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Una serie de amores...

Por sofia.acalantide el 27 de Noviembre 2008 11:01 AM

I.

Tengo 16 años. He salido con mi mejor amiga y mis padres me han dado permiso de quedarme a dormir en su casa. Volvemos en la madrugada. Sus hermanos también acaban de volver. Uno de ellos es 19 años mayor. Nos gustamos. Conversamos. Me enseña su biblioteca. Se detiene en un libro: "El Derecho a la Ternura" de Luis Carlos Restrepo, cuya primera edición había salido ese año. Está subrayado, todos sus márgenes tienen anotaciones. Me habla mucho sobre él y al final me lo regala.

Me lo llevo y lo devoro al día siguiente en el colegio. Le escribo al personaje y le envío la carta con mi amiga, su hermana. Comenzamos a vernos. Me enamoro de él, perdidamente. Sin embargo, la vida de una colegiala y la de un actor de 35 años no logran encajar. Nos distanciamos. Guardo ese libro entre mis objetos más preciados, como una reliquia.

Doce años después mi vida se cruza de nuevo con la de aquel hombre. Esta vez pareciera que existe futuro para un "nosotros". El amor, que nunca murió, se intensifica. Comenzamos a vivir juntos. Un día me pide prestado el libro, ese que tiene sus anotaciones de tantos años atrás. Se lo lleva. Esa noche se va de fiesta, no estaba planeado, mucho alcohol, casas ajenas. Su maleta con mi libro de pierde. Irremediablemente. Para siempre.


II.

Tengo 24 años. Me he casado con un poeta. Es difícil publicar para los noveles. Reunimos un dinero y lo animo para que hagamos una edición de autor. Él cree que deberíamos invertir ese capital en otras cosas. Insisto: hay que publicar tu libro. Se hace. En la primera página se lee una dedicatoria para mí y "el pedazo de libertad que compartimos".

Conozco el libro de memoria. Recuerdo versiones antiguas de los mismos poemas, conozco otros textos que inicialmente hacían parte del conjunto y que no llegaron a publicarse. Sé cómo se llamaba el libro hasta pocos meses antes de que saliera a la luz.

Pasan los años. Nos divorciamos. Hay que dividir la biblioteca. Quedan varios ejemplares de su libro y yo tomo uno, él se queda con los demás. El drama de los primeros días ha cedido y nos volvemos amigos muy cercanos. Un día necesita urgentemente un ejemplar de su libro y toma el que yo tengo. Jamás lo repone.


III.

Tengo 30 años. He decidido que la vida en pareja no es para mí. No me convence, se pierde más de lo que se gana, no la quiero. Sin embargo, me dejo tentar una vez más. Él también es un lector irredento, aunque prefiere autores distintos a los que habitan en mi mesa de noche. Me habla de sus libros favoritos y me presta algunos, uno en especial: "Las partículas elementales" de Michel Houellebecq.

Lo leo con pasión. Disiento de su desesperanza y me abruma su misoginia, pero llego hasta el final porque amo al hombre que ama esa novela. Este hombre se ha quedado sin casa, su biblioteca va de aquí para allá. Coquetea con la idea de enviársela a su madre para que se la guarde. He subrayado "Las partículas elementales", lo marqué con mi nombre. Guardo el libro junto a otros suyos que aún no termino de leer.

Poco tiempo después decido que tengo una vida menos lúgubre que vivir y rompemos. Él me escribe una nota: "Envíame los libros, bien sabes que significan demasiado para mí. Si por alguna razón no estás dispuesta, o no te apetece hacerlo, te pido me lo digas, más que nada para reemplazarlos y olvidarme del tema".

Saco el separador de la página en que iba y le envío completos todos sus libros. Pongo el punto final.


IV.

Hace algunos años leí por primera vez -en este blog- un comentario sobre la "Teoría de la serialidad" de Paul Kammerer. Nunca antes había oído sobre ella, aunque si lo hice muchas veces después.

La teoría dice "que las coincidencias no existen aisladas sino como parte de una serie (...) el individuo que experimenta la coincidencia apenas es un observador y no está conectado con tal serie que se ha formado ajena a su voluntad o intervención y sobre la cual tampoco puede incidir (...) El universo entonces seguramente tiene una ley no descubierta, tan misteriosa como en aquel entonces la ley de la gravedad, mediante la cual las cosas, los elementos, las formas y los hechos tienden a ordenarse por series semejantes y de la cual las coincidencias apenas son la punta que podemos ver del iceberg".


V.

El último proyecto en el que me embarqué, antes de viajar a España, fue el de realizar alguna intervención estética feminista. Éramos un grupo de cuatro mujeres con más ganas que claridades. Algo -mucho- de nuestra condición como mujeres nos incomodaba y queríamos denunciarlo, cambiarlo. Un día una de ellas llegó a nuestro encuentro semanal emocionada por un texto que había encontrado en Internet: "La Teoría King Kong" de Virginie Despentes. El libro no se conseguía en Colombia, sólo pude leer la introducción que aparecía completa en Internet.

