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        <title>El Blogotazo</title>
        <link>http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/</link>
        <description>Hablar con compulsión sobre Bogotá, convertirla en eterna modelo de fotografías bien y mal-intencionadas, contar historias inútiles que a muchos y pocos interesan, robar el anonimato a quienes deberían ser contados y descontados. De eso se trata. ¿No?</description>
        <language>es</language>
        <copyright>Copyright 2012</copyright>
        <lastBuildDate>Sat, 23 Jul 2011 14:00:03 -0500</lastBuildDate>
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            <title>25 novelas esenciales en la literatura bogotana</title>
            <description><![CDATA[De nuevo nos lanzamos a la discutible empresa de enunciar -esta vez desde la literatura- una suerte de 'selección Bogotá de la novelística'. Algo parecido hicimos con <a href="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/2011/07/100-canciones-esenciales-del-r.php">canciones antológicas de nuestro rock</a>, hace unos días.<br />Y otra vez iniciamos con los descargos de rigor...<br /><br />Los listados -limitados en extensión y reducidos a una cantidad determinada, tan caprichosa como discutible- no pueden ni deben tener la pretensión de ser definitivos. <br /><br />Muy por el contrario éstos deben servir de pretexto para motivar el juicio revisionista, y para que las opiniones divergentes vengan con todo su peso a enriquecer el compendio. <br /><br />En consecuencia -desde ya y por anticipado- damos la bienvenida a adiciones, correcciones, aclaraciones y demás aportes. <br /><br />Albergamos la ilusión de que muchas de estas obras abandonen los húmedos y apolillados anaqueles de las bibliotecas, para ser leídas y releídas por aquellos entre quienes los presentes párrafos alcancen a suscitar una medida de curiosidad. Y aquí vamos...<br /><br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="01sinremedio.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/01sinremedio.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>1. Sin remedio - Antonio Caballero</b><br /><br />Las 573 páginas más productivas de nuestra narrativa (sin que sobren muchas), hacen parte de la única novela atribuible a una de las voces más discordantes del periodismo en la Colombia de finales del siglo XX y comienzos del XXI. Antonio Caballero, quien conoce de primera mano las dinámicas cotidianas del poder en el país y su capital, militante extremista de la llamada 'guerrilla del Chicó' en los 70, quiso alguna vez escribir la novela más extensa en la historia de Colombia. El resultado de esta afortunada incursión son las vivencias de Ignacio Escobar, un poeta bohemio cuyos únicos ingresos proceden de las cuantiosas arcas de su señora madre, representante de los decadentes valores de nuestra aristocracia. Personajes entrañables, como monseñor Boterito Jaramillo, Fina, Federico y otros más, hacen parte de la fauna humana de esta magnífica historia llena de personajes con los que de seguro podemos aún encontrarnos a diario.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="02bernabe.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/02bernabe.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>2. Un tal Bernabé Bernal - Álvaro Salom Becerra<br /></b><br />El genio de Salom Becerra -por lo general ignorado, o cuanto menos subestimado por la crítica- merecería un mejor lugar en los cánones de la novelística bogotana. Él -un veterano abogado, diplomático, periodista y magistrado- descubrió, para nuestra fortuna, una tardía vocación de escritor ya al final de su carrera. Su obra -homogénea y bien estructurada- tiene a la ciudad y a sus individuos del común como protagonistas: Hombres sin mácula, ingenuos, maltratados por padres, esposas, hijos y patrones. Hombres dulces de vidas simples y desdichadas. Hombres sin mayor pretensión que la supervivencia, habitantes de una Bogotá enclavada en su historia decimonónica. Testigos del desmedido crecimiento poblacional y del congelamiento de las almas de sus habitantes. Hombres débiles doblados de detectives, explotados por sus jefes (casi siempre exponentes diestros de la corrupción, el manzanillismo, el delfinismo y todos los malos ismos por los que Colombia ha estado afectada desde el mismísimo día de su falsa declaración de independencia). Espléndidamente recreadas por el fallecido Mario Sastre, las cuitas de Bernabé Bernal se convirtieron en una serie de televisión en los 80 del siglo XX.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="03basilisco.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/03basilisco.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>3. Los ojos del basilisco - Germán Espinosa<br /></b><br />Aunque el recuerdo haya desaparecido de las conciencias de los actuales bogotanos, los llamados 'crímenes del doctor Russi' fueron una de las leyendas urbanas consignadas con mayor fuerza en la memoria colectiva de varias generaciones de habitantes de la ciudad. En medio de una pugna de clases entre los librecambistas y los artesanos, el mayor defensor de estos últimos (un misterioso tinterillo vestido con capa de piel de perro y de hábitos exóticos) es acusado de homicidio y condenado a morir, en circunstancias nunca esclarecidas. 'Los ojos del basilisco' entremezcla hechos con imaginerías, creando un documento folletinesco que desentraña las intimidades de una Bogotá oscura e intrigante.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="04trilogia.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/04trilogia.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>4. La trilogía Bogotá - Gonzalo Mallarino Flórez</b><br /><br />Poeta antes que narrador, Gonzalo Mallarino debutó en el mundo de la ficción novelada con una peculiar obra, atípica en sus tiempos, y dividida en tres fases que al final terminan siendo historias de una misma familia en distintos periodos. La primera de ellas ('Según la costumbre') toca una rivalidad no declarada entre dos hombres. Uno, el doctor Anselmo Piñedo, en representación de la sociedad instruida y del deseo de limpiar a Bogotá de la sífilis, pandemia que por entonces parecía inatajable. El otro -Calabacillas- una suerte de proxeneta y traficante de mujeres venido a menos, gran culpable de la diseminación de la dolencia en la ciudad. 'Delante de ellas', segunda parte, se concentra en la incomunicación entre una madre y una hija, en la Bogotá pacata de los años 30 del siglo XX. La tercera, 'Los otros y Adelaida', nos lleva hasta una ciudad asolada por la violencia, al comenzar los 90, acercándonos a los más íntimos sentimientos de una madre, entristecida por la muerte de su única hija. Una original forma de narrar, vista por los ojos sensitivos de un autor que observa a su ciudad con cariño, pero que aun así es capaz de distanciarse de aquella trampa llamada costumbrismo.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="05esparragos.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/05esparragos.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>5. Espárragos para dos leones - Alfredo Iriarte<br /></b><br />Un artesano de las palabras. Un genio del humorismo y la ironía. Una pluma irremplazable, y una ausencia lamentable después de su partida, son conceptos asociados a la memoria del inigualable Alfredo Iriarte, maestro de maestros, desaparecido en un no tan lejano 2002. Ambientada en San Antón de Tibzaquillo, capital de Palumbia, 'Espárragos para dos leones' es una brillante parodia de esa Bogotá tradicional, pretenciosa y endogámica de siempre, y a nuestro país, tan provinciano como arribista. Las aventuras de Trimegisto y Metafrasto Esparragoza, descendientes en línea directa del fundador de la ciudad, son uno de aquellos privilegios que la literatura reserva para quienes saben reírse. Obra intraducible, por su excepcional manejo del castellano.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="06pax.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/06pax.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>6. Pax - Lorenzo Marroquín<br /></b><br />'Pax' es sin duda una de las más depuradas novelas de la Bogotá de comienzos del siglo XX. Ambientada en los tiempos de la guerra de los 1.000 días, es el resultado de la suma de los ingenios de José Manuel Marroquín y José María Rivas Groot (quien por alguna razón terminó por no figurar como coautor). Vista desde el retrovisor 'Pax' pareciera el prólogo a las pugnas partidistas y a las diferencias ideológicas que con los años habrían de hacer carrera en el país. Además, refleja las curiosas imposturas intelectuales vividas por una tierra ansiosa de inscribirse, de manera brusca, desconociendo los procesos y sin importar los costos, en una ansiada e imposible modernidad. Un fiel reflejo de una Colombia de identidad difusa, entre las bondades de la tecnología y la crudeza de un conflicto, en una prodigiosa anticipación a lo que serían los 100 años por venir. En ella hay también lugar para virtudes como la compasión, la nobleza y la bondad.<br /><br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="07sinpresente.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/07sinpresente.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>7. Hombres sin presente - José Antonio Osorio Lizarazo</b><br /><br />Aquella Bogotá sórdida de los años 30 y 40 a la que los románticos y nostálgicos tienden a esconder. Una ciudad agobiada por los primeros connatos de superpoblación. Con sus miserias subyacentes y sus gentes oscuras, metidas en inquilinatos y en casas decrépitas. Una clase media vergonzante, imitando con dificultad los hábitos de aquellos a quienes la suerte escogió para que fueran los dueños del país. La familia de César Albarrán, empleado público de precarios ingresos es un eje más en ese triste engranaje que es la cotidianidad del bogotano del promedio, víctima de un sistema imperfecto. Una historia a la que el mismo autor reconoce como un llamado a la conciencia de los empleados públicos y de la aporreada clase media para combatir las miserablezas del sistema.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="08carnero.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/08carnero.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>8. El carnero - Juan Rodríguez Freyle<br /></b><br />'El carnero' (cuya pretensión, a diferencia de todas las demás obras incluidas en este listado no era la de convertirse en un libro de ficción, ni mucho menos en una novela -en el sentido estricto y contemporáneo de la expresión-) es considerada por muchos la obra fundacional de la literatura en Bogotá. Se trata de un inventario de aventuras, noticias históricas y chismes cocinados en la fragua de lo que entonces se llamó Nuevo Reino de Granada. Rodríguez Freyle (de cuyos orígenes hebreos algunos especuladores han hipotetizado) hizo de esta la piedra angular con la que se descifra el origen de una buena cantidad de virtudes, hábitos, maneras, ademanes y vicios propios de lo que más adelante habría de ser Colombia, con Santafé de Bogotá como su núcleo. Aventuras como la de doña Inés de Hinojosa, historias como la de los panes de sal y la quema del templo del sol y el inicio de la leyenda de El Dorado son sólo algunas de las gemas que pueden extraerse de sus páginas. Elogiosamente, García Márquez se refirió a este libro como "el primer borrador de '100 años de soledad' ".<b><br /><br /></b><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="09elegidos.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/09elegidos.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>9. Los elegidos - Alfonso López Michelsen<br /></b><br />Más allá de su cuestionable gestión en la primera magistratura, lo cierto es que Alfonso López Michelsen gozaba de evidentes aptitudes para la literatura, no del todo aprovechadas ni reconocidas. Mucho le habría convenido al país que el ex presidente jamás lo llegara a ser, y que sus energías hubiesen sido razonablemente canalizadas en el horizonte de la narrativa. En 'Los elegidos', tal como suele ocurrir, la clase dirigente termina criticándose a ella misma. La obra revela los padecimientos de un emigrante alemán, accionista de una tabacalera, perseguido y traicionado por su familia y amigos. Campamentos de exiliados, la hipócrita sociedad del barrio La Cabrera (en ese entonces de casonas), y una ciudad cada vez más rendida ante el influjo extranjerizante son el crisol en el que se cocinan tamaños errores propios de los poderosos.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="10trestazas.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/10trestazas.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>10. Las tres tazas - José María Vergara y Vergara</b><br /><br />Un perfecto relato transicional. Entre la aldea afectada por una imagen magnificada y falsa de ella misma y la urbe que nunca llegamos a ser. Tres tazas rebosantes de bebidas nacionales ( "fruto de la cocina fusión" dirían hoy los despistados gastrónomos) son las que ambientan este trinomio de reveladores relatos. La primera (servida en 1813) es el chocolate santafereño. Los contertulios bebientes son algunos padres de la patria, citados por don Jorge Tadeo Lozano y esposa, todos ellos futuros desterrados o mártires, a manos del pacificador Pablo Morillo. La segunda (consumida en 1848) refleja las posiciones cedidas por el chocolate (bebida criolla), al café, costumbre importada de Inglaterra a la que Vergara trata con reservas asqueadas. El señor Vergara es invitado a una tertulia para discutir sobre ese y otros asuntos. La tercera salta a 1866 y tiene por bebida oficial el té. Declara la muerte de Santa Fe y el nacimiento de Bogotá. Crítica severa a las pretensiones británicas del bogotano de entonces. Un 'protolobo', el aborrecible marqués de Gacharná, oriundo de 'Sutamerchán', sirve como ejemplo de lo que más adelante habría de abundar. <br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="11belinda.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/11belinda.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>11. La tragedia de Belinda Elsner - Germán Espinosa</b><br /><br />Al escribir las presentes letras comienza a revelarse la no deliberada presencia de hebreos en este listado, bien sea como protagonistas o como autores de las obras reseñadas. Visto desde la perspectiva de un hombre procedente de nuestro Caribe, este destacable 'thriller' nos remite a un crimen cometido al comienzo de la década de los 70 del siglo XX. Una mujer judía asesina a su esposo. Ya entrados los 80, el único descendiente de esta unión -un baladista que no puede mover sus piernas, junto con los miembros de su banda, todos ellos afectados la misma esta discapacidad- padecen la persecución de una enfermera asesina (al parecer su propia madre, quien se ha fugado del sanatorio en el que está interna desde el homicidio). Los músicos mueren por turnos. Tal como el género lo exige, las cosas terminan resolviéndose de manera inesperada. Entretanto hay muchos lugares reconocibles de la ciudad con los que el lector se irá encontrando, aparte de un muy curioso Carlos Infante (extraño híbrido entre Jorge Barón y Jimmy Salcedo).<b><br /><br /></b><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="12malditaprimavera.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/12malditaprimavera.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>12. Al diablo la maldita primavera - Alonso Sánchez Baute<br /></b><br />Con un vasto conocimiento acerca de la comunidad gay y una original narrativa como mayores herramientas a favor, Alonso Sánchez Baute sorprendió a la ciudad y al país con esta obra de evidentes tintes autobiográficos, en lo que parecía ser un promisorio prólogo a una remarcable carrera de escritor. Los seguidores de la literatura aún esperan una segunda gran novela de quien, por alguna razón, no ha sabido superarse hasta la fecha. Por lo demás un instrumento lingüístico original, digno de ser incluido en cualquier antología bogotana de novela. La mejor manera de conocer muchas de las intimidades de aquel grupo etario al que la institucionalidad ha bautizado, más por motivaciones políticas que humanitarias como 'LGBT'.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="13opio.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/13opio.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>13. Opio en las nubes - Rafael Chaparro Madiedo<br /></b><br />Tal vez el último gran clásico de la literatura con Bogotá como escenario, 'Opio en las nubes', obra de suficiente acogida como para inmortalizar a su autor, fallecido de manera demasiado prematura, ha logrado muy altos grados de popularidad entre los más jóvenes. Una de las pocas bogotás de novela cuyas fronteras exceden los límites de la calle 100 hacia el norte, nos presenta a esa soñada ciudad con mar al fondo y locaciones demenciales, y relatada por las voces de tres narradores diferentes. Se aconseja leerlo acompañado de su banda sonora, una guía para desenmarañar muchas pistas escondidas. De lamentar, también, la desaparición prematura de su autor, fallecido a los 32 años y ganador del premio nacional de novela a los 29. <br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="14simeon.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/14simeon.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>14. Don Simeón Torrente ha dejado de... deber - Álvaro Salom Becerra<br /></b><br />"¡Don Simeón Torrente ha dejado de... deber! No habiendo podido despedirse personalmente de sus acreedores, lo hace por medio de este aviso y se pone a sus órdenes en el cielo, cuyas puertas contribuyeron ellos a abrirle". Con este triste epitafio se cierra la historia de un hombre al que el mismo Salom Becerra califica de mediocre y adocenado. De nuevo un individuo cualquiera envejece al ritmo del vertiginoso proceso de transformación de la Bogotá de comienzos de siglo. Como muchos bogotanos, don Simeón es un cualquiera, en permanente acoso por las deudas, e incapaz de acumular dinero alguno. Un cuadro de costumbres enmarcado en unas aventuras, tan divertidas como lamentables.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="15ataudes.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/15ataudes.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>15. Tres ataúdes blancos - Antonio Ungar<br /></b><br />Gracias a esta, su tercera novela, Ungar consiguió alzarse con el premio Herralde, lo que lo sitúa de inmediato dentro del pequeño grupo de jóvenes autores bogotanos de los que mucho se espera. Miranda es una tierra de fantasía, con las clásicas características de los países andinos, unidos por sueños y frustraciones comunes. Un hombre solitario, cuyos únicos nexos sociales con el mundo están mediados por internet termina sin quererlo involucrado en una aventura política de suplantación. Un homenaje, en clave de humor negro, a la capacidad de los bogotanos de mofarnos de nuestras constantes desgracias. El barrio La Esmeralda (ese sí real) es el epicentro en donde se fragua buena parte de la historia.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="16puertasinfierno.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/16puertasinfierno.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>16. Las puertas del infierno - José Luis Díaz-Granados<br /></b><br />"¿Desea usted saber cómo es la vida íntima de un poeta solitario... torturado por la idea de escribir una novela a manera de exorcismo?". Con esta antesala a una confesión de carácter muy personal el poeta José Luis Díaz-Granados corrobora su intención de retratarnos una ciudad despojada de artificios. Es el creador venido de la provincia, sabiéndose incapaz de comunicar sus ideas a la perfección. Es la avidez del hedonista venido desde el Caribe, procurando desentrañar los enigmas de un espacio del que se reconoce ajeno. Es el plagiario enorgulleciéndose de serlo.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="17parientesester.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/17parientesester.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>17. Los parientes de Ester - Luis Fayad</b><br /><br />La Bogotá poco relatada de finales de los finales 60 y los tempranos 70 del siglo XX; el paulatino derrumbamiento <br />de los valores de clase en una familia, esforzándose demasiado por aferrarse a las tradiciones; y sus ya evidentes fisuras en el proyecto de nación. Desempleo, sueldos mediocres, vidas frustradas. Es una historia de familia, cuyos miembros comparten el honor (y la desventaja, si se quiere, de haber nacido en Bogotá) reforzada por una sólida narrativa, casi cinematográfica.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="18fiestateusaquillo.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/18fiestateusaquillo.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>18. Fiesta en Teusaquillo - Helena Araújo</b><br /><br />Propensa al amiguismo, la consabida endogamia, el apalancamiento y todas las costumbres propias de una aristocracia interesada en persistir como tal. Esa es la ciudad de 'Fiesta en Teusaquillo', cuya acción tiene lugar dentro de alguna festividad en la que se congrega lo más granado de la bogotanidad rampante. Un 'equipo ensoñación' de personajes se reúnen para ejercer el ancestral oficio de la farsa, al tiempo que nos revela algunas de las características naturales del bogotano en todo su esplendor.<br /><br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="19casavecindad.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/19casavecindad.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>19. Casa de vecindad - José Antonio Osorio Lizarazo</b><br /><br />"Lo que presumía: no he podido hallar trabajo. En vano he ido a todas las imprentas, a los diarios, a todas partes. Yo también soy armador y podría hacer algo en un periódico. Pero creo que ahora se han inventado máquinas de armar. No, si las máquinas nos están matando". Si alguien tiene como propósito desmentir la falacia aquella de que la Bogotá previa al 9 de abril era un paraíso, 'Casa de vecindad' le resultará más que útil. Las migraciones masivas no son un fenómeno posterior a la primera mitad del siglo XX. Ya desde las primeras décadas de esa centuria (que ya comienza a lucir lejana) una oleada de inmigrantes, venidos desde la provincia comenzaba a congregarse en la ciudad, motivados por los sueños de evolución y modernidad. Lo triste del asunto es que aquella soñada capital no estaba en disposición ni mucho menos en capacidad de atener las nuevas demandas de este puñado de nuevos habitantes. Un tipógrafo sin nombre, abandonado por su esposa y despojado de su trabajo en virtud de la llegada del linotipo, comparte su desdicha junto con los demás inquilinos de una pensión en la Plaza de los Mártires.<br /><br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="20pasapronto.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/20pasapronto.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>20. Todo pasa pronto - Juan David Correa Ulloa <br /></b><br />También dentro de la línea autobiográfica, la primera novela de Correa nos sumerge en el Teusaquillo de los finales 70 e iniciales 80. Una obra honesta y valiente, remitida a experiencias de infancia y preadolescencia de su autor. Inscrito en el contexto de las familias de clase media de las últimas décadas del siglo XX, 'Todo pasa pronto' es un retrato claro, abordada con la perplejidad y la ausencia de prejuicios propias de un infante solitario.<br />&nbsp;<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="21mujerumbral.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/21mujerumbral.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>21. La mujer en el umbral - Mauricio Bonnett</b><br /><br />Una más se añade al escaso grupo de novelas bogotanas cuyo teatro de operaciones trasciende ese lindero imaginario demarcado por la calle 100, posible demarcación fronteriza que establece la división entre el norte y el centro de Bogotá. Es 1968. Un par de hermanos, en el esplendor de su preadolescencia, despiertan a sus impulsos eróticos de la mano de Rosa Tulia, una empleada del servicio doméstico venida desde la provincia. La gran virtud de la narración está en dar un tratamiento ingenioso, inteligente, dulce y cándido, despojado de las ramplonerías u ordinarieces comunes a otras novelas de su tipo.<br /><br /><br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="22perdercuestion.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/22perdercuestion.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>22. Perder es cuestión de método - Santiago Gamboa</b><br /><br />Obra fundacional de la ola de novelas negras escritas por la generación de escritores salida a la luz durante los años 90 del siglo XX. Si bien la fortaleza y la prevalencia de este movimiento son un asunto que aún está por determinarse 'Perder es cuestión de método' es una de las más clásicas representantes de algo que con los años habría de devenirse común. La primera de muchas obras de su tiempo adaptada al cine.<br /><br /><br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="23serenobogota.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/23serenobogota.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>23. El sereno de Bogotá - José Ignacio Neira</b><br /><br />Publicada en 1896, esta novela parte de una relación incestuosa (antes de que el matrimonio entre primos fuera condenado por las normatividades sociales). La obra nos cuenta los goces y padecimientos románticos de un guardián de las noches bogotanas. 'El sereno' mencionado en el título goza de un sentido polisémico, refiriéndose por un lado al relente bogotano y por el otro a uno de estos típicos personajes encargados de proteger a los citadinos en la oscuridad. Un hombre desvelado camina por un parque hasta tropezarse con un vigilante. El vigilante le relata su historia hasta finalizar, para luego perecer en sus brazos, ya cuando está por amanecer. La historia fue llevada al cine por Gabriel Martínez en 1945.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="24astracan.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/24astracan.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="225" /></span><b>24. El rumor del astracán - Azriel Bibliowicz</b><br /><br />La Bogotá racista, minúscula y provinciana de los años 30 hace las veces de epicentro en el que se relata el advenimiento masivo de hebreos a estas tierras. Después de una aventura ultramarina y un viaje de fantasía por el río Magdalena, los inmigrantes van develándonos con un país pacato, hundido en sus propios fanatismos religiosos, en el racismo. Una Bogotá nueva está surgiendo con sus pretensiones industriales. Mecanismos financieros como el crédito hacen su aparición tímida, favoreciendo la formación de un nuevo modelo económico. La lucha de un pueblo por hacerse a un patrimonio, con las habilidades propias de su raza, en medio de una historia hábilmente dividida en secuencias, un buen manejo del erotismo, y una investigación bien cimentada, hacen de esta una magnífica novela, cuya pronta reedición se hace imperativa.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="25diaodio.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/25diaodio.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="142" height="224" /></span><b>25. El día del odio - José Antonio Osorio Lizarazo</b><br /><br />La más politizada de todas las obras de este inmejorable retratista de las desigualdades imperantes en nuestra ciudad tiene como como determinante cronológico una de las más importantes fechas del siglo XX. Ambientada en el sobreexplotado 1948, su clímax coincide de forma exacta con el 9 de abril, momento en que Tránsito (una empleada doméstica puesta por su madre campesina en manos del destino no escogido de la servidumbre) decide sumarse a las hordas de rebeldes dispuestos a manifestar su airado descontento en lo concerniente al sistema. Tiene ese oportuno sabor social, tan presente en la narrativa de Osorio Lizarazo, un personaje a quien el país ha terminado por juzgar más desde el ángulo político que desde el literario. <br /><br /> 
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            <pubDate>Sat, 23 Jul 2011 14:00:03 -0500</pubDate>
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            <title>Viaje a Bogotá: 1960</title>
            <description><![CDATA[Me aferro a la creencia -entre fantasiosa y mística- de que son los objetos quienes nos buscan a nosotros, y no nosotros a ellos. <br /><br />Al presentársenos sin haberlos convocado, archivos como el que hoy resaltamos parecieran comprobar tan alucinada convicción.<br /><br />Ante la escasez de documentos fílmicos ambientados en la Bogotá de mediados del siglo XX, y en color, cualquier hallazgo de dicha índole alcanza sin dificultad la categoría de incunable. <br /><br />Para nuestra fortuna estas imágenes se quedaron, convertidas en cientos de cuadros por minuto, en tecnicolor, como una sucesión medio anárquica de planos secuencia, desmintiendo el prejuicio de que los ojos de quienes habitaron esta ciudad en 1960 veían sólo en blanco y negro. <br /><br />Una familia de extranjeros -con cuyos herederos no hemos podido establecer contacto- vino de visita a la ciudad para registrar estos 621 segundos ambientados en una Bogotá que poco se parece a la actual. <br /><br />Cierto usuario de YouTube --de seguro miembro del grupo familiar de turistas de mitad de siglo-- se dio a la tarea de transferirlo a digital, tal vez desde una película en formato súper 8, y de subirlo a la red.<br /><br />&nbsp;<br /><br /><iframe src="http://www.youtube.com/embed/r2gBYtqqJKk" allowfullscreen="" width="425" frameborder="0" height="349"></iframe><br /><br />Lo que se ve -puesto en palabras (siempre imperfectas)- es algo así como esto:<br /><br />Un barrio Santa Fe, aún despojado de las hordas de trabajadores sexuales de los tres géneros que han convertido al decadente vecindario en su sede, es el solariego remanso donde unos pequeños se columpian mientras alrededor se engullen rosados y esponjosos algodones de azúcar.<br /><br />Luego, la familia en pleno, ataviada con notable cuidado, asciende a Monserrate. A lo lejos se divisa el teleférico.<br />Después se dirigen hacia un Salto del Tequendama cuyo aire y aguas aún parecen respirables y abundantes. <br /><br />Una tercera estación en el periplo turístico son las minas de sal en Zipaquirá. Los pequeños tratan de arriar a un asno terco por entre algún baldío de lo que podrían ser las inmediaciones de la Autopista Norte o la carretera Guaymaral vía Chía. Los adultos se entretienen escanciando jugos y degustando colaciones vernáculas.<br /><br /><img alt="kerpelkohn.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/kerpelkohn.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="446" height="270" /><br />El que parece ser el padre, sumido en un tabaquismo al que no aparenta estár interesado en renunciar, satisface su adicción con orgullo (mucho antes de que dicha costumbre se convirtiera en un hábito condenado por la sociedad). <br /><br />Luego, en las terrazas aún habilitadas de un muy joven Aeropuerto El Dorado, los visitantes se despiden, y sus gestos, algo sospechosos, nos hacen dudar acerca de si les gustó o no la ciudad, o si sus sonrisas (tal vez forzadas) son producto de las reglas de cortesía para con el anfitrión, de quien se están despidiendo.<br /><br />He tratado sin éxito de establecer contacto con el responsable de semejante ofrenda a nuestro muy escaso patrimonio filmográfico. <br /><br />Por tanto, ante la ausencia de voces en qué apoyarme, haré de la especulación mi mayor herramienta investigativa acerca de la procedencia de la misteriosa familia. <br /><br />"Kohn Kerpel Goodfriend Sernik 1960" es el título del clip. <br /><br />"A 1960 trip t<img alt="germanio.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/germanio.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="181" height="561" />o Colombia, SA, by the Goodfriends, to visit the Bogota based cousins" es la descripción que le sigue. <br /><br />Algunas obviedades pueden deducirse: <br /><br />Kohn, Kerpel y Sernik son (evidentemente) apellidos. Aunque Goodfriend pareciera no serlo, una rápida revisión a algunos documentos genealógicos desmiente nuestras dudas.<br /><br />Según indica un mapa, la mayor parte de 'Goodfriends' diseminados en el mundo proviene de Estados Unidos, Canadá y Argentina. Por otro lado, no existen documentos que avalen la existencia de alguna familia Goodfriend en Bogotá (ni ahora ni en los 60 del siglo XX). Goodfriend es la variable inglesa de Guot Vriunt, apellido del que tampoco parece haber registros en la ciudad.<br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"></span><br />Tampoco disponemos (que se sepa) de indicios de la existencia de una familia Sernik establecida en Colombia. Como una anotación al margen se sabe que Sernik es el nombre de un alimento polaco de evidente semejanza con el popular 'cheesecake'.<br /><br />Con respecto a Kohn y a Kerpel sí hay pistas.<br /><br />Al observar la guía telefónica de 1958 aparecen varios individuos identificados con dicho apellido... Guillermo Kohn Olaya, Rodolfo Kohn Olaya y Salomón Kohn.<br />
<br />
Hay algunos Kerpel, también, muchos de ellos habitantes de vecindarios 
cercanos al lugar en donde tienen lugar las tomas de parque... Benjamín y Enrique Kerpel. <br />&nbsp;<br /><br />En lo relacionado con los orígenes del apellido Kohn esisten dos teorías: Una lo considera judío; la otra, gaélico-irlandés. <br /><br />Lo cierto es que un destacado técnico de la fábrica de cerveza Bavaria, de hecho, llevaba por nombre Rudolf Kohn. Nació en Pilsen (Checoslovaquia), y ya adulto se radicó en Bogotá, para trabajar con la naciente firma. Era hijo de Wilhelm J. Kohn y Teresa Arnstein. <br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="galpones.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/galpones.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="310" height="325" /></span>Tras algunas diferencias con su jefe --don Leo Kopp-- el señor Kohn inició una suerte de disidencia de la firma, lo que le llevaría en 1903 a fundar la casa Germania, productora entre algunas otras de las cerveza del mismo nombre, además de la Pilsener, la Azteca y la Cabrito; y de bebidas a base de malta tipo Maltogen, Biomalta y Malta Sansón. <br /><br />Durante años, la empresa de Kohn disputó con Bavaria el liderazgo en el mercado del popular fermento de cebada. Kohn falleció en 1935. En una de aquellas ironías corporativas Bavaria convenció a sus herederos de venderla y absorbió en 1945 a Germania. Triste destino el de las empresas que como Aces o Germania son adquiridas por una más grande con el mezquino propósito de ponerles fin.<br /><br />Debido a sus exiguas utilidades, la planta productora de Germania fue clausurada en 1960 y vendida como chatarra a la Universidad de Los Andes, pero la marca siguió produciéndose hasta el comienzo de los 80. <br />De la infancia recuerdo los trolebuses exhibiendo avisos de Cerveza Germania y las cuñas radiales interpretadas por un grupo de jayanes de voz gruesa, vociferando los versos: "Cerveza Germania... Y se siente de primera".<br />&nbsp;<br /><br />Como testimonio de lo que fuera Germania nos queda la ruta de buses ejecutivos que ostenta esa identidad.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="germanios.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/germanios.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="400" height="220" /></span>Los primos Kohn a los que vemos en este video podrían ser entonces una rama familiar de don Rudolf, y de los Kerpel (ambos de origen hebreo) radicada en otro país. <br /><br /><br />No llegué al descaro de indagar entre los dos Kohn que figuran en la más reciente edición del directorio de abonados de la ETB, porque en ocasiones me abstengo de husmear en vidas ajenas.<br /><br />Si uno de los que estuvieron presentes en esta faena turística de 1960 llega a reconocerse a sí mismo o a alguno de sus antepasados en el video y puede proporcionarnos alguna información al respecto, lo agradeceremos. <br /><br />Es posible que muchos de los protagonistas de este documento ya se hayan ido del planeta. Pero nos quedarán sus hijos y nietos. <br /><br />Tal vez ello<a href="http://www.facebook.com/home.php?#/group.php?gid=79786599227"><img alt="chimeneas.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/chimeneas.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="295" height="314" /></a>s mismos hayan alcanzado a escapar al olvido, pues su supervivencia quedó de alguna forma garantizada por este filmograma, envuelto en la bruma del misterio y en la escasa luz que alumbra unos colores poco definidos. <br /><br />Por ahora sólo nos queda imaginar. Si alguno de los lectores de la presente nota cuenta con pistas adicionales la ciudad se los agradecerá. <br /><br /><a href="http://twitter.com/elblogotazo">El Blogotazo en Twitter</a><br /><br /><a href="http://www.formspring.me/elblogotazo">El Blogotazo en Formspring</a><br /><br />
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            <pubDate>Mon, 18 Jul 2011 16:15:45 -0500</pubDate>
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            <title>100 canciones esenciales en la historia del rock bogotano (1963-2011)</title>
