¿Ser mujer y/o ser madre?
Por sofia.acalantide el 9 de Marzo 2009 1:08 PM
Hablamos en este espacio de sexualidad, de alternativas para construir la identidad sexual de manera más libre, de otras formas de vivir el cuerpo y de sentir. Toda esta discusión -perfectamente legítima-, tiene sin embargo un sustrato material que también la condiciona -y viceversa-. Recordé eso al leer la siguiente invitación que me hiciera una muy querida amiga:
"Sin ánimo de abjurar ideológicamente, tengo una pregunta que me tortura desde hace rato e invito a l@s amig@s a responder, debatir, coincidir (...): Si Simone de Beauvoir pensaba que la independencia de la mujer es directamente proporcional a la independencia de su monedero (...), ¿es posible para una feminista actual pensar en no trabajar para dedicarse, aunque sea por un tiempo, a la maternidad y/o a estudiar? ¿Sólo lo pueden hacer las mujeres ricas? ¿Decidir de manera conciente no trabajar a cambio de una remuneración es abdicar de nuestra conquistada pero no plenamente implementada independencia?"
Va mi respuesta para ella, y para tod@s. Para que también aquí le respondamos, demos el debate, coincidamos o no.
Yo creo que la independencia pasa necesariamente por la independencia económica. Y pasa el doble por ahí, cuando se trata de las mujeres.
Cuando era niña, mi madre se dedicaba exclusivamente a llevar la casa y criar cinco hij@s (casi nada: ¡trabajo las 24 horas del día, sin descanso alguno!). Muchas veces (y ahora pienso que demasiado pocas para tanta carga) ella explotaba y se quejaba: "tanto trabajo y tener que pedir hasta para comprarme unas pantaletas". Efectivamente, mi padre era el "bread winner" del hogar, el que conseguía el dinero, y aunque tal vez nunca le negó a ella nada -no lo sé- tenía que ser verdaderamente agotador, por decir lo menos, tener que "pedirle" todo, entre otras cosas porque eso implicaba control sobre su vida: no podía ir a cine, comprarle un regalo a una amiga, enviarle dinero a su mamá, comprar la lotería, ni, efectivamente, comprarse una pantaletas, sin que su esposo se enterara. Eso por nombrar sólo cositas inocentes... ¿y si un día quisiera echarse una canita al aire? Pues nada: tenía que pedirle el dinero a él.
Creo que mi madre, como tantas otras mujeres en la historia, encontró en el empleo asalariado una libertad que antes no tenía. Yo la recuerdo mucho más feliz desde entonces, aunque luego llegaran los problemas de la doble y triple jornada, el cansancio del trabajo, la falta de tiempo... pero eran inconvenientes de una naturaleza muy distinta.
Exactamente sobre el asunto del trabajo...
La situación no tendría que ser como la que un día vivió mi madre. No, si viviéramos en una sociedad -al menos en colectivos o en familias- realmente solidarias, en los que los bienes, las decisiones, los derechos y los deberes fueran concertados. Pero no es así. Cuando pueden decirte en cualquier momento: "esta es mi casa y mientras viva bajo este techo se hace lo que yo diga", o "yo soy el que me mato trabajando por ese salario, yo decido en qué gastarlo", o "cariño yo quisiera invertir en lo que dices... pero primero debo pagar mis cuentas y luego veremos si alcanza", o cualquier cosa de ese talante, habrá que garantizarse de manera autónoma la propia subsistencia para tener el privilegio de decidir sobre los demás asuntos de nuestra vida.
Entonces existen dos alternativas:
1. Le apostamos a construir pequeños colectivos solidarios, en los que tod@s criamos a l@s hij@s, negociamos los tiempos de ocio y nos distribuimos la responsabilidad de "traer el pan a casa".
2. Nos independizamos económicamente y ganamos la mediana libertad de movimiento que ello garantiza
A mí me gusta más la primera opción (aunque siendo estrict@s habría que decir que ésta no elimina la dependencia, sino que la hace bi o multidireccional: yo no dependo de ti, pero tod@s dependemos de tod@s). Sin embargo, soy consciente de mis limitaciones y he descubierto que me hace falta madurar mucho para estar a la altura de ese reto (que no descarto... en el camino estamos). ¿Madurar por qué? Porque a veces siento impetuosos deseos de comprarme un libro carísimo y no me apetece negociar ese gasto con nadie, no me apetece que me digan que pagar el arriendo es prioritario, ni que mejor comprar diez libros más baratos con el mismo dinero. Porque a veces me siento francamente cansada, deprimida o sencillamente desmotivada y no me dan ganas de levantarme a hacer un apetitoso desayuno, y eso podría suceder justo el día en que es mi turno hacerlo. En fin, porque negociar la vida propia con otr@s no es sencillo. Además, un pequeño detalle: necesitaría de otras personas que hubieran alcanzado también la madurez necesaria...
