<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<rss version="2.0">
    <channel>
        <title>Blog Jose Navia</title>
        <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/</link>
        <description>Hallarán historias publicadas en diferentes épocas por el autor en el diario EL TIEMPO. Son relatos de dramas cotidianos de gente común y corriente, crónicas en texto y video, galerías de fotos, audioslides y especiales multimedia de zonas urbanas, indígenas y campesinas. Algunos relatos son muy recientes. Otros no los son tanto, pero lo parecen, porque por alguna extraña razón, en Colombia la historia se repite o, quizá, en el fondo, permanece inalterable</description>
        <language>es</language>
        <copyright>Copyright 2009</copyright>
        <lastBuildDate>Tue, 17 Feb 2009 12:01:13 -0500</lastBuildDate>
        <generator>http://www.sixapart.com/movabletype/</generator>
        <docs>http://www.rssboard.org/rss-specification</docs>
        
        <item>
            <title>El que a zona de tolerancia se arrima.... </title>
            <description><![CDATA[<p>La crisis económica de finales de los años 90 le quitó a Carlos Riveros su empleo de biólogo marino en Cartagena y lo convirtió en fabricante de prendas para espectáculos de striptease en la zona de tolerancia de Bogotá. <br />Apenas lo despidieron, Riveros viajó a la capital en busca de trabajo. Pero la crisis era tan aguda que terminó como distribuidor de mariscos y pescado en negocios del centro de la ciudad.<br />Así conoció el barrio Santa Fe. Todos los días llevaba pedidos a una cevichería ubicada en la misma cuadra donde funcionaban, con cierto recato, dos 'negocios de mujeres'.<br />La poca discreción desapareció en el 2002. Ese año, la administración de Antanas Mockus declaró el sector zona de alto impacto y no tardaron en aparecer nuevos prostíbulos con letreros de neón en sus fachadas. Decenas de mujeres comenzaron a hormiguear con sus diminutos vestidos por las calles del sector. <br />Borrachos, jíbaros y clientes de todo tipo llenaron las calles. Hubo atracos y puñaladas. Un día, mientras algunos residentes huían despavoridos, Carlos Riveros vio la oportunidad de montar su negocio. <br />Arrendó un local esquinero y, sin ruborizarse, abrió Andrea's Inn. En sus vitrinas exhibía uniformes de enfermera, colegiala, policía y Gatúbela, entre otros. Los diseñó con escotes generosos y faldas del ancho de una bufanda. <br />Hoy, Riveros se considera pionero de la inusitada actividad comercial que, desde hace dos o tres años, se despertó en el sector. Hay de todo: cabinas telefónicas, peluquerías, casinos, droguerías, lavanderías, zapaterías, restaurantes y, sobre todo, almacenes de ropa y accesorios femeninos. <br />El empleado de una miscelánea donde las prostitutas compran labiales y muñecos de peluche dice que el ciento por ciento de su clientela proviene de los negocios de sexo. <br />El dueño de un prostíbulo calcula que más de 2.000 personas dependen económicamente de esta actividad. Es tanto y tan inquietante el movimiento, que las requisas y las rondas policiales son permanentes. <br />"En la (calle) 18 hace siete años había tres negocios y ahora hay más de veinte y había unas 30 mujeres y ahora no bajan de 700... y eso sin contar a los travestis, meseros, porteros... la prostitución da mucho trabajo", afirma.<br />Según sus cuentas, buena parte del dinero que se ganan las mujeres se queda en el mismo sector. Algunas pueden ganar más de 200 mil pesos en un buen día. <br />En estas cinco cuadras, las prostitutas y sus clientes consiguen desde un 'moño' de marihuana y tres tangas por diez mil pesos hasta juguetes para sus hijos y vestidos de 90 mil pesos. <br />El dueño del prostíbulo, sin embargo, se queja del impacto en los arriendos: "Yo estaba pagando 23 millones de pesos por el edificio (de tres pisos) donde tengo el negocio y me van subir seis millones de un totazo".<br />La cifra es un buen termómetro del dinero que se mueve aquí. Una estilista calcula que las prostitutas se gastan unos 80 mil pesos semanales en peinados, manicure, y pedicure. <br />Quizá lo que más han abierto son restaurantes de corrientazo. Estos comienzan el día con desayunos para desenguayabar y cierran hacia las tres de la mañana,&nbsp;luego de venderles bandejas con fríjol, de cinco mil pesos, a los últimos borrachos y a las prostitutas rezagadas. <br />Después de esa hora, cuenta la dueña de uno de estos locales, es mejor cerrar y desaparecer del sector porque cuando se apagan los letreros de neón, acechan entre las sombras los viciosos y los atracadores de poca monta. </p>
<p><br />&nbsp;</p>]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2009/02/el-que-a-zona-de-tolerancia-se.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2009/02/el-que-a-zona-de-tolerancia-se.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">barrio</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">bogotá</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">historias urbanas</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">jose navia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">prostitucion</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">santafe</category>
            
            <pubDate>Tue, 17 Feb 2009 12:01:13 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>Don Genaro, el carpintero</title>
            <description><![CDATA[<p>Don Genaro, el carpintero. </p>

<p>En los últimos días fue noticia otro 'don': 'don Hugo'. Es hermano de 'don Diego'. Lo extraditaron, igual que a 'don Berna' , y se declaró culpable, en una corte de Estados Unidos, de traficar con cocaína. 
El que sigue suelto, a pesar de la cacería que le desató el Gobierno, es 'don Mario', a quien algunos llaman 'El nuevo amo del narcotráfico'. 
'Don Mario' usa relojes Cartier y colonias de marca. 
Nada de eso alcanzó a conocer mi abuelo, Don Genaro, un carpintero que, además, tejía sombreros de paja, labraba cucharas de palo y, a veces, tocaba el armonio en las misas dominicales del padre Vivas. 
Mi abuelo apenas tuvo lo necesario para darles escuela pública a sus hijos, pero en el pueblo le decían Don con respeto y no con miedo. Así eran los Dones de antes. 
Ahora el país se llenó de 'dones' que están perseguidos o encarcelados... O muertos, como 'don Efra'. 
Y los que no son 'dones', son 'señores'. De niño, el único señor que conocía era 'El Señor de los Milagros'. El de Buga. 
Su basílica era el punto de llegada de la excursión familiar de cada diciembre. Todo, por cuenta de las promesas de irlo a visitar que mis padres le hacían durante el año si les mejoraba a los muchachos, cuando alguno caía en cama. 
Pero ahora, cerca de allí, en el eje cafetero, las autoridades tienen identificado a otro 'señor': 'el señor de los caballos'. Es jefe de un cartel y tiene más dinero que todas las limosnas que ha recibido el de Buga desde que se le apareció, hace 400 años, a una lavandera. Así las cosas, es mejor que a uno lo saluden por el nombre de pila. A secas. 
(Columna 'Palabras a mil' del jueves 29 de enero de 2009) </p>
]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2009/01/don-genaro-el-carpintero.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2009/01/don-genaro-el-carpintero.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">adn</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">Berna</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">diego</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">don</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">efra</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">jose</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">josenavia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">mario</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">narcotraficantes</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">narcotrafico</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">navia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">señores</category>
            
            <pubDate>Fri, 30 Jan 2009 14:36:55 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>SAN LUIS: ROPA PARA GENTE &apos;NAIS&apos; Y PARA  LOS OTROS</title>
            <description><![CDATA[<span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" color="#000000" size="2">
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p><font face="Times New Roman">Por fin llegamos al segundo territorio de la ropa usada en Bogotá:&nbsp;el barrio San Luis. Es un sector comercial, de casonas&nbsp;remodeladas para construir locales y de algunos edificios de apartamentos. Aquí se vende la mejor ropa usada de la ciudad. </font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"></span><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p></o:p></span>&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman"><span style="mso-tab-count: 1">&nbsp; </span>UN DÍA EN LA COMPRAVENTA DE MIGUEL </font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="right"><span lang="ES-TRAD"><o:p><font face="Times New Roman" size="5">&nbsp;</font></o:p></span><i style="mso-bidi-font-style: normal"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 10pt"><font face="Times New Roman">"Esto sí es calidad. Original. Mírele los broches"<o:p></o:p></font></span></i></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><span lang="ES-TRAD"><o:p><font face="Times New Roman" size="5">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">A dos cuadras del paradero la calle 59, Miguel Caldas se alistó para salir del bus. Se&nbsp; había subido en&nbsp;El Rincón, uno de los barrios del antiguo municipio de Suba, en el extremo noroccidental de la ciudad.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel salía de su casa a las ocho de la mañana, caminaba dos cuadras, hasta una calle de doble sentido, y se trepaba en el primer bus que llevara el letrero:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>'Directo Caracas'. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">A esa hora, Miguel no tenía necesidad de disputarse los asientos con otros pasajeros.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En Suba, los colegiales, los universitarios, los oficinistas y los obreros salían entre cinco y siete de la mañana, debido a que esta ruta, en los momentos de mayor congestión, demoraba una hora, mas o menos, para llegar al sector comercial de Chapinero; hora y media, aproximadamente para llegar al centro, y dos horas, en promedio, para arribar al último paradero ubicado en alguna calle de los cerros surorientales. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Miguel timbró una vez, mientras miraba por la ventanilla.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Afuera pasaron fugaces, carteles de ferreterías y de almacenes de artículos eléctricos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El techo largo, de paraguas y los tubos metálicos del paradero se vinieron encima.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El bus se detuvo con un chirrido de frenos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel descendió con rapidez en la isla destinada a los pasajeros.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Allí, unas veinte personas estiraban el cuello y aguzaban la vista sobre los<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>nombres de las rutas impresos en las tablillas que los buses llevaban en el panorámico.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En todos decía 'Directo Caracas', la diferencia estaba en los nombres pequeños: 'Sta'. Lucía, 'Sn'. Jorge, Usme, Fontibón, Can, Kennedy...<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Dependiendo de esto, los buses abandonaban la vía principal a medida que esta avanzaba hacia Tunjuelito.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Allí se convertía en una carretera serpenteante que cruzaba barrios de migrantes campesinos hasta arribar a Usme, en el piedemonte de la cordillera.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>La Troncal de la Caracas era considerada una de las vías más agresivas de la ciudad. Tenía dos sentidos y, en cada uno, dos calzadas: la interior, con paraderos cada cuatro cuadras, para los buses de servicio público, y la exterior, para los autos particulares.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Por el carril interior cabían dos buses, medidos casi milimétricamente, que<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>libraban fieras batallas por los pasajeros, rozándose los costados y haciendo resoplar del sistema de frenos de aire.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>A veces, los choferes intercambiaban insultos por las ventanillas. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Miguel esperó en la isla a que pasara una hilera de autos por el carril de los particulares.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Cruzó despacio y comenzó a bajar por la 59.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Pasó frente a un parqueadero, y se metió al restaurante de Doña Flor. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Pidió un café y un pastel de pollo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Era casi un ritual diario.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El lugar estaba impregnado por el olor pegajoso que despedía un caldero en el que humeaba el caldo de costilla de los desayunos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Comió sin prisa.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Después cuadramos", le dijo a la empleada que le recogió luego el pocillo y la canastilla de mimbre.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Esperó unos segundos y se levantó. "Bueno, vamos a ver cómo nos va hoy", dijo. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Las tres compraventas de esa cuadra todavía estaban cerradas.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Al llegar a la esquina, miró hacia el norte. Pasaron dos automóviles. Justo en la esquina opuesta estaba la puerta metálica, color café oscuro de la compraventa de ropa usada Mercado Internacional, de la cual era socio. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Nunca abría inmediatamente cuando llegaba.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Eran las nueve de la mañana de un miércoles de abril cuando Miguel se paró en la esquina a mirar en todas direcciones. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Hacia el norte, la droguería Deluz, la floristería Sinia, el taller de reparación de licuadoras y las compraventas de ropa usada permanecían cerradas.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Dos mujeres con sacos de lana iban de prisa y un perro venía con un trotecito que interrumpía, de tramo en tramo, para olfatear las paredes. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Hacia el occidente,<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>una hilera de taxis esperaba a que sus dueños desayunaran en un restaurante de la mitad de la cuadra.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Las seis compraventas de este lado también estaban cerradas. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Hacia el sur rodaba una carreta de recicladores, tirada por un caballo negro.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel se quejó del cagajón que a veces dejaban los animales frente a la compraventa.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Al fondo, por la avenida 57, pasaban fugaces, algunos carros.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Del oriente bajaba un hombre de unos 45 años, vestido de paño <i style="mso-bidi-font-style: normal">beige</i> y corbata café, con un maletín ejecutivo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Lo seguía una pareja joven, de <i style="mso-bidi-font-style: normal">jeans </i>y mochilas a la espalda. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Cuando comprobó que no había nada sospechoso en los alrededores, Miguel sacó un llavero de su bolsillo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>La puerta tenía dos candados y dos chapas de tres vueltas, una de ellas conectada a un sistema de alarma que dejó oír su chicharra por unos tres segundos, hasta que Miguel la neutralizó oprimiendo un botón en la pared. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">La luz que entró perpenticular por la puerta cayó sobre una chaqueta de <i style="mso-bidi-font-style: normal">jean</i> y un chaleco impermeable de color vino tinto, colgados en el extremo de una estantería de tubo, que se alzaba un metro desde los baldosines, en el centro del local.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span><o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Las tres ventanas, dos sobre la 59 y una sobre la 15, estaban bloqueadas por láminas metálicas aseguradas con candados.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel guardó los candados en el cajón de un escritorio deteriorado, ubicado junto a la puerta, y tomó las llaves para desmontar las láminas metálicas que servían de protectores de las ventanas, colocados sobre bases corredizas. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Miguel las dejó en la calle, recostadas contra la pared, regresó un tanto agitado, guardó los candados y se echó la bendición:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"En el nombre de Dios, que nos vaya bien hoy", dijo a media voz.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El hombre se encomendaba dos veces diarias al Señor.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>La primera, antes de salir de su casa, pensando en su salud y bienestar.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>La segunda, al iniciar su trabajo, tenía fines económicos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Otros comerciantes del sector se persignaban, además, con el dinero de la primera venta doblado entre los dedos de la mano derecha. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">A pesar de que la mañana era plomiza, el lugar quedó bien iluminado.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En la pared del fondo y de la izquierda había estantes de madera, del piso al techo, repletos de ropa de todo clase: vestidos de paño, camisas, camisetas, chaquetas, pantalones, busos, sudaderas, trajes para dama, abrigos y gabanes.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El estante de la derecha era más bajito y mas corto para permitir la entrada de luz por las ventanas y dar espacio al escritorio. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">El cuarto muro, a un lado de la puerta, estaba ocupado por una rejilla cuadriculada, repleta de zapatos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Todos los espacios que no cubrían los estantes, eran ocupados por un gancho con una prenda de ropa.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel descolgó sobre la parte exterior de cada ala de la puerta, una cadena asegurada por uno de sus extremos en lo alto de la pared.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En los eslabones acomodó, en ganchos, siete camisas leñadoras y seis chaquetas impermeables, todas con marquillas 'Made in USA'. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">En una puntilla del dintel de la puerta colocó un vestido negro con tenues rayas azules, combinado con una camisa blanca y una corbata vino tinto.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El pantalón iba asegurado con alfileres por dentro del saco.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Era un traje estilo cruzado, de gabardina, que había comprado días antes por diez mil pesos. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Del cuarto de baño, Miguel sacó un recipiente plástico con agua y la esparció por todo el almacén con la mano, haciéndola temblar, como si estuviera atacado del mal de Parkinson.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Entró de nuevo al baño y apareció con una escoba.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Caminó hasta la puerta y comenzó a barrer hacia dentro, como le enseñaron en la bodega de electrodomésticos donde inició su carrera de vendedor.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Ningún comerciante de los que Miguel conocía, barría en dirección a la calle.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Si uno barre hacia afuera aleja la clientela", dijo Miguel.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Le tomó unos cinco minutos arrinconar la basura contra en el fondo del local y levantarla con un recogedor plástico. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Apenas habían transcurrido dieciocho minutos desde que se abrió el almacén, cuando entró una mujer de unos treinta años, de minifalda carmelita y blusa beige. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Era una vendedora de electromésticos puerta a puerta, amiga de Miguel, que estaba esperando a una amiga suya que se encontraba a dos cuadras de ahí, en una reunión de <i style="mso-bidi-font-style: normal">marketing</i> de su empresa. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">La mujer comenzó a indagar sin muchas ganas por el precio de los <i style="mso-bidi-font-style: normal">jeans</i> colgados en el estante rectangular que ocupaban la parte central del local. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Son americanos, originales", le dijo Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"¿Y a cómo los vende?" insistió ella. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Hay de 20, de 30 mil. Mídase unos, se los dejo baratos."<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span><o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"No. Ahora no tengo tiempo, de pronto el sábado vengo."<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">La mujer siguió mirando los estantes con curiosidad. El del centro estaba atiborrado de pantalones de todo tipo:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span><i style="mso-bidi-font-style: normal">jean</i> (americanos y nacionales), de dril, de pana, de gabardina, de lino, de paño y para sudadera.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En el costado derecho del local estaban los vestidos para dama y enseguida los abrigos de paño, cachemir y gabardina. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">El fondo tenía dos secciones. La parte superior era ocupada por chaquetas de paño y trajes masculinos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Las faldas para dama estaban abajo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En el rincón se veía la puerta del baño y al lado, un espejo de medio cuerpo, sin marco.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>A la izquierda, había otras dos secciones de camisas, camisetas, busos, sacos de lana, chaquetas y chalecos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El cuarto muro era ocupado casi en su totalidad por la rejilla metálica repleta de zapatos, lustrados y con la suela remontada.<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"¿Y aquí también compran zapatos?", preguntó la mujer. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Si claro, ¿de cuales?", dijo Miguel.<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Estos, -dijo ella levantando un poco el pie derecho-. Es que me quedan pequeñitos... los uso solo cuando me toca ponerme falda. Están nuevos". <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Cuando hace que los compró", preguntó Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"En diciembre, me costaron treinta mil", respondió ella.<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Cuatro meses... ya tienen media vida de uso.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Mídase un <i style="mso-bidi-font-style: normal">jean</i> a ver si hacemos negocio", insistió Miguel, y le escogió dos del estante. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Mire, ¡uva!...<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>esto sí es calidad. ¡¡Original!!, mírele los broches", exclamó MIguel.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span><o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Ese me queda apretado", argumento la mujer. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"¿Y este?" , se apresuró a decir Miguel, desplegando el otro <i style="mso-bidi-font-style: normal">jean</i>. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Noooo, muy grande, es para severa vaca", dijo ella. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">La mujer descartó rápidamente los tres o cuatro <i style="mso-bidi-font-style: normal">jean</i> que Miguel le enseñó y al cabo de unos minutos salió en busca de su amiga.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"De pronto vengo el sábado", dijo al salir.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Así comienzan muchos clientes, poco a poco van conociendo y terminan comprando cuando algo les gusta", concluyó Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">La visita de clientes era muy irregular.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>A veces, Miguel permanecía durante una hora viendo pasar gente.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En otras ocasiones, llegaban tres y cuatro personas juntas.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Por eso, Miguel decía que se necesitaba mucha paciencia para trabajar en este negocio.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"A veces, la venta del día se hace cuando recién abre uno, o cuando ya está cerrando.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Hace unos días, por ejemplo, vino un cliente como a las siete de la noche y se llevó dos vestidos de paño y unas camisas", explica Miguel.<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Un taxi Mazda parqueó sobre la 59, junto al almacén. "Ahí llegó un cliente, pero es más chichipato", murmuró Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Quiubo Ingeniero",<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>saludó el hombre desde la puerta, con las llaves del carro aún en la mano.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"¿Qué me tiene?", agregó mientras entraba. Medía cerca de 1.65, era trigueño, gordo y barrigón, de unos 45 años, con entradas en<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>la frente y ademanes hoscos.<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Miguel sacó un pantalón azul de gabardina, de prenses, que promocionó con las palabras: 'elegante' y 'casi nuevo'. El hombre lo examinó con detalle. "¿Cuanto vale?", preguntó. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Barato: diez mil", respondió Óscar. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Noooooo,<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>cinco mil, hermano, no ve que no hay plata, la vida tan, tan jodida que si usted me dice:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>'vamos a tumbar a ese man lo tumbamos y si viene la policía también le damos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>¡Huuuuuy no, Dios mío!, Dios nos libre de ir a una cárcel.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>La libertad, hermano. La libertad y la salud son lo primordial... ¡Oiga!, está ajado hermano, mire, así no vale ni cinco mil". <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"No, no, no, mire yo le enseño dónde es que se le ve el uso, en el borde interior y en los bolsillos", ripostó Miguel.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Entonces comenzó un regateo entre los dos hombres.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>No en torno al precio, sino a las condiciones del pantalón. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Es una tela como regularcita", dijo el taxista. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Es paño gabardina, lo que se está usando', contestó Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Esta costura está como muy chambona", agregó el otro. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"No ve que es el dobladillo", explicó Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Mire, se le ve la marca", argumentó el taxista. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Pues se la quita, eso es fácil", insistió Miguel.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El taxista miró un rato más el pantalón y lo tiró sobre el estante.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Muestre a ver que más tiene", dijo mirando las camisas de leñador.<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Espere le bajo una", ofreció Miguel.<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"No,<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>no, eso me acalora mucho", se adelantó el cliente.<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Pero ahorita llega el invierno", alcanzó a argumentar Miguel. El hombre se midió luego un saco de paño, preguntó precios y se marchó diciendo: "Nooooo, mijo, esto está muy caro". <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Ese man no hace sino quejarse por todo. ¿Y si lo ve no? tremendo Mazda y ropita buena, de segunda pero presentable", dijo Miguel mientras encendía un radio reloj colocado sobre un estante de madera.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Radionet anunció que las Farc Liberaron a un italiano que permanecía secuestrado desde hacía<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>varias semanas. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"En este negocio hay que tener mucha paciencia, -repitió Miguel-. Es graniadito, graniadito. A veces no se vende nada en todo el día y cuando ya voy a cerrar aparece el cliente que se lleva tres o cuatro mudas".<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span>Miguel había trabajado como vendedor sus últimos seis años.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Lo hizo en un almacén puerta a puerta, vendiendo electrodomésticos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Luego trabajó 'en mostrador', también en ventas. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Tocaba ponerse corbata todos los días y el voleo era berraco.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Yo vendía electrodomésticos, equipos, juguetería importada de esa que trae los nombres en inglés. '¿Y pa' qué es este botoncito', preguntaban los clientes y a uno le tocaba saber, decirle algo, porque lo más grave para un vendedor es quedársele callado a un cliente", dijo Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Cuando no había clientes uno empezaba a conocer los equipos, a espicharles botoncitos a ver que hacen, porque cuando uno conoce bien la mercancía tiene más ventas.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Yo allá ganaba por comisión, me tocaba competir con 20, 30 vendedores.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Tocaba vender 12 millones mensuales y 20 en diciembre, sino uno no servía.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Y eso es plata, imagínese, estamos hablando del año 96. Todo lo que yo vendía me lo anotaban y al final sacaban la comisión.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Yo allá no era Miguel Caldas, era el código tres.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Entonces, a cada venta le anotaban mi código", reuerda Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">El de la ropa usada era el trabajo más sedentario que había tenido.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Pasaba diez horas metido en el almacén.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Cuando no atendía clientes, arreglaba los estantes, renovaba algunas prendas que llevan mucho tiempo exhibidas o simplemente las cambia de lugar.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El almuerzo, los tintos o las botellas de agua que consumía se las traían del restaurante de Doña Flor.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Para combatir la pasividad de su trabajo, Miguel hacía 300 abdominales y 150 flexiones cada tres días, Los domingos salía a pasear en bicicleta por la Ciclovía. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Aunque en ocasiones Miguel se ponía ropa usada, todo lo que tenía puesto hoy era nuevo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Lleva pantalón azul oscuro, de gabardina, camisa blanca, saco de lana de tonos ocres y zapatos y medias negras.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel tenía 32 años, era delgado, de cabello ondulado, negro y corto.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Hablaba en tono bajo, y era poco conversador.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Contestaba con amabilidad pero no se extendía más allá de lo necesario. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Hacia las diez de la mañana entró al almacén un hombre joven, alto, delgado, de pelo corto, vestido con un pantalón de sudadera algo sucio, camisa escocesa de tonos rojos y botas de cuero color marrón.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El hombre abrió una bolsa plástica. "¿Cuanto me da por esta chaqueta?, dijo, al tiempo, sacaba una prenda de color verde. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Miguel la examinó. "Está muy usada", dictaminó. Y agregó un:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"No, gracias". <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">El hombre salió guardando la chaqueta. Miguel se paró en la puerta.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Ese man era bien. Yo creo que está metiendo droga porque cada vez lo veo peor.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El man vive por aquí cerca", dijo Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">A esta hora apenas comenzaban a abrir algunos almacenes de ropa usada. 'Chiros de K-che' lucía en sus ventanales dos carteles hechos con esfero: "Vestidos para caballero a $5.000" y "Sacos y busos americanos solo $2.000'. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">El hombre de la chaqueta entró a otro almacén y salió minutos después sin la bolsa plástica.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span><o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Una mujer rubia, de unos 40 años, con un vestido de tela delgada, hasta la rodilla, entró con una bolsa plástica de color negro, debajo del brazo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"¿Usted compra vestidos?", preguntó. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Mirémoslos", dijo el comerciante. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Era un vestido negro, de paño, estilo sastre, bien doblado y, al parecer con poco uso. Tenía unas leves rayas blancas verticales.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Me interesaría más si fuera para caballero", afirmó Miguel. La mujer se marchó. Después Miguel explicó que la ropa que más se vende es la de hombre.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Y toca comprar lo que se venda rápido, porque si no, es plata que está quieta y espacio perdido.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Luego<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>hizo un desglose pieza por pieza.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Lo que más buscan es ropa de tonos oscuros, en tallas de la 38 para arriba, sobre todo para hombre", dijo Miguel.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Según él, las chaquetas de cuero y gamuza, en tonos café y negro, tenían 'buena salida'.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Si eran de paño o gabardina la gente las prefería cruzadas, azules o negras. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Pero lo más solicitado eran los <i style="mso-bidi-font-style: normal">jean</i> Levis, chaquetas informales, sobre todo con logotipos estadounidenses, los pantalones de colores oscuros y vestidos de paño.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Pero, como decía Miguel:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Un día se venden pantalones, otro camisas. otro chaquetas... "Vea, en estos días vino un señor y se llevó diez camisas, se las di a cinco mil pesos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Y hace unos días vino una señora toda elegante y me dejó separado un esmoquin que valía ochenta mil.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Al otro día regresó con un señor que parecía ser el hijo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Vinieron en un Sprint nuevecito.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El señor se lo midió y se lo llevó.<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Y todo es así. A veces vienen mujeres de 40 ó más años a preguntar vestidos elegantes, como para fiesta y que ojalá sean de terciopelo, dicen que es para un ratico no más. Pero sabe que sí hay temporadas especiales. Mire: en enero, cuando ya van a entrar a los colegios, buscan zapatos negros y sacos de lana o paño, de colores gris o azul turquí, para niños. Es que aquí un <i style="mso-bidi-font-style: normal">blazer </i>de colegio cuesta entre cinco y veinte mil pesos, mientras que nuevo sale por unos cuarenta o cincuenta mil. Esa ropa la vienen a vender en noviembre o diciembre, apenas salen de los colegios. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"En mayo y diciembre preguntan más por vestidos de primera comunión, y en diciembre y a mitad de año viene mucha gente a preguntar por ropa elegante, debe ser por los grados y por las primeras comuniones.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span>Pero así, así, que uno diga que tal cosa es la que se vende por encima de todas, es muy difícil", concluyó Miguel Caldas. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">A las 10:40 ya han abierto todos los negocios del sector.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Un hombre con una bolsa plástica en la mano y un maletín de lona al hombro se paró a la entrada: ¿Usted compra ropa?, interrogó. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"No señor, no me interesa", contestó Miguel.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El hombre diomedia vuelta. "Ese man -dijo Miguel- venía por la 15 ofreciendo en todos los almacenes, y sí ya entró a varios pueden haber pasado tres cosas:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>que ya le compraron lo bueno que traía; que no traía nada bueno, o que está pidiendo muy caro. Y no voy a perder el tiempo." <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Un señor de unos 45 años entró al local. Preguntó por un <i style="mso-bidi-font-style: normal">jean</i> de dotación, porque -según contó- el que le dieron en su empresa lo extravió en una borrachera.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Después de 15 minutos, el hombre no encontró el <i style="mso-bidi-font-style: normal">jean</i>, pero compró dos sacos de paño, a 15 mil cada uno.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Una mujer pasó vendiendo esencias de sándalo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Quince minutos después, otra<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>ofreció bolsas plásticas para la basura.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel solo negó con la cabeza. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Un joven de pantalón de dril, camiseta y chaqueta impermeable, llegó con un <i style="mso-bidi-font-style: normal">jean</i> Levis en una bolsa.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel tomó el pantalón por la cintura y lo levantó para examinarlo junto a la puerta.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Tiene muchas hilachas, necesita una peluquiada. Huuuy, este ha sido de una rodillijunta patiapartada, mire dónde lo molió", agregó, señalando con los labios el desgaste en la parte interna de los muslos. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Radionet anuncia las 11:30. "Hoy está como duro", comentó Miguel, quien ha pasado muchos minutos recostado en el estante del centro; desde donde está alcanza a observar buena parte de las compraventas de ropa ubicadas sobre la acera oriental de la carrera 15. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Algunos empleados están parados junto a la puerta, bajo los ganchos de ropa. "Estos meses son muy duros, por ahí en mayo o junio levantan las ventas. ¿Y si no levantan...? Tocará ponerse a hacer otra cosa", murmuró Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Miguel no tenía salario.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Compartía las ganancias del almacén por partes iguales con Óscar, su socio.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Se habían conocido en una bodega de electrodomésticos donde trabajaron juntos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Óscar se retiró primero, entró al negocio de la ropa usada, y meses después le propuso a Miguel que compraran en compañía uno de los negocios. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Miguel puso dos millones de pesos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Luego Óscar le hizo otra propuesta: que vendieran el almacén, que colocara otro millón de pesos, y adquirían el actual negocio que era mucho más amplio y mejor situado. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Miguel completó los tres millones con sus ahorros.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Todo lo hicieron de palabra.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Fue un acuerdo entre amigos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>No había ni papeles, ni nada. Ni siquiera había un inventario.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Uno miraba la ropa y calculaba cuanto podía valer.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Todo era a ojímetro porque la ropa no tiene un precio fijo, aquí todo es negociable", explicó Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"¿Chalecos de cuero? El que preguntó es un hombre de unos 60 años, cabello gris, vestido de impecable paño y corbata.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel lo hizo entrar, buscó entre unas dos docenas de chalecos colgados en el estante, y sacó uno de cuero, pero con pelos y todo, igual a los de las películas de vaqueros.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Es el único", dijo. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"No, gracias", respondió en tono seco el cliente.<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman"><span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span><o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Miguel devolvió el chaleco a su lugar y salió a recibir el sol a la puerta. <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>El trato que tenía con Óscar, su socio, era simple:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Yo anoto cada venta en un cuaderno, y también anoto los gastos:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>las compras de ropa, el pago de servicios, de lavandería, una escoba,<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>jabón... todo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Al final sumamos las entradas y las salidas y lo que queda nos lo repartimos miti y miti". <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">También existía una especie de balance diario.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Todos los días, a eso de las siete de la noche, llegaba Óscar a cerrar el almacén.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Examinaba el libro, hacía cuentas de ingresos y egresos, colocaba el resultado al final de la página y estampaba su firma.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel le entregaba el dinero del día.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Al final de mes volvían a hacer cuentas y Óscar el entregaba a Miguel lo que le correspondía.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Todo se manejaba en efectivo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Óscar, quien tenía otros dos almacenes en el mismo sector, pensaba que por el monto de cada venta no era necesario tener tarjetas de crédito.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Aquí no son muchos los clientes que manejan tarjeta de crédito y más sería el papeleo y las vueltas que hay que hacer", argumentaba.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span><o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Un automóvil Corsa, modelo 97 de color verde estacionó frente al Mercado Internacional.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>De él se bajó un hombre menudo, de rostro oriental, con canas prematuras y cabello ondulado.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Vestía de <i style="mso-bidi-font-style: normal">jean</i> y camisa beige, botas vaqueras de color marrón y chaleco de cuero del mismo tono.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En sus muñecas le brillaban sendas pulseras de oro. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Era Pedro, el de la lavandería.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>La mayor parte de su trabajo provenía de los 28 almacenes de ropa usada que había en este sector.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Del baúl del carro, Pedro sacó varias piezas de ropa, en ganchos y forradas en protectores plásticos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Un vestido y siete camisas. Son seis mil quinientos", anunció.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel le pagó apenas a tiempo para atender a una pareja de jovencitos, de unos 17 años.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Ella, rubia, delgada, de ojos claros; el, de pelo castaño, con lentes.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Los dos llevaban morrales de colores a la espalda, tenis de marca, <i style="mso-bidi-font-style: normal">jeans</i> y chaquetas impermeables anchas. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"¿Tiene pantalones de pana?", preguntó ella. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Si claro. Mire, estos son tallas 8, respondió Miguel, señalando una sección del estante central.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>La joven le entregó la mochila a su compañero.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Con ademanes delicados, fue pasando los pantalones hasta que dio con uno de color gris claro. Lo miró de cerca y<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>lo regresó al estante. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Dijo "Gracias" y se fue seguida por su compañero.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Vamos a buscar allí" le dijo al muchacho señalando la vitrina de Chiros de K-che.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span>José, el mesero del restaurante de Doña Flor, apareció en la puerta con una bandeja metálica en la mano. "¿Qué tiene hoy?", le preguntó Miguel antes de que el hombre saludara. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Sopa de pasta, alverja, pollo y ensalada roja", respondió el hombre de la bandeja y la blusa blanca. "Listo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Y me trae una botella de agua". <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Un hombre alto se detuvo frente a la ropa de la entrada.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Al cabo de unos segundos entró desparramando la mirada.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"A la orden, ¿en que le puedo servir? ", dijo Miguel desde el otro lado del estante central.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El hombre no contestó, pero se dirigió hacia el vendedor.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Tenía unos 45 años, alto trigueño, de bigote. Vestía pantalón café de paño y chaqueta de pana beige.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En su mano derecha llevaba un maletín ejecutivo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Se acercó al estante e inclinando un poco el cuerpo, preguntó en voz baja:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Tiene un vestido elegante para dama, como para una fiesta". <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Pues así, elegante, elegante, en el momento no", contestó Miguel.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>'Gracias' dijo el hombre y salió rápido.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel se fue hasta el fondo del local, sacó una mesa de planchar, quemada y percudida, y la armó junto al estante del centro.