Las historias detrás de las tumbas de los hinchas en Bogotá

Las historias detrás de las tumbas de los hinchas en Bogotá

Hay más 400 en los cementerios El Apogeo, Central y Norte. Son hinchas de la cuna hasta el cajón. 

Tumbas de Hinchas

El Cementerio Central es el que más concentra tumbas de aficionados al fútbol. Es común encontrar juntos, después de la muerte, a quienes fueron rivales en vida.

Foto:

Mauricio León

01 de junio 2018 , 10:55 p.m.

Óscar, mamá vino a visitarte. Trajo agua y jabón y lavó tu tumba. Limpió el barro al escudo de Millonarios. Cambió tus flores, les quitó el verde. No le gusta ese color: le recuerda al Deportivo Cali, al 22 de junio de 2013, al día en que te apuñalaron a pocas cuadras del Pascual Guerrero y te mandaron, Óscar Bayardo Sandino, a la “tribuna del cielo”.

Óscar, tu equipo salió de la Liga Águila. Cómo te habrías gozado ese partido. Quizá habrías salido a agarrarte a puños a la salida del estadio, no por violencia irracional, sino porque se habían metido con tus amigos, con tu equipo, con la razón de tu vida. Y habrías vuelto a casa, feliz y orgulloso, con una ceja rota y el cuerpo lleno de moretones.

O, quizá no lo habrías hecho. Desde 2010 te hiciste líder de barrismo social en Suba. Hiciste política pública. Quisiste enseñar que el fútbol podía vivirse en paz.

Pero no puedes, ni molerlos a golpes o decidir no hacerlo. Porque estás muerto. Porque estás en la tumba número 21 del Cementerio de Suba entre un cajón azul.

Si Óscar estuviera vivo,  le diría que conté otras 463 lápidas como la suya. Con escudos, colores y banderas de equipos de fútbol. Rezadas no con oraciones, sino con himnos y barras. Las tumbas de los hinchas muertos se asemejan a tribunas de mármol blanco.

Ecos del estadio

Si usted contara las lápidas de los hinchas en los cementerios Central y del Norte y en Jardines del Apogeo, de Bogotá, sacaría las siguientes cuentas: 238 son de Millonarios, 111 de Nacional y 71 de Santa Fe.

En vida, estos hinchas quizá no habrían soportado encontrarse. Ahora, descansan juntos, a centímetros unos de los otros.

No todos los difuntos están entre los 15 y los 30 años. También hay hinchas nacidos en 1920 y 1940. “No siempre son tumbas de barristas duros. Hay aficionados que pidieron ser enterrados con los colores de su equipo”, explica Alejandro Villanueva, investigador de temas de barrismo y fútbol que ha consignado en libros como Mi segunda piel.

Tampoco todos los enterrados están ahí por muerte violenta.
Hay quienes fallecieron por condiciones naturales, por enfermedad o por accidentes.

Alexánder Castro, sociólogo, investigador del papel del “aguante” en las hinchadas y aficionado de Millonarios, asegura que muchos de los jóvenes pudieron fallecer por prácticas relacionadas a la ingesta de alcohol, alucinógenos y enfrentamientos externos al fútbol. Según Castro, que adelanta un conteo basado en recortes de prensa, entre 2004 y 2017 hay una cifra parcial de 135 muertos por riñas entre barras.

Tumbas de Hinchas

El Cementerio Central es en el que más hinchas descansan. Juntos suman más de 211 almas. 

Foto:

Rodrigo Sepúlveda / El Tiempo

Tumbas de Hinchas

Es común encontrar tumbas de equipos rivales bastante próximas unas de otras.

Foto:

Ana Puentes

Tumbas de Hinchas

No todos los hinchas fallecieron jóvenes. Es posible encontrar aficionados nacidos en los años 40 y 50. 

Foto:

Ana Puentes

Tumbas de Hinchas

Tampoco todos fallecen por muerte violenta. Brayan Siatova, por ejemplo, murió ahogado en el río Sumapaz en un accidente. 

Foto:

Ana Puentes

Tumbas de Hinchas

A las afueras del cementerio, los negocios ofrecen grabar un pequeño escudo por 10.000 pesos. 

Foto:

Ana Puentes

Tumbas de Hinchas

Grabar el escudo completo cuesta alrededor de 50.000 pesos.

Foto:

Ana Puentes

Tumbas de Hinchas

Las flores que acompañan las tumbas suelen ser del mismo color del equipo. Las moradas finales de los hinchas suelen ser las más visitadas y decoradas. 

Foto:

Ana Puentes

Tumbas de Hinchas

En otros casos, familiares y amigos, a escondidas, pintan las tumbas con los colores del equipo del fallecido. 

Foto:

Ana Puentes

Tumbas de Hinchas

Las visitas a las tumbas suelen hacerse en fechas de cumpleaños del fallecido y de sus equipos. En algunas ocasiones les riegan algo de licor o fuman marihuana cerca. 

Foto:

Ana Puentes

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Óscar, tú eres uno de esos muertos. Estabas “sano”. Te habías ganado una beca para estudiar ciencia política. Pero quisiste celebrarlo en Cali con un partido de tu “millitos del alma”, le prometiste a tu mamá que era el último viaje. Y cumpliste. Volviste en un ataúd azul.

