Así es como ora y vive la comunidad musulmana en Bogotá

Así es como ora y vive la comunidad musulmana en Bogotá

Hay cerca de 1.500 miembros de este credo, pero no es una cifra exacta.

Mujeres musulmanas

Mujeres musulmanas durante la ceremonia del viernes o ‘khutba’, en el centro islámico.

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Foto: Salua Murad Rodríguez

02 de junio 2017 , 08:21 p.m.

En la esquina de un barrio tradicional de Bogotá se encuentra una casa blanca con bordes rojos, ventanas abiertas, un jardín y un camino de piedra. En la parte superior se lee: Centro de estudios islámicos: Al Qurtubi.

Desde afuera se ven mujeres con velos. Ellas entran por la puerta principal; los hombres, por el garaje. Se saludan: “As-salamu alaykum” (Dios esté contigo). Al entrar es preciso retirarse los zapatos. Adentro, hay mujeres vestidas con togas oscuras; otras, con faldas largas de adornos florales. Unas visten pantalones. Son 17. Se arrodillan frente a una pantalla, que muestra la ceremonia del viernes: Khutba.

El culto empieza a las 3 p. m. Los hombres suben para encontrarse con el sheij Elyas Marzougui. Sheij es el maestro de la enseñanza islámica, algo así como un sacerdote. El ambiente es parsimonioso y se percibe la fe de estas mujeres que atienden al Khutba.

Sonia Torres es la esposa de Elyas, con quien tiene tres hijos. Está ahí, en la primera fila. El maestro hace una reflexión sobre las acciones humanas. “Es un simple recuerdo para devolvernos al buen camino”, dice Sonia. Se ora en árabe, a manera de canto. Las mujeres se ponen de pie y vuelven a arrodillarse, y así durante 20 minutos. Algunas cierran los ojos, otras miran la pantalla.

Ellas son parte de la comunidad musulmana en Colombia y todas se han convertido al islam. Sonia cuenta que conoció esta religión cuando estudiaba en Siria: “Me llamó la atención la forma de vida de quienes la practican; me pareció que son generosos, se preocupan por los demás, con un corazón bonito”.

Su esposo, el sheij Elyas, afirma que viven en armonía con la ciudad. “Podrían preguntarme si estoy de acuerdo con todo lo que veo. Nadie está de acuerdo con lo que ve, ni siquiera los mismos colombianos. Cada uno tiene su percepción, pero lo más importante es el respeto”.

Sonia comenta que es difícil enfrentar estigmas surgidos por las noticias relacionadas con su religión, como esa teoría del supuesto terrorismo islámico. “Pero terrorismo e islam no van juntos”, advierte.

Elyas explica que su religión ha sido estigmatizada por una minoría de gente trastornada como consecuencia del conflicto que se vive, pero sus comportamientos no son parte de la tradición islámica. “Es como cuando dicen que los colombianos son guerrilleros, narcotraficantes o paramilitares, por el solo hecho de ser colombianos”.

La religión de Alá llegó a Colombia a finales del siglo XIX, en las migraciones del pueblo árabe. Muchos de los que llegaron no eran musulmanes, pues los árabes son una raza y los musulmanes son quienes practican esta religión. Exiliados de sus países, sirios, palestinos y libaneses arribaron en busca de porvenir. Poco a poco, los árabes, mal llamados turcos o ‘majitos’, construyeron comunidad.

Según el antropólogo Diego Castellanos, autor del libro Islam en Bogotá: presencia inicial y diversidad, hubo tres etapas migratorias luego de los conflictos en los países de Medio Oriente: la primera, ocasionada por el enfrentamiento entre musulmanes y cristianos, que obligó a los árabes maronitas, una corriente del catolicismo, a emigrar a tierras americanas.

La siguiente la constituyó la llegada de palestinos después de la segunda Guerra Mundial, luego de la creación del Estado de Israel, en 1948. La tercera gran migración llegó en los años setenta, cuando también empujados por los conflictos armados un buen número de libaneses tocó tierras colombianas.

En los años 90 la comunidad se consolidó, pues antes de promulgarse la Constitución de 1991 el Estado era católico. El sheij Elyas cuenta que muchos paisanos tuvieron que cambiar su religión para adaptarse a la católica y no tener inconvenientes, por ejemplo, a la hora de matricular a sus hijos en colegios.

Convertidos en Colombia

Con el paso del tiempo, muchos colombianos se han convertido a esta religión, lo que ha hecho crecer la comunidad. Tan solo en la Casa de Estudios Islámicos, todas las mujeres que asistieron al khutba eran conversas.

Mauricio Rodríguez, de 43 años, se convirtió. Según dice, encontró “un mundo fantástico y reflexivo”. Afirma que mediante su conocimiento pudo desestimar el machismo, la sumisión de la mujer y el terrorismo.

Maher Nofal es un colombiano de familia palestina, de tradición musulmana, que se radicó en Colombia hace 35 años. Montó un negocio de comida árabe y afirma que en el país hay desconocimiento frente a su religión, por lo que ha tenido que responder preguntas como ¿usted qué tiene que ver con el musulmán, eso es solo para árabes?

“Hacemos entender a la gente lo bello que es el islam”, dice Maher. Con respecto a su cotidianidad, afirma que “un musulmán aquí vive con mucha felicidad, porque el colombiano siempre muestra respeto hacia las personas diferentes”. Maher, al igual que Sonia y el sheij, coincide en que la cultura colombiana es acogedora.

SALUA MURAD RODRÍGUEZ
Estudiante U. de La Sabana
Especial para EL TIEMPO
saluamuro@unisabana.edu.co

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