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Minutos después llegó José con el pedido.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span><o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Dos personas, una mujer madura y un muchacho, pasaron mirando la ropa de la puerta durante los veinte minutos que le tomó almorzar a Miguel.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Hacia la 1:30 entraron dos policías bachilleres en busca de chaquetas impermeables, americanas.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miraron varias, pero no compraron ninguna. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">José apareció a las dos de la tarde a recoger los platos. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Reynaldo, propietario de otro almacén de ropa usada, pasó con tres tubos de neón en la mano.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Él consiguió una vitrina de 1.80 de alto, de segunda, y un maniquí y los colocó a la entrada del almacén.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Así la ropa parece nueva", dijo un día, mostrando un vestido de novia que lucía el maniquí detrás de la vidriera.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"¿Chaqueta de gamuza tiene?", preguntó un hombre desde la puerta.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel negó con la cabeza. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Si ve. La gente pregunta por cualquier cosa, el mismo cliente le enseña a uno cual es la mercancía que tiene que tener aquí", decía Miguel. A pesar de que la clientela era heterogénea, existían algunos grupos que Miguel y Victoria, la hermana de su socio y quien lo reemplazaba en ocasiones en el almacén, habían identificado. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Uno de esos grupos era el los gomelos, del cual formaban parte muchachos entre los 14 y 17 años, aproximadamente, estudiantes de colegios privados.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Ellos los identificaban porque casi todos eran blancos, delgados, vestidos con ropa de marca y tenían una manera particular de mascullar las palabras.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Estos buscaban chaquetas impermeables, pantalones de pana y camisetas. "Una vez vinieron dos muchachos en un Mercedes, con chofer, y compraron varias cosas", contó Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Las modelos, actores de teatro y encargados de vestuarios para televisión también eran clientes que con los días iban identificando.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Estos buscaban ropa de época, de los años 60, abrigos o chaquetas de diseños no tan comunes.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Un grupo difícil de clasificar era el de 'los que se visten de paño'.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel y Victoria decían que aquí había oficinistas, mensajeros, vendedores, conductores... y su principal característica era la de comprar trajes completos o chaquetas y pantalones para combinar.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span><o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">De estos -decían- había clientes de todas las edades, algunos compraban porque, aunque ocupaban puestos de bajo rango, les tocaban moverse en bancos y oficinas, o porque les gusta andar vestidos de paño, así fueran choferes, pero no tenían dinero para hacerlo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>A este grupo también pertenecían los que buscaban ropa de<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>paño de marcas reconocidas, como los vestidos Luigi. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Sobre esto, el propio Óscar contaba que cuando trabajó como mensajero de un abogado se dio cuenta de que lo atendían más rápido y con mas amabilidad cuando usaba alguno de los cuatro vestidos de paño que su patrón le regaló. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">El ojo inquisidor de Miguel y Victoria también identificaba a los universitarios que, sin ser gomelos, llegaban a comprar chaquetas, <i style="mso-bidi-font-style: normal">jeans</i> y 'ropa descomplicada'. "Yo estudio publicidad en la (Universidad) Central y a veces veo a mis compañeros comprando ropa por aquí", dijo Victoria alguna vez que se quedó reemplazando a Miguel en el almacén.<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">El de los clientes fijos era otro grupo identificable.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Eran personas mayores de treinta años, de barrios populares, aunque había excepciones de sectores sociales más altos, que llegaban el día menos pensado y hacían una buena compra.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Estos llevaban ropa para sus hijos, para su pareja, y también aparecían cuando tenían un compromiso social, una primera comunión, un grado, un matrimonio.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Por las compras que hacían, Miguel y Victoria deducían que tenían<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>varios hijos.<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman"><span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span><o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Estaban también los que sólo buscaban ropa informal, pero de marca.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Por lo general tenían menos de treinta años.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Eran los clientes perfectos para los <i style="mso-bidi-font-style: normal">jeans</i> y las chaquetas Levis.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Algunos de estos llegaban en carro.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Los manes todos raros", como dijo alguna vez Miguel, eran un tipo de cliente muy especial porque compraban lo que los vendedores, al principio, consideraban invendible.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Óscar, el socio, los llamaba 'alternativos' o 'rebelados de la moda'. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Al final, estos terminaban creando también una moda, pues se ubicaban en el extremo opuesto y Miguel y Victoria sabían que los colores fuertes, los diseños extravagantes tenían salida con estas personas. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Había unos grupos más pequeños y esporádicos que visitaban el almacén y que Miguel y Victoria clasificaban a puro ojo:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>los meseros y porteros de restaurantes iban por esmoquines y zapatos; los vendedores puerta a puerta compraban zapatos y ropa de paño; los muchachos de barrios pobres y otros, que ellos califican como ladrones o de pandillitas,<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>preguntan por tenis Rebook y Adidas, <i style="mso-bidi-font-style: normal">jeans</i> de marca, chaquetas de equipos de fútbol americano, de béisbol, de la NBA, o busos en algodón perchado con estampados de esos equipos. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"A los ladrones, uno los distingue con sólo verles la cara<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>-decía Victoria-. Porque hay unos bien degenerados, a veces pasan ñeros buscando <i style="mso-bidi-font-style: normal">jeans</i> de mil pesos, uno se los vende pero no los deja entrar". <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Las prostitutas que trabajan en la calle, en los negocios de <i style="mso-bidi-font-style: normal">strip tease </i>y en los salones de masajes también visitan las compraventas de ropa usada.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Las de la calle se reconocen por la ropa.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Viene a buscar minifaldas cortiquiticas, blusas escotadas, zapatos<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>y carteras eleganticas o chaquetas para el frío; hay otras que compran lo mismo pero más fino, pagan un poco más, yo creo que son las de negocios fijos. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Las de los baños turcos son más discretas, preguntan por <i style="mso-bidi-font-style: normal">baby dolls</i> y ropa elegantica. Al principio no dicen nada, pero ya después le dicen a uno: "Busco algo finito, como para un sitio donde llegan muchos hombres, me entiende".<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Los homosexuales que trabajan en la calle, sobre la Avenida Caracas, son clientes esporádicos de los almacenes de ropa usada de este sector.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Estos prefieren blusas cortas, pantalones <i style="mso-bidi-font-style: normal">stretch</i>, sin bolsillos, faldas largas y zapatos de tacón alto, pero esto último no es fácil porque algunos buscan números 40 ó 42. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Miguel y Victoria también han identificado revendedores de barrios populares del sur de la ciudad que van por <i style="mso-bidi-font-style: normal">jeans</i> y chaquetas Levis, chaquetas ovejeras en cuero y busos con estampados americanos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Y hay uno que otro cliente que sólo compra un tipo de mercancía.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Yo tengo un cliente que tiene una camioneta, y solo encarga botas raras, ojalá texanas, en cuero de cocodrilo, de serpiente pitón, de iguana, de lagarto". <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman"><span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>A las 2:30 de la tarde cae una llovizna leve en el sector de las compraventas de ropa usada del barrio San Luis. Miguel cuenta que los dueños de los negocios casi no se tratan entre sí.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Uno se saluda y a veces charla un rato, pero no más.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En estos días sí están hablando a ver si contratan vigilancia privada, de esos manes vestidos de negro y con perros, porque es que hay mucho ñero, antes pasaba por aquí uno que otro, pero ahora vienen a dormir, y eso aleja a los clientes", dijo Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Un poco antes de las tres de la tarde entraron tres mujeres.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Una cincuentona y otra de unos treinta años con una niña de unos ocho años de la mano.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>La más joven se midió una chaqueta de paño:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"No. Muy pequeñita. ¿No tiene otra?".<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Era la única que había.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Las mujeres salieron, se subieron a un Sprint blanco y se fueron hacia la avenida 57.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>La llovizna había cesado pero el día continuaba gris. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"¿Ropa de muertos?.... Nooooo, casi no.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Que yo recuerde, una sola vez llegó un tipo como con diez camisas de un hermano que había muerto.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Se las pagué a mil pesos", comentó Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">En las tres horas siguientes llegaron cuatro clientes. Miguel negó con la cabeza a un joven que preguntó:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Quiubo, que ha llegado?".<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Luego le respondió:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"A quince mil", a un hombre maduro que interrogó: "¿A como tiene los <i style="mso-bidi-font-style: normal">jeans</i>?"<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>y que luego se alejó diciendo:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Después paso y negociamos".<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Y finalmente atendió a una pareja de estudiantes que se midió varias chaquetas, pero no compró ni una.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Según Radionet, la familia de Pablo Escobar interpondrá una demanda para tratar de anular la entrega de la hacienda Nápoles a familias desplazadas por la violencia. Son las 5:40. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Un automóvil Dogde, modelo 61, pintado de verde metalizado se estaciona en la esquina de la carrera 15 con calle 59.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Una cantaleta brota del altoparlante instalado en el techo del carro:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"¡¡¡ Cirueeeelas, mandariiiiinas, manzanas, talegadas de uvas a mil peeeesos...!!! ¡¡¡A sólo mil peeeesos talegadas de uuuuvas, ciruelas, mandarinas, manzanas... !!! ¡¡¡ A sólo..."<o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"Las ventas van a estar igual que ayer -dijo Miguel-. Ayer se vendieron sólo veinte mil pesos en un saco de paño".<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel, de todos modos, estaba convencido de que solo después de mayo o junio mejorarían las ventas. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">El mejor mes para estos almacenes, al igual que para el comercio en general, era diciembre, especialmente el día de Navidad.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Según el cuaderno escolar en que Miguel llevaba las cuentas, el 24 de diciembre anterior se habían vendido 308.000 pesos. Ese y el día 20, con 349 mil pesos, fueron los días de mayor venta.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En total, las ventas de diciembre sumaron 3'109.000 pesos. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Para el mes siguiente, las ventas fueron de 1'200.000, en febrero se incrementaron en 300 mil pesos y en marzo alcanzaron 1'700.000 pesos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Las ganancias de Miguel no habían sido muchas, ya que sólo en arriendo y servicios pagaban 500 mil pesos. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Una mujer entró afanada al almacén con un niño de la mano. "¿Vestidito de paño?", preguntó.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Había dos pero de otra talla.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>La mujer se fue apresurada. "Todo para última hora", murmuró al salir. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Hacia las 4:48 entró un hombre con una maleta en la mano.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Traía varios vestidos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel separó uno gris, lo examinó detenidamente y lo rechazó con tres 'lástimas':<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>"Lástima el color", "lástima que no sea cruzado" y "lástima que esté manchado". <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">A las 6:40 Miguel sacó los candados y esperó unos minutos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>'Chiros de K-che' ya había cerrado, al igual que la floristería y la mayor parte de las compraventas de la carrera 15. Colocó los protectores, los aseguró con candado, y recogió la ropa exhibida en la puerta.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Entonces apareció Óscar, sacó el cuaderno de la gaveta del escritorio, hizo una mueca y firmó.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Miguel le entregó el producto del día.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span>Óscar contó los billetes, los guardó en el bolsillo. "Tranquilo Miguel que esto se compone", dijo, y estiró la mano para apagar la luz. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">Entre los dos cerraron la puerta.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Eran las 6:55 en el reloj Orient de Miguel Caldas.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El hombre se despidió con un "hasta mañana" y subió por la 59 a buscar la avenida Caracas, donde se había encendido los avisos luminosos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En el fondo del restaurante habían recogido algunas mesas y cuatro hombres animaba a un quinto que tiraban argollas contra el juego de rana. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"¡Quiubo Miguel... ¿se a echar una pola?", le dijo José, el mesero que le había llevado el almuerzo. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman">"No, gracias. Otro día". Respondió Miguel. <o:p></o:p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 12pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"></font></span>&nbsp;</p>]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2009/01/san-luis-ropa-para-gente-nais.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2009/01/san-luis-ropa-para-gente-nais.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">barrio san luis</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">bogota</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">chapinero</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">cronicas urbanas</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">jose navia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">relatos urbanos</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">ropa usada</category>
            
            <pubDate>Fri, 23 Jan 2009 19:43:57 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>Rapiña por una serenata </title>
            <description><![CDATA[<i style=""><span lang="ES-TRAD"><o:p></o:p></span></i>
<p align="center"><i style=""><span lang="ES-TRAD"><o:p><font color="#000000" size="5" face="Times New Roman"><font size="4">En la avenida Caracas de
Bogotá, en el tradicional Chapinero, existe un pedazo de
México. A lo largo de una cuadra, docenas de mariachis se
disputan a los clientes que buscan una serenata con rosas y video,
a bajo costo. Los músicos cambian sus apellidos boyacenses o
santandereanos por Juarez, Infante o Negrete. En el lugar se
consiguen pinchos,&nbsp;chorizos de dudosa procedencia, arepas y
papeletas de droga. Aquí comienza, también, el segundo
territorio de ropa usada de Bogotá. Estamos próximos a
San Luis.</font></font></o:p></span></i></p>
<p align="center"><i style=""><span lang="ES-TRAD"><o:p><font color="#000000" size="5" face="Times New Roman"><font size="4">&nbsp;</font></font></o:p></span></i></p>
<p align="center"><i style=""><span lang="ES-TRAD"><o:p><font color="#000000" size="5" face="Times New Roman"><font size="4">COMO UN
MARIACHI</font></font></o:p></span></i></p>
<i style=""><span lang="ES-TRAD"><o:p></o:p></span></i>
<p align="right"><i style=""><span lang="ES-TRAD"><o:p><i><font size="2">"Su origen boyacense, tolimense o
santandereano lo disimulan con la ropa de charro y con apellidos
mexicanos"</font></i></o:p></span></i></p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify"><i style=""><font size="4"><b>E</b>n la fachada
de una casona ubicada sobre la Caracas, entre calles 49 y 50, un
gran letrero anunciaba hasta hace poco la entrada a un pedazo de
México en esta parte de Bogotá: 'Plaza
Garibaldi'.</font></i></p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify"><i style=""><font size="4">Frente al edificio,
sobre la acera oriental, deambulaban docenas de charros con sus
trajes mexicanos y sus instrumentos al hombro. Durante casi un
año, la 'Plaza Garibaldi' intentó pelearle a 'La Playa'
la supremacía como sitio de reunión de los casi 150
grupos de mariachis que existen en Bogotá. Pero el letrero fue
borrado a finales de 1998 y los charros regresaron a 'La Playa', en
la misma Troncal de la Caracas, entre calles 53 y 54. Ahora el
lugar se encuentra saturado de músicos.</font></i></p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify"><i style=""><font size="4">En 'La Playa', los
mariachis se consiguen a cualquier hora del día o de la noche.
Los integrantes de la mariachada, como ellos mismos se denominan,
usan botas texanas de puntera metálica, sarape y sombrero de
alas anchas con tejidos en hilo dorado. Su origen boyacense,
tolimense o santandereano lo disimulan con la ropa la charro y los
apellidos mexicanos. Infante, Juarez y Negrete son los más
comunes.</font></i></p>
<p align="justify"><i style=""><font size="4">"Hay clientes que se
sienten mejor si contratan a alguien con nombre mexicano.... aahh,
porque no es lo mismo contratar, por decirle algo, el mariachi de
Wilson Rodríguez que el de Pedro Juarez ¿entiende?. Eso
le da cache", dice un charro que trabaja en la playa hace seis
años.</font></i></p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify"><i style=""><font size="4">Entre los charros de
este sector también funciona un comercio especializado en
materia de ropa usada. "Los mismos charros los venden porque ya no
les queda bueno o quieren renovar o dejan la música. Un traje
de músico sin la abotonadura, en buen estado, está
costando entre 40 y 60 mil pesos así de segunda, y de
músico porque el de cantante es más caro, es más
adornado", dice el charro.</font></i></p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify"><i style=""><font size="4">Casi todos ellos
protegen sus instrumentos con fundas impermeables de color oscuro.
Algunos se bajan de la acera y caen en gavilla, tarjeta en mano,
sobre la ventana de algún auto que aminora la marcha. Las
vidrieras de las edificaciones anuncian con letreros rojos y negros
a los otros grupos que tienen sus oficinas en el sector. Algunos
manda a pintar la cara de algún reconocido artista
mexicano.</font></i></p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify"><i style=""><font size="4">Además de los
charros, durante las noches estas aceras permanecen repletas de
tríos, dúos, conjuntos vallenatos y grupo llaneros que se
pelean los contratos. En medio de los artistas se mueven los
delantales de los vendedores de chuzos, mazorcas, arepas y
chorizos. Aquí tampoco faltan los harapos de los ñeros.
En esta misma cuadra está la primera compraventa de ropa usada
que abre sus puertas sobre la Troncal de la Caracas, en el sector
de Chapinero: Chiros de la 49.</font></i></p>
<p align="justify"><i style=""><font size="4">Su propietario, Edgar
Peña, lleva unos 15 años mal contados en el oficio de la
ropa usada: "Yo comencé como saldero, o sea, cambiando afiches
y utensilios plásticos por ropa, en toda la ciudad, y
vendiéndola en la Plaza España. Pero ese es un trabajo
muy duro, me cansé y entonces me propuse tener mi propia
caseta". Con el dinero que alcanzó a reunir adquirió una
caseta de ropa usada en la plaza de mercado de Tunja. Antes de un
año, las pocas ventas lo convencieron de regresar a
Bogotá para abrir un almacén en la calle 66 de Chapinero,
cerca a los almacenes de ropa nueva.</font></i></p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify"><i style=""><font size="4">De allí tuvo que
salir por el alto costo del arriendo. Finalmente se instaló,
hace siete años, en la calle 49. De este y de los otros ocho
almacenes que quedan sobre la Troncal o en las calles vecinas,
entre las calles 49 y 50, se surten algunos de quienes utilizan la
Caracas y los sectores cercanos. A Chiros de la 49, María
Luisa, Jhonny's, Bogotana del Usado y otros almacenes llegan los
porteros de las tabernas a rebujar los estantes en busca de abrigos
y zapatos.</font></i></p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify"><i style=""><font size="4">"Los meseros
preguntan por camisas blancas, trajes negros, zapatos y corbatines;
los serenateros y demás músicos quieren chaquetas de
paño. Les gustan mucho las verdes, 'camel', negras y
vinotinto. Allí tengo una verde, de talla grande que me
trajeron ayer y ya vino un músico y la separó con cinco
mil pesos", relata Edgar Peña.</font></i></p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify"><i style=""><font size="4">Por lo menos tres
veces a la semana pasa una mujer que revende ropa entre las
prostitutas y bailarinas de <i>strip tease</i> de las
'whiskerías' y casas de citas de Chapinero. En ocasiones pasa
un coleccionista al que Edgar Peña vio alguna vez en la
televisión diciendo que había traído de Londres un
modelo que encontró en los estantes de su
almacén.</font></i></p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify"><i style="">Los andenes se ven menos
congestionados que en el centro, y la gente que visita el sector
comercial de Chapinero camina más desprevida. Aparte de los
mariachis, de los porteros y de los vigilantes uniformados, el
resto de transeúntes no tiene un denominar común. En las