            <description><![CDATA[<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="rockbogotano.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/rockbogotano.jpg" class="mt-image-center" style="text-align: center; display: block; margin: 0pt auto 20px;" width="425" height="398" /></span>En cuestión de música los listados definitivos siempre serán materia de conflicto. Escoger 100 obras como las más representativas de un movimiento determinado y descartar otro tanto equivale a proporcionar municiones para el combate a los inconformes, y a despertar la sensibilidad de quienes -muchas veces con razón- se sienten excluidos.<br /><br />Emprender un proyecto de semejante envergadura en una ciudad goza -además- de un amplio número de peculiaridades. Los registros documentales son pobres. Las fuentes de consulta, incompletas. No hay listados. Las historias están fragmentadas. Y, lo que es aún más grave, el acceso y la consecución del material sonoro es labor más propia de un arqueólogo que de un coleccionista.<br /><br />Aun así la aventura termina por volverse fascinante. Un permanente temor al desconsiderado error de la omisión, y las intenciones nobles, aunque quijotescas, de aglutinar en 100 canciones lo mejor -o cuanto menos lo más representativo del rock bogotano, convierten a semejante empresa en una tarea delicada.<br /><br />Quienes sean suspicaces en cuestiones de lenguaje habrán notado la deliberada omisión del artículo determinado 'las' en el título escogido para la presente lista. <br /><br />Ello se debe a que hablar de 'las 100 canciones' sería en extremo pretencioso, y enviaría un mensaje cifrado, insinuando que las creaciones a continuación enunciadas son -en efecto- verdad inobjetable.<br /><br />El ejercicio de dar una mirada de espejo retrovisor a nuestra música pone de manifiesto una buena cantidad de enunciados que sin duda ameritarían un examen ulterior y que inspiran preguntas en las mentes inquietas. <br /><br />¿Por qué la abrumadora mayoría de discos aquí mencionados nunca fue reeditada? ¿Cuántas de estas canciones están presentes, verdaderamente, en la memoria colectiva de los bogotanos? ¿Existe alguna explicación que justifique el hecho de que muchos de los artistas mencionados no hayan lanzado más de un disco de larga duración, o -en muchos casos- un sencillo al mercado? ¿Por qué hay tan pocos solistas? ¿A qué se debe que -al compararnos con otros territorios- el aporte femenino sea tan escaso? ¿Qué medida de responsabilidad compete a cada uno de los actores de la industria en el hecho de que las mencionadas obras no estén tan presentes en nuestros recuerdos?<br /><br />Como sea El Blogotazo espera que el siguiente sea un buen divertimento alrededor de algunos de los más memorables sonidos producidos en la capital, y que, de la misma forma, posibilite reacciones alrededor de un tema que, sin duda, ameritaría algo menos de indiferencia.<br /><br />Habrá quienes caigan con su oleada de críticas, hecho que, más en aras de la diversidad de conceptos que de la polémica, debe ser considerado como positivo. <br /><br />Por tanto este tablón público da la bienvenida a sugerencias, correcciones, insultos y aclaraciones.<br /><br />Aquí vamos...<br /><br /><br /><b>1. Bolero Falaz - Aterciopelados</b><br /><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=61aed4d" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br /><br />Por ser, casi con seguridad, la pieza de rock hecho en Colombia más popular en el resto del mundo. Por haber apuntalado nuestros sonidos hasta a escenarios que hasta ese momento -por la mala suerte y las decisiones erráticas- le estuvieron vedados. Por tratarse de una de las obras del que hasta la fecha ha sido el proyecto más sostenible en su género, en un mar de experiencias no muy afortunadas. Por haber visibilizado una naciente escena, antes enclavada en el subsuelo de una Bogotá que quería hablarle al mundo, 'Bolero falaz' es, con el beneficio de la subjetividad, la más relevante de las piezas de rock confeccionadas en territorio capitalino. La canción se inspiró en los conflictos vividos por Héctor Buitrago y Andrea Echeverri al término de su vida como pareja, como una especie de caricatura creada a partir de los tradicionales esquemas de la música romántica. Su videoclip, una de las últimas oportunidades de contemplar el aterrador aspecto de esa vía espinosa y gris llamada 'Troncal de la Caracas', fue éxito instantáneo en el recién inaugurado canal MTV Latino.<br /><br /><b><br />2. Emiliano Pinilla - Banda Nueva</b><br /><br /><b><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=8cfd1e6" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></b><br /><object width="353" height="132">Quiso el destino que en 1973 cuatro jóvenes bogotanos en sus tempranos 20 lograran convencer a Eduardo Calle -propietario de Discos Bambuco- de financiarles el capricho de grabar un disco de rock. Y quiso la suerte que don Eduardo se olvidara del asunto por un año, permitiéndoles usar el estudio por espacio de casi 10 meses, cada fin de semana. El resultado: una producción que a la fecha sigue siendo referente de excepción en la historia de nuestra música. 'La gran feria' es la obra maestra por excelencia del rock hecho en Bogotá y mezclado en Caracas. 'Emiliano Pinilla' por su parte, una extraña fusión entre ritmos latinos y rock, fue el sencillo que apuntaló una carrera de uno de los más prometedores ensambles del país, por desgracia extinto demasiado temprano.<br /><br /></object><br /><b>3. Siloé - Compañía Ilimitada</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f59e8a2" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br /><br />Cuando nadie en todo el país se atrevía a hacer rock en castellano. Cuando el destino parecía indicar que ninguna producción de esta índole en Colombia habría de tener éxito alguno, y cuando la fe de unos pocos había comenzado a ceder su lugar al escepticismo de todos, Compañía Ilimitada, una de las bandas más persistentes en la historia de nuestra música, irrumpió con un trabajo digno de ser prensado y oído en cualquier otro país. 'Siloé', una canción salida del creciente interés de Piyo por el urbanismo y una prolongada estadía en Cali, fue el inicio de un largo periodo de silencio para los descreídos. La segunda de las tres versiones existentes de esta canción cuenta, además, con el crédito en la producción de Andrew Loog Oldham, uno de los nombres más significativos en la historia de la música contemporánea a escala global.<br /><br /></object><b><br />4. Don Simón - Génesis</b><object width="353" height="132"> <br /><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=241ba36" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br />Tras la desintegración de Los Speakers (junto a Los Flippers una de las dos bandas más recordadas de los 60 bogotanos en el siglo XX) Humberto Monroy y algunos amigos músicos decidieron radicarse en el territorio rural de Usme, para vivir en comunión con el Cosmos, en conformidad con lo que cualquier hippie consideraría una vida perfecta. Comenzaron a ensayar con instrumentos acústicos y a hacer música más orientada hacia ritmos autóctonos que hacia el rock and roll. Se hicieron llamar 'El Gen', y luego se convirtieron en Génesis. 'Don Simón' obra perteneciente al disco homónimo fue lanzada en Radio Visión mediante una campaña de expectativa en la que en teoría se buscaba a un hombre extraviado. Lo cierto es que la canción fue dedicada a un constructor de instrumentos con el que Humo se tropezó en sus correrías por el país. 'Don Simón' es la obra original más conocida de la más importante banda de los 70 en la ciudad.<br /><br /></object><b>5. Ovni - Los Flippers</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a40a676" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br />Terminada la década de los 70 del siglo XX, Los Flippers se embarcaron en una gira patrocinada por la línea de cosméticos London Look. La idea era desplazarse por varias ciudades del país en un autobús acondicionado para tales efectos, diseminando su repertorio por todo el territorio nacional. Tras dicha experiencia, afortunada por demás, los Flippers quedaron reducidos a un trío, reforzado -eso sí- por el fichaje de Charlie Cardona, una de las mejores voces de entonces. 'Pronto viviremos un mundo mejor' es el resultado de esta triada de creadores, creando una música más compleja que aquella por la que la banda se había hecho famosa en la década anterior. Vientos, una decidida influencia de músicos negros y amalgamas rítmicas hicieron de este disco el mejor logrado por Los Flippers en su segundo decenio de vida. 'Ovni', historia de un encuentro extraterrestre, sorprende por su energía, por sus versos alucinados y por el esplendor vocal del difunto Cardona.<br /><br /></object><b><br />6. Si la guerra es buen negocio invierte a tus hijos - Los Speakers</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a7ff853" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br />El advenimiento de las producciones autofinanciadas se anticipó por mucho a la oleada masiva de músicos que en los 90, extenuados por la indiferencia de la industria disquera, decidieron convertirlas en una opción para no extinguirse. Tras retornar de una gira por Ecuador, y ya con cuatro álbumes en los anaqueles de las tiendas, Roberto Fiorilli, Humberto Monroy y Rodrigo García comenzaron a trabajar lo que habría de ser su quinto larga duración. Se trataba de un proyecto más ambicioso y experimental en materia sonora y temática (con canciones pacifistas, decididamente rebeldes, y no muy fáciles de programar en la radio de entonces). Los rechazos se sucedieron uno tras otro. No obstante, tras haber convencido a David Drezner (de Ingesón) de permitirles el uso del estudio gratuitamente a cambio de mencionarlo en el disco 'Los Speakers... en el maravilloso mundo de Ingesón' vio la luz. 'Si la guerra es buen negocio invierte a tus hijos' es una suerte de marcha satírica en contra de las confrontaciones bélicas en la que los tres integrantes cantan al unísono.<br /><br /></object><b><br />7. Ay qué dolor - La Derecha</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=9b43734" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br />Difícil (con todo y lo fastidioso que suena) rehusarse a emplear el absurdo término 'alternativo' para aludir al movimiento del rock bogotano de los años finales del siglo XX en Bogotá. Porque sólo puede ser alternativo lo que es minoritario, y la corriente imperante del momento fue, precisamente aquella cobijada por tan mal utilizado concepto. La Derecha, una combinación entre música y elementos de teatralidad puestos en escena, lanzó un primer disco, producido por el británico Richard Blair. Bastaron algunos meses para que, a través de espacios televisivos como el recordado 'Mucha Música' la canción se convirtiera en uno de los emblemas de la música del momento. Pocos años después, el destino convertiría a Mario Duarte en uno de los gestores del primer festival Rock al Parque, una iniciativa de proporciones impredecibles, convertida desde hace años en el evento masivo de mayor trascendencia en la ciudad.<br /><br /></object><b><br />8. Igor y Penélope - Pasaporte</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=59c0e6d" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br /></b>El pop colombiano de los 80 del siglo XX debe sin duda un postergado reconocimiento a Pasaporte. Esta banda, también conformada en gran parte por ex miembros de algunos proyectos truncos en años anteriores, enfrentó el reto insoslayable de debutar en el escenario del multitudinario Concierto de Conciertos. Su único éxito, hasta el momento, había sido 'Igor y Penélope' una canción a la que Bogotá conoció a través de 88.9 Súper Stereo, de Todelar Stereo y de Radio Tequendama, las únicas estaciones interesadas en programar el género. El estupendo teclado de Pablo Tedeschi y la voz de Elsa Riveros hicieron de ésta un clásico instantáneo, cuyo videoclip fue el inicio de una brillante carrera como director para Simón Brand. Como curiosidad debe anotarse que la autoría de esta pieza icónica se debe a Fernando Caballero (Zona Postal).<br /><br /></object><b>9. El rock no te necesita - Hora Local</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=b48be1c" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br />Más una banda de bares que de radio, a Hora Local le corresponde el honor de haber hecho un rock mucho menos ingenuo que el de la mayoría de sus contemporáneos, centrados sobre todo en problemáticas adolescentes. 'El rock no te necesita', grabada como muchas producciones de entonces en los estudios de William Constaín, no fue objeto de la aplastante acogida de sus contemporáneas 'La calle (Compañía Ilimitada)' o 'Igor y Penélope (Pasaporte)'. No obstante, el círculo íntimo de conocedores del género hoy la trata con mayor respeto.<br /><br /></object><br /><b>10. La causa nacional - Sociedad Anónima</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=53e5b66" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br />El ingenio cáustico de Carlos Posada (cuya salida de Compañía Ilimitada se debió en gran parte a divergencias en relación con el nivel de acidez admitido en el PH de sus canciones) se sumó a algunos otros músicos de posiciones ideológicas similares, en una especie de disidencia colectiva. Tras algunos años de trabajo y en virtud del repentino despegue del fenómeno y de un renovado y sospechoso interés de las disqueras, Sociedad Anónima consiguió prensar un sencillo cuya cara A ('La causa nacional') fue número uno durante algunos días en los 11 Superéxitos de 88.9. El éxito sirvió para que Polydor les grabara un LP completo. 'La causa nacional' surgió inspirada en las noticias de violencia y narcotráfico que por entonces abundaban en los informativos de televisión.<br /><br /></object><b>11. El platanal - 1280 Almas</b><br /><object width="353" height="132">&nbsp;<br /><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=215b917" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br /></b>En 1996, cobijados bajo el manto protector de Discos BMG, y ya con dos producciones discográficas en su currículo, esta banda con nombre extractado de una novela de Jim Thompson, se aprestaba a lanzar un álbum al que se llamó 'La 22'. 'El platanal', otra de las muchas canciones inspiradas en las infamias experimentadas por el país como consecuencia del conflicto armado, es un clásico en todo su derecho, y representa como pocas un amargo momento de la historia del país cuyo fin aún no se vislumbra.<br /><br /></object><b>12. Mujer gala - Aterciopelados </b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=6ee21a7" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br /><br />Suena y huele tal como sonaban y olían los mal llamados 'bares alternativos' de entonces. Después de una destacada carrera en el circuito bogotano, y de hacerse famosos en espacios regentados por ellos, tales como Transilvania, Delia y los Aminoácidos fueron de a poco transformándose en Aterciopelados. El nombre estaba inspirado en un texto de Simone de Beauvoir, en el que se mencionaba una "aterciopelada flor de la pasión". 'Mujer gala', cuya primera versión fue modestamente grabada en los estudios de Javeriana Stereo, se convirtió en un éxito radial inmediato, y a la postre, en el prólogo a una de las carreras más consistentes en la historia reciente de nuestro rock.<br /><br /></object><br /><b>13. Cali girls - Ship</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=44bddf5" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br /><br />Ship no pretendía ser una banda. Esta afortunada reunión de músicos surgió, más bien, de la necesidad de reunir a algunos instrumentistas para poner a prueba el recientemente inaugurado estudio de Fonovisión (más adelante llamado Audiovisión). La pretensión de los inversionistas era convertir a estas instalaciones para producción de música en las más modernas de América Latina. Para ello contrataron a Eddie Krammer (célebre ingeniero de sonido), y convocaron a Jorge Barco para que sirviera de conejillo de Indias. Fue tal su entusiasmo con la idea que, una vez terminadas las sesiones, Barco se endeudó en varias decenas de miles de dólares para producir lo que a la postre sería el álbum 'Born', primera y única obra de Ship. 'Cali girls' les canta en perfecto inglés a las mujeres de la capital vallecaucana y muestra que aún en los distantes 80 del siglo XX era posible hacer discos colombianos de calidad destacable.<br /><br /></object><b>14. Joricamba - Columna de fuego</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=ab8a838" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br />A comienzos de los 70 del siglo XX, Jaime Rodríguez, Marco Giraldo y Roberto Fiorilli (todos ellos sobrevivientes de la ola sesentera) trabajaban como músicos acompañantes en un centro nocturno llamado El Castillo de Chapultepec. La necesidad de ampliar su repertorio los llevó a explorar ritmos tropicales, además de rancheras, vallenatos, tangos, bossanovas y aires del Pacífico. Con el tiempo los tres dieron inicio al curioso proyecto de mezclar por primera vez estos últimos sonidos con el rock. Como resultado quedaron dos discos de larga duración, uno de ellos grabado en España, una gira por territorio Europeo y esta canción, basada en los lamentos de los esclavos negros al ser sometidos a horripilantes vejaciones laborales.<br /><br /></object><b>15. El excusado - Distrito Especial</b><object width="353" height="132"> <br /><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a872534" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br /></b>"Puse un negocio en Chapinero, pero un gamín me lo incendió. Los del seguro se burlaron. Su polizá ya se venció". Versos inocentes y cómicos como este hacen parte de la muy bogotana letra de esta obra, a ritmo de 'gastrofunk', una buena descripción de algunos de los lugares más emblemáticos de aquella Bogotá de finales de los 80 del siglo XX. Nadie habría imaginado que Andrea Echeverri, autora de la carátula y artista plástica en ciernes, habría de convertirse en uno de los emblemas femeninos del rock en la ciudad.<br /><br /></object><br /><b>16. Alba - Iván y Lucía</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=cabeefd" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br /><br />Sin saberlo el poeta José Luis Díaz-Granados escribió la letra de una de las canciones que -a mediados de la penúltima década del siglo XX- circularían con largueza a través de cintas magnetofónicas distribuidas entre amigos. Desde 1981 Iván Benavides y Lucía Pulido hicieron una carrera a fuerza de construir un nombre en la escena bohemia bogotana de entonces, a la manera de la nueva trova cubana y la nueva canción chilena y argentina.<br /><br /></object><b>17. No ha pasado nada - Zona Postal</b><object width="353" height="132"> <br /><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0cc7c8f" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br />Jaqui Rozo, Eduardo de Narváez, Juan González, Coque Arango, </object><span class="messageBody" data-ft="{&quot;type&quot;:3}">Bruno Mancini, Mak Macario García Calvo </span><object width="353" height="132">y Fernando Caballero fueron, en distintas etapas, el núcleo de este proyecto, dos de cuyas canciones, prensadas en un disco sencillo, alcanzaron alguna medida de figuración en la radio AM y FM bogotana, por allá en 1988. 'No ha pasado nada', inscrita en la línea de protestas airadas en contra de la situación colombiana en aquel entonces goza de la misma vigencia dos décadas después de haber sido escrita.<br /><br /><br /></object><b>18. El rey del pañete - Banda Sonora</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=7ccb86a" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br />El gran Félix Riaño, inquieto músico, periodista, investigador y voz oficial del canal CityTv, logró una buena medida de popularidad en la ciudad debido a su trabajo en estaciones de radio y a una canción grabada en homenaje a la radio. Al comienzo de los 90 del siglo XX, y antes de convertirse en Félix Sant-Jordi, este creador multifuncional de sobrados talentos deleitó a la ciudad con una grabación en homenaje a los honorables representantes del gremio de la construcción en Bogotá. Se inspiró en las palabras de un pariente cercano, quien decía envidiar a quienes tenían tal actividad por oficio.<br /><br /></object><b>19. Hay un daño en el baño - Bloque de Búsqueda</b><object width="353" height="132"> <br /><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=29bb842" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br /><br />La Provincia, banda acompañante de Carlos Vives, contaba sin problema con el talento suficiente como para tomar distancia de su nombre y desarrollar un proyecto independiente. Figuras ligadas por distintos motivos a la historia de nuestra música, tales como Iván Benavides, Teto Ocampo, Maité Montero, Pablo Bernal y Carlos Iván Medina hicieron parte de esta iniciativa, de la que nos quedan dos excelentes álbumes como imborrable testimonio. 'Hay un daño en el baño' es, posiblemente, la más popular de sus canciones.<br /><br /></object><b>20. The 'Fuck'lands - Crash</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=124e757" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br /></b><br />Las canciones del que estaba llamado a convertirse en el primer álbum de esta súper banda bogotana, conformada por veteranos de algunos otras agrupaciones tales como Augusto Martelo (Malanga, Hope) y el eterno músico de sesión Ernie Becerra, además del hawaiano Randy Dowling, nunca fueron prensadas en disco. Tal vez se tardaron demasiado para hacer un LP, hasta el grado de suspender su lanzamiento, por coincidir exactamente con la eclosión del fenómeno rock en español de 1988. Las canciones, todas angloparlantes, habrían sonado fuera de contexto en medio de Compañía Ilimitada, Pasaporte y Sociedad Anónima. 'The 'Fuck'lands', joya inédita, fue escrita como una protesta más ante el conflicto Inglaterra-Argentina. No es coincidencia que The Clash y Crash estén separados tan sólo por una de las 26 letras del alfabeto inglés. Al menos en esta pieza su sonido es muy similar.<br /><br /></object><br /><b>21. El golpe del pájaro - Los Speakers</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0ab781a" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br /><br />Esta versión "traducida al castellano" del clásico de los Trashmen, conformada por secuencias onomatopéyicas cantadas de manera instintiva, fue el epígrafe a una corta aunque prolífica carrera, a un ritmo de producción de disco por año, entre 1965 y 1969. La portada del álbum debut de esta banda bogotana es uno de los símbolos visibles de los 60 en la ciudad, con las fotos brumosas en la Estación de la Sabana, procurando lucir como Liverpool.<br /><br /></object><b>22. Nievecita - Malanga</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f967afd" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br /></b><br />Se trata de un sencillo autogestionado por los miembros de la banda. Los nombres de sus integrantes son recordados por distintos Motivos. Augusto Martelo, Alexei Restrepo, Chucho Merchán , Álvaro Galvis y Carlos Álvarez -con la cooperación decidida de personajes como Edgard Hozmann- hicieron de éste una pieza infaltable en toda buena colección de rock bogotano. Con una evidente influencia de Carlos Santana, la ciudad se queda con la frustración de no tener un álbum completo confeccionado por las inquietas manos de Malanga.<br /><br /></object><b>23. Desdoblamiento - Los Flippers</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=1a5b6e3" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br /><br />Sumergido en su interés por experiencias astrales y meditaciones trascendentales e intrascendentes, Arturo Astudillo (hoy convertido en un gurú de la alimentación) sorprende con esta pieza suelta del conjunto de obras que componen el estupendo 'Pronto viviremos un mundo mejor'. De nuevo resaltan los vientos y el impecable trabajo vocal de Charlie Cardona.<br /><br /><br /></object><b>24. That is only love - Miguel Durier</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=980aa4f" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br />Miguel Durier, tan indisciplinado como talentoso, desertó de Los Flippers, con el compromiso a cuestas de grabar un nuevo disco, para irse en pos de Los Cuatro Crickets a territorio mexicano. Su personalidad, díscola y aventurera lo llevó después a Nueva York, lugar en donde vivió buena parte de su juventud, en circunstancias no siempre halagüeñas. 'That is only love' es una pieza inédita, jamás prensada en formato de disco. Un buen testimonio de su potencial creativo, no despojado de cierto sentimiento de frustración por su pronta partida.<br /><br /></object><b>25. Become - The Hall Effect</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=df51000" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br />Tal como al comienzo de los 80 era mal visto que unos bogotanos trataran de hacer rock hispanohablante, en el siglo XXI se hizo poco popular el que quisieran hacerlo en la lengua de Shakespeare. Más allá de lo anterior, a fuerza de persistencia, disciplina y talento, D-MIC cambió su nombre por The Hall Effect y se sometió a un positivo veredicto del público con su álbum debut 'Aim at me'. 'Become' su primer éxito, fue un buen pretexto para poner a Bogotá al tanto de las capacidades de Óscar Correa como cantante y de la inventiva guitarra (muy a la inglesa) de Charry. Pero, sobre todo, sirvió de base para capturar la atención del legendario Phil Manzanera, quien, después de haber sido bien impresionado por ellos y de refrendar sus nexos cercanos con Colombia accedió a producir un segundo disco para ellos.<br /><br /></object><b>26. Deep cut - Traphico</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2b63fb7" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br /><br />A Traphico le corresponde el privilegio de haber sido la primera banda colombiana en figurar en un aviso de página entera (pagado, naturalmente) en la revista 'Billboard'. Todo fue posible gracias a la visión de un empresario empírico y talentoso a quien muchos de los avances del rock como industria durante los 70 y 80 deben ser endilgados. Hablamos de el gran Armando Plata Camacho, su manejador, gerente de la firma Espectáculos. Después del lanzamiento de su primer álbum, esta singular banda conformada por el genial Ernesto 'Che' Rozo, el ruso Vitalii Druzhinin, Miguel Alzate y Enrique 'Blue' Martínez tuvo que enfrentarse a la partida de su vocalista soviético. Su segundo disco, llamado a sellar con consagración como estrellas nacionales del rock se abrió con este 'Deep cut', muy a la manera de Rush. Aunque no fue un éxito comercial, marca un punto interesante en la historia de nuestro rock, a ritmo progresivo.<br /><br /></object><b>27. Mundo de imágenes - Banda Nueva</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=1feb882" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br />Juan Carrillo (una de las voces más dulces de nuestro rock) fue el autor de esta canción, dedicada a quienes, a través de artilugios escapistas pretenden sustraerse al mundo circundante. Una magnífica melodía, buenas armonías vocales y el hecho de haber sido un éxito radial en 1974 la convierten en pieza fundamental de este cuadro de honor.<br /><br /><br /></object><b>28. María - Compañía Ilimitada</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=07c68ab" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br /><br />María es el resultado de un pleito amistoso entre tres ex alumnos del Gimnasio Moderno. Para 1984, el poeta y financiero Gonzalo Mallarino, hoy una de las figuras prominentes de la narrativa en el país y gran fabulador de Bogotá esperaba su primera hija, María. Juancho Pulido y Piyo Jaramillo se tardaron demasiado en visitar a su ex condiscípulo, quien en tono de sorna les reclamó. A manera de desagravio ambos llegaron a su casa con esta canción, clásico contenido en el sencillo 'El año del fuego', primera incursión discográfica de un dúo que antes fue grupo.<br /><br /></object><b>29. Sueñas, quieres, dices - Génesis</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2185f55" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br /></b><br />"Llévales flores y meditación a los que están muriendo de inanición" dice Humberto Monroy en la primera canción de tendencias autocríticas ante los ideales -muchas veces ingenuos- de la comunidad hippie. La canción -con un brillante uso de escalas cromáticas- toma distancia de las proclamas naíf de años anteriores, y demuestra la versatilidad de Monroy como letrista.<br /><br /></object><b>30. Latino - Harold</b><br /><object width="353" height="132">&nbsp;<br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0a0f53b" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br />A Harold se le recuerda -en primer término- como uno de los grandes representantes de la llamada 'nueva ola' colombiana y como miembro prominente del grupo de artistas de Estudio 15. Otros, más jóvenes, hablan de él como el estupendo creador de música publicitaria que siempre ha sido. Sin embargo 'Evolución', álbum al que pertenece 'Latino' nos muestra su más espléndida, y al mismo tiempo menos conocida faceta. Funk grabado a 2.600 metros de altura, con fuerte presencia de vientos, y no pocas incursiones experimentales.<br /><br /></object><b>31. Los porcinos - Sociedad Anónima</b><br /><object width="353" height="132"><br /><b><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=28e1144" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br /><br />Agobiado por las presiones de algunos de los representantes de la aristocracia bogotana radicados en Villa de Leyva, a su vez descontentos con las conductas díscolas de Carlos Posada en sus viajes a tan pacífico remanso, éste decidió escribir 'Los porcinos'. La canción crítica la muy colombiana proclividad al chismorreo, desplegada con largueza por muchos de nuestros compatriotas.<br /><br /><b>32. Cinco pistolas - Mario Duarte<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=219bbca" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Tal vez animado por su creciente popularidad, debida a incursiones actorales en la popular telenovela 'Yo soy Betty... la fea', el talentoso músico cartagenero se decidió a iniciar con firmeza una carrera como solista. El álbum recibió buenas críticas, pero a la vez contó con discreta divulgación. Años más tarde, su utilización para la banda sonora de la película 'El carro', le permitió disfrutar de la vitrina que siempre mereció. 'Golpe de ala' (título del disco y de una de sus canciones) nos deja como recuerdo esta brillante canción, en muchos sentidos superior a las ejecutorias de Duarte con La Derecha (mucho más famosas).<br /><br /><b>33. Bam - Doctor Krápula</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2de4971" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Con inusual constancia y destacable éxito, Doctor Krápula pertenece a la generación de bandas bogotanas surgidas con el siglo XXI. Su popularidad, debida en gran parte al carismático temperamento del vocalista Mario Muñoz, los convirtió en protagonistas de una trayectoria ascendente con relativa repercusión internacional y les mantiene con vida después de una década, algo inusual en lo que a rock bogotano respecta. 'Bam', una proclama onomatopéyica anti-violencia, es -si bien no su mejor canción- por lo menos una de las más populares.<br /><br /><b>34. The train kept a rollin' - Time Machine</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=fe7ae60" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Yamel Uribe, Roberto Fiorilli, Óscar Lasprilla y Fernando Córdoba (todos ellos ex miembros de bandas importantes al comienzo de los 60 del siglo XX) se unieron para conformar uno de los mejores ensambles musicales de su momento. Triste es decirlo, nos quedan tan sólo cuatro canciones, prensadas por Disco 15, como testimonio de sus afortunadas incursiones en el circuito bogotano de bares de entonces. Su mayor mérito consistió, tal vez, en la selección de un repertorio bastante más atrevido que el de sus contemporáneos. Su versión de este 'standard' del jazz (más conocido quizá en interpretación de los Yardbirds) lo dice todo.<br /><br /><b>35. Mi verdad - Ex3<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=d44699c" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />A comienzos de los 90 del siglo XX un grupo de veteranos se reunieron (ya habían estado tocando juntos a comienzos del siglo XX bajo el mismo nombre) para grabar este éxito, de altísimo impacto en la radio de entonces. Chucho Merchán hizo las veces de productor de un álbum cuyas ventas, como suele ocurrir, no se acomidieron con la calidad de los músicos responsables de su manufactura. La voz de Rubén Morales, su vocalista, ya era bien conocida de todos por sus frecuentes apariciones en música publicitaria. Nombres como el de Blu Martínez, Alexei Restrepo, Iván Sotomayor y Nacho Pilonieta deben, sin duda, son dignos de un lugar prominente en la historia de nuestro rock.<br /><br /><b>36. Cali es Cali - Odio a Botero</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f04b61d" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Ocurrente candidato a la presidencia de la República, ciudadano emérito del Estado de Orland, posmoderno Gabriel Antonio Goyeneche Corredor, René Segura es una de las figuras más polémicas y queridas del rock hecho en Bogotá. La voz 'paila' de la banda, cómo ellos mismos la denominaron, y Carolina Cantor (la melodiosa), fueron por años la base para una de las más populares agrupaciones representantes del punk en la ciudad. Lo anterior, por supuesto, gracias a la presencia tutelar de figuras como el entrañable Reggae Man y el Señor Plátano.<br /><br /><br /><b>37. Los desertores - Pasaporte</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=d38a183" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Una estupenda balada, con un magnífico trabajo vocal de Elsa Riveros, fueron el colofón para un disco al que la historia recordará por tres o cuatro canciones, por su considerable volumen de ventas y por haber sido el prólogo a una carrera que, por la misma esterilidad del entorno, se quedó al comienzo del camino. Produce nostalgia el pensar qué habría sido de nuestro pop-rock si el entusiasmo de aquel 1988 se hubiera mantenido, y no hay nada mejor que "la gloria de los desertores" para recordarlo.<br /><br /><b><br />38. La payola de Los Marinillos - Troller y Arias</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=102a64b" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />"Si no pagan el millón no les pegó la canción en la nueva programación de mi radioestación". Esta sentencia -tan certera como dolorosa- a ritmo de trova paisa, es, hasta el día de hoy, la más pura forma de denuncia jamás ejercida por músico alguno alrededor de la tiranía de los programadores de emisoras. Con una mano siempre lista para fustigar al artista y la otra dispuesta a recibir sobornos a cambio de incluir una canción en el repertorio de las estaciones de radio a su cargo. 'La payola de Los Marinillos', buena oportunidad para oír a dos miembros de la más pura raigambre cachaca impostando el acento antioqueño, hace reír y llorar.<br /><br /><b><br />39. Redes rojas - Catedral<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a81daa9" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Durante los 90 del siglo XX fueron muchos los músicos bogotanos ilusionados con el advenimiento de una nueva era para nuestro rock. Con demasiados "volver a comenzar" y abundantes "ahora sí" la escena parecía vislumbrar por fin un futuro venturoso. La proliferación de bandas, la abundancia de ofertas en materia de bares, la siempre providente opción de lanzar discos independientes y la existencia de nuevos medios, tales como la Frecuencia Joven de la Radiodifusora Nacional de Colombia, en los 99-1 del FM, daban motivos para pensarlo. '4 canales', un programa creado y dirigido por el gran Héctor Mora Junior fue quizá el producto más depurado de esta aparente revolución. 'Redes rojas', canción de catedral producida por el omnipresente José Gandour, fue su marca de identidad por varios años.<br /><br /><b>40. Mamá - Génesis</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=aff21c6" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />"En el cuarto, debajo de la cama, hay dos átomos jugando...". Este verso, tan contundente como alucinado, dispuesto al comienzo de 'Mamá' es el resultado de la unión del talento vocal e instrumental de Humberto Monroy con los versos de Sibius, poeta nadaísta allegado a algunos de los más importantes músicos de la época. Esperaban a Génesis excelentes episodios creativos, 'Mamá', primer corte del álbum 'Adios', fue el mejor prólogo para esta historia de leyenda que comenzaba a escribirse.<br /><br /><b><br />41. Candelaria - Distrito</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2b8e302" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br /><br />Pocos vecindarios en Bogotá con nombres tan pintorescos como el de La Candelaria. La canción (dice el saber popular, fue dedicada a una abuena con ese nombre, y no al barrio). Como sea, y de regreso a la asociación libre, los 90 del siglo XX, poco antes de que sus calles comenzaran a verse manoseadas (o mejor aún, pisoteadas por las hordas de mamertoides, chocolocos, estudiantes bebedores de Moscatos Passitos y falsos artistas de vanguardia que hoy amenazan con provocar su ruina) los miembros de Distrito decidieron tañer unas notas en su honor. La banda ya era harto conocida en la ciudad por cuenta de su febril actividad en distintos escenarios de la ciudad y por su relativamente éxitos D. E. Mentes (antes de renunciar al sufijo 'especial'). El reciente éxito de Carlos Vives y sus 'Clásicos de la provincia' en Sonolux, le permitieron soñar con que su nombre y el de su sello Gaira, habrían de servir de plataforma para otros talentos. Si bien esto no correspondió a las expectativas, lo cierto es que Gaira dejó tras de sí producciones verdaderamente memorables, tales como 'Documento' álbum de donde se extrae este corte, a ritmo de bambuco.<br /><br /><br /><b>42. Londres - Carlos Vives<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=934f212" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Con motivo del aniversario número 20 del surgimiento de la legendaria agrupación Hora Local se programó la grabación de un álbum tributo, firmado por nombres tan heterogéneos como los de Pornomotora, Nawal y Odio a Botero interpretando versiones de sus clásicos. El disco, rebosante de sorpresas, cuenta con el atractivo adicional de mostrarnos la faceta rockera del gran Carlos Vives, desconocida para la mayoría del país, embebido en gotas frías y alicias adoradas.<br /><br /><br /><b>43. La gran feria - Banda Nueva</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=ce29d8f" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Al comienzo de alguno de los ensayos para lo que habría de ser el primer disco de la Banda Nueva, llevados a cabo en la casa del pianista Orlando Betancourt, sus tres compañeros de aventuras lo sorprendieron tocando una pieza del húngaro Béla Bartók, tan extraña como su título. En forma espontánea se le fueron sumando, tal vez alentados por el reto de subvertir la estructura de esta canción para transformarla en una pieza de rock, con amalgamas, cambios de tempo y una destacable muestra de las virtudes de Betancourt al teclado y de Jaime Córdoba como percusionista. 'La gran feria', en versión de la Banda Nueva, terminó por dar título a su único álbum y aún en la actualidad puede ser, tal vez, la pieza instrumental mejor concebida en la historia del rock bogotano y nacional.<br /><br /><br /><b>44. Altísimo - Héctor Buitrago</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2e44120" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />'Conhéctor' fue el ingenioso nombre conferido por Buitrago a su primer trabajo como solista, un proyecto ingenioso en el que decidió rodearse de cofrades talentosos. Algunos de los miembros de la 'nómina de ensueño' estuvieron Álex Ubago, Julieta Venegas y Andrea Echeverri, por supuesto. 'Altísimo' la historia del viaje de un ave por el espacio aéreo bogotano es, junto con 'Buses a todos los barrios', una de las dos mejores piezas dedicadas a los vecindarios de la ciudad.<br /><br /><b>45. La chica de Chernobyl - Hora Local</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=ee028c1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />"Desde Kiev hasta Choachí", dice uno de los versos de esta obra, representante máxima de la escena subterránea de Bogotá en aquellos finales 80. Prensado bajo el sello independiente Roxy, responsable también del 'Chapinero Gaitanista' y del único álbum de los Necro Nerds, con la producción de Many Moure, se trata de una de las producciones más serias de nuestro rock en esta década, más recordada por otros proyectos con mayor fortuna radial y menos ambición musical.<br /><br /><br /><b>46. Mi gran, loco y dulce amor - Lukas</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a8408c8" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Algunos puristas no reconocerán en Lukas a un verdadero cultor del rock hecho en Bogotá. Error fatal aquel de trazar linderos acerca de un organismo tan intangible y cambiante como la música en cuestión. Luis Carlos Osorio, un caleño de buen ver, con barba jesucristiana y voz particular, bajo la tutela de Armando Plata Camacho y de la mano de músicos como el infaltable Camilo Ferrans. Buen uso de teclados en un país inmune a la influencia benefactora del new wave.<br /><br /><br /><b>47. Nada me obliga - La Pestilencia<br /></b><br /><object width="353" height="132"><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=d1e58c4" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />'Productos desaparecidos' es, sin duda, el más depurado de los muchos hijos concebidos por esta agrupación de culto, a la cabeza del gran Dilson Díaz. Si bien podrían existir disputas entre Medellín y Bogotá debido a la nacionalidad del conjunto, 'Nada me obliga' tiene un lugar indiscutible dentro del repertorio de clásicos de nuestra música, una muestra de que un gran productor sumado a una banda con oficio pueden obrar prodigios.&nbsp; <br /><br /><br /><b>48. La carta - Los Flippers</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=7ff1466" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br /><br />Ferdie Fernández es, sin duda, uno de los más inventivos compositores de la primera fase del rock hecho en Bogotá. Por alguna razón las grabaciones de Los Flippers, en términos técnicos resaltan por su calidad superior a las de la mayoría de sus contemporáneos. La carta es una buena muestra del talento de estos jóvenes prodigio.<br /><br /><br /><b>49. Detesto el new wave - Los Necro Nerds</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=cc60ba5" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Este álbum de culto -escaso, y jamás divulgado en forma masiva por las vías convencionales- es la piedra angular del movimiento 'underground' en la Bogotá de los finales 80 y los primeros 90 del siglo XX. Con la libertad de acción que presupone el hecho de andar por la vida despojado de pretensiones económicas. Esta canción, en muchos sentidos, es una declaración cómica de repudio por quienes creen encontrarse en un estadio superior de conocimientos por el simple hecho de tener acceso a música poco común. Su sonido es, tal vez, el más europeo de cuantos han conseguido cocinarse en las toldas muiscas.<br /><br /><br /><b>50. Esto no es Madrid - Hotel Regina y la Orquesta Sinfónica de Chapinero<object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4b9231d" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object></b><br /><br />"Fui a por un Picasso y me empacaron un Botero. Entré al Museo del Prado y era la casa del Florero" es el verso inicial de este paralelo entre la capital ibérica y la colombiana, a ritmo de punk. Pocos proyectos tan bogotanos como esta especie de collage musical dedicado por entero a la ciudad y surgida de las mentes de un par de bogotanos inquietos, viejos amigos desde sus tiempos de estudiantes en el colegio Helvetia, y autores del renombrado 'Chapinero Telegraph' una publicación 'underground' de espíritu satírico.<br /><br /><br /><b>51. Espías malignos - Darkness</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=09cffc5" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Darkness, justos ganadores de un concurso para la promoción de talentos emergentes organizado por Coca-Cola fueron en parte responsables del crecimiento del thrash metal en Bogotá. Su primer disco, prensado en formato vinilo y grabado en días festivos tiene una historia interesante. Auspiciados por el legendario Dr. Rock y su almacén La Rockola (desaparecido establecimiento en el que muchos fanáticos del género se guarecieron, en busca de calor y consejos) consiguieron gestionar el uso de los también desaparecidos estudios HN en fechas no hábiles. Como recompensa para Darkness -hijos célebres de la casi bogotana Soacha- para el Dr. Rock y para el género quedó esta pieza quintaescencial a la que muchos recuerdan también por su llamativo diseño de portada.<br /><br /><br /><b>52. En el bus - Cascabel</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=fafc49b" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Juan José es un pobre bogotano sometido a los diarios avatares del transporte público en la ciudad. Un constante "oiga: eche pa' atrás" es el leitmotiv de esta lastimera y graciosa canción, fruto del genio creativo de personajes como Mario García y de la prodigiosa voz de Charlie Cardona. Cascabel firmó con la CBS, hecho que según testimonios del mismo García incidió de forma negativa en el control creativo de sus producciones discográficas.<br />&nbsp;<br /><br /><b>53. Marlohábil - Confucia de Arco</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=9e4ab39" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Refrescante saber que en medio de un entorno estéril en materia de buenos vocalistas surgiera -contra todo pronóstico- una figura como la de Andrés Restrepo, una excepción en el más completo y gratificante sentido del concepto. Por esta época parecía como si los cantantes bogotanos de rock escogieran su oficio por descarte, al no ser diestros en el manejo de instrumento alguno. Restrepo, con sobradas virtudes vocales, demostró que ello -por fortuna- no siempre ocurría. El sonoro neologismo Marlohábil, una especie de cadáver exquisito conformado por silabas extractadas de nombres de peluquerías estará por siempre ligado a la historia reciente de nuestro rock.<br /><br /><br /><b>54. Ojalá - Morfonia<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=193ce1a" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />La Bogotá de los 90 del siglo XX era -en muchos sentidos- bastante diferente de la de 2011. Bares como Kalimán y Las Moskas, y escenarios como los Sótanos de la Jiménez y el Auditorio La Calleja veían salir y entrar a innumerables bandas, en modo alguno emparentadas con sus antecesoras de la década anterior. Audio 8, sala de grabación de propiedad del buen Ricardo Rodríguez, fue teatro de operaciones en el que muchos de estos momentos fueron inmortalizados. Para fortuna de nuestro rock la suerte escogió a esta </object>'casa estudio', en donde se cocinaron varias obras importantes de aquel entonces con limitados recursos, y a fuerza de recursividad, sobre todo debidos a la presencia de un buen ingeniero de sonido<object width="353" height="132">. 