Entre tanto, opto por la segunda alternativa: la independencia económica. Ahora bien: esa independencia se puede tener de muchas maneras. Consideremos sólo las formas "legales", excluyendo cosas como robar, extorsionar o estafar, porque de lo que se trata es de encontrar la mejor manera de vivir en sociedad y esas alternativas promueven todo lo contrario. Entre las formas viables de garantizar la independencia económica podrían contarse: heredar lo suficiente de papá y mamá y vivir de la renta (lo que puede permitirse un ínfimo porcentaje de la población entre la cual no estoy); trabajar, trabajar y trabajar, para asegurarse casa, carro y beca (lo que hace la mayoría, aunque casi nunca alcanza ni para casa, ni para carro, ni para beca); encontrar vías alternativas que permitan no agotar la vida solamente trabajando y ganar lo suficiente para vivir bien.
Yo intento hacer lo tercero, por supuesto. Y tampoco es sencillo. Primero hay que desarrollar un estilo de vida en el que se necesite poco dinero para estar bien (eliminar ropa costosa, restaurantes de lujo, viajes onerosos, regalos, y una infinidad de etcéteras). Luego hay que encontrar un trabajo lo más afín posible a lo que te gusta hacer: si eres pintor podrías dibujar viñetas para una editorial (te recorta libertad de creación, pero ya estás pintando); si eres música podrías tocar en bares los fines de semana (pasaría lo mismo que en el ejemplo anterior); si eres ingeniera de sistemas podrías trabajar "free lance" brindando soporte técnico, en fin. Como ya habrán notado, esa posibilidad de un trabajo no tan abrumador y más o menos bien remunerado, implica tener un capital educativo al que, de nuevo, sólo tiene acceso un porcentaje muy bajo de la población colombiana -entre el cual si me incluyo-. Por ahí va entonces mi apuesta. (Caramba: y quienes no se ven ahí tendrían que plantearse también alternativas...).
Exactamente sobre el feminismo, el trabajo y la maternidad...
Me alejé un poco de la duda que planteaba mi amiga.
"¿Es posible para una feminista actual pensar en no trabajar para dedicarse, aunque sea por un tiempo, a la maternidad y/o a estudiar?"
Yo digo que es posible. Pero digo también que en cada caso (no es lo mismo detenerse a estudiar, que detenerse a ser mamá de tiempo completo) hay que ser consciente de lo que se pierde. Porque hay pérdidas.
Si te detienes a estudiar, a no ser que sea con una beca decente que te permita sostenerte (o que vivas de una importante herencia), habrá alguien que asume tus gastos mientras tú no lo estás haciendo. Esa persona, siempre podrá utilizar su situación de proveedora para manipularte. No importa que nunca lo haga, el hecho mismo de exponerse a ello genera inseguridad. Podría pensarse en alternativas que cortaran la dependencia, por ejemplo: que depositara de una vez el dinero total de los dos años de Maestría. Pero aún así, bien puede aparecer al cabo del tiempo el chantaje emocional: "yo que le di todo y ahora mire lo que hace..." (y lo que hace puede ser, sencillamente, tener un novio que no gusta, ser madre soltera, aparecer desnuda en internet, lo que sea).
Sin embargo, vale: te sacrificas un tiempo, exponiéndote al riesgo anterior, y estudias, con lo que no sólo ganarás el delicioso placer de hacerlo (porque estudiar es un placer en sí mismo), sino que estarás más cualificada para encontrar una alternativa interesante de trabajo.
¿Y la maternidad? También es posible parar la vida para ser mamá. Si defendemos -y yo lo hago- el derecho de las mujeres a decidir sobre su existencia, la que quiera puede decidir ser mamá y detener por un tiempo -o siempre- todo lo demás. Pero que sea consciente -quien lo hace- de lo que pierde, y que sea a la luz de esa consciencia que tome la decisión. Eso, justamente, es lo que no suele suceder: o las mujeres se dejan seducir por la ensoñación de las "cosas bonitas" de ser mamá sin considerar las "otras cosas" que acarrea (y no hablo de levantarse en la madrugada a cambiar pañales, eso es lo de menos), o sencillamente conocen ambas pero piensan que se puede disfrutar de las primeras y evitar del todo las segundas. No conozco la primera que lo haya conseguido. Siempre se pierde algo -y mucho- cuando el único sentido de la vida es ser madre.
No es gratuito que Simone de Beauvoir, Virginia Woolf (creo que en realidad era ella la que hablaba del "monedero" propio, además de la habitación) y tantísimas otras feministas se hayan ocupado del tema de la maternidad: es que para el caso de las mujeres, sus implicaciones son fundamentales.