aceras y en los paraderos de los buses se cruzan el muchacho de
jeans, la señora de abrigo de paño, la adolescente de
blusa hindú, el oficinista de traje formal, la estudiante de
falda escocesa y el jovencito con chaqueta de la NBA.</i></p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">La mayor actividad en el costado occidental la
ejercen los compradores de peces ornamentales, pájaros,
conejos y otras mascotas, y los empleados de estos almacenes. Los
primeros casi siempre ocupan las aceras con sus carros. Llegan
sobre todo los sábados, vestidos de <i>jeans</i>, pantalones y
chaquetas de dril, camisetas, busos de lana y chaquetas gamuza.
Rara vez falta un niño en estos grupos de expedicionarios. Los
encargados de las mascotas visten blusas blancas u overoles y, en
ocasiones, botas de caucho. En las mañanas es común ver a
los dependientes aseando las jaulas, dando de comer a las mascotas
y lavando el piso, incluida parte de la acera, con una
manguera.</p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Por los carriles de la Caracas se ven los
harapos de los indigentes y de los recicladores junto a sus carros
esferados. Por la mañana van hacia el norte, por el costado
oriental y en la tarde regresan al centro, donde están los
depósitos de basura reciclable y la zona del Cartucho. La zona
de mariachis termina en la 54. Enseguida aparecen los empleados y
dueños de las compraventas de joyas y electrodomésticos,
en mangas de camisa, detrás de los mostradores protegidos por
vidrios de seguridad y rejas de hierro.</p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">También están los empleados de
camiseta azul y <i>bluejean</i> de un almacén de zapatos, y
los dependientes y propietarios de los almacenes de artículos
de cuero. La mayor parte de estos laboran con ropa de
paño.</p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">La falda extremadamente corta, las botas altas
de cuero, el exceso de maquillaje y los coqueteos con los hombres
que pasan por su lado delatan la entrada a otra zona de
prostitución. Sin embargo, en esta parte de la ciudad,
alrededor del eje de la calle 60, la mayor actividad se realiza de
puertas para dentro.</p>
<p align="justify">Diseminadas en este sector, está la mayor
parte de las compraventas de ropa usada de Teusaquillo y
Chapinero.</p>
]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2009/01/rapina-por-una-serenata.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2009/01/rapina-por-una-serenata.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">bogota</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">caracas</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">chapinero</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">cronica urbana</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">garibaldi</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">jose navia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">la playa</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">mariachi</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">noche</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">plaza</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">san luis</category>
            
            <pubDate>Wed, 14 Jan 2009 20:07:25 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>Los clientes de las funerarias y del jardín del Edén </title>
            <description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="left"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">Hoy vamos a caminar por un trayecto, en apariencia,&nbsp;sin demasiados contenidos simbólicos. Pero, de nuevo, basta disminuir el ritmo de nuestros pasos y alertar los sentidos para empezar a ver-escuchar&nbsp;lo que nos quiere decir la ropa de quienes usan esta parte de la ciudad. </font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="left"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"></font></span>&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="left"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"></font></span>&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="left"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman"></font></font></span>&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">LA GENTE DE TRAJE OSCURO <i style="mso-bidi-font-style: normal"><span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></i></font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD"><o:p><font face="Times New Roman" color="#000000" size="5">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt; TEXT-ALIGN: right" align="right"><i style="mso-bidi-font-style: normal"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 10pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">"Se podría aventurar la condición social del muerto por los atuendos de quienes lo despiden"<o:p></o:p></font></font></span></i></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><font color="#000000"><font face="Times New Roman"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"></span></b></font></font>&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt; TEXT-ALIGN: center" align="center"><font color="#000000"><font face="Times New Roman"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">L</span></b><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">os harapos de dos indigentes y un perro negro anclados a la orilla de río Arzobispo son la imagen de entrada a<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>este pedazo de Ciudad, sobre la Troncal de la Caracas. <o:p></o:p></span></font></font></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">Estos ñeros no son del Cartucho.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Su hogar está ubicado a tres cuadras de ahí, aguas arriba, bajo el puente de la carrera 7, junto al Parque Nacional.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>La pareja de ñeros se cubre la espalda con pedazos de cobijas deshilachadas. Tienen el pelo revuelto y permanecen en cuclillas, con los ojos clavados en las aguas turbias del río Arzobispo que se deslizan rápidas hacia el occidente por un canal culebreante revestido de adoquines que viene desde los cerros orientales. <o:p></o:p></font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman" color="#000000">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font face="Times New Roman" color="#000000">El Arzobispo de finales de siglo es muy lejano de aquel río vigoroso que hace doscientos años marcaba la división de Santafé de Bogotá con el naciente caserío de Chapinero.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>A orillas de este río se levantaba en los primeros años del siglo XVII la quinta de los arzobispos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Allí mismo daban vuelta las carrozas de los virreyes durante sus paseos vespertinos, gracias a un semicírculo que el Virrey Caballero y Góngora hizo construir en el camino</font></span><a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8#_ftn1" name="_ftnref1"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 8pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><span style="mso-special-character: footnote"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 8pt; FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA"><font face="Times New Roman">[1]</font></span></span></span></span></span></a><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" color="#000000" size="5">. </font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman" color="#000000">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">Ahora, estas son cuadras de estudiantes durante la mayor parte del año, de día y de noche. Las otras imágenes de este sector se repiten metro a metro:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span>uniformes de porteros y vigilantes, botas de caucho, overoles oscuros y bayetillas de los lavadores de carros, trajes de paño de los oficinistas y vendedores, pantalones y sacos negros y camisas blancas de algunos meseros.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Es la ropa de otra categoría de hombres-herramienta ubicados un peldaño por encima de los rudos trabajadores de los alrededores de la Plaza España. <o:p></o:p></font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman" color="#000000">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">Hasta hace unos cinco años también funcionó junto a la Troncal, en una antigua edificación dos niveles, con pasillos alfombrados, una casa de citas llamada El Jardín del Edén.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Afuera, un portero negro, obeso, de unos 60 años, de kepis y abrigo rojo inclinaba levemente la cabeza frente a los trajes de paño de la clientela.<o:p></o:p></font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman" color="#000000">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">La primera vez que los alumnos de un centro de educación intermedia, ubicado sobre la avenida 39, vieron entrar a las jovencitas que allí trabajaban, creyeron que se trataba de una sede social de ejecutivos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En cierta forma lo era.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Chaquetas de piel, abrigos, zapatos de tacón alto, y vestidos de diseños delicados envolvían los cuerpos de las veinteañeras que miraban con desdén a los estudiantes.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Las mujeres llegaban en taxi y nada en ellas hacía intuir su verdadera profesión.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Parecían invitadas especiales a una noche de gala. <o:p></o:p></font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman" color="#000000">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">Unos doscientos metros más al norte de donde estaba ubicado el Jardín del Edén, todavía transcurre a diario un desfile de rostros afligidos y un hormigueo de trajes de luto que entran y salen, hasta la media noche, del edificio de cinco pisos de la funeraria Los Olivos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>El color oscuro se dispersa entre el colorido de las calles y cafeterías vecinas o se amontona en corrillos alrededor del pequeño parque, frente a la entrada principal de la funeraria, sobre la Troncal de la Caracas. <o:p></o:p></font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman" color="#000000">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">Menos notorios, pero igualmente abundantes son los pañuelos blancos que salen con frecuencia de los bolsillos y bolsos, o permanecen todo el tiempo apretados en una mano, yendo a la nariz y a los ojos enrojecidos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>En esta funeraria, que no es la de mayor alcurnia de Bogotá y que, además, tiene planes para socios de cooperativas y fondos de empleados, se podría aventurar la condición social del muerto por los atuendos de quienes lo despiden. <o:p></o:p></font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman" color="#000000">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">Hay sepelios y velaciones abundantes en trajes de paños livianos, dacrón, lino, gabardina y suéteres y sacos de lana.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Y hay salas repletas de cachemir, abrigos, mancuernas doradas, sedas y paños finos, guantes de cuero y zapatos brillantes.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Pero el engaño también tiene aquí su efecto, pues no es raro que a las compraventas de ropa usada del barrio San Luis, ubicadas a unas veinte cuadras de este lugar, llegue algún cliente buscando un traje 'presentable' para asistir a un sepelio.<o:p></o:p></font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman" color="#000000">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">Por lo general, en las salas de ropa 'menos presentable' hay un llanto abundante,<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>sobre todo en las mujeres, se escuchan algunos gemidos y uno que otro 'Diosmío'.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Hay abrazos y se reaviva el llanto con la llegada de un nuevo doliente.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span>En las otras, los participantes son de rostro pétreo, ojos irritados, y pocas lágrimas.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Los que llegan, por lo general, saludan con ademanes leves, abrazos lejanos y besos que son, en realidad, un toque de mejillas.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Luego se sientan en silencio. <o:p></o:p></font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman" color="#000000">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">Sobre la misma acera de la funeraria, siguiendo por la Caracas, se asoma a la puerta de un local una blusa con manchas de tinta tipográfica. El abrigo vinotinto del botones de un hotel de tres estrellas, cruza una puerta de vidrios polarizados para estrellarse con una blusa traslúcida que deja adivinar la silueta de los senos bajo unos <i style="mso-bidi-font-style: normal">brassières</i> de encaje negro y las líneas de un cuerpo delgado. <o:p></o:p></font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman" color="#000000">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">Un rostro pintarrajeado de blanco, con una nariz escarlata inmensa, zapatos, del mismo tono, monumentales, y calzón amarillo, ancho, de lunares rojos, se baja de un bus urbano que viene del sur, cruza el carril de los carros particulares y trepa con paso rápido hacia el oriente por la calle 49, donde algunos restaurantes utilizan sus servicios para anunciar el menú del almuerzo. <o:p></o:p></font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman" color="#000000">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">El hombre camina más lento que los demás peatones, con los zapatos apuntando hacia afuera, las piernas separadas y levantando las rodillas en casa paso, como si fuera a iniciar una carrera. <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>A su lado se cruza un joven de unos 23 años, de <i style="mso-bidi-font-style: normal">blazer</i> azul, camisa blanca, corbata vino tinto y pantalón gris, con un portafolios en su mano izquierda.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Podría ser un ejecutivo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Camina erguido, con pasos rápidos y largos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Lleva el cabello negro engominado y peinado hacia atrás.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>También podría ser un vendedor, de aquellos que entregan tarjetas que dicen:<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>'Ejecutivo de ventas' o 'Asesor comercial'.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Y al parecer se acerca más a esto último pues al llegar a la Caracas se trepa a un bus intermedio con la destreza propia de quienes se han convertido en expertos a fuerza de hacerlo constantemente. <o:p></o:p></font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><o:p><font face="Times New Roman" color="#000000">&nbsp;</font></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">Sobre la 49, media cuadra arriba de la Caracas, aparece el primer almacén de ropa usada del sector de Chapinero.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Se llama Segundas Americanas y la empleada, aunque de pocas palabras, se jacta de que todos los sacos, faldas, abrigos, pantalones y blusas que cuelgan en perfecto orden en los estantes son traídos "directamente de Estados Unidos". <o:p></o:p></font></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 24pt"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><font color="#000000"><font face="Times New Roman">"Aquí no hay nada nacional. Todo es americano... original.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Usted puede medirse lo que le guste sin ningún compromiso.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Es ropa casi nueva, mire la calidad de sacos... son finos... ni se notan que ha sido usados",<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>agrega. <o:p></o:p></font></font></span></p>
<p><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA"><font face="Times New Roman" color="#000000">A partir de aquí y hasta la calle 60, las vitrinas de ropa usada, aunque distanciadas, hacen parte del paisaje y del itinerario de algunos bogotanos.&nbsp;</font></span><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA"><font face="Times New Roman" color="#000000">&nbsp;<a href="mailto:josnav@eltiempo.com.co">josnav@eltiempo.com.co</a></font></span></p>
<p><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 13pt; FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA"><font face="Times New Roman" color="#000000">(¡ACR!)</font></span></p>
<div style="mso-element: footnote-list"><br clear="all" /><font face="Times New Roman" color="#000000">
<hr align="left" width="33%" size="1">
</font>
<div id="ftn1" style="mso-element: footnote">
<p class="MsoFootnoteText" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8#_ftnref1" name="_ftn1"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 8pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><span style="mso-special-character: footnote"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-TRAD" style="FONT-SIZE: 8pt; FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA"><font face="Times New Roman">[1]</font></span></span></span></span></span></a><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" color="#000000" size="2">ORTEGA RICAURTE, Daniel. Apuntes para la Historia de Chapinero. Bogotá: Kelly, 1967. p. 6</font></span></p></div></div>]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/12/los-clientes-de-las-funerarias.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/12/los-clientes-de-las-funerarias.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">bogotá</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">chapinero</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">historias urbanas</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">jose navia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">leyendas urbanas</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">ropa</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">troncal</category>
            
            <pubDate>Fri, 12 Dec 2008 22:47:08 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>Teusaquillo se viste de blusa blanca </title>
            <description><![CDATA[<font size="4">
<p align="center">El trayecto de hoy va de la calle 26 a la 39. Un lugar aparentemente insignificante en cuanto a dinámicas urbanas. Sin embargo, la lectura de la ropa más usada por quienes transitan por esas cuadras muestran algo diferente. Las blusas blancas son señal de la proliferación de consultorios médicos. En los años 40 vivieron en este lugar los considerados grandes cerebros de la política colombiana. Pero la ciudad es cambiante. Hoy hay tabernas, universidades y templos esotéricos. </p>
<p align="center"></p>
<p align="center">&nbsp;</p>
<p align="center">&nbsp;LOS CLIENTES DEL INDIO AMAZÓNICO </p></font><i><font size="2">
<p align="right">"José Gregorio Hernández, de blusa blanca y pantalón negro, ve pasar la gente con sus ojos inmóviles"</p></i></font><b><font size="4">
<p align="justify"></p>
<p align="justify">José Navia </p>
<p align="justify">L</b>as torres de cemento y vidrio, enmarcadas en la silueta verde azulosa de los cerros orientales, marcan el comienzo del Centro Internacional de Bogotá. Al occidente, bajo el puente, se extiende la avenida 26. </p>
<p align="justify">El corredor de la Troncal mantiene su predominio comercial, pero el paisaje cambia al ingresar al Centro Internacional. Las actividades financieras y de servicios de este sector de la ciudad se notan especialmente sobre las carreras 13, 10 y 7. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Sobre la Troncal está la parte posterior del Parque Central Bavaria, un proyecto de renovación urbana ejecutado, parcialmente, en un terreno de 70 mil metros cuadrados. Allí se construyeron un parque y tres torres de apartamentos para estratos sociales altos. También se remodelaron las cavas y las falcas donde se maduraba y procesaba la cerveza, y otras edificaciones con arquitectura de principios de siglo, para convertirlas en locales comerciales, restaurantes y oficinas. </p>
<p align="justify">La Caracas pasa por la parte occidental de este proyecto, denominado Parque Central Bavaria. Por lo general, las rejas azules que dan a la Troncal permanecen cerradas. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Al otro lado de la Caracas se ven los overoles y blusas de dril de los empleados de dos concesionarios de autos. A partir de aquí se asoman a las puertas de vidrio las blusas de dacrón, blancas e inmaculadas, de las enfermeras y recepcionistas de los centros médicos que ahora funcionan en las antiguas casas y edificios de conservación arquitectónica del tradicional barrio Teusaquillo. </p>
<p align="justify">Sobre las aceras de la Caracas no muy frecuente verlas así vestidas porque llegan con la blusa guardada en el bolso y en la calle sólo la usan cuando salen a tomar onces o a almorzar. Adriana, una joven empleada de un centro radiológico pinta las ventajas del sector: "Viene mucho abuelito, mejor dicho viene toda clase de gente a sacarse exámenes para el médico, la gente sabe que aquí se presta un buen servicio y que el sector es seguro. Además tienen buen transporte. Viene más del centro y del norte, porque los del sur yo me imagino que van a los laboratorios del Olaya, en la calle 27 sur, que les quedan más cerca".</p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">El arquitecto bogotano Enrique Silva afirma que Teusaquillo se desarrolló entre entre 1930 y 1945, con una mezcla de estilos. En una entrevista publicada en el diario El Tiempo, el arquitecto afirma: "Las viviendas mezclaban detalles de todos los lenguajes arquitectónicos que se habían experimentado hasta ese momento. Chapinero, Teusaquillo y La Soledad se convirtieron en el laboratorio para realizar esas mezclas que incluían los estilos tudor e inglés".</p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Teusaquillo comenzó a contruirse en 1933 en forma casi paralela con la apertura de la nueva avenida Caracas, en una hacienda del mismo nombre. El diario El Tiempo relata que Oswaldo Buckie, de la empresa 'Urbanizaciones y Construcciones de Bogotá, y el arquitecto Herrera Carrizosa, fueron los pioneros de aquellas construcciones. </p>
<p align="justify">Además de los vestidos blancos de las enfermeras y recepcionistas, en Teusaquillo también se notan con mayor frecuencia que en los tramos anteriores los uniformes de paño o dril de los vigilantes y las blusas de las empleadas de las cafeterías. Los andenes son más anchos y ya no se ven las fachadas saturadas de carteles comerciales, aunque estos no desaparecen del todo y siguen anunciando restaurantes, tabernas, servicios de rayos x, examenes de laboratorio, fruterías... Buena parte de quienes caminan este trayecto por la acera occidental de Teusaquillo están enfermos o creen estarlo. En el sector se concentra una buena cantidad de consultorios, clínicas, laboratorios médicos y algunas funerarias y floristerías. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Aquí la gente camina con menos prisa y aprehensión que en los tramos anteriores. Se ven bolsos sueltos sobre los abrigos de las ancianas que van a los servicios médicos. Los vestidos anchos de las futuras madres se bajan de los buses y desaparecen por las calles, hacia las clínicas especializadas en maternidad. Más adelante, cuatro hombres mayores de 50 ó 55 años, vestidos de paño y corbata, zapatos brillantes, charlan en las escaleras de un club que ofrece grupos musicales para presentaciones. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Uno de ellos, que prefiere omitir su nombre, confiesa que esporádicamente visita algunos almacenes de ropa usada de Chapinero en busca de chaquetas para sus presentaciones. "Hay otros músicos que también van a la 59 a buscar chaquetas, es que la ropa nueva está muy cara y ya no tantos clientes como antes. Además, se consiguen chaquetas que usted ni se da cuenta de la diferencia con una nueva", dice. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Durante la mayor parte del año, este tramo de la Troncal también es utilizado por los estudiantes de una universidad y de los centros tecnológicos que funcionan en la Soledad y Teusaquillo. De día se ven más alumnos de <i>jean</i>, tenis, camisetas, sacos de lana, mochilas de hilo y morrales de material sintético. Cuando termina la tarde aparecen estudiantes más ejecutivos: vestidos de paño, con maletines de cuero, y alumnas de traje sastre que acaban de salir de sus trabajos. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">El veterano cronista bogotano, Gabriel Cabrera, describió así la importancia que este sector tuvo en los años 40: "Eran una suerte de cerebro político de Colombia. En el corredor que va de la calle 26 a la 45, vivían por entonces Alberto Lleras, Darío Echandía, Laureano Gómez, Roberto García-Peña, Jorge Eliécer Gaitán, José Antonio Montalvo, Gilberto Alzate Avendaño, Luis Soto del Corral, Leopoldo Lascarro, Abelardo Forero Benavides, los Uribe Cualla, monseñor José Vicente Castro Silva y el general Rafael Sánchez Amaya, entre muchos. Lo que hoy llaman la élite y ayer decían la jay, así en español bogotano"</font><font size="4">. </p></font><font size="4">
