Chatarrización de buses está en el 59 por ciento en Bogotá

Chatarrización de buses está en el 59 por ciento en Bogotá

Hoy circulan 4.877 buses provisionales que cubren 134 rutas y transportan 1'600.000 pasajeros.

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Los dos concesionarios del SITP Coobús y Egobús cubrían el 30 por ciento de las rutas y ya les fueron cancelados sus contratos.

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Archivo / EL TIEMPO

23 de octubre 2016 , 11:34 p.m.

Hace dos años se tenía que haber chatarrizado el 100 por ciento de los buses viejos que circulan por la ciudad para implementar completamente el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), pero hoy esa cifra apenas bordea el 59 por ciento.

Esto significa que en Bogotá transitan 4.877 buses del Transporte Público Colectivo (TPC) o llamados provisionales (tienen una cinta a los costados), que cubren 134 rutas y movilizan cerca de 1’600.000 pasajeros al día, según datos de TransMilenio (TM), ente gestor del zonal.

Que se sigan viendo estos buses viejos transitando por las calles, además de convertirse en un competidor directo del SITP, hace que el déficit económico sea cada vez más alto.

Según el Distrito, anualmente le inyectan cerca de 700.000 millones de pesos a este sistema para que pueda funcionar. A esto se suma que los operadores manifiestan tener pérdidas cercanas al medio billón de pesos.

Desde el SITP manifestaron que no completar la chatarrización implica competencia desleal en la calle con el TPC. “Estamos a la espera de saber qué va a pasar y qué propone el Distrito”, agregó.

A esta situación que dificulta la implementación total del sistema se suma que Coobús y Egobús, dos de los nueve concesionarios que hacían parte del SITP, nunca entraron en labores y sus contratos apenas fueron cancelados hace unos días por parte de la Superintendencia de Sociedades, después de que TransMilenio les declaró el incumplimiento.

TransMilenio aseguró que en el marco del Artículo 78 del Plan de Desarrollo de la actual Alcaldía, el cual se encuentra en reglamentación, la Administración tiene como una de sus prioridades brindar solución a los propietarios afectados por Coobús y Egobús, con el fin de garantizar la migración del TPC al SITP.

“Además, este artículo no solo cobija a aquellos propietarios que ya entregaron sus vehículos, sino también a los que tengan como finalidad la chatarrización en los próximos años”, manifestó el ente gestor.

Sobre los buses chatarrizados este año TM dijo que van 807 y en total 6.475.

Dentro de las circunstancias más complejas para lograr desintegrar estos carros están que algunos propietarios no han querido entregarlos al sistema y otros carros no se pueden chatarrizar por tener afectaciones jurídicas.

Contaminan

Daniel Páez, docente de la Universidad de los Andes y director del Grupo de Estudios en Sostenibilidad Urbana y Regional (SUR), asegura que el impacto de no tener totalmente chatarrizados los buses también se ve reflejado en el medioambiente.

“Estos carros producen el 30 por ciento de las emisiones contaminantes de la ciudad (el transporte público produce el 50 por ciento del total) y el no sacar estos vehículos significa primero tener muy mala calidad del aire; segundo, se genera una desconfianza por parte de los inversionistas, ya que el sistema tiene un mal servicio, por los buses viejos.

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Para el analista, urbanista y experto en movilidad, Mario Noriega, hay un tema institucional que no se ha desarrollado simultáneamente con el proceso del SITP.

“Esto es un problema institucional complicado, además del manejo técnico, de rutas y de buses hay uno institucional paralelo para que se cumpla todo ese proceso de chatarrización al tiempo y no quede rezagado a lo que se quiere y se debe hacer”.

El problema del SITP es tan grande que al preguntarle a Alexandra Rojas, gerente de TransMilenio, sobre el estado del sistema, aseguró que lastimosamente el deterioro es tan inmenso y la realidad jurídica es tan difícil que no se puede en unos pocos meses mejorar algo que lleva acumulado por años.

Implementación

Daniel Páez dice sobre la implementación que este fue un mal negocio en el sentido que la mala planeación al inicio hizo que los operadores no tuvieran ingresos suficientes para poder comprar los buses y esto generó un ciclo vicioso. A esto se sumó la caída de los dos operadores, Coobús y Egobús.

“La reestructuración es urgente: han pasado nueve meses de esta administración y no hemos visto una propuesta seria. Lo que hemos venido diciendo desde la universidad es que hay que buscar un mejor rediseño del sistema para que las zonas que se quedaron sin servicio sean distribuidas a los otros operadores”, agrega Páez.

También se consultó a Darío Hidalgo, exsubgerente de TransMilenio, quien aseguró que el tema principal es la reestructuración de los contratos del SITP, necesaria para garantizar mejor servicio y atender las zonas de Fontibón, Perdomo y Suba, y buscarle salida al provisional.

“La Administración debe buscar cambios contractuales que sean buenos para los usuarios y den estabilidad financiera al sistema. Las rutas actuales son excesivamente largas y la congestión hace que los servicios sean poco confiables. La reingeniería del SITP es necesaria”, manifestó el experto.

TransMilenio, por su parte, ha señalado que aún no se sabe si se abrirá una nueva licitación para suplir a los dos concesionarios o por el contrario estas rutas les serán entregadas a los otros siete operadores.

En cuanto a si tienen alguna fecha para terminar de implementar el SITP, la administración aseguró que están trabajando desde lo financiero y operacional para lograr un modelo de transporte público que responda a las nuevas necesidades de la ciudad y de todos los bogotanos. Lo anterior, con miras a completar el tendido de la red de buses y brindar cobertura en las zonas que aún siguen desprovistas.

(Editorial: La 'bomba' del SITP)

“Se tiene proyectado implementar un plan de inclusión que puede estar terminado en el primer trimestre del 2017, teniendo en cuenta cuáles sean las restricciones financieras que se puedan presentar”, agregó TransMilenio.

Proceso de desintegración

La chatarrización está a cargo de los operadores, según los contratos del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Cabe recordar que la administración anterior había dispuesto 200.000 millones de pesos como mecanismo de liquidez (en calidad de préstamo) para que operadores avanzaran con la chatarrización.

JOHN CERÓN
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter @CeronBastidas
Escríbanos a johcer@eltiempo.com

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