'Ojalá', tal como está registrada aquí, fue grabada en el mencionado Auditorio, el 3 de abril de 1997 y pertenece al álbum 'Morfonia en vivo'.<br /><br /><br /><b>55. New York 1990 - Lukas</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=fe6e045" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Una profecía apocalíptica en la voz de un iluminado. Lukas, un místico en todo el sentido de la expresión, sorprendió con esta canción, un juicio anticipado a lo que habría de ocurrir con la civilización a la hora de ajustar cuentas con el resto del universo. Unos hombrecitos de color azul celeste hacen su arribo, en medio de un entorno enrarecido. Vienen vientos y teclados, y el mundo jamás vuelve a ser igual.<br /><br /><br /><b>56. Ni con plegarias - Pasaporte</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=8cc84df" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Pese al éxito del primer disco de Pasaporte -sólo equiparable en ventas al 'Contacto' de Compañía Ilimitada- los ejecutivos de Sonolux seguían siendo timoratos a la hora de apostarle con más fuerza al segundo prensaje de esta talentosa agrupación bogotana. Conscientes de que la autogestión era la única forma de sobreaguar en un medio estéril, por idea de Pablo Tedeschi, y con recursos propios, los miembros de la banda importaron desde Argentina al gran Cachorro López, quien permaneció durante más de un mes en las instalaciones de Ingesón para producir lo que más adelante sería bautizado como 'Un día X'. 'Ni con plegarias', su primer sencillo, surgió impulsado por una fuerte campaña de expectativa y por los mejores augurios. No obstante, la canción, cuya calidad -como es usual- habría merecido mejor fortuna, no correspondió a su evidente calidad. Entre las muchas razones para explicarlo puede apelarse al angustiante clima de violencia surgido en la Bogotá de 1989. Para los fanáticos de Andrés Calamaro 'Un día X' contiene 'Lejos de aquí' una curiosa pieza escrita por él -según cuenta la 'petit histoire'- en cinco minutos, e interpretada a dúo con Elsa Riveros .<br /><br /><br /><b>57. Te olvidaré - Los Speakers<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=da6db7d" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Bastante más recursivos y maduros instrumentalmente que en sus álbumes anteriores, 'Los Speakers' álbum homónimo, lanzado por la banda en 1967, marca una nueva dirección en su trayectoria. El disco está conformado en su totalidad por composiciones originales. 'Te olvidaré' es, quizá, la más salvaje de las canciones lanzadas en dicho larga duración, notable por los perceptibles avances de cada uno en su posición de ejecutores. De destacar el fugaz fichaje de Óscar Lasprilla en la formación de un grupo afectado por constantes cambios en su alineación.<br /><br /><br /><b>58. Bogotá - Pala </b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=e920f7d" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Importada desde Medellín nos viene esta joya de la nueva canción colombiana en la voz de uno de sus más versátiles e ingeniosos intérpretes y compositores contemporáneos. Aparte de la estupenda poesía presente en su letra, es de destacarse el hecho de que 'Bogotá' sea un reflejo cariñoso, despojado de prejuicios, procedente de la mirada sensible de un antioqueño. Una buena creación que sin duda habrá de ganarse un lugar en la antología de composiciones dedicadas a la ciudad, mérito absolutamente imputable a Carlos Alberto Palacio Lopera.<br /><br /><br /><b>59. Déjame - Carpe Diem <br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=7d3b01a" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />"Fiesta privada, música duro... ¿qué tiene de malo?". 'Subterránica' un compilado de canciones creadas por un 'pool' heterogéneo de artistas de mediados de los 90 del siglo XX es, tal vez, el más fiel testimonio de la forma cómo sonaba el rock hecho en Bogotá, por aquel entonces. Carpe Diem fue una de las bandas convocadas para tan noble fin, llevado a cabo bajo la batuta de Discos MTM. 'Déjame', por su parte, fue uno de los himnos libertarios de ese estupendo programa llamado 'Cuatro canales', uno de los grandes responsables de atizar el fuego del fenómeno.<br /><br /><br /><b>60. El beat de mi corazón - Ciegossordomudos</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f985af9" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Ciegossordomudos, otro proyecto surgido dentro de la fragua de iniciativas de la prolífica década de los 90, conformado por el trinomio Alejandro Gomes-Cáceres, Jota García y el infaltable Pablo Bernal, tuvo su mejor momento varios años después de su aparición. 'El beat de mi corazón', uno de los cortes de su álbum de relanzamiento 'En paz', alcanzó destacable grado de rotación en el MTV Latino y demostró que la veteranía vale por sí sola. <br /><br /><br /><b>61. Empleada erótica - La Rebeca</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=cd91ab5" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Canción que prevalece en la memoria debido sobre todo a su inclusión en el compilado 'Subterránica', hito de una era que debió haber prevalecido por algún tiempo más. La Rebeca, otro de los emblemas de la década de los 90, esta vez con nombre de escultura, hace un muy morboso y cómico homenaje a ciertas agraciadas trabajadoras del servicio doméstico y su capacidad de despertar impulsos libidinosos en el sistema hormonal de algunos adolescentes de barrio. Un interludio curioso hace de esta composición una pieza maestra del humorismo musical.<br /><br /><br /><b>62. Hari Hari - Cocoa<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=8443282" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Poco se sabe acerca de este proyecto cuyo único sencillo, sin embargo, alcanzó cierta rotación en la radio AM de aquel entonces. Los finales 70 y los tempranos 80 del siglo XX fueron -al menos en volumen de producción- años de sequía para el rock hecho en Bogotá. No obstante, a pesar de las evidentes posibilidades de no tener éxito, Cocoa se atrevió con este sencillo del que hoy poco se recuerda, pero que aun así merece ser recordado por su osada aparición en momentos de sequía.<br /><br /><br /><b>63. El limbo rock - Los Daro Jets</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=623e366" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Meritorio trabajo el de esta banda, por regla general ignorada en reseñas y recuentos, superando sin problema la versión original del Gran Chubby Checker. No deja de resultar paradójico que uno de los primeros discos de rock and roll y twist grabados en el país cuente con un concepto de producción mucho más sólido que el de muchos de aquellos que le sucedieron décadas después. <br /><br /><br /><b>64. El blues del bus - Banda Nueva</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2365f2a" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Inspirado, al igual que su contemporáneo Mario García, en el diario avatar de los usuarios frecuentes del servicio de autobuses en la ciudad, Banda Nueva aparece de nuevo en este listado, lo que la convierte, con indiscutibles méritos en la agrupación con mayor número de canciones pertenecientes a un solo disco, de entre todas las convocadas a este listado. A ritmo de blues, Jaime Córdoba escribió esta sátira, tan vigente en aquel entonces como hoy. <br /><br /><br /><b>65. Oda a la gente mediocre - Los Speakers</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=fc9fb42" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Aparte del mérito de haber sumergido en un viaje psicodélico a toda una generación, con el respaldo químico de una inocente pastilla de Minichiclets Adams, a Los Speakers debe reconocérseles la capacidad de evolucionar a velocidades inusuales. 'Oda a la gente mediocre' es la prueba audible de que unos jóvenes, inscritos en el extracomercial estereotipo de los jóvenes 'go go' podían ser ambiciosos a la hora de hacer música.<br /><br /><br /><b>66. Cajas de cartón - Alerta Roja</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=411c063" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Más de 20 años después de su surgimiento (no del todo consumado hasta la fecha), es triste aunque muy cierto afirmar que el sonido de las producciones colombianas (salvo no más de cinco excepciones) estaba muy por debajo de sus similares en los mercados más competitivos de América Latina (léase México y Argentina). Alerta Roja, agrupación conformada por Iván Correa, Iván Sotomayor, Pablo Bernal y Manuel Escobar (todos ellos artistas con credenciales serias) se unieron para la grabación de este disco, cuya ingeniería de sonido corre por cuenta de Alfonso Abril (veterano guerrero de muchas batallas desde los 60). La intención, por ausencia de recursos técnicos, termina quedándose por encima del resultado. No obstante 'Cajas de cartón' sigue siendo un buen reflejo de mediana conciencia social en medio de las banalidades de su década.<br /><br /><br /><b>67. Soy así y qué - Los Streaks</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=69c6838" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Con un solo álbum a su favor y el escepticismo de una época en su contra, bien puede hoy decirse que Los Streaks fueron un proyecto incomprendido. La 'Operación a go-go' fue -como fácil es diagnosticarlo a posteriori- una idea descabellada para su época. No obstante, esta declaración de independencia pertenece hoy, alegre y orgullosamente, a esa extraña especie de cosas que mejoran al envejecer.<br /><br /><br /><b>68. Cara de acuarela - Los Pelukas<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=9eb1a41" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />El mérito de esta rareza, nunca incluida dentro de los cánones oficiales de nuestro rock (si es que algo como ello puede existir dentro de una escena tan incipiente) es haberse adelantado al menos por 13 años a lo que más adelante se convertiría en un fenómeno mundial. Filtrado por los oídos castos de un purista, en 1964, la calidad del álbum es, a todas luces, discutible. No obstante, una mirada más suspicaz nos hará pensar en este trabajo como una curiosa muestra del protopunk colombiano. Latinoamérica entera se demoraría una década más en alcanzar este techo.<br /><br /><br /><b>69. Polikarpa y sus viciosas - Puta podrida</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=d3b8705" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />En un listado afligido (como muchas fiestas bogotanas) por la desmesurada proporción de público masculino -en paradójico y triste contraste con la carencia de población femenina- resulta refrescante encontrarse con este trío de hacedoras de buen punk. Con letras contestatarias y un sonido contundente, 'Puta podrida' hace un eficaz inventario de denuestos. Los dos minutos mejor aprovechados en la historia de nuestro rock.<br /><br /><br /><b>70. Florecita rockera - Aterciopelados</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=bb47d98" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Después del inesperado éxito de 'Con el corazón en la mano' y ya convertidos por la fuerza de los hechos en músicos profesionales, un puñado de seguidores se mantenía expectante acerca de cuál habría de ser la dirección tomada por Aterciopelados como figuras de la canción popular. 'El Dorado' (1995) fue una respuesta satisfactoria a quienes se preguntaban si esta banda, cuyos inicios se remontaban a la escena subterránea de la ciudad en la década anterior, podría ser capaz de navegar en aguas internacionales. 'Florecita rockera' supo mantener el alto rango de prestigio alcanzado con 'Bolero falaz'.<br /><br /><br /><b>71. La calle - Compañía Ilimitada</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=82647fb" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Esta composición, con el aroma de los cafés dispuestos en la acera de la carrera 15, entre calles 82 y 85, fiel reflejo de la Bogotá de mediados de los 80 del siglo XX, no fue escrita en Bogotá. Surgió de una improvisación de Juancho Pulido en el piano, después de una presentación nunca llevada a cabo (por ausencia de público) en el Museo del Castillo de Medellín. Se convirtió en el primer sencillo del álbum 'Contacto', responsable en gran parte de despejar el terreno para que el mal llamado 'rock en español' aterrizara sobre suelo bogotano, en aquel legendario y ya casi olvidado 1988.<br /><br /><br /><b>72. Musa - Delavil</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0509383" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Víctor Rondón (miembro en su natal Ibagué de diversos ensambles folclóricos), Daniel Restrepo (Marlohábil) y Guillermo Morales (Yuri Gagarin), pusieron su veteranía al servicio de este trinomio del que se recuerda a 'Musa' como uno de sus más ingeniosos momentos. Una letra triste, un potente 'riff' de guitarra y un magnífico video, de notoria rotación en MTV hicieron de ésta una de las canciones más representativas de la primera década del siglo XX.<br /><br /><br /><b>73. Cuando me muera - Humberto Monroy</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4e504b2" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Posiblemente durante la más hippie de sus fases, el popular Humo hizo su contribución personal al mundo de las canciones dedicadas al día del fallecimiento propio. Una magnífica y optimista pieza, resultante de este extraño proyecto, prensado para Codiscos, único trabajo en solitario de Humberto Monroy en toda su carrera.<br /><br /><b>74. Cuchipe - Los Daro Boys</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=7a8da76" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Cuenta la leyenda que alguna vez, en 1963, doña Cecilia Fernández de Soto -directora del Teatro Colón- recibió la visita del empresario Simon Daro Dawidowicz, quien venía a pedirle autorización para presentar a "sus muchachos" en el sagrado recinto. Doña Cecilia descartó de plano la posibilidad, pues la idea de profanar dichos predios con sonidos de rock and roll le parecía digna de un demente. El señor Daro -que era coleccionista de arte- insistió, argumentando que, de autorizar la presentación de sus Daro Boys, él estaría dispuesto a donar un busto de Beethoven al Teatro. Gracias a ese inocente soborno nos queda un espléndido álbum en vivo, del que sobrevive esta curiosa versión del clásico 'Cuchipe', parte de cuya letra fue traducida al francés.<br /><br /><b>75. Cachipay - Los Electrónicos<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=72a26a7" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Casi todos los instrumentistas profesionales de la escena rock en los 60 del siglo XX, una vez apaciguado el entusiasmo comercial de la década y carentes de plazas laborales, tuvieron que buscarse una vida como músicos de sesión al comienzo de los 70. Congregados en los pasillos de Ingesón, durante una pausa como acompañantes de Ana y Jaime, Miguel Drezner (gerente del estudio) y Roberto Fiorilli discutían acerca del poco impacto de la música tradicional colombiana en los jóvenes. Con este interrogante cómo motivación Fiorilli y algunos otros músicos más emprendieron la labor de grabar este disco, prensado para Phillips, con versiones contemporáneas de números clásicos del repertorio colombiano. 'Cachipai' destaca por su inventiva y originalidad.<br /><br /><b>76. Ciudad dura - Los Flippers</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4402e0f" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Los finales 60 y tempranos 70 del siglo XX fueron años de cambio en el espíritu y la alineación de Los Flippers, desestabilizados por deserciones de integrantes importantes y mantenidos con viva gracias a la persistencia de Arturo Astudillo y de otros aliados de ocasión. 'Ciudad dura', en la misma línea de 'Mi parque' - canción dedicada a la decadencia experimentada por el famoso Parque de la 60- al finalizar la década, es una queja graciosa en contra de la mecanización en la que un individuo se ve sumido en el contexto de una urbe moderna. Resalta el manejo de vientos y la estupenda voz de Charlie Cardona.<br /><br /><b>77. Viaje 2 - Siglo Cero</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=710ef0f" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Enmarcado en el legendario Festival de la Vida (debido en gran parte a los profesionales y eficaces oficios de la espléndida Tania Moreno), el álbum 'Latinoamérica' única producción del proyecto Siglo 0, una reunión de músicos reconocidos trabajando bajo la premisa de improvisar, contiene sólo tres cortes. Dos de ellos surgen de dinámicas 'ad libitum', grabadas en vivo, como testimonio del festival mismo. El restante es una lectura de un poema de Sibius, poeta nadaísta allegado -como se ha visto- a la escena rock de entonces.<br /><br /><br /><b>78. Abran fuego - The Mills</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=1358a31" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Tras el relativo éxito generado por el fenómeno The Hall Effect, Bako, un publicista en sus tardíos 20 se decidió a congregar a alguno músicos de edades diversas, con el noble fin de emular las proezas de algunos de sus ídolos británicos (léase U2). Con dicho fin, el talentoso vocalista, estableció contacto con Charry (genio creativo de The Hall Effect), quien serviría de productor para el primer trabajo de lo que llegaría a denominarse The Mills. El hecho de que 'Abran fuego' sea interpretada en castellano hace de esta canción una pieza atípica en la historia de la banda, a la que debe reconocérsele contar con un espectáculo impecablemente producido. Su letra -muy oportuna para el país- le asegura un lugar en este listado.<br /><br /><b>79. Long tall shorty - The Wallflower Complextion</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=fc0bc11" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Es muy probable que los primeros reflejos de blues en Bogotá, mucho antes de los miércoles en Crab's Bar, llevados a cabo 30 años más tarde, se deban al ingenio de esta agrupación, integrada por los hermanos Fred y Rick Sampson, Chris Cryzs, y Glen Baca, cuatro norteamericanos radicados en la ciudad, con su centro de operaciones localizado en el entonces residencial y solariego barrio de El Chicó. Dicen quienes estuvieron presentes en los duelos 'a go-go' de entonces, que los Wallflower Complextion (con una T incluida en su nombre, por error del diseñador de la carátula) superaban con facilidad a cualquiera de las bandas locales, situación debida, tal vez, al hecho de llevar el rock and roll en la sangre.<br /><br /><br /><b>80. I got my mojo workin' - The Black Cat Bone</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=99896d7" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object>Un viejo clásico del blues, popularizado por la versión de Muddy Waters, por allá en 1957, sirvió como pretexto para la realización de un video de carretera, grabado en los Andes colombianos, pero ambientado en Norteamérica. Su creciente actividad en distintos establecimientos de la ciudad y el guiño positivo del que fueron beneficiarios por cuenta de la radio juvenil comercial, además de su innegable calidad, hicieron de TBCB, una de las bandas más recordadas de la década inicial del siglo XXI en la ciudad.<br /><br /><br /><b>81. For your love - Los Young Beats</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=b115224" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Grabar una canción de los Yardbirds en medio de la banalización de la que fuera objeto la escena bogotana a mediados de los 60 del siglo XX, por cuenta de los inexpertos mercaderes del género, no es de poco mérito. Al revisar con cuidado la escogencia del repertorio interpretado por los Young Beats en el álbum 'Ellos están cambiando los tiempos', resulta muy evidente que sus intenciones rebasaban a las del promedio. No deja de ser cómico el imaginar cómo estos jóvenes imberbes consiguieron burlar a los directivos de Discos Bambuco en su afán por imponerles a Santander Díaz (quien mucho sabía de música pero poco de rock and roll) como productor.<br /><br /><br /><b>82. El valle de los árboles rojos - Humberto Monroy</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=40f9369" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />El único álbum solista de aquel a quien con indiscutibles méritos y ya fallecido se ganó el honor de figurar en este listado, haciendo parte de seis proyectos distintos, es -quizá su mejor autobiografía, resultado de sus cada vez más radicales excursiones místicas. 'Sol y luna' (1976) es un disco de carácter intimista, tocado por las habilidosas manos de Orlando Betancourt, quien funge como productor, arreglista y teclista.<br /><br /><br /><b>83. París - Los Necro Nerds<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=80c2786" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Si hay alguna banda que amerite ser considerada como representante de la escena subterránea de la ciudad al término de la década de los 80 y al comienzo de la de los 90 del siglo XX ésta son Los Necro Nerds. La dulce voz de Simone Balmer, y la participación de Gabriel Madero, Fernando Muñoz Botero y Gonzalo de Sagarmínaga, encontró en aquel crisol independiente de Discos Roxy, el pretexto ideal para relatar la consabida historia de una mujer de aspiraciones, radicada en los perniciosos fondos de la capital francesa.<br /><br /><br /><b>84. Por la mañana - Los Speakers<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4887505" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Desde el lanzamiento de su penúltimo álbum, 'Los Speakers', de 1967, conformado en su totalidad por composiciones originales, ya se iba haciendo claro que los miembros de esta banda (sometida a distintas deserciones y a nuevos fichajes) había adoptado la determinación consciente de alejarse del estereotipo de los ídolos adolescentes del momento. Bigotes, extravagancias en el vestir y aires seudointelectuales fueron el comienzo de la que fuera al mismo tiempo su más prolífica y corta etapa. Este corte, con la responsabilidad a cuestas de abrir el legendario 'Maravilloso mundo de Ingesón', de 1968, es una estupenda muestra de la dirección creativa que habría de tomar el español Rodrigo García en años posteriores, muy embebido en devolverse varios siglos para explorar los aires renacentistas.<br /><br /><br /><b>85. Pérez Prado - Charconautas<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=1a569ac" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />"En la noche hay fantasmas que espantan. Que te embalan". Traviesos navegantes de charcos. Creadores de canciones con nombres propios de individuos a las que muchos recuerdan. Una era 'Plácido Domingo'. La otra se llamaba 'Pérez Prado'. Una voz polémica, letras disparatadas y cierta dosis de excentricidad presente en sus composiciones fueron las claves de estos protagonistas de la movida noventera bogotana.<br /><br /><br /><b>86. El caimán - The Wallflower Complextion<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=586f8e0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Aparte de los atrevidos intentos de fusión iniciados unos años atrás por los Daro Boys -precursores nunca del todo reconocidos del movimiento en la ciudad- es más que anecdótico el encontrarse con unos estudiantes norteamericanos del Nueva Granada, haciendo su muy peculiar versión de este clásico de la música nacional, autoría del gran José María Peñaranda.<br /><br /><br /><b>87. Con su soledad - Los Flippers<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=58742ac" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />La historia, que no dista demasiado de la de 'La bikina', se remite al drama de una dama que se desplaza solitaria por el mundo por causa de un agravio sentimental. Una composición original de Ferdy Fernández (tal vez uno de los más prolíficos creadores en la Colombia de los 60) que da perfecta cuenta de las singulares destrezas de los Flippers como instrumentistas habilidosos.<br /><br /><br /><b>88. Bogotá - Distrito Especial</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4676d75" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Durante años los rockeros bogotanos parecieron tener la convicción tácita de que nuestra ciudad capital era demasiado prosaica como para dedicarle canciones. Gracias a la patriótica iniciativa de Distrito Especial (más adelante abreviado a Distrito, pues la constituyente de 1991 cambió las cosas) Bogotá se vio eximida de la deshonra de no contar con una sola pieza de rock grabada a su nombre. Esta obra antológica a ritmo de 'gastrofunk' -término acuñado por los integrantes mismos de la banda para definir su estilo de música- sigue siendo referente obligatorio a la hora de hablar de nuestra ciudad en clave de rock.<br /><br /><br /><b>89. Drulos - Ultrágeno</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=d74a8fa" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Entre la onda industrial y el hardcore, la presencia característica de un atípico violín, y la propuesta -irónica cómica y agresiva- de 'Drulos', hizo de esta una de las más creativas invenciones de la banda y una muestra inobjetable de los afanes progresistas de la frustrada ola independiente bogotana de aquellos ya casi lejanos años 90 del siglo XX. Se conoce como drulo al individuo dado al consumo de anfetaminas, ácidos y demás drogas en presentación píldora.<br /><br /><b><br />90. Perro lanudo - Los Ampex</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f074760" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />La canción, que poco se diferencia de muchos de los números versionados de manera masiva por distintas bandas emergentes en la América Latina de los 60 del siglo XX, relata el drama de un joven cuya privacidad íntima al lado de su prometida se ve violentada por las acciones imprudentes de un perro, posiblemente ovejero. Los Ampex -como muchas bandas de aquel momento- carecieron de repertorio propio. No obstante, el ingenio vocal de Yamel Uribe, sumado a la fuerza que transmiten en esta canción, amerita un lugar en la historia de nuestro rock and roll.<br /><br /><br /><b>91. Viernes por la noche - Verde 3</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0e1437b" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Champi, viejo conocido de las noches bogotanas, por su labor combinada de músico y 'hombre de bares' sumado a Diana Galán, son los cerebros tras este colorido proyecto, una de cuyas canciones sonó con considerable frecuencia en las radios independientes de la ciudad, a mediados de la primera década del siglo XXI. El sonido, atípico en la mayoría de producciones hechas en la ciudad, hace pensar en las muchas jóvenes de pelo tinturado y actitud desenfadada -con ese típico dejo entre lo indiferente, lo despectivo, lo melancólico y lo encantador- que por aquel entonces ornaban los estrechos corredores de lugares como Socorro, El Gabinete y Eje Bar (en algún tiempo rebautizado como Mod). <br /><br /><br /><b>92. Al que madruga le da sueño - Banda Nueva</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5f07848" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />"No creo que nadie pueda comprender, el por qué salen mal las cosas siempre", comenzaba cantando Gustavo Cáceres, mientras empuñaba un bajo Hofner, que servía de fondo a unos vientos interpretados por músicos que poca relación tenían con el mundo del pop. Inmaculados arreglos de voces terminaban por ambientar esta entretenida pieza, perfectamente ajustada al estilo de la ecléctica 'Gran feria'.<br /><br /><br /><b>93. La gafa - Troller y Arias<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=53b6776" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Nada más inadecuado para un verdadero bogotano que someterse a los rigores del turismo playero. En esta sátira, a ritmo de merengue -resultado del trabajo a seis manos entre el conocido binomio y Félix Riaño- queda claro que todo cachaco que merezca ser llamado como tal es animal de tierra fría. Elegir un plan vacacional en forma equivocada puede llegar a ser letal.<br /><br /><br /><b>94. Violeta - Vietato</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=7c8c81e" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />El siglo XXI se inició con un reto adicional para las bandas bogotanas. Tener un CD prensado, dadas las facilidades técnicas para su producción, dejó de ser un lujo para convertirse en una obligación rutinaria. Vietato Fumare (más adelante abreviado a Vietato) nació en un entorno agobiado -o bendecido, si se quiere- por esta premisa. Bien reseñados en 2004 por la desaparecida revista 'Rolling Stone' en su edición Cono Norte, la banda sobrevivió con relativo decoro, pese a haber enfrentado desagradables momentos como la suspensión de su concierto en el marco de la legendaria tormenta de Rock al Parque 2007. 'Violeta', corte inicial de su trabajo del mismo nombre fue quizá su producción mejor lograda.<br /><br /><b>95. HM - Pollito Chicken</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2746a68" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Momento memorable en la historia de Rock al Parque cuando, en el marco de su tercera edición, la tarima se vio invadida por las presencias de los miembros de una banda debidamente ataviada con crestas. No nos referimos al clásico peinado distintivo de los punks. Estamos hablando de las características protuberancias de ciertas especies ornitológicas. Sin que muchos lo sepan, 'HM' (extraída de algún MiniDisc, a la usanza de 1997), rebosante de samplers y de pistas semiescondidas, fue una gentil dedicatoria de tan talentosos músicos a ese incansable trabajador de la escena que fue y sigue siendo el gran Héctor Mora Jr. <br /><br /><br /><b>96. Amada mía - Tribu 3<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=645c50e" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Es más que lamentable que el trabajo de Tribu 3, con sus fusiones latinas y su firme deseo de hacer una música propia de exportación, no haya llegado jamás a los anaqueles de las grandes tiendas de discos. El grupo, cuyo principal gancho era la presencia de Mingo Lewis (percusionista de Carlos Santana y padre de Mateo Lewis -Ratón Pérez-) dejó un buen número de canciones, tristemente olvidadas por las mayorías. 'Amada mía', de la que sobrevive un videoclip, grabado para el programa 'Sábados espectaculares', de Armando Plata Camacho, fue una de ellas.<br /><br /><br /><b>97. Aída - La donna e móbile e questa o quella - Los Streaks<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5294703" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Basta con oír esta canción y con corroborar que su fecha de prensaje original tuvo lugar en 1967 para desmentir a quienes supongan que aquello de poner en simultánea a ópera y rock fue un invento de los progresivos 70, con Freddie Mercury como gran abanderado. La 'Operación a go-go... una idea descabellada' fue sin duda un proyecto ambicioso, no del todo entendido por una audiencia aún inmadura. Su mayor promotor, el músico y locutor Édgar Restrepo Caro, sería el responsable de convencer a Jairo Alfredo Galán de semejante desfachatez. Triste pensar que el destino de Los Streaks terminaría por inclinar su balanza del lado del género tropical. <br /><br /><br /><b>98. Perfume atomizante - Yuri Gagarin<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=b8943f6" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Característica onmipresente en la mayoría de las grabaciones de los 90 del siglo XX era un armónico generado desde el sonido del redoblante de casi todas las bandas del momento. 'Perfume atomizante', obra de una agrupación en principio conocida con el nombre de 'Yuri Gagarin y Los Correcaminos' y luego abreviado, constituye una de las más depuradas muestras de tan singular fenómeno. <br /><br /><br /><b>99. Abajo de la 15 - Carlos Reyes y la Killer Band<br /></b><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=47b095a" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />Ex integrante de Agony y de The Black Cat Bone, dos nombres para nada desconocidos en el ámbito rock bogotano, y ya maduro, el bajista Carlos Reyes se lanza a la batuta de esta banda, eterna peregrina de la noche en bares y escenarios citadinos. 'Abajo de la 15' es un retrato fiel a ritmo de blues, del paisaje urbano que circunda a una de las más convulsionadas vías capitalinas.<br /><br /><br /><b>100. NPI - Por qué o qué</b><br /><br /><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=1cd4eb5" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></object><br />A ritmo de guascarrilera y blues, ataviados con ruanas, Alejo Monroy, José Rodríguez e Iván Fernández decidieron reinventarse los tradicionales ritmos originarios de la meseta cundiboyacense, con resultados acaso afortunados. 'Por qué o qué' es uno de los disparates mejor logrados en la historia de nuestro rock.<br /><br /><b>Por ahora hemos terminado... Como bien lo dijimos, aceptamos correcciones, insultos y sugerencias....<br /></b><br /><a href="http://twitter.com/elblogotazo">El Blogotazo en Twitter</a>
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            <pubDate>Fri, 15 Jul 2011 11:45:00 -0500</pubDate>
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            <title>Test de bogotaneidad para conocedores, parte II </title>
            <description><![CDATA[<img alt="retrolibro.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/retrolibro.jpg" class="mt-image-center" style="text-align: center; display: block; margin: 0pt auto 20px;" width="551" height="230" /><i>Siendo las 6 de la tarde del martes 12 de julio de 2011 y tras haberse cerrado el concurso de preguntas básicas sobre cultura bogotana, se procede al levantamiento del acta correspondiente.<br /><br />Para efectos de claridad a continuación se enuncian las respuestas acertadas a cada pregunta; a saber...<br /></i><br /><b>1. Un famoso sacerdote bogotano del siglo XIX, miembro de la orden franciscana era... </b><br /><br />A. Fray Miguel Almanza<br /><br /><b>2. ¿Quién de los siguientes personajes NO fue uno de los locos bogotanos famosos de antaño?</b><br /><br />C. El bobo Barrera<br /><br /><b>3. Unicentro fue inaugurado en..</b>.<br /><br />D. 1976<br /><b><br />4. Tres periódicos desaparecidos de Bogotá fueron...</b><br /><br />B. La Prensa, Diario 5 PM, El Bogotano<br /><br /><b>5. El inglés, famoso por cruzar el Salto del Tequendama, y los cerros de Monserrate y Guadalupe en la cuerda floja fue...</b><br /><br />B. Harry Warner<br /><b><br />6. El incendio del Edificio Avianca tuvo lugar en...</b><br /><br />A. 1973<br /><br /><b>7. Tres artistas participantes en el famoso Concierto de Conciertos de 1988 fueron...</b><br /><b>&nbsp;</b><br />D. José Feliciano, Timbiriche, Franco de Vita<br />&nbsp;<br /><b>8. Quién de los siguientes personajes NUNCA fue alcalde de Bogotá</b><br /><br />B. Alfonso López Michelsen<br /><b><br />9. ¿Qué dos nombres cariñosos les dieron los bogotanos a los carros de tranvía en los 30 y 40?</b><br /><br />C. Lorencitas y Nemesias<br /><br /><b>10. El director técnico del Santa Fe Campeón en 1975 era...<br /></b><br />D. Francisco Hormázabal<br /><br /><b>11. El primer automóvil que llegó a Bogotá fue encargado por...</b><br /><br />B. La familia Duperly<br /><br /><b>12. Gonzalo Jiménez de Quesada murió en...<br /></b><br />B. Mariquita<br /><br /><b>13. Dos personajes célebres presentes el 9 de abril de 1948 en Bogotá fueron...</b><br /><br />C. Fidel Castro y Gabriel García Márquez<br /><br /><b>14. ¿Cuál de los siguientes NO ha sido un sobrenombre, slogan o título dado a Bogotá en determinada época?</b><br /><br />A. La tierra de nadie<br /><br /><b>15. El famoso hotel bogotano ubicado en la Avenida Jiménez con Carrera Séptima, demolido en los 50 era...</b><br /><br />C. Hotel Granada<br /><br /><b>16. Un futbolista de la selección inglesa encarcelado en 1970 bajo cargos de haber hurtado un brazalete de esmeraldas de la joyería Oro Verde del Hotel Tequendama era...</b><br /><br />A. Bobby Moore<br /><br /><b>17. ¿En qué año cesaron las operaciones del tranvía en Bogotá?<br /></b><br />A. 1951<br /><br /><b>18. ¿Cuál de los siguientes autores NO nació en Bogotá?</b><br /><br />D. José María Córdovez Moure (payanés)<br /><br /><b>19. Antes del fallecimiento de John F. Kennedy, lo que hoy se llama Ciudad Kennedy iba a ser bautizado con el nombre de...</b><br /><br />C. Ciudad Techo<br /><br /><b>20. Tres emisoras ubicadas en el dial 94.9 del FM fueron...</b><br /><br />B. Stereo 1-95 FM, Rumba Stereo, La FM<br /><br /><b>21. ¿Cuáles de estos jugadores hicieron parte de las nóminas de Santa Fe y de su rival Millonarios durante distintos momentos de su carrera?</b><br /><br />A. Ricardo Lunari, Daniel Tilger, Delio 'Maravilla' Gamboa<br /><br /><b>22. El periódico 'El Tiempo' fue fundado por...</b><br /><br />D. Alfonso Villegas Restrepo<br /><br /><b>23. El nombre original del Río San Francisco, actualmente canalizado en el centro de la Avenida Jiménez era...</b><br /><br />B. Vicachá<br /><br /><b>24. El desaparecido bulevar de las estrellas, de Jorge Barón, se localizaba en...<br /></b><br />C. Frente a Unicentro.<br /><br /><b>25. El canal TeleBogotá, primera iniciativa de televisión privada en el país, también conocido como Teletigre era propiedad de...</b><br /><br />B. Consuelo Salgar de Montejo<br /><br /><b>26. Antes de la existencia de La Equidad y del Chicó F.C. hubo un tercer equipo bogotano jugando en el rentado local. Su nombre era...</b><br /><br />C. Universidad de Bogotá<br /><br /><b>27. El patriarca fundador de Bavaria, fallecido en 1927, y hoy supuesto santo mentor de los pobres con mausoleo en el Cementerio Central es...</b><br /><br />D. Leo Kopp<br /><br /><b>28. El primer alcalde bogotano nombrado por elección popular fue...</b><br /><br />A. Andrés Pastrana Arango<br /><br /><b>29. Tres señoritas Bogotá con participaciones destacadas en el Reinado Nacional de la Belleza son...<br /></b><br />A. Shirley Sáenz, Paola Turbay, Carolina Gómez<br /><br /><b>30. La famosa bolera de la Bogotá de los 40 y 50, ubicada en la calle 72 con Séptima llevaba por nombre...</b><br /><br />B. Tout va Bien<br /><br /><b>31. Un restaurante ubicado en la casa conocida con el nombre de Villa Adelaida, localizada en la calle 70 con carrera Séptima, construida por orden del célebre educador Augstín Nieto Caballero, fundador del Gimnasio Moderno, y hoy abandonada era...</b><br /><br />D. El Gran Vatel<br /><br /><b>32. Un afamado urbanista, responsable gran responsable del plan piloto, nunca llevado a cabo en Bogotá fue...<br /></b><br />C. Le Corbusier<br /><br /><b>33. ¿Cuál de las siguientes agrupaciones de música popular no es bogotana?</b><br /><br />B. Los Yetis<br /><br /><b>34. Hay una pequeña villa extrañamente llamada Bogota y ubicada en un estado norteamericano. Dicho estado es...</b><br /><br />A. New Jersey<br /><br /><b>35. Dos famosos autores de crónicas policiales y crímenes de pasión durante el siglo XX fueron...<br /></b><br />D. Felipe González Toledo y Ximénez<br /><br /><b>36. El último zipa muisca fue...</b><br /><br />A. Zaquezazipa<br /><br /><b>37. Don José María Sierra, afamado hacendado y multimillonario en la Bogotá de comienzos del siglo XX, cuyo nombre prevalece en la avenida Pepe Sierra era oriundo de...</b><br /><br />C. Girardota<br /><br /><b>38. La primera estación radial estatal fundada en la ciudad fue la...</b><br /><br />C. HJN<br /><br /><b>39. La primera aerolínea comercial de Colombia tenía sede en Bogotá y su nombre era...</b><br /><br />B. Scadta<br /><br /><b>40. El Festival de la Vida (legendario concierto hippie, llevado a cabo en Bogotá durante 1971) tuvo lugar en...</b><br /><br />D. El Parque Nacional<br /><br /><b>En virtud de lo anterior se determina...<br /></b><br />De todos los participantes el único con todas las respuestas correctas fue el identificado con el nombre de <b>Heinzhagard</b>. <br /><br />Agradecemos a todos los demás su entusiasmo y consagración, y les felicitamos por su interés en la ciudad...<br /><br />Puesto que apreciamos mucho su buena disposición, hemos creado una suerte de premio de consolación (nuevamente no es broma):<br /><br />El primero en responder correctamente a las siguientes preguntas recibirá un ejemplar del libro 'Rock al Parque: 15 años guapeando', una memoria fotográfica del Festival durante sus cinco primeros lustros... (también a todo color).<br /><br /><b>Es importante no perder de vista que sólo se tendrán en cuenta las respuestas visibles en este tablón público como comentarios a la presente nota.</b><br /><br />Rogamos al ganador (<b>Heinzhagard)</b> nos proporcione algún dato de contacto en este mismo tablón público de discusión para hacerle entrega oficial de su copia del libro CD 'Bogotá Retroactiva'.<br />Aquí vamos...<br /><br /><b>1. Tres populares discotecas ubicadas en la calle 116 durante los finales 70 y los tempranos 80 fueron...<br /></b><br />A. La Disco, Keops Club, Cabaret<br />B. Unicornio, Topsi, Cabaret<br />C. Topsi, Cabaret, La Píldora<br />D. Keops Club, Stardust, Unicornio<br /><br /><b>2. Los números telefónicos de siete dígitos comenzaron a operar en Bogotá a partir de...</b><br /><br />A. 1981<br />B. 1980<br />C. 1979<br />D. 1982<br /><br /><b>3. La dirección exacta de la discoteca La Bomba era...</b><br /><br />A. Calle 60 No. 9.81<br />B. Calle 60 No. 9-71 <br />C. Calle 60 No. 8.81<br />D. Calle 60 No. 9-21<br /><br /><b>4. El nombre de un centro comercial en funcionamiento durante los años 80 del siglo XX, con atracciones infantiles, en cuya fachada había una rueda de Chicago, ubicado en la carrera 15, antes de la 100 era...<br /></b><br />A. El mundo de los niños<br />B. Sorpresas<br />C. Planeta<br />D. Mi cosmos<br /><br /><b>5. El Parque Nacional Enrique Olaya Herrera fue inaugurado en</b>...<br /><br />A. 1910<br />B. 1927<br />C. 1934<br />D. 1940<br /><br /><b>6. A una altura considerable si el día está claro, mirando hacia el occidente, desde San Victorino, pueden divisarse cuatro accidentes geográficos, que son...</b><br /><br />A. Nevado del Tolima, Nevado del Quindío, Nevado de Santa Isabel, Mesa de Herveo<br />B. Nevado del Tolima, Pico Colón, Nevado de Santa Isabel, Mesa de Herveo<br />C. Nevado de Santa Isabel, Mesa de Herveo, Páramo de Santa Rosa, Nevado del Tolima<br />D. Nevado del Tolima, Nevado del Herveo, Páramo del Quindío, Mesa de Santa Rosa<br /><br /><b>7. Tres casas disqueras con sede principal en Bogotá a mediados del siglo XX fueron...<br /></b><br />A. Sonolux, Discos Fuentes, RCA Víctor<br />B. Codiscos, Bambuco, Sello Vergara<br />C. Zeida, Sello Vergara, Discos Daro<br />D. Discos Daro, Sello Vergara, Bambuco<br /><b><br />8. Antes de que existiera el Centro Almirante Colón, ubicado en la carrera 16 con calle 85, ese lugar estaba ocupado por...<br /></b><br />A. El Teatro La Comedia<br />B. El Teatro Almirante<br />C. El Auditorio Almirante Colón<br />D. El Cream de la 85<br /><br /><b>9. La canción 'Pachito Eché' fue dedicada a...</b><br /><br />A. Francisco Echavarría Olózaga, célebre bogotano, fundador del Deportivo Cali<br />B. Francisco Echeverri, gerente del Hotel Granada<br />C. Francisco José Echeverri Holguín, afamado hombre de fiestas en la Bogotá de los 40 y 50 del siglo XX<br />D. Pacho Eladio Restrepo, maestro de Darío Echandía<br /><br /><b>10. Un célebre barranquillero, responsable de grandes contrataciones futbolísticas en los tiempos de El Dorado y artífice de la adjudicación de la sede de la copa mundo para Colombia en 1986 fue...</b><br /><br />A. Alfonso Senior<br />B. Pedro Cabillón<br />C. Carlos 'Cachito' Aldabe<br />D. Alberto Lega<br /><br /><b>11. Francisco Margallo y Duquesne fue famoso por...</b><br /><br />A. Gestionar la expulsión de los jesuitas de Santa Fe<br />B. Servir como protector a los nativos.<br />C. Pronosticar la futura destrucción de Santa Fe, un día de agosto<br />D. Pronosticar un futuro terremoto en Monserrate<br /><br />Esperamos respuestas...<br /><br />El primero en contestar en forma acertada a todas las preguntas recibirá el libro 'Rock al parque: 15 años guapeando' a vuelta de correo certificado. Los resultados serán publicados el miércoles 13 de julio a las 6:00 p.m. Concurso válido únicamente en territorio colombiano.<br /><br />¡La mejor de las suertes!<br /> 