<p align="justify"></p>
<p align="justify">A partir de la segunda mitad de siglo, estas familias comenzaron a emigrar a los nuevos barrios del norte. Las casonas fueron arrendadas a otras familias, o vendidas y adecuadas para centros médicos, oficinas e institutos de estudios intermedios. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">En esta parte de la ciudad los paraderos de buses no se ven tan congestionados, aunque mantienen las mismas huellas de toda la Troncal: afiches desteñidos y sucios de un candidato a la presidencia, hojas promocionando trabajos en computador, bachillerato acelerado, cursos de contabilidad, inglés, danzas y natación y anuncios de que Dios es la única salvación y que el fin del mundo se acerca. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">En uno de los paraderos de Teusaquillo desciende un manicero con su producto empacado en pequeñas bolsas plásticas acomodadas en un canasto de mimbre. Diariamente vende entre 200 y 250 de estas bolsas entre los pasajeros de los buses que recorren la Caracas. Viste de <i>jean</i> negro y camisa azul clara de manga larga, arremangada casi hasta el codo. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">"¿Ropa de segunda? huuuuuy no. Gracias a Dios no. Yo sí me he puesto ropa de un hermano, de un primo, de gente que uno conoce. Si usted me regala una chaqueta, una camisa buena yo me la pongo porque ya lo conozco, ya sé quién es, pero que tal... uno ir a ponerse una camisa que haya sido de un finado.... huuuy no", dice el hombre antes de treparse en otro bus que va para el norte.</p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">El vehículo lleva cinco pasajeros de pie. Dos hombres vestidos de paño y corbata, uno con <i>jean</i> y chaqueta de cuero, otro con pantalón de gabardina y <i>fillat</i> azul turquí y una mujer de chaqueta y falda corta de color rosado. Parece una muestra representativa de todos los pasajeros. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Las fachadas de ladrillo desnudo pasan raudas. Desde el bus en marcha no se alcanza a mirar en detalle la indumentaria de quienes transitan por las aceras, aunque se advierte el colorido de la ropa. A pesar de que priman los tonos oscuros, los jóvenes y las mujeres, especialmente, usan colores claros que sacan a la ciudad de la monotonía. Son como puntos luminosos que hacen de Bogotá una ciudad diferente de aquella gris y adusta que describen quienes la conocieron a mediados de siglo. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Entre las razones que se mencionan en la ciudad para este cambio figura el ascenso de la temperatura, que pasó de unos diez grados en promedio a casi veinte; la llegada masiva de inmigrantes y desplazados de la Costa Atlántica y Pacífica, de los Santanderes, del Valle... de todos los rincones, con su carga cultural que también incluyó las discotecas de salsa con nombres ajenos a las cumbres andinas como Melao, Sandunga, Anacaona y las cevicherías y restaurantes de pescado con sus murales marinos. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Este trayecto del Centro Internacional termina en la avenida 39. Unos metros antes de esa esquina desfilan, silenciosos, los clientes del Templo del Indio Amazónico, uno de los mayores centros de actividades esotéricas de la ciudad, y que tiene sucursal en Nueva York. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">El templo tiene un salón para conferencias, consultorios y almacén. A la entrada a este último hay un indio norteamericano, de yeso, de tamaño casi natural, con su penacho de plumas y el torso desnudo. Frente a él, José Gregorio Hernández, de blusa blanca y pantalón negro, ve pasar la gente con sus ojos inmóviles. </p>
<p align="justify">En la sala de espera se mezcla un traje de paño bien planchado, con uno que ya ha perdido la forma; una chaqueta de dril, con un saco de lana, un abrigo de mujer de color ratón, con una chaqueta de sudadera. Casi todos los clientes, en esta oportunidad, parecen superar los treinta años. Todos ellos son compradores de ilusiones, de sueños y de pesadillas que vienen atraídos por las promesas del Indio Amazónico de adivinarles el futuro mediante la lectura de "El tarot, la bola de cristal, el I Chin, las manos, los ojos, la lengua, el aura y el puro". </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">&nbsp;</p></font>]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/10/teusaquillo-se-viste-de-blusa.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/10/teusaquillo-se-viste-de-blusa.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">Bogotá</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">indio amazonico</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">JoséNavia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">leyenda</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">ropa usada</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">Teusaquillo</category>
            
            <pubDate>Wed, 29 Oct 2008 10:40:09 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>&apos;Mechas&apos;, un vendedor de ropa interior de segunda</title>
            <description><![CDATA[<font size="4">
<p align="center">'Mechas' es uno de esos personajes que uno duda de que existan en la ciudad. El motivo de incredulidad no es&nbsp;el personaje en sí, sino el oficio que desempeña. 'Mechas' vende ropa interior femenina de segunda... ¡Usada..! &nbsp;Sus clientas son las prostitutas de los sectores de Alameda y Santa Fe. Ellas, además le compran ropa para espectáculos de streap tease y ropa deportiva para los días en que no trabajan. También los barman y porteros de los prostíbulos se han convertido en sus clientes. Para todos ellos, 'Mechas' escoge con esmero las prendas que le encargan. Dedica días enteros a esculcar en las casetas de ropa usada de la Plaza España, en busca de unos pantys de cuero o un baby doll con lentejuelas. La historia de 'Mechas' y el lugar por el cual se mueve&nbsp;es nuestro relato de esta semana. Sin olvidar, claro está, el objetivo principal de esta serie de escritos: la ropa usada y el uso de la ropa en la dinámica de estos trayectos de ciudad.&nbsp;No sé qué será de la vida de 'Mechas' desde que lo entrevisté, hace años, para esta crónica, que se pasea por un sector poco conocido de Bogotá. </p>
<p align="center"></p>
<p align="center">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p align="center">EL TERRITORIO DE 'MECHAS' </p></font><b><font face="Arial" size="4">
<p align="justify"></p></b></font><i><font size="2">
<p align="right">"Una niña para trabajar en la vida alegre tiene que estar a la moda"</p></i></font><b><font size="4">
<p align="justify"></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">U</b>n Buda del tamaño de un niño de tres años, de color dorado, al que las prostitutas le soban la barriga para que les traiga clientes, es una de las imágenes de la clandestinidad de la Troncal de la Caracas, de la 19 hacia el norte, hasta la avenida 26. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Son cuatro cuadras que comparten, especialmente, los autopartistas, las prostitutas, los travestis, las vendedoras de flores, los almacenes de grecas, un club de bolos, los homosexuales y los clientes de todos los anteriores. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Minifaldas reveladoras de la celulitis y del color los pantys, blusas traicioneras, despiadadas para los cuerpos que hace rato dejaron de ser esbeltos, botas altas y rostros pintarrajeados, marcan la entrada a esta parte de la ciudad. A mitad de la primera, varias rubias altas y despampanantes, de shorts, senos al aire, botas y sombrero vaquero, sonríen a los transeúntes desde un gran afiche desteñido. "Lindas y ardientes chicas lo esperan", refuerza en voz baja un muchacho de chaqueta deportiva y <i>jean</i> blanco bota tubo. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Los buses que van para el sur obedecen las órdenes del semáforo. Desde las ventanillas, los pasajeros siguen con atención el movimiento de la cuadra, cuyas puertas se abren hacia las once de la mañana. Lo clandestino de la Caracas está, a partir de esa hora, detrás de un biombo de triplex pintado de negro y adornado por el afiche de una mujer con aspecto de modelo de Play Boy. Adentro solo se ven cinco o seis luces tenues, rojas y verdes, sobre una pista de madera. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">El sueño muere cuando los ojos se acostumbran a la penumbra del local. Las trece mujeres que deambulan entre las mesas del negocio y que acompañan a los escasos clientes, no tienen parecido alguno con las del afiche. Es más, parecen su negación. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Cerca a la puerta, el chaleco verde, la camisa blanca y el pantalón negro, de prenses, identifican al portero de la whiskería el Club de Porkis, uno de las 14 prostíbulos que funcionan con el nombre de whiskería o Club Social sobre la troncal de la Caracas, en los barrios Alameda y Santafé. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Este es el territorio de Gilberto Lizarazo, 'Mechas', un hombre que desde hace 25 años vive de venderles ropa usada a las prostitutas y a otros trabajadores de este sector. Lizarazo compra en las casetas de la Plaza España <i>jeans</i>, zapatillas deportivas, ropa interior y atuendos de lentejuelas y encaje para espectáculos de <i>strip tease</i>. A esta última, Lizarazo le dice simplemente: "Ropa para cho (<i>show</i>)."</p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">"Una niña para trabajar en la vida alegre tiene que estar a la moda", sentencia Lizarazo. Es de estatura mediana, un mechón de pelo castaño, liso, le cae sobre la frente. Es de piel clara y hoy su mayor preocupación es que a las prostitutas les digan prostitutas. "Es que suena muy fuerte, mano", dice ladeando un poco la cara. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Por estos días, el hombre baja a la Plaza España en busca de blusas estilo Shakira y pantalones de lycra, "apretaitos, tallaitos arriba y bota campana." Pero no descuida lo que siempre es moda en estos sitios, especialmente en las tabernas de <i>strip tease</i>: ropa de lentejuelas, <i>shorts</i> y chalecos en cuero, tangas brasileras, <i>pantys</i> y <i>brassières</i> de encaje. 'Mechas' también les vende a las prostitutas la ropa "para cuando no están de servicio". En su surtido, 'Mechas' incluye vestidos para los hijos y para los maridos de sus clientas. El hombre calcula que diariamente les vende a unas 15 ó 20 personas entre porteros, cajeros, <i>disk jockey, </i>meseros y<i> </i>"niñas de la vida alegre", como él llama siempre a sus clientas. Nunca les dice putas o prostitutas, a pesar de que utiliza un vocabulario de grueso calibre cuando alguna de ellas no le paga a tiempo. A veces le dejan una cadena de oro o un reloj en garantía, hasta que pagan la deuda, lo cual ocurre invariablemente en las tardes, cuando ya han entrado unas cuantas veces a las piezas con sus clientes. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">"Mirá esta falda. Yo creo que le queda buena a aquella... pobrecita no ha bajado bandera porque no tiene una buena minifalda. En pantalones nadie se lo pide", dice Amparo, una rubia de cabello corto, de unos 40 años, y prostituta desde hace 15, mientras despliega entre sus manos una prenda terciopelo negro. La falda es para una amiga de Amparo que hace poco comenzó a trabajar en el sector y que no tiene ropa llamativa. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">"Es que a los hombres les gusta mirar es culo y tetas y si no, no se animan. ¡Vea!, yo me recojo la falda para que se me vea bien alta, y cuando ya me voy me la bajo", agrega Amparo al tiempo que se levanta la chaqueta para enseñar los dobleces que tiene su falda en la cintura. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Wilson, un joven que trabaja de portero en un salón de <i>strip tease</i>, en la Caracas con 19, es otro de los clientes de 'Mechas'. "Ese man es cotizado, ese man no se pone cualquier cosa", dice 'Mechas'. Wilson tendrá unos 20 años, es moreno, alto y delgado. Lleva una esclava plateada en su muñeca derecha. "A mí me gusta vestir bien, me gusta la buena ropa... yo siempre se la encargo a él (a 'Mechas'), el hombre se demora un poquito pero me la consigue a mi gusto", relata Wilson, quien le compra a 'Mechas' hasta los zapatos, todo de segunda. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Lizarazo ha ido aprendiendo los secretos y caprichos de sus clientes. "Me hago unos tres viajes al día a la Plaza España, según los pedidos que tenga, a ellas les gusta mucho ponerse ropa parecida a la que se ponen las actrices, no ve que así se cotizan y levantan más clientes o marido, hay niñas que duran por ahí tres años hasta que consiguen platica o algún cliente se enamora y se van con él... es como todo", dice 'Mechas. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">"Yo comencé en el pasaje de los esmeralderos, en la 14, en el café Carusso, el Furatena... allí estaban los billares. Les vendía sobre todo a los <i>barman</i>, a los porteros, a los administradores. De ahí pase a venderles a las niñas del Santafé, del Alameda. Toda sardina que trabaja en la actualidad en casa de 'sho', desde la más humilde hasta la más ricachona pide lo más modernito. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Esas niñas tienen que estar a la moda. Ya no hay chinas, como hace años que se vestían como camperitas... no, no no, ya están como muy civilizadas. Se visten según la especialidad. Por ejemplo, las niñas de 'sho' usan ropa de lentejuelas, cosas de cuero, tangas de hilo, brasileras, <i>brassières</i> con bastantes lentejuelas. Otras compran la ropita así talladita, apretadita, y falda cortica, mostrando todo el peluche. Hay niñas que se visten así todas cotizadas, estilo monjas, con vestido largo, bien elegantes bien presentadas. ¿Si ve? uno tiene que estar en la jugada y tirar a ganar poquito pero seguro. En eso llevo 25 años, yo me vine a pagar servicio en la Policía Militar y me quedé trabajando independiente porque me da más resultado.</p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">"A mí me consigue en la Plaza España por ahí a las nueve de la mañana. A medio día voy por segunda vez. Y me hago otro viaje por ahí a las tres y media o cuatro y a veces me quedo por ahí hasta las ocho o nueve tomando agua bendita", remata Gilberto Lizarazo 'Mechas'. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">En uno de los bares de la Caracas trabaja Esmeralda, una caleña que hoy está vestida de verde absoluto, incluido el moño con que aprisiona, en forma de cola de caballo, su pelo negro y ondulado. Es de piel canela, de unos treinta años, delgada y, aparentemente, muy alegre. Lleva un vestido de raso y satín más arriba de la rodilla, medias veladas y zapatos de tacón alto. Todo es verde, salpicado por el reflejo de las luces rojas y azules que mantienen el lugar en penumbra. Dice que le gusta vestirse todos los días de un solo color, pero que el nombre siempre es el mismo.</p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">En el segundo piso de otra edificación está el Buda dorado sobre un pequeño pedestal de madera. Las prostitutas, unas quince, casi todas muy jóvenes, le soban la barriga cuando se acercan a la barra, sin embargo esta noche parece que no les ha traído mucha suerte, a juzgar por los tres clientes solitarios que consumen jarros de cerveza. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">La prostitución en este sector comenzó a principios de los 60. El barrio se fundó y se consolidó entre 1940 y 1950, y lo habitaban migrantes europeos, la mayoría judíos alemanes y polacos, como los Ciaphiro, Lilienthal, Goldestein. Estos construyeron edificios de cuatro y cinco pisos y arrendaron los apartamentos. Además de los extranjeros, en el sector se veían los uniformes de oficiales del ejército, de alta graduación, y los trajes de paño importado de connotados políticos. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Casi todos los nacionales se fueron hacia el norte después del 9 de abril del 48 y los judíos regresaron a Europa al terminar la segunda guerra mundial. El barrio quedó, entonces, en poder de estudiantes universitarios, sobre todo costeños, que arrendaron los apartamentos. </p>
<p align="justify">Las prostitutas llegaron a principios de los 60, aunque ya existía el cabaret El Príncipe donde los clientes convencían a las meseras de que los acompañaran a la Pensión Lima, la única en esa época. Luego apareció Villa Cecilia, una costosa y muy reservada casa de citas ubicada en una casa de dos plantas, a tres cuadras de la Caracas. A esta le siguieron otras que ni las protestas callejeras, con acordeón incluido, de los estudiantes costeños, ni los sermones del cura pudieron erradicar. </p>
<p align="justify">Al contrario, crecieron hasta salir de la relativa privacidad de las casas de citas, y de cierto recato en el vestir, a la exhibición callejera de encajes, <i>pantys</i>, <i>brassières</i> y desproporciones de la carne. </p>
<p align="justify">Esta situación llegó al punto de que el comité cívico del barrio Alameda buscó un acuerdo con las mujeres de la calle 13A, paralela a la Caracas, para que estas, no se mostraran en las aceras en tales condiciones.</p>
<p align="justify">Para garantizar la medida, las autoridades ordenaron instalar rejas metálicas y determinaron que las mujeres ofrecieran sus servicios desde los pasillos y ventanas de la decena de residencias que hay en esa cuadra. Desde entonces, a las protitutas de la calle 13 A con 19 se las conoce con el despiadado nombre de 'Las enrejadas'. Ellas también le encargan a 'Mechas' la ropa minúscula con la que se exhiben a lado y lado del callejón de aspecto inquietante que se desprende de la avenida 19 hacia el norte. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">En eso ha cambiado mucho Bogotá. A principios del siglo XIX la única manera de distinguir a las disimuladas guarichas, de las verduleras, aguadoras, sirvientas y lavanderas de la ciudad, era por los anillos de "la mas barata y ordinaria bisutería" que aquellas se colocaban en los dedos de los pies, "y en los tobillos cadenas y ajorcas igualmente toscas". Para diferenciarlas no se necesitaba ser demasiado observador, pues todas las mujeres de las clases bajas bogotanas andaban descalzas. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">De día, la actividad de las prostitutas que trabajan en la Troncal de la Caracas y la de los porteros, que además reparten sugestivos tarjetas y volantes, se mezcla con la ropa de trabajo de los vendedores y mensajeros de los almacenes de autopartes, y con la de paño de los oficinistas, de los clientes de los almacenes y de la informalidad de los estudiantes de la Universidad Incca que bajan buscar bus a la Caracas.</p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Los ñeros también caminan por estas cuadras, lo mismo que algunos ladrones a los que a veces corretean los uniformes policiales. La inseguridad en este lugar es tanta que los vecinos contrataron en una época vigilantes de overoles negros y botas militares para que patrullaran durante toda la noche. </p>
<p align="justify">Apenas caen las sombras, las minifaldas y las blusas de las prostitutas de la calle, por muy cortas y escotadas que sean, se ven recatadas ante el vestuario exhibido por sus competidoras nocturnas de las calles 23 y 24. Del fondo de estas calles surgen figuras femeninas, espigadas, de cabello exuberante, la mayoría rubias, montadas en zapatillas de plataforma y de tacón aguja. A pesar del frío, casi todas lucen ligueros y ropa interior de encaje, negra o blanca, sobre sus cuerpos delgados. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">No son pocos los hombres que se confunden, sobre todo los borrachos, y las llevan al cuarto de alguna residencia. Pero quienes usan estos tramos con mayor asiduidad saben que estos figurines de revista son en realidad travestis que esperan subirse al automóvil de algún cliente y, por lo que cuenta el comité de vecinos y la policía, la clientela es amplia y dueña de vehículos costosos. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">'Mechas' también les vende ropa usada a algunos de estos <i>travestis</i>. "Son más cotizados que las niñas, compran ropita alegre como le digo yo, brillante, cortica, ropita de <i>lycra</i> que les horme el cuerpo y zapatico alto. Hay unos poquitos que trabajan revueltos con las mujeres, y pasan como mujer y usted los ve y dice: noooo, es una mujer. Y pues sí, el cuerpo, la forma de vestir, la forma de expresión es todo de una mujer, pero no. Es una niña de antena parabólica... yo las llamo así", dice 'Mechas'. </p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Además de los uniformes café, negro y gris de algunos vigilantes, este tramo de la Troncal termina en los puentes de la 26 con la imagen de las vendedoras de la plaza de las flores. Casi todas ellas pasan de los 40 años y tienen aspecto campesino. Trabajan protegidas con guantes, blusas de dril o con delantales de grandes bolsillos en los que echan las monedas y billetes sin ningún orden.</p>
<p align="justify"></p>
<p align="justify">Sus principales clientes casi siempre visten de oscuro o de gris, pues la Plaza de las Flores es un lugar obligado para los dolientes que visitan el cementerio central, ubicado a unos cien metros hacia el occidente, sobre la avenida Eldorado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p align="justify">(José&nbsp;Navia)</p>
<p align="justify"></font><font face="Arial" size="2">&nbsp;</p></font>]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/10/mechas-un-vendedor-de-ropa-int.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/10/mechas-un-vendedor-de-ropa-int.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">alameda</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">Bogotá</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">Caracas</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">cronica urbana</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">josenavia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">leyendas</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">moda</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">prostitucion</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">ropa</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">santa fe</category>
            
            <pubDate>Mon, 20 Oct 2008 18:01:43 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>De la Once a la Trece: territorio de &apos;ratas&apos; y cementerio de vivos</title>
            <description><![CDATA[<font size="2">
<p align="center">La tercera crónica nos lleva por la antigua troncal de la Caracas, ese esperpento urbanístico construido en la alcaldía de Andrés Pastrana. Agresiva, esquizofrénica, caótica... así era la troncal hasta que fue convertida en la ruta del Transmilenio. Este relato se aproxima al trayecto de la antigua troncal de la Caracas, entre carreras once y trece, siempre con los ojos puestos en la ropa que lucen quienes por allí transitan. </p>