Un par de días antes de tomar mi vuelo tuve que entrevistar al organizador de un destacado evento swinger a nivel de Iberoamérica. Él me habló de Cap d'Agde, un poblado nudista situado en la costa del Mediterráneo, muy cerca de Marsella. Busqué en Internet y encontré muchas referencias que me enamoraron del lugar. Decidí que no podía irme de Europa sin visitar Cap d'Agde.

Luego crucé el Atlántico.

Aquí me recibieron dos libros. El primero, la novela de Houellebecq en la que Bruno, uno de los protagonistas, describe la vida en Cap d'Agde, con una mirada pesimista de la libertad sexual, totalmente contraria a la mía. Quien sabe, a lo mejor para los franceses sea esa la realidad. El caso es que hablaba en detalle de Cap d'Agde, el lugar que yo había decidido conocer y del que nada sabía hasta hacía un par de semanas.

El segundo, la Teoría King Kong, en medio de la mesa que ponía libros a la venta en un evento al que asistí en Jerez de la Frontera. Al día siguiente de comprarlo lo leí completo en la playa y -casualidad, otra vez- la autora hacía una brillante alusión a Houellebecq. Más que a sus textos, utilizaba al reconocido autor como ejemplo: "No, no se describe a un autor como se describe a una mujer. Nadie cree necesario decir que Houellebecq es guapo. De ser una mujer, y si a un número igual de hombres les hubieran gustado sus libros, habrían escrito sobre él que era guapa. O fea. Pero habríamos sabido lo que piensan sobre el tema (...)"

Virgine Despentes nació en Nancy, como mi nombre. Houellebecq escribió su última novela en Andalucía, donde vivo yo ahora. Ninguno de los hombres que me dieron sus libros y me los quitaron luego hacen parte de mi presente. Ninguno de ellos podrá tampoco dirimir de su privilegiado lugar en mi pasado.


Sofía

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Comentarios

1. Por: patriota1 - 27 de Noviembre 2008 a las 01:40 PM

Hay días en que resulta saludable abrir las viejas heridas que quedan en la piel del alma una vez pasa el tiempo. Y el gusto es precisamente ese: no quitar la costra y ver la sangre correr, sino levantar la cicatriz y ver que ahí alguna vez hubo una ilusión diáfana, acelerada, con la emoción de esa primera vez con esa persona, con la fuerza de temporales que golpeaba el alma a cada segundo, con la intensidad de cada momento. Pero solo eso queda: las viejas marcas, que componen la capa que recubre lo más íntimo que quede dentro de nosotros, y la certeza que nuevos momentos llegarán algún día y sólo de nosotros dependerá que permanezcan o se eleven de nuevo hacia la nebulosa del pasado. Esa sensación de quitarse la ropa ante el lector es la que he percibido de tu blog, Sofía. Bendiciones.

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2. Por: maox1 - 27 de Noviembre 2008 a las 02:18 PM

Sofia, las coincidencias no existen, como lo dice la teoria de la serialidad, la verdad no la habia escuchado pero prometo investigar sobre ella, la vida nos muestra en todos los momentos como funcionan las sincronias de eventos para que nosotros busquemos su significado y aprendamos de estas....linda historia.....

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3. Por: Sir_Lanc3l0t - 27 de Noviembre 2008 a las 03:08 PM

Que tristes historias....... MADUREN!!!!

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4. Por: Colombianitica71 - 27 de Noviembre 2008 a las 03:44 PM

HE PERDIDO 15 MIN DE MI TIEMPO LEYENDO SEMEJANTE BOBADA. SIN SENTIDO.

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5. Por: carlosx8 - 27 de Noviembre 2008 a las 11:38 PM

definitivamente el tiempo es el tiempo: cualquier persona publica cualquier tipo de tonterías.

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6. Por: speedmaster - 28 de Noviembre 2008 a las 07:00 AM

Entendamosla, era una bibliotecaria fea!!!

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7. Por: zamudio - 28 de Noviembre 2008 a las 07:48 AM

Recorde las palabras "serendipiti" en literatura y "dejá vú". Yo ensayaría a dar un tanto de alargue a las frases. Bonito.

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8. Por: dajudagnomo - 28 de Noviembre 2008 a las 07:53 AM

Colombianitica71 jajajjajaja ....tu perdiste tu tiempo, yo perdi la paciencia jejejejejj

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9. Por: Discipulo08 - 28 de Noviembre 2008 a las 09:14 AM

Las "coincidencias" que llamamos son realmente DIOScidencias. y quien las gobierna es DIOS mismo, y si queremos entender el proposito de esa serie de eventos que nos ocurra, no hay mas opcion que preguntarle a 'el mismo. ya que tal como existe esa ley misteriosa de la "gravedad", muchas mas leyes gobiernan el Universo, pero todas ellas provienen del mismo Creador.