Dedicarse 100% a ser mamá, aunque sea sólo por un tiempo, es, en primer lugar, injusto. ¿Por qué no se dedica el papá también el 100% del tiempo a ser papá? Bien, porque alguien tiene que mantener la casa. ¿Y por qué no lo echan a la suerte? ¿Y por qué no se turnan? Suele respondérsele a ella: "mejor que lo hagas tú porque estás mejor preparada", porque tienes el "instinto materno", lo cual no es otra cosa que la estrategia del sistema (patriarcal) para ligar a las mujeres, invariablemente, al ámbito doméstico. ¿Sienten "instinto materno" con sus hij@s, esa "conexión especial", las mujeres que los abandonan al nacer, o que los entregan en adopción? Claro que no. Porque ese pretendido "instinto" no es natural. Entiéndanme: no digo que sea imposible desarrollar lazos extraordinarios con otros seres humanos, hasta el punto incluso de sentir algún malestar cuando algo les sucede, a kilómetros de distancia. Pasa. Claro que pasa. Pero se trata de eso, de vínculos que construimos con otros seres que amamos profundamente (ya sea hij@s, parejas, amig@s...), no de instintos.
Obviando ese punto del ¿por qué yo?, quien decida ser mamá el 100% de su tiempo tendría que considerar lo que pasa luego de cierto periodo de esa absoluta dedicación. Como es apenas previsible, la mamá comienza a sentirse asfixiada, o cuando menos, incompleta: comenzará a sentir deseo de estudiar algo, de desarrollar algún proyecto, de viajar, en fin, de "algo más" que la maternidad. Y pasa que para entonces, puede que sea imposible reintegrarse: porque se ha desactualizado en su profesión, porque su hoja de vida (con el vacío laboral de varios años) ya no es competitiva, etc. Digamos que eso "algo más" que quieren hacer no sea retomar el trabajo, sino viajar o estudiar: para eso se necesita dinero. Para muchas mujeres, esa ha sido la trampa: paran por un tiempo y luego ya no logran reintegrarse a lo que era su vida pre-maternidad, con lo cual se vuelven económicamente dependientes, y un mal día, se ven incluso atrapadas en matrimonios que no desean continuar sólo por el hecho de que no sabrían cómo sostenerse (y a sus hij@s) por sí solas. Y aunque no llegue tan lejos: terminan teniendo que pedirle al marido hasta para "las pantaletas". Pierden su autonomía por el camino, sin darse muy bien cuenta en qué momento sucedió, "si sólo iba a ser un par de años"...
Hace pocos días una profesora de Barcelona nos presentaba una investigación que trataba el tema de la vejez en las mujeres. En ella, había preguntado a muchas mujeres jóvenes (sobre la veintena) qué les decían sus madres y abuelas sobre el amor, y una respuesta aparecía reiteradamente: "me dicen que no deje de trabajar". - No, les interpelaba la investigadora, qué dicen acerca del amor, no del trabajo. - "Eso dicen: pase lo que pase en el amor, no deje de trabajar".
Más sabe el diablo por viejo, que por diablo, reza la sabiduría popular.
No se trata de un caso aislado: es sistemático. Por eso la apuesta feminista fue en su momento por un salario propio: porque era la llave de entrada a la autonomía. Era importante que todas -o al menos muchas- consiguieran esa llave.
Hoy por hoy, los alcances feministas no se van a ver mellados porque una feminista opte por la maternidad de tiempo completo y se declare económicamente dependiente. Lo que tal vez si se afecte drásticamente, será la propia vida de esa mujer... que deberá sopesar y escoger, haciendo uso de su legítima libertad.
Sofía
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Perfil
Por sofia.acalantide
Mi nombre de pila es el que aparece en mis libros, pero me han llamado "Sofía" por mucho tiempo, y le tengo cariño a ese apodo. Nací en Colombia, en 1978. Estudié Filosofía en la Universidad Nacional de Colombia, en donde también cursé la Maestría en Estudios de Género. Hice una Especialización en Estudios Culturales en la Pontificia Universidad Javeriana y actualmente curso el Máster en Género, Identidad y Ciudadanía en la Universidad de Cádiz (España). Si, me gusta estudiar, qué le vamos a hacer. Fui editora del periódico Tabú durante toda su existencia y autora de una columna de sexo en la revista DonJuan, desde su inicio hasta febrero de 2009. He publicado dos libros con Intermedio Editores: "El Sexo de Sofía" (2007) y "Secretos Húmedos" (2008). Soy, por fortuna, una feminista radical.
Descripción
Entiendo la sexualidad como una dimensión vital de nuestra existencia como seres humanos. Creo que vivimos en un mundo imbuido en códigos sexuales, códigos que pueden rastrearse en aquello que se dice, pero sobre todo, en aquello que se calla. Intuyo que hablar sobre lo que ha estado sistemáticamente silenciado puede eliminar los efectos viciados de esos silencios. Que el voyeurismo, el swinging, el travestismo y tantas otras opciones dejan de ser -aberradas- si dejamos de darles la espalda y nos damos la oportunidad de enfrentarlas. Que, a lo mejor, tod@s tenemos más deseos de los que nos permitimos reconocer, y que hacerlo tranquilamente nos haría personas más felices.