<p align="center">&nbsp;</p>
<p><strong>UN CRUCE DE CAMINOS</strong></p>
<p>... Difícilmente se ve algún objeto que brille, incluidos los zapatos"</p>
<p>El recorrido comienza con la imagen verde de los policías que atienden la caseta del Comando de Atención Inmediata, CAI; con los harapos, las caras sucias y el pelo revuelto de los ñeros y con la ropa 'común y corriente' de los hombres - herramienta. Se ven, especialmente, chaquetas de cuerina, busos de algodón perchado, chaquetas de jean, dril, gabardina, sacos de lana y algunas ruanas y trajes de paño, desgastados. </p>
<p>En este lugar, en las anteriores, y en las próximas cuadras difícilmente se ve algún objeto que brille, incluidos los zapatos, que parecen haber sido maltratados a propósito para pasar inadvertidos. Da la impresión de que existiera un acuerdo colectivo en la ciudad para no llevar encima algo llamativo por estas calles.</p>
<p>Los hombres y mujeres caminan con los paquetes asegurados contra el cuerpo. Martha (sin apellido porque no ve la necesidad de decirlo) toma sus precauciones cuando viene a este sector: "No traigo chaquetas de cuero, me quito dos anillos de oro que tengo y una cadena que me regaló mi mamá. Tampoco traigo cartera, prefiero cargar la plata en una bolsa plástica o en un monedero que uno pueda esconder fácil". Uno de los policías del CAI asegura que en un trayecto de tres cuadras sobre la Caracas, (de la calle 10 a la 13), ocurren unos treinta atracos y raponazos diarios, pero no denuncian más de cinco. </p>
<p>"A uno no le dan ganas ni de cogerlos porque a los dos días ya andan otra vez por aquí como si nada, se le pasean delante de las narices... ¿y qué? ... yo no les puedo hacer nada. Toca cogerlos con las manos en la masa y eso es muy difícil. Yo sé que ese que está allá en la esquina, el flaco de la chaqueta verde, es una rata... véalo como como pistea a la gente... pero no nos da papaya... son muy vivos", dice un agente asignado al CAI de la calle 11 con Caracas. </p>
<p>La Policía y quienes frecuentan este sitio le atribuyen la inseguridad a la existencia del sector del Cartucho, conformado por unas doce calles donde malviven unos diez mil indigentes, recicladores, drogadictos delincuentes de todo tipo. Las antiguas construcciones de estilo republicano se convirtieron en inquilinatos, sopladeros de basuco y caletas de reducidores y guaridas de maleantes. 'Es un cementerio de vivos", sentenció el arquitecto italiano Georgio Lombardi, quien visitó el sector de noche, a principios de 1999</font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftn1"><u><font color="#0000ff" size="2">[1]</u></font></a><font size="5">. </p></font><font size="2">
<p>El Cartucho es la versión postmoderna de la antigua calle del Cárcamo, una vía que desembocaba en el río Vicachá, rebautizado como San Francisco, y donde habitaban los indigentes y enfermos mentales de la ciudad a finales del siglo pasado</font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftn2"><u><font color="#0000ff" size="2">[2]</u></font></a><font size="2">. Alberto Lleras Camargo, quien vivió de niño en una casa borrada del mapa por el trazado de la avenida Caracas, relata en sus memorias que todos martes, al amanecer, la calle se llenaba con el ruido de doscientos o trescientos mendigos en espera de la sopa que les regalaba el cura de La Capuchina. </p>
<p>Entre esa muchedumbre de leprosos, tuberculosos, "mujeres con niños falsos", y "ciegos de verdad y de mentira", Alberto Lleras recuerda a un mendigo que "vestía negro jaquet, chaleco de color, y usaba un sombrero de hongo. Además llevaba bastón". Con los años, Lleras terminó asociándolo con Charles Chaplin. </p>
<p>De la calle once a la trece, pululan las blusas de dril en las ferreterías y en los almacenes de plásticos y de aperos para ganadería. También hay almacenes de ropa, cafeterías y una academia de artes marciales a la cual los alumnos llegan, en su mayoría, de jean y tenis, y con el traje oriental en un bolso. </p>
<p>Quizá la intersección más concurrida de todas las que atraviesan la Troncal de la Caracas es la que cruza la calle 13, que un poco más al oriente es la misma avenida Gonzalo Jiménez de Quesada. Esta vía, de cuatro calzadas, une a los cerros orientales, sobre todo a Monserrate, con los barrios del occidente, entre ellos Puente Aranda y Fontibón. Luego se convierte en la avenida Centenario y más adelante en la carretera a Medellín, y como tal irrumpe en los municipios de Funza, Madrid, Mosquera y Facatativá. </p>
<p>Durante la Colonia, el trayecto inicial de esta vía, junto a la plaza de San Victorino, era conocido como la Alameda Nueva. Estaba sombreado por sauces, alisos y otros árboles frondosos. Este pasaje "fue por mucho tiempo el paseo favorito de los domingos de la sociedad santafereña de principios del siglo pasado"</font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftn3"><u><font color="#0000ff" size="2">[3]</u></font></a><font size="5">. </font><font size="2">Por la Alameda Nueva entraban a Bogotá los rasos, encajes, sedas y otros aditamentos llegados de Europa a través de embarcaciones que recorrían en 40 días el río Magdalena, de la Costa Atlántica a Honda.</p>
<p>La inmensa plaza de San Victorino, hoy saturada de carteles comerciales, de ruido de carros y de un hormigueo incesante de gente, era lo primero que veían los viajeros cuando ingresaban a Bogotá. En este cruce de caminos descienden de los buses, por la mañana, algunos trajes de paño, camisas de puños limpios, zapatos impecables y corbatas de oficinistas, empleados bancarios, funcionarios públicos y otros que viajan por la Caracas. Estos desaparecen rápido hacia los edificios ubicados alrededor de la Avenida Jiménez de Quesada. </p>
<p>Las mañanas de domingo, la esquina nororiental es lugar de citas de unas pocas empleadas domésticas, algunas maquilladas con exageración y todavía novatas en el manejo del tacón alto. Junto a estas pasan, en algarabía, los grupos de barrio y las familias que suben y bajan del cerro de Monserrate. A los que descienden es fácil reconocerlos por las bolsas plásticas, estrechas y largas, alineadas de roscones dulces que sólo venden en esa parte de la ciudad. También se distinguen por los tenis y sudaderas embarradas, camisetas, jeans, sacos de lana amarrados al cuello o a la cintura, rostros acalorados y gorras empapadas de sudor. </p>
<p>En este punto donde se cruzan las vías más largas que unen los cuatro puntos cardinales de Bogotá, subsiste una amalgama de estética del vestido, como difícilmente se observa en otro lugar de la ciudad. Hacia el oriente, por ejemplo, cruzó un domingo, una joven con blusa morada, ajustada y de manga sisa, pantalón corto, ancho, con una franja morada alrededor, pantymedias azules, de lana, y zapatos negros. </p>
<p>Por allí mismo caminaba una familia: dos jovencitas, la que aparentaba unos 16 años, llevaba vestido rosado en tela delgada y bolsillos delanteros, media tobillera blanca con arandela y zapatos negros de correa. La otra lucía un vestido similar, pero de color verde, en pana, con los tobillos y pies ataviados igual que su compañera. La mujer mayor, de unos 45 años, vestía de medio luto hasta los tobillos, con un saco de lana de color blanco, y el hombre, camisa blanca, con los dos primeros botones desapuntados y los demás amenazando saltar presionados por el abdomen, y un vestido gris de lino o de gabardina. </p>
<p>Aquí los que poco se mueven de sus puestos son los delantales y las ruanas de los vendedores de periódicos; los trapos y cobijas deshilachadas de los indigentes que cobran propina por probar el aire de las llantas golpeándolas con un palo. Los uniformes de los policías de tránsito aparecen en las horas de mayor congestión. </p>
<p>Por las aceras caminan, lentísimas, las figuras menudas y trigueñas de los indígenas otavaleños del Ecuador que venden ropa en los pasajes comerciales de San Victorino. Se visten con alpargatas, ruanas, chaquetas impermeables, pantalones de jean o de materiales livianos de color blanco y sombreros de fieltro o gorras de beisbolista. Los otavaleños avanzan doblegados por los bultos que llevan a la espalda desde las pensiones baratas ubicadas al occidente de la Troncal. </p>
<p>Esa condición comercial hace que algunos ropavejeros, sobre todo los de Chapinero, aprovechen la popularidad de esta zona, donde existen más de mil locales de ropa, para promocionar su propia mercancía, a costa de la de San Victorino. Esta ropa es más fina y mucho más barata que la de San Victorino, les dicen a veces a los clientes que cuestionan el precio o la calidad de las prendas y que intuyen, son clientes de ese sector. </p>
<p>Un puerto seco, un cruce de caminos, eso ha sido siempre la intersección de la Caracas con 13, vecina al tradicional sector de San Victorino. Este lugar es punto de referencia en casi toda la ciudad e incluso fuera de ella. Así lo describe un narrador de principios de siglo: "Beatas madrugadoras, grandes señores de cubilete, o vestidos sabaneros, alumnas semiintermas del colegio La Merced, muchachos de segundas letras en el colegio de Araujo, liberalazos de gestas conocidas por todos, vivanderos de tercios a la espalda, caballejos trayendo en sus lomos zurrones de miel o cargas de leña para hacer amasijos... obreros de ningún overol pero engrasados hasta los topes... Todo esto constituía la circulación en el histórico San Victorino"</font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftn4"><u><font color="#0000ff" size="2">[4]</u></font></a><font size="2">.</p>
<p>El mismo autor destaca la condición industrial de San Victorino y menciona la chimeneas de la Fábrica de Chocolates La Equitativa y el aserradero de Jordán y Triana. Incluso ahora, a finales de siglo, se dice en Bogotá, que San Victorino es el Unicentro de los pobres. El comercio ha sido el alma de San Victorino. "Desde sus inicios San Victorino ha sido el mercado más importante de la ciudad, que inicialmente albergó el primer matadero, la primera cárcel, los primeros almacenes de venta de cacharros, ferretería, ropa de trabajo, talabartería, arreos, implementos para el campo, la mayor plaza de mercado de la ciudad, además de consulados y representaciones comerciales extranjeras"</font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftn5"><u><font color="#0000ff" size="2">[5]</u></font></a><font size="2">. </p>
<p>En el sector funcionaban varios molinos</font><font size="5">, e</font><font size="2">ntre ellos La Industria Harinera, "que tenía un inmenso portalón por donde entraban los carros de caballos que traían el trigo y se llevaban la harina, movida desde los depósitos por empolvados obreros que cubrían sus cabezas con pequeños gorros de papel"</font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftn6"><u><font color="#0000ff" size="2">[6]</u></font></a><font size="2">. Desde finales del siglo XIX se asentaron en San Victorino migrantes europeos que abrieron almacenes de paños ingleses y sombreros italianos</font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftn7"><u><font color="#0000ff" size="2">[7]</u></font></a><font size="2">.</p>
<p>Una crónica del diario El Tiempo narra que las jóvenes de familias adineradas salían a mirar en las vitrinas en San Victorino las tendencias de la moda llegadas de Europa. Los hombres se paseaban con sus bombines y bastones con empuñadura de plata, mientras las señoras jailosas lo hacían tocadas con enormes sombreros de plumas. Las criadas desfilaban envueltas en pañolones de fleco y los artesanos con ruanas y alpargatas.</p>
<p>La ciudad de entonces, según cuenta Alberto Lleras en sus memorias, "era una mezcla de modos de vivir, conjuntamente, entre ricos y pobres... La idea de vivir en barrios separados y exclusivos enclaves de clase, no existía en la ciudad". Todo lo anterior cambió a mediados del presente siglo. Entre 1948 y 1955 la administración de la ciudad abrió las avenidas décima y Caracas hacia el sur, y dividió la zona histórica. </p>
<p>Las familias acaudaladas se fueron hacia el norte de la ciudad y dejaron sus casas en manos de arrendatarios que, a su vez, arrendaron a terceros, quienes hicieron lo mismo hasta convertir las casonas en inquilinatos ruinosos</font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftn8"><u><font color="#0000ff" size="2">[8]</u></font></a><font size="2">. </p>
<p>Ahora, de la calle 13 hacia el norte se alcanzan a ver en las tardes algunos uniformes colegiales trepándose a los buses. Las bolsas y carteras se mantienen aferradas contra el cuerpo pero el 'pacto' para usar ropa 'común y corriente' comienza a romperse a medida que se avanza hacia la avenida 19, donde ya se observan trajes de paño en perfecto estado, corbatas, cuellos inmaculados, zapatos brillantes, portafolios y carteras.</p>
<p>Dos vigilantes de overol negro, con arreos militares y un perro amarrado a una cadena, charlan en la esquina de un centro comercial inaugurado en el último año. Tenis y camisetas de marca se asoman en las vitrinas. En uno de los paraderos del bus, sobre la Caracas, desciende un hombre con una guitarra en la mano. Viste de negro de pies a cabeza. Lleva un cinturón rematado en una chapa en forma de cabeza de caballo, chaqueta de cuero con flecos en los brazos y la espalda, y coronado por un sombrero de ala ancha con dos plumas. Parece salido de una película mexicana. </p>
<p>Los artistas de los buses como este y algunos músicos que actúan los fines de semana en los restaurantes, sobre todo los de ritmos norteños, también van a la Plaza España -afirman los caseteros- a buscar sombreros, chaquetas, chalecos, botas texanas y cinturones de hebillas grandes. La Troncal, al llegar a la calle 18, trae el uniforme gris, camisa blanca, corbata vino tinto y kepis, de alguien barrigón, parado junto a una puerta amplia, con materas y vidrios oscuros. </p>
<p>Son las residencias y moteles cuyas habitaciones se alquilan por horas a los amantes, y debe existir una gran demanda porque estas edificaciones ocupan varias cuadras a los dos lados de la Caracas. Hacia el oriente, por la calle 18, se mueven otros uniformes en las puertas de la residencias y una cuadra más arriba, mujeres de minifalda o pantalones ajustados acosan a los peatones o guiñan el ojo sin disimulo. </p>
<p>- "Quiubo papito", nos vamos acostar un ratico", le susurran a quien pasa cerca. </p>
<p>Por fuera de su sitio de trabajo nadie adivinaría la profesión de Amanda, quien es prostituta desde hace diez años, pues se viste como cualquier ama de casa de estrato dos o tres, de su edad. Llega hacia las diez de la mañana. Se baja del bus en la Caracas y sube dos cuadras a pie. Hoy lleva una pantalón negro, de gabardina, y una camisa, verde viche, por fuera. La ropa de trabajo: falda corta negra y blusa ajustada, roja, piel de angel, las carga en un bolso.</p>
<p>"La minifalda y la blusa se las compré a "Mechas" (un vendedor de ropa usada). Trabajo tranquila y por la tarde me cambio otra vez y me voy fresca. ¡Que tal una vestida así en un bus!... se lo pide hasta el chofer", dice Amanda. </p>
<p>La prostitución ha sido una actividad tradicional en el sector desde finales del siglo pasado cuando la Estación del Ferrocarril del Nordeste se levantaba en lo que hoy es la Troncal de la Caracas entre calles 17 y 18. Ignacio Rueda Encizo, un investigador y habitante del barrio Santafé y quien reconstruyó la historia de ese sector señala: "El área inmediata que circunda la Estación del Nortedeste, es considerado un arrabal de los más peligrosos de la ciudad, donde se mezclan el robo, el asalto, la prostitución y todas formas de delincuencia posibles"</font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftn9"><u><font color="#0000ff" size="2">[9]</u></font></a><font size="5">.</p></font><font size="2">
<p>La estación fue traslada hacia 1930, cuando la administración de la ciudad decidió construir, por sugerencia del arquitecto austríaco Karl Brunner, la Avenida Caracas sobre la antigua trocha del ferrocarril. El investigador Alberto Saldarriaga afirma que la Caracas, antes de ser convertida en Troncal, "fue un espacio urbano de especial calidad, arborizado y bordeado por residencias de lujo. A lo largo del tiempo la avenida se extendió hacia el sur y hacia el norte hasta convertirse en la vía más larga de la ciudad"</font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftn10"><u><font color="#0000ff" size="2">[10]</u></font></a><font size="2">. </p>
<p>Al llegar a la avenida 19, la Caracas recibe el flujo de los que vienen de oriente y occidente y en los paraderos los buses de la Troncal descargan un enjambre de pasajeros que, casi siempre, trepan hacia el oriente, hacia los ejes comercial y de servicios de la carreras 13, 10 y 7. </p>
<p>En las siguientes cuatro o cinco cuadras, la Troncal refuerza su cara clandestina, sobre todo en las noches, y a pesar de que mantiene el uso comercial, los nuevos usos de la Caracas, se delatan por el vestuario de quienes se mueven en las aceras. </p></font>
<p>&nbsp;</p><font face="Arial" size="2">
<p></font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftnref1"><u><font color="#0000ff" size="2">[1]</u></font></a><font size="2">EL CARTUCHO, un cementerio de vivos. En: El Tiempo. (16, febrero,1999); P. 3C</p></font><font face="Arial" size="2">
<p></font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftnref2"><u><font color="#0000ff" size="2">[2]</u></font></a><font size="2">ENTREVISTA CON Carlos Alvarez, arquitecto y comerciante mayorista de San Victorino. Bogotá, 9 de marzo de 1998.</p></font><font face="Arial" size="2">
<p></font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftnref3"><u><font color="#0000ff" size="2">[3]</u></font></a><font size="2">ORTEGA RICAURTE, Op. Cit., p. 336 </p></font><font face="Arial" size="2">
<p></font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftnref4"><u><font color="#0000ff" size="2">[4]</u></font></a><font size="2">MENDOZA LAGOS, Jorge. El legendario barrio de San Victorino. En: El Tiempo. (14, junio, 1947); p. 5A</p></font><font face="Arial" size="2">
<p></font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftnref5"><u><font color="#0000ff" size="2">[5]</u></font></a><font size="2">ENTREVISTA CON Carlos Alvarez, arquitecto y comerciante mayorista de San Victorino. Bogotá, 9 de marzo de 1998</p></font><font face="Arial" size="2">
<p></font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftnref6"><u><font color="#0000ff" size="2">[6]</u></font></a><font size="2">LLERAS CAMARGO. Op. Cit., v.1. p. 108 </p></font><font face="Arial" size="2">
<p></font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftnref7"><u><font color="#0000ff" size="2">[7]</u></font></a><font size="2">ROJAS, Diana Mercedes y REVERÓN Carlos. Bogotá, historia común. Bogotá: Acción Comunal Distrital, 1998. p. 232</p></font><font face="Arial" size="2">
<p></font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftnref8"><u><font color="#0000ff" size="2">[8]</u></font></a><font size="2">ENTREVISTA CON Carlos Alvarez, arquitecto y comerciante mayorista de San Victorino. Bogotá, 9 de marzo de 1998</p></font><font face="Arial" size="2">
<p></font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftnref9"><u><font color="#0000ff" size="2">[9]</u></font></a><font size="2">RUEDA ENCIZO Ignacio. Bogotá, historia común. Bogotá: Biblioteca Luis Ángel Arango, 1998. Pag. 9 </p></font><font face="Arial" size="2">
<p></font><a href="http://www.eltiempo.com/blogs/mt-static/html/editor-content.html?cs=utf-8/l_ftnref10"><u><font color="#0000ff" size="2">[10]</u></font></a><font size="2">SALDARRIAGA. Op. Cit., p. 124</p></font><font face="Arial" size="2"></font>]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/10/de-la-once-a-la-trece-territor.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/10/de-la-once-a-la-trece-territor.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">Bogotá</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">caracas</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">cartucho</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">josenavia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">ladrones</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">mártires</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">ropa usada</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">transmilenio</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">victorino</category>
            
            <pubDate>Thu, 16 Oct 2008 19:07:04 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>Los Mártires: Ropa para esconderse de los ladrones</title>
            <description><![CDATA[ <div style="LINE-HEIGHT: 24pt" align="center">
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt" align="center"><span style="FONT-SIZE: 10pt">&quot;<em>... Y ropa en mejor estado para 'dominguiar'&nbsp;&quot; </em></span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt" align="center"><span style="FONT-SIZE: 10pt"></span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt" align="center"><em><span style="FONT-SIZE: 10pt"></span></em></div>