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            <pubDate>Tue, 12 Jul 2011 18:30:38 -0500</pubDate>
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            <title>Test de bogotaneidad para conocedores, parte I</title>
            <description><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>
</p><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img style="text-align: center; margin: 0px auto 20px; width: 553px; display: block; height: 213px;" class="mt-image-center" alt="retrolibro.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/retrolibro.jpg" width="720" height="302" />Si bien no estamos seguros de que exista o no algo que merezca ser denominado 'bogotaneidad', y aunque las deficiencias del bogotano promedio en materia de memoria son nuestra más ancestral virtud, a continuación proponemos un listado de preguntas de selección múltiple acerca de nuestra capital, con la esperanza de que sus respuestas no caigan en la obviedad, tan insultante para con la inteligencia. No se preocupen. Hay una recompensa.<br /><br /><strong><em>Aquel que conteste el mayor número de preguntas en forma acertada recibirá </em></strong>--<strong><em>a vuelta de correo certificado</em></strong>--<strong><em> un ejemplar&nbsp;físico&nbsp;a todo color (suena a concurso de los 80) del libro CD 'Bogotá retroactiva', con fotografías, canciones e historia de ciudad y el juego inserto Escalera Bogotana (igual al que aparece en la imagen). </em></strong></span>
<p><strong><em>En caso de presentarse un empate entre dos o más participantes se realizará un segundo cuestionario de 'repechaje'. </em></strong></p>
<p><strong><em>Sólo se aceptarán respuestas incluidas como comentarios al final de esta entrada en 'El Blogotazo'. Los nombres de los ganadores serán publicados el martes 12 de julio de 2011 a las 6:00 p.m., hora colombiana. </em></strong></p>
<p><strong><em>Si el favorecido vive fuera de Colombia se enviará un archivo *PDF y un&nbsp;*rar con los mp3&nbsp;correspondientes a los audios del disco.&nbsp;</em></strong><br /><br />Aquí vamos...&nbsp; </p>
<p><strong>1. Un famoso sacerdote bogotano del siglo XIX, miembro de la orden franciscana era... </strong><br /><br />A. Fray Miguel Almanza<br />B. El padre Ronderos<br />C. Fray Juan Díaz<br />D. Monseñor Guzmán<br /><br /><strong>2. ¿Quién de los siguientes personajes NO fue uno de los locos bogotanos famosos de antaño?<br /></strong><br />A. Pomponio<br />B. El bobo del tranvía<br />C. El bobo Barrera<br />D. La Loca Margarita<br />&nbsp;<br /><strong>3. Unicentro fue inaugurado en...<br /></strong><br />A. 1975<br />B. 1977<br />C. 1978<br />D. 1976<br />&nbsp;<br /><strong>4. Tres periódicos desaparecidos de Bogotá fueron...<br /></strong><br />A. Diario 5 PM, El Conservador, El Clarín<br />B. La Prensa, Diario 5 PM, El Bogotano<br />C. El Bogotano, El Espectador, La Prensa<br />D. La Bagatela, El Nuevo Siglo, El Informador<br />&nbsp;<br /><strong>5. El inglés, famoso por cruzar el Salto del Tequendama, y los cerros de Monserrate y Guadalupe en la cuerda floja fue...<br /></strong><br />A. Henry Levin<br />B. Harry Warner<br />C. Stuart Hutchinson<br />D. Stuart Manning <br /><br /><strong>6. El incendio del Edificio Avianca tuvo lugar en...<br /><br /></strong>A. 1973<br />B. 1974<br />C. 1972<br />D. 1976 <br /><br /><strong>7. Tres artistas participantes en el famoso Concierto de Conciertos de 1988 fueron... <br /></strong><br />A. Hombres G, Timbiriche, José Feliciano<br />B. Pasaporte, Soda Stereo, Miguel Mateos<br />C. Enanitos Verdes, Toreros Muertos, Compañía Ilimitada<br />D. José Feliciano, Timbiriche, Franco de Vita <br /><br /><strong>8. Quién de los siguientes personajes NUNCA fue alcalde de Bogotá<br /></strong><br />A. Jorge Eliécer Gaitán<br />B. Alfonso López Michelsen<br />C. Alfonso Palacio Rudas<br />D. Germán Zea Hernández <br /><br /><strong>9. ¿Qué dos nombres cariñosos les dieron los bogotanos a los carros de tranvía en los 30 y 40?<br /></strong><br />A.&nbsp;Mogollas y Tiestos<br />B. Cebolleros y Tinteros<br />C. Lorencitas y Nemesias<br />D. Cacharritos y Nemesias<br /><br /><strong>10. El director técnico del Santa Fe Campeón en 1975 era...<br /></strong><br />A. Juan Carlos Sarnari<br />B. Efraín 'El Caimán' Sánchez<br />C. Vladimir Popovic<br />D. Francisco Hormázabal<br /><br /><strong>11. El primer automóvil que llegó a Bogotá fue&nbsp;encargado por...<br /></strong><br />A. Nemesio Camacho<br />B. La familia Duperly<br />C. José Manuel Marroquin<br />D. Pepe Sierra <br /><br /><strong>12. Gonzalo Jiménez de Quesada murió en...<br /></strong><br />A. Bogotá<br />B. Mariquita<br />C. Cádiz<br />D. Cartagena <br /><br /><strong>13. Dos personajes célebres presentes el 9 de abril de 1948 en Bogotá fueron...<br /></strong><br />A. Fidel Castro y Juan Domingo Perón<br />B. Gabriel García Márquez y Juan Domingo Perón<br />C. Fidel Castro y Gabriel García Márquez<br />D. Juan Domingo Perón y Fidel Castro<br /><br /><strong>14. ¿Cuál de los siguientes NO ha sido un sobrenombre, slogan o título dado a Bogotá en determinada época?<br /></strong><br />A. La tierra de nadie<br />B. La muy noble y muy leal<br />C. La Atenas Suramericana<br />D. No sea mugre con Bogotá <br /><br /><strong>15. El famoso hotel bogotano ubicado en la Avenida Jiménez con Carrera Séptima, demolido en los 50 era...<br /><br /></strong>A. El Hotel Internacional de Bogotá<br />B. El Emperador<br />C. Hotel Granada<br />D. Hospedaje El Virrey Solís<br /><br /><strong>16. Un futbolista de la selección inglesa encarcelado en 1970 bajo cargos de haber hurtado un brazalete de esmeraldas de la joyería Oro Verde del Hotel Tequendama era...<br /></strong><br />A. Bobby Moore<br />B. Bobby Charlton<br />C. George Best<br />D. Geoff Hurst<br /><br /><strong>17. ¿En qué año cesaron las operaciones del tranvía en Bogotá?<br /></strong><br />A. 1951<br />B. 1952<br />C. 1948<br />D. 1954<br /><br /><strong>18. ¿Cuál de los siguientes autores NO nació en Bogotá?<br /></strong><br />A. Nicolás Suescún<br />B. Antonio Caballero<br />C. Álvaro Salom Becerra<br />D. José María Córdovez Moure<br /><br /><strong>19. Antes del fallecimiento de John F. Kennedy, lo que hoy se llama Ciudad Kennedy iba a ser bautizado con el nombre de...<br /></strong><br />A. Ciudad Satélite<br />B. Ciudadela de las Américas<br />C. Ciudad Techo<br />D. Ciudad Banderas<br /><br /><strong>20. Tres emisoras ubicadas en el dial 94.9 del FM fueron...<br /><br /></strong>A. Sonorama Stereo, La FM, Rumba Stereo<br />B. Stereo 1-95 FM, Rumba Stereo, La FM<br />C. La FM, Rumba Stereo y Acuario Stereo<br />D. Stereo 1-95 FM, Rumba Stereo y Cerros Stereo<br /><br /><strong>21. ¿Cuáles de estos jugadores hicieron parte de las nóminas de Santa Fe y de su rival Millonarios durante distintos momentos de su carrera?<br /></strong><br />A. Dragoslav Sekularak, Daniel Tilger, Delio 'Maravilla' Gamboa<br />B. Arturo Segovia, Germán Antón, Hugo Ernesto Gotardi<br />C. Miguel Ángel Converti, Juan Carlos Sarnari, Alberto Pedro Vivalda<br />D. José Van Tuyne, Hermenegildo Segrera, Víctor Campaz<br /><br /><strong>22. El periódico 'El Tiempo' fue fundado por...<br /></strong><br />A. Eduardo Santos Montejo<br />B. Francisco Santos Galvis<br />C. Hernando Santos Castillo<br />D. Alfonso Villegas Restrepo<br /><br /><strong>23. El nombre original del Río San Francisco, actualmente canalizado en el centro de la Avenida Jiménez era...<br /></strong><br />A. Quebrada Las Brujas<br />B. Vicachá<br />C. Viracachá<br />D. Nemqueteba<br /><br /><strong>24. El desaparecido bulevar de las estrellas, de Jorge Barón, se localizaba en...<br /></strong><br />A. En la carrera 15, entre calles 72 y 75<br />B. Frente a las oficinas de Jorge Barón, cerca al Parque Nacional<br />C. Frente a Unicentro<br />D. Dentro de la sede de Inravisión, en el CAN<br /><br /><strong>25. El canal TeleBogotá, primera iniciativa de televisión privada en el país, también conocido como Teletigre era propiedad de...<br /></strong><br />A. Julio E. Sánchez Vanegas<br />B. Consuelo Salgar de Montejo<br />C. Alejandro Munevar Domínguez<br />D. Álvaro Monroy Guzmán<br /><br /><strong>26. Antes de la existencia de La Equidad y del Chicó F.C. hubo un tercer equipo bogotano jugando en el rentado local. Su nombre era...<br /></strong><br />A. El Cóndor<br />B. Academia Bogotana<br />C. Universidad de Bogotá<br />D. Atlético Municipal<br /><br /><strong>27. El patriarca fundador de Bavaria,&nbsp;fallecido en 1927, y hoy supuesto santo mentor de los pobres con mausoleo en el Cementerio Central es...<br /></strong><br />A. Rudolf Kohn<br />B. Gaspar Bodmer<br />C. Guillermo Ledher<br />D. Leo Kopp<br /><br /><strong>28. El primer alcalde bogotano nombrado por elección popular fue...<br /></strong><br />A. Andrés Pastrana Arango<br />B. Juan Martín Caicedo Ferrer<br />C. Julio César Sánchez<br />D. Jaime Castro<br /><br /><strong>29. Tres señoritas Bogotá con participaciones destacadas en el Reinado Nacional de la Belleza son...<br /><br /></strong>A. Shirley Sáenz, Paola Turbay, Carolina Gómez<br />B. Susana Caldas Lemaitre, Paola Turbay, Julie Pauline Sáenz<br />C. Carolina Gómez, Shirley Sáenz, Stella Márquez Zawadski <br />D. Paola Turbay, Luz Marina Zuluaga, Katty Sáenz&nbsp; <br /><br /><strong>30. La famosa bolera de la Bogotá de los 40 y 50, ubicada en la calle 72 con Séptima llevaba por nombre...<br /></strong><br />A. San Francisco<br />B. Tout va Bien<br />C. La Gata Golosa<br />D. San Fermín<br /><br /><strong>31. Un restaurante ubicado en la casa conocida con el nombre de Villa Adelaida, localizada en la calle 70 con carrera Séptima, construida por orden del célebre educador Augstín Nieto Caballero, fundador del Gimnasio Moderno,&nbsp;y hoy abandonada era...<br /></strong><br />A. El Temel<br />B. Pajares<br />C. El Zaguán de Las Aguas<br />D. El Gran Vatel<br /><br /><strong>32. Un afamado urbanista, responsable&nbsp;gran responsable&nbsp;del plan piloto, nunca llevado a cabo en Bogotá fue...<br /><br /></strong>A. Karl Brunner<br />B. Rogelio Salmona<br />C. Le Corbusier<br />D. Germán Samper<br /><br /><strong>33. ¿Cuál de las siguientes agrupaciones de música popular no es bogotana?<br /></strong><br />A. Los Speakers<br />B. Los Yetis<br />C. 1.280 Almas<br />D. The Wallflower Complextion<br /><br /><strong>34. Hay una pequeña villa extrañamente llamada Bogota y ubicada en un estado norteamericano. Dicho estado es...<br /></strong><br />A. New Jersey<br />B. California<br />C. Florida<br />D. Atlanta<br /><br /><strong>35. Dos famosos autores de crónicas policiales y crímenes de pasión durante el siglo XX fueron...<br /></strong><br />A. Gabriel García Márquez y Alfredo Iriarte<br />B. Enrique Santos Calderón y Felipe González Toledo<br />C. Ximénez y Calibán<br />D. Felipe González Toledo y Ximénez<br /><br /><strong>36. El último zipa muisca fue...<br /></strong><br />A. Zaquezazipa<br />B. Chibchacúm<br />C. Nemequeme<br />D. Tisquesusa<br /><br /><strong>37. Don José María Sierra, afamado hacendado y multimillonario en la Bogotá de comienzos del siglo XX, cuyo nombre prevalece en la avenida Pepe Sierra era oriundo de...<br /></strong><br />A. Villapinzón<br />B. Fúquene<br />C. Girardota<br />D. Choachí<br /><br /><strong>38. La primera estación radial estatal fundada en la ciudad fue la...<br /><br /></strong>A. Radiodifusora Nacional de Colombia<br />B. Radio Sutatenza<br />C. HJN<br />D. HJCK<br /><br /><strong>39. La primera aerolínea comercial de Colombia tenía sede en Bogotá y su nombre era...<br /><br /></strong>A. Lansa<br />B. Scadta<br />C. Satena<br />D. Avianca<br /><br /><strong>40. El Festival de la Vida (legendario concierto hippie, llevado a cabo en Bogotá durante 1971) tuvo lugar en...<br /></strong><br />A. Guatavita<br />B. El Parque de la Independencia<br />C. El Lago Timiza<br />D. El Parque Nacional </p>
<p><strong>Las respuestas y el nombre del ganador, o los finalistas (en caso de paridad) serán publicados el martes 12 de julio de 2011 a las 6 p.m.&nbsp; Si hay empate publicaremos otro cuestionario de repechaje. Si se encuentra dentro de territorio colombiano el ganador recibirá por correo certificado un ejemplar físico del libro CD 'Bogotá retroactiva'. ¡Buena suerte!</strong></p>
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            <pubDate>Mon, 11 Jul 2011 14:04:25 -0500</pubDate>
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            <title>Si Paul McCartney viniera a Colombia...</title>
            <description><![CDATA[1.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Manolo Bellon duraría un mes entero 'robando' y dando declaraciones desaguisadas a los medios sobre el evento, y de seguro sería convocado por los organizadores como presentador oficial del mismo (sin que mediara gestión alguna de su parte). "Porque Manolo es el 'man' que más sabe de música en Colombia, marica". Aclaro que aprecio y admiro al bueno de Manolo, pero desconfío de sus fanáticos.<br /><br />2.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Empezaría a crearse toda suerte de mitos acerca del avistamiento de McCartney en distintas zonas de la ciudad. <br /><br />3.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Algunos comerciantes estafadores aprovecharían el clima de mentiras reinante para vender la falsa lata de refresco en la que presuntamente habría bebido Paul McCartney.<br /><br />4.&nbsp;&nbsp; &nbsp;No faltaría la presentadora imprudente preguntando a Paul McCartney su opinión sobre Juanes o Shakira.<br /><br />5.&nbsp;&nbsp; &nbsp;A tal respecto McCartney tendría que dar un concepto diplomático, tal vez sin recordar quién demonios es Juanes, pues al tomarse la fotografía junto a él es posible que haya pensado que el señor Aristizábal era un fan cualquiera. Y quizá Fernán Martínez atribuiría a dicho hecho la supuesta depresión tardía de la que tanto ha hablado.<br /><br />6.&nbsp;&nbsp; &nbsp;De hecho Juanes (eso esperamos todos) no debe ser fanático de McCartney, pues difícilmente conocerá dos canciones de él. 'Hope of deliverance', porque es de su época; y 'Live and let die', porque la tocaban los 'Gunners'. Ya abandonado por su manejador es seguro que Juanes haya perdido la facultad de hacernos creer sus mentiras.<br /><br />7.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Todas las bandas locales (incluidas, por supuesto, las peores) tratarían de gestionar la posibilidad de ser sus teloneros. The Hall Effect y The Mills puntearían en la disputa, que al final sería dirimida salomónicamente en favor de un tercero. Voto por los primeros.<br /><br />8.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Julio Sánchez Cristo cuestionaría su omnipotencia, en busca de una declaración de su parte, pues de seguro Paul tampoco sabe quién es él, ni recuerda que éste alguna vez lo entrevistó, para hablarle de 'Yesterday' y de 'Let it be', aunque tal hecho haya sido el más remarcable en la vida del periodista.<br /><br />9.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Los promotores de EMI realizarían un titánico esfuerzo por revivir su cadavérica industria, intentando promocionar su catálogo Beatle, Wings y McCartniano al máximo.<br /><br />10.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Ninguna de las presentadoras de farándula encargadas de hacerle una entrevista a McCartney tendría idea alguna de qué preguntas hacerle, aparte, por supuesto de su ya lejana historia como Beatle.<br /><br />11.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Las notas de televisión alusivas al artista británico estarían ambientadas con 'Hey Jude' o 'Love me do' y no con 'Venus &amp; Mars' o 'Ever present past'.<br /><br />12.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Javeriana Stereo, la básica de Caracol, e incluso La Emisora de La Policía Nacional, harían largos especiales en nombre del artista con pobres curadurías musicales.<br /><br />13.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Gustavo Gómez tendría que negarse amablemente a hablar a ese respecto, pues a diferencia otros él sí ha sabido sobreponerse a la imagen de Marc Lewisohn colombiano.<br /><br />14.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Juan Manuel Santos intentaría imponer la cruz de Boyacá sobre el pecho del talentoso artista, ya manoseado de antemano por la corona británica.<br /><br />15.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Una buena cantidad de beatlemaníacos psicóticos (incluido tal vez el autor de este texto), harían toda suerte de demencias con el fin de poder encontrarse con el individuo en cuestión, para darle un obsequio personal. El maestro Luis Villa le llevaría un dibujo en carboncillo.<br /><br />16.&nbsp;&nbsp; &nbsp;La zona VIP del escenario se saturaría de hipsters y 'tropipops' y de faranduleros oportunistas, que poca idea tienen acerca de quién demonios es Paul McCartney.<br /><br />17.&nbsp;&nbsp; &nbsp; Las 'caras conocidas' presentes en el concierto serían debidamente documentados por 'Caras' y 'Jet-Set' .<br /><br />18.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Los vendedores de videos piratas se aprestarían a conseguir la más reciente compilación de la gira 'Up and coming tour'. Ello debido a la demanda por parte de los asistentes al concierto, ansiosos de verse entre el público (caso semejante al acontecido con el de Iron Maiden). Como es usual, nuestra raza saldría mal librada de las cámaras.<br /><br />19.&nbsp;&nbsp; &nbsp;No faltaría, como es usual, el buen número de quienes recibieran invitaciones gratuitas para asistir al concierto, sin ser merecedores de ellas.<br /> <br />20.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Tampoco escasearían los beatlemaníacos de escasos recursos, incapacitados por su propia condición, para ir.<br /><br />21.&nbsp;&nbsp; &nbsp;El músico tendría la gentileza de escribir en una pequeña hoja, sobre el piso del escenario, frases de amabilidad en castellano para con Colombia (país del que hasta la fecha sólo debe saber por la buena calidad de su cannabis).<br /><br />22.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Sandro Romero Rey escribiría sendas columnas en 'Número' y 'El Malpensante' explicándole al país "por qué los Stones son mejores que McCartney".<br /><br />23.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Un periodista de farándula de menor cuño sería encargado de seguir a McCartney cual paparazzi, para llevar registro fotográfico de la degustación del ex Beatle de algún plato típico colombiano. No faltaría el osado ignorante preguntándole si ya había probado la lechona, el ajiaco con pollo o el sancocho de sierra.<br /><br />24.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Algunos colombianos agobiados por cierto complejo de superioridad para con nuestros hermanos peruanos creerían haber recuperado la dignidad internacional.<br /><br />25.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Se erigiría un buen número de placas conmemorativas en aquellos sitios visitados por la estrella.<br /><br /><br />
26.&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fieles exponentes de nuestra ancestra ramplonería, algunos conseguirían ingresar aguardiente camuflado en botellas de agua al recital, e incurrirían en actos de proverbial incivilidad.<br /><br /><br />
27.&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los trabajadores de la radio tendrían que hacer uso intensivo de los identificadores de llamadas para no tener que responder a las solicitudes intensivas de sus amigos o conocidos, todas ellas encabezadas por el popular... "Oye: ¿Será que tú no me puedes conseguir boletas para el concierto de Paul McCartney?".<br /><br />Para nuestra fortuna o nuestra desgracia, ninguno de los hechos aquí citados habrá de tener lugar. Las posibilidades de que McCartney venga a este reducto provinciano enclavado en los Andes son -como están las cosas- las mismas que hay alrededor del sueño frustrado de contar con un tren metropolitano. 
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            <pubDate>Thu, 30 Jun 2011 13:00:46 -0500</pubDate>
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            <title>La intriga de Gonzzaga Fallarinni-Fiori</title>
            <description><![CDATA[<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="problemaescritores.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/problemaescritores.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="280" height="420" /></span>Antes de comenzar a hablar había que mantener la grabadora quieta, sobre la superficie de la mesa de centro, tal vez acuñada en algún libro ornamental. <br /><br />Eso aminoraba las posibilidades de que la solemnidad del instante se viera opacada por el perturbador escándalo de un electrodoméstico barato al trastabillar. <br /><br />Luego se hizo preciso encontrar la ubicación exacta para que el micrófono diera fiel cuenta de lo comentado. Así, su natural condición de espía no se evidenciaría, y los dos hablantes se sentirían ingenuamente solos. <br /><br />Ya con todo dispuesto en esa manera podíamos suponernos calmos.<br /><br />Estaba, como muchas veces, frente a Gonzalo Mallarino Flórez (Gonzzaga Fallarini-Fiori, le dicen los renacentistas), sin duda una de las mejores plumas de su generación, y uno de los hombres más hospitalarios que conozco. <br /><br />Hace días Gonzalo -ya muy conocido como poeta, procurador bonachón del Gimnasio Moderno, y empresario brillante- presentó su quinta novela, 'La intriga del lapislázuli'. <br /><br />Las tres iniciales (llamadas en conjunto 'trilogía Bogotá') eran, obvio sería decirlo, una suerte de triada ambientada en la ciudad. <br /><br />La primera trataba sobre el hombre y su lucha contra la sífilis al terminar el siglo XIX. <br /><br />La segunda giraba alrededor de la incomunicación entre una madre y su hija en la Bogotá de los 30 del siglo XX. <br /><br />La tercera tenía por tema (o así lo entendí yo) la lucha reivindicativa de una joven mujer, cuya hija había fallecido en un atentado terrorista de comienzos de los 90. Aclaro que las tres son una sola, y que hay lazos genealógicos entre sus protagonistas. <br /><br />Después, en 'Santa Rita', Gonzalo nos remitió a la Cali de su infancia. Ahora, con 'La intriga del lapizlázuli', la obra de Gonzzaga toma tintes ultramarinos (lo digo de manera un tanto deliberada, para que suene a pintura y a continente viejo), pues se remite al territorio de la actual Italia, por allá en el siglo XVI. <br /><br />En 'La intriga del lapizlázuli' el Papa Julio II convoca un concurso entre los más grandes pintores del renacimiento pues siente haber perdido el fervor en la oración. Para tales efectos, y bajo sus órdenes, Giacomo Biancassa, y la hija de éste, Francesca, junto a su protegido, Grazziano, se encaminan en un carromato por el territorio de la actual Italia. Les acompaña Vivancca, presunta concubina del prelado. Su misión es persuadir a los grandes artistas de aprovechar a la inocente jovencita como modelo para transformarla en la más preciosa Madona jamás retratada. El mejor cuadro será premiado con una suma considerable, suficiente como para tranquilizar la vida de cualquier artista no muy acomodado. Entretanto la historia va revelando enigmas, tales como los intereses larvados del clero de entonces y sus opositores, además de actividades delincuenciales alrededor del tráfico de pigmentos, y distintos matices entre lo humano y lo no humano.<br /><br />Con galletas y té -cual pareja de señoras decentes- Gonzzaga y yo estuvimos hablando acerca de su obra, del oficio de escribir y de su más reciente obra. Ya lo dije: "Gonzalo es muy hospitalario". <br /><br />Después vino el capítulo de lisonjas. <br /><br /><b>-Es un gusto estar aquí en este momento, contigo, Gonzzaga, y poderlo registrar en audio. Hay que aprovechar las horas, dado que las posibilidades de que muramos antes de 70 años son todas.</b><br /><br />-No. No son tantas.<br /><b><br />-He tenido la fortuna de conocer tu obra novelística bastante cerca. Supongo que eso vicia nuestra relación. Además supe acerca de 'La intriga del lapislázuli' antes de que se publicara. Mi primera pregunta es si, dado que ahora te has ido desde Cali a la Italia renacentista, ya saldaste cuentas con Colombia.</b><br /><br />-¿Cómo saberlo? Lo primero sobre lo que podría reflexionar es si uno como escritor nacido aquí le debe un número de páginas a Colombia, o si tiene necesariamente que tomar la posición de vigía de la situación de su tierra. Más allá de que la relación con mi país sea intensa, el que eso llegue a mis novelas es un fenómeno distinto. Lo importante es la construcción de un instrumento lingüístico para narrar algo (Colombia, por ejemplo). Construir un lenguaje con colores, estilos. Cargar el idioma de evocaciones. Eso lo diferencia del lenguaje de todos los días, o del estudio científico. El problema de los escritores que quieren dar testimonios día a día sobre su país es que su lenguaje, por lo general, es muy malo. Se lo lleva el viento. Nuestra misión es derrotar el viento, con la capacidad simbólica. Yo he narrado mi país hasta donde he podido. Puesto que escribir novelas es como hacer una mesa, o analizar un estado financiero o fabricar pan, esas cosas van ocurriendo a medida que uno vive su cotidianidad. Y por eso nunca se tiene tan claro qué novela se va a escribir. Son hechos que van sucediendo en la vida, y que tú manejas con cierto instinto. Ahora parece que viene esta trilogía de las artes. Pero son cosas accidentales. La condición humana es la misma desde que el hombre es hombre. Entonces esto es accidental. A lo mejor volveré a escribir sobre Colombia. No es algo que yo haya decidido.<br /><br /><b>-Cuando hablas del Renacimiento o de la primera Bogotá que relatas en 'Según la costumbre' noto una suerte de bacteriofobia. Un temor a la infección. O por lo menos una fijación con la enfermedad y con el abatimiento del hombre en sus garras. ¿Te has puesto a pensar en tu propia hipocondría?</b><br /><br />-Yo no soy más hipocondríaco que el promedio. Lo que sucede con la enfermedad es que se trata de una situación extrema, propia de la condición humana. No se diga si son mujeres, parturientas, pobres, en hospitales de caridad. La enfermedad permite adentrarte en el hombre porque es sumamente limítrofe y dramática. El escritor tiene una relación con la miseria mucho más fructífera y sincera que la que tiene con el confort. <br /><br /><b>-¿Por qué tus personajes protagónicos tienen un componente de ternura tan fuerte? Son gente buena. Veo a Biancasa, a Grazziano o al doctor Piñedo... hombres genuinamente nobles y valiosos. Eso para no mencionar a las mujeres. Me ilusiona creer que pueda haber gente como ellos en el mundo. ¿Tienes confianza en la especie?</b><br /><br />-Sí. ¿Tú no?<br /><br /><b>-No siempre. Pero trato. ¿Tú cómo lo logras?</b><br /><br />-Eso debe corresponder a mi naturaleza sentimental y emotiva. Lo que sucede en el ámbito lingüístico del que te hablaba es que el contraste es muy conmovedor. Poner a los malos al lado de los buenos. Poner la bondad al lado de la bellaquería y la mezquindad. Eso es lo humano. El ejercicio está en que todo eso está en tus tripas. Puedes ser muy malo o muy bueno. Estamos compuestos de eso, según el 'ying y el yang'. Lo que funciona narrativamente son los contrastes, porque corresponden a la condición humana. Sin embargo es verdad que yo pinto con un pincel más delicado a los personajes buenos. Los bellacos se parecen a la caricatura y el esperpento. Eso los hace fáciles. Construir un personaje bueno es muy difícil. Tienes que hacerlo bueno en el corazón del lector. Detrás de eso queda una actitud clemente con la condición humana. Yo pienso -como tú- que vamos muy mal, y que lo que nos espera -tal como estamos- es la extinción. Pero vi cosas lindas en la Tierra. El pelito de mis hijos saliendo de la cuna blanca, por ejemplo. Recuerdos que me permitieron espejear en lo bonito de la condición humana.<br /><br /><b>-De alguna forma puede hacerse una lectura paranoica con respecto a 'La intriga del lapislázuli'. Una pléyade de artistas (todos maravillosos, algunos mezquinos) compitiendo entre sí. Un pintor le riega trementina a la obra de otro, para sacarlo de la competencia. ¿Se reproduce el modelo en este mundo? ¿En la literatura, inclusive?</b><br /><br />-En lo personal yo he sido afortunado, y he tenido una acogida generosa en la crítica. Hay que decir, eso sí, que mis contemporáneos escogen no nombrarme, -no sé por qué-. Pero no me siento perseguido. Ahora bien... no olvidemos que mi historia en 'La intriga del lapislázuli' es un gran chisme. Una gran invención. Lo que me parece estupendo es que exista siquiera una sola posibilidad de que episodios como esos hayan sucedido. Que sea posible hacer la historia más rica, florida y completa desde el arte. Me parece muy posmoderno, además, que los artistas puedan hacer la historia, sin que haya una línea oficial. ¡Qué bueno que yo pueda hacer mis personajes como quiera! Más allá de eso no tengo intención en denunciar las ruindades de los concursos artísticos con mi libro.<br /><b><br />-¿Hay mucho de Giorgio Vasari en tu actual obra?</b><br /><br />-Sí. Yo parto de Vasari. De Wikipedia. Pero a través de ellos construyo la Italia del Renacimiento, viniendo de un país del tercer mundo, y escribiéndola 500 años después. Hay quienes lo han hecho estupendamente. Yo también quise hacer mi propia versión. ¿Tú sientes que yo te he engañado, y que no hay ninguna posibilidad de que las cosas y los personajes hayan sido así?<br /><br /><b>-No me lo pregunto. Y eso, de hecho, es un buen síntoma.</b><br /><br />-En cualquier caso no creo que mi Renacimiento sea menos válido que el de Giovanni Papini. Piensa en 'Noticias del imperio' de Fernando del Paso, o en 'Bomarzo', de Mujica Láinez. Ojalá yo pudiera alinearme en esa frecuencia portentosa de creación. Desde luego yo tengo otra postura, que es la que estoy narrando. Yo no quiero estar a la altura de los europeos, que creo que sí fue lo que otros latinoamericanos, como ellos, tuvieron en mente. Yo escribo mi historia europea, sabiendo que soy inferior a Giovanni Papini como escritor. Pero mi Renacimiento no tiene por qué ser inferior al de él. No me compararía con ellos, porque cada uno hizo lo suyo en su momento.<br /><br /><b>-Cuando escribías... ¿Pensabas en la censura de los 'verosimilistas'?</b><br /><br />-No. De hecho creo que a un estudiante de arte le convendría leer mi novela, más allá de que sea un libro histórico o verídico. Si alguien quiere mirar esto con pinzas, porque conoce la historia del arte, verá que hay -de hecho- una tremenda investigación. Pero la investigación es solamente una forma de permitir que el lector sienta la intimidad con los personajes, y esté cómodo en la novela. E insisto en dicha novela como ámbito lingüístico. Si tú eres fiel y buscas bien, podrás encontrar que de las 91.500 palabras de la novela sólo 90.000 son mías. Las otras las extraje de textos que ya existían, las puse en boca de mi narrador y las alteré un poco. Si ya hay tan buenas descripciones de la Capilla Sixtina yo no pretendería competir con eso. Lo bello está en reescribir libros de historia, de ciencia, de medicina, y en volverlos ficción. Tal vez es más fácil así tocar el corazón de alguien que dándole un libro sobre teoría del color. Lo que digo en la novela está en todas partes. Yo lo modulo. Lo moldeo. Incluso para narrar el horror trato de utilizar un instrumento lingüístico que no esté encanallecido. No puedo ponerte delante de lo vil escribiéndote vilmente.<br /><br /><b>-¿Te sentiste asqueado ante la mezquindad humana, ejemplificada en la probabilidad de que niñas como Vivanca, presunta concubina del Papa, existieran? Hay en 'La intriga del lapislázuli' una proximidad, como en todo tu trabajo, a lo femenino. Una mujer abandonada por su madre, viajando en un carromato, junto a la concubina del Papa. Imagino que tú tuviste que dejar que tus dedos se mancharan, aunque fuera por mera investigación, recabando en sucesos como esos.<br /></b><br />-Si tú me pides las pruebas acerca de esa historia no las tendría. Tengo más pruebas de que eso no fue así. En realidad me preocupa que 'La intriga del lapizlázuli' sea vista como una novela anticlerical, aunque no dejo de reprochar una conducta censurable hacia las mujeres, que se hace presente en ella.<br /><br /><b>-No deja de ser interesante la forma como se miden talentos de artistas tan disímiles, y el hecho de que, en una competencia, lo más importante no termine siendo la calidad del arte, sino la obediencia a unos intereses particulares, que no vamos a detallar, para no estropear la lectura del libro a quienes hoy quieran comenzar a revisarlo... </b><br /><br />-A mí lo que me interesa de la forma en que se resuelve el concurso es que es finalmente una mujer quien desenrolla el asunto, dándose cuenta de los intereses masculinos. Y a todos les da lo que quiere. Durante la mayor parte de la novela vive opaca, y sólo al final se transforma, y comienza a entrar a fondo en una feminidad negada por la ausencia de su madre, y por un encuentro sorprendente, que es el que cambia su visión del mundo. <br /><br /><b>-Biancasa comienza siendo menos vigoroso (casi moribundo) que el Papa, y el Papa termina enfermo. ¿Estaba Biancasa realmente enfermo?</b><br /><br />-Yo creo que era tremendamente hipocondríaco.<br /><br /><b>-¿Tanto como tú?</b><br /><br />-Algo así.<br /><br /><b>-Tal vez Dios lo curó, por ser tan piadoso y bueno ¿Crees en algún Dios?</b><br /><br />-La mayor parte del día no creo en nada. Pero admiro la fe del carbonero. No es raro encontrar religiosos en mis novelas, y son muy bonitos. Fíjate en eso.<br /><br /><span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="papa.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/papa.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="418" height="265" /></span><b>-Vivancca es un ser extraño. Tiene un componente de perversidad, otro de sensualidad (palabra detestable), y luego decide renunciar a su condición de mujer, cosa que me parece muy sicoanalítica...</b><br /><br />-¡Imagínate una mujer metida en la cama del Papa desde los 12 años! Tan pronto ella tiene oportunidad de convertirse en otra cosa, y de volver a ser niña, decide anular su feminidad.<br /><br /><b>-¿Qué decir del cruel Papa?</b><br /><br />-El Papa Julio II no era un hombre desencaminado. Era un gran estadista y un excelente guerrero, que quería hacer un estado pontificio. Algo muy parecido a lo que fue después Italia. Reunió reinos muy distintos. Sometía al mundo a través de sus emisarios. Era cruel, pero era brillante.<br /><br /><b>-Tuviste problemas en encontrar a ese narrador tan caricaturescamente parecido en su nombre a ti... Fallarini Fiori.</b><br /><br />-No. Pero a veces, al escribir me despistaba. Sentía que el narrador era Biancasa. Y aparecen otros más... Ludovico Ariosto. El Dux. Sandro Boticcelli. Son muchas voces que fueron apareciendo. Piensa que hay cerca de 17 protagonistas. Entradas, salidas, voces distintas. Y tuve que sostener muchas visitas de Biancasa a artistas de primer orden... sin que se vuelvan iguales...<br /><br /><b>-Hay muchos personajes qué destacar. El Virfunccino... Un comerciante de pigmentos. Contrabandista. Y el Melchiadechus (Melquiades) que pintas ahí... Hombres fascinados por la alquimia, pero motivados por la ambición. O los judíos, a quienes no les entra la peste. Pero me conmovió la imagen de Da Vinci en 'La intriga del lapislázuli'. No deja de notarse ahí tu afinidad por él. No sé si el Papa o Miguel Ángel te caigan del todo bien (espero que no). Pero tu aprecio por Da Vinci supera la simple simpatía...<br /></b><br />-Leonardo me parece un personaje fascinante, que se mete a una piscina de éter a sacar cadáveres, loco por la anatomía. Y fíjate lo curioso: él es el único de los pintores que aparece en una forma pedestre y vulgar. Lo adoro. Del tamaño de Leonardo no hay sino Cervantes. Además es el más grande. Miguel Ángel no pintaba como él, y seguramente lo sabía.<br /><br /><b>-Una pregunta más pedestre y contractual... ¿Por qué te fuiste de Alfaguara?</b><br /><br />-Porque estaba por publicar mi quinta novela, y para ellos era una más entre las obras de sus muchos autores. Estar en el catálogo de Alfaguara era sin duda una cosa buena y atractiva. En ese entonces Pilar Reyes se fue a vivir a Madrid. Yo le entregué el manuscrito a Rodrigo. Él me garantizó, con mucha amabilidad, que lo va a publicar. Pero yo decidí llevárselo a una segunda editorial, pensando que en un lugar como en Norma podría ser más fácil internacionalizarse. Lo que sucede ahí es extraordinario: Llegué con el manuscrito de 'Mácula', que era el nombre original de la novela, a Norma. Tenía 170 páginas. Lo recibió Gabriel Iriarte, y se puso a trabajar conmigo. Durante dos años construimos esto -él como editor, y yo como escritor-. Gabriel me dio muchos consejos y claves sobre la novela histórica. También sobre los personajes. Al final conseguimos una novela que tiene el doble de su tamaño original. Él se ganó su labor de editor, y con su entusiasmo se adueñó legítimamente del libro. <br /><br /><b>-¿Por qué partiste la novela en dos?</b><br /><br />-Para crear una idea de pausa. Para darle un sentido dramático y narrativo, tal como cuando una pantalla de cine se pone negra.<br /><br /><b>-¿Lo de Santillana es un hiato, o es definitivo?</b><br /><br />-Eso no lo sé. Por ahora estoy en el proceso de publicar dos novelas históricas con Norma. Pero tengo un infinito cariño por Santillana. Eso lo resolverá mi agente (ya afortunadamente esos problemas no son sólo míos). En cuanto a las dos novelas, estoy luchando por escribirlas. En nueve meses no había visto la luz. El domingo pasado trabajé por 12 horas. No escribí nada. Pero ya voy encontrando el tono del narrador, y consiguiendo la investigación.<br /><b><br />-Hay algo que siempre dicen los creadores y que a los demás les suena a fabulación. Es que los personajes toman vida. ¿Tú sostendrías este argumento, sin repetir lo que se ha dicho muchas veces?</b><br /><br />-Me encanta la sensación de que un personaje ya está vivo. Cuando el escenario comienza a verse ya bien apretado y natural. Igual que cuando llegas a tierra caliente lo hueles. Una vez una novela arranca tienes la sensación de que los personajes se te van. Es un lugar común, pero es así. Los personajes de 'La intriga del lapislázuli' parten de Vasari. Yo traté de leer italiano, y de traducir. Hecho eso ya comencé a construir los personajes de una novela, sometidos a las reglas de un ámbito lingüístico. Estoy muy agradecido con Vasari, y con todos a los que les robé pedazos de la historia de Italia. Una novela histórica es la reescritura de muchos libros. ¿Quién se va a poner solo a leer a Kenneth Clark o a Giovanni Papini? Gabriel Iriarte me señaló mucho el deseo de la gente de aprender cosas.<br /><br /><b>-Te oigo toser mucho, como Biancasa.</b><br /><br />-¿Crees que estoy próximo a morir?<br /><br /><b>-Estoy seguro de que no. Pero tal vez sí eres hipocondríaco, igual que él.</b><br /><br />Andrés Ospina, mayo de 2011.<br />
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            <pubDate>Tue, 31 May 2011 13:00:23 -0500</pubDate>
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            <title>Un pueblo</title>
