El café de Chapinero que busca convertirse en un 'tertuliadero'

El café de Chapinero que busca convertirse en un 'tertuliadero'

Cada Loco con su Tema funciona en la misma casa en la que habitaron parientes de Antonio Nariño.

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Los productos que venden en el lugar fueron bautizados con palabras cachacas.

Foto:

Cortesía: Cada Loco con su Tema

31 de octubre 2016 , 02:05 a.m.

Construida en 1939, la casa de Justino Ortega Salas, ubicada en calle 67 n.° 4-41, siempre ha estado llena de historias.

No solo porque su primer dueño, así como el resto de los que la habitaron hasta el siglo pasado, fue pariente de Antonio Nariño, sino porque ahora, gracias al centro cultural Casas e Historias, su patio, en donde los cachacos de la entonces urbanización (hoy barrio) Granada se reunían para charlar y tomar café, volvió a ser un lugar de encuentro.

Claudia Fernández, quien junto con Fernando Laverde conforman Casas e Historias, contó cómo recobraron el valor cultural de este lugar que sirvió como uno de los ‘tertuliaderos’ de la Bogotá del siglo XIX.

“Hace un año nos encontramos con la casa de don Justino en Chapinero, y nos interesó mucho la historia de las generaciones de los Nariño que la habitaron, sobre todo la de Luis Nariño Ortiz, un promotor de la industria del café en Santander a principios del siglo pasado”, señaló.

Con esto en mente, Claudia y Fernando empezaron a idear proyectos para hacer más visible el valor histórico de esta casa.

“Por ser un bien patrimonial, de los más antiguos de la localidad, la propiedad se encontraba en muy buen estado y hasta la fecha es utilizada por una compañía, pero le faltaba vida a su patio”, cuenta Claudia.

Finalmente, Casas e Historias decidió aprovechar este espacio e instalar una cafetería y restaurante que hiciera honor a la tradición cafetera de Luis Nariño, agregando la temática cachaca para recordar a los ilustres personajes que se sentaron horas enteras a tomar tinto y discutir sobre los más importantes e insignificantes temas.

“Por eso llamamos a este café Cada Loco con su Tema, porque esta expresión explica el apego que siente alguien por hablar sobre su pasión, no siempre de forma racional”, explica Claudia.

Además de un menú que en su diseño se asemeja al histórico periódico ‘La Bagatela’, impreso por Antonio Nariño, en este sitio, desde los platos fuertes hasta los dulces artesanales recuerdan el estilo de vida que se llevaba en la capital hace cien años.

(También: Los proyectos con los que campesinos de El Verjón dan ejemplo)

Más que una oferta de sándwiches, ensaladas, sopas y cafés, los clientes se encuentran de frente con todo un diccionario de la jerga cachaca, en el que palabras como ‘carachas’, ‘chivato’, ‘filipichín’, ‘cachifo’ y ‘chato’ tienen una explicación histórica y culinaria.

Pero además de las mesas y capuchineras del café, los nuevos locos que visitan este patio también encuentran un respiro para el agitado trote de Bogotá: una docena de árboles bonsái de especies frutales que se cultivaban en las casas de los bogotanos.

“Es el lugar perfecto para adelantar trabajo y pensar nuevos proyectos, además, aquí aprendes algo de historia, no la de los libros, sino la de ciudadanos, mientras te despiertas con un té o un ‘tintico’ ”, indica Claudia.

JUAN PABLO ARCINIEGAS
Redacción EL TIEMPO ZONA

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