Tú me engañas, yo te engaño, ¿quién nos engaña?
Por sofia.acalantide el 4 de Junio 2009 3:25 PM
Que cada quien habla de la fiesta según cómo le va. Que no mires la espiga en el ojo ajeno. Que hay que ponerse en los zapatos de l@s demás. Que nunca digas nunca... y un largo etcétera.
Pero cómo nos cuesta pasar de las buenas intenciones a las buenas acciones. A mi me ha costado mucho trabajo cambiar, intentar ser una persona más parecida a la que quiero ser. Enfrentar los celos, mirarlos a la cara y decirles: no más, no me manejan, yo soy más fuerte que eso y no voy a caer en la lógica de la posesión. No soy de nadie ni nadie me pertenece.
Cuando echo mi rollo y digo cómo pienso que deberían ser las relaciones humanas, la gente suele replicarme: "bien, eso suena muy bonito, pero ¿cómo haces para no sentirte mal? Un@ no maneja sus sentimientos".
Pero eso no es cierto. Yo no nací siendo la mujer que soy ahora, treinta años más tarde. Yo también fui socializada en la idea de la "media naranja", del amor romántico, los celos, el "hasta que la muerte los separe", la fidelidad, el "amor sólo hay uno"... todo eso que ustedes han de saber tan bien como yo. Y también hubo un tiempo que me lo creí, sufrí las consecuencias y se las hice sufrir a las personas que amaba: en nombre de ese supuesto "amor" me violenté y violenté a otr@s. No estoy libre de pecado, ni me interesa tirar la primera piedra.
Lo que me interesa, es decir que eso no es inevitable ni tiene por qué ser eterno. Que hace años decidí que no podía seguir siendo ese títere de mis propios sentimientos (sentimientos que no "brotan" naturalmente, sino que aprendemos en los espejos que nos ofrece la sociedad), que tenía que tomar las riendas, y aunque estoy bastante lejos aún de ser un "modelo" a seguir, me alejo cada vez más de la "princesita" que intentaron hacer de mí.
Por el camino, y como plus, he aprendido también otras cosas, entre ellas, que juzgamos demasiado rápido a la gente. Tenemos el insulto a flor de piel, como esperando la más mínima oportunidad para lanzarlo. Si creyera en el psicoanálisis diría que eso es así porque en el fondo sólo proyectamos en los demás el odio que nos tenemos a nosotr@s mism@s. Somos egoístas y no entendemos razones. Nos gusta que el mundo se divida en "buen@s" y "mal@s", porque necesitamos ser de los "buen@s" y si la dicotomía se desdibuja, ¿dónde quedamos?
La realidad, sin embargo, es muy otra: el mundo está lleno de hombres ofendidos por la infidelidad de su esposa, que antes o después se han acostado también con mujeres casadas; de mujeres que a veces tienen novios, y otras veces tienen amantes; de personas que se han "echado una canita al aire" alguna vez. ¿Cuándo somos "buen@s"? ¿Quiénes son l@s mal@s?
Un amigo solía decir, citando a un autor cuyo nombre olvidé: "Trata que tus palabras siempre sean los suficientemente dulces, por si un día tienes que tragártelas" (tengo la sensación de haber citado a mi amigo en este blog antes...). Pues bien, el mundo también está lleno de personas que se morirían de indigestión si algún día tuvieran que tragarse sus palabras.
Que cada quien habla de la fiesta según cómo le va. Que no mires la espiga en el ojo ajeno. Que hay que ponerse en los zapatos de l@s demás. Que nunca digas nunca...
Van tres historias breves, reales, en un escenario común: Bogotá. Tres historias, cada una de ellas con tres protagonistas. Traten de ponerse en los tres pares de zapatos, a ver cómo les va...
Historia 1:
Natalia y Gustavo son amigos hace 10 años. Amigos de los buenos, de los pocos, de cine con palomitas o de borrachera hasta las ocho de la mañana; de onces donde la mamá de alguno o de correría por la noche roja de Bogotá; de contarse cómo les va con el trabajo y con las conquistas. A veces duermen juntos, otras veces se acuestan juntos pero no duermen. Les gusta fumarse un porro y reírse de cualquier cosa.