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10. Por: dvargas - 28 de Noviembre 2008 a las 06:37 PM

No conozco la teoria de la serialidad, pero suena un poco como una elaboracion de la idea de "destino" y de que "todo sucede por una razon". Esto obviamente, es algo que no se puede probar o refutar por medio alguno. Es una cuestion de lo que uno elija creer. Personalmente no le veo atractivo a que mi vida dependa de una cierta "fuerza" que nos lleva por la vida desde que nacemos hasta que morimos. Las coincidencias son eso, cosas fortuitas. Yo puedo hacer de mi vida lo que yo quiero y tengo el poder para hacerlo. Puedo cambiar y mejorar y conseguir las metas que son importantes para mi. Sin excusas, sin delegar la resposabilidad en nada mas que yo mismo. Y no es que no crea en Dios, pero si creo que El nos dio libre albeldrio, y eso quiere decir que tenemos autonomia para escoger y hacer. Tanto lo bueno como lo malo. Lo ridiculo o lo sublime.O lo que sea que cada cual elija ahacer con su vida. Y me siento bien pensando que puedo escoger.

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11. Por: cubaezb - 29 de Noviembre 2008 a las 01:08 AM

hay un libro pequeño, de carácter religioso que espero me sea devuelto algún día. siendo coherentes con el blog es lo que yo espero que pase

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12. Por: andreajosefina - 1 de Diciembre 2008 a las 05:34 PM

Querida sofía, aquí en Colombia te idolatramnos por tu grupo de diversdad y libertad sexual...

No dañes ese legado al unirte a feministas, no se si son como aquí en Colombia, pero dentro de poco estarás victimizando a nuestro género en toda ocasión y condenando por todo a los hombres...

Dentro de poco estarás contando historias de mujeres que han sido víctimas de infidelidad pero estarás contando historias de mujeres que pornen los cuernos pero como algo justificado y picante...

Estarás condenando a los hombres que pagan por Show de Streeptease o por prostitución pero estarás mirando con otra perspectiva a las mujeres que hacen lo mismo, justificándolas con mil cosas...

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13. Por: lalulacroix - 9 de Junio 2010 a las 01:58 PM

Creo que de todos los escritos de Sofia que e leído, este, es el que mas me ha gustado.

Hace algunos años, pocos para ser verdad, cuando aún estaba en el colegio, descubrí un libro que cautivo mis sentidos a tal punto de permitir descubrirme por medio de él. "Las Olas" de Virginia Woolf, me abrió un camino siniestro, permitió que la sinestesia de mis sentidos tocara la puerta de la casualidad, o como decía la mujer que me cautivaba en ese momento, "una cita mas" entre la monotonía de los días. Pasaron varios amaneceres donde yo pedía a ella en medio de nuestra desnudes, leerme un par de párrafos que entre las hojas deslumbraba el placer de mis sentidos. Para mí, se revelaba el descubrimiento, de escenas eróticas dominadas por la poesía y por el placer que me llenaba escucharla hablar.
Ella se fue, sínicamente tomo el libro que creí mío... tiempo después supe que ella seguía leyendo el libro en amaneceres fríos y mojados a mujeres desnudas en su cama.
Serinditipiti:: -- Al menos me queda el recuerdo de una agradable "cita".

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Perfil

Por sofia.acalantide

Mi nombre de pila es el que aparece en mis libros, pero me han llamado "Sofía" por mucho tiempo, y le tengo cariño a ese apodo. Nací en Colombia, en 1978. Estudié Filosofía en la Universidad Nacional de Colombia, en donde también cursé la Maestría en Estudios de Género. Hice una Especialización en Estudios Culturales en la Pontificia Universidad Javeriana y actualmente curso el Máster en Género, Identidad y Ciudadanía en la Universidad de Cádiz (España). Si, me gusta estudiar, qué le vamos a hacer. Fui editora del periódico Tabú durante toda su existencia y autora de una columna de sexo en la revista DonJuan, desde su inicio hasta febrero de 2009. He publicado dos libros con Intermedio Editores: "El Sexo de Sofía" (2007) y "Secretos Húmedos" (2008). Soy, por fortuna, una feminista radical.

Descripción

Entiendo la sexualidad como una dimensión vital de nuestra existencia como seres humanos. Creo que vivimos en un mundo imbuido en códigos sexuales, códigos que pueden rastrearse en aquello que se dice, pero sobre todo, en aquello que se calla. Intuyo que hablar sobre lo que ha estado sistemáticamente silenciado puede eliminar los efectos viciados de esos silencios. Que el voyeurismo, el swinging, el travestismo y tantas otras opciones dejan de ser -aberradas- si dejamos de darles la espalda y nos damos la oportunidad de enfrentarlas. Que, a lo mejor, tod@s tenemos más deseos de los que nos permitimos reconocer, y que hacerlo tranquilamente nos haría personas más felices.

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