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<p align="left">En el pueblo hay muchas casas en barro, pintadas (no habría que decirlo), de blanco. <br /></p><p align="left">Eso me lleva a la natural asociación con la canción de Serrat, aunque dudo que alguna vez él haya estado ahí.<br /><br />Hay un museo arqueológico con fósiles de 120 millones de años de edad, y una mujer guía, escondida tras unas gafas bifocales -un poco menor ella que los fósiles-; amable y ruda; encargada de custodiarlos para que no se vayan a escapar. Y de contarles a los pocos visitantes por qué aquel lugar a dónde han llegado, sin propon es importante.<br /><br />Para ser tan ancianos los fósiles no lucen del todo mal. Puesto que casi nadie viene, y muchos menos entran, en sus días y horas libres (que son los más) ella misma se aposta frente a la iglesia para hablar con sus contemporáneas matronas acerca de las mismas cosas de las que lleva hablando 30 años.<br /><br />Hay, casi en el centro, un monumento a un sacerdote a quien el pueblo debe la recopilación de tantas joyas prehistóricas. Algunos aseguran haberlo conocido, y reconocen en él al gran apadrinador de aquella provincia y sus gentes.<br />&nbsp;<br />El recorrido por el museo tarda 20 minutos (según ella misma lo especifica). Y por el pueblo cinco. En la plaza hay un hombre, que se mueve asimétrico, y a quien sólo se le entiende (tal vez por la repetición y la fuerte ansiedad, más no por la claridad) su petición de siempre '¿Me va a regalar para una chicha?'. <br /><br />A él le dicen 'El Policía' y parece ser un patrimonio vivo del lugar, porque además de saber pedir chicha se pone a barrer las calles. En las tiendas venden, en vasos, a 500 pesos, raciones del famoso fermento de maíz. Es espeso, amarillo y muy, muy dulce. Un sedimento mágico. No creo que haya episodios graves de desnutrición o de hambre en el pueblo. El fermento de maíz debe ser nutritivo.<br /><br />En una sola tienda se producen (aunque bien puede ser una exageración para impresionar visitantes) 50 litros diarios de la bebida. Una ley tácita obliga a sus fabricantes a dejar de venderla después de las 12 del mediodía. De lo contrario las vidas de los 300 lugareños vivirían mojadas de chicha. No hay farmacia ni centro médico, así que la chicha es el único ansiolítico, analgésico y antidepresivo disponible a buenos precios.<br /><br />Las gentes cultivan maracuyá, y algunas otras frutas. Y hay chivas y cabras y ovejas. Y un camino real que después de dos horas conecta a las gentes con las de alguna ciudad vecina (a la que le digo ciudad porque no hay en el mundo norma alguna que establezca cuando un pueblo deja de ser ciudad y cuando una ciudad deja de ser pueblo).<br /><br />La tierra es roja y la llegada de cualquier forastero, motivo amplio y suficiente para que las gentes salgan a su encuentro, para venderle cosas, o para no seguir hablando con los mismos parroquianos que se apostan en el marco de la plaza a discutir las mismas cosas de hace 200 años.<br /><br />Parece como si hubieran escogido no avanzar, y les admiro por eso. Parece como si no les fuera necesario pensarlo demasiado&nbsp; como para entender que la vida es un lapso corto, en el medio de la inexistencia. Los plantíos lucen generosos.<br /><br />Y las gentes, que se mueven y meditan a ritmo lento, se ven tranquilas y saludables, porque conocen el desgaste inútil de la prisa.<br /><br />Admiro la sabiduría simple, parsimoniosa y sin vanidades de aquellos que viven en el pueblo. Entiendo el deseo de algunos de sus habitantes por replegarse, detrás de las ventanas de maderas, cuando ven que llega un forastero.<br /><br />Para terminar, he pensado decir el nombre de este pueblo, pero siento que eso no debe importar, y que si el pueblo ha de aparecérsenos un día en la ruta es porque al destino le interesa que eso ocurra. El destino, al igual que el veredicto de los concursos, casi siempre pareciera haber sido definido con antelación.<br />&nbsp;<br />Creo que debo detenerme. Siento como si imitara a Eduardo Caballero Calderón. Y saberse mal imitador de un maestro te hace sentir atrevido e incapaz.<br /></p><p align="left"><a href="http://twitter.com/elblogotazo">El Blogotazo en Twitter</a></p>
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            <pubDate>Fri, 29 Apr 2011 10:00:10 -0500</pubDate>
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            <title> Paraguas-sombrilla</title>
            <description><![CDATA[<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="paraguas.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/paraguas.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" width="410" height="319" /></span>Es incorrecto. ¡Qué digo yo!: Injusto. Porque -al menos con las palabras no siempre lo justo es correcto, ni lo correcto justo- decirle a un paraguas 'sombrilla'.&nbsp; Como tampoco lo sería decirle a una sombrilla 'paraguas'.<br /><br />Cada uno, aunque en apariencia y en la práctica semejantes, fueron inventados con fines distintos. <br /><br />Si yo fuera paraguas me molestaría ser llamado sombrilla, y si yo fuera sombrilla me molestaría ser llamada paraguas. <br /><br />Debería haber un nombre registrado e imposible de usurpar para cada cosa. Para cada ser. <br /><br />Ello dignificaría el lugar de los objetos y las especies vivas en el universo. Debe ser triste para un artículo cualquiera andar por ahí sin identidad, sufriendo el diario deshonor de ser denominado con aquel genérico poco creativo y facilista de 'cosiaco', 'cacharro', o el aún más triste sufijo 'ibiris'.<br /><br />Aunque idénticos, un destornillador debería ser aquel instrumento que destornilla, y atornillador aquel que atornilla. <br />Hay utensilios y artefactos cuyos nombres terminan por comprimirse, tras ser usados por mucho tiempo. Y eso los engrandece. <br /><br />Lo que antes fuera 'control remoto',por ejemplo, se ha ganado de años atrás una dignidad superior, pues hoy -gracias a la ausencia de comandos fijos que los suplan en su ausencia en los dispositivos electrónicos- es llamado tan sólo 'el control'. <br /><br />Pero de regreso a la temporada lluviosa, cabría hacer algunas precisiones..<br /><br />La sombrilla intenta cubrir el disco solar. El paraguas pretende blindar a su dueño de las gotas. Ninguno lo consigue del todo. Y por eso nadie, por el hecho de poseer un paraguas o una sombrilla, es inmune a una insolación o a un resfriado.<br /> <br />¡Y sí!: Una sombrilla puede hacer las veces de paraguas y un paraguas las de sombrilla.<br /> <br />Por estos días abundan en Bogotá los paraguas y escasean las sombrillas. Hay quienes para vendérnoslos pregonan, indistintamente: "¡Sombrillas!, ¡Sombrillas!, ¡Sombrillas!... ¡Paraguas!, ¡Paraguas!, ¡Paraguas!". Como si uno y otro estuvieran clasificados de forma diferente en su inventario de cosas por vender. Una semana atrás formulé a uno de aquellos mercaderes la pregunta lógica y simple acerca de qué diferenciaba a un paraguas de una sombrilla, y su respuesta fue una mirada de desconcierto, como si el equivocado fuera yo.<br /> <br />Estos comerciantes informales, además de los agricultores y de los románticos; o de quienes se procuran el gusto egoísta de sentirse resguardados en su hogar mientras los demás se mojan, son los mayores beneficiarios de la subienda paragüística.<br /> <br />Los vendedores callejeros, especie posmoderna diseminadora de esta especie de prótesis con forma de alas de murciélago, sostenidas por tentáculos de metal, tienen algo más que ofrecer durante estas fechas, que lucen interminables. Los paraguas, como las bufandas y las gorras, tienden, naturalmente, a desaparecer, gracias a los sucesivos olvidos de sus propietarios.<br /><br />En esta ciudad paraguas -lo que se dice paraguas- sólo deberían serlo aquellos de color oscuro. Porque todos los demás: coloridos, transparentes o estampados con logotipos de marcas de gomas de mascar, o de atunes enlatados, no les vienen bien a las tardes grises de Bogotá.<br /> <br />Los murciélagos artificiales sobrevuelan, como aves de buen agüero (por lo aguadas), los adoquines capitalinos y las cabezas de sus portadores, con un amenazante clavo en el centro. Me recuerdan al Pingüino. A Gene Kelly. O a Mary Poppins. <br /> <br />Los hay desvencijados y muy lujosos. Los hay con mango curvo, asemejando la curvatura sutil del cuello y el pico de un cisne. Siempre con sus alas cóncavas. Los hay con su armazón derruida. Con una de sus varas vencidas por las leyes universales de la elasticidad, por un viento excesivo o por el tiempo. Los hay con un comando automático para abrirlos, aunque no así para cerrarlos, que se sepa.<br /> <br />Los hay encubridores -porque todo buen paraguas debe ser capaz de servirle de cómplice a su amo- cuando haya situaciones en las que él se quiera esconder del mundo, y porque todo buen amo de paraguas debería llevar gabardina, sobretodo y zapatones, si es que en alguna parte de la ciudad siguen vendiendo algo que se llame así-. <br /><br />Una especie de homogeneidad mimética tiende a caracterizar a todos los que, en su afán por no mojarse demasiado, blanden un paraguas por la carrera Séptima, dejando su salud y su bienestar en manos de un murciélago de tela, lo que comprueba que en la práctica los murciélagos no son tan siniestros.<br /> <br />¿Habría alguien en estas calles, dispuesto a deshacer la mentira del paraguas-sombrilla? ¿Alguien capaz de quitarnos la idea de que uno y otro pueden ser la misma cosa, y de que la unión conceptual de sombrilla y paraguas, no es un avance digno de encomio, entre los nuestros? ¿Habría alguien tan ingenioso como para vender zapatones, gabardina y paraguas en un solo paquete, a la usanza de esos objetos que hoy se mezclan para hacerlos lucir menos costosos en eso a lo que los publicistas posmodernos llaman 'combos'?<br /><br />Paraguas. Ejército de murciélagos cuyo número crece cuando el cielo amenaza lluvia. Tegumento negro que marcha por los sardineles, sirviendo de techo parcial a mi ciudad para guarecernos del agua, de la que venimos, pero a la que evitamos, porque a veces queremos escapar de aquello que fuimos. Sombrilla. Objeto festivo tornasol, hecho para escondernos de la luz, porque la penumbra es menos comprometedora. <br />
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            <pubDate>Fri, 25 Mar 2011 14:00:46 -0500</pubDate>
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            <title>Los oficios indeseados</title>
            <description><![CDATA[<span class="mt-enclosure mt-enclosure-image"><img alt="oficios.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/oficios.jpg" class="mt-image-left" style="float: left; margin: 0pt 20px 20px 0pt;" height="350" width="461" /></span>La joven mujer, desprovista de interés -mecánica e inexpresiva- lucra sus días mal remunerados sirviendo como capitana de un tren eléctrico y silencioso, que opera en los corredores de un centro comercial. <br /><br />Sirve para entretener a los pequeños, mientras padres o acudientes salen a blandir tarjetas de crédito o a hacer uso de ese bien perecedero y escaso que es la quincena, por el que ella misma tanto sufre.<br /><br />El trencito tiene pocos vagones, demasiados colores y -hasta el momento- un único y muy ansioso aspirante a abordarlo, con sólo dos años y unos meses de vida. <br /><br />De seguro, cuando su conductora tenía esa edad, ser una maquinista de corredor de almacén por departamentos no estaba -que dijéramos- en su inventario de sueños para aquel día al que ella creía lejano en el que habría de convertirse en adulta. Tal vez quiso ser odontóloga. O actriz. O bailarina. O quizá nunca se imaginó que alguna vez ella misma llegara a crecer. ¡Pero quién en la vida termina siendo lo que soñó!<br /><br />Ahora ella se ocupa de esperar a que suban más hijos de compradores y compradoras a su tren para hacerlo arrancar. Pero nadie más llega. Y entre tanta frivolidad no deja de ser dulce que aquella falsa fogonera, para quien sonreír no está entre sus costumbres, se refiera con cierto orgullo y ternura infantil a la máquina esa como 'su tren'. <br /><br />Lo de la espera por más clientes no se debe a que a la maquinista le sea asignada una comisión por cada viajero nuevo que se trepe, sino porque -si éste sigue viéndose tan vacío todos los días- es posible que el servicio de tren inter-almacenes sea cancelado y ella pierda su trabajo. <br /><br />Por eso ella preferiría haber esperado a que el medio de transporte a su cargo (que para ella no es más que un juguete por cuya conducción le pagan) se llenara, antes de acelerar. Sus jefes ya le han dicho que mover el vehículo con menos de cinco turistas no se justifica.<br /> <br />Pero el viajero estaba ansioso por comenzar su aventura. Y aunque a la maquinista poco le importan las aventuras de un expedicionario tan minúsculo, soportar sus quejidos y oírlo llorar habría hecho de su trabajo algo más aburrido de lo que ella en efecto ya cree que es.<br /> <br />Hay alguien que comparte con ellos la prisa por que todo comience cuanto antes. Es la madre del pequeño, más preocupada por los zapatos en oferta -de los que se enteró a través de un suplemento inserto en el periódico de ayer- que por el bienestar de quien hasta el momento es su único descendiente. <br /><br />La ansiedad la obliga a depositar por algunos minutos el bienestar de su hijo y su confianza en la inexperta conductora de ilusiones. No vaya a ser que alguien se le adelante en el aprovechamiento del descuento hasta agotar inventarios.<br /> <br />Entretanto la madre ya va hacia la tienda, y el tren ha emprendido su itinerario circular, con dos viajantes: quien lo maniobra y quien lo tripula.<br /><br />El pequeño viajero manotea histérico, desde el último vagón, con su risa infantil desatada, porque el vehículo en el que se desplaza da vueltas serpenteantes y monótonas por entre algunas vitrinas necesitadas de que alguien vaya a llevárseles su mercancía en exhibición. Es la primera vez que se sube a un tren, aunque este tren no sea tren del todo.<br /><br />Tal vez, a diferencia de ella, él sí aspira a convertirse en lo que ella misma es hoy, o en lo que él cree que ella es, conceptos que en su mente él considera sinónimos (aunque también es posible que él no tenga idea de lo que son los sinónimos).<br /><br />Ya se marchó su madre, quien a su vez justificó aquella visita de mediodía al centro comercial, comentándole al desentendido esposo que era urgente ir al supermercado antes de que las reservas de la alacena se vaciaran por completo. Lo de la alacena era para excusar su codicia. Lo de los zapatos, un deseo.<br /><br />Cada pocos minutos, la maquinista acciona una campana, con la que indica a los compradores la inconveniencia de atravesársele. Y él cree que el universo es aquella gran tienda. Y que en ese momento, muy corto, él hace parte de una tripulación importante, aunque él sea el único tripulante.<br /><br />A la maquinista no le interesa tanta algarabía. De hecho, preferiría que el viaje terminara cuanto antes y que él se quedara en silencio.<br /> <br />Se aburre. Piensa que su trabajo es miserable. Innecesario. Mal remunerado. Y demasiado poco para ella, reducida como está a la categoría de comandante de una locomotora sin rieles, que nunca irá rápido, y que no saldrá jamás de aquel corredor. <br /><br />Si cuanto menos existiera el riesgo de chocar con un vehículo semejante, o con algún escaparate. O si vinieran algunos forajidos del oeste a raptarla, para luego llevársela a vivir a cualquier lugar que no fuera ese. <br /><br />Pronto ella habrá de desesperarse de girar. Y renunciará. O será despedida. <br /><br />Pero un día... cuando la maquinista se haga vieja... o cuando muera (fechas a las que hoy, con la misma ingenuidad de cuando fue niña, ella considera lejanas), si el diminuto viajero a su cargo aprende a recordar, su débil esfuerzo habrá de cobrar sentido, al transformarse en una memoria opaca.<br /><br />Y dicha memoria hará que el pequeño (ya hecho adulto, y muy satisfecho por haberla relevado a ella en esa comedia cíclica de los oficios no deseados) sonría, antes de volver a desesperarse y seguir viviendo.<br /><br />
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            <pubDate>Thu, 24 Feb 2011 14:00:24 -0500</pubDate>
        </item>
        
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            <title>Refranario bogotano (289 adagios, frases y expresiones típicas de nuestra amada capital)</title>
            <description><![CDATA[<font size="2">
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="9085"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="logotalogo.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/logotalogo.jpg" width="478" height="503" /></form>Extractos&nbsp;del <a href="http://www.bogotalogo.com/">'Bogotálogo: usos, desusos y abusos del español hablado en la capital' </a>(texto en elaboración).</p>
<p><strong>¿a cómo, y por qué tan caro? </strong>Expresión de recurrente uso empleada por los potenciales compradores en el comercio informal, a fin de blindarse contra una posible estafa, y a la vez anticiparse a la necesaria negociación de una rebaja.</p>
<p>Véase líchigo, retacar.</p>
<p><strong>¿a cuánto jode la hora? </strong>Clásica fórmula despectiva utilizada por hermanos mayores para hacer referencia a la hiperactividad de los más pequeños, o por quienes son víctimas de los constantes embates de un jefe perturbador o demasiado exigente.</p>
<p><strong>a dormir donde lo trasnocharon. </strong>Odiosa expresión de reproche usada para amonestar a quien, por causa de un bostezo delator o de un inevitable cabeceo, da muestras de extenuación o cansancio </p>
<p><strong>a esa vieja no se la come ni el óxido. </strong>Figura despectiva para ilustrar la condición poco apetecible en materia sexual de una dama, desprovista de gracia. El término 'comer' se equipara al acto copulatorio.</p>
<p>Véase bagre.</p>
<p><strong>al que escupe para arriba en la cara le cae. </strong>Sabio llamado a la modestia. Se fundamenta en la ley universal de la gravedad, y en el hipotético caso de un individuo lanzando un esputo hacia la estratósfera, para que éste luego retorne, atomizado, a su lugar de origen, bañando con sus finas gotas al emisor.</p>
<p>Véase gargajo, arribista, gomelo.</p>
<p><strong>al que le van a dar, le guardan.</strong> Razonable máxima cuyo principal objetivo es desmentir a quienes -después de haber repartido un determinado bien o dádiva- se excusan ante aquel que no lo recibió, arguyendo que éste no se encontraba presente al momento de entregarlo. </p>
<p><strong>ábrase, que huele a pescado.</strong> Despectiva forma de solicitar a un individuo la inmediata retirada, al acusarle de despedir desagradables sensaciones olfativas, molestas para todos los presentes. </p>
<p><strong>a mí me emborrachan, o me dejan como estaba. </strong>Exigencia propia de quien, sintiéndose entusiasmado por los efectos del alcohol -en el marco de una jornada de libación etílica no finalizada- solicita a sus contertulios la adquisición y administración de una mayor dosis, con el objeto de preservar el estado eufórico.</p>
<p>Véase chapeto, copetón, guaro, niquelado, prendo, whiskéy.</p>
<p><strong>ábrase, como la yuca. </strong>Coloquialismo -de dudosa ralea- usado para indicar a alguien la necesidad de abandonar un determinado recinto o espacio. La figura retórica se basa en el momento en el que el tubérculo en cuestión comienza a quebrarse, tras llegar al punto de cocción.</p>
<p><strong>acosa más que novia fea. </strong>Voz despectiva para aludir a un individuo ansioso y falto de paciencia. </p>
<p><strong>¡adelante! ¡Mire! ¡Sin compromiso! </strong>Lema estratégico de seducción usado por los vendedores de establecimientos informales y de locales tipo 'sanandresito'. Su fin principal es cortejar al potencial cliente para que -una vez éste decida probarse alguna prenda de vestir o pieza de calzado- se le obligue -mediante toda suerte de mecanismos coercitivos, muchos de ellos violentos- a adquirirlo.</p>
<p>Véase chiviado, chimbo, regatear, san andresito, tumbe.</p>
<p><strong>agárreme ese trompo en la uña. </strong>Voz de alerta para aludir a una actividad difícil de ejecutar, equiparada a la difícil pirueta de sostener el accesorio en cuestión en un espacio tan reducido. </p>
<p><strong>agüita pa' mi gente. </strong>Variable posmoderna y criolla del lema romano aquel de 'al pueblo pan y circo (panem et circenses)', creada durante la década de los 90 del siglo XX por el magnate tolimense de la televisión Jorge Eliécer Barón Ortiz. </p>
<p><strong>ahí perdió el año.</strong> Triste verbalización de un grave error cometido por un individuo determinado, con reminiscencias de la catástrofe escolar constituida por la reprobación de un periodo lectivo anual. </p>
<p><strong>ahora el hijueputa es uno. </strong>Voz quejumbrosa con la que el interlocutor -habiendo sido en principio víctima- termina -en virtud de los ardides ejercidos por su habilidoso enemigo- convertido en supuesto verdugo.</p>
<p><strong>apague y vámonos.</strong> Manoseada expresión utilizada -por lo general de manera irónica- al referirse a una situación en la que no existe perspectiva alguna de avance o evolución, dado lo desesperado del hecho en curso. </p>
<p><strong>¿amigo? ¡El ratón del queso! </strong>Voz de desconfianza utilizada por los descreídos para dar realce a su mantra vital de nula confianza en la humanidad.</p>
<p><strong>¡apúrele, que estoy botao!</strong> Clásico slogan publicitario empleado por el comerciante y mago José Simhón durante las décadas de los 80 y 90 del siglo XX, con el objeto de promocionar por vía televisiva y periódicamente algunos de los tapices, alfombras o papeles de colgadura expendidos en el desaparecido almacén Konker, de su propiedad.</p>
<p><strong>aquí: ¡jodido pero contento!</strong> Fórmula de contestación de muy recurrente uso entre los bogotanos para señalar su sorprendente capacidad para sobreponerse con alegría a la desdicha, el desempleo y las veleidades económicas. </p>
<p><strong>¡aquí estoy, y aquí me quedo!</strong> Célebre y antañona frase de la que un antiguo primer ex mandatario de la nación echó mano, en el marco de una de las peores crisis gubernamentales en la historia del país. Su trascendencia fue tal que ésta sirvió como título para un conmovedor libro en el que se resumiría el viacrucis experimentado por él y los suyos durante tal periodo. </p>
<p><strong>atiende por las dos ventanillas.</strong> Cómica expresión empleada para aludir a un individuo de predilecciones sexuales heterogéneas y variopintas. Se utiliza para equiparar su labor a la de una entidad financiera o crediticia destacada por su multiplicidad de servicios. </p>
<p>Véase cacorro, come de res y de marrano.</p>
<p><strong>bien pueda. </strong>Cortés aunque algo burda demostración de buena disposición empleada para dar aprobación a un individuo dubitativo al momento de ejecutar una acción determinada. La forma correcta sería "bien puede".</p>
<p><strong>búsqueme, y vera que me encuentra.</strong> Fórmula de amenaza utilizada para disuadir a alguien de seguir perturbando a su interlocutor. Es una derivación del clásico refrán aquel de 'el que busca encuentra', expresión que durante años daría nombre a una de las secciones del clásico seriado cómico 'Sábados felices'.</p>
<p><strong>busque motel. </strong>Véase arrecho, ganoso, páguele pieza. </p>
<p><strong>caído de la hamaca. </strong>Curiosa expresión empleada para aludir a un individuo cuyo comportamiento da evidentes manifestaciones de desequilibrio mental o de razonamiento ilógico. </p>
<p><strong>cálcelo, sin compromiso.</strong> Véase ¡adelante! ¡Mire! ¡Sin compromiso!, gala, guayigol, san Andresito.</p>
<p><strong>calle esos ojos.</strong> Usase para indicar la necesidad de no especular con respecto a una situación o hecho determinado, o de guardar prudencia en relación con éstos. </p>
<p><strong>chupar gladiolo.</strong> Burdo modismo empleado para aludir a la muerte. Se fundamenta en la costumbre de disponer sobre las lápidas, ramos de las flores en cuestión para rendir tributo a la memoria del difunto en cuestión.</p>
<p>Véase piyama de madera.</p>
<p><strong>¡chupe! por bobo.</strong> Odiosa forma de indicar a un individuo su grado de responsabilidad en un determinado hecho trágico, aun cuando ésta tenga como origen la ingenuidad o la buena fe. </p>
<p><strong>coca-cola mata tinto.</strong> Extranjerista expresión utilizada para indicar la superioridad de un ser o de una situación con respecto a otro. Se fundamenta en la creencia no comprobada de que los efectos y la valía de la bebida carbonatada en cuestión superan a los del café.</p>
<p><strong>coja oficio. </strong>Brusca fórmula para indicar a alguien lo ocioso y pernicioso de su actividad cotidiana.</p>
<p><strong>coma callado. </strong>Descortés invitación al interlocutor para guardar silencio, motivada por el deseo de indicarle los peligros que para éste puede constituir el hablar en demasía. </p>
<p><strong>come de res y de marrano.</strong> Usase para aludir a quien profesa la bisexualidad. </p>
<p>Véase atiende por las dos ventanillas.</p>
<p><strong>come más que plata al 20. </strong>Cómica fórmula para aludir a la voracidad de un individuo al equipararla con las altísimas tasas de interés impuestas por una entidad o un prestamista usureros. </p>
<p>Véase chepito, upac, uvr.</p>
<p><strong>como dijo Mickey Mouse: ¡todo el mundo pa' su 'house'!</strong> Desagradable expresión propia de los años 70, y ya por el excesivo uso, despojada de comicidad. Se emplea para indicar a los presentes en un determinado ágape o congregación, la necesidad de emprender la inmediata retirada. </p>
<p><strong>¿cómo la ve usted, que tiene gafas?</strong> Manoseada fórmula de interrogación para solicitar a alguien su opinión acerca de un determinado asunto. </p>
<p><strong>como los perros en misa. </strong>Fórmula refranil para aludir a la mala suerte de un individuo. </p>
<p><strong>como me la recetó el doctor.</strong> Libidinosa expresión -por lo general empleada por un anciano calenturiento- para exaltar las cualidades físicas de una dama.</p>
<p>Véase guayigol, piropo. </p>
<p><strong>como mosco en leche.</strong> Utilizase para indicar la inoportuna presencia de un individuo descontextualizado. De acuerdo con el concepto encerrado en la frase -equivocado, por cierto- el color blanco de la leche es símbolo de pureza e higiene. </p>
<p><strong>¡cómo ño, moñito! </strong>Expresión odiosa, empleada para poner de manifiesto la incredulidad en el testimonio de un individuo determinado. </p>
<p><strong>como volador sin palo. </strong>Expresión en franca vía de extinción utilizada para aludir a una veloz fuga emprendida por un individuo. La desaparición de los expendios de pólvora y la quiebra de industrias tales como Chispitas Mariposa y Estrellitas Torero -por cuenta de una prohibición oficial- hacen que la figura haya perdido vigencia. </p>
<p><strong>con esa pierna... ¿pa' qué la otra?</strong> Burda manera de halago en la que, singularizando la alusión a las extremidades inferiores se pretende lograr un juego de palabras que por lo general -lejos de provocar alegría en quien inspira la frase- suele generarle repudio. </p>
<p><strong>confunda, pero no ofenda. </strong>Expresión de disgusto en la que se indica al interlocutor lo desafortunado de una asociación mental o de una equivocación en la que el hablante haya sido involucrado. </p>
<p><strong>conmigo es diciendo y haciendo.</strong> Fórmula de ufanación empleada por quienes desean pavonearse en de su alto y veloz poder de ejecución. El lema "diciendo y haciendo" fue inmortalizado por Andrés Pastrana Arango, durante su campaña a la alcaldía de Bogotá para el período 1987-1988.</p>
<p><strong>consiguió la licencia en un tamal. </strong>Cómica fórmula empleada para realzar las escasas habilidades de un individuo al volante, endilgando a la casualidad el fortuito hecho de que éste posea una licencia de conducción.</p>
<p>Véase buñuelo.</p>
<p><strong>contando moneditas delante del pobre. </strong>Lastimera figura utilizada por quienes, al experimentar cierta especie de envidia cachonda y lúbrica, después de ver a una pareja abandonada a los escarceos amorosos en un contexto público. </p>
<p><strong>de culos pa'l estanco.</strong> Expresión ilustrativa con la que se hace alusión a la trayectoria descendente y trágica de un individuo. </p>
<p><strong>de malas, como la piraña mueca. </strong>Apocalíptico concepto con el que se pretende aludir a un giro macabro de la fortuna, en donde un individuo se ve desprovisto de herramientas y armas para enfrentar el ballatar cotidiano de la vida. </p>
<p><strong>de mejores casas me han echado. </strong>Fórmula de consuelo utilizada por quien después de haber sido objeto del desaire de ser expulsado de un hogar -por causa de algún proceder imprudente- decide restar trascendencia al hecho, aludiendo a los muchos lugares de mayor abolengo de los que éste ha sido marginado. La expresión -lejos de dignificar el lugar de quien la pronuncia- termina por desacreditarlo aún más. </p>
<p><strong>deje así. </strong>Antigua expresión empleada para terminar de manera abrupta con una charla, discusión o transacción. Por desgracia ésta fue arrebatada del corazón de las clases populares bogotanas por el comediante Andrés López, quien decidió convertirla en un manoseado chiste. </p>
<p><strong>dejen de comer pan delante del pobre.</strong> Véase contando moneditas delante del pobre. </p>
<p><strong>dejen miar al macho. </strong>Expresión propia de la jerga agropecuaria, en principio empleada para indicar a los presentes en una faena reproductiva veterinaria, la necesidad de dar espera al macho, para deshacerse de sus efluvios urinarios antes del ayuntamiento. Con el tiempo ésta comenzó a ser utilizada para solicitar al interlocutor tener paciencia o abandonar la excesiva prisa en el desarrollo de una actividad determinada. </p>
<p><strong>¡déle, déle, que el golpe avisa!</strong> Premonitoria voz, por lo general procedente de quien guía a un conductor en un aparcadero, con el macabro propósito de ponerlo en alerta con respecto al inminente peligro de sufrir una colisión para con una de las tapias del lugar, uno de sus muros de contención, columnas o -en el más grave de los casos- con otro automóvil, por lo general de alta gama.</p>
<p><strong>desbarata un balín. </strong>Fórmula hiperbólica para aludir a la empresa quimérica e irrealizable de desarmar un objeto macizo de forma esférica, sólo posible para un infante bendecido con el don de la destrucción. </p>
<p><strong>después de ojo afuera, no hay Santa Lucía que valga. </strong>Llamado a la razón, en el que indica que, más allá de los poderes atribuidos a los grandes santos de la madre iglesia católica romana, hay situaciones dramáticas e irresolubles. </p>
<p><strong>disculpemen (sic) su educación. </strong>Fórmula de afabilidad propia de vendedores ambulantes de autobús y mendigos, que suele preceder a la oferta de un producto (por lo general bolígrafos, golosinas o cuadernillos didácticos), o a la solicitud de dádivas económicas voluntarias. </p>
<p><strong>donde comen dos, comen tres. </strong>Prueba legible y audible de la generosidad bogotana y de la capacidad de resignación de los habitantes del altiplano cundiboyacense, a la hora de tasar los comestibles o recursos económicos. Es utilizada, además, tal como ocurrió en el largometraje 'La gente de La Universal' para ilustrar la posibilidad de repartir los sobornos de manera justa e igualitaria. </p>
<p><strong>donde comen tres, comen cuatro.</strong> Variante del clásico 'donde comen dos, comen tres', basada en un algoritmo aún mayor.</p>
<p><strong>¿dónde estufo?</strong> Exclamación humorística, cuya risibilidad ya ha ido perdiéndose por cuenta del uso excesivo, empleada en sus orígenes para indicar al interlocutor las emanaciones pestilentes de su aliento etilizado, tras una faena de copiosas libaciones alcohólicas.</p>
<p><strong>¿dormimos juntos, que no saluda? </strong>Fórmula de reclamo utilizada para quien -tras presentarse en un lugar determinado- olvida decir hola a los presentes. Está basada en la creencia popular de que aquellos que pernoctan en un mismo espacio no ven necesario el decirse 'hola', en las mañanas.</p>
<p><strong>echar rulo.</strong> Expresión extraída de la jerga de salón de belleza y empleada para aludir a la especie de areópago criollo de chismorreo que son dichos espacios dedicados a tinturas, cortes y arreglos de uñas. </p>
<p><strong>eche pa' la pieza. </strong>Voz popular empleada en situaciones de castigo, o -más comúnmente- en la antesala de un abrupto acto copulatorio.</p>
<p><strong>el agua es pa´las matas y pa´los enfermos. </strong>Típico mantra proferido por un beodo inveterado al verse ofendido por una ofrenda hídrica distinta a la del licor. </p>
<p><strong>¡el de p'irnos! Fórmula a cuyo dudoso gusto se añade el defecto de la falsedad. </strong>Es empleada por las congregaciones de consumidores de mesa, ya diezmados por la copiosa libación etílica, pero aún así ansiosos por una sola dosis más, cantidad que termina por incrementarse a cada sorbo.</p>
<p><strong>el fútbol es así.</strong> Frase de cajón esgrimida por los comentaristas y narradores deportivos con el propósito de justificar una inesperada eventualidad en el marco de un encuentro balompédico.</p>
<p><strong>el palo no está pa' cucharas. </strong>Clásica frase a la que se apela para referirse a una lamentable situación pecuniaria o a una carencia de recursos tal que impide incurrir en gastos excesivos o inversiones riesgosas. </p>
<p><strong>el que fía no está. </strong>Mala fórmula para excusar la ausencia de políticas crediticias en una cigarrería, cantina, tenderete o mercado de barrio. </p>
<p><strong>el que no hace los goles los ve hacer.</strong> Adagio extraído de la cultura futbolística, en donde se afirma que quien no se apreste a la inmediata ejecución de una acción verá como otros la llevan a cabo antes que él, con toda la carga de acontecimientos negativos y dolorosos que ello acarrea. </p>
<p><strong>el que nunca ha tenido ganado hasta la mierda lo embiste.</strong> Triste y certera frase en la que se alude a lo sorpresiva y extraña que puede resultar una situación no familiar para quien la desconoce. </p>
<p><strong>el que se quedó se quedó.</strong> Fórmula empleada preferencialmente por conductores de buses intermunicipales o por padres de familias numerosas para indicar la inminencia de un último llamado a quienes se apresten a abordar un medio de transporte determinado.</p>
<p>Véase busetero, cebollero, flota, dietético.</p>
<p><strong>el que se va para Barranquilla, pierde su silla. </strong>Variable bogotana del clásico "el que se va para Sevilla pierde su silla". El hecho de que ésta haga alusión a una ciudad caribeña resalta las diferencias irreconciliables entre el cachaco puro y el conocido 'costeño'. </p>
<p><strong>el que tiene para el whisky; tiene para el hielo. </strong>Fórmula discreta de invitar al interlocutor a la generosidad y a la supresión de cualquier conato de tacañería o apocamiento.</p>
<p>Véase michicato, whiskéy. </p>
<p><strong>el teléfono no es para hacer visita. </strong>Clásica enseñanza de padre de familia tacaño, empleada para indicar a sus vástagos la inmediata necesidad de dar por suspendida una conferencia telefónica. La llegada de cargos fijos, y el hecho de que la creencia popular de que después de algún tiempo de charla ambos abonados tenían que correr con los gastos de la comunicación, han dado al traste con el argumento.</p>
<p><strong>el último y nos vamos.</strong> De acuerdo con los más célebres bogotánologos una de las tres mentiras utilizadas en el contexto de bares, tabernas, cantinas y chicherías para solicitar una ración final de alcohol. Quien emplea tal expresión subestima el poder seductor de la bebida, suponiendo que su voluntad le permitirá ser capaz de no ceder ante una oferta más. Tal frase también es usada para disuadir al extenuado 'barman' o cantinero de cerrar a tan tempranas horas, bajo la promesa de marcharse tras el consumo del licor final. </p>
<p><strong>en par patadas. </strong>Fórmula popular para aludir a un hecho de simple y rápida ejecución. </p>
<p><strong>en qué familia íbamos.</strong> Expresión común entre individuos dados a la habladuría infundada. Se utiliza para retomar, tras un forzoso receso, la senda de la calumnia, la injuria y el chismorreo recreativo.</p>
<p><strong>en tiempo de guerra, cualquier hueco es trinchera.</strong> Símil castrense de ayuntamiento sexual, cuyo uso es común entre individuos ávidos de saciar sus apetencias de dicho tipo, y sumidos en una preocupante sequía afectiva, para excusar su poca selectividad a la hora de procurarse una pareja. En ella se equiparan los extensos periodos de abstinencia sexual a la angustia experimentada por un soldado a la hora de eludir una lluvia de perdigones, en el marco de una confrontación bélica. </p>
<p>Véase no se la come ni el óxido, bagre.</p>
<p><strong>en un dos por tres. </strong>Con la llegada de la comunidad libanesa y hebrea a la capital, durante las décadas de los 30 y 40 del siglo XX, se hizo común la estrategia de ventas tipo bazar con la consigna 'pague dos, lleve tres'. Debido al flujo y a la forma con la que la mercancía se evaporaba de los anaqueles, se afincó la creencia popular de que un 'dos por tres' era sinónimo de velocidad. La popularidad del concepto dio lugar al surgimiento, en la década de los 80, de una cadena de minimercados denominada Rapidtiendas 2 x 3. </p>
<p>Véase avivato, en par patadas, turco.</p>
<p><strong>es más macho un timbre. </strong>Fórmula directa para poner en tela de juicio la virilidad de un individuo. Se fundamenta en la equiparación del dulce y agudo resonar de una bocina o campana, instaurados en la puerta de un hogar, al alcance de quien quiera accionarla, a la masculinidad del personaje en cuestión. </p>
<p>Véase cacorro.</p>
<p><strong>es mejor que digan que uno es un hijueputa a que uno es un huevón. </strong>Adagio popular en el que se privilegia la sagacidad, acompañada del posible mal concepto que ésta pueda acarrear en el individuo, a la bondad, a su vez, acompañada de la idea de que el sujeto en cuestión obra con ingenuidad.</p>
<p><strong>escóndase, que llego la basura.</strong> Fórmula humillativa para despedazar sin compasión la autoestima de un individuo al compararlo con los desechos a diario recogidos por los recolectores de desperdicios. </p>
<p><strong>ese huevito quiere sal.</strong> Expresión de gusto dudoso con la que algunos miembros de la comunidad masculina suelen señalar a una dama a la que supone ávida de amancebamiento. </p>
<p>Véase gala, garra, guayigol, mamacita.</p>
<p><strong>eso no da plata. </strong>Consigna típicamente materialista empleada por individuos descreídos de la importancia de los saberes humanistas, en contraprestación a las ciencias exactas y económicas. Es usada, sobre todo, por padres en procura de disuadir a sus descendientes de la tentativa de formarse profesionalmente en una disciplina artística. </p>
<p><strong>eso no lo hace ni Mandrake.</strong> Fulminante y desobligante forma de eludir una tarea o responsabilidad por considerarla imposible.</p>
<p><strong>¿eso sí quién lo manda? </strong>Fórmula recriminatoria empleada para castigar en forma verbal a quien por su propia voluntad se haya visto involucrado en una situación en donde su bienestar se haya visto comprometido. </p>
<p><strong>eso va en gustos, como el que come mocos.</strong> Escatológica e irónica expresión con la que se acoge la diversidad de criterios, basada en un singular ejemplo gastronómico, al que la comunidad científica denominan 'piofagia'. </p>
<p><strong>esto es cuestión de pandebono. </strong>Verso extractado de una afamada canción de la bella canción caucana del grupo 'Nietschze', cuya traducción literal al idioma germánico sería "das ist pandebonen frage". Según algunos filósofos bogotanólogos las implicaciones de la adición de bocadillo al clásico pandebono de dicha zona del país no han sido a la fecha medidas por nadie.</p>
<p><strong>¡esto no es un hotel! </strong>Odiosa exclamación propia de madres o padres de familia enojados por los consuetudinarios arribos de sus retoños al hogar a imprudentes horas de la madrugada, o por las horas imprudente en que éstos se despiertan.</p>
<p><strong>fiar es cosa ingrata: se pierde el amigo, se pierde la plata. </strong>Sabio adagio con el que se invita a los comerciantes naturalmente generosos a reconsiderar las desventajas de una política de créditos abiertos. </p>
<p><strong>¡flaca: tírame un hueso! </strong>Fórmula de halago callejero empleada por miembros de la clase obrera para halagar las virtudes físicas de una dama delgada. </p>
<p>Véase ruso, piropo.</p>
<p><strong>fresco, que usted sabe cómo soy yo.</strong> Demostración verbal de complicidad utilizada entre compinches para denotar absoluta entrega y fidelidad a prueba de fallas. Su uso es común entre colegas a la hora de cubrir una falta u omisión menor.</p>
<p>Véase fresas, pa' las que sean.</p>
<p><strong>fue por canela y le dieron clavo. </strong>Curioso juego de palabras basado en una triste paradoja. El término alude a la curiosa polisemia del término clavo, que bien puede significar un popular condimento, que en efecto suele acompañar a la canela en el popular chocolate santafereño, pero que a la vez puede referirse a una jodienda sexual forzada. Por tanto la figura señala a un caballero o dama que, yendo en busca del popular comestible, termina recibiendo una severa tanda de embates fálicos.</p>
<p><strong>habla hasta por los codos. </strong>Fórmula despectiva para aludir a un individuo cuya costumbre es la de hablar en demasía hasta hartar o aturdir a sus interlocutores, quienes claman por que guarde silencio. </p>
<p><strong>hagámonos pasito.</strong> Burla fórmula de llamado a la tregua o a la agresión controlada entre dos contendores.</p>
<p><strong>hágase el marica, que así se queda.</strong> Hostil expresión cuyo fin principal es disuadir al interlocutor de fingir ingenuidad ante un hecho o situación patente. La expresión 'hacerse el marica' equivale a la menos agresiva 'hacerse el loco', la que a su vez puede equipararse con 'hacerse el inocente.</p>
<p><strong>hoy no fío: mañana sí. </strong>Consigna de común utilización en pegatinas adheridas a las vitrinas de tiendas de barrio y expendios de cerveza. La afirmación -que en sí misma reviste una permanente contradicción- es sin duda antipática. </p>
<p><strong>hoy no fío ni presto envase.</strong> Firme indicación con respecto a las políticas crediticias, y de tenencia y arrendamiento de inventario de recipientes empleados para el transporte de las bebidas etílicas y gaseosas. </p>
<p><strong>jala más pelo de cuca que cable de buque.</strong> Contundente comparación en la que el inmenso poderío encerrado por las pilosidades genitales de una dama, se deviene mucho mayor que el de un remolque marino. Es utilizado para referirse a un individuo cuya voluntad -por causa de sus ímpetus amorosos- ha sido reblandecida y sometida por los encantos de una dama. </p>
<p><strong>¡la madre! </strong>Exclamación de inconformidad o descontento para con una situación determinada. </p>
<p><strong>la madre que sí. </strong>Fórmula de juramento. </p>
<p><strong>la peor diligencia es la que no se hace. </strong>Falsa fórmula de consolación preventiva utilizada por quien, pese al mucho temor que le presupone el llevar a cabo una determinada gestión, se encuentra decidido a llevarla a cabo.</p>
<p><strong>la puntica, no más. </strong>Al lado de 'el último y nos vamos' y de 'mañana le pago' otra de las clásicas mentiras estampadas en cartelones de cantina. Alude a la intención de contenerse al momento del ayuntamiento carnal, insertando tan sólo el aparato fálico del caballero en la cavidad vaginal, con el propósito de mantener una falsa castidad en la presunta doncella, o de evitar una posible concepción indeseada. El recurso, aunque conocido de sobra, sigue siendo repuesto indistintamente por adolescentes y adultos a la hora de obtener sus propósitos sexuales.</p>
<p><strong>las cuentas claras, y el chocolate espeso. </strong>Voz manida utilizada para llamar al interlocutor a llevar un recuento contable y pormenorizado de cada uno de los compromisos, ingresos y egresos de una sociedad.</p>
