millón de niños trabajando en Colombia)

Sara* tiene 8 años y desde hace tres meses no va al colegio. Su mamá la retiró de estudiar porque no podía estar al tanto de ella y prefirió llevarla a su trabajo, en una plaza de mercado de Bosa. “Yo ayudo a empacar los mercados y también vendo. Me gano 500 pesos y a veces mi mamá me da un billete de 2.000”, cuenta la niña, quien se gasta el dinero en comida.

Además de trabajar con su mamá, Sara hace los quehaceres de la casa, cocina para sus otros hermanos y cuida de su abuelo. “Él (abuelo) también me da plata. A veces 1.000 o 1.500 pesos”, lo dice como si esas responsabilidades a tan corta edad fuesen algo normal.

La subdirectora asegura que acompañar a los padres en su trabajo o realizar tareas en el hogar, como cuidar de los hermanos menores, también se considera trabajo infantil. “Podría categorizar este problema dependiendo de las edades. Cuando hablamos de niños en la primera infancia (0 a 5 años), son menores que están en acompañamiento laboral. Van con sus padres a ejercer actividades laborales. ¿Eso qué significa? Que esos niños no están teniendo una atención integral para su desarrollo”, afirmó la funcionaria.

Así mismo, Sánchez señaló que a partir de los 5 años ya se encuentran casos de vinculación directa a actividades laborales, tal como ocurre con Juan Camilo y Sara. Según la Secretaría, el 55,4 por ciento de los menores trabajadores tienen entre 15 y 17 años, mientras que el 44,6 no superan los 14 años.

Un problema invisible

El principal obstáculo para erradicar el trabajo infantil en Bogotá, según la subdirectora, es la aceptación de esta actividad por parte de los padres de los menores. “Las familias y las comunidades muchas veces ven normales esas prácticas. También ocurre que los adultos, por sus ocupaciones o el desconocimiento de programas de cuidado, no tienen con quién dejar a los niños y ven como la mejor alternativa llevárselos a sus empleos”.

Para Éder Román, psicólogo y coordinador del Centro Amar de Bosa, lugar creado por el Distrito para atender a los niños más vulnerables de la localidad, la normalización entre los padres es muy frecuente, lo que hace que el problema sea invisible y difícil de detectar. “Hemos tratado con papás que trabajan en el reciclaje y ven normal que sus hijos escarben en la basura. Se excusan con que no les dieron cupo para matricular a los niños en un colegio público o que se los otorgaron en otras zonas”.

Según Román, los perjuicios para los menores son varios: la desescolarización, el riesgo de sufrir enfermedades y la vulneración de derechos fundamentales para los niños como la recreación. “En este centro tenemos varios niños que no saben leer ni escribir, que no sabían qué es jugar en un parque, que no habían socializado con otras personas que no fueran adultos. Pero sí entendían el valor de un billete de 2.000 pesos o sabían cuánto vale la comida”, aseguró el especialista.

Nataly Sánchez, una de las terapeutas ocupacionales que atienden a los cerca de 100 menores del Centro Amar de Bosa, ha estado pendiente de los casos de Juan Camilo y Sara. Recuerda que cuando llegaron, los niños tenían problemas para socializar y jugar con otros niños de la misma edad. “Como se han movido en las dinámicas de los adultos, pretendían arreglar los problemas a los golpes. Son niños que están aprendiendo a ser niños”.

Las medidas

La SDIS actualmente atiende a 1.633 menores en situación de acompañamiento laboral o vinculados a trabajo infantil en los 13 centros Amar que tiene en la ciudad. A su vez, en lo que lleva del año ha identificado a 842 niños en esta situación por medio de la estrategia móvil.

“Un equipo interdisciplinario de psicólogos, trabajadores sociales, miembros de la Policía de Infancia y Adolescencia y funcionarios de la Secretaría recorren las calles de la ciudad identificando en qué zonas trabajan los niños e interviniendo para que se les garanticen sus derechos”, afirmó la subdirectora.

Noventa y cuatro establecimientos de derechos

Entre enero y septiembre de este año, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) realizó el restablecimiento de derechos a 94 menores de edad de Bogotá que estaban siendo explotados en las peores formas de trabajo infantil (esclavitud, servidumbre y explotación sexual, entre otras, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo).

“Aunque el problema es latente en toda la ciudad, en las localidades de Bosa, Kennedy, Santa Fe, Fontibón y Engativá se concentraron la mayor parte de los casos”, indicó Diana Patricia Arboleda, directora de la seccional Bogotá del ICBF.

La funcionaria señaló que en el 2015 se registraron 23 casos, lo que indica un aumento de 71 con respecto a este año. “Hemos visto que la explotación sexual se está focalizando en el parque de Lourdes, en algunos sectores de Kennedy y en la zona del parque de la Mariposa, en San Victorino”, comentó Arboleda.

La funcionaria agregó que quienes exploten laboralmente a niños y adolescentes se enfrentan a sanciones penales y pecunarias que determinarán los defensores de familia y la Fiscalía, dependiendo de la gravedad del caso. “Es importante que la comunidad denuncie y nos informe para erradicar este problema. Se pueden acercar a nosotros de manera anónima”, afirmó.

* El nombre de los menores fue cambiado para proteger sus identidades

JOSÉ DARÍO PUENTES

BOGOTÁ

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