Trata de personas en Bogotá: tres condenas en diez años

Trata de personas en Bogotá: tres condenas en diez años

La capital, en alto riesgo por tráfico de seres humanos. En 2017 se han conocido 16 casos.

Trata de personas: 3 condenas en 10 años

La campaña #bogotasintrata está activada en 12 puntos claves de las localidades más afectadas de Bogotá.

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Lorena Sarmiento / SDG

31 de julio 2017 , 09:31 p.m.

La trata de personas, el tercer negocio ilícito más rentable del mundo, va en aumento, y los esfuerzos que se han hecho hasta ahora para luchar contra esas mafias no han dado los resultados esperados. Bogotá no es ajena a ese fenómeno.

Hasta el 2016, de acuerdo con cifras de la Fiscalía entregadas por el Distrito, solo se han impuesto tres sentencias en la última década: dos fueron condenatorias por aceptación y una, por acusación directa.

En lo corrido del 2017, en la capital se conocieron 16 casos (el último se reportó hace pocas horas); en el 2016 fueron 30, y en el 2015 solo se conocieron seis. Por tratarse de un delito oculto e invisible, el subregistro es incalculable.

Para enfrentar esta problemática y tener un diagnóstico real de la situación, el secretario de Gobierno, Miguel Uribe Turbay, lanzó este lunes la campaña ‘Hagamos un trato: Bogotá sin trata’, que busca prevenir ese delito, proteger a las víctimas y, al mismo tiempo, perseguir a las organizaciones.

Uribe indicó que hasta ahora no se han tenido reacciones oportunas para enfrentar este flagelo y que el esfuerzo de esta administración está encaminado a luchar para visibilizarlo y desnaturalizarlo, es decir, dejar de verlo como algo natural, como sucede en las calles capitalinas.

David Alamos Martínez, jefe del área de prevención del delito y fortalecimiento de la justicia de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), anunció el acompañamiento de esta iniciativa porque permite despertar la conciencia y la movilización pública contra este flagelo, proteger y promover los derechos de todas las víctimas, más allá de los límites de una ciudad.

La UNODC destacó de esta campaña la puesta en escena en la calle, es decir, que llega a los terminales aéreos, terrestres, a estaciones de TransMilenio, parques, calles concurridas, salida de universidades y colegios, entre otros.

El experto recordó que la trata de personas en cualquiera de sus formas (explotación sexual, trabajos forzados, mendicidad ajena, matrimonio servil, servidumbre, extracción de órganos, turismo sexual y esclavitud) es de carácter transnacional, y Bogotá es un escenario de alto riesgo porque es la puerta de entrada y salida del país.

“Es un escenario de riesgo y de posible captación de victimas del crimen organizado”, advirtió el experto.

Según el informe mundial sobre trata de personas dado a conocer en diciembre del año pasado, en el mundo se han detectado más de 500 rutas para el tráfico de personas con fines de explotación.

“Solo en Suramérica se han detectado víctimas de 25 nacionalidades”, recordó el jefe de la oficina de prevención del delito.

Solo en Suramérica se han detectado víctimas de 25 nacionalidades

Las principales víctimas de estas organizaciones son las mujeres y las niñas. Las cifras oficiales señalan que el 51 por ciento son mayores de edad; el 21 por ciento, niñas; otro 20 por ciento, hombres y el 8 por ciento, niños. Es decir que de cada 10 casos, 3 son niños y niñas.

Al revisar el documento, en Suramérica, la finalidad de estos casos es así: 57 por ciento con fines de explotación sexual, 29 por ciento para trabajos forzosos y 14 por ciento, otras formas de explotación.

De estas cifras también preocupa que el 43 por ciento son en la frontera y el 36 por ciento, en la propia región. Un 21 por ciento van hacia otro continente.

La complejidad del delito y el lucro de este (ver nota anexa) llevaron a que la administración del alcalde Enrique Peñalosa destinara un equipo de búsqueda activo que se dedica a identificar los puntos críticos, las posibles víctimas, hacer que se visibilice la situación y comenzar a atender.

Entre tanto, la Secretaría de Seguridad y Convivencia informó que entre el 2014 y el 2016 se han realizado 33 capturas y que el año pasado se desvertebró la organización conocida como ‘Séptimo cielo’ en la localidad de Kennedy, donde encontraron menores de edad procedentes de diferentes regiones.

Por su parte, María Adelaida Palacios, subsecretaria para la gobernabilidad y la garantía de derechos, dijo que otro de los objetivos de esta campaña es acabar con la naturalización de estos delitos, es decir que no sean parte del paisaje de la ciudad. Se trata, como lo advirtió también Uribe Turbay, de desenmascarar las redes que trafican personas en cualesquiera de sus modalidades.

Millonario ‘negocio’

La trata de personas les deja cerca de 34.000 millones de dólares al año a las organizaciones criminales del mundo. Es el tercer negocio ilícito más lucrativo después del narcotráfico y el tráfico de armas.

Así lo revela un estudio de la Cancillería y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Las cifras reportadas indican que en los últimos cuatro años (2014-2017), la Cancillería atendió 259 casos de colombianos víctimas de este flagelo.

La modalidad más frecuente fue la explotación sexual, con 160 casos (63 por ciento), seguida por la explotación laboral, con 73 (29 por ciento) y el matrimonio servil, con 20 (8 por ciento).

El estudio encontró que la dinámica de la trata de personas ha pasado a ser mucho más regional, es decir que ahora impacta más en América, aunque sigue siendo Asia el continente que ocupa el primer lugar de destino.

“Identificamos que, en los últimos años, los principales países de destino de las víctimas de trata de colombianas en el exterior son China, con 50 casos (19,4 %), Argentina con 41 casos (15,9 %), México con 25 (9,7 %), Ecuador con 18 casos (7 %) y Perú con 15 (5,8%)”, indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores.

La canciller colombiana, María Ángela Holguín, sostuvo que las redes de explotación llegan a los colegios o a las zonas vulnerables con “ofertas económicas que manejan cifras descabelladas” para engañar a las víctimas.

“En algunos colegios les llegan a los jóvenes con contratos que están en inglés. Los muchachos firman esos documentos sin siquiera saber inglés”.Alejandro Guidi, jefe en Colombia de la OIM, indicó que el 16 % de las víctimas son menores de edad, y en el 81 por ciento de los casos son mujeres las afectadas.

BOGOTÁ

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