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Soy mi cuerpo y desde mi cuerpo, ¿y tú quién eres?

Por sofia.acalantide el 21 de Junio 2009 4:09 PM

...

Me gusta mirarme en los espejos. Cuando paso por las vitrinas en la calle, cuando entro a un ascensor, desnuda en mi habitación. Me gusta verme de cerca, de lejos, de perfil. Hacer muecas al espejo. Guiños. Tirarle besos.

 

Eso no significa que me guste todo lo que veo, o que aquello que me gusta ahora me haya gustado toda la vida. Siempre me he sentido contenta con mi cintura pronunciada, mi cadera ancha o mi cuello largo, pero me ha costado trabajo aceptar otras cosas. Cuando era muy joven odiaba, por ejemplo, mi nariz. Me parecía demasiado grande y sentía que empeoraba por mi prominente quijada y mi frente pronunciada. Cuando era adolescente abrí una alcancía para ahorrar el dinero que me permitiera operármela un día. Eso nunca pasó, pero aún recuerdo cuánto lo deseaba entonces.

 

Si la nariz me parecía demasiado grande, mis senos me resultaban demasiado pequeños. Una prima me dijo que servía usar "aceite de mano de res" para aumentar de talla, así que fui por la vida oliendo a esa delicia varios meses. Luego pasé por los sostenes de copa o con relleno. Curiosamente durante mi embarazo me crecieron mucho, y tenía leche para alimentar a más de una criatura. Alcancé a ilusionarme, pero cuando la leche se acabó, mis senos volvieron a su tamaño original, con un plus: ya no tenían la consistencia firme de mis 17 años. Después del embarazo también vinieron otros cambios: nuevas estrías, la barriga arrugada que se quedó para siempre...

 

Tampoco me gustaba la curva de mis piernas, que son básicamente "cascorvas". Prefería las faldas largas, pararme de cierta manera o sencillamente permanecer sentada para esconderlo. Y si vamos a los detalles los hay miles: mi dedo anular está torcido, mis rodillas son muy anchas, tengo un remolino en la cabeza que no me deja hacerme el flequillo, etc., etc., etc.

 

Me tonó tiempo darme cuenta que todas esas inconformidades me eran impuestas porque las demás personas tienen la mirada educada en un modelo de belleza ideal, que en el mundo real es inexistente. La mirada del otro me hacía auto-compararme también a mi misma con ese ideal, y de manera recíproca, mi mirada hacía que las demás personas se auto-juzgasen según ese canon demasiado alto. Tod@s vivíamos atrapad@s en esa cárcel sin barrotes que es el ojo de los demás. Y la mayoría seguimos estándolo de alguna manera.

 

Hace años me reconcilié con mi nariz, mis senos, mis estrías y las otras partes de mi cuerpo que he comentado. Con muchas de ellas he pasado al otro extremo: ahora no cambiaría mi talla 32 por ninguna otra, por ejemplo. Pero esta mañana, al levantarme y poner los pies en el piso, me quedé mirándolos y volví a sentir, como cuando era niña, que no me gustaban. Estuve así unos minutos, preguntándome por qué. Al final me di cuenta que era concretamente el dedo chiquito el que me parecía realmente feo, así que he estado todo el día consintiendo mis dedos chiquitos de los pies y recordando que son míos, que son yo misma, tan "yo misma" como mi cabeza o mis brazos, que es importante quererlos, que nuestro cuerpo es el punto de apoyo en el mundo y que si los fundamentos son frágiles todo el resto se puede venir abajo.

 

La gente se llena la boca diciendo que "lo importante es lo de adentro" y demás frases de cajón, pero muy pocas veces se lo cree. No les gusta cómo se ven, porque hemos aprendido que "verse bien" es otra cosa y lo que es peor: que "verse bien es sentirse bien". Si no te "ves bien" estás condenado a sentirte menos. Dicen "lo importante es lo de adentro" pero se gastan un dineral en cremas, productos bajos en calorías, gimnasio, masajes reductores, liposucción y cirugías plásticas. "Lo importante es lo de adentro" pero chorrean la baba por las mismas imágenes de modelos que obedecen al mismo estereotipo de belleza. Lo de adentro es lo que importa, pero "cómo se ha engordado fulanita", o "mira qué descuidada está, ya no se arregla como antes". La tiranía de la belleza prefabricada por la industria del "embellecimiento".

 

A mi también me gusta verme bien, claro,  el detalle -que no es pequeño- es que ahora yo digo lo que "está bien", no la televisión, o la moda, o la mirada de l@s demás. Si yo me siento cómoda y hermosa con mis piernas sin depilar así se quedan; si la blusa rosada me parece fantástica con el pantalón morado, así van; el peinado lo diseño yo a mi gusto, y si me hace más feliz comer mucho arequipe que caber en una talla 8, pues listo, que así sea. Ya lo he dicho: me queda mucho de esos estereotipos (¡esta mañana miraba con repudio mis pies!) pero el horizonte es otro.