</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt" align="center">Despu&eacute;s de aproximarnos en la cr&oacute;nica de la semana pasada al comercio de ropa usada en la antigua Plaza Espa&ntilde;a, en el centro de Bogot&aacute;, hoy caminaremos por el primer trayecto del recorrido que nos llevar&aacute; al barrio San Luis, el otro gran escenario de ropa usada de la ciudad. </div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt" align="center"></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt" align="center"></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><strong><span style="FONT-SIZE: 13pt"></span></strong></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><strong><span style="FONT-SIZE: 13pt">L</span></strong><span style="FONT-SIZE: 13pt">a once es, aparentemente, la m&aacute;s transitada de las calles que conectan el sector de la Plaza Espa&ntilde;a con la Troncal de la Caracas, en el centro de Bogot&aacute;.&nbsp;En su recorrido, la once bordea por el norte la Plaza de los M&aacute;rtires, cruza la Troncal, atraviesa el sector comercial de San Victorino y se estrella contra las paredes reci&eacute;n construidas del nuevo del Palacio de Justicia, en el costado norte de la Plaza de Bol&iacute;var, para reaparecer al otro lado del edificio, sobre la carrera s&eacute;ptima, entre la fachada blanca del Museo del 20 de Julio y la pared lateral de la Catedral Primada.&nbsp;Luego se inclina aun m&aacute;s para ascender por el barrio La Candelaria hasta desaparecer en Egipto, al pie de los cerros orientales de la ciudad. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">La calle once es un corredor directo entre dos imensos puntos de comercio.&nbsp;Al occidente de la Troncal hay un Sanandresito, bodegas de v&iacute;veres al por mayor, almacenes y dep&oacute;sitos de mercanc&iacute;as, y las casetas de ropa usada de la Plaza Espa&ntilde;a.&nbsp;Al oriente, m&aacute;s de cinco mil locales de San Victorino, el m&aacute;s grande centro de comercio mayorista popular del pa&iacute;s. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Mario Gonz&aacute;lez, propietario de una caseta de ropa usada en la Plaza Espa&ntilde;a, afirma que durante el d&iacute;a, la once es la v&iacute;a m&aacute;s segura de las que llevan a la Caracas, porque los clientes y empleados de los locales comerciales pululan en los andenes de estas cuatro cuadras.&nbsp;&quot;Pero si usted no es de por aqu&iacute; es mejor que no suba por la once despu&eacute;s de las siete de la noche porque de pronto lo atracan, sobre todo llegando a la Caracas&quot;, recomienda el mismo el mismo Gonz&aacute;lez.</span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Por la once subi&oacute;, una ma&ntilde;ana cualquiera, Marina D&iacute;az a coger el bus que va para el barrio Marco Fidel Su&aacute;rez, en el sur de la ciudad.&nbsp;Ella y su familia fabrican carteras y artesan&iacute;as de cuero en un taller casero. Marina acababa de comprar en una caseta de la Plaza Espa&ntilde;a tres blusas de trabajo, un <em>jean</em> y una chaqueta impermeable. Por las cinco piezas pag&oacute; diez mil pesos, el vendedor se las empac&oacute; en una bolsa pl&aacute;stica de color negro y ella sali&oacute; con paso r&aacute;pido en busca de la Caracas.&nbsp;La mujer atraves&oacute; la carrera 18 zigzagueando frente al cap&oacute; de los carros y ascendi&oacute; por la once, hacia el oriente.&nbsp;Iba vestida con una chaqueta verdiblanca de sudadera, <em>jeans</em> deste&ntilde;idos y zapatos negros, de cuero, con tac&oacute;n bajito.&nbsp;Llevaba el cabello recogido atr&aacute;s con un mo&ntilde;o negro.&nbsp;Sobre la frente le ca&iacute;a un capul de color casta&ntilde;o. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">La mayor parte de la indumentaria que circula por esta calle es similar a la que llevaba puesta Marina.&nbsp;Es lo que algunos llaman &quot;ropa de trabajo&quot; o &quot;ropa de combate&quot;.&nbsp;Sus propietarios son como su ropa, de trabajo. Son personas que Honorato de Balzac clasificar&iacute;a en la categor&iacute;a m&aacute;s baja de 'hombres herramienta' en su tratado De la Vida Elegante</span><a title="" name="_ftnref1" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn1"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[1]</span></span></span></span></a><font size="5">.&nbsp;</font><span style="FONT-SIZE: 13pt">Los ropavejeros de las casetas de la Plaza Espa&ntilde;a afirman que algunos de los empleados de las bodegas, graneros y cacharrer&iacute;as de esta cuadra compran en sus casetas pantalones, camisetas, camisas, blusas de dril y zapatos para trabajar de lunes a s&aacute;bado, y ropa en mejor estado para dominguiar. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Sobre estas prendas se imprime todos los d&iacute;as el sello particular que dejan&nbsp;los oficios caracter&iacute;sticos de la calle once.&nbsp;La ciudad, a medida que transcurre en tiempo y espacio, deja unas marcas particulares en la ropa, de acuerdo a la vocaci&oacute;n y a la actividad de cada sector.&nbsp;En ocasiones, esas marcas impresas en la ropa a fuerza de repetir una y otra vez el mismo ejercicio, se pueden leer claramente.&nbsp;As&iacute;, los coteros de las bodegas y de los locales de v&iacute;veres y granos tienen la huella de los bultos en la parte frontal de los muslos, en el pecho, en uno de sus&nbsp;hombros y, a veces en la mejilla.&nbsp;Son marcas hechas por el continuo roce de los fardos que van y vienen de los locales a los camiones y viceversa.&nbsp;Los cargadores de bultos se mueven especialmente en los negocios m&aacute;s cercanos a la Plaza Espa&ntilde;a.&nbsp;Son j&oacute;venes en su mayor&iacute;a, de brazos fuertes y anchas espaldas. Cuando est&aacute;n debajo de alg&uacute;n bulto caminan un tanto agachados y con pasos cortos y r&aacute;pidos, mientras gritan &iexcl;Ojo!..&iexcl;Ojo! a quienes transitan por el and&eacute;n. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">La ropa tambi&eacute;n permite distinguir las diferentes edades que existen en una misma ciudad, as&iacute; como la mezcla de herencias culturales.&nbsp;En esta zona, donde antiguamente hubo una plaza mayorista de mercado y hoy sobreviven los graneros y ventas de pescado seco, a&uacute;n se nota la presencia campesina.&nbsp;Sombreros oscuros de fieltro, ajados y de alas cansadas, ruanas de lana, vestidos anchos de tela, casi siempre floreados, y zapatos de tela identifican a las ancianas, la mayor&iacute;a, de trenzas entrecanas, que llegan de los centros geri&aacute;tricos vecinos a pedir alimentos en los graneros.&nbsp;Se mueven con lentitud, con la cabeza baja y pasos cortos, casi arrastrando los pies. A veces se sientan en cuclillas en la acera, recostados contra las paredes, y all&iacute; conversan mientras llegan las d&aacute;divas. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">A medida que se aleja la Plaza Espa&ntilde;a, aparecen las blusas de dril, caqui y azul oscuro, de los empleados de las cacharrer&iacute;as y ferreter&iacute;as. Estas tienen manchas negruzcas, grasosas, en las entradas de los bolsillos y un poco menos en el t&oacute;rax.&nbsp;Pero &iexcl;cuidado! Unas cuadras m&aacute;s arriba, cruzando la Caracas, los magn&iacute;ficos, una banda que lleva tres generaciones en el sector, utiliza blusas de este tipo para enga&ntilde;ar a la polic&iacute;a.&nbsp;Son especialistas en desvalijar los camiones de mercanc&iacute;a que quedan atrapados en los trancones de San Victorino.&nbsp;Y para hacer m&aacute;s cre&iacute;ble su atuendo, dejan un esfero, un facturero o una calculadora asom&aacute;ndose en el bolsillo superior.&nbsp;&quot;Verlos trabajar es un espect&aacute;culo.&nbsp;En cinco segundos vuelan los candados de los furgones con una patecabra.&nbsp;Uno de los ladrones avienta la mercanc&iacute;a y los dem&aacute;s le ponen el hombro.&nbsp;Cuando el conductor se da cuenta ya le han desocupado el carro&quot;, cuenta un comerciante de San Victorino. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Pero volvamos a la ruta de la once.&nbsp;La ropa m&aacute;s costosa se ve, fugaz, en las ma&ntilde;anas y en las tardes cuando llegan y se van los propietarios de los grandes locales y bodegas. Durante el d&iacute;a, algunos comerciantes mayoristas, los m&aacute;s cuidadosos de su aspecto externo, se camuflan detr&aacute;s de sus blusas de dril, pero se les alcanza a distinguir por el pantal&oacute;n de pa&ntilde;o con la l&iacute;nea perfectamente visible, los zapatos brillantes, el nacimiento de la corbata y el cuello limpio de la camisa, adem&aacute;s de los anillos, las manos sin muchas huellas del trabajo material y algo de panza.&nbsp;Casi todos ellos llegan hacia las ocho de la ma&ntilde;ana en carros particulares y trabajan en oficinas de triplex y vidrio de las cuales solo salen para dar &oacute;rdenes. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Enseguida de los graneros, en los andenes de la once, una seguidilla de m&aacute;s de 50 vendedores ofrecen cachivaches enmohecidos o grasientos exhibidos en cajones de madera.&nbsp;Los hombres y mujeres que atienden estos puestos, por lo general, no usan blusas, pero solo se les ve sucios en la tarde, a pesar de que todo el d&iacute;a manipulan candados, gatos, crucetas, llaves, alicates, pinzas y martillos.&nbsp;</span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">El resto de la gente que transita por aqu&iacute; lleva ropa informal:&nbsp;pantalones de dril y <em>jean</em>, y chaquetas deportivas, aunque se ve una que otra chaqueta de cuero o trajes de pa&ntilde;o, de dise&ntilde;o corriente, con las mangas y botas deformadas por el uso.&nbsp;M&aacute;s arriba, en los 50 metros finales que desembocan en la esquizofrenia de la Troncal de la Caracas, deambulan los harapos de los &ntilde;eros que tienen su sede en el vecino parque de Los M&aacute;rtires y en el sector de El Cartucho, cuyo coraz&oacute;n est&aacute; ubicado tres cuadras m&aacute;s al sur. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Los metros finales de la once, antes de encontrarse con la Caracas, est&aacute;n bordeados, hacia el sur, por la verja de la Plaza de los M&aacute;rtires, cuyo esplendor decay&oacute; desde mediados de siglo hasta terminar convertida en hogar de indigentes, prostitutas, drogadictos terminales, atracadores y de cientos de palomas que vuelan desde las cornisas de la Iglesia del Voto Nacional.&nbsp;Por aqu&iacute; tambi&eacute;n aparecen algunos uniformes camuflados de los soldados del Batall&oacute;n de Reclutamiento,ubicado a una cuadra.&nbsp;</span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Los trajes militares han sido una constante en este lugar desde la &eacute;poca colonial.&nbsp;Durante la '&eacute;poca del terror', entre 1816 y 1819, &quot;el espa&ntilde;ol escogi&oacute; adrede esta plaza, abierta por el frente y circundada de paredes de tierra, como un lugar propio de expiaci&oacute;n&quot;</span><a title="" name="_ftnref2" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn2"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[2]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">.&nbsp;El peso de la corona espa&ntilde;ola lo hac&iacute;an sentir los batallones de fusileros vestidos con casacas de hilos dorados, penachos y calzones blancos.&nbsp;El verdugo se distingu&iacute;a por su vestido colorado ribeteado de blanco.&nbsp;Los condenados llegaban por la Calle Honda, precedidos del redoble de tambores, movimiento de tropas, voces de mando y tropel de las gentes</span><a title="" name="_ftnref3" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn3"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[3]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">A pesar del espeluznante uso que los espa&ntilde;oles le daban, este terreno era conocido con el tranquilizador nombre de la Huerta de Jaime.&nbsp;Desde 1850 se llama Plaza de los M&aacute;rtires, debido a una ordenanza de la C&aacute;mara Provincial de Bogot&aacute;.&nbsp;El lugar, sin embargo, volvi&oacute; a ejercer como cadalzo once a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1861, cuando el general Tom&aacute;s Cipriano de Mosquera entr&oacute; con sus tropas a la ciudad. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">De levita y pantalones negros, chaleco de pa&ntilde;o y sombrero de fieltro de color carmelita vest&iacute;a don Pl&aacute;cido Morales, una de las tres &uacute;ltimas personas ejecutadas en ese a&ntilde;o. El doctor Andr&eacute;s Aguilar, otro de los muertos de ese d&iacute;a,&nbsp;luc&iacute;a gab&aacute;n y pantalones de pa&ntilde;o de color azul turqu&iacute; y sombrero negro de fieltro. El tercero, el coronel Ambrosio Hern&aacute;ndez, llevaba dolm&aacute;n con alamares y pantal&oacute;n de color gris y sombrero de Suaza</span><a title="" name="_ftnref4" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn4"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[4]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">.&nbsp;Los tres cayeron fusilados. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Con los a&ntilde;os, se construy&oacute; en el costado occidental de la Plaza de M&aacute;rtires, la iglesia del Voto Nacional y en sus alrededores, grandes casonas de estilo republicano en las que habitaban familias pudientes de la ciudad.&nbsp;Cuando estas familias se fueron hacia el norte, a mitad de siglo, el sector ya hab&iacute;a comenzado el proceso de deterioro. Ahora, los vestidos que m&aacute;s se ven en la Plaza de los M&aacute;rtires son los harapos de &ntilde;eros.&nbsp;</span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Algunos de estos, indigentes, recicladores de hueso, papel y chatarra, y sopladores de basuco, bajan a la Plaza Espa&ntilde;a a pedir ropa o a comprar un <em>jean</em> o una camisa de quinientos pesos.&nbsp;Los caseteros, cuentan que en Navidad algunos 'ricos' llegan con dos o tres indigentes, los hacen ba&ntilde;ar en las residencias cercanasy los visten con ropa usada.</span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">En otras oportunidades son los &ntilde;eros los que llegan a la Plaza Espa&ntilde;a a vender la ropa que les regalan en la calle o en los institutos de rehabilitaci&oacute;n de drogadictos.&nbsp;&nbsp; A estas casetas tambi&eacute;n llegaban, cuando los terminales de flotas estaban ubicados en el barrio Los M&aacute;rtires, las maletas de ropa reci&eacute;n robadas a los pasajeros.&nbsp;Por los alrededores de la Plaza de los M&aacute;rtires se mueven algunas veces sigilosas y acechantes, y otras, veloces e inalcanzables, las zapatillas y tenis de los raponeros y atracadores. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Este es un territorio de camajanes y malandros que muchas veces se delatan con sus movimientos.&nbsp;Los ojos especializados de los polic&iacute;as han aprendido a detectar el caminado, los gestos, la mirada y la manera de vestir y de acechar de los dedicados a este oficio.&nbsp;&quot;A uno se le erizaba el pelo cuando ve&iacute;a que se le acercaba un muchacho con <em>jean</em> botatubo y zapatillas finas&quot;, dec&iacute;a un ejecutivo de Medell&iacute;n, acord&aacute;ndose de los a&ntilde;os 80, cuando se destap&oacute; el sicariato en esa ciudad.&nbsp;&nbsp; En Bogot&aacute;, igual que en la canci&oacute;n de Rub&eacute;n Blades, los polic&iacute;as suspicaces han aprendido a identificar a los ladrones &quot;por el tumbao que tienen los guapos al caminar&quot; o por el uso de zapatillas &quot;por si hay problemas salir volao&quot;. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">&quot;&iexcl;M&iacute;relo...m&iacute;relo... !&quot;, dice un polic&iacute;a se&ntilde;alando a uno de los ladrones que act&uacute;a al otro lado de la Caracas. Tendr&aacute; unos 25 a&ntilde;os, lleva un <em>jean</em>, zapatillas blancas con rayas azules y chaqueta rompevientos azul clara.&nbsp;Se ve nervioso. Recorre media cuadra. Examina inquieto a quienes vienen en sentido contrario. Frena. Se da media vuelta y reanuda la observaci&oacute;n.&nbsp;Camina con los brazos sueltos y la mirada baja.&nbsp;En una de las pocas oportunidades que la levanta ve el uniforme policial y se pierde calle abajo.&nbsp;</span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">En este estereotipo, las autoridades incluyen a los que son y a los que no son, pero que se les parecen, aunque la &uacute;nica relaci&oacute;n entre unos y otros sea la de habitar en los mismos sectores y haber adquirido la misma gestualidad. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Los que permanecen est&aacute;ticos casi todo el d&iacute;a, junto a la Plaza, son los delantales salpicados de grasa de las mujeres que revuelven chicharrones, patacones y carne de cerdo en calderos de aceite hirviente.&nbsp;Estas personas ni ven, ni escuchan ni saben nada de la actividad delincuencial que ocurre frente a sus ojos. De su silencio depende su supervivencia. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Marina D&iacute;az llega a la Troncal de la Caracas con su bolsa negra apretada contra el pecho y las monedas para pagar el bus listas en la mano.&nbsp;Cruza el carril de los particulares y se une al enjambre de personas que miran hacia el norte, con el cuello estirado, en la zona de paraderos. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Los buses se vienen encima bufando como fieras enloquecidas, frenan con eructos del boster, desatan la estridencia de sus pitos y sirenas y arrancan entre bramidos del motor, con uno o dos pasajeros aferrados a los pasamanos.&nbsp;Los bogotanos piensan que la Troncal de la Caracas es la v&iacute;a m&aacute;s masculina de la ciudad. Seg&uacute;n el semi&oacute;logo Armando Silva, la asocian con fuerza bruta y desorden</span><a title="" name="_ftnref5" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn5"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[5]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">.</span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">&nbsp;</span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Adem&aacute;s, la Troncal de la Caracas encabeza la lista de v&iacute;as a las que m&aacute;s les temen los habitantes de la capital</span><a title="" name="_ftnref6" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn6"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[6]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">.&nbsp;Tal percepci&oacute;n est&aacute; refrendada por el hecho de que en el primer semestre de 1998 fueron recogidos 34 cad&aacute;veres en la troncal de la Caracas</span><a title="" name="_ftnref7" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn7"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[7]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">.&nbsp;Las cifras mortales son hist&oacute;ricas en esta v&iacute;a.&nbsp;En 1983, por ejemplo murieron 87 personas en forma violenta</span><a title="" name="_ftnref8" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn8"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[8]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">, y en los primeros cinco meses de 1999 las v&iacute;ctimas sumaron 57.&nbsp;</span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">En el paradero occidental de la Caracas con calle once, Marina D&iacute;az logra treparse a un bus intermedio, pasa la registradora y se une a los viajeros que atestan el pasillo. El veh&iacute;culo arranca hacia el sur profundo de la ciudad. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">De la calle once hacia el norte hay 49 cuadras hasta el eje de la calle 60 donde est&aacute; ubicado el otro n&uacute;cleo de ropa usada de la ciudad, en el sector conocido tradicionalmente como Chapinero.&nbsp;La Troncal de la Caracas es la v&iacute;a que une estos dos puntos en forma m&aacute;s expedita.&nbsp;De hecho, la Troncal es una l&iacute;nea de 16 kil&oacute;metros que atraviesa totalmente la ciudad y se prolonga hacia el norte y hacia el sur con otros nombres. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">En el anillo vial de Los H&eacute;roes, en la calle 80, la Caracas se ampl&iacute;a para convertirse en la autopista norte y prosigue bordeada de mansiones, clubes, potreros, centros comerciales, diagnosticentros, franjas verdes y torres de apartamentos. Unos 15 kil&oacute;metros despu&eacute;s pasar el l&iacute;mite de Bogot&aacute; se angosta de nuevo y se pierde, ondulante, en tierras de Cundinamarca, rumbo a Boyac&aacute; y Santander. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">En el sur su final es m&aacute;s triste.&nbsp;A la sede de la alcald&iacute;a menor de Tunjuelito, en la calle 52 sur, la Caracas llega deteriorada, sin separadores ni &aacute;rboles, con huecos, basura y el escaso amoblamiento destruido.&nbsp;All&iacute; se transforma en una carretera estrecha y serpenteante.&nbsp;A partir de ah&iacute; la v&iacute;a atraviesa canteras, barrancos rojizos, chircales y barrios de invasi&oacute;n hasta desembocar en el antiguo municipio de Usme, en las estribaciones del p&aacute;ramo del Sumapaz, donde reinan la ruana&nbsp;y el sombrero.&nbsp;Esa indumentaria se traslada, ocasionalmente, hasta el sector de Los M&aacute;rtires y San Victorino, gracias a las rutas de buses que demoran una hora, de Usme al centro de la ciudad, por la Troncal de la Caracas.&nbsp;</span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">La Troncal est&aacute; bordeada, de principio a fin, por restaurantes, oficinas particulares y estatales, consultorios m&eacute;dicos y esot&eacute;ricos, prost&iacute;bulos, salas de <em>estrip tease</em>, venta de autopartes, residencias, hoteles de tercera a quinta categor&iacute;a, colegios, centros de capacitaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, guarniciones militares, tabernas, cl&iacute;nicas para personas y animales, lavaderos de carros, oficinas de m&uacute;sicos, cafeter&iacute;as, y todo tipo de comercio, desde almacenes de mascotas, hasta compra ventas de ropa usada. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">La Caracas es lo que podr&iacute;a denominarse, un calle de trabajo.&nbsp;En Bogot&aacute;, dif&iacute;cilmente alguien sale a las aceras de esta v&iacute;a con el &uacute;nico fin de pasear.&nbsp;Desde que la antigua avenida Caracas se convirti&oacute; en Troncal, a principios de los a&ntilde;os 90, su principal uso es del transporte p&uacute;blico y particular. Las zonas residenciales van desapareciendo de sus orillas y su lugar es ocupado por el comercio.&nbsp;La Troncal de la Caracas, a pesar de que tiene sembrados 2.353 &aacute;rboles en sus separadores, es una v&iacute;a para usar, principalmente, con fines de transporte o de intercambio.&nbsp;No para disfrutar. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Pero la Caracas puede ser un excepcional observatorio, pues atraviesa en su recorrido &quot;sectores de diversa composici&oacute;n econ&oacute;mica, social y cultural. Es una especie de corte por la estructura y la vida bogotana</span><a title="" name="_ftnref9" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn9"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[9]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">.&nbsp;Inicialmente, la Caracas fue una trocha de ferrocarril construida por Willian Randall y Frank Allin, quienes obtuvieron, en 1883, una autorizaci&oacute;n de los gobiernos de Cundinamarca y Bogot&aacute; para construir un ferrocarril urbano</span><a title="" name="_ftnref10" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn10"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[10]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">.</span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">La l&iacute;nea f&eacute;rrea un&iacute;a a Santaf&eacute; con Chapinero. Part&iacute;a de la calle 18 y terminaba en la calle 62, a tres cuadras de donde est&aacute;n ubicadas actualmente las compraventas de ropa usada del barrio San Luis.&nbsp;En ese recorrido, el ferrocarril cruzaba por dos tiendas de comercio, seis licorer&iacute;as, once expendios de chicha, dos zapater&iacute;as, una sastrer&iacute;a, dos boticas y tres carpinter&iacute;as</span><a title="" name="_ftnref11" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn11"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[11]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">La construcci&oacute;n de la nueva avenida, en reemplazo del ferrocarril, fue decidida en 1932 y el concejo de la ciudad escogi&oacute; el nombre de Caracas como un homenaje a los libertadores y pr&oacute;ceres de Venezuela</span><a title="" name="_ftnref12" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn12"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[12]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">.&nbsp;La Caracas, hasta los a&ntilde;os 40, terminaba en el centro, donde hoy est&aacute; la avenida 19.&nbsp;Despu&eacute;s del 9 de abril de 1948 la avenida comenz&oacute; a extenderse hacia el sur</span><a title="" name="_ftnref13" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn13"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[13]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">.&nbsp;Y a mediados de 1989 la administraci&oacute;n de la ciudad tom&oacute; la decisi&oacute;n de convertir la avenida en una Troncal para agilizar el creciente tr&aacute;fico de veh&iacute;culos de servicio p&uacute;blico. La obra se inaugur&oacute; un a&ntilde;o despu&eacute;s con titulares de prensa de este calibre:&nbsp;&quot;La troncal de la Caracas es mejor que la de Sao Paulo&quot;</span><a title="" name="_ftnref14" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn14"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[14]</span></span></span></span></a><font size="5">.</font></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Apenas tres a&ntilde;os despu&eacute;s, se le&iacute;an titulares de estos:&nbsp;&quot;Troncal:&nbsp;patrulleros se declaran impotentes&quot;</span><a title="" name="_ftnref15" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn15"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[15]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">y a los cuatro a&ntilde;os ya le hab&iacute;an decretado la muerte; &quot;La troncal agoniza&quot;</span><a title="" name="_ftnref16" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftn16"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[16]</span></span></span></span></a><span style="FONT-SIZE: 13pt">.&nbsp;Adem&aacute;s, para el arquitecto Carlos Alvarez, cuya familia es due&ntilde;a de un negocio en San Victorino, la prolongaci&oacute;n de la Caracas, del centro hacia el sur, es la culpable de que se haya fracturado a los barrios Santa In&eacute;s y Los M&aacute;rtires, lo cual aceler&oacute; el deterioro del sector y la huida de las familias ricas que all&iacute; habitaban. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt">&nbsp;</div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Con ellas, desaparecieron de estas calles los trajes de pa&ntilde;o importado, los sombreros de bomb&iacute;n y los vestidos de seda y tafet&aacute;n.&nbsp;S&oacute;lo se quedaron los trajes de los artesanos, de los hombres - herramienta, de los indigentes y de los polic&iacute;as. </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">(Bogot&aacute;, 1.999) </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt"></span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt">Pr&oacute;xima semana: Un cruce de caminos... </span></div>
<div style="LINE-HEIGHT: 24pt"><span style="FONT-SIZE: 13pt"></span></div>
<div><br clear="all" />
<hr align="left" width="33%" size="1" />
<div id="ftn1">
<div><a title="" name="_ftn1" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref1"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[1]</span></span></span></span></a><font size="2">BALZAC, Honorato de. De la Vida Elegante. Madrid: Afrodisio Aguado, 1949. p. 34.</font></div>
</div>
<div id="ftn2">
<div><a title="" name="_ftn2" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref2"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[2]</span></span></span></span></a><font size="2">ORTEGA, Ricaurte, Daniel. Cosas de Santaf&eacute; de Bogot&aacute;. Bogot&aacute;, Editorial A B C, 1959. p. 328</font></div>
</div>
<div id="ftn3">
<div><a title="" name="_ftn3" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref3"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[3]</span></span></span></span></a><font size="2">Ibid, p. 329</font></div>
</div>
<div id="ftn4">
<div><a title="" name="_ftn4" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref4"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[4]</span></span></span></span></a><font size="2">Ibid, p. 330 - 331</font></div>
</div>
<div id="ftn5">
<div><a title="" name="_ftn5" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref5"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[5]</span></span></span></span></a><font size="2">SILVA, Armando. Bogot&aacute; vista desde la Nacional. En:&nbsp;El Tiempo, Bogot&aacute;.&nbsp;(12, marzo, 1998); p. 3D</font></div>
</div>
<div id="ftn6">
<div><a title="" name="_ftn6" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref6"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[6]</span></span></span></span></a><font size="2">NI&Ntilde;O, Soledad. Para perder el miedo en Santa Fe de Bogot&aacute;. En: Observatorio Social. Bogot&aacute;. No. 2, noviembre de 1998. p. 14. </font></div>
</div>
<div id="ftn7">
<div><a title="" name="_ftn7" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref7"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[7]</span></span></span></span></a><font size="2">NAVIA, Jos&eacute;. La troncal del miedo. En:&nbsp;El Tiempo, Bogot&aacute;&nbsp;(4, enero, 1999); p. 6C</font></div>
</div>
<div id="ftn8">
<div><a title="" name="_ftn8" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref8"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[8]</span></span></span></span></a><font size="2">AVENIDA CARACAS:&nbsp;primer puesto en mortalidad. En:&nbsp;El Tiempo, Bogot&aacute; (29, febrero, 1984); p. 1C</font></div>
</div>
<div id="ftn9">
<div><a title="" name="_ftn9" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref9"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[9]</span></span></span></span></a><font size="2">SALDARRIAGA, Op. Cit., p. 124 &nbsp;</font></div>
</div>
<div id="ftn10">
<div><a title="" name="_ftn10" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref10"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[10]</span></span></span></span></a><font size="2">FELICITACIONES AVENIDA Caracas por tus 52 a&ntilde;os. En:&nbsp;El Tiempo, Bogot&aacute; (15, diciembre, 1984); p. 4B</font></div>
</div>
<div id="ftn11">
<div><a title="" name="_ftn11" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref11"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[11]</span></span></span></span></a><font size="2">Ibid. p. 4B </font></div>
</div>
<div id="ftn12">
<div><a title="" name="_ftn12" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref12"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[12]</span></span></span></span></a><font size="2">Ibid. p. 4B</font></div>
</div>
<div id="ftn13">
<div><a title="" name="_ftn13" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref13"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[13]</span></span></span></span></a><font size="2">Ibid. p. 4B</font></div>
</div>
<div id="ftn14">
<div><a title="" name="_ftn14" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref14"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[14]</span></span></span></span></a><font size="2">LA TRONCAL de la Caracas es mejor que la de Sao Paulo. En:&nbsp;El Tiempo, (20, mayo, 1990); p. 1C</font></div>
</div>
<div id="ftn15">
<div><a title="" name="_ftn15" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref15"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[15]</span></span></span></span></a><font size="2">TRONCAL:&nbsp;PATRULLEROS se declaran impotentes. En:&nbsp;El Tiempo, (20, febrero, 1993); p. 1D </font></div>
</div>
<div id="ftn16">
<div><a title="" name="_ftn16" href="http://www.eltiempo.com/fckeditor/editor/fckblank.html#_ftnref16"><span style="FONT-SIZE: 8pt"><span><span><span style="FONT-SIZE: 8pt">[16]</span></span></span></span></a><font size="2">LA TRONCAL agoniza. En:&nbsp;El Tiempo, (8, febrero,1994); p. 1C</font></div>
</div>
</div>]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/09/Los-Mrtires-Ropa-para-esconder.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/09/Los-Mrtires-Ropa-para-esconder.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">BOGOTA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">BOGOTá</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">CRONICA URBANA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">ESTANZUELA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">JOSE NAVIA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">MARTIRES</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">PLAZA ESPAñA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">ROPA USADA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">SAN LUIS</category>
            
            <pubDate>Mon, 29 Sep 2008 10:21:24 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>Historias nuevas para la ropa vieja</title>
            <description><![CDATA[ &iquest;Se acuerdan de las casetas de ropa usada de la Plaza Espa&ntilde;a? All&iacute; , antes de que las trasladaran a un lote del Distrito, comenc&eacute; una serie de historias basadas en la ropa usada y en el uso de la ropa. El asunto parece fr&iacute;volo, pero quiz&aacute; nada revele secretos m&aacute;s &iacute;ntimos de las personas como su ropa. La ropa excluye o incluye, comunica pudor o descaro, arribismo, intenciones solapadas, deseos de ser reconocido o, al menos, aceptado. Las calles de las ciudades, dice Italo Calvino, son como p&aacute;ginas escritas y en este punto la ropa es un objeto textual con un discurso inagotable.<br />
Esta es la primera de once cr&oacute;nicas en las que intento hacer una lectura de un trayecto y de algunos escenarios Bogot&aacute; -m&aacute;s de uno ya desaparecido o renovado- a partir del uso de la ropa.<br />
LA PLAZA DE LA ROPA USADA<br />
<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &quot;Hasta la ropa interior se vende&quot;<br />
&quot;<strong>U</strong>sted va a ver que aqu&iacute; nada se desperdicia, porque hasta la hilacha m&aacute;s fea se vende para rellenar colchones... Eso pasa con la ropa que traen las monjas. A ellas se les est&aacute; pudriendo en la Beneficencia porque les llega mucha y no alcanzan a regalarla toda.<br />
<br />
Esos chiros podridos ya no sirven como ropa. Aqu&iacute; se compran como tripa y pasan a un proceso para hacer algod&oacute;n y rellenar los colchones. Pero no crea que toda la ropa es as&iacute;. Hay gente que llega en diciembre con los carros llenos de vestidos buenos... es ropa fina... pensar&aacute;n que les trae mala suerte si los coge el a&ntilde;o nuevo con ropa vieja dentro de la casa.<br />
<br />
Las lavander&iacute;as tambi&eacute;n venden aqu&iacute; sus archivos, la ropa que ya lleva m&aacute;s de seis meses, o uno o dos a&ntilde;os y que nadie reclama. En los archivos viene ropa buena, lista para colgar. Pero vea, yo le aseguro positivamente que la mayor parte de la ropa que llega aqu&iacute; la traen los salderos. &iquest;Usted ya convers&oacute; con ellos? Ahorita le presento alguno para que le cuente, deben estar por llegar porque ya son casi las dos. Desde aqu&iacute; los ve pasar con las lonas llenas a la espalda. Traen zapatos, chaquetas, bluyines, blusas, cortinas... ropa para hombre, mujer y ni&ntilde;o... de todo. Por esta &eacute;poca debe haber unos mil, o m&aacute;s, porque estamos en vacaciones y los salderos viejos se traen a sus hijos para que vayan aprendiendo. Siempre ha sido as&iacute; desde que existen estas casetas. Yo conozco salderos que comenzaron chiquitos.<br />
<br />
Aqu&iacute; la ropa siempre la han tra&iacute;do los que piden en las casas. Hab&iacute;a gente, recicladores que se iban a los barrios y tra&iacute;an por bultos porque como no hab&iacute;a quien fuera a pedir, la gente no sab&iacute;a que hacer con la ropa vieja o con la que no le gustaba o que ya no le quedaba buena. De all&iacute; fue que lleg&oacute; tanto saldero.<br />
Hoy en d&iacute;a un saldero puede sacarse diez, veinte, cuarenta, cincuenta, sesenta mil, cien mil pesos en un d&iacute;a porque positivamente hay veces que llegan a unas casas donde tiene treinta, cuarenta bultos de ropa all&iacute; arrumados, y entre esa ropa vienen radios da&ntilde;ados, vienen grabadoras, artefactos el&eacute;ctricos, antig&uuml;edades, cosas que a esa gente ya no le sirven.<br />
<br />
Hay gente que les da ropa a cambio de utensilios de cocina como platos y ollas, y fuera de eso les saca piecitas de oro: una cadena, un anillo que se le parti&oacute; y le dice: 'C&aacute;mbieme esa chocolatera por este anillito'. Ac&aacute; ese oro se vende por gramos.<br />
<br />
Los primeros salderos eran gente adulta. Ellos les ense&ntilde;aron a los hijos este negocio; fuera de eso comenzaron despu&eacute;s muchos leprosos de Agua de Dios y gente que pertenec&iacute;a a esas mismas familias pero que no ten&iacute;a la enfermedad. Eso todav&iacute;a sucede, porque pues hay gente que no tiene las capacidades de trabajar. Ellos se van con los carn&eacute;s que entregaron anteriormente en Agua de Dios, porque a esos carn&eacute;s ellos le sacaron duplicados y repartieron. &iquest;Usted que cree? La gente se busca la manera de levantarse sus pesos y vea: Yo le cuento que de la Plaza Espa&ntilde;a es mucha la gente que come en este pa&iacute;s. Con decirle que aqu&iacute; vienen mayoristas de Aguachica, Oca&ntilde;a, Popay&aacute;n, Florencia, Leticia, Tumaco, San Jos&eacute; del Guaviare... de toda parte que usted se imagine y se llevan las toneladas de zapatos y de ropa usada para vender ellos mismos en los pueblos y para revenderles a otros comerciantes.<br />
<br />
Yo calculo que de las casetas de Plaza Espa&ntilde;a viven m&aacute;s de cinco mil familias. Est&aacute;n los caseteros, los salderos, los que arreglan ropa, los que planchan, los que voltean cuellos, los mayoristas, los caseteros de otras ciudades, los que muelen la ropa para colchones, los revendedores de los barrios.... mejor dicho, <br />
de estas casetas que usted ve, se vende hasta para el extranjero. Yo calculo que de aqu&iacute; salen unas 300 mil piezas quincenales para Leticia y Manaos. &iquest;Usted conoce Manaos?<br />
<br />
Yo tampoco. Yo conozco Nueva York. El Brooklin. Hace como unos trece a&ntilde;os nos fuimos con mi mam&aacute; y con mi hermana mayor. Los hijos de mi hermana mayor trabajan all&aacute; y le ayudan mucho, el uno maneja ascensores y el otro es conductor.<br />
<br />
&iquest;Usted ha visto c&oacute;mo es un lunes o un martes por aqu&iacute;? &iquest;S&iacute; ha visto los bultos de ropa que se llevan los mayoristas?... son as&iacute; de grandes como estas casetas, deben tener casi los dos metros de alto. Cuando es pa' lejos los mandan por avi&oacute;n, no ve que all&iacute; sobre la 18 est&aacute; la oficina de Serviamazonas, sobre la 17 est&aacute; Aeroleticia, y Transportes Le&oacute;n tambi&eacute;n queda por aqu&iacute; cerquita, no recuerdo si en la 17 o la 18. Yo prefiero a los mayoristas porque coge uno la plata pulpita. Cuando ellos vienen aqu&iacute; no se me queda nada. Me desocupan la caseta. Por cien pares de zapatos me dan 200 mil pesos, mientras que detaliado me puedo demorar medio d&iacute;a para vender veinte o treinta mil pesos. Entre zapatos y ropa, un mayorista se lleva cinco, diez millones de pesos o m&aacute;s en un viaje. Esos manes compran sin ag&uuml;ero. Al due&ntilde;o le preguntan: &iquest;Cuanto vale esa casetada? Y si les gusta la ropa se la llevan toda. Se queda uno no m&aacute;s con las latas y las tablas.<br />
<br />
As&iacute; f&aacute;cil, f&aacute;cil, llegan a una caseta y dicen: 'Necesito 300 camisas'. Las compran a mil pesos y las pueden vender a tres mil sin ning&uacute;n problema y rapidito porque las llevan, sobre todo donde los ind&iacute;genas y los campesinos que necesitan harta ropa para trabajar. Hay un se&ntilde;or que viene de Pitalito, Huila, y se lleva 20 millones de pesos en ropa y zapatos. All&aacute; llega con uno o dos camionados de ropa, y les vende a otros mayoristas: de San Jos&eacute;, Gigante, Algeciras... y ellos la llevan a otros pueblos y de ah&iacute; sale para las veredas hasta que la ropa se reparte por todo lado... con decirle que la llevan en lanchas a Cartagena del Chair&aacute;, a Remolinos... por el r&iacute;o Caquet&aacute;, por el r&iacute;o Cagu&aacute;n por todos esos r&iacute;os de la selva llevan ropa usada.<br />
<br />
Al principio aqu&iacute; hab&iacute;a poquitas casetas, no pasaban de cinco; estaba la de Giraldo, la de Edgar Mari&ntilde;o... Edgar Mari&ntilde;o ten&iacute;a dos casetas y las otras dos creo que eran de Arist&oacute;bulo Wilches y Rafael Wilches. Pero esa casetas no estaban aqu&iacute;, quedaban abajo, donde est&aacute; la planta de energ&iacute;a, frente a la estaci&oacute;n de bomberos. &iquest;Si conoce? huuuuuy, de eso hace unos 40 a&ntilde;os. La Plaza Espa&ntilde;a no exist&iacute;a como Plaza, la que exist&iacute;a era la plaza de mercado de San Vicente. Todo esto donde estamos ahora era plaza de mercado. Era la mayorista de todo Bogot&aacute;. Los camiones llegaban por ac&aacute; y los cuadraban alrededor del parque Espa&ntilde;a y ah&iacute; se descargaban y cargaban.<br />
<br />
Hab&iacute;a mucha bodega, y todav&iacute;a hay. Estaba la f&aacute;brica de pastas El Gallo. Esa quedaba all&iacute; en la 11A en un edificio que est&aacute; para caerse. All&iacute; funcionan una f&aacute;brica de colchones y una microempresa para arreglar zapatos de segunda. Por aqu&iacute; viv&iacute;a gente de mucha plata, de apellido, pero casi todos se fueron yendo a medida que la plaza de mercado crec&iacute;a. Despu&eacute;s acabaron con la plaza. Si no estoy mal, eso fue por all&aacute; en el 72 cuando construyeron Corabastos o Paloquemao. Los de las casetas se quedaron, pero les toc&oacute; subirse como tres cuadras. Despu&eacute;s fue llegando m&aacute;s gente y arm&oacute; su caseta hasta que llen&oacute; la calle 11 y la 11A. Ahora no se permiten m&aacute;s casetas; hay 238, exactas.<br />
<br />
Cuando comenzamos, ac&aacute; llegaba gente m&aacute;s que todo del campo. La gente que bajaba de Las Lomas, de La Calera, de Monserrate. En ese tiempo no exist&iacute;a Juan Rey, no exist&iacute;an muchos barrios de los cerros. Eso era un p&aacute;ramo. La gente ven&iacute;a a comprar la ropa para trabajar. Y ya despu&eacute;s comenz&oacute; a venir gente de otras ciudades. Y caseteros de otras ciudades que le cmpraron a los viejos. Yo propiamente no soy de Bogot&aacute;. Mi mam&aacute; viv&iacute;a en el campo, en Risaralda, y no ten&iacute;a las capacidades econ&oacute;micas para darme lo que yo necesitaba. Entonces me entreg&oacute; a una t&iacute;a que me trajo cuando ten&iacute;a ocho meses y estuve hasta los seis a&ntilde;os mas o menos. Despu&eacute;s de fui a Pereira a donde mi mam&aacute; y me pas&eacute; entre Bogot&aacute; y Pereira hasta los 15 a&ntilde;os. Me estaba unas semanas aqu&iacute; con mi t&iacute;a y despu&eacute;s me iba para donde mi mam&aacute;. As&iacute; me la pasaba.<br />
<br />
Yo desde chiquito era lo que llamaban, un avi&oacute;n. Siempre me rebuscaba. A veces mi t&iacute;a hac&iacute;a empanadas y yo sal&iacute;a con mi cajita a vender empanadas. Ya despu&eacute;s me dediqu&eacute; de lleno a esto de lo usado. Toda mi familia trabaja en esto. Gracias a Dios con esto varios hermanos han salido bien librados, mi mam&aacute; nunca nos dio nada, sino que nos ense&ntilde;&oacute; a trabajar. La primera caseta de mi familia aqu&iacute; en Bogot&aacute; la tuvo mi t&iacute;a, era la caseta n&uacute;mero 1806. Ella comenz&oacute; ac&aacute;, y nosotros en ese tiempo nos &iacute;bamos a otras casetas y ayud&aacute;bamos a doblar, a empacar, y nos daban cinco, diez centavos. Con eso uno se compraba una Pony malta o una colombiana, y una mogolla. <br />
<br />
S&iacute;iiiii... Nosotros toda la vida hemos vivido en la localidad de Los M&aacute;rtires, porque aqu&iacute; aunque se dice que es malo, que es una zona de riesgo, es una zona buena porque positivamente aqu&iacute; se han levantado los hijos.<br />
Hoy en d&iacute;a tengo 43 a&ntilde;os y espero morir haciendo este mismo trabajo, porque mis hijos se sienten orgullos de m&iacute; y cada que charlo con ellos, me dicen: pap&aacute;, ay&uacute;deme a poner una casetica para yo ponerme a arreglar zapato o vender ropa. Ellos estudian en el Agust&iacute;n Nieto Caballero, el uno tiene 17 a&ntilde;os y est&aacute; en quinto; el otro, 14 a&ntilde;os y est&aacute; en segundo de bachillerato, lo que llaman s&eacute;ptimo hoy.<br />
<br />
El m&aacute;s peque&ntilde;o tiene un a&ntilde;o y tres meses. &Eacute;l viene ac&aacute; y con un martillo se pone a darles a los zapatos, ya sabe que eso va a ser su vida y yo me siento dichoso, porque positivamente esto es algo que nunca va a morir, la ropa de segunda siempre ha sido una tradici&oacute;n. Es un negocio muy agradecido, y si uno hace las cosas bien, tiene que irle bien. Mire, yo aqu&iacute; siempre tengo la Sagrada Biblia abierta en el Salmo 91. Vea, yo mismo la marqu&eacute; con esfero negro. P&aacute;gina 574:<br />
<strong>&quot;Morando bajo la sombra del omnipotente&quot;</strong><br />
<strong>1. &quot;El que habita al abrigo del alt&iacute;simo, morar&aacute; bajo la sombra del omnipotente.&quot;<br />
2. &quot;Dir&eacute; yo a Jehov&aacute;: esperanza m&iacute;a, y castillo m&iacute;o; mi Dios, en quien confiar&eacute;.&quot;<br />
3. &quot;El te librar&aacute; del lazo del cazador, de la peste destructora.&quot;<br />
4. &quot;Con tus plumas te cubrir&aacute;, y debajo sus alas estar&aacute;s seguro; escudo y adarga es su verdad.&quot;<br />
5. &quot;No temer&aacute;s al terror nocturno ni saeta que vuele de d&iacute;a, ni pestilencia que ande en la oscuridad, ni mortandad que en medio del d&iacute;a destruya.&quot;<br />
7. &quot;Caer&aacute;n a tu lado mil , y diez mil a tu diestra; m&aacute;s a ti no llegar&aacute;&quot;.<br />
</strong> <br />
Uno con el Salmo 91 nunca se blanquea... y all&iacute; tengo el ramito de olivo del d&iacute;a de la Santa Cruz ... ah&iacute; se seca y el a&ntilde;o entrante lo cambio. &iexcl;Mire!... &iexcl;Mire!... &iquest;Si ve el negrito que est&aacute; all&iacute; en la esquina? El del saco gris. Bueno... pues ese negrito lleva seis a&ntilde;os conmigo. Lo quiero como a los otros hijos. Una hermana m&iacute;a lo recogi&oacute; en Tad&oacute;, en el Choc&oacute;. Estaba s&oacute;lo. Le hab&iacute;an matado a sus padres. Y cuando llegu&eacute; a Pereira la hermana me dijo: 'este ni&ntilde;o tal cosa'. Y yo le dije: 'pues yo me lo llevo y le ense&ntilde;o a trabajar, desde que no tenga malas costumbres y se maneje bien va a tener todas las cosas conmigo'. Se llama Gustavo y estudia en tercero primaria en la escuela Reino Unido de Suecia. Es muy formal y me ayuda a taquiar y pintar zapatos. De resto sabe que le toca ir a recoger ropa a los barrios, a estudiar y a ayudar a arreglar el apartamento.<br />
<br />
El sabe que as&iacute; nos toc&oacute; a todos. Despu&eacute;s de que mi t&iacute;a comenz&oacute; con una caseta, sigui&oacute; mi mam&aacute; en Pereira. Comenz&oacute; en Sindiplazas. Ella estaba reci&eacute;n llegada del campo, de Santa Rosa de Cabal, porque en esos d&iacute;as muere el pap&aacute; de ella y los hijos tuvieron que vender la finquita para pagar el entierro. En Pereira le ense&ntilde;aron que se pod&iacute;a vivir cambiando ropa en los barrios por ollas y art&iacute;culos de cocina, de aluminio. Ya despu&eacute;s ella arm&oacute; su casetica all&aacute; en Sindiplazas, en lo que llaman el mechero, frente al hotel Meli&aacute; Pereira, en la antigua galer&iacute;a central, y ya nos fue ense&ntilde;ando lo que era este negocio.<br />
<br />
Yo le ayud&eacute; a mi mam&aacute; hasta los quince a&ntilde;os, por temporadas, porque m&aacute;s me ha gustado estar en Bogot&aacute;. Ahora me toca estar yendo a Pereira cada mes, dos meses, a visitar a mi mam&aacute;. Me voy, le ayudo dos, tres d&iacute;as, llevo mercanc&iacute;a de ac&aacute; y traigo de all&aacute;. Lo m&aacute;s importante de Pereira y lo mejor es el zapato. Entonces uno puede traer saldos de zapatos de la f&aacute;bricas, porque son devoluciones, garant&iacute;as, zapatos que le vendieron a usted en 50, 100 mil pesos y se despegaron, entonces ellos tiene que devolucionarle la plata al cliente y el zapato se lo venden a uno.<br />
<br />
Mire, cuando mi mam&aacute; comienza con el negocio le va bien. Ya consigue su primer lotecito, y a hace su casa. Y ah&iacute; empezamos todos a ayudarle a ella. &iexcl;Imag&iacute;nese! ocho hijos, cuatro hombres y cuatro hembras. Nos &iacute;bamos a buscar ropa a un barrio y a otro, a Santa Rosa, a Chinchin&aacute;, a Manizales, a cambiar la loza, el aluminio. Llevamos, poncheras, tazones y tra&iacute;amos ropa. As&iacute; arm&oacute; ella la casita en esterilla y de ah&iacute; pasamos a tener una casa buena. Hoy en d&iacute;a ella vive bien, gracias a Dios, porque la ropita se segunda no le deja a uno mal nunca, siempre es agradecida. <br />
<br />
Nosotros nos &iacute;bamos en gallada y cog&iacute;amos, por ejemplo, el barrio F&aacute;tima en Manizales, que es uno de los barrios m&aacute;s antiguos. Lo trabajamos todo, de arriba a abajo, de seis a seis, llen&aacute;bamos la lonas, y nos volv&iacute;amos en un bus de Expreso Palmira. A Pereira lleg&aacute;bamos en noche. Ah&iacute; mismo nos pon&iacute;amos a ayudarle a mi mam&aacute; a quitar y voltear cuellos, a coser, y el zapato que hab&iacute;a lo taque&aacute;bamos y lo embetun&aacute;bamos. Al otro d&iacute;a llen&aacute;bamos la caseta y nos &iacute;bamos otra vez. Ella vend&iacute;a y nos compraba la locita y nos regalaba un peso, cincuenta centavos... Me acuerdo que estaba de moda el pantal&oacute;n botacampana. Cuando cog&iacute;amos un pantal&oacute;n de terlenka lo dej&aacute;bamos para nosotros y en el barrio, all&iacute; en San Nicol&aacute;s en Pereira no dec&iacute;an: &iexcl;huyyy! pero ustedes porque es que es que visten tan bonito.<br />
<br />
Yo estuve uno o dos a&ntilde;os all&aacute; y como vi que mi mam&aacute; est&aacute; bien me vine para ac&aacute;. Me gusta ser andariego, de una parte para otra, pero siempre en lo mismo, yendo a saldiar. A veces me voy a Ibagu&eacute;, trabajo todo Ibagu&eacute;, Espinal, Girardot y llego ac&aacute; con 200, 300 piezas y me voy para Villavicencio, Acac&iacute;as. All&aacute; hago lo mismo, saldeo, y traigo para ac&aacute;. Y me voy para Bucaramanga. Pero me voy pueblo por pueblo, recogiendo la ropa y all&aacute; en la plaza de mercado central se vende la ropa. Casi en toda parte hay sitios donde compran y venden ropa usada. Por lo menos en Barranquilla hay. En Cartagena hay. Me he dado el gusto de andar toda Colombia as&iacute;. <br />
<br />
Yo llevo 20 a&ntilde;os de casado y nunca nos ha faltado nada. Mi esposa viene y arregla un par de zapatos como los arreglo yo, ella ayuda a saldear, a veces yo me voy una semana, dos semanas y me llevo afiches, l&aacute;mparas, aluminio. De aqu&iacute; me puedo ir a Ibagu&eacute;, por decir algo, y me quedo en la tercera con cuarta, en Residencias Fontana, en todo el centro. Uno arrienda su pieza, sale en la ma&ntilde;ana y llega a las cinco de la tarde y se pone a organizar la ropa y la gira para ac&aacute; por Bolivariano, o por el que cobre m&aacute;s barato.<br />
<br />
&iquest;Para escoger el barrio? Aaaah, eso es f&