Resulta que ahora Gustavo se ha enamorado de Angélica, enamorado de verdad, como nunca antes. Está radiante. Natalia se alegra y lo felicita, porque Gustavo dudaba del amor y ella siempre le insistía que era porque no le había tocado. Pues ahora le tocó, y no se cambia por nadie.
Pocos meses después viven juntos. Dos años más tarde tienen un bebé encantador. Son una familia feliz. Natalia, por su parte, se ha enamorado de nuevo. Ahora también vive con su pareja. Han salido un par de veces los cuatro, aunque Gustavo y Natalia han dejado de verse a solas. Angélica piensa que Natalia es una mujer brillante, echada pa´lante y buena amiga de Gustavo. Gustavo sigue queriendo mucho a Natalia, pero piensa que es mejor no frecuentarla tanto, porque no quiere incomodar a su compañera y eso es lo más importante. Natalia piensa que Angélica es una chica inteligente y amorosa, se siente feliz porque se halla aparecido en la vida de Gustavo, a quien, por otra parte, extraña. Extraña las palomitas, las noches, las borracheras y los porros que compartían.
Tod@s tienen vidas felices. Un día, Gustavo se cita con Natalia a solas. Han pasado muchos años desde la última vez. Ambos disfrutan contándose pequeñas anécdotas privadas, como en los viejos tiempos, y se ríen de todo, como entonces. Terminan haciendo el amor. Vuelven a verse pocas noches después y la historia se repite. Gustavo le miente a su esposa. Natalia piensa que no debería, pero entiende tan bien como él que saberlo le dolerá. "Le va a doler más que le mientas", pero él insiste "déjame manejarlo a mí".
Después lo cortan. A Natalia la trasladan a otra ciudad y sigue con su vida, mientras Gustavo continúa feliz con la suya. Angélica ha sospechado algo desde el principio y un mal día, como hay tantos malos días, Gustavo termina confesándole la verdad, que ahora, tras meses de engaño, le duele diez veces más.
Ahora Gustavo se lamenta, sólo desea con todas sus fuerzas recuperar a su familia y al amor de su vida. Angélica piensa que él es un mentiroso y que arruinó la vida feliz que les esperaba; piensa también que Natalia la ha traicionado, que se burló de la amistad sincera que le ofreció. Natalia cree que llevaba años pensando en el bienestar de Angélica, privándose de la cercanía de Gustavo, y que está bien haber pensado un par de noches en su propio bienestar. No quería separarlos, ella hace su vida lejos y es feliz, sólo quería pasar un tiempo con su amigo. Sin embargo, el matrimonio se disuelve.
El balance: una pareja rota, una amistad marchita y otra suspendida.
Historia 2:
Rafael y Nora llevan siete años juntos, en las buenas y en las malas. Juntos en la Universidad, juntos en el trabajo, juntos en las fiestas y en los funerales. Jóvenes, talentosos, con ansias de vivir. Son la pareja sensación, el espejo en el que tod@s se miran. Se aman y se imaginan en la vejez caminando de la mano por los parques.
Hace unos meses que conocen a una chica, Constanza, muy simpática, muy alegre, con quien han entablado una bonita amistad. La amistad se va salpicando de miradas, de insinuaciones, de coqueteos, hasta que terminan los tres en la cama. Están felices, la situación es nueva y excitante, hace que l@s tres se sientan más viv@s y más unid@s, así que continúan con el juego.
Al poco tiempo, Rafael y Constanza comienzan a verse a solas. Siguen existiendo los encuentros entre los tres, pero Nora no sospecha que halla nada más. Confía en ellos y les quiere. Constanza, por su parte, también quiere a Nora, pero se ha enamorado, y ya que ha visto lo liberal que es su amiga, no cree que sea grave permitirse ese romance en secreto. Constanza nunca se había enamorado antes. Rafael tampoco piensa que sea un problema: ama a Nora pero llevan juntos tanto tiempo, compartiéndolo todo, contándose todo... él necesita un respiro, un espacio de intimidad que sea sólo suyo. Es un secreto inofensivo.