<p><strong>¿le anotó placas? </strong>Forma de interrogación propia de la década de los 90 del siglo XX, empleada para equiparar el acto de obtener los datos de contacto de una potencial manceba con la que pueda concertarse una cita, con el de los policías de tránsito al tomar atenta nota de la identidad de un infractor. </p>
<p>Véase cotice, levante.</p>
<p><strong>le falta mucho pelo pa' moño. </strong>Expresión amparada en la jerga de salón de belleza y empleada para hacer referencia a quien aún no goza de la madurez necesaria para la ejecución de un determinado oficio.</p>
<p><strong>¿le gusto? ¿le debo? ¿o se le perdió uno igualito? </strong>Expresión amenazante empleada por quien se siente imprudentemente observado por alguien.</p>
<p><strong>le llenaron la barriga de huesos.</strong> Expresión rayana en la obscenidad, empleada para aludir a quien se encuentra, quizá contra su voluntad y por su actuar ingenuo o descuidado, en estado de gravidez. </p>
<p><strong>¿le va a enseñar a su papá a hacer hijos?</strong> Especie de cuestionamiento usado para evidenciar y sopesar la inexperiencia de quien presume de ser avezado en una lid determinada, en contraposición al verdadero conocimiento empírico de quien está convencido de ser mucho más experto que su interlocutor. </p>
<p><strong>le vieron la cara. </strong>Usase para aludir a quien debido a su aspecto ingenuo ha sido objeto de una estafa. Es una forma abreviada y suavizada, que encierra un concepto similar a "le vieron la cara de huevón".</p>
<p><strong>les da uno la mano y le cogen el codo. </strong>Fórmula de corte anatómico para aludir al descarado acto de sacar excesivo provecho de una colaboración desinteresada, perjudicando en forma directa a quien de manera voluntaria intenta cumplir con la premisa humanitaria de socorrer al desvalido. </p>
<p><strong>lo que es la abundancia de escasez.</strong> Paradójica manera de referirse con ironía a una extrema condición de carencias pecuniarias.</p>
<p><strong>los de atrás son los que recochan.</strong> Cristalización verbal de un concepto aferrado en nuestra cultura popular de colegio, en donde se suele pensar que -por regla- siempre son los alumnos apostados en las filas traseras de salones de clase y autobuses escolares quienes en mayor grado promueven brotes de desobediencia, vandalismo e indisciplina.</p>
<p><strong>mañana le pago. </strong>Clásica promesa propia de quien, confiado tal vez en la pronta llegada de un dinero del que no dispone al momento de solicitar un préstamo, asegura a su benefactor que éste le será revertido al día siguiente. Los escépticos suelen considerar -más bien- que la mencionada promesa es hecha a sabiendas de que ésta no será cumplida.</p>
<p><strong>más aburrido que mico en un bonsái. </strong>Triste tipificación de una desesperada situación de tedio, equiparable a la de un antropoide a quien el escaso tamaño del árbol en el que juguetea le impide ejecutar las piruetas adecuadas.</p>
<p><strong>más caliente que un negro en un baile.</strong> Expresión con la que se pretende equiparar la temperatura ambiental o de una sustancia, o el estado de ánimo de uno o varios individuos, con el nivel de alegría experimentado por un individuo de raza negra en medio de una danza festiva.</p>
<p><strong>más cerrado que culo de muñeca. </strong>Figura despectiva a la que se acude al momento de criticar a un individuo hermético y poco abierto a la interacción, comparándolo con las formas traseras de un juguete.</p>
<p><strong>más colgado que salchichón de tienda. </strong>Símil que equipara a un embutido guindante en un expendio de víveres de barrio a una situación comprometida y apurada, experimentada por un determinado individuo. </p>
<p><strong>más cansón que una tostada en un brasier. </strong>Alusión despectiva a un individuo o circunstancia insoportables, al compararlos con la presencia molesta y a la sensación de picor provocada por un las migas de un panecillo tostado en un sostén y su roce con las glándulas mamarias de una dama. </p>
<p><strong>más contento que policía estrenando bolillo. </strong>Comparación humorística de un estado de absoluta complacencia con aquel experimentado por un miembro de la fuerza pública al recibir una nueva pieza de su clásica herramienta de dotación. </p>
<p><strong>más feliz que Garavito en Divercity. </strong>Cruel y cómica fórmula de comparación con la que se alude a un estado de excitada alegría, similar al que podría experimentar el afamado Luis Alfredo Garavito, asesino y violador en serie de menores de edad, al internarse en uno de los más afamados lugares de diversión para infantes en la ciudad. </p>
<p><strong>más feliz que un marica con dos culos.</strong> Despectiva y discriminatoria forma con pretensiones cómicas, con el objeto de aludir a un estado de suma alegría, equiparable a la de un representante del homoerotismo, dotado por la naturaleza de un par de órganos de sensación sexual. </p>
<p><strong>más feo(a) que un carro por debajo.</strong> Odiosa y despectiva figura para ejemplificar la horripilancia de un individuo al comparársele con la estructura mecánica de un vehículo automotriz.</p>
<p><strong>más largo que una semana sin carne.</strong> Forma ilustrativa de aludir a una medida excesiva de tiempo, cuyo trasfondo esconde una suerte de proclama antivegetariana.</p>
<p><strong>más malo que pegarle a la mamá. </strong>Hipérbole empleada para describir a un individuo caracterizado por sus malos procederes inveterados, equiparables a un fratricidio.</p>
<p><strong>más mamado que chupo de guardería. </strong>Expresión que denota agotamiento máximo, a partir de la comparación entre el estado de extenuación experimentado por el individuo en cuestión, y el nivel de magullamiento y deterioro del que es objeto un biberón, después de haber sido aprovechado por la totalidad de párvulos alojados en un pabellón de lactantes. </p>
<p><strong>más ordinario que un entierro en volqueta. </strong>Cómica expresión en la que se equipara la ramplonería de un individuo, situación, objeto o hecho determinado, con la de un hipotético cortejo fúnebre llevado a cabo en tan prosaico vehículo. </p>
<p><strong>más ordinario que marrano comiendo ponqué. </strong>Fórmula cómica para aludir a la ramplonería de un individuo, equiparándola con un cerdo alimentándose con alguna fina pieza de repostería. </p>
<p><strong>más ordinario que un yogurt de yuca. </strong>Expresión peyorativa para aludir a las maneras burdas de un individuo o a la escasa calidad de un producto determinado, al compararlo con una bebida láctea extraída del típico tubérculo tropical.</p>
<p><strong>más perdido que Adán el día de la madre. </strong>Alusión bíblica a la condición de orfandad experimentada por quien, de manera paradójica, es considerado el padre de la humanidad.</p>
<p><strong>más perdido que cachaco en playa.</strong> Certero símil en el que se compara un estado de extrema desubicación con la extraña presencia de un clásico bogotano raizal en inmediaciones de algún predio costero, afectado por las veleidades del clima, la ausencia de prendas adecuadas para tal espacio y a sus nulas habilidades en los deportes acuáticos.</p>
<p><strong>más perdido que el hijo de Límber. </strong>Fórmula de muy dudoso gusto con la que se alude a un individuo u objeto extraviado, al equipararlos con la misteriosa muerte del hijo del pionero de la aeronáutica Charles Lindbergh. La pésima pronunciación del apellido ha contribuido a que para muchos los orígenes del concepteo sean dudosos.</p>
<p><strong>más perdido que un piojo en una rodilla.</strong> Expresión burlona con la que se señala un estado de absoluta desubicación padecido por un determinado individuo.</p>
<p><strong>más picado que muela de gamín. </strong>Eufemismo empleado para referirse a un individuo orgulloso y arrogante. El término 'picado (léase 'picao') alude a un hombre o mujer pretenciosos. El ingrediente adicional de 'muela de gamín' se refiere al deteriorado estado de salud periodontal de los habitantes de las calles citadinas. </p>
<p><strong>más raro que un perro a cuadros. </strong>Coloquial y cómica fórmula para aludir a la extrañeza o singularidad de un ser al compararlo con un representante de la especie canis lupus familiaris de piel ajedrezada. </p>
<p><strong>más recostado que la pobreza.</strong> Realista y cruda frase en la que se ilustra la directa relación entre el grado de descaro de un individuo, de acuerdo con el nivel de desesperación económica en el que éste se encuentre. </p>
<p><strong>más se perdió en el diluvio, y nada era mío. </strong>Débil fórmula de consuelo empleada para minimizar las consecuencias de una evidente y apocalíptica tragedia. </p>
<p><strong>más sentido que un bambuco. </strong>Dícese de quien padece de excesivos sentimentalismos o de una marcada tendencia a la irritabilidad, actitud equiparable al alto grado de emotividad del ritmo en cuestión.</p>
<p><strong>más tragado que calzoncillo de ciclista. </strong>Fórmula análoga al más tragado que media de torero, en la que se utiliza como base el reconocido deporte nacional cuyo periodo de esplendor para el país tendría lugar en los ya lejanos años 80 del siglo XX.</p>
<p><strong>más tragado que media de torero.</strong> Expresión extraída del diario acontecer de la tauromaquia, empleada para aludir a la condición de embelesamiento experimentada por quien se encuentra prendado de un determinado individuo.</p>
<p><strong>mata y come del muerto.</strong> Usase para aludir a quien -al haber sido desairado o haberse enterado de que uno de los suyos ha sufrido un abominable ataque- está dispuesto a ejercer una cruel y desmedida venganza contra el agresor. </p>
<p><strong>me cortaron los servicios por exceso de pago.</strong> Irónica justificación para la suspensión súbita de un determinado servicio público, a causa de mora o insuficiencia al momento de cancelarlo.</p>
<p>Véase arrancado, vaciado.</p>
<p><strong>¡me extraña!</strong> Expresión de desasosiego y defraudación resultante de una actitud inesperada por parte de alguien a quien se consideraba digno de confianza. Es usado también para amonestar a quien pone en tela de juicio la honorabilidad o idoneidad del hablante. </p>
<p><strong>me hace el favor y le baja al tonito. </strong>Llamado firme y severo al respeto por parte del interlocutor a un hablante cuyas palabras o tono de voz comienzan a cruzar los linderos de la decencia.</p>
<p><strong>me hace el favor y me da sencillito.</strong> Solicitud un tanto descortés -por lo general procedente de un transportador público, de un vendedor de cigarrería o de un comerciante informal- cuyo propósito es exigir papel moneda en baja denominación, en el marco de una transacción comercial de bajo cuño.</p>
<p>Véase busetero, cebollero, dietético, ejecutivo.</p>
<p>me hace el favor y me da sueltico. </p>
<p>Véase me hace el favor y me da sencillito.</p>
<p><strong>me han mirado feo y con ojos más lindos. </strong>Expresión de desdén empleada para menoscabar un gesto hostil procedente de un individuo al que se considera insignificante. </p>
<p><strong>me importa un soberano culo. </strong>Soez y profana exclamación extraída del saber popular, y premisa fundamental de la doctrina conocida como importaculismo. Al agregar el término soberano se añade un carácter transgresor a la expresión.</p>
<p>Véase importaculismo.</p>
<p><strong>me pateó el sereno. </strong>Expresión de angustia para denotar el malestar consecuente a una salida al gélido clima capitalino tras una copiosa bebeta.</p>
<p><strong>me trae alguito. </strong>Clásica fórmula de mendicidad empleada por quien, a las puertas de un viaje o salida de su interlocutor, le espeta algún tipo de solicitud incómoda de un encargo, por lo general comestible. </p>
<p>Véase garoso.</p>
<p><strong>miando fuera del tiesto. </strong>Particular y odiosa figura retórica, con la que se alude a un estado de ignorancia, desconocimiento o ingenuidad de un individuo con respecto a una determinada situación o saber. En ella se equipara la poca asertividad con el hecho de dirigir el flujo urinario lejos de la boca del recipiente destinado para tales fines.</p>
<p><strong>mortal pa'l pecho. </strong>Anacrónica expresión -propia de los años 80 del siglo XX- empleada para aludir a una situación fatal o desagradable. </p>
<p><strong>mucho tilín tilín y nada de paletas. </strong>Fórmula despectiva para referirse a quien -pese a los muchos aspavientos por él ejecutados- suele obtener resultados desafortunados, pobres o nulos en la comisión de un objetivo determinado. </p>
<p><strong>mugre que no mata, engorda. </strong>Sabio adagio empleado para tranquilizar a quien se halla indeciso a la hora de consumir un comestible contaminado o indebidamente aseado.</p>
<p></p>
<p><strong>mujer que no joda es hombre, o tiene mozo.</strong> Misógina y sexista expresión, en la que de manera arbitraria y no comprobada se generaliza con respecto al temperamento femenino y su supuesto talante incisivo e irritante.</p>
<p><strong>murió y fue horrible.</strong> Execrable voz lastimera con pretensiones cómicas para aludir al funesto desenlace de una situación determinada. </p>
<p><strong>¡nanay cucas! </strong>Expresión de negatividad de origen y procedencia incierta. Según algunos alude al momento en que se agotan de una alacena o mostrador las galletas de color negruzco y forma redonda, de común utilización en buena parte del gran Caldas. Otras mentes, más suspicaces, suponen que la palabra 'cuca' en este contexto tiene una acepción distinta, alusiva al genital femenino.</p>
<p><strong>negro, ni el teléfono. </strong>Abominable frase de corte racista, empleada para indicar el repudio de un individuo para con los miembros de la raza predominante en el continente africano. </p>
<p><strong>¡ni por el putas! </strong>Rotunda y taxativa fórmula de negación.</p>
<p><strong>ni que estuviéramos bravos. </strong>Amigable aunque ramplona fórmula de aceptación a una petición determinada. </p>
<p>Véase pa' las que sean.</p>
<p><strong>ni raja ni presta el hacha.</strong> Expresión despectiva, comúnmente atribuida al individuo que además de poco colaborador hace gala de un fastidioso egoísmo. </p>
<p><strong>¡no alcanzo!</strong> Fórmula de excusa, por lo general falsa, esgrimida por los vendedores informales de establecimientos tipo San Andresito, o en expendios de bienes de contrabando, para indicar al potencial comprador que el margen de negociación y de descuentos ya ha alcanzado el límite mínimo posible. </p>
<p>Véase chimbo, chiviado, retacar, líchigo, tumbe.</p>
<p><strong>no está ni tibio, papito. </strong>Burda voz, por lo general empleada por representantes del género femenino, para indicar al interlocutor lo equivocado de su concepto con respecto a una situación determinada.</p>
<p><strong>no hablo inglés, pero lo entiendo. </strong>Despropósito conceptual con el que algunos individuos pretenden esconder su absoluta ignorancia con respecto al dominio de la lengua anglosajona. Suele verse acompañado, en las hojas de vida, de especificaciones porcentuales con respecto al conocimiento del idioma en cuestión del tipo: Inglés, 54%, como si el manejo de un lenguaje pudiera cuantificarse de manera tan precisa, en lo que constituye una paradójica escala de medir lo que no es mesurable.</p>
<p><strong>no haga bizcos, que se queda así.</strong> Advertencia severa en cuanto al peligro que para la salud física puede representar el incurrir en muecas antipáticas para con el interlocutor, quien, por lo general está a las puertas de arremeter contra el espontáneo gesticulador. </p>
<p><strong>no le cabe ni un tinto.</strong> Típica descripción de un estado crítico de hacinamiento, en el que se acude a la figura simbólica de la bebida cafeínica nacional por excelencia. </p>
<p>Véase cebollero, dietético, ejecutivo, transmilleno.</p>
<p><strong>no levanta un polvero. </strong>Forma despreciativa de referirse a un caballero o dama cuyo éxito para con el género opuesto es escaso o inexistente. </p>
<p>Véase levante.</p>
<p><strong>no lo hay. </strong>Extraña expresión propia de comerciante informal empleada para indicar la ausencia de un producto en su inventario. </p>
<p><strong>no me abra los ojos, que no le voy a echar gotas.</strong> Advertencia cuyo aparente tono oftalmológico tiene propósitos similares a la clásica "no me haga bizcos que se queda así".</p>
<p><strong>no me alegro, ¡pero sí me da un fresquito...! </strong>Manifestación de júbilo vergonzante por la desgracia de un enemigo o de un individuo que otrora hubiese afectado al hablante. </p>
<p><strong>no me crea tan pendejo. </strong>Expresión de sorpresa utilizada para aludir a una situación o hecho sorprendente. </p>
<p><strong>no me dio ni la hora. </strong>Aceptación estoica y resignada del rechazo propinado por un individuo (por lo general del sexo opuesto) a una insinuación amorosa.</p>
<p>Véase no levanta un polvero.</p>
<p><strong>no pregunte.</strong> Que entre menos sepa, mucho mejor. Exhortación a mantenerse ignorante con respecto a ciertos hechos que pueden comprometer la integridad física, la tranquilidad, la honra o la vida del interlocutor.</p>
<p><strong>no pueden ver a un pobre acomodado. </strong>Exclamación en la que se hace visible la lucha de clases, y las fuerzas encontradas de la superación por parte de los oprimidos y el deseo de las castas hegemónicas de mantenerse en su lugar de privilegio.</p>
<p>Véase todo lo del pobre es robado.</p>
<p><strong>no se busque una muerte pendeja. </strong>Llamado a la cautela o fórmula de advertencia por lo general lanzada a quien -por causa de sus acciones descaradas o imprudentes- está haciéndose a la antipatía o a la enemistad de otro individuo.</p>
<p><strong>no se pierde ni la corrida de un catre. </strong>Frase con la que se ejemplifica el carácter curioso, investigativo e inquisitivo de un individuo en ejercicio de su legítimo derecho a la información. </p>
<p><strong>no se vaya, que esto se compone. </strong>Súplica -por lo general empleada en el marco de una fiesta en donde la deserción de los invitados es inminente y amenaza ruina-, o cuando una empresa determinada se halla al borde del naufragio. </p>
<p><strong>o sea que le salí a deber.</strong> Fórmula de protesta en la que -tras haberse prestado para servir a uno de su semejantes- la situación sufre un paradójico giro, poniendo al benefactor en situación de desventaja, y convirtiendo al menesteroso en su verdugo.</p>
<p><strong>¡oigan a este! </strong>Antioqueñismo importado a la capital con el que se pone en tela de juicio la veracidad o la cordura de un individuo después de haberle oído proferir algún desaguisado. </p>
<p>Véase ¡cómo ño moñito!</p>
<p><strong>¡oigan a mi tío!</strong> Extraña expresión de origen antioqueño para señalar lo equivocado del concepto emitido por uno de los presentes en una determinada conversación.</p>
<p><strong>ojo al ojo que es de vidrio. </strong>Vulgarismo para indicar a los presentes la necesidad de prestar particular atención a un concepto determinado.</p>
<p><strong>o todos en la cama o todos en el suelo.</strong> Consigna democrática de corte igualitario con la que se convoca a todos los miembros de una colectividad a ser objeto de beneficios o perjuicios equitativos.</p>
<p>Véase mamerto.</p>
<p><strong>orine feliz, orine contento. </strong>Pero orine por dentro. Refranil llamado a la puntería por parte de quien se apresta a hacer uso de los servicios sanitarios de un establecimiento, con el fin de indicarle la necesidad de no manchar el aro del retrete o el piso del lugar con su amarilloso líquido urinario. </p>
<p>Véase miando fuera del tiesto.</p>
<p><strong>pa' sus tres mierdas.</strong> Tríptica fórmula de maledicencia proferida para con un individuo, en el marco de una situación tensa. </p>
<p><strong>pa´ antier es tarde. </strong>Diacrónica expresión con la que se pretende indicar la urgencia en la ejecución de una determinada tarea. </p>
<p><strong>pa' las que sean. </strong>Gratificante, aunque por lo general falsa, expresión de incondicionalidad. </p>
<p><strong>pa' que lo lleve. </strong>Fórmula de disuasión empleada por vendedores informales para reforzar la idea de que el descuento conferido por éstos para su potencial comprador es suficiente motivo para que el negocio sea sellado sin titubeos. </p>
<p>Véase regatear, tumbe.</p>
<p><strong>pagan justos por pecadores. </strong>Clásica tipificación de las injusticias a diario cometidas para con una vasta mayoría de seres buenos, por una minoría involucrada en la comisión de faltas tipificadas y castigadas por la ley divina. </p>
<p><strong>¡páguele pieza! </strong>Exclamación propia de taxistas, conductores de autobús y transeúntes en general, al sorprender a un par de amantes en medio de un franco intercambio de caricias en la vía pública, previo al amancebamiento, y empleada con el objeto de invitarlos a hacer uso de los servicios hoteleros especializados en tales faenas. </p>
<p>Véase arrecho, busque motel, ganoso.</p>
<p><strong>para que no le cueste, no se recueste.</strong> Consigna de vitrina de droguería, dulcería o cigarrería, por lo general manuscrita y adherida con cinta pegante a la superficie del cristal de la estantería, para advertir a quien se pose sobre ella acerca de los peligros físicos y pecuniarios que para éste puede representar una eventual ruptura de la misma. </p>
<p><strong>pegarle su afinada. </strong>Alusión al acto de ajustar cuentas con un individuo o de acceder eróticamente al mismo. </p>
<p><strong>peló el cobre.</strong> Expresión tomada de la bisutería y del arte joyero, y empleada para tipificar el momento en que un individuo delata sus verdaderas intenciones, defraudando la confianza del hablante. Está basada en la prueba química consistente en determinar la pureza áurea de un supuesto metal precioso, cuyo resultado en ocasiones deriva en el descubrimiento de que el mayor porcentaje del mismo, es en realidad cuproso. </p>
<p><strong>perder es ganar un poco. </strong>Demagógica justificación expresada por el antaño director técnico del seleccionado futbolístico nacional para explicar sus salidas en falso, en el marco del torneo mundial del deporte en cuestión correspondiente al año 1994.</p>
<p><strong>pero disimule. </strong>Voz de alerta lanzada a quien está poniéndose en evidencia en la comisión de algún hecho imprudente o ilícito.</p>
<p><strong>picho en plata. </strong>Envidiosa manera de referirse a quien --a diferencia del hablante- ha sido bendecido por la fortuna. Usase, sobre todo, de manera despectiva.</p>
<p><strong>pide más que deme. </strong>Utilizase para aludir a un individuo o institución en extremo exigente y pedigüeña. </p>
<p>Véase garoso. </p>
<p><strong>píntemela, que yo se la coloreo. </strong>Expresión belicosa empleada para convocar al interlocutor a dar inicio a una contienda callejera. Téngase en cuenta que -pese a que la expresión indica lo contrario- en realidad los términos 'pintar' y 'colorear' son sinónimos, por lo que sería más correcto y menos burdo optar por un 'dibújemela, que yo se la coloreo'.</p>
<p><strong>piyama de madera. </strong>Burda expresión de corte cómico y a la vez macabro para aludir a un ataúd. </p>
<p><strong>plata en mano, culo en tierra. </strong>Fórmula estricta de exigencia del uso de papel moneda en efectivo, en el marco de una transacción comercial, o de algún convenio laboral. </p>
<p><strong>por ahí no se nos dieron las cosas.</strong> Expresión clásica de la jerga balompédica para endilgar la culpa de un resultado desafortunado al azar. </p>
<p><strong>por eso estamos como estamos. </strong>Clásica fórmula de acusación de un ciudadano al otro, consistente en inculpar al interlocutor de una conducta endémica, y en responsabilizar a dicha conducta de todos los problemas del entorno.</p>
<p><strong>por la plata baila el perro. </strong>Certera afirmación en la que se hace visible la casi absoluta devoción de la humanidad para con el dinero. </p>
<p><strong>¡por la sombrita! </strong>Solicitud encarecida de moverse con cuidado en un determinado espacio o contexto. </p>
<p><strong>¿por qué no va y mira si ya puso la marrana?</strong> Burda fórmula para solicitar de manera acaso cómica a un individuo el abandonar un determinado lugar, en aras de la privacidad propia. Debido a su excesivo uso, la expresión, de origen campesino ha ido perdiendo gracia. </p>
<p><strong>por plata no se preocupe, que plata no hay.</strong> Prueba viva de la capacidad humorística del bogotano para contraponerse a las adversidades monetarias mediante el uso cáustico de la ironía. </p>
<p><strong>primero fue lunes que martes.</strong> Especie de comparación escalada y jerárquica acerca de la prominencia y experiencia de un individuo en un determinado círculo. </p>
<p><strong>queda sirviendo pa' tres cosas. </strong>Ridícula e innecesaria expresión, por lo general empleada a guisa de chiste, con el objeto de referirse a que la utilidad de un determinado utensilio está reducida a 'nada, nada y nada'.</p>
<p><strong>¿qué hacemos? ¡Pues, empanadas que es lo que más se vende! </strong>Expresión odiosa con pretensiones cómicas, empleada como fórmula de respuesta para satirizar a quien pregunta cómo proceder en una determinada situación.</p>
<p><strong>¿qué hay pa´hacer? </strong>Clásica pregunta de viernes en la tarde o de sábado, provocada por la desocupación de los hablantes, en busca de alguna actividad entretenida por desempeñar en el marco de un fin de semana. </p>
<p>Véase desparche.</p>
<p><strong>¿qué max, betamax? </strong>¡Nada, empanada! Fórmula de pregunta y contestación fundamentada en versos simples, rezago de aquellos lejanos años 80 en los que Colombia se ufanaba de ser uno de los pocos territorios en donde el uso del sistema de videocintas tipo beta era generalizado.</p>
<p><strong>quedé más lleno que el hijo de la sirvienta.</strong> Arribista fórmula para aludir a un estado de absoluto hartazgo, de acuerdo con algunos, sólo posible a quien por su relación de consanguinidad con una cocinera suele recibir de ella el mayor número posible de alimentos. </p>
<p><strong>regalado hasta un puño. </strong>Paupérrima y mendicante consigna que justifica la típica tendencia de los bogotanos a hacer largas filas, siempre y cuando el premio final sea un objeto gratuito. </p>
<p><strong>regular, tres cuartos.</strong> Usase como respuesta a un interrogante acerca del bienestar del interlocutor. Se fundamenta en los códigos utilizados para describir el nivel de cocción de un producto cárnico.</p>
<p><strong>roba más que el gobierno. </strong>Cómica expresión empleada para aludir a un individuo de probada deshonestidad. Surge en virtud del triste halo de corrupción atribuido por muchos bogotanos para con las entidades públicas.</p>
<p><strong>sale pa' pintura. </strong>Voz coloquial y un tanto vulgar indicativa de la culminación satisfactoria de un trabajo. </p>
<p><strong>se cree la última Coca-Cola del desierto.</strong> Expresión de corte extranjerista en la que se da cuenta la creencia generalizada del pueblo bogotano en cuanto a que el refresco por excelencia es la bebida carbonatada en cuestión. Se emplea para aludir a un individuo arrogante. </p>
<p></p>
<p><strong>se despide más que circo pobre.</strong> Dícese de aquel individuo que -al no tener una genuina voluntad de marcharse- suele decir adiós con el fin de que sus contertulios o anfitriones lo disuadan de una inexistente intención de emprender la retirada. Un afamado circo nacional ha sido claro exponente de esta doctrina al acuñar el lema comercial de 'y después no digas que no te avisamos'.</p>
<p><strong>se las pisa, y pregunta de quién son. </strong>Fórmula en extremo tosca para aludir a un individuo distraído, o desprovisto de habilidades intelectuales o cognitivas. </p>
<p><strong>se le apareció la virgen.</strong> Usase para aludir a quien sin explicación ha sido bendecido por la fortuna. La expresión es una muestra clara de la fe católica, arraigada en la mayor parte del pueblo bogotano. </p>
<p><strong>se le corrió el champú. </strong>Expresión que bien puede aludir a un individuo afligido por alguna patología psiquiátrica, o convertido, por alguna situación fortuita en espontáneo homosexual.</p>
<p><strong>¡se le dijo! ¡se le advirtió! </strong>Entrañable expresión de reprimenda empleada para recriminar a quien desoyó un consejo. En principio fue empleada por el célebre humorista uruguayo Eberth Castro. Tristemente el término sería arrebatado del saber popular por las garras del comediante Andrés López, al comienzo del siglo XXI para sus espectáculos ególatras de 'stand-up comedy'.</p>
<p><strong>se le moja la canoa. </strong>Expresión de origen caribeño utilizada para aludir a quien -en el marco de una faena etílica- da un vuelco abrupto y transitorio a su orientación sexual, incurriendo en actos públicos de homoerotismo. </p>
<p><strong>se le salen las plumas. </strong>Dícese de quien de manera abrupta, comienza a desplegar maneras y ademanes afeminados. </p>
<p><strong>se le salta el cambio. </strong>Véase se le moja la canoa, se le salen las plumas, se le corre el champú.</p>
<p><strong>¡se le tiene!</strong> Expresión propia de comerciante informal habilidoso o de vendedor de repuestos para confirmar a su potencial cliente acerca de la reserva en bodega de un bien por el que éste haya indagado.</p>
<p>Véase reducidor, regatear, tumbe.</p>
<p><strong>se le tiene en cuenta pa'l día del gamín. </strong>Expresión de muy dudoso gusto usada para recriminar a un individuo determinado por su tacañería a la hora de entregar al hablante una dádiva o limosna. </p>
<p><strong>¡se les quiere! </strong>Expresión de afecto un tanto venida a menos, y popularizada al comienzo del siglo XX por Mario Muñoz, vocalista de la banda capitalina de ska Doctor Krápula. </p>
<p><strong>se lo pasaron por la galleta. </strong>Curiosa expresión cuyos orígenes suelen ser ignorados para la mayoría de quienes la emplean. Alude al hecho de desconocer la autoridad o el concepto de alguien con respecto a una decisión cualquiera. 'Galleta' es una expresión coloquial con la que se alude a un orificio visible en alguna prenda de vestir, por lo general un calcetín.</p>
<p><strong>se me cuida. </strong>Cariñosa fórmula para invitar al interlocutor a ser prudente y cauto. Se utiliza con mucha frecuencia como voz cliché de despedida. </p>
<p><strong>se pierde, pero se goza. </strong>Prueba hablada del optimismo del bogotano, quien aun viéndose enfrentado a situaciones apocalípticas e imposibles de resolver, antepone una sonrisa a la desgracia galopante. </p>
<p><strong>se roban un mojado. </strong>Tipificación certera y preocupante acerca de la tendencia al latrocinio y la corrupción de algunos habitantes del bello suelo bogotano.</p>
<p>Véase choro, liso, rata.</p>
<p><strong>se tiraron al chino.</strong> Expresión lastimera y quejumbrosa empleada cuando un individuo -por lo general en sus días de preadolescencia o adolescencia- es inducido por alguien más adulto hacia comportamientos sexuales promiscuos, hacia conductas delictivas o drogodependientes. </p>
<p>Véase asaltacunas, cacorro.</p>
<p><strong>se toma la sopita. </strong>Fórmula cómica para aludir al evidente sobrepeso de un individuo, fundamentada en la creencia de que el consumo de tal tipo de alimentos incrementa el volumen graso del cuerpo.</p>
<p><strong>señor: ¿me lleva por 500?</strong> Fórmula de súplica muy común entre los desempleados bogotanos, quienes, para satisfacer su necesidad de transportarse por la intrincada topografía citadina, se ven avocados a apelar a la generosidad de los conductores de autobuses de servicio público para obtener un sustancial descuento en el importe del tiquete de viaje.</p>
<p><strong>si como camina cocina, me le como hasta el pegao. </strong>Vulgar forma de halago empleada -en teoría- para resaltar la elegancia seductora en el contoneo de una dama al desplazarse. El efecto provocado por el supuesto coqueteo, suele ser contrario al esperado y deriva en una mirada de desprecio y fastidio.</p>
<p><strong>si es ya es ya.</strong> Voz con la que se pretende señalar la imperiosa urgencia de ejecutar una determinada acción.</p>
<p><strong>si no la caga a la entrada, la caga a la salida. </strong>Escatológica expresión empleada para aludir a quien no es de fiar.</p>
<p><strong>si sigue timbrando lo sigo llevando. </strong>Cruel expresión propia de conductor de autobús, empleada para desalentar el uso del timbre empleado para indicar a éste la necesidad de hacer una parada.</p>
<p>Véase busetero, cebollero, dietético.</p>
<p><strong>siéntese... que parados sólo trabajan los peluqueros y el pipí de los hombres. </strong>Fórmula poco cordial para invitar a un empleado a tomar asiento, equiparando la posición contraria a la elongación del miembro viril y sus cuerpos cavernosos, o al oficio de un estilista. </p>
<p><strong>¡sí! ¡Cómo no!</strong> Clásica frase en la que, de manera irónica y falta de fe, un individuo intenta poner de manifiesto su poca fe en las afirmaciones de su interlocutor. </p>
<p><strong>siga ud. </strong>Amable abreviatura empleada en restaurantes de dudosa categoría para invitar a los clientes a ingresar a éstos de manear libre y confiada. </p>
<p><strong>sóbese, que no hay pomada. </strong>Agresivo llamado al estoicismo y la resignación, para con quien -por su propia voluntad o por el destino mismo- se ve comprometido en una situación desfavorable. </p>
<p><strong>sobrado de lote. </strong>Expresión propia de la década de los 80 del siglo XX para aludir a una situación de holgura de un individuo en un determinado contexto. </p>
<p><strong>solicite su crédito, que nosotros con gusto se lo negamos.</strong> Ingeniosa, cómica y muy cortés fórmula para indicar a alguien la política de un negocio determinado con respecto a sus políticas crediticias. </p>
<p><strong>sosténgamelo en la cara. </strong>Vigoroso y amenazante llamado a la franqueza dirigido a un individuo de cuya sinceridad se sospecha y a quien se acusa de hipócrita. </p>
<p><strong>suerte, es que les digo. </strong>Fórmula de despedida de corte irónico y desobligante. </p>
<p><strong>suerte y muerte. </strong>Vulgarismo de gusto dudoso utilizado como fórmula de despedida. Su uso se generalizó a finales de la década de los 80 del siglo XX, pero ya ha ido cediendo su lugar a otras expresiones más contemporáneas.</p>
<p><strong>¡tantas curvas y yo sin frenos! </strong>Vulgar fórmula de halago empleada para referirse a las turgencias femeninas y al estado de lubricidad experimentado por el hablante a causa de éstas.</p>
<p>Véase arrecho, ganoso. </p>
<p><strong>tenga, pa' los dulces. </strong>Eufemismo empleado como anticipación a la entrega de alguna dádiva monetaria, que suele proporcionarse como contraprestación a una actividad realizada en forma voluntaria; como dádiva motivada por un soborno; o como un obsequio espontáneo a un pequeñuelo, por lo general de manos de algún pariente cercano o amigo de la familia. </p>
<p><strong>tiene más patas que una mesa de billar. </strong>Burda y machista expresión de galantería, empleada con el objeto de poner de relieve la belleza de las piernas de una dama. </p>
<p><strong>tiene los servicios cortados. </strong>Figura retórica empleada por lo general para aludir al momento en que -debido a una conducta inapropiada o desleal- la pareja de un individuo cualquiera decide negarse a recompensarlo con el débito conyugal. Se emplea además para referirse al momento en que alguien pierde, de manera temporal, el favor de otro individuo. </p>
<p><strong>tengo un filo, que si me agacho me corto. </strong>Vulgarismo bastante común para ilustrar una situación desesperada de hambre o de ansiedad por alimentos. Se fundamenta en el significado coloquial del término 'filo'.</p>
<p><strong>tengo una miada, que me sabe la boca a champaña. </strong>Alusión a una condición de sobrecarga y de continencia forzada del líquido urinario, debida por lo general a la ausencia de un mingitorio cercano, cuyo mayor síntoma, aparte de fuertes punzadas en el bajo vientre, es un extraño sabor ácido en el paladar. </p>
<p><strong>tiene más entradas que Julio Mario Santo Domingo. </strong>Fórmula cómica e ilustrativa para aludir a una pronunciada calvicie frontocoronaria, equiparable, por el volumen de la frente, a los ingresos de uno de los famosos magnates nacionales. Usase también con Ardila Lulle o con cualquier otro multimillonario.</p>
<p><strong>tiene más entradas que Unicentro. </strong>Fórmula cómica análoga a tiene más entradas que Santodomingo, pero en este caso ambientada en uno de los más grandes centros comerciales de la ciudad, localizado en el populoso sector de Santa Bárbara, entre las calles 120 y 127, y las carreras 13 A y 15. </p>
<p>Véase tiene más entradas que Santodomingo.</p>
<p><strong>tiene más frente que las Farc. </strong>Fórmula cómica análoga a tiene más entradas que Santodomingo y a tiene más entradas que Unicentro, en la que se apela a los muchos contingentes de los que dispone el grupo armado ilegal Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. </p>
<p><strong>tiene más ojos que una piña. </strong>Vulgarismo empleado para alabar la belleza ocular de un individuo. </p>
<p><strong>tiene más plata que un cura con dos parroquias. </strong>Alusión a la incalculable fortuna de un individuo, consistente en insinuar que ésta supera a la de un prelado cuyos ingresos proceden de las cuantiosas contribuciones de los feligreses de una dupla de iglesias.</p>
<p><strong>tiene más presencia un moco en una corbata. </strong>Gráfica y despectiva alusión al mal aspecto de un individuo, equiparable al de una secreción mucosa sólida adherida a la prenda en cuestión. </p>
<p><strong>tiene más reversa un avión. </strong>Voz indicativa de intransigencia o de la imposibilidad de revertir un asunto, comparada con la inexistencia de un mecanismo aeronáutico de reversa. </p>
<p><strong>tiene unos ojos como para chuparle las tetas. </strong>Vulgarismo masculino por excelencia, empleado para señalar las intenciones lúbricas que una dama despierta entre sus admiradores, debido a la belleza de sus ojos, sumada a la perfección de sus turgencias mamarias. </p>
<p><strong>tira la piedra y esconde la mano. </strong>Usase para aludir a un individuo incapaz de responsabilizarse por sus actos, y sumido en una suerte de hipocresía combinada con falta de valentía para afrontar las consecuencias de sus actos de agresión vedada. </p>
<p><strong>tirando pólvora en gallinazos. </strong>Expresión propia de Antioquia y el gran Caldas, con la que se hace referencia al acto de desperdiciar energías o recursos en causas o individuos que no los ameritan. </p>
<p><strong>¡todo bien! ¡todo bien! </strong>Mantra optimista y minimalista impuesto por el afamado futbolista profesional Carlos 'El Pibe' Valderrama en el marco de los desastrosos resultados del combinado balompédico patrio durante el mundial de Estados Unidos 1994. Úsase indistintamente como pregunta o como afirmación.</p>
<p>Véase el que no hace los goles los ve hacer, por ahí no se dieron las cosas.</p>
<p><strong>todo lo del pobre es robado. </strong>Franca alusión a la triste creencia tendiente a restar méritos a los logros de quien no pertenece a las clases hegemónicas o a atribuir sus logros y sus éxitos pecuniarios a actividades delictivas. </p>
<p><strong>todo niño nace con un pan debajo del brazo. </strong>Falsa creencia difundida por padres y familias irresponsable fundamentada en la idea de que el simple nacimiento de una criatura es garantía de que ésta jamás habrá de padecer de hambre. </p>
<p><strong>tome, pa' que se entretenga. </strong>Fórmula en apariencia amable, pero un tanto amenazante, de asignar a un individuo una determinada tarea.</p>
<p><strong>trabaja más que gorgojo en un riel. </strong>Usase para ilustrar la poca vocación de un individuo por la laboriosidad, equiparable, según la frase, a lo poco que puede hacer uno de los coleópteros en cuestión al tratar de alimentarse de un carril férreo. </p>
<p><strong>trabajar, trabajar y trabajar. </strong>Polémico mantra vital esgrimido durante los ocho años de gobierno de uno de los más populares presidentes de la República en la historia moderna de Colombia. </p>
<p>tú frescavena, que yo chocolisto. Vulgarismo aleve con el que- apelando a dos bebidas lácteas en polvo, de uso popular en nuestro país, una de ellas descontinuada- se invita al interlocutor a permanecer calmo, a la vez que se indica la presteza del hablante a la hora de lanzarse a un determinado proyecto.</p>
<p><strong>una limonadita de mango. </strong>Fórmula cómica para indicar al hablante lo excesivo o imposible de sus requerimientos. Gracias a la llegada de la cocina fusión, a los injertos y a los zumos de frutas de dos sabores la expresión ha ido entrando en desuso. </p>
<p><strong>un arrocito en bajo. </strong>Vulgarismo empleado para aludir a quien, de manera calma y sin prisa, aguarda por el desarrollo de una situación, por lo general de 'flirt' o galanteo, o espera por un ascenso o una contratación laboral en silencio.</p>
<p><strong>un reguero de pinzas. </strong>Fórmula extraída de los gabinetes de un salón de belleza, alusiva a los actos de histerismo o amaneramiento propios de uno o varios homosexuales en medio de una tertulia o charla plagada de chismorreos. </p>
<p><strong>una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. </strong>Silogismo complejo cuya obviedad no amerita definición, empleado para diferenciar dos conceptos de manera tajante. </p>
<p><strong>¡usted no sabe de quién soy hijo (a)! </strong>Fórmula de amenaza fundamentada en los presuntos lazos genéticos del hablante para con algún individuo influyente. </p>
<p><strong>¡usted no sabe quién soy!</strong> Fórmula amenazante con la que un individuo -convencido de su abolengo, jerarquía o de su categoría de personalidad pública- indica a su interlocutor el peligro que constituye el no acogerse a sus órdenes. </p>
<p>Véase picado.</p>
<p><strong>usted no sabe con quién se está metiendo. </strong>Fórmula de amenaza análoga a usted no sabe quién soy, aunque no siempre esgrimida por quien presume de su abolengo, linaje o poderío económico, sino -en la mayoría de las ocasiones de sus relaciones cercanas- por un representante del bajo mundo o la clase sicarial. Véase usted no sabe quien soy.</p>
<p><strong>vaca pa' el guaro.</strong> Voz de invitación, que sin estar relacionada con el ganado vacuno en mención, estimula a recolectar fondos con el noble fin de adquirir una o varias botellas de la bebida anisada en cuestión. Difícilmente se suele convocar a una vaca para la adquisición de un bien distinto a un producto alcohólico. </p>
<p><strong>váyase con ese manto a misa, y verá que lo canonizan.</strong> Expresión de corte monacal empleada para indicar al interlocutor su ingenuidad con respecto a un determinado concepto. </p>
<p><strong>vende hasta un hueco.</strong> Clásica alusión a un individuo con destrezas especiales en el arte del comercio. De acuerdo con la creencia popular el bogotano del promedio no es poseedor de dichas habilidades, mucho más propias -según se suele pensar- del antioqueño.</p>
<p><strong>venga y le digo cuántos pares son tres moscas. </strong>Curiosa fórmula empleada para indicar la experticia o sabiduría del hablante con respecto a determinado hecho o disciplina. </p>
<p><strong>¿vientos o mareas? </strong>Fórmula de salutación, de gusto muy dudoso, basada en la similitud del fonema inicial de la palabra 'bien' con 'vientos'.</p>
<p><strong>¿vientos o paquetes?</strong> Saludo, de tenor similar al de vientos o mareas, con el sensible agravante de equiparar el pa' quetes, a la clásica interrogación '¿pa' qué?'.</p>
<p><strong>¿y ese milagrazo?</strong> Expresión interrogatoria, por lo general hipócrita, utilizada en el marco de un encuentro poco frecuente con un individuo, empleada con el fin de indicar sorpresa. </p>
<p><strong>¿y cómo es la vuelta? </strong>Usase para indagar al interlocutor acerca de las condiciones acarreadas por un determinado oficio o actividad.</p>
<p><strong>¿y cuánto es lo mínimo, pa' llevarlo?</strong> Fórmula de súplica, por lo general empleada en el contexto del comercio informal con el propósito de suplicar al vendedor por un último descuento. </p>
<p>Véase chichipato, líchigo, lichiguear, retacar.</p>
<p><strong>ya vino a dárselas de mucho café con leche. </strong>Alusión despectiva a quien presume de abolengos, alcurnia o poderío económico. Hay quienes sostienen que la expresión tiene su origen en el hecho de que el consumo de tal bebida -en tiempos lejanos- era propio de la aristocracia. Otros teorizan que un individuo 'café con leche' es un mestizo, con pretensiones de blanco. </p>
<p><strong>yo le digo el milagro, pero no el santo.</strong> Fórmula un poco hostil y provocadora para ocultar la identidad de quien ha cometido, o bien una fechoría o un acto ilegal; o de quien ha pronunciado palabras injuriosas acerca del interlocutor, no dignas de ser contadas. Por lo general quien la emplea, acude a ella con el fin de parecer más interesante y enigmático. </p>
<p><strong>yo lo visto, pero no lo alimento.</strong> Desobligante expresión usada para indicar las limitaciones en las dádivas económicas de las que un individuo determinado puede ser beneficiario por parte de otro, a causa de los altos costos acarreados por éstas. </p>
<p><strong>yo manejo la parte de. </strong>Fórmula de reciente cuño e inexplicable origen utilizada por empleados de rango medio bajo para aludir a al oficio desempeñado por estos.</p>
<p>"Yo manejo la parte de ventas y de atención al cliente". </p>
<p><strong>yo soy de lavar y de planchar. </strong>Alusión a la supuesta descomplicación del hablante, equiparada a una prenda cuyo proceso de aseo y manutención es sencillo. Usase por quien, de manera paradójica, alardea de su humildad o su sencillez. Viene bien cuando es pronunciada por un tercero. Pero no cuando es utilizada por el hablante para referirse a sí mismo.</p>
<p>Extractos&nbsp;del <a href="http://www.bogotalogo.com/">'Bogotálogo: usos, desusos y abusos del español hablado en la capital' </a>(texto en elaboración).</p>
<p>&nbsp;</p></font>
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            <pubDate>Mon, 31 Jan 2011 14:00:02 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>Aquella indefinible mitad entre dos siglos</title>
            <description><![CDATA[<font size="2">
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="8745"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="trebejo.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/trebejo.jpg" width="300" height="291" /></form>A no ser que nos vayamos en forma prematura, los representantes de mi generación y de aquellas cercanas, habremos de vivir más de la mitad de nuestras vidas metidos en un siglo al que no pertenecemos. Al que nos sentimos ajenos. Del que ya distamos, por lo menos en 20 años. </p>
<p>Para quienes son más jóvenes, aquellas cosas con las que crecimos son trebejos . Circulan las manoseadas cadenas de correo en las que se señala cómo nuestros referentes de infancia y adolescencia han ido envejeciendo a la par con nuestras propias vidas. </p>
<p>Y lo que es peor, nosotros -mucho más sometidos a los desamparos del tiempo que los objetos inanimados- habremos de hacernos viejos al comienzo de una nueva centuria, cuyas dos primeras décadas -como siempre suele ocurrir- carecen, en muchos sentidos, de nombre e identidad. </p>
<p>Nunca me lo planteé por entonces, pero tiene mucho de cierto. Cuando el siglo XX culminó, yo llevaba a cuestas 24 años. Por tanto, si mi esperanza de vida se acerca -como así quisiera que fuera- a los 100, tendré que vivir una cuarta parte de mis días metido en un momento de la historia al que no pertenezco. Lo digo con todo y mi complejo de Germán Arciniegas. </p>
<p>Ello conduce mi reflexión en otros sentidos, aún más desconcertantes y desesperanzadores, de los que me cuesta hablar con quienes son más jóvenes, porque no les importa o porque no lo entienden. </p>
<p>¿Cómo se llama la primera década de un siglo? ¿Los 00? ¿Cómo se llama la segunda? ¿Los 10? Triste es decirlo, pero los años de un siglo comienzan a adoptar un nombre tan sólo al comenzar la tercera década del mismo. Ello lo demostró el siglo XX. </p>
<p>De tiempo atrás me he envuelto en serias discusiones alrededor de un tema en el que parece imposible alcanzar consenso. Se trata del momento en el que comienza una década. Hace un año protesté por el mutismo de la humanidad alrededor del final del primer decenio del siglo. Hoy, 31 de diciembre de 2010, vi algunos mensajes vía Twitter en los que se daba la bienvenida a uno nuevo;&nbsp;periodo que&nbsp;para mí comenzó hace un año.&nbsp;</p>
<p>Los puristas de las cifras me hablaron de que&nbsp;los decenios&nbsp;culminaban el 31 de diciembre de los años terminados en 0. Si bien el asunto es lógico desde la óptica gregoriana, siempre he sentido que, en materia de cultura popular 'Billboard', 'Rolling Stone', y algunas otras publicaciones encargadas de dar cuenta de los acontecimientos históricos se encargaron, al menos a partir del siglo XX, de cortar cada década al final del año terminado en 9.</p>
<p>La costumbre, que como bien lo señalé, es 'matemáticamente incorrecta', resulta muy oportuna en términos históricos, en el mismo sentido en el que la fecha límite para ingresar al listado de nominados a un premio determinado suele tener lugar en una fecha distinta al 31 de diciembre. Así las cosas, por ejemplo, 'Let it be', de los Beatles es un álbum de los 70. </p>
<p>Cuando la extinta 88.9 Súper Stereo (hoy reducida a www.superestacion.fm) celebró, al término de 1989 el portentoso especial '88.9 y Pepsi: Testigos de los 80', con la magnífica investigación periodística de Rodolfo Ovalle (especial que por cierto no parece haber sido guardado por nadie distinto a mí, que también lo borré, por allá en 1994, en un acto de absoluta irresponsabilidad histórica), nadie protestó por la imprecisión cronológica. </p>
<p>El primer número 1 de los 80 del siglo XX (y nótese que ya para efectos de exactitud hago alusión a la centuria exacta, fue pues) 'Please don't go', de KC &amp; The Sunshine Band, que entró a listas el 5 de enero de 1980. El último, 'Another day in paradise' una de las más manidas creaciones de Phil Collins, que ingresó el 23 de diciembre.</p>
<p>De un tiempo para acá @owai (el buen Pepe Plata) un querido amigo personal y trinador compulsivo ha venido señalándonos, tal vez para atizar el fuego de nuestra depresión soterrada, que cualquier cosa nacida en los 90 tendrá, a la vuelta de unos pocos días entre 2 y 11 años. </p>
<p>Triste verdad la de ver cómo, de hecho, muchos seres nacidos dos décadas después de nosotros ya son padres de familia consagrados o profesionales exitosos, y que estos años se nos fueron esperando a que la suerte decidiera escalafonarnos mejor en su lista de espera. Pues bien: ya va un año de una primera década a la que algunos vaticinan apocalíptica, sin saber cuándo comenzó.</p>
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            <pubDate>Fri, 31 Dec 2010 15:00:00 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>Testamento</title>
            <description><![CDATA[<font size="2">
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="8743"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="testa.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/testa.jpg" width="300" height="277" /></form></p>
<p><strong><em>Me&nbsp;mantengo&nbsp;obstinado en mi intención de no seguir&nbsp;alimentando este espacio, dada la irrespetuosa invisibilización de la que los 'bloggers' de El Tiempo hemos sido protagonistas, por cuenta del discutido rediseño.&nbsp;</em></strong></p>
<p><strong><em>Aun así,&nbsp;la disciplina autoimpuesta de publicar cuanto menos un texto&nbsp;mensual aquí me lleva a ceder, cada 30 días, en mi propósito. Aquí voy, con una consideración cuya pretensión es anticiparse a la muerte.</em></strong></p>
<p>He comenzado -siendo pequeñito, adolescente y mitad adulto-&nbsp;muchos borradores de testamentos en mi vida. Intentonas que luego abandono ante la envergadura del proyecto; ante el desánimo; ante cualquier otra cosa por hacer; o ante la certeza de no tener nada valioso qué dejar.</p>
<p>No hablo de una misiva lamentosa, con tono de despedida.&nbsp;Me refiero a&nbsp;una declaración de mis intenciones posteriores a mi cese de actividades vitales, en el sentido complejo de la expresión.</p>
<p>La idea de redactar una última voluntad me seduce. Porque es un acto generoso. Porque es una decisión considerada. Y porque&nbsp;constituye -de alguna forma- una buena manera de hacer un inventario final de cuanto logramos, en términos materiales, durante nuestra existencia terrena. </p>
<p>Pienso en el testamento como fetiche. En las características de esa suerte de libro sacro. Me gustaría que el mío tuviera,&nbsp;visto desde su cubierta -que es como deben juzgarse las buenas obras- aspecto solemne, hojas amarillas y caligrafía antigua. Pero no quisiera apelar a un escribano. Y mi letra no es del todo estética. Por ello el mío -el definitivo- aún no existe.</p>
<p>Me gustaría hacer bromas crueles en mi testamento, y congregar a un buen número de seres, queridos y aborrecidos, para transformarlos en víctimas de mis&nbsp;mofas&nbsp;o de mis dadivosidades póstumas. </p>
<p>Ello me dejaría irme con la tranquilidad, cuanto menos, de haber puesto en palabras mi repertorio de objetos a los que quisiera depositar en otras manos, para que aquellos a los que puedan importarles se ocupen de cuidarlos. Podría,&nbsp;incluso,&nbsp;desenfrenar mi cólera contra quienes me odiaron,&nbsp;o cubrirlos con el bálsamo agridulce de la indulgencia.&nbsp;</p>
<p>Los testamentos son una especie de conjuro premonitorio, que nos dota del poder de convertir la muerte en un hecho, no sin antes haberla puesto en palabras. </p>
<p>Ahora que lo pienso, la mayor parte de los seres aguarda la lectura de los testamentos de amigos y parientes, no con el místico fetichismo con el que algunos lo haríamos, sino con la infame codicia de quien aspira a ser latifundista, a recibir un certificado de depósito a término fijo, o a disfrutar de fortunas ajenas. </p>
<p>Si algún día alguien me incluyese en su testamento preferiría obtener de sus manos -ya para entonces enterradas- una colección de libros, una capa con la que alguien tratara de esconderse de la Mula Herrada, en la segunda calle real de mi ciudad, durante el siglo XIX, o una colección de discos de 78 revoluciones por minuto, en la que se incluyera la primera grabación realizada por Luciano y Concholón para la RCA Víctor. </p>
<p>Lo que hace del testamento un libro significativo, es -de hecho- su natural envoltura en un manto de misterio. Su cualidad sorpresiva y casi azarosa de parecer predecible sin serlo. El ritual, un poco morboso, de ver a algún notario juramentado repartiendo los haberes del finado entre quienes le quisieron porque sí, entre quienes lo quisieron porque tenía algo qué dejarles y entre quienes no lo quisieron, pero que aún así se permiten el descaro de esperar algo de ellos. </p>
<p>Sé de voces jurídicamente calificadas que los testamentos pueden impugnarse, cosa que me entristece, porque la voluntad de un muerto para con sus cosas debería ser una de las pocas cosas no alterables mediante leguleyadas y argucias malintencionadas. </p>
<p>Lo bello de un testamento, en efecto, no debería ser su sustrato material ni sus consecuencias prácticas, sino más bien, su contenido intrínseco. La sintaxis ambigua de sus palabras. El fin último de una existencia humana concentrada en el estilo. Porque el hombre es el estilo. ¿No? </p>
<p>Por el simple gusto de imaginar los gestos desencajados de mis deudos al momento de mi deceso, me resultaría muy grato redactar un extenso testamento, que los obligara a someterse a la larga lectura del mismo, sin permitirse el consuelo de un maleducado bostezo. </p>
<p>Me gustaría adivinar las muecas ansiosas y los gestos angurrientos de algunos de los materialistas concurrentes al espectáculo tragicómico. Me gustaría dedicar las 15 cuartillas iniciales a impartir lecciones sobre ética y sobre el verdadero significado del término 'compartir', para luego ponerlos al tanto de mi permanente condición de bancarrota. Sería capaz de reírme por horas, aun en mi lecho de agonizante, suponiendo el martirio infligido a los dolientes expectantes. </p>
<p>Ahora bien... Si no me quedan herederos, sería triste ver a mis escasos bienes diluirse en las manos inoperantes del Distrito o de alguna entidad con falsas pretensiones benéficas. </p>
<p>Me pregunto cuántos ancianos y enfermos desesperanzados viven sus días finales en el planeta, rodeados por un rebaño de oportunistas cocodrilos, esperando por el día final, con el fin de reclamar para sí sus pasivos y activos. </p>
<p>Una vez, cuando aún existía algo llamado radionovelas, oí un capítulo de 'La ley contra el hampa' a través de Todelar, en el que el entrañable Luis Chiappe (quien duró por lo menos los 25 últimos años de su vida encarnando a un anciano agonizante en largometrajes, series televisivas y, como en el caso citado, dramatizados radiales, representando el papel de un pobre vejete a quien su familia iba envenenando para acelerar su partida del mundo terreno. </p>
<p>Lo mismo le vi hacer en 'Los cuervos', vieja serie, actualmente en repetición a través de Telepacífico, con la que disfruto mucho, en la que don Luis representó a don Jacobo Rottmann, un comerciante de origen hebraico, propietario de una cadena de almacenes, a quien su propia esposa arroja por las escaleras en medio de una discusión, provocándole un mortífero accidente. </p>
<p>También recuerdo a don Luis haciendo las veces de un lotero, amigo de Carlos 'El Gordo' Benjumea, en 'El taxista millonario', quien al momento de fallecer lega al protagonista todos sus ahorros de vida; a la postre, una fortuna.</p>
<p>Pensé en que, si bien me llena de alborozo la idea de ser un anciano, con algo más de un siglo a cuestas, no me sería agradable tener a mi alrededor una familia codiciosa, esperando porque mis signos vitales se desvanecieran. Puesto que de seguro no habré de tener descendientes directos, dejaré el problema a consideración de quienes sigan aquí para cuando ya no esté, y me propondré, como debe ser, iniciar la redacción del solemne texto, por más que aún no esté seguro de haber recolectado la totalidad de cuanto pienso acumular por lo que me quede de vida.</p>
<p>¡Un buen año, para comenzar a pensar en un justo y bonito testamento!</p>
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            <pubDate>Fri, 31 Dec 2010 09:30:00 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>Una tarde en la Biblioteca Nacional</title>
            <description><![CDATA[<font size="2">
<p>
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<p><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="Sin título-Escaneado-01.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/Sin%20t%C3%ADtulo-Escaneado-01.jpg" width="254" height="404" /></p>
<p><strong><em>Prometí no volver a generar contenidos para 'El Blogotazo' hasta tanto el 'home' de </em><a href="http://www.eltiempo.com/"><em>www.eltiempo.com</em></a><em> no cambiara su decisión de excluir los blogs del índice. </em></strong></p>
<p><strong><em>Pienso que una de las razones para tener un espacio como este alojado aquí es la visibilidad, y con semejante exclusión no veo ninguna diferencia entre&nbsp;hacer uso de un&nbsp;servidor privado&nbsp;y estar aquí. </em></strong></p>
<p><strong><em>Me mantengo en mi propósito, pero no quiero renunciar a la costumbre -ya establecida&nbsp;desde casi cinco lustros&nbsp;atrás- de publicar al menos una entrada por mes. Debido a ello, a continuación transcribo el siguiente y extenso cuento, del que fui autor hace alrededor de 10 años,&nbsp;con ilustraciones de Luisa Álvarez.</em></strong></p>
<p>Ante la inactividad y la ausencia de fondos como para hacer algo mejor, decidí dar algún sentido a mis días recorriendo salas públicas de lectura. </p>
<p>Contra mis prejuicios tecnológicos indagaba entre los catálogos electrónicos de los computadores e intentaba encontrar cualquier cosa qué leer. </p></form>
<p></p>
<p>Así los imparables meses de desempleo se me antojaban menos largos y las horas de ocio, al menos a mi modo de ver, dejaban de serlo.</p>
<p>Me entretenía observando las viñetas descoloridas de las revistas polvorientas, los avisos publicitarios de tónicos reconstituyentes, pastas dentífricas o cervezas descontinuadas, y sonreía, satisfecho y perplejo ante su dulce ingenuidad. </p>
<p>"GOMELINA LUSTRAL. FÓRMULA FRANCESA. La mejor preparación sin grasa para sostener el peinado bien sentado y brillante todo el día..... La Peluquería del Gran Hotel Granada la está usando en su distinguida clientela con beneplácito de ella. </p>
<p>BÁLSAMO DE VIDA. Gran preventivo contra la anemia, paludismo, fiebres y fríos. Quita las fiebres y fríos en 24 horas y los colores pálidos en 15 días. </p>
<p>PUDINES PARAÍSO. Un éxito en su mesa. Fáciles de preparar, nutritivos y muy económicos. Se venden en tres sabores: vainilla, caramelo, chocolate..."</p>
<p>Por lo general evitaba observar a mis compañeros de mesa, procurando ubicarme en el más desolado de cuantos espacios se encontraban dispuestos en la sala, a la espera de no ser perturbado por nadie. </p>
<p>No faltaba, sin embargo, algún imprudente de turno solicitándome ayuda para diligenciar la ficha de solicitud; pidiénndome, en grosera calidad de préstamo, mi Pelikan Micropunta o haciendo cualquier pregunta estúpida, ante la cual yo lucía, por supuesto, el más hipócrita de mis antifaces.</p>
<p>En la tarde de la que voy a hablarles yo había llegado hasta una de aquellas bibliotecas, la Nacional, algo retrasado. Agobiado por el consabido tráfico capitalino. Ello no me parecía demasiado grave. Después de todo había, sin duda, había retrasos más preocupantes. </p>
<p>Aclarando que no hay en mi ser siquiera una poca de clasismo, debo decir de todas formas que en verdad conozco pocas experiencias peores que la de movilizarse en el transporte público bogotano. Y no es un asunto de clases sociales. Es de aspecto físico. De fenotipo. Fui y seré fenotipista: mas no elitista. ¿O podríamos hablar de elitismo fenotípico? </p>
<p>El problema es ese. Contemplar el desagradable semblante y aspirar los pestilentes aromas emanados por la desdichada gente que junto con uno&nbsp;comparte la desgracia de desplazarse en autobús con carrocería Bluebird por las calles de nuestra natal ciudad. </p>
<p>Apostarse en una silla atiborrada de pictogramas y mensajes obscenos, la mayoría transcritos con insultante ortografía. </p>
<p>Soportar los irrespetos y reproches del obeso conductor al entregársele un billete de alta denominación: "¡No, hermano. Me hace el favor y me da sencillito o se baja!". </p>
<p>Todo esto sumado, entre otras cosas, al no muy grato seseo de las damas que tararean la deplorable canción de moda (de seguro inspiradas por su mancebo de ocasión) y que por alguna extraña e inexplicable ley cósmica, siempre están ubicadas justo atrás de la silla en la que tratamos de dormir. </p>
<p>"Te comeré a besssittossss, bessitossss..." Y eso cuando por providencia divina tenemos la fortuna de vernos librados de los constantes martilleos de sus anillos al chocar contra el metal de la carrocería, marcando el compás vallenato sin mucha métrica.</p>
<p>Transcurrieron casi 50 minutos de interminable jornada entre mi humilde domicilio y el&nbsp;mencionado santuario de&nbsp;la cultura bibliográfica. Entretanto intenté hacer caso omiso del discurso del vendedor ambulante de turno, quien promocionaba -con indudable convicción y escasa elocuencia- ciertos folletos educativos en relación con el Virus de Inmunodeficiencia Humana, además de unas galletas tipo wafer rellenas de coco y chocolate, según él producto de remates de aduana. </p>
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<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7793">
<p><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="Untitled-1.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/Untitled-1.jpg" width="253" height="376" />No puedo negar que en algo llegué a preocuparme al oírle decir que una posible vía de transmisión de tan terrible dolencia era la oral. </p>
<p>"¡Señores: es que la gente no sabe, pero muchas veces las encías sangran. Y si a ambos miembros de la pareja les sucede eso, entonces el sida puede llegar a contagiarse así!".</p></form>
<p></p>
<p>De inmediato me sobrevinieron angustiosas imágenes del ya incalculable número de&nbsp;mozuelas que por mis labios desfilaron, tras haber perdido el juicio por causa de la intoxicación alcohólica. </p>
<p>La mayoría de sus nombres, por fortuna, ha salido (para siempre, espero) de mi memoria. Y digo que esto es una fortuna porque de seguro mi pobre mente no podría soportar el lastre de tantos malos --y tan antihigiénicos-- recuerdos. </p>
<p>Y a todas estas no tenía ninguna seguridad de que tales agentes virales hubiesen abandonado mi sistema inmunológico. </p>
<p>Con un sincero interés por ponerme al tanto acerca de mis niveles de riesgo en lo referente a la enfermedad mencionada, adquirí los plegables "por un costo y valor de tan sólo 2.000 pesos", obteniendo de regalo un hostigante chocolatín de caramelo, que minutos después terminaría su vida útil derretido en mi bolsillo derecho, justo antes de descender triunfal y de subir los 26 escalones que ahora me separaban del inmenso portón en madera de la Biblioteca Nacional de Colombia.</p>
<p>De muy buena&nbsp;mala gana&nbsp;enseñé mi identificación al vigilante, pues estaba seguro de que dadas mis frecuentes visitas él ya me conocía.&nbsp;Dejé mi portafolio en el casillero correspondiente, y me aproximé con prisa a la sección Hemeroteca. </p>
<p>El edificio que alberga la más importante colección bibliográfica de Colombia es fruto del excepcional talento del joven estudiante Alberto Wills Ferro, y una de las primeras construcciones de corte moderno en el país, muy a la manera de lo que por entonces imperaba en las tendencias urbanísticas internacionales. </p>
<p>Eso fue en 1938. Desde hace unos 10 años he venido oyendo que el volumen total de libros alojados en el establecimiento ha&nbsp;excedido las posibilidades espaciales del lugar, y que ya se ve cercano el día en que los cientos de miles de inanimados inquilinos de papel que hay adentro no quepan dentro de la reducida área útil del lugar. </p>
<p>A no ser, claro, que se cuente con la dudosa cooperación de gorgojos, comejenes, lepismas, lepidópteros, cucarachas, ortópteros, carcomas, termitas, polillas, roedores y demás hongos, bacterias, ratones e insectos destructores de folios y portadas, encargados de diezmar los anaqueles, con la lentitud de aquello que desaparece de nuestras vidas sin anunciárnoslo.</p>
<p>La Hemeroteca Nacional Manuel del Socorro Rodríguez, dependencia de la Biblioteca a la que suelo frecuentar con mayor regularidad, es un salón tan grande como poca la conciencia de respeto a la memoria escrita por parte de nuestros padres de la patria. Tiene un leve aspecto de L,&nbsp;circundado por unas 25 mesas, a su vez cubiertas por unas seis o siete capas de pintura. La que está a la vista exhibe un color marrón brillante que a veces oculta el tono original de la madera, además de algunos bajorrelieves a manera de ralladuras propinadas por el vandálico ingenio de ciertos inescrupulosos visitantes. </p>
<p>De los muros, vagamente amarillentos, penden docenas de fotografías, esas sí amarillas del todo, debido el constante acoso de los corrosivos rayos solares. En ellas se observan reproducciones de retratos todavía juveniles de célebres autores de la literatura local y universal. Al entrar hay una mesa en forma de hexágono, destinada a sostener los computadores, casi tan antiguos como los mismísimos incunables que en sus sagrados salones la Biblioteca alberga. Adentro hay, de hecho, libros y publicaciones que datan del siglo XVI </p>
<p>Ahí me encontraba yo, justo frente al monitor del también antiguo&nbsp;ordenador del que aún suelo valerme para llevar a cabo las búsquedas de la inútil información que me entretiene, cuando, sin haberlo advertido, apareció frente a mis miopes y estrábicos ojos, una agraciada dama de unos 21 años de edad. </p>
<p>Entonces la vi. No tenía un cuerpo ni un rostro perfectos, convencionalmente hablando, pero para mí excedían de sobra mis modestas aspiraciones. Las palabras se me esconden cuando de describir a alguien que me agrada se trata, pero intentaré hacerlo de manera, cuanto menos, decorosa. </p>
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7791"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="Sin título-Escaneado-02.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/Sin%20t%C3%ADtulo-Escaneado-02.jpg" width="254" height="389" /></form></p>
<p>Pelo castaño claro, piel blanca... ¿o debo decir trigueña? Nariz recta. No alcancé a advertir el color de sus ojos, pero intuyo era miel. Clara miel de abejas... como los de la mayoría de las mujeres colombianas. Ahora que trato de escribirlo, pienso que podría seguir por el resto de mis días intentando describirla, sin tener éxito. </p>
<p>Por ello, aunque consciente de no haberlo logrado, no me atascaré aquí por siempre, en infructuosas intentonas. Salvaré mi responsabilidad diciendo, sin llamarme a engaños, que ella estaba bastante cerca de ser bella -o de mi idea estereotipada de lo que significa ser bella- dos conceptos que terminan por ser el mismo.</p>
<p>El caso es que, pese a lo corriente de su materia prima, que después de todo es la misma que la de cualquiera de nuestros congéneres (era una mujer, hecha con idénticos ingredientes a los de todas las demás) no guardaba semejanza alguna con mis diarios acompañantes en el autobús matutino. Desde ese momento me pareció que todo cuanto&nbsp;ella &nbsp;rozaba, se veía de inmediato bendecido por una especie de magia contagiosa.</p>
<p>La anónima joven se ubicó a una silla de mi lugar. Yo la estaba observando de soslayo, mientras me deleitaba con la majestuosidad del sonido provocado por sus dedos al oprimir el botón izquierdo del ratón. Nunca antes había reparado en el melódico encanto que dicho timbre insignificante escondía, y tan sólo segundos después comprendí que las ondas provenientes del choque entre los dedos de los demás usuarios y el pequeño dispositivo no tenían nada de especial ni agradable, y que mis oídos tan sólo encontraban goce en el suyo propio. Algún prodigio estaba ocurriendo ahí, una tarde en la Biblioteca Nacional.</p>
<p>¿Quién era? ¿Sería tal vez que su única virtud era la de ser un alma corriente, torpe, simple y arrogante,&nbsp;adornada por&nbsp;una bella envoltura? ¿Acaso era posible que la genética se hubiese esmerado en vano por crear a alguien como ella? Hay seres con los que la hermosura se ensaña, tal vez para recordarnos de los muchos desmanes de los que puede, si quiere, ser capaz. Y de los que nosotros podemos ser capaces en nuestro ciego afán por adueñarnos de ella. Tal vez ella pertenecía a tal estirpe.</p>
<p>Odio cuando se desencadenan desde mi imaginación tantas preguntas de esa índole al momento de observar a alguien, pues conozco bien mi tendencia incontrolable a obsesionarme con lo que supongo o quiero suponer que ese alguien encarna, Y sé también que con la misma facilidad con la que la sorpresa viene, la decepción puede llegar. Con cierta ansiedad incómoda comprendí que de no actuar con prontitud&nbsp;seguiría desde ese instante atormentado&nbsp;con la idea de&nbsp;vivir ajeno a&nbsp;ella, por causa de mi negligencia y cobardía.</p>
<p>Traté de calmarme. Miré hacia las paredes del claustro. Sentí que antes de cualquier maniobra y para contar con su bendición era más que justo dar reconocimiento al diseñador de tan propicio monumento arquitectónico y del salón en donde en forma milagrosa estaba fraguándose mi ensoñación reciente. </p>
<p>Se lo dije en silencio: "¡Gracias, con 60 años de demora, señor Alberto Wills Ferro! Estamos dentro de un buen proyecto monográfico, sin duda. Su victoria en el concurso es inobjetable. Ha hecho usted una espléndida obra. Aunque ya los libros por venir se están quedando sin hogar, y aunque la Alcaldía Mayor esté haciendo poco por remediar tal situación! ¡No es su culpa! Ahora, con su venia, le ruego apruebe y vele usted por el buen curso de lo que estoy por hacer".</p>
<p>El objetivo inmediato, ya con la anuencia&nbsp;de San Alberto era investigar el nombre de la joven. Por desgracia me era imposible dilucidar la ilegible caligrafía que con su brazo iba estampando cerca de mí, sobre las boletas rectangulares de solicitud. </p>
<p>Recordé entonces mis días de colegio, cuando durante los exámenes bimestrales intentaba sin éxito transcribir los garabatos de mi vecino de pupitre, el más aventajado de la clase. Por alguna razón que no he logrado precisar, la importancia de la información a descifrar siempre se mueve en proporción directa a la ininteligibilidad de los signos con los que ésta es transcrita. </p>
<p>Me encontraba sumido en mis lamentables e infructuosas especulaciones escolares cuando de repente, algo tarde, noté que su nombre había sido pronunciado por la bibliotecaria sin que yo le prestase atención. Me aterrorizó pensar que su identidad hubiera sido contaminada por esa corriente extranjerista, tan en boga desde hace ya muchos años, y que sus padres hubieran optado por bautizarla como Hasbleidy Estrella o Jenny Marilyn. Eso habla muy mal de los antecesores de nuestros potenciales afectos, y casi siempre, termina por defraudarnos.</p>
<p>Dado que ya había perdido una oportunidad de oro para acceder a tales datos, por demás valiosos, traté de echar una mirada a las publicaciones solicitadas por ella, intentando conocer sus títulos y así deducir su naturaleza temática y sus intereses. Lo anterior me daría una idea, cuanto menos remota, de sus aficiones y ambiciones. Eran tres ejemplares de la Revista del Colegio de Abogados de Buenos Aires, Argentina. </p>
<p>Lo más lógico sería suponer que estaba frente a una estudiante de Leyes, algo que sin ser ideal de todas formas alcanzó a aliviarme, pues hubiera sido lamentable el saber que quien desde minutos atrás se había convertido en el foco de mi más irrestricta admiración, era una economista o una ingeniera civil en ciernes. Ahora bien, esto no solucionaba el problema de saber su nombre, pero al menos me daba la esperanza de buscarla, en el último de los casos, en todas las facultades de Derecho de la ciudad.</p>
<p>&lt; 
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7795"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="Sin título-Escaneado-03.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/Sin%20t%C3%ADtulo-Escaneado-03.jpg" width="254" height="374" /></form>La idea siguiente fue la de acercarme al mesón en donde se solicitaban los libros. Para efectos de entrega, la bibliotecaria exigía a cada usuario su ficha de ingreso (ese grueso distintivo en pasta amarilla numerado que nos entregaban a todos a la entrada); el carné de identificación; y las pequeñas boletas de solicitud con los títulos de los libros, previa verificación de que el compromiso de respetar la integridad física de éstos hubiese sido debidamente firmado, al respaldo de cada papelito. El obstáculo natural era que la mencionada funcionaria acostumbraba a distribuir las solicitudes de cada usuario en una extensa hilera y ponía la ficha amarilla sobre el documento de identificación, lo que obstruía la visión de los datos consignados en el carné. </p>
<p>Tenía entonces que encontrar la forma de distraer su atención de este lugar por unas fracciones de segundo, dar la vuelta a la ficha y hacer lo posible por leer la letra de imprenta con la que se estampaban los apellidos y nombres de la presunta abogada, todo esto procurando al mismo tiempo que los demás presentes, incluida la dama cuyos documentos personales estaba por hurgar, no notaran mi extraña actitud. </p>
<p>Miré la identificación que colgaba de la solapa de la funcionaria (con el logotipo estampado de la Biblioteca) y la llamé por su nombre, procurando generar cierto clima de familiaridad entre ella y yo que le hiciera sentirse más tranquila. ¿Quién podía descartar la posibilidad de que en un caso desesperado ella estuviese en disposición de suministrarme los datos requeridos, a cambio de una sencilla sonrisa o de la galleta tipo wafer que en mi bolsillo se iba derritiendo? </p>
<p>Con seguridad la Biblioteca debía contar con una especie de base de datos de usuarios, (con información concreta acerca de su domicilio, oficio e intereses) y cuya clave debía ser conocida por la bibliotecaria. No obstante, ese micropoder del que ella era beneficiaria tal vez la hinchaba de orgullo, impidiéndole transmitir tales datos a un sospechoso usuario corriente como yo. Como cualquier empleado público, ella de seguro debía gustar de mantener sus cosas envueltas por un manto de misterio, con el que conseguía sentirse importante. No debe ser nada fácil ser un empleado en una biblioteca pública. Todos les tratan con displicencia, sin anteponer ninguna palabra cortés a sus recurrentes peticiones. Entiendo que quieran sentirse poderosos, por instantes.</p>
<p>--Mariela. ¿Sería posible tomar copias de estas revistas?-- le dije a sabiendas de la negativa venidera, mientras le señalaba a lo lejos uno de los tomos solicitados con antelación. Supuse que mi cálida estrategia de llamarla por nombre propio la conmovería. Pero no se dibujó en su gesto gratitud alguna.</p>
<p>--¿De qué año son?--. </p>
<p>--De 1932--.</p>
<p>--No señor. ¡Qué pena! Está prohibido sacar fotocopias de los materiales anteriores a 10 años--.</p>
<p>--Sí. Eso lo sé. Pero es que se trata de una investigación importante--.</p>
<p>--Pero, mire --continuó mientras tomaba un volumen empastado en sus manos para ilustrar lo que trataba de decirme--. Al doblar esas revistas para ponerlas en la fotocopiadora el libro se va a descuadernar. ¿No ve que eso está todo gastado? Nosotros tenemos que cuidar las publicaciones. Usté entiende. Si yo le autorizo a sacar fotocopias después la jefe me regaña es a mí--.</p>
<p>--¿Y si habláramos con alguien? Debe haber alguien que pueda autorizarnos. Le garantizo que el propósito de mi investigación es muy serio y que si no fuera así yo no vendría a pedírselo--. </p>
<p>Detesto la forma en que los mandos medios, por omisión o por voluntad propia se interponen en una diligencia sencilla, y lo poco capaces que son de tomar ninguna decisión por sí solos.</p>
<p>--Pues.... sería con la jefe. Pero sinceramente yo no creo. Ella nunca deja. Entienda que aquí vienen muchos pidiendo lo mismo.. Y si le hacemos el favor a uno toca hacérselo al otro. Son las reglas de la Biblioteca--.</p>
<p>--Hagamos una cosa: Llamemos a la jefe. Si ella dice que no, pues dejamos así. No hay nada qué hacer. Pero ayúdeme, por favor. Yo se lo sabré agradecer, doña Mariela--.</p>
<p>Era esta la base de mi plan. Para que la señora Mariela pudiera hacer uso del sistema de citofonía (tan anticuado como el resto del mobiliario del lugar) e intercomunicarse con la supuesta jefe, era necesario que ella y todo su cuerpo se dieran la vuelta por completo, ya que éste se encontraba adherido a la tapia posterior de su despacho, lo que distraería su mirada del mesón. Esto me daría unos pocos segundos valiosos en los que tendría que aguzar mis capacidades de percepción para acceder al codiciado documento. </p>
<p>Se trataba de una buena excusa para obtener mi cometido, y así al menos conocer el nombre de la joven. Con algo de suerte todo funcionaría bien y yo no despertaría sospecha alguna en nadie, siempre y cuando obrara con la suficiente prisa y no dejara ver mi desesperado afán por leer la identificación.</p>
<p>A contrapelo ¿No sería un tanto más fácil acercarme con menos ceremonia al foco de mi inquietud e indagarle alegremente por su nombre? La idea, de entrada, me pareció descartable. No he oído mayor despropósito que esa detestable máxima de: "Lo peor que te puede pasar es que se vaya, o que no te conteste, o que te diga que no". Lo peor que me puede ocurrir, en verdad, es el síndrome de arrepentimiento y complejo post--osadía. Esa sensación frustrante que me acompañaría por el resto de mi existencia al saberme derrotado en mi patológico fin. Ese eterno cuestionamiento dolorido por haber adjuntado un fracaso más a mi ya vasta colección, y luego las inevitables preguntas sin respuesta... ¿Y si no hubiera dicho eso sino otra cosa? ¿Y si hubiese sido un tanto más metódico en el diseño y ejecución de mi estrategia? ¿Y si tan sólo me hubiera callado y hubiera dejado de actuar como un imbécil suponiendo que existía alguna posibilidad de éxito?</p>
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7797"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="Sin título-Escaneado-04.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/Sin%20t%C3%ADtulo-Escaneado-04.jpg" width="254" height="376" /></form>Contrario a lo que podría predecirse, ya que soy corto de vista, mientras la funcionaria elevaba su consulta de citófono a los altos cargos de la Biblioteca, conseguí dar lectura e interpretar los extraños símbolos que, convertidos en un enigma difícil de traducir, me hacían imposible el encontrar un verdadero nombre a mi reciente obsesión: "Luisa Fernanda Caldas Botero". </p>
<p>Ahora, ya resuelta la primera gran pregunta, estaba empezando a preguntarme por la procedencia, abolengo, linaje o denominación de origen a la que su nombre debía hacer referencia. Ya no me bastaba con saber cómo se llamaba. </p>
<p>Y en eso comencé a pensar. Según los genealogistas hay apellidos toponímicos y patronímicos. Los primeros son aquellos que aluden a un lugar de origen. Los segundos a un gran patriarca. Valenciano, por ejemplo, pertenece a esta primera categoría. Fernández, a la segunda. </p>
<p>Por asociación Caldas podría referirse a cierta región del país o del mundo. Pero luego me pareció idiota el solo hecho de haberlo considerado. No todos los seres humanos apellidados Pereira, Medellín o Cartagena son originarios de Risaralda, Antioquia o Bolívar. </p>
<p>Ni Susana Caldas Lemaitre ni el sabio Caldas son caldenses. Lo anterior, sin embargo, no implicaba descartar un muy posible parentesco entre Luisa Fernanda y la ex soberana de la belleza local, para más señas imagen oficial durante muchos años de La Fina Chiffón, espacio hoy profanado por algún mal cantante de tropipop egresado de Berklee. </p>
<p>Una tercera posibilidad, meramente asociativa, me hacía pensar en el vocablo 'caldo'. Pero la idea fue rechazada automáticamente por mis prejuicios, en vista de la escasa carga de romanticismo que puede haber en equiparar al ser deseado con un espeso y grasiento consomé a base de piel de pollo. </p>
<p>Si el chapinero era, como lo leí alguna vez, un fabricante de zapatos llamados 'chapines' que hace siglos viviera en los territorios entonces baldíos de la actual estación de gasolina de la 60 con Séptima, tal vez un 'botero' podría ser a su vez un fabricante de botas. Pero dudo que el tatarabuelo de Luisa Fernanda, la abogada, tuviera relación alguna con la elaboración de calzado. Más complicado aún ¿Y qué hay si Luisa Fernanda no fuera en verdad abogada? Mis deducciones, como pueden notarlo, habían avanzado poco.</p>
<p>Pensé en la similitud entre 'Botero' y 'Gotero', y por unos segundos creí que ahí podría estar la explicación de todo. ¿No sería tal vez que la palabra para referirse a la pequeña goma unida al tubo cilíndrico de cristal utilizado para distribuir las gotas que alivian los dolores estomacales o auditivos podría haber sido distorsionada hasta convertirse en 'Boteros'? Al final recordé que una 'b' y una 'g' no se parecen mucho. No sé, claro está, si el 'botero' original fabricaba botas para almacenar manzanillas y alcoholes hispanos (como esas botas que empuñan quienes cometen la atrocidad de asistir a la Plaza de Toros La Santamaría), o si tan sólo elaboraba calzado al capricho del chapetón de turno. De cualquier forma la idea no era buena y no quería llegar hasta el delirio obvio de relacionar a mi Luisa Fernanda con el orgullo de la plástica nacional. El tiempo se me estaba acabando.</p>
<p>Nada hace arder con más vigor el fuego de la obsesión que el dar un nombre y un rostro a ese algo, largamente añorado e imposible de tener. LUISA FERNANDA CALDAS BOTERO. ¿Estaré en capacidad de olvidarte? De ser así ¿querría hacerlo? ¿O acaso no tendría sentido vivir si no fuera para seguir pensando en ti? Lo he oído y sentido en un millón de distintas circunstancias: olvidar es algo que te ocurre, no algo que provoques.</p>
<p>Ahora cuanto menos contaba con el obvio recurso de preguntarle al sabio Google por su nombre completo entrecomillado. Después de todo, imagino, todos, o casi todos en algún modo existimos en el ámbito de la virtualidad. Aunque no muy extraño el nombre no era del todo común. Si había en la red una "Luisa Fernanda Caldas Botero" esa tenía que ser ella.</p>
<p>En tan absurdas especulaciones me hallaba concentrado mientras Luisa Fernanda, --sin saber lo que su presencia había desencadenado en mi alma enferma-- ya iba entregando sus revistas de vuelta en el mesón para dar por terminada su labor.</p>
<p><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="Sin título-Escaneado-05.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/Sin%20t%C3%ADtulo-Escaneado-05.jpg" width="254" height="364" />Yo aspiraba en secreto a que la causa fundamental que alentaba su ímpetu investigativo fuera su propio interés por las leyes, y no una vulgar y obligatoria asignación académica encargada por algún aburrido docente universitario de baja estopa. Mientras la veía recoger los pesados volúmenes de su mesa jugué con la ridícula idea de dirigirme a ella con algún pretexto inverosímil.</p>
<p>¿Qué decirle? Podría por ejemplo izar las banderas descaradas del engaño y hacerle pensar en mí como un amante de las leyes interesado en su trabajo, y luego invitarla a discutir a tal respecto. Al frente, en la Terraza Pasteur hay una heladería barata en donde además venden café. O podría intentar alguna discusión en torno a su dudosa genealogía, al preguntarle si formaba parte de los Boteros de Manizales, de Risaralda, de Caldas o de Antioquia. </p>
<p>Pero, la verdad sea dicha, con tan débiles excusas, Luisa Fernanda podría tomarme por un imbécil, o por un demente, o por ambas cosas, que aunque parecidas, no son lo mismo.</p>
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7799">&nbsp;</form>Como fuera, y después de horas de intentar trazar un buen plan para acercármele, pude comprobar con dolor que el tiempo empleado para perfeccionarlo había sido un desperdicio, pues entretanto ella ya había devuelto la totalidad del material de consulta, estaba abandonando la sala, y se iba alejando de mi alcance sin remedio. Y la posibilidad de Google estaba. Y ni siquiera en el vasto y clasificado mundo Google hay garantía de que todos existamos. </p>
<p>Me llené de un súbito pánico. Si aún así insistía en conocerla, tendría que partir tras ella con afán ante el gesto desconfiado y atónito de los bibliotecarios, guardianes, responsables de aseo y mantenimiento, lectores y demás, obstáculos que se sumaban a la escrupulosa requisa del vigilante a la salida, antes de retirar mis utensilios del casillero de la entrada.</p>
<p>Ella estaba cada vez más lejos. Ahora bajaba la escalera. Y yo comenzaba a correr. Sólo me quedaba perseguirla. Ir corriendo como un desaforado detrás de mi endeble sueño por toda la Carrera Séptima. Quise gritarle desde lejos que desde ese mismo instante había optado bajo ninguna presión y del todo convencido por entregarle mi vida.</p>
<p>La requisa y la entrega de fichas a la salida fue rápida. Ya estábamos afuera y yo comenzaba a agitarme, asustado por la posibilidad de perderla de vista entre la muchedumbre, Trataba de tranquilizarme ensayando un centenar de tonterías por decirle.</p>
<p><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="Sin título-Escaneado-06.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/Sin%20t%C3%ADtulo-Escaneado-06.jpg" width="252" height="392" />--Hola, Luisa Fernanda. ¿O debo llamarte Fernanda? ¿O Luisa? No es que eso importe mucho porque yo mismo aborrezco los nombres compuestos. Soy Ignacio. Bien. Te desconozco. Me desconoces. ¿Para qué perder tiempo en tan insignificante hecho? En realidad me llamo Luis Ignacio. Tengo un nombre compuesto también y me odio por ello. Ya que ambos contamos con defectos parecidos podremos, tal vez, algún día, vivir en el mismo lugar, y crear una especie de vida para ambos. Me parece que pronto serás una gran abogada, y yo, y yo, yo viviré para ti. Mis padres tienen algunos ahorros y buenos amigos. Aunque yo mismo no lo parezca, y tal vez no debería merecerlo, pertenezco a una decente y digna familia. Tal vez encuentre un trabajo para mí, y entonces conseguiremos una pequeña casa en donde vivir. Al principio no dispondremos de mucho dinero, pero podremos jugar a no ser pobres. Sé que con nuestros nombres compuestos, nuestra persistencia, los fondos de mi madre y tu talento de abogada lo vamos a conseguir. Cuando envejezcas cuidaré de tu piel blanca, y te compraré henna para teñir tu pelo plata de negro. Te prometo ser amable con los tuyos. Sé que luzco algo extraño al principio, y que mi hiperactividad suele desconcertar, pero con el tiempo podrán entenderme. Tengo el don de hacerme querer, si quiero. Podríamos tener una mascota. ¿Te gustan los gatos? Supongo que sabrás ser paciente con mis invisibles demencias, y soportarás mi insomnio y el sonido de mis discos de vinilo a altos volúmenes. Será un canje, nada desigual, aunque bien lo sé, las propuestas de canje siempre suscitan sospechas.</p>
<p>No parezco tener una carrera promisoria. Lo sé. De hecho soy un vulgar estudiante con baja reputación entre mis maestros. Alguien que finge éxito académico para mantener a sus padres tranquilos y orgullosos. Alguien que acude a las bibliotecas como tú, en busca de algún consuelo barato para sus días estériles. Que se esconde en viejos avisos de publicidad, en revistas perforadas por los molares de alguna especie desconocida de termita sabanera--.<br /><br />Iba tras ella con prisa hacia la Carrera Séptima, bordeando el decrépito Teatro Embajador, ya próximo a transformarse en un impersonal múltiplex. ¡Cómo extrañé entonces las majestuosas salas de cine de antaño con sus inmensos auditorios y el opaco sonido que de sus bocinas brotaba! Atravesaba la calle frente a la Terraza Pasteur, mientras me preguntaba por qué habían demolido a su antecesora clásica, y por qué ahora el lugar era sede de decenas de decrépitos bares universitarios, además de expendio de sustancias y cuerpos indecorosos. ¿Por qué no fabricarán camisetas en mangas largas de colores? Nada de lo que busco está disponible. Y ahora, para no asustarla, debía guardar distancia prudente de Luisa Fernanda, bajo el latente riesgo de perderla de vista entre vendedores ambulantes de incienso y palo de santo.</p>
<p><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="Sin título-Escaneado-07.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/Sin%20t%C3%ADtulo-Escaneado-07.jpg" width="254" height="378" />La perseguía con tenacidad febril tratando de ensayar el mejor de los parlamentos, sólo para ella. La veía caminar, del todo ajena a lo que gracias a su presencia estaba ocurriéndole a mi alma y a mis deseos de creer en el mundo. Supongo que Luisa Fernanda debe gustar del buen discurso, sin demasiada antesala retórica. Tal vez quiera ser litigante. Ya puedo verla en pocos años transformada en primera dama de nuestras leyes. Aunque bien me han dicho, los juicios en Colombia no lucen como en el cine. Las cortes deben tener el aburrido aspecto de la mayoría de despachos públicos del país. No me la imagino pronunciando vocablos tan molestos como piropo, ñapa, chamba, chica, amigovios, o parce. ¿O será tal vez que ella gusta de eso? ¿Qué hay si es en realidad una estudiante cualquiera de Comunicación Organizacional o Ingeniería Mecánica? ¿Qué hay si voy a donde sus padres y éstos comienzan a profesar hacia mí un gratuito e instantáneo aborrecimiento? Tal vez viva demasiado lejos de mi hogar y ello entorpezca la regularidad de los encuentros que, de todas formas, tendremos que planear. Tal vez sea fanática irredenta de Leonardo DiCaprio, o quizá en su discoteca haya una abrumadora mayoría de álbumes de Alejandro Sanz, sostenidos en los extremos por ejemplares de los más recientes trabajos de Bonca o de Gerau. Y eso sería algo qué lamentar. Pero no. Mi Luisa Fernanda no podría ser así.</p>
<p>Ahora ella estaba entrando a un decrépito taller dedicado a la reparación de cámaras fotográficas en el costado suroccidental de la Plaza de Las Nieves. Subió al segundo piso. Había una vitrina con una cantidad de lentes, obturadores y diafragmas antiguos exhibidos. La perseguí hasta allá sin que lo notara. Por un momento estuve decidido a hablarle de golpe; a hacerle saber que desde los pasados 30 minutos había decidido voluntariamente deberme a ella. Pero, luego, por alguna providencial razón, algo amortiguó el impulso de este falso encuentro casual. </p>
<p>Eran las ideas, aquellas que nos atormentan y nos restringen de ser como quisiéramos. Aquellas que en instantes pueden dar un brusco e inapelable viraje a la más firme de decisión. Mientras Luisa Fernanda buscaba en el bolsillo de su pantalón desteñido el recibo de un gran angular Vivitar que, según expresó con cierta molestia, llevaba tres semanas albergado en la bodega sin haber sido siquiera revisado por los técnicos del establecimiento, que por cierto apestaba a polvo y a alguna emulsión fotográfica cuya composición química desconozco, me ubiqué justo a un metro de ella para decirle lo que sentía. Alguien, que no era yo, parecía estar construyendo las frases que salían de mis labios y que no se parecieron a lo que había practicado para decirle, Al principio no me prestó atención. Pero luego subí mi voz y comencé a hacerme oír...</p>
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7805"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="Sin título-Escaneado-08.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/Sin%20t%C3%ADtulo-Escaneado-08.jpg" width="255" height="380" /></form>"Lo he decidido, Luisa. No serás para mí, ni yo para ti... ¿Para qué convertirnos en cuentas por pagar, en barras de jabón para remover la mugre, en recibos de arriendos o hipotecas, llanto de niños hambrientos y sucios, domingos de pizza y tedio? En suma... para qué transformarnos en una miserable y conformista autodestrucción... ¿Para qué aburrirte viéndome convertir ante tus ojos en un carácter predecible y monótono? ¿Para qué hacer de nuestros días una mala comedia automática en la que no haremos más que fingir entendernos y acompañarnos hasta que alguno de los dos quiera irse o tenga que hacerlo? Te prefiero imposible e incierta. Permanecerás ahí, como un recuerdo al que nunca pude tocar, al que nunca podré destruir. Como la más ajena e incontaminada parte de mi vida, y como la más hermosa de mis frustraciones. Yo por mi parte seré por siempre el objeto de tu desconcierto. •Ese mismo que ahora experimentas y que te obliga a seguirme oyendo, aunque tal vez ya comience a fastidiarte. Ahora me iré, implorándote al tiempo que no vayas a gritar, ni a llamar a nadie más clamando por auxilio. Aún mi demencia no ha sido certificada por especialista alguno, ni cuento con antecedentes delincuenciales, falsos o ciertos. Es que tengo tanto miedo a una tardía o temprana decepción...." </p>
<p>Partí corriendo, sin darle la oportunidad de preguntarme, recprocharme o decirme nada. Aturdido subí a saltos por alguna calle que no recuerdo hacia arriba para perderme en mi propia soledad, y me fui en paz a seguir viviendo mi vida de todo el tiempo. Por un tiempo creí que habría de volvérmela a encontrar alguna otra tarde en la Biblioteca Nacional, pero eso aún no ha sucedido. Y de alguna manera prefiero que así sea. Después de todo, cuando me visita la duda y me hace preguntarme si me arrepiento de no haber intentado retenerla y de haberle dicho tantas cosas absurdas ahí, frente al taller de reparación de cámaras, me respondo sin dar lugar a la duda que no. Que supongo que no. Que supongo que la ame. Y que aunque supongo que cualquiera podría cuestionarme con razón acerca de si es posible o no amar a alguien a quien nunca conocí yo podré contestar sin titubeos que precisamente por eso fue que un día pude amar a Luisa Fernanda, una tarde en la Biblioteca Nacional. Supongo.</p></font>
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            <pubDate>Fri, 26 Nov 2010 13:00:54 -0500</pubDate>
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        <item>
            <title>El evangelio según Goyeneche</title>
            <description><![CDATA[<font size="2">
<p><strong><em>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7807"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="goyeneche01.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/goyeneche01.jpg" width="220" height="279" /></form>Más de tres décadas después de su muerte, ya va siendo hora de que el país entero rinda un digno homenaje al más apolítico de sus políticos. Al honorable candidato vitalicio: doctor Gabriel Antonio Goyeneche Corredor.</em></strong></p>
<p>Con sus dos piernas descolgándose débiles desde el borde de la silla, revestida de cuerina brillante. Con sus dos brazos apoyados sobre la superficie de una mesa, clavada a su vez, con sus cuatro patas -como estacas- sobre el suelo de concreto. </p>
<p>Con sus dos ojos vivaces apuntando a la edición especial del diario de ese domingo, y sus oídos adheridos al altoparlante del radiotransistor Telefunken, sentado frente a una mesa de aquel café de la calle Octava, el doctor Goyeneche seguía los resultados de los comicios electorales de aquel primer día de mayo de 1966. </p>
<p>Había llegado hasta ahí agobiado por algún designio biológico de la suerte.</p>
<p>Después de depositar su voto en uno de los puestos de la calle 19, y aún circundado por un contingente de periodistas entrometidos, lo apuró cierta urgencia intestinal impostergable. Entones tuvo que irse al retrete más próximo -lugar imposible de evadir, incluso para los más célebres líderes-, con el fin de depositar otras sustancias, al menos tan democráticas como el voto.</p>
<p>Uno de sus partidarios lo condujo compasivo hasta el excusado, para aliviarle el viacrucis. A su regreso, compungido, lamentando el destino de los mártires, su gesto adquirió un rigor solemne. </p>
<p>"Esto de ser candidato no es cosa baladí. El miedo se paga con diarrea". Una muchedumbre de seguidores y curiosos lo acompañaba. </p>
<p>Minutos después, escondidos bajo el sonido a fritura emanado por el viejo radioreceptor, los resultados del consolidado comenzaron a salir, un poco ceremoniosos, de boca de algún locutor de turno ese domingo.</p>
<p>Carlos Lleras Restrepo... (Frente Nacional) 1.532.721 </p>
<p>José Jaramillo Giraldo... (Anapo) 630.055</p>
<p>Gabriel Antonio Goyeneche Corredor... (Independiente) 2.652</p>
<p>La cifra, aunque pobre, era sorprendente. En contra de los más sensatos pronósticos, este anciano cuya condición de vida lindaba con la indigencia, y al que todos daban por demente, había superado sin dificultad los dos millares de sufragios. </p>
<p>Parecía una mentira. Una especie de farsa cómica alrededor de esa patraña llamada política. El incipiente premio a sus casi 20 años como anónimo quijote del ruedo electoral. El simple triunfo para aquel caballerete bonachón y determinado al que el país ya había comenzado a motejar de 'candidato vitalicio'. </p>
<p>Pero sobre todo, era el primero y el mejor de los intentos alcanzados por aquel Alonso Quijano de la política, empeñado en reconstruir al país a partir de sus irrecuperables ruinas, y determinado como nadie en su aspiración a la más alta magistratura. </p>
<p><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="goyeneche1958a.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/goyeneche1958a.jpg" width="336" height="332" />Le diferenciaba de los demás, eso sí, el hecho de ser honesto. De carecer de malicia o de intenciones ocultas. Y quizá por eso lo llamaron loco. Porque en nuestro desilusionado imaginario, cualquiera que hiciera reñir los conceptos tan fraternos de corrupción y política era -con indiscutibles derechos- merecedor del calificativo de enfermo mental. </p>
<p>Y ello, por sí solo, le dio el honor de ser el único verdadero político apolítico del que nuestra historia republicana puede dar fe.</p>
<p>Quienes decían conocerlo&nbsp;bien rastreaban el comienzo de su historia pública en los años 50 del siglo XX. Según testimonios orales consignados por Ernesto Vidales en sus 'Sombras a cincel', el doctor Goyeneche afirmaba haber nacido unos "67 años después del día en que sus abuelos hospedaran a Simón Bolívar en su estancia de Socha, durante la gesta independista de 1819". Es decir, alrededor de 1886. </p>
<p>A la historia se añadía como prueba un testimonio del doctor Goyeneche mismo, quien aseguraba haber visto las cicatrices, producto de los rasguños propinados por el libidinoso prócer a los pechos de Gregoria, una de sus tías abuelas, en medio de cierta desaforada jornada de jodienda de la que ella y el Libertador tomaron parte durante esa noche, jamás documentada por sus biógrafos. </p>
<p>Las leyendas alrededor de su existencia, en parte adornadas por un halo de imprecisiones, lo ubicaban como el fin de una línea genealógica ilustre, uno de cuyos vástagos habría desempeñado un cargo público de relevancia en Ocaña. </p>
<p>Trató de ser profesor en su Socha natal, pero sus excesos críticos y su intención de inocular el germen de la revolución en los corazones de sus discípulos, le granjearon el desprecio de los colegas. Inferiores, cuadriculados, adocenados. Y por eso llegó a Bogotá.</p>
<p>Según consta en los anales de la centenaria Escuela Nacional de Comercio, se sabe que en 1911 un Goyeneche de 25 años se enlistó en las filas de la institución en calidad de estudiante, tal como está consignado en el registro número 39 de matrícula correspondiente a dicho periodo. Alcanzó a avanzar cuatro semestres. <br /><br />También se dice que tras ese lapso intentó adelantar estudios de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia, de la que no se graduaría, pero en la que sí habría de quedarse para siempre.</p>
<p>Respecto a su juventud decía haber sido buen deportista, bohemio y consumidor de destilados y añejos, aunque él señalaba -eso sí-, que su vocación de servicio lo&nbsp;condujo a enderezar su senda.</p>
<p>Como la gran mayoría de quienes mucho leen y poco comen, su afinidad compulsiva por los libros y por el conocimiento, y la desnutrición crónica debieron haber desbordado los alcances de su circunferencia craneana, que comenzó a estallarse, deteriorando sus posibilidades de diferenciar el lindero que separaba lo posible de la ensoñación.</p>
<p>Los 40 años posteriores a este momento son uno de los más grandes enigmas jamás resueltos en la historia de nuestra capital, pues no hay registro de plena fiabilidad a tal respecto. </p>
<p>Aunque algunos investigadores dan crédito -el maestro Pedro Claver Téllez entre ellos- a los rumores de que en 1918, afectado por la trepidante epidemia gripal de aquel entonces, de la que consiguió salir vivo "gracias a la aguadepanela con limón", el seso se le terminó de secar. </p>
<p>Desde entonces se fue incubando en él la titánica idea de ser Presidente. La generosidad -entre morbosa y filantrópica- de los estudiantes más revolucionarios, se encargó de no dejarlo morir por inanición. Los que eran demasiado serios le miraron con desprecio. Los más torpes. Los menos capaces de comprender su genialidad alucinada, lo evadían. O trataban de provocarlo, para burlársele. Pero los visionarios se detenían a oírlo. </p>
<p>Entonces lo convirtieron en su maestro y a la vez en su protegido. Hartos del país regido por aquella seguidilla fatal conformada por el laureanismo, el urdanetismo y el rojaspinillismo, y los demás 'ismos' venideros, y gracias a la informal caridad prodigada a manos llenas por los profesionales en ciernes de la Universidad Nacional (a la que llamaban 'la Nacho'), el doctor Goyeneche fijó su madriguera y su despacho eterno en el campus de la Ciudad Blanca. </p>
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7809"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="goyeneche1958.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/goyeneche1958.jpg" width="332" height="331" /></form>Como contraprestación a su presencia, la Universidad acordó para él una asignación salarial de 35 pesos, todo a cambio de enseñar a leer y a escribir a las damas encargadas del aseo, a quienes desde entonces el doctor Goyeneche intentó 'desanimalizar'. </p>
<p>A manera de alojamiento y oficina le fue acondicionada una diminuta habitación localizada debajo de una escalera, en el primer piso de la Facultad de Enfermería. Ahí vivió,&nbsp;guarecido por el cariño del estudiantado y las frazadas viejas, destinadas a protegerlo del relente nocturno. </p>
<p>De esta simple manera -después de tres décadas sumido en un misterioso mutismo- el doctor Goyeneche estableció su sede itinerante de campaña entre la Ciudad Universitaria, algunos colegios tradicionales de la capital y el circuito de cafés y plazas ubicadas en inmediaciones de la avenida Jiménez, irradiando desde éstos su proselitismo sincero en todas las direcciones. Entre El Automático y el Temel. Entre las sedes de El Tiempo, El Siglo y El Espectador. Entre la Catedral Primada y el edificio nazi y aburrido del Banco de la República.</p>
<p>Desde ahí hizo campear su discurso faraónico, basándose en soluciones muy prácticas a los problemas nacionales. En fórmulas únicas para conjurar los males estructurales de Colombia, esbozadas con un gis en una gran pizarra negra, sobre la que consignó los más memorables versículos de su ideario político, luego materializado en panfletos.</p>
<p>Hablaba con una convicción tan solo propia de alucinados. O de genios. </p>
<p>"Para hacer un rico cada día en cada cuadra, a diario se escogerá un individuo pobre que habite en una manzana de la ciudad. Los demás habitantes, sean quienes fueren, le darán al seleccionado un peso. Así el desdichado compatriota saldrá de sus necesidades inmediatas. Al día siguiente otro será el favorecido con el peso general, y con el tiempo todos seremos ricos por igual".</p>
<p>"En lugar de gastarnos los fondos de nuestro erario en la construcción de una carretera a la Costa, vamos a aprovechar el agua y la arena del Río Magdalena para pavimentarlo. ¡Así tendremos la autopista más moderna del mundo!". </p>
<p>Consciente de la necesidad de diseminar sus ideas por donde fuera posible, el doctor Goyeneche se hizo cliente de privilegio de tipografías e imprentas pequeñas, de las que fue muy cumplido pagador. </p>
<p>Cada cierto número de días iba con sus borradores, para solicitar a los linotipistas su inmediata impresión. Luego regresaba a reclamarlos, ya convertidos en cientos de hojas, que luego habría de distribuir entre sus simpatizantes, por un costo de cinco centavos, única vía real de financiación de su campaña.</p>
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7813"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="goyeneche1962.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/goyeneche1962.jpg" width="336" height="308" /></form>Obsesionado con los rezagos del gobierno militar como un franco atentado contra la democracia, y dado que él no era de los que gustaba de criticar sin actuar, el doctor Goyeneche se lanzó a la batalla por primera vez, el 4 de mayo de 1958, con Alberto Lleras Camargo y Alfonso López Michelsen como contendores. Tuvo el honor de ser tercero entre tres. </p>
<p>Al día siguiente los periódicos contaron dos votos a su favor. Uno en Medellín, y el otro en la mesa número 14 del Capitolio Nacional. Dicen que al final, con mucha dificultad, alcanzó a sumar 12. "¡Los 12 apóstoles!", dijo.</p>
<p>Tras este primer gran fracaso contempló la posibilidad de publicar un libro con cerca de 4.000 soluciones definitivas a los padecimientos de su patria.&nbsp; Un tomo antológico aún inédito, que de seguro hoy daría luces invaluables a quienes como él aspiran al demencial proyecto de ser presidentes.</p>
<p>"Para convertir al Chocó en un emporio de riqueza, a todos los empleados públicos que quieran renunciar se les darán amplias facilidades para ir a colonizar el departamento".</p>
<p>"Para crear industria de papel, en lugar de pensar en la pulpa de madera o en el bagazo de la caña... ¿Por qué no emplear ropa vieja? ¡Eso lo he visto yo en países extranjeros!".</p>
<p>La prensa lo miraba, entre compasiva, curiosa y risueña. </p>
<p>Su pelo -escaso y liso-, sus mangas -raquíticas y deshilachadas-, y la indigencia de sus sentaderas, generaban sospechas entre las gentes convencionales.</p>
<p>Sus dos pabellones auriculares (en los que el cachaquísimo término de 'orejón' supo encontrar su más fidedigno representante); y su voz apacible, aguda y bonachona, contradecían por mucho la imagen que desde siempre se tuvo en Colombia de lo que debía ser un verdadero Presidente de la República. </p>
<p>Porque, si bien los hubo feos, mal vestidos y burdos, ninguno había sido, que se dijera, un verdadero representante del fenotipo popular. Y mucho menos alguien a quien por unanimidad pudiera adjetivarse de honrado. Tenía un rostro amigable. Noble. Casi infantil. Contrario al de todos los que hasta entonces habían calzado los zapatos de Bolívar.</p>
<p>El tiempo en las universidades transcurre muy rápido. Llegó el periodo 1958-1962 con su carga de clientelismo y su falsamente salomónico Frente Nacional, y el doctor Goyeneche se fue granjeando las simpatías de toda una nueva generación de estudiantes, a quienes nombró como su potencial gabinete. </p>
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7815"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="goyeneche1966a.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/goyeneche1966a.jpg" width="270" height="402" /></form>Despojado de maquinarias, alianzas o asesores de imagen (y de toda esa nueva horda de profesiones emparentadas con el oficio, casi siempre sucio, de hacer política) Goyeneche recorrió otra vez el centro de la ciudad y sus más importantes núcleos universitario repartiendo volantillos. </p>
<p>Su tesis fundamental -del todo sensata- se basaba en la certeza de que el país abundaba en recursos, pero que a&nbsp;su vez éstos eran muy mal administrados, y de&nbsp;que&nbsp;por ello&nbsp;la economía iba a la debacle. </p>
<p>El doctor Goyeneche era hábil con las palabras, y su discurso denotaba un humor peculiar y brillante. Decía profesar la austeridad, y por ello justificaba con su conducta el uso de ropas maltrechas donadas por los estudiantes. Al exponer sus programas se tornaba eufórico, aun cuando la mitad de Bogotá estuviera mofándose de él. </p>
<p>Hilvanaba las ideas con precisión y hacía falta seguir sus proclamas por demasiado tiempo como para que, de súbito, apareciera algún concepto desaguisado e impropio. Por arrebatos de ensueño. Por dislates, carentes de cordura. Dominaba el argot político y su parlamento delataba la juiciosa lectura de tratados dedicados a la historia económica de su país. Su oratoria era efectiva y elaborada. </p>
<p>Regresó al ruedo electoral el 6 de mayo de 1962, siendo esta vez derrotado por Guillermo León Valencia. Sus resultados, al parecer, fueron tan pobres que no alcanzaron a despertar la atención de los devoradores de estadísticas, quienes prefirieron no incluir su nombre en los reportes que hoy quedan como testimonio de aquella faena. Dicen que consiguió 33 votos. "¡33 es un número cabalístico! -dijo-. Es el signo de que grandes cosas estarán por venir".</p>
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7825"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="goyenecheklim.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/goyenecheklim.jpg" width="322" height="257" /></form>El país recibió la segunda mitad de los 60 ya anquilosado en la repartición igualitaria del poder entre conservadores y liberales. Y por sobre buena parte de los corredores y campos de la Universidad Nacional (en particular por el llamado Jardín de Freud) comenzó a flotar el vapor dulzón del cannabis, y la florida iconografía pacifista del momento. </p>
<p>Entonces, en 1966 el doctor Goyeneche quiso inscribirse oficialmente por vez tercera. Al principio intentó postularse a una magistratura en alguno de los cuerpos colegiados. De hecho había acordado con el sacerdote Camilo Torres, que éste sería su segundo renglón, hecho truncado por su repentina muerte, lo que obligó a última hora a reemplazarlo por Abraham Rodríguez. </p>
<p>No obstante, la ausencia de los dos testigos de rigor al momento de registrarse le impidió legalizar su intención. Al día siguiente la prensa reprodujo una fotografía de su rostro apesadumbrado, mirando hacia el piso, a la espera de quienes nunca hubieron de llegar. </p>
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7817"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="goyeneche1966b.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/goyeneche1966b.jpg" width="296" height="264" /></form>Puesto que no pudo ser congresista, quiso entonces, una vez más, llegar a la Presidencia. Se fue de nuevo hasta la Secretaría, atravesando el corredor, por entre el pabellón nacional y el distrital, inflados por el viento. </p>
<p>Y desfiló, con su gesto boyacense, su convicción de iluminado, sus dientes afrentados por los años y el sarro, y sus ojos fijos -a su vez decorados por sendas legañas, y bañados en un espeso humor vítreo- hasta el despacho correspondiente.</p>
<p>Era 13 de abril. Antes de entrar se acercó al busto de José Acevedo y Gómez, erigido en el patio principal de la entidad, flexionó sus rodillas en ademán respetuoso, y pronunció su conmovedor juramento personal: </p>
<p>"¡Salud, prócer ilustre! ¡Vengo a recoger tu bandera para enarbolarla en el solio de los presidentes!".</p>
<p>El séquito de estudiantes que lo acompañaba estalló en un solo y unánime clamor: </p>
<p>"¡Viva el doctor Goyeneche! ¡Candidato del pueblo!".</p>
<p>Ese día la llovizna se clavaba sobre el piso con cierta discreción respetuosa, consciente de la relevancia del acontecimiento al que estaba mojando. Rodeado por sus partidarios entusiastas, Goyeneche marchó entonces con solemnidad patriarcal hasta la oficina encargada de tal tipo de gestiones.</p>
<p>Ya un poco doblegado por las casi ocho décadas de vida a cuestas, el candidato siguió caminando, apoyándose en sus electores, mientras una muchedumbre de vampiros que iban haciendo fila para medrar algún cargo en el&nbsp; sector público, lo contemplaban, invadidos por un espíritu de burla lastimera. Luego se acercó al Secretario y firmó los documentos protocolarios, con sus dos más cercanos ayudantes como testigos. </p>
<p>A la salida varios periodistas corrieron a asediarlo. Le preguntaron por su edad. Se excusó diciendo que tal interrogante no era digno de ser respondido por mujeres ni por políticos. </p>
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7821"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="goyeneche1966.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/goyeneche1966.jpg" width="270" height="331" /></form>También anunció su gabinete de ensueño. Fernando Cruz Kronfly, estudiante de la Universidad Central, sería su ministro de Gobierno. Julio Valdivieso Torres, de Trabajo. Ambos aceptaron, según lo admitieron muchos años después, porque entre todas las posiblidades el doctor Goyeneche era sin duda una buena forma de burlar esa democracia formal y de papel conformada por la coalición bipartidista. Puesto que la ley exigía a todos los presidentes el estar legalmente casados, el doctor Goyeneche echó mano de Miriam Montealegre como su más firme opcionada a primera dama.</p>
<p>Y así, después de tanto esfuerzo ahí estaba él, aquel&nbsp;primero de mayo. Frente al radio. Sentado en ese café del centro, aún sumido en el delirio de su irrealidad. Preguntándose si esta, al fin, habría de ser su oportunidad. </p>
<p>Otra vez fue primera princesa entre tres. Pero ser tercero era mejor que nada. Poco después, Ernesto Vidales lo buscó para entrevistarlo y le interrogó sobre todo cuanto le fue posible.</p>
<p>-¿Usted ha tenido hijos?</p>
<p>-No. No me gustan los 'delfines'. Le amarran a uno su plataforma política.</p>
<p>-¿Aún piensa entechar a Bogotá?</p>
<p>-Ese proyecto lo sustituí por el de mantener las fuerzas aéreas bombardeando las nubes que se acerquen a la ciudad. La lluvia caería de esta manera sobre la sabana y no vendría a mojarnos a Bogotá.</p>
<p>-Nos han dicho que usted diseñó un inodoro sin agua. Cuéntenos sobre eso.</p>
<p>-Sí. Es un gran invento, cuya patente se la compré a mi amigo Perea. Se trata de un 'water closet' que por debajo no tiene tubos, sino un horno crematorio que vuelve mierda la caca.</p>
<p>El indestronable candidato vitalicio se rehusó a insistir durante los comicios de 1970. Se anticipó a la corruptela del establecimiento, al oscuro manejo de los sufragios, y a la endogamia rampante en el país, hecho que se manifestaría después con los resultados amañados a los que la historia recuerda.</p>
<p>Le preguntaron si no iba a inscribirse.</p>
<p>"No señor. Porque por los cauces democráticos ya vi que no me darán el chancecito de hacer mis estupendos programas. Con el respaldo de los estudiantes me voy a tomar el poder por la fuerza, después del 7 de agosto, cuando llegue la hora conveniente".</p>
<p>-Le recuerdo, doctor Goyeneche, que usted es soltero, y que ser casado es un requisito fundamental para aspirar a ser presidente. ¿Ha pensado usted en eso?</p>
<p>-¡Por supuesto, señor periodista. Les he escrito a muchas y no me contestan. Le pregunte a una de las decanas, y ni siquiera me dijo que no. Es una pendejada que el presidente tenga que ser casado. Pero en fin... Si es preciso ¡Nos embarcamos en la epístola!-. </p>
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7819"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="goyeneche1970.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/goyeneche1970.jpg" width="336" height="332" /></form></p>
<p>Ya para entonces, el doctor Goyeneche, que siempre fue viejo, comenzó a lucir aún más avejentado de lo que&nbsp;habitualmente&nbsp;parecía. </p>
<p>Su vestido de paño marrón -milagroso sobreviviente de la guerra contra Perú, del 9 de abril, de la Junta Militar, de la Violencia y del Frente Nacional, brillaba en codos, mangas y asentaderas-. </p>
<p>El doctor Goyeneche se había dado el lujo de&nbsp;vivir cerca de los estudiantes gaitanistas de los 40, de los hippies de los 60 y de los neoliberales en ciernes de mediados de los 70. Pero el tiempo se le estaba acabando. </p>
<p>No obstante, dando muestras de una sorprendente fortaleza física, seguía recorriendo la ciudad. Con su maletín de cuero, aún refulgente, gracias a las muchas capas de betún dispuestas en su superficie. Con su centenar de volantes mimeografiados y su mirada dulce y obstinada. Con su pelo fragante y bien peinado con Glostora. Con sus dientes agudos y amarillos, sus encías afectadas por la hiperplasia, sus maneras amigables, y su boca, siempre rebosante de migas de alguna cosa.</p>
<p>Durante los 70 el doctor Goyeneche fue crítico de Misael Pastrana y Alfonso López Michelsen. De la misma forma en que antes lo había hecho con Rojas Pinilla, con Valencia y con Lleras. Muy convencido de sus propias capacidades, y aún valetudinario como era, hizo cuanto pudo por propiciar un debate público entre ellos y él. Ninguno, jamás, se atrevió a enfrentársele. </p>
<p>Alguna vez Ernesto Díaz Ruiz -por ese entonces camarógrafo del informativo 'Mundo al día', transmitido en diferido y rodado en formato de cine- se le acercó para registrar sus prédicas. </p>
<p>De inmediato, investido por su espíritu mesiánico, el doctor Goyeneche cambió su tono de voz, imprimió la gravedad sincera y necesaria a sus ademanes, e hizo trampa a su baja estatura trepándose a alguna de las bancas del Parque Santander. Aguardó a que la cámara disparara a sus ojos clarividentes, siempre&nbsp;pensando en&nbsp;el futuro, se ubicó en paralelo a los cerros tutelares de nuestra ciudad capital, y comenzó a dar muestras de su prodigiosa oratoria. La gente, por docenas,&nbsp;empezó a agolparse en derredor. </p>
<p>Después de 10 minutos de discurso, angustiado por el desmesurado costo de las películas, Díaz indicó al doctor Goyeneche que aunque lo lamentaba,&nbsp;la economía&nbsp;habría de obligarlo en breve a dar por terminada la filmación. <br /><br />De súbito el semblante paciente del candidato se tornó hostil. "Señor periodista: ¡no sucumba al poder de los medios! Su obligación es registrar la totalidad de mi intervención, aun cuando esta se prolongue por seis horas". No pudiendo hacer más, Díaz fingió seguir en su tarea.</p>
<p>Ya más tranquilo, el doctor Goyeneche -quien suponía estar dirigiéndose en vivo y en directo a la nación entera- extrajo de su maletín una completa planoteca, muy bien delineada, en la que con claridad podían contemplarse los cálculos estructurales, los trazos, las proyecciones arquitectónicas de su plan del cierre de tejado del que Bogotá habría de ser objeto durante su mandato, y de las repercusiones urbanísticas de la inminente pavimentación del Magdalena. Los debió confeccionar algún estudiante de arquitectura confiado en sus ideas, en las que se mantuvo firme, pese a seguir absteniéndose a postularse, para el periodo 1974-1978.</p>
<p>Si bien su voluntad nunca decreció, no ocurrió lo mismo con su salud, y fue así como en 1977, con más de 20 infructuosos años en la arena política y casi 100 en el planeta, el doctor Goyeneche fue el gran damnificado de uno de los muchos paros de los que la Universidad Nacional ha sido objeto. El consecuente cierre de la cafetería le afectó en forma dramática. </p>
<p>Acostumbrado como estaba a comer en abundancia -hábito que según él mismo fortalecía su capacidad de raciocinio- el tener que renunciar a las generosas viandas provistas de manera gratuita por los camareros universitarios, comenzó a desnutrirlo. </p>
<p>Su semblante, antes regordete y rubicundo, se fue debilitando, y los ojos alucinados se agazaparon aún más en sus propias cuencas. Un taxi lo atropelló, y la prensa registró su lamentable y desvalido aspecto, tirado en un charco de la carrera 30. El accidente desencadenó los males represados.</p>
<p>Ya nonagenario y maltrecho, el pobre doctor Goyeneche comenzó a padecer de vértigos, y fueron muchos los estudiantes que dicen haberle visto tambalearse hacia la izquierda, no porque estuviera haciendo un guiño al comunismo, sino por un problema de inestabilidad, que terminó llevándolo hasta el Hospital de La Hortúa, gracias a la bondad de uno de los vigilantes nocturnos, quien lo encontró dando tumbos, sin poder llegar hasta su cuarto-oficina. </p>
<p>La palabra lamentable era poca cosa a la hora de describir su estado. La costumbre de leer a través de los cristales rotos de sus anteojos -a los que además les faltaba una pata- le había provocado una conjuntivitis crónica, dolencia que a su edad acarreaba el inminente peligro de llevarlo a perder la vista. Estaba triste. Solo. Senescente e hipertenso. "No me tengan acá más de 12 horas. La patria necesita de su mayor educador político", fueron sus primeras palabras al ser internado.</p>
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7829"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="goyeneche1977.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/goyeneche1977.jpg" width="408" height="402" /></form>No obstante, y como todos los héroes, el doctor Goyeneche siguió trabajando desde su habitación. </p>
<p>Aún convencidos de su mejoría, los estudiantes continuaron lanzando consignas y lemas, con los que se pretendía convencer al país de que su candidato era la mejor opción para el venidero periodo presidencial. </p>
<p>"Si le hace falta pan, por Goyeneche hay que votar". "Goyeneche: Candidato de la solución nacional". "Si le hace falta leche, vote por Goyeneche". Y el más contundente de todos: "Colombia está en un hoyo. ¡Hay que votar por Goyo!". Sabios lemas que algún día serían imitados en un futuro no muy distante por los publicistas de Samper Pizano y sus "soluciones a la mano".</p>
<p>Antonio Morales, entonces reportero de El Vespertino, fue a visitarlo hasta allá. "No quiero que la prensa me encuentre en este estado lamentoso -le dijo-. Mi enfermedad no será óbice para que mi actividad política continúe desarrollándose a través de mis textos y de mi lucha en las plazas públicas".</p>
<p>Tratando de tenderle trampas al tiempo -que ya sin duda estaba enviándole factura por servicios prestados, y notificándole acerca de la pronta caducidad de su ministerio terrenal- el doctor Goyeneche contempló la idea de arreciar en su intención, de cara a las próximas elecciones. </p>
<p>Más allá de los esperanzadores pronósticos, lo cierto es que el doctor Goyeneche se estaba muriendo, y que tanto el final de 1977 como el principio del año siguiente, los vivió en cama, abstraído en sus propios sueños, cada vez más imposibles. </p>
<p>El sábado 25 de febrero de 1978, el doctor Goyeneche hizo presencia en todos los hogares de Colombia a través de una entrevista&nbsp;grabada para el programa 'Mundo curioso', presentado por Rosalba Atehortúa, en la cadena 2 de Inravisión. Con su voz y su cuerpo débiles pidió a sus copartidarios no preocuparse más de lo debido.</p>
<p>Días después -aún perorando desde su lecho y ansiando la llegada de los milagros que habrían de salvarnos a todos- el único candidato del que jamás pudieron inferirse segundas o terceras intenciones, entró en agonía, sin haber sido presidente. La voz se le empezó a apagar y los ojos se le cerraron, en la paz de los que se van en olor de santidad.</p>
<p>Desde los criterios de la modernidad, saturada de&nbsp;manzanillismos, el tráfico de poderes, clientelismo, maquinarias y corrupción, Goyeneche fue, de hecho, una anomalía. </p>
<p>Un alma pura. Transparente y dulce. Ingenua, y libre de alguna intención distinta a la de alterar la historia, por el bien de todos. </p>
<p>
<form class="mt-enclosure mt-enclosure-image" mt:asset-id="7827"><img style="MARGIN: 0px 20px 20px 0px; FLOAT: left" class="mt-image-left" alt="goyeneche1977b.jpg" src="http://www.eltiempo.com/blogs/el_blogotazo/goyeneche1977b.jpg" width="336" height="332" /></form></p>
<p>Que ser honesto y soñar inspire en los demás el&nbsp; deseo de llamarnos desquiciados en un país como Colombia no es cosa rara. El gran doctor Goyeneche, por tanto, tampoco lo fue, al vivir de la caridad y al mismo tiemop ser orgulloso.</p>
<p>Si sus postulados hubieran sido tomados en serio seguramente hoy el viaje por carretera entre Bogotá y Barranquilla no tardaría más de seis horas, los inviernos en la capital serían más llevaderos, y los índices de inequidad vaticinarían perspectivas menos aberrantes. </p>
<p>Pero, sobre todo, el gran interrogante dejado por su partida no sería otro de los muchos 'pudo ser' de los que nuestra historia parece estar luctuosamente plagada. </p>
<p>Pero eso ya no sucedió. Por lo mismo, aún estamos a tiempo de levantar el merecido monumento a la memoria de nuestro eterno candidato vitalicio. Yo ofrezco, no cinco centavos, sino 50.000 pesos. ¡Que Dios le guarde, doctor Goyeneche, en donde quiera que usted esté! ¡Qué falta nos hace hoy!</p></font>
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            <pubDate>Fri, 01 Oct 2010 14:00:48 -0500</pubDate>
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