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Comentarios
1. Por: karapisa - 9 de Marzo 2009 a las 03:04 PM
Actualmente vivo en una comunidad donde el sistema le permite a las mujeres dedicarse o a sus hijos durante el primer agno y teniendo este regalo yo decidí quedarme en casa y dedicarme a panales, teteros, arrullos, primeras palabras, primeros pasos etc... fue lindo pero difícil y ahora estoy tratando de encontrar el equilibrio entre mi maternidad y mi independencia. A la pregunta de tu amiga sobre la maternidad respondo SI, si se hace de manera temporal y voluntaria y con plena conciencia de las altas renuncias que implica. A mis ojos, en esta época, una dedicación exclusiva y definitiva al hogar no es una decisión consiente sino el resultado de inseguridades o muy agradable comodidad.
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2. Por: sircharlitos - 10 de Marzo 2009 a las 11:18 AM
la primera alternativa (la colectivista) está invariablemente condenada al fracaso; tendríamos que ser hormigas para no tener deseos individualistas y es la principal razón por la cual el socialismo (si, esa idea es inherentemente socialista) fracasa. Asi que no se trata de madurar, se trata de ver que hay opciones que parecen ideales pero llevarlas a la práctica es un cuento muy distinto (porque cuando alguien falle temblará el sistema y posiblemente caiga). La otra alternativa (la única de hecho) tiene más asidero.
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3. Por: zito - 10 de Marzo 2009 a las 12:51 PM
MUCHAS GRACIAS, QUE DELICIA LEERTE
me gustan muchisimo mas cuando desde TUS experiencias nos analizas a todos....
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4. Por: vecky - 10 de Marzo 2009 a las 01:37 PM
Excelente blog, evidencias de una manera clara los sentimientos y perspectivas que surgen cuando la maternidad hace parte de la vida de las mujeres.
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5. Por: paohe - 10 de Marzo 2009 a las 09:57 PM
Creo que muestra los diferentes campos y lados de la mujer, asi como afirma las necesidades que tenemos como hijas, madres y demás campos que abordamos.
Creo que resalta de una forma muy clara la independencia de la mujer respecto a tiempos en los que no opinaba y por decirlo de cierta forma no tenía ni voz ni voto, al igual que señala de cierta forma el feminismo y el machismo respecto al cuidado de los hijos.
son puntos de vista muy interesantes que pueden reflejar los pensamientos de muchas colombianas que se encuentran en situaciones similares
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6. Por: paohe - 10 de Marzo 2009 a las 10:02 PM
excelentes opiniones, creo que se resalta un papel fundamental dentro de los varios que ocupa la mujer en al sociedad de hoy, ademas que señala los diversos campos, pensamientos y ocupaciones que desempeña la mujer resaltando el de madre, el cual es importante y fundamental pues se puee tomar como la etapa "tierna" d la mujer, asentuando su feminidad y labor fundamental
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7. Por: aratinga - 14 de Marzo 2009 a las 09:14 PM
si, mi propio novio me lo dice, pase lo que pase, garantiza tu indepencia....
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8. Por: conclusion - 17 de Marzo 2009 a las 09:39 AM
Yo pienso que, sin generalizar, el sentido de la maternidad se ha perdido en muy gran parte del espíritu femenino. Me refiero a aquella maternidad que llena la caja fuerte de su corazón con la sonrisa de su hijo o hij@, como escribe la titular, forma de escritura que me parece ofensiva porque cuando se ha hablado de hijos siempre en el ambiente también estaban las hijas, las mamás y todas las de su sexo, que no género. Vuelvo al punto: pienso, digo, que hoy en día muchas mujeres lo que quieren es tener un año sabático y entretenerse con un@ muñec@ que diga " papá " y que diga " mamá ". Algunas, lo que desean es compañía y ¡ ahh problema ! cuando est@ decide casarse o salir de casa: se quedan " sin el collar y sin el perro " otras acuden a la cesárea para no " dañar " su cuerpo y menos, por supuesto, a amamantar ( ¡ Qué ofensa para la mujer moderna !). En resumen, cuando quieran amar de verdad, tengan un hijo, pero dénle a su hijo un padre de tiempo completo y no un nuevo padre cada semana y dénle todo el amor de Dios, cuyas primeras dosis se aplican a los niños en la leche materna, con la sonrisa, el abrigo, el alimento, el cuchicuchi, los cantos y dejen de ser hombres con cuerpo de mujer que eso no les queda bien y en cambio sí les causa daño en la psiquis.
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