Enseñar con resultados
Por petufar el 7 de Noviembre 2010 12:32 PM
El problema fundamental de la calidad educativa es que existen conocimientos y destrezas básicas que no se logra enseñar de manera efectiva. Si tomamos el bachiller promedio, observamos que tiene algunas habilidades, pero también presenta grandes fallas atribuibles a un fracaso de la enseñanza escolar.
Para comenzar, podemos decir que todo bachiller sabe escribir, es decir, conoce todas las letras, sin confundir unas con otras, por ejemplo, la b y la d o la p y la q, etc. Entonces, es justo reconocer que la enseñanza de la escritura es exitosa en nuestro país, y los docentes que se dedican a impartirla merecen una felicitación por su eficaz labor. También podemos extender esa felicitación a quienes enseñan a leer, que pueden ser los mismos que enseñan a escribir, pues el bachiller también sabe leer cualquier palabra que esté escrita en castellano.
Sin embargo, si avanzamos un poco más allá del dominio de la lectoescritura, o examinamos otras áreas, encontramos deficiencias que revelan notables falencias. El bachiller sabe escribir y sabe leer, pero ya es mucho más difícil que escriba con ortografía y entienda lo que lee. La ortografía es una materia relativamente sencilla que todo el mundo puede dominar si se le enseña oportuna y eficazmente. ¿A qué se debe, entonces, que el bachiller promedio no tenga buena ortografía? Es evidente que la falla está en la enseñanza que recibe. Incluso, en muchos casos, la razón es que no se le enseña, y por lo tanto no aprende. Los resultados muestran que hay un fracaso de la educación y de los docentes que tienen la responsabilidad de enseñar esa materia. ¿Son los únicos culpables? Seguro que no. El problema viene de más arriba y también de fuera del contexto escolar.
En primer término, no existe ninguna directiva clara que ordene la enseñanza obligatoria de la ortografía ni de ninguna otra materia. El Ministerio de Educación ha abandonado su papel tradicional de diseñador curricular, para dejar esa tarea en manos de los colegios en virtud de la "autonomía escolar". Entonces, es potestad de cada colegio enseñar o no enseñar ortografía, y si la enseña, escoger la profundidad, la intensidad, los medios y también el grado de exigencia con que lo hace. Por regla general, la ortografía no se enseña como materia independiente, con calificación propia y profesor especializado. La mayoría de los colegios tampoco utiliza texto. En el mejor de los casos, la ortografía se enseña en forma incompleta, ocasional y esporádica como parte de la materia de Español, cuyo texto, no siempre exigido, suele contener algunas anotaciones ortográficas. Es bastante común que el colegio considere que no es necesario enseñar la ortografía directamente, pues le parece que esa se aprende leyendo novelas o libros de otras materias. Obviamente, en estas condiciones tampoco existe calificación ni mucho menos alumnos reprobados en ortografía...
Ante la proliferación de personas incapaces de escribir con ortografía, la sociedad toda ha ido adoptando una actitud de poca exigencia. La situación actual es que existen pocos oficios en los que se pida destreza ortográfica o, para el caso, lingüística y tampoco abundan las personas capaces de evaluarla. Entonces cada vez hay más profesores, comunicadores y en general profesionales con ortografía deficiente, que influyen para que el fenómeno se extienda y se multiplique.
Siguiendo en el área del lenguaje, hay que mencionar que también se palpa un fracaso en la enseñanza de la corrección gramatical y lingüística. ¿Por qué la gente dice "habían muchos", "estoy seguro que", "accequible" o "campionato"? Simplemente porque nadie le ha enseñado que debe decir "había muchos", "estoy seguro de que", "accesible o asequible" y "campeonato"; y si lo hizo, no le exigió aprenderlo. ¿Y qué decir de la redacción, la riqueza de vocabulario y de la comprensión lectora de los bachilleres? Son otros ejemplos de enseñanza sin los resultados deseables.
Otro campo en que las fallas de la enseñanza son protuberantes es el de las matemáticas. Aquí se enseña con éxito la escritura de los números, pero el dominio de las tablas de multiplicar ya se le dificulta a muchos educandos que han pasado de su primera enseñanza escolar. Hay una falla en la enseñanza y una gran culpa de los maestros --y del mismo sistema-- que dejan pasar alumnos que no han aprendido las tablas de multiplicar a cursos donde deben aplicarlas continuamente y en los que ya no hay tiempo para enseñarlas. Esos mismos alumnos han podido avanzar varios cursos más en virtud de la famosa promoción automática que estuvo en vigencia hasta hace poco. Más adelante, se enseña álgebra y trigonometría. Si el alumno no aprende a cabalidad esas materias, no tiene ningún chance de dominar el cálculo diferencial, que es la materia siguiente que debe cursar, todavía dentro del bachillerato. En realidad, no hay ninguna razón lógica en enseñar cálculo a quien no domina las materias anteriores, debido a que las matemáticas son una ciencia que se construye como un edificio: no se pueden construir los pisos superiores sin tener el fundamento de los inferiores. En la universidad se vuelve a enseñar cálculo en las carreras que lo requieren, razón suficiente para no enseñar esa materia en la secundaria. No obstante, allí se vuelve a presentar el calvario para los alumnos que no dominan el precálculo. En muchas universidades no disponen de cursos ni de tiempo para nivelarlos. En matemáticas es clave aprender sobre bases sólidas y una pretensión sana de enseñanza con resultados sería que todo bachiller dominara a la perfección el precálculo. La enseñanza del cálculo debería dejarse para la universidad, con buenas perspectivas de éxito.
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Perfil
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Petúfar es Peter Ujfalussy Farkas. Soy autor de materiales para la enseñanza de la Ortografía y la corrección gramatical y lingüística. Editor y corrector de estilo, también soy ingeniero químico y matemático. Aunque nací en Hungría, me gusta el español y lo estudio todos los días. Creo que el idioma español es fácil de analizar, entender, aprender y enseñar. Yo lo aprendí y estoy dispuesto a enseñarlo desde el punto de vista de un pensador independiente.
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El objetivo del blog es contribuir a mejorar el conocimiento del idioma, especialmente el ortográfico y de corrección gramatical y lingüística, y debatir acerca de la mejor manera de lograr avances de la población hispanohablante en estas materias. Se contestan preguntas y se intercambian opiniones sobre temas relacionados con el idioma. Se analizan temas polémicos o de difícil asimilación por algunos sectores de la población.
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