Los 150 abuelos de Chapinero que por fin conocieron el mar

Los 150 abuelos de Chapinero que por fin conocieron el mar

Alcaldía local cumplió el sueño de 150 adultos mayores de bajos recursos de viajar a Santa Marta.

fg

Los abuelos de varios barrios asentados en los cerros de Chapinero salieron ayer del aeropuerto El Dorado hacia Santa Marta.

Foto:

Carol Malaver / EL TIEMPO

02 de agosto 2016 , 10:53 p.m.

Montar en avión debe ser como estar en un edificio de veinte pisos pegando bloque”. José Rodríguez, de 72 años, nunca ha montado en avión, sabe qué es criar a seis hijos, trabajar todos los días de su vida, pero no qué sentirá cuando el agua del mar rebote sobre sus tobillos.

Él vive en el barrio El Paraíso, en la UPZ 90 de la localidad de Chapinero, quedó viudo hace diez años y este martes, en el aeropuerto El Dorado, esperaba con atención cada orden, porque lo que menos quería era perderse del grupo de 150 adultos mayores que iba a conocer la bahía más hermosa de América: Santa Marta.

Una decisión de la alcaldía de Chapinero, de hacer algo diferente por esta población, sumió en sueños a un puñado de abuelos que nunca había conocido el mar.

Ese charco yo solo me lo había pintado en la cabeza”, contó José, quien reveló que lo primero que empacó fue su pantaloneta porque, como sea, había que “¡Chapotear agua por todos lados! Aich, si a mí me hubieran enseñado que no había que tener tantos hijos, cuántos viajes tendría encima”.

La mayoría cargaba una pequeña cámara en sus manos y se ponían bravos cuando no les prendía la máquina, o cuando su pulso no les permitía encuadrar bien una selfi.

En otro lado de la fila, mientras hacían las vueltas de rigor para el embarque, María Teresa Robayo, de 62 años, le contaba a una amiga que su esposo la había dejado ir al paseo sin problemas. “Yo estoy tan nerviosa, pero me han dicho que montar en avión es como ir en bus grande, y que la turbulencia era como si pisara un hueco”. El despegue le causaba ansiedad y se imaginaba lo grande que podían ser las olas en el mar.

Rosa María Casas, de 63 años, cargaba en una pequeña caja de icopor la insulina suficiente para que la diabetes, la enfermedad que la azota en su vejez, no le fuera a causar ningún contratiempo. “Me he soñado muchas veces montando en avión, sentir ese vacío del que habla la gente, ver ese río grande de agua azul, inmenso, lindo, bonito. Yo, con qué plata iba a cumplir ese sueño”.

Para otros, el viaje era el desquite de años de trabajo. Lucía Jiménez había laborado como empleada doméstica en casas de familia o en oficinas durante décadas. “Mijita, uno de pobre no sale de la cocina. Hoy estoy nerviosa, es como entrar en la pantalla de la televisión, porque uno ve el mar solo a través de los programas”.

Había tiempo para la recocha, de repente, los abuelos se comportaban como adolescentes, se reían el uno del otro, sus mejillas se coloreaban cuando se les preguntaba si habían traído el bikini. “Yo vine acá es a estar contenta, y allá me voy a poner a bailar carranga”, dijo Carmen Fiaga.

Callado, pero con una sonrisa dibujada en su rostro, Alejandro Caicedo, de 63 años, cumplía 36 años sin volver a sentir la brisa fresca, el olor a agua salada de la costa Atlántica. “Tenía mucha nostalgia de no volver a mi tierra. Yo conozco a Barranquilla y a Cartagena pero a Santa Marta no la he visitado. Estoy emocionado de regresar”.

No faltó el que tenía su agenda definida. Jaime Ramón Figueroa no hallaba la forma de que le dieran permiso para escaparse a comprar unos discos que traía en mente. “No me puedo regresar sin tres títulos que me rondan en la cabeza. A mí me gusta mucho la música de Pacho Galán y de Lucho Bermúdez”.

