El cambio, dos guerras y un juego de mesa
Por Verónica Ucrós Aldana el 27 de Septiembre 2011 1:16 AM

"El día en que el mundo cambió", dice mi mamá cada
vez que mienta el 11 de septiembre del 2001. Hace un par de semanas, con motivo
del transcurso de la primera década desde esa negra fecha, se debatía si, en
realidad, algo cambió.
Tuve la oportunidad de asistir a la conmemoración del
aniversario y encontré las calles que rodean a la Zona Cero hospedando esta
variedad de manifestaciones civiles de oposición: árabes puros y
árabes-estadounidenses que pedían el cese de la estigmatización y la
persecución a ese grupo, protestas en apoyo de las teorías conspirativas que
sugieren que los ataques fueron planeados y ejecutados desde dentro del gobierno, botas al estilo militar alineadas en formación como homenaje a los soldados sacrificados
en la guerra global contra el terrorismo y un gran mapamundi registrando cada
una de las intervenciones abusivas por parte los Estados Unidos a lo largo y
ancho. Era un puñado de ciudadanos declarando un malestar sincero frente al
daño que los Estados Unidos se ha hecho a sí mismo y al mundo.
Durante mi recorrido oí decir varias veces algo así
como "!Bush se aprovechó del 11 de septiembre para convencernos de odiar a los
musulmanes y así poder invadir Iraq y Afganistán!" Entonces me dio por pensar
que, ciertamente, después de los ataques el tipo había usado las Torres Gemelas
como un rey blanco, preocupado, dispondría de la torre sobre un tablero de
ajedrez: en un enroque. Dentro del juego de mesa más retador, esta es la única
jugada que le permite al rey desplazarse más de una casilla para resguardase en
uno de los rincones entre la torre que queda afuera en un costado y la fila de
peones por delante.
Tras el ataque terrorista fue evidente que el gobierno no había defendido como correspondía a las torres de un atentado sobre el que había sido alertado por George Tenet, entonces director de la CIA, y Richard Clerk, quien era director experto en contraterrorismo del Consejo Nacional de Seguridad. Entonces, fue como si el Presidente se hubiera escondido detrás de los 220 pisos, que ya no rascaban el cielo, y durante diez años sacara la cabeza por entre los escombros para dejarle claro a su pueblo que no descansaría hasta deshacer el entuerto. Una versión americanizada de la frase más popular de Mahoma, qué ironía: si no puedes defender a las torres que las torres te defiendan a ti. Claro está que le salió la jugada bastante chambona, pues se sabe que en el ajedrez de mesa no está bien visto usar las piezas que le acaban de bajar a uno y, mucho menos, enrocarse con las dos torres al mismo tiempo.
El enroque suele efectuarse al principio de la
partida, ya que hacia al final el rey necesita estar en el centro del tablero
para ir por el monarca contrario. Si para ese momento no ha salido del rincón,
puede correr con la suerte de Obama quien, en el otro tablero, se encuentra arrinconado entre las dos torres y
los peones que le siguen poniendo el pecho a la muerte, mientras los
republicanos avanzan hacia el centro, adquieren curules, y controlan posiciones
ganadoras. A esta desafortunada
coyuntura hay que agregarle que la actual administración carga al hombro con
las consecuencias económicas que implicaba la fiera venganza de Bush. Según el
Nobel de economía Joseph E. Stiglitz, Iraq es la primera guerra de la historia
que ha sido financiada enteramente a crédito.
Obama llegó a la presidencia en medio de una
atmósfera excepcional de esperanza, pues había prometido, entre otras cosas,
que al inicio de su gobierno retiraría las tropas militares. Pero mucho más
fácil es armar una trifulca que desarmarla, y el peón es la única pieza del
juego que no puede retroceder. En el ajedrez el valor de las piezas se mide en
peones, la torre vale 5 unidades de dicha pieza. Pero las del World Trade
Center costaron 7.498 peones blancos de los Estados Unidos y los países que con él se aliaron.
Y hablando de peones, el 11 de septiembre pasado vi también a un militar retirado que había servido en la guerra de Vietnam. Estaba
sentado detrás de un vaso desechable que recibía monedas y billetes, mostrando
un pequeño pedazo de cartón que no era una pancarta: "ayude a un veterano sin
hogar". Donny H. Douglas Senior, se llamaba, y no estaba ahí para protestar
pero era la expresión más contundente en la calle.
No creo que el 11 de septiembre desmerezca la
atención que ha recibido, es cierto que muchas cosas pasaron: el mar de sangre,
la ventaja económica y militar que China agarró de un zarpazo y, un detalle anecdótico, por primera vez en décadas Estados Unidos
tuvo miedo.
Todo es trascendente pero nada es nuevo. Estados Unidos ha pasado su historia reciente metiéndose al rancho de todo el mundo para imponer su santa voluntad montado en la política de la seguridad preventiva. Y para Afganistán, la tierra inconquistable por excelencia, no es sorpresa ver entrar a los ejércitos más poderosos del mundo y después volver a verlos salir con el rabo entre las piernas. En ese ángulo uno podría pensar que, desde el descubrimiento de América, no ha ocurrido nada bajo el sol.
Y tenemos el ajedrez, un juego enigmático de estrategia bélica, desarrollado y difundido por lo árabes hace 14 siglos, que se presta para hacer analogías con las guerras contemporáneas. Esto me sugiere que nuestra conducta política sigue enteramente amarrada a su dimensión más primitiva y atávica. Pero no es aconsejable perder el interés. Cuando de verdad nos aburramos de las noticias recicladas, nos zarandeará la Tierra, que parece determinada a expulsar la invasión devastadora en su propio territorio. Ese día podremos decir sin temor a exagerar, como mi mamá lo dice todo, que el mundo cambió.
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Odio mi nariz, mejor de frente. No soy experta en nada, pero me intriga el ser humano a rabiar; tanto así, que estudié para psicóloga y periodista. Ambiciono comprender sólo un poco del hombre: una señal, un engranaje, un rasgo, un accidente, cualquier cosa. Me va la vida en ello.
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Comentarios
1. Por: jmcrescendo - 6 de Octubre 2011 a las 06:58 PM
Todo es trascendente pero nada es nuevo... Qué párrafo magestuoso!!.
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2. Por: VeronicaUcrosAldana - 6 de Octubre 2011 a las 07:13 PM
Gracias, Juan.
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