Ha pasado poco más de un año. Un día Nora descubre lo que sucede, como suelen descubrirse estas cosas, sin querer y para siempre. Siente que el mundo se le viene abajo, que su felicidad ha sido una farsa y se siente humillada. Odia a Rafael porque piensa que no necesitaba hacerle eso, que no era necesario engañarla para poder estar con alguien más y él lo sabía; también odia a Constanza por aprovecharse de su confianza y hacerle creer que era su amiga. Constanza piensa que no mentía, que en verdad era su amiga pero que nadie sabe cuándo ni cómo aparece el amor, que eso es impredecible y a ella le había pasado esta vez. No tenía la intención de lastimarla. Rafael piensa que Nora exagera, que no vale la pena echar tantos años de matrimonio por la borda, que se merecen otra oportunidad, pero Nora no accede. Se separan.
El balance: una pareja rota, una amistad destruida, una nueva pareja que nace.
Historia 3:
Milena y Octavio se conocen desde la infancia y desde la infancia se aman. Llevan 12 años casados, la misma edad que tiene su hija. Se exiliaron juntos en la capital, tuvieron que abandonar la Universidad para trabajar y salir adelante, han pasado por muchas cosas difíciles, pero siempre han sacado fuerza el uno del otro para enfrentarlas.
Sin embargo, hace un año sienten que algo anda mal. Algo ha dejado de funcionar. En el fondo, ambos saben que ha llegado el fin, pero es demasiado doloroso reconocerlo. Toda la vida juntos. Eso es lo que habían soñado y ya no están en la infancia. ¿Se puede empezar de cero otra vez? Han intentado separarse, pero han vuelto, una y otra vez. Se siguen amando, pero esa pareja ya les queda pequeña, desean conocer otras cosas, otras personas... y no saben cómo hacer que su amor y sus otros deseos se hagan compatibles. Lo siguen intentado.
Entre tanto, Milena se ha enamorado de alguien más. Un amor virtual, alguien que conoció por Internet, sólo un nick que vive al otro extremo del país: "Nando". Llevan meses escribiéndose, y ambos sienten que se conocen desde siempre. El mundo nunca es demasiado grande, así que un día "Nando" llega a Bogotá. Se encuentran y el roce de los cuerpos despeja cualquier duda: eso es amor.
Milena invita a Nando a quedarse en su casa. Lo presenta a su hija como un gran amigo. No hay problema: Octavio y yo nos estamos separando, somos personas adultas, seguimos compartiendo el apartamento por razones económicas, pero esto no tiene reverso y él tiene que entender. Octavio conoce a Nando y piensa que es un tipo listo, buen mozo. Conversan mientras Milena se ausenta y Octavio le pregunta cómo hizo en su momento para separarse, porque a él mismo le duele demasiado, siente que no es capaz. Nando reconoce que no fue nada fácil, pero le aconseja pensar en él, en su propia felicidad y forzarse a vivir. Nando piensa que en medio de todo Octavio es un gran sujeto y que está siendo valiente por recibirlo en su casa y ser tan amable. Milena se siente incómoda: delante de su esposo no besa ni acaricia a su nuevo amor, siempre espera a que estén solos. Le dice a Nando que es sólo para no incomodar a Octavio, aunque él está al tanto de todo. Por las noches, se queda a dormir en la habitación conyugal.
Cuando Nando regresa a su ciudad, comienza la hecatombe. Milena siente que el esposo no la dejó vivir su romance libremente, que la presionó, que hizo las cosas más difíciles sabiendo que igual es el fin. Octavio piensa que Milena no es lo suficientemente sincera, que juega doble, que lo engaña a él pero que también engaña al otro, que no se atreve a coger el toro por los cuernos. Que quiere quedarse con los dos y eso no puede ser. Nando piensa que Octavio no está suficientemente al tanto, que si todo fuera tan transparente podrían caminar de la mano en su presencia... que fue un error haber ido hasta su casa, que al ocultarlo, Milena lo humilló y lo trató como plato de segunda mano. Poco tiempo después el divorcio se consuma. Nando nunca vuelve a Bogotá.
El balance: una pareja deshecha, un amor frustrado y una amistad que no fue.