 

Al caso viene también otra anécdota. Hace algunas semanas dictábamos un taller de educación sexual a jóvenes (hombres y mujeres) de colegio, entre los 15 y 16 años. Habíamos llevado unas láminas que mostraban varias vulvas, que no eran dibujos, sino fotos reales, y al exhibirlas la reacción fue uniforme: una mueca de asco. Eso me impresionó. Hubiera entendido mejor que se sorprendieran, o que se rieran: en ambos casos fallaría algo, pero creo que algo más sencillo de solucionar. En cambio, tras la reacción de asco, apartaban la mirada. ¿Por qué? Sí, es el tabú del sexo: algo anda mal con la sexualidad y por eso los órganos genitales, que sabemos muy relacionados con ella, nos resultan repulsivos en un contexto no erótico. Pero también es la tiranía de la belleza: no se trataba de las vulvas pálidas, perfectamente depiladas y de labios muy pequeños que podemos ver en la pornografía. Se trataba de vulvas reales, las de un grupo de sicólogas que se habían fotografiado a sí mismas para producir el material necesario en los talleres. De nuestras vulvas, como las de cualquiera.

 

¿Se han fijado que en la pornografía casi todas las mujeres tienen la vulva como una niña de diez años? "Como un granito de café", los labios mayores cubriendo perfecta y totalmente a los menores, sin que nada asome. Recuerdo que esa fue una de las primeras cosas que me impresionó cuando comencé a ver pornografía, porque reconocí que mi vulva no era como las de ellas y pensé en un primer momento que algo andaba mal conmigo. Luego comencé a conocer personalmente la vulva de otras mujeres, de muchas mujeres, y volví a sentirme tranquila: ¡todas tan distintas! Y muy, muy pocas como las que aparecen siempre en el porno. Esas vulvas reales fueron las que mostramos al estudiantado, las que no quisieron reconocer como suyas o de mujeres que les rodean: en buena parte el taller se trataba de sensibilizar frente a ese tema.

 

Y las personas adultas, que hace mucho tiempo dejaron el colegio, que nunca tuvieron un taller como aquel, que no conocen la diversidad de los cuerpos o que incluso repudian el propio ¿con qué educación sexual se enfrentan al mundo?


 

Sofía

sofia.acalantide@gmail.com


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Comentarios

1. Por: JuanK86 - 21 de Junio 2009 a las 06:20 PM

Antes que nada te quiero agradecer por haber respondido mi correo, eres muy amable sofi....

Ahora bien, que tan importante es conocerse a uno mismo primero antes de juzgar a los demás porque estereotipos hay por montón en la publicidad, la tele, el cine, etc, pero somos nosotros los que decidimos si preferimos alienar nuestras vidas a dichos modelos. No tengo nada en contra de las cirugías plásticas pero no hay nada como lo natural, ahí radica la verdadera belleza.

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2. Por: vivicosta - 21 de Junio 2009 a las 06:59 PM

La aceptación inicial de nuestro cuerpo es dificil, con tantos medios publicitarios mostrando una imagen que para la mayoria de nosotros es muy lejana, algunos a pesar de los años no hemos aprendido a querernos tal y como somos. pero como dicen por ahi, si no me quiero a mi misma no puedo esperar que alguien mas me quiera...

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3. Por: ANTONIAcinemania - 21 de Junio 2009 a las 07:19 PM

A veces me sorprendo a mi misma juzgandome bajo los parametros de los otros (Medios de comunicacion, novios, amigos, familia). Me considero una mujer bonita, inteligente e interesante, pero al mismo tiempo esos estereotipos me llevan, en algunas ocasiones, a sentirme insegura.
Lo que mas me lleva a repensar esta sensacion es cuando un hombre inteligente se deja llevar por apariencias impuestas, es decir, pueden estar compartiendo con alguien muy agradable, bello e inteligente, pero se distraen con modelos de senos gigantes o nalgas prominentes.
Seria interesante saber que nos lleva a estar con alguien verdaderamente, nuestros propios parametros o los que nos imponen???

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4. Por: zito - 21 de Junio 2009 a las 08:48 PM

maravilloso... me muero de ganas por leer tu próximo libro!

