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Yo también tengo que ver con los Nule

Por LauraGalindoM el 9 de Agosto 2012 12:26 PM


Confieso que tengo ver con los Nule. Juro que fue sin darme cuenta, que fui víctima de las circunstancias, que soy inocente y que estoy libre de culpas. Para acabar de completar, hace más de quince años tengo una relación de estrecha confianza con Sammy. Sin más opciones, juro decir solamente la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

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No existe un amor más desinteresado que el que tengo por mi peluquero, lo espero horas enteras, no le reprocho cuando llega tarde y acepto con aparente tranquilidad cuando llama a cancelarme las citas. Podría decirse que todo eso se debe a que ha estado conmigo desde que tengo pelo, a que es el peluquero de mi mamá o a que me dice "princesa". Pero no, la verdad es otra, mi amor por mi peluquero nace de la gratitud que me produce el que venga a mi casa y no me obligue a ir hasta la peluquería.

Voy a intentar se un poco más clara, en la peluquería habita mi karma personal, se viste con uniforme rosado chicle, le dice "amiga" a las amigas y cree firmemente que existe el verbo "nacarar". Estoy hablando de las manicuristas,  esas damas tan habladoras que insisten en contarle a uno la novela de las cinco y juran que "el Petro" es el alcalde de Bogotá. Y como al que no quiere caldo se le dan dos tasas, aunque me esfuerce en emanar antipatía por todos los poros, ellas vienen a mi, quieren saber por qué no tengo novio, que para cuándo los hijos, que si ser pianista no es más bien un hobbie, que por qué estoy coja... 

Ante ese atentado a mi tranquilidad, solo existen dos opciones y  las dos con resultados igualmente desastrosos. La primera, es responder y quedar atrapada  en una charla sin respiro donde termino viendo el catalogo de tangas que vende la manicurista y la segunda, es quedarme callada y dejar que tan distinguida dama me cuente su vida y termine aleccionándome sobre lo beneficioso que resulta tener un novio taxista. Sin embargo, las manicuristas son la base de la industria del embellecimiento. Alguien que no recuerdo decía que lo bueno de ser mujer es que uno nunca se aburre, siempre hay algo que depilar, que pintar, que cortar o que cepillar, ¿y a quién le toca todo ese trabajo de carpintería?, a la manicurista por supuesto. Ahora bien, como no todo se hace al tiempo, lo mejor para la salud mental es reducir al mínimo el contacto con esta especie, alejarse de la peluquería el mayor tiempo posible, y sobornar al peluquero para que vaya hasta la casa.

Volviendo a mi confesión, hoy vino Samuel Arturo, mi señor peluquero a quien todas las clientas vieja guardia como yo, cariñosamente llamamos Sammy. Llego casi dos horas tarde con la excusa de que estaba atendiendo la esposa de uno de los Nule y que ella, satisfecha con su trabajo lo había convencido de arreglar todo el séquito de hermanas e hijas. Sí señores, mi peluquero es el culpable de que yo tenga algo que ver con los desfalcadores de la 26, créanme que no salgo de mi asombro, las señoras "de Nule", los ocho mil millones de pesos que se robaron sus queridos esposos y yo, compartimos el mismo peluquero. En mi defensa, todo fue a mis espaldas como Samper y como Valerie Domínguez, "lo hice por amor", amor a mi vanidad y a las maravillas que hace mi peluquero.

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Perfil

Por LauraGalindoM

• Con un cuarto de siglo, pianista de profesión, medio coja, bogotana completa y paisa a medias, snob para algunos y bella para muchos, con un gato, con gafas, con tacones y quejetas a morir.

Descripción

"El que se queja, sus males aleja”, no se ha dicho cosa más cierta en la historia de la humanidad, ante la desgracia no puede existir nada más terapéutico que quejarse un buen rato, despotricar y buscar quien cargue las culpas. Por eso me declaro fan absoluta de la quejadera, las quejas y los quejones, quejarse es un instinto natural, es una forma de hacer catarsis y sobrellevar las adversidades. Si esta desempleado, si estrella el carro, si se golpea en el dedo meñique del pie, si no puede dormir, quéjese, quéjese todo lo que pueda y luego, siéntese a buscar soluciones. No siendo más, lo invito a escuchar mis quejas.

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