Sofía
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Perfil
Por sofia.acalantide
Mi nombre de pila es el que aparece en mis libros, pero me han llamado "Sofía" por mucho tiempo, y le tengo cariño a ese apodo. Nací en Colombia, en 1978. Estudié Filosofía en la Universidad Nacional de Colombia, en donde también cursé la Maestría en Estudios de Género. Hice una Especialización en Estudios Culturales en la Pontificia Universidad Javeriana y actualmente curso el Máster en Género, Identidad y Ciudadanía en la Universidad de Cádiz (España). Si, me gusta estudiar, qué le vamos a hacer. Fui editora del periódico Tabú durante toda su existencia y autora de una columna de sexo en la revista DonJuan, desde su inicio hasta febrero de 2009. He publicado dos libros con Intermedio Editores: "El Sexo de Sofía" (2007) y "Secretos Húmedos" (2008). Soy, por fortuna, una feminista radical.
Descripción
Entiendo la sexualidad como una dimensión vital de nuestra existencia como seres humanos. Creo que vivimos en un mundo imbuido en códigos sexuales, códigos que pueden rastrearse en aquello que se dice, pero sobre todo, en aquello que se calla. Intuyo que hablar sobre lo que ha estado sistemáticamente silenciado puede eliminar los efectos viciados de esos silencios. Que el voyeurismo, el swinging, el travestismo y tantas otras opciones dejan de ser -aberradas- si dejamos de darles la espalda y nos damos la oportunidad de enfrentarlas. Que, a lo mejor, tod@s tenemos más deseos de los que nos permitimos reconocer, y que hacerlo tranquilamente nos haría personas más felices.
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Comentarios
1. Por: tm - 4 de Junio 2009 a las 04:49 PM
Que buena columna Sofía....el problema es la posesión...nos creemos dueños de la otra persona, que nos pertenece por completo, su alma y su cuerpo.....confundimos el amor con carnalidad...y queremos coartar la libertad tanto de nuestra pareja como la nuestra amargando la vida de ambos... cuando creo yo el amor va mucho más de esto...
En cuanto a las historias.....terriblemente reales y duras,.....así somos...así es la vida....somos buenos o malos...yo creería que somo Abraxas, bondad y maldad en un solo ser
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2. Por: yicaorma - 4 de Junio 2009 a las 04:53 PM
todo por el miedo de ser sinceros, de decir la verdad aunque duela, es mejor hacer sufrir sin intencion un momento que vivir toda la via ocultando lo que en realidad queremos... solo nosotros podemos hacer que nuestra vida sea feliz.... y la unica forma es vivirla con la verdad, si mi esposo algun dia no me quiere mas espero de todo corazon que me lo diga... y que deje que viva un infierno junto a una persona que ya no me quiere.
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3. Por: MENHIR - 4 de Junio 2009 a las 05:07 PM
Por milenios el hombre ha perdido el tiempo configurando su anhelada eternidad, todas las culturas han dejado el rastro de su existencia buscando al hacedor de una eternidad, construyendo o enterrando vestigios materiales, hoy sabemos que tan falsa fue la otrora verdad. Desde Ur hasta Roma miles de culturas se reconocen como un gran trabajo a la mentira pero a pesar de ellas han nacido los creyentes de las nuevas. Sólo una minoría de ateos aceptamos que el ser humano es efímero, la mayoría pretende la eternidad conformándola con muchas pequeñas y que mejor que morir con la pareja que cambia pero no muere, creadora de seres que también serán eternos, que se encontraran unidos en el más allá tan efímero como el ser que se lo imaginó.
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4. Por: jobalap - 4 de Junio 2009 a las 07:30 PM
Doña Sofía. Sus historias tienen algo en comun. Todos los personajes muestran una abierta predisposición a la promiscuidad. Una "open mind" mal entendida. Uno debe resolver lo que tiene antes de empezar lo que no sabe hasta donde llegará.
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5. Por: moleskine - 5 de Junio 2009 a las 01:36 AM
La sociedad es una construcción que hemos todos heredado sin haberla escogida.
Entre sus dogmas está, aun muy fuerte, el de la monogamia como modelo de pareja y los celos como signo de amor.
Esto puede funcionar para muchos, incluso para la mayoría (aunque no lo creo), pero no para todos.
Esencialmente el concepto subyacente es el de la escasez: el otro/a es mio/a porque si no se me escapa y me quedo solo/a. Es el mismo principio que domina el ámbito económico y político.