                                                                           ***

Ese fervor continúa después de la muerte. Las lápidas llevan grabados los escudos y banderas de los equipos. También suelen verse los rostros y apodos de los hinchas sobre el mármol. La tumba de Óscar dice, “Asmita”, como lo conocían en el barrio. Alejandro Villanueva menciona que en el interior de los ataúdes también van camisetas, banderas, trapos y otros implementos que fueron importantes en la vida del aficionado.

Para quienes son ajenos a la afición futbolera, estas prácticas parecerían extrañas. Entre los visitante de estas tumbas suele haber jóvenes fumando marihuana, ofreciendo trago y contándoles a sus compañeros de tribuna que ese fin de semana hay partido.

Esto tiene perfecto sentido en el contexto en el cual se desarrolla la afición, según Alexánder Castro: “Al usar representaciones de los equipos en sus lápidas, expresan una identificación total, dicen ‘soy hincha y ni la muerte va a separarme de esta pasión’ ”.

“Estas expresiones son posibles por tres elementos. Uno, la familia que ofrece un homenaje al fallecido. Dos, los amigos, que no juzgan sino que apoyan su forma de comprender el fútbol. Tres, una ideología de vida que les pide ser enterrados de esa forma”, cuenta Villanueva.

Hay toda una ideología por la cual los hinchas piden ser enterrados con los colores, las camisetas y los trapos de su equipo. Es una forma de identidad y de recuerdo”.

‘Adiós, Asmita’

“Cuando lo mataron, sus amigos me suplicaron: ‘Déjenos despedir a Óscar como se lo merece’”, relata la madre, “Acepté. Era lo que él más quería en vida”.

Óscar entró por última vez al estadio El Campín en su ataúd azul, donado por el gerente de Coorserpark, otro hincha de Millonarios. Los muchachos cargaron el cajón, le dieron una vuelta a la cancha y lo llevaron a saltar a la tribuna a la que asistía. Esa tarde, la funeraria quedó repleta de jóvenes que no iban en traje negro, sino con su camiseta azul, la de siempre.

Óscar Sandino

El cuerpo de Óscar Sandino recorrió el Estadio El Campín en un ataúd azul el 25 de junio de 2013. Tres días después de su asesinato.  

Foto:

Archivo particular

Óscar Sandino

Su madre. Sandra Sandino, visita su tumba regularmente. 

Foto:

Ana Puentes

Óscar Sandino

Acostumbra arreglar la tumba de su hijo. Le pone flores azules, siempre. Mientras lo visita, le pone sus canciones preferidas desde el celular. 

Foto:

Ana Puentes

Óscar Sandino

Óscar Bayardo Sandino descansa en la tumba número 21 del Cementerio de Suba. Su entierro es uno de los más emblemáticos de Bogotá. 

Foto:

Ana Puentes

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Óscar, tu madre me contó tu historia. Cuatro años después. no derrama una sola lágrima. Uno de tus agresores está en la cárcel. Y ella ya encontró el perdón.
Sonríe al pensar que ahora tiene cientos de hijos azules como tú. Armaron una fundación que lleva tu nombre, Hermandad Sandino, para ayudar a mujeres cuyos maridos mueren por riñas de hinchas. El fútbol tiene otra cara en Suba. Nadie te olvida en el barrio.
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Las tumbas son un rastro de que algo no marcha bien en la afición. Las barras bravas aparecen en la capital durante los años 90 y viven sus peores momentos a principios de la década del 2000.

Para esa misma época nacen iniciativas locales. La más famosa en Bogotá fue Goles en Paz, dirigida por el sacerdote Alirio López y por Alirio Amaya, quien aún trabaja en política pública para el goce del fútbol. “En 2009 aparece la Ley 1270 de 2009, una política nacional basada en los derechos que sale del estadio”, explica Amaya.

De acuerdo con Amaya, es clave pensar en una legislación que actúe para los hinchas, no contra ellos. Además, que comprenda los contextos y espacios que van más allá del estadio, “allá es donde más se presentan los enfrentamientos”.

Toc, toc

“Toc, toc”. los hinchas vivos dicen adiós a sus amigos. Ofrecen un último trago, una “sopladita”. Para ellos, el aguante continúa, la pelota sigue rodando.

Si de algo se pueden jactar estos muertos es de que nunca les faltan flores ni dolientes. En los cementerios, si se presta atención, suele haber algún visitante con camiseta. 

“Las barras son una subcultura urbana que se multiplica en el tiempo. Se reconstruye y reagenda cada ocho días”, explica Alejandro Villanueva.

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Óscar, en vida coreaste tu sentencia final: “Ni la muerte nos va a separar / porque desde el cielo te voy a alentar”.¿Recuerdas? Así dicen las barras de Millonarios.
Y tú aguantaste, firme, “de la cuna hasta el cajón”.

Mamá dio golpecitos a tu tumba, “toc toc”. Volverá en junio. Cuando cumplas cinco años de muerto y cuando tu equipo del alma celebre 72 años.

ANA PUENTES
Escuela de Periodismo Multimedia de El Tiempo
En Twitter: @soypuentes

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