05 de Mayo de 2008
Aumento del mototaxismo ya se percibe en varios barrios de Bogotá
Mil pesos vale la carrera en moto, lo que para muchos usuarios significa un ahorro de 100 y 200 pesos con respecto a lo que vale la buseta o un colectivo, 1.100 y 1.200 pesos respectivamente.
Uno de los casos donde ya es tradicional el servicio es Lisboa, en Suba, donde el fenómeno se presenta desde hace tres años, pero
EL TIEMPO conoció que se han detectado mototaxis en sectores como El Tintal, Ciudad Bolívar y Spring, en Suba.
El coronel Jaime Moreno, comandante de la Policía de Tránsito de Bogotá afirmó que solo conocía la situación de Lisboa, donde se han inmovilizado 16 motos. "Los sancionamos por dar un uso no permitido a su vehículo con una multa de un salario mínimo legal vigente", dijo.
A esto se suma lo que cada propietario tiene que pagar grúas y patios, y a los reincidentes les pueden, incluso, suspender la licencia de conducción.
En forma paralela, el bicitaxismo también ha ganado terreno. Moreno calcula que entre mototaxis y bicitaxis puede haber 300 en la ciudad.
Luis Bernardo Villegas, secretario de Movilidad, reconoció que este fenómeno se estaba dando en zonas marginales de la ciudad a los que el transporte formal no llega. "Esto lo queremos solucionar cuando empiece a funcionar el sistema integrado de transporte (a principios del 2009)", dijo.
Villegas también fue enfático en que Bogotá no tiene contemplado legalizar esta modalidad de transporte porque es muy riesgosa.
"En el primer trimestre han muerto 37 motociclistas. Diez peatones han sido arrolladas por motos", dijo.
Mauricio Pineda, director de Ingeniería del Fondo de Prevención Vial, llamó a que se tomaran medidas pronto sobre estos brotes de mototaxismo. "Así se empezó en las ciudades de la costa y en todo el país se cuentan 500 mil".
Por su parte, mototaxistas como Álvaro defienden su oficio. "No solo nos beneficiamos nosotros, que no tenemos en que más trabajar, sino también la comunidad, que temprano en la mañana y tarde, en la noche, no tienen otra forma de movilizarse", dice.
Puentes que unen el barrio con la 80 disparó el fenómeno en Lisboa
"Los desempleados y mensajeros del sector aprovecharon para empezar a prestar el servicio, hasta la 80, por mil pesos", dijo a EL TIEMPO un mototaxista que pidió no revelar su nombre.
En esa época alcanzaron a ser 50. "Tuvimos que contratar un despachador para organizar la fila de motos y de pasajeros, y un asistente que se encargara de ponerle al pasajero el chaleco y el casco", cuenta.
Debido al aumento de esta oferta, las autoridades han intervenido.
"Más de la mitad de las motos se las han llevado para los patios y no nos dejan trabajar", cuenta Álvaro, mototaxista del sector.
Álvaro empieza a trabajar desde las 4 de la mañana. "A esa hora llevo 'contratos', por ejemplo conductores de servicio público que tienen que recoger el carro en otro barrios", dice.
La jornada va hasta las 8 ó 9 de la mañana, y vuelve y empieza a las 6 de la tarde, hasta las 10 y 11 de la noche. La gente del barrio ya los conoce porque siempre son los mismos y no permiten que entren nuevos.
Por eso ahora, el color que más se ve en el barrio Lisboa, de Suba, es el naranja. El de los ladrillos desnudos, propios de los barrios en crecimiento; el de las calles sin pavimentar, y el de los chalecos de los mototaxistas.
JOHN MARCOS TORRES
VIVIANA PINEDA HINCAPIÉ
REDACTORES DE EL TIEMPO
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