Cuando descubres tu disconformidad con lo que la sociedad te propone hay esencialmente tres alternativas: el rechazo dogmático ("Todo está mal, hay que cambiar el mundo", bastante común entre los adolescentes que empiezan a descubrir su identidad), el conformismo (a su vez la opción preferida de muchos adultos) y la lucha puntual, propositiva y efectiva.
Yo he pasado por las tres y puedo decir que la última me parece la más madura. Afortunadamente, aunque la sociedad siga dogmática, hay muchos más espacios abiertos (o entreabiertos) para experimentar que, por ejemplo, no existían hace un siglo o hoy mismo en otros países.
Hay, entonces, que aprovechar de esos espacios para llevar a cabo nuestra obra de cambio social.
Escribir un blog, difundir una palabra (por ejemplo "poliamor": http://es.wikipedia.org/wiki/Poliamor), un libro (uno que ya mencioné aquí: "The Ethical Slut") o unos links u organizar un taller de caricias (del tipo que se ve aquí: http://cuddleparty.com/) son uno ejemplos de actividades simples, legales y al mismo tiempo potentes para expandir el rango de opciones de las consciencias que nos rodean.
Y si alguien nos piensa insultar llamándonos "promiscuos", que no nos preocupe: si trabajamos bien, pronto "promiscuo" será un término como "deportista" o "fotógrafo". Si hay un "gay pride" (impensable sólo hace unas décadas), habrá un día (o quizás ya exista) un "polyamory pride"...
Un abrazo amoroso a tod@s!
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6. Por: osado - 5 de Junio 2009 a las 02:01 PM
Estas historias me hacen acordar de la pelicula Closer ... en donde el apego a la verdad por parte del personaje interpretado por Jude Law hace que finalmente todo se vuelva contra el y al final se queda con las manos vacias . // no será aconsejable a veces que... no todas las cosas se digan... o que si 'te descubro en el engaño' mas allá de recriminarte o romper la relacion, trate mas bien de descubrir en mi interior que es lo que falta o deba hacer para conservarte (si veo que se justifica...)
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7. Por: aglaya - 7 de Junio 2009 a las 01:37 AM
moleskine, en que libreria (en bogota) podria conseguir el libro que sugieres -the ethical slut.
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8. Por: rana78 - 9 de Junio 2009 a las 05:59 PM
Sofia, sigo cada semana tus articulos, felicitaciones!. En cuanto a éste último, las historias buenas y reales, porque muchas veces las hemos escuchado en nuestro entorno, pero estoy segura que aunque el dolor sea muy grande, debe primar la verdad, dificil pero no da tanta rabia...soy de las que prefieren las cosas muy claritas para que no salgan con cuentos raros luego :)
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9. Por: CANGREJA - 14 de Junio 2009 a las 11:28 AM
Es cierto:"cada cual habla segun como le va en la fiesta" y nada está escrito,con libertad y madurez entre la pareja el que se quiere quedar se queda y si no se va. Pienso que cuando las personas deciden incluir un tercero "permitido" en la relacion deben contemplar todos los riesgos que se corren. Enamorarse del tercero,enamoramiento entre los dos hombres o entre las dos mujeres...es una ruleta ruza...inevitablemente se compara,es como un reaccion natural ..como cuando se tiene dos articulos que ofrecen el mismo servicio pero se busca con cual se siente mas comodo. El mundo hoy en dia ya esta tan tan tan amplio en todo aspecto que los riesgos cada vez son mas altos y pues es mejor jugar pero con los elementos de proteccion siempre a la mano. Si no se tiene la suficiente claridad en las reglas del juego y en las posibles perdidas despues de las ganancias es mejor...conocer sin involucrarse,hablar con personas que lo hayan vivido, conocer consecuencias en pocas palabras para saber si el dia que se decida entrar al agua se tiene la suficiente capacidad para llegar al otro lado sorteando muchas situaciones comodas o adversas.
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10. Por: lyzs - 19 de Agosto 2009 a las 01:37 PM
estoy deacuerdo con uno de los comentarios "a veces es mejor no saber los detalles" y unicamente tratar de corregir los errores si aun se puede rescatar la relacion, de lo contrario es mejor retirarse sin preguntas...
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