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5. Por: moleskine - 22 de Junio 2009 a las 01:22 AM

Muy bien dicho, Sofía, como siempre.
Sólo querría introducir una pequeña distinción entre el rechazo de los cánones estéticos y el de la estética en bloque.
Me parece maravilloso que empecemos a aceptarnos por lo que somos, tanto dentro como fuera: es la condición necesaria para una vida sana.
Por otro lado, hay quien lleva el antagonismo a la belleza estereotipada hasta el nivel de anti-esteticismo, casi que descuidarse sea un acto de rebeldía.
En mi opinión, deberíamos sentirnos todos reyes y todas reinas, cada día que nos levantamos. Esto quiere decir alegrarnos por como somos, claro, pero también hacer todo lo posible por brillar aun más, tanto dentro como fuera. Y brillar cada uno/a con su color, sin necesitar parámetros externos.
No importa si nuestro jardín es grande o pequeño, si contiene plantas exóticas o no, pero si cuidarlo: es un acto de agradecimiento hacia la vida.
Un beso,

M.

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6. Por: derkommandant - 22 de Junio 2009 a las 12:17 PM

Ya que te reconciliaste con tu nariz, tus senos y tus estrías, pídeles que te presenten a esa otra parte de tu cuerpo que todavía no conoces, tu cerebro. entabla amistad con él, úsalo, es tuyo, está nuevo y te puede ofrecer un mundo de posibilidades. colombiasinguerrilla@hotmail.es

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7. Por: osado - 22 de Junio 2009 a las 03:09 PM

"pueden estar compartiendo con alguien muy agradable, bello e inteligente, pero se distraen con modelos de senos gigantes o nalgas prominentes."
Esta frase de Antonia, me hace reflexionar sobre lo siguiente: lo que dices es muy cierto y no es que nos ‘distraigamos’.. lo que pasa es que es instintivo e inevitable (somos ‘visuales’), lo que no quiere decir que toda mujer así sea nuestro ideal de belleza, probablemente nos hagan revolver las hormonas.. pero ‘a la hora del té’, si lo que buscamos es una relación de pareja ahí si entran a pesar otros factores mas de fondo y seguramente esa exhuberancia exhibida (si solo es eso) viene a ir mas en contra que a favor...

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8. Por: berrinche - 23 de Junio 2009 a las 03:17 PM

Sofía, creo que has abordado un tema que puede descomponerse en muchos asuntos de importancia. Hace pocos días la prensa registraba el aumento inusitado de consultas en urología de parte de hombres que sencillamente se comparan con Nacho Vidal y que quieren que la cirugía les haga el milagro de convertirlos en "Pedro, el grande". La pornografía, hoy tan al alncance de cualquiera, nos está creando patrones inalcanzables... Debemos darnos cuenta de que la vida sexual real no se parece a ese espejismo!!

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9. Por: fab850826 - 23 de Junio 2009 a las 04:55 PM

quiero manifestar que es muy gratificante encontrar personas con el potencial y la dispocicion para conpartir con los demas en especial con nosotros los jovenes tan interesante experiencias que nos hacen reflexionar sobre el camino que actualmente estamos tomando, es muy cierto lo que menifiestas con respecto a que no nos aceptamos realmente como somos y vivimos queriendo ser una especie de modelos de revista cuando no entendemos que aun ellos estan manipulados de tal forma que se ven diferentes a como son en la realidad, son muchas las artimañas que utilizan entre maquillaje y trucos de programas de computador haciendonos sentir feitos frente a tal demostracion de habilidad publicitaria.

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Perfil

Por sofia.acalantide

Mi nombre de pila es el que aparece en mis libros, pero me han llamado "Sofía" por mucho tiempo, y le tengo cariño a ese apodo. Nací en Colombia, en 1978. Estudié Filosofía en la Universidad Nacional de Colombia, en donde también cursé la Maestría en Estudios de Género. Hice una Especialización en Estudios Culturales en la Pontificia Universidad Javeriana y actualmente curso el Máster en Género, Identidad y Ciudadanía en la Universidad de Cádiz (España). Si, me gusta estudiar, qué le vamos a hacer. Fui editora del periódico Tabú durante toda su existencia y autora de una columna de sexo en la revista DonJuan, desde su inicio hasta febrero de 2009. He publicado dos libros con Intermedio Editores: "El Sexo de Sofía" (2007) y "Secretos Húmedos" (2008). Soy, por fortuna, una feminista radical.

Descripción

Entiendo la sexualidad como una dimensión vital de nuestra existencia como seres humanos. Creo que vivimos en un mundo imbuido en códigos sexuales, códigos que pueden rastrearse en aquello que se dice, pero sobre todo, en aquello que se calla. Intuyo que hablar sobre lo que ha estado sistemáticamente silenciado puede eliminar los efectos viciados de esos silencios. Que el voyeurismo, el swinging, el travestismo y tantas otras opciones dejan de ser -aberradas- si dejamos de darles la espalda y nos damos la oportunidad de enfrentarlas. Que, a lo mejor, tod@s tenemos más deseos de los que nos permitimos reconocer, y que hacerlo tranquilamente nos haría personas más felices.

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