El grupo de 150 que sumaban no se sabe cuántos años de vida había vuelto a la adolescencia, se asustaban de entregar su equipaje, para ellos no era normal que una banda eléctrica se tragara la maleta, muchos prefirieron cargar con su equipaje a cuestas mientras los organizadores les explicaban que al llegar a la ciudad les devolverían sus pertenencias. Se olvidaron de sus angustias, de sus dolores, del irremediable paso de los años.

Un plan todo incluido

Según el alcalde local de Chapinero, Hernando Quintero, el origen de la iniciativa fue gracias a líderes de barrios como San Luis, Pardo Rubio y Bosque Calderón, quienes dijeron que de todas las actividades que se hacían para los adultos mayores de la localidad querían algo diferente.

Por eso la entidad tomó la decisión de que estos 150 adultos viajarán a Santa Marta, uno de los destinos turísticos más importantes del país, que conocieran el mar, que viajaran en avión”. Todos viven en condiciones de vulnerabilidad y algunos en barrios donde ni los servicios públicos llegan a cada una de las viviendas. “Ese es el caso del barrio San Luis. Allá el acueducto no es el más óptimo, el servicio no es constante, incluso, estamos en proceso de legalizar el barrio para que esta situación cambie”.

Todo el grupo, con edades entre los 70 y 85 años, son beneficiarios del subsidio tipo C que entrega el Distrito mensualmente y viven en los barrios San Luis, El Paraíso, Pardo Rubio, Bosque Calderón, San Isidro, San Martín de Porras, Juan XXIII y Chapinero Central.

Ellos conocerán la ciudad de Santa Marta y disfrutarán de diferentes actividades recreativas, deportivas y lúdicas. Eso será hasta el próximo viernes 5 de agosto, semana durante la cual los adultos mayores participarán en varias jornadas de recreación dirigida, talleres de crecimiento personal, visita a lugares turísticos, monumentos, sitios de patrimonio cultural y descanso en las bellas playas de esta región del departamento del Magdalena. Este plan, todo incluido, está diseñado para que ninguno de los viajeros tenga problemas de salud.

Radiografía de la vejez

En Bogotá hay 902.000 personas mayores de 60 años, que corresponde al 11 % de los habitantes. En diez años, la ciudad pasó de tener una población mayor de 506.875 personas (en el 2005) a 902.614 (en el 2015); dentro de cuatro años, el total de la población mayor será de 1’153.000 personas.

Según la metodología Líneas de Pobreza, un estudio avalado por Integración Social y que toma como base los ingresos corrientes de los hogares, en Bogotá cerca del 8 % de los adultos mayores se encuentra en situación de pobreza, y el 1,5 %, en la indigencia.

Los adultos mayores que residen en un hogar cuyo ingreso per cápita promedio mensual anual no es suficiente para comprar la canasta básica de bienes y servicios se consideran en estado de pobreza. A otros les va peor, porque no tienen dinero para adquirir la canasta básica de servicios, es decir, están en la indigencia.

De acuerdo con la encuesta Sabe del 2012, un poco más de 60.000 (6,1 %) personas en Bogotá viven en viviendas precarias, sin servicios básicos o hechas de materiales perecederos. Otros datos preocupantes señalan que entre las mujeres mayores la pobreza es más alta, con un 9,7 %, en comparación con los hombres: 5,4 %.

Lo más sorprendente es que un gran número de personas en la vejez ofrecen a sus familias diferentes tipos de ayudas: el 88 % de los mayores dan apoyos emocionales (afecto, compañía, empatía, reconocimientos, escucha) a su familia; el 86 %, instrumentales (cuidados, transporte, labores del hogar); el 79 % ofrece ayudas cognoscitivas (intercambio de experiencias, información, consejo), mientras que el 76 % da ayudas materiales (dinero, alojamiento, comida, ropa, pago de servicios).

Paradójicamente, la proporción de población mayor que recibe los distintos tipos de ayuda por parte de sus familias es mucho menor.

CAROL MALAVER
Subeditora de EL TIEMPO
*Escríbanos a carmal@eltiempo.com

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA