Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Los electrodomésticos traidores

Por andresospina el 23 de Octubre 2009 4:20 PM

electrotraidores.jpgNo tengo compasión a la hora de ajusticiar a los electrodomésticos traidores con mis propios puños. Me duele que me fallen. Y reacciono en perfecta reciprocidad para con su proceder desleal.

Es que invierto mucho en ellos. Y uno no puede andar por ahí dejando que los demás defrauden su confianza con semejante impunidad tan rampante.

Por eso los castigo. Porque les entrego mi vida, y porque de golpe ellos me hacen víctima de su espíritu infiel y rastrero. Como si se complacieran martirizándome con su incompetencia calculada, y como se rieran en silencio de ponerme impaciente. Como si hacerme enojar les sirviera para mantenerse vivos mediante algún extraño tipo de burlo-terapia.

Sucede que en ocasiones les he pedido que me alumbren; o que me conduzcan a algún lugar; o que me muestren el mundo; o que deshagan mis marañas; o que me guarden la vida en alguno de sus cajones invisibles. Pero ellos, sin notificármelo de antemano, se olvidan de toda mi credulidad desperdiciada. Y me decepcionan. 

El computador se hace lento cuando tengo más prisa. Justo el documento que necesito para que mi vida cambie por fin termina dañándose irrecuperable y tristemente. La conexión deja de funcionar y la transferencia se suspende cuando faltan 5 kilobytes para terminar con la descarga del archivo de cuatro gigas. Y todo eso es su culpa.
 
A veces les he confiado los borradores de mis ideas sin procesar, y ellos las han destrozado. A veces he perdido dos o tres años de mi vida confesándoles lo que soy, tan solo para perder el tiempo y las energías destinados a estas sesiones en un solo formateo. A veces los he hecho depositarios de incunables y únicas copias de colecciones fotográficas o musicales. A veces he tenido la desgracia de fiarme más de ellos que de mi mala suerte. Y quedo defraudado. O de esperar que ellos registren por mí aquellos recuerdos que yo mismo no puedo almacenar dentro de mí.

Yo no soy de los que dejan que ese tipo de cosas ocurra, sin reclamar justicia. Y me enristro contra el electrodoméstico que, por sus errores propios y deliberados, se haya hecho merecedor de una paliza aleccionadora.

Cuando necesito fuerzas de más me valgo de un martillo, de un destornillador, o de las punteras reforzadas de mis botas Grulla negras, destinadas tan solo a la tortura y muerte de electrodomésticos traidores. Soy, por tanto, de los que deja marcas indelebles sobre la latonería de computadores, reproductores y monitores de video, cámaras digitales y por sobre toda suerte de indumentos tecnológicos.

Algunas veces (casi todas) logro que funcionen de nuevo, al menos por unos instantes. Ello demuestra que el castigo tiende a operar correctamente. Pero en otras los estropeo por completo.

En el primer caso me siento tranquilo por haber salvado la situación. En el segundo me invade una paz indecible al ver despedazados a los hacedores de mi ira y mi desgracia. Por ello casi siempre termino ganando. Aunque, lo confieso, a veces me invade una extraña culpa al verlos yacer despedazados sobre el suelo. Contemplar sus despojos. Ver deshecha su alma de resistencias, cables, tarjetas e integrados reducida a un montón de piezas rotas. Y me pregunto si no habría sido mejor dejar a Juan Roa Sierra vivo, antes que lincharlo sin hacerle preguntas.
 
Algunos han tratado de explicar esa tendencia de ajusticiar a los electrodomésticos mediante cierta dialéctica de la reivindicación. Respondemos a los objetos en reciprocidad a la forma como éstos se comportan con nosotros, y nos alegra que a ellos les duela tanto como a nosotros.

Soy de ese pensar. Tengo la certeza de que los electrodomésticos viven por sí solos, y de que cuentan con alto grado de perversa y oculta racionalidad. Eso explicaría el serio problema de entendimiento que hay entre mí y los electrodomésticos desleales. Podría añadirse que, ante la ausencia de organismos de justicia oficiales, encargados de condenar a esta raza delincuencial para-humana, hay quienes emprendemos el camino de la retaliación.

Pero otros, tan solo, se tranquilizan pensando que un golpe puede generar un contacto perdido entre los circuitos, mucho más fácil de resolver con la intervención de un técnico especializado (quienes también a su manera tienen su propia medida de crueldad y de infamia).

Desde tal perspectivo golpear a los electrodomésticos sería ilógico. Por lo tanto no golpearlos sería lógico.  Pero lógica y magia son conceptos enemigos. Y por eso obrar en contra de la lógica es mágico. Es místico. Es escapar del pragmatismo, que es una enfermedad incurable, propia de los cerebros anquilosados y faltos de inventiva. Pacecido por las mayorías pensantes y racionalistas. Por aquellos para quienes los de mi estirpe son los más directos herederos del barbarismo primitivo importado a la cosmoautopista cibernética.

No me veo capaz, al menos en forma consciente y premeditada, de violentar a un ser humano. Pero no entiendo por qué no pueda desquitarme de los seres que se escudan en el mentiroso argumento de que no están vivos para mofarse a su antojo de la humanidad. 

Debido al anterior postulado, todos los lugares en los que he vivido se han convertido siempre en un gran tribunal para máquinas despiadadas. En un matadero de electrodomésticos. En un cadalso regido por un solo juez. Omnímodo. Que no contempla atenuantes. Para quien no hay miramientos, conmutaciones o rebajas.

Seguiré por mi vida despedazando impresoras a golpes. Abollando las láminas que visten a los ordenadores de mi hogar. Quebrado los cristales luminosos de scanners, y venciendo la estructura plástica que recubre a monitores y pantallas.

Esta es mi propio manifiesto personal contra los electrodomésticos traidores. Contra esos que se han adueñado de la mitad de nuestras vidas, y que algún día, por más que yo quiera evitarlo, habrán de jugarle un mal rato a toda la humanidad, que desde hoy vaticino.

Por ahora me dispondré a oír los truenos, que disparan las alarmas odiosas de los automóviles de los sótanos, y que aturden a los pobres perros de la calle. De todos ellos hablaré después.

Buen viernes lluvioso.

El Blogotazo en Twitter

Únase al grupo en Facebook de El Blogotazo, aquí 


iconofacebook.jpg

El Blogotazo
www.elblogotazo.com
andres@elblogotazo.com 

TrackBacks (0)

Abajo están listados los blogs que hacen referencia a esta entrada: Los electrodomésticos traidores.

URL de TrackBack de esta entrada: http://www.eltiempo.com/blogs/cgi-bin/mt-tb.cgi/13306

Adicione su comentario

Para comentar esta nota usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese Aquí

Comentarios

1. Por: Argonauta20 - 23 de Octubre 2009 a las 03:58 PM

Alguien dijo que eso era la perversidad de los objetos inanimados

Reporte de abuso

2. Por: PORejemplo - 23 de Octubre 2009 a las 04:48 PM

Pensé que era un mexicano hablando de su esposa o compañera permanente.

Reporte de abuso

3. Por: chrihern - 24 de Octubre 2009 a las 05:13 AM

QUe gente tan enferma al que escribe en estos blogs

Reporte de abuso

4. Por: calavica - 24 de Octubre 2009 a las 06:06 AM

Este tipo pretende ser gracioso! es de las tonterías más grandes que leí en Internet, y de eso hay mucho!!

Reporte de abuso

5. Por: electroix - 24 de Octubre 2009 a las 08:55 AM

Su sed de justicia es una completa injusticia. La gran mayoría de los fallos que cuenta no es por culpa de los electrodomesticos como tal, es culpa de ese ente que no se puede tocar llamado software...... Y como el mayor mal que le pudo suceder a la historia del software es Windows, le recomiendo que tenga siempre unas cuantas imagenes de Bill Gates disponibles para golpear, rajar, cortar, y cuanta cosa se le ocurra. Así de verdad esta ajusticiando al que es.

Reporte de abuso

6. Por: dickoz - 3 de Noviembre 2009 a las 04:47 PM

En el 99% de los casos cuando un computador falla, el error se encuentra entre el teclado y la silla. ¿Será que usted hace parte del 1% restante?

Reporte de abuso

Publicidad

Perfil

Por andresospina

Andrés Ospina nace en 1976. Durante 1980 cursa preescolar en las guarderías La Frasadita y Juan Salvador Gaviota. Recibe su grado de kínder en el Jardín Infantil Piloto Federico Froebel. Desde 1982 hace parte del Gimnasio del Norte, entidad de la que cancelan su matricula en 1991. En 1992 ingresa al Gimnasio Los Robles, de donde se titula en 1994, tras repetir Décimo Grado. Trata de aprender Música y Literatura en la Universidad de Los Andes. Durante 1998 y 2000 co-redacta y funda el desaparecido sitio El Utensilio. Desde 2002 ha sido colaborador con revistas como Cambio, Rolling Stone o CARAS; realizador 99.1, hoy Radiónica (emisora en la que trabaja para los espacios 'La Silla Eléctrica' y 'Rockuerdos'), y libretista e investigador para el magazín de televisión Culturama. Entre los proyectos en los que comparte las culpas están www.museovintage.com y www.elblogotazo.com. De momento prepara una novela sobre un psiquiatra forense demente, y la exposición Bogotá Retroactiva.

Descripción

Hablar con compulsión sobre Bogotá, convertirla en eterna modelo de fotografías bien y mal-intencionadas, contar historias inútiles que a muchos y pocos interesan, robar el anonimato a quienes deberían ser contados y descontados. De eso se trata. ¿No?

Blog de Participación

Podrá encontrarse con todas las tendencias de nuestra comunidad de bloggers, además de todas las ayudas para que su experiencia en eltiempo.com sea mas provechosa.

Código de Ética

Al hacer parte de la sección /PARTICIPACION en eltiempo.com y/o cualquiera de los blogs que pertenecen a productos CEET, usted se compromete a respetar y ayudar a cumplir las normas de uso de la comunidad...

Licencias

Nuestros bloggers tienen la posibilidad de compartir sus trabajos bajo una licencia de Creative Commons , escogiendo el tipo de licencia que quieren. Entérese que es Creative Commons y participe.

Ayudas de Blogs

Acerca de nuestra sección, qué es un blog, cómo abrir un blog, herramientas de participación, etc.

Sobre esta entrada

Mi ejército de juguetes perdidos es la entrada anterior en este blog.

Este viejo reloj de péndulo y pared es la entrada siguiente en este blog.

Encontrará¡ los contenidos recientes en la pá¡gina principal. Consulte los archivos para ver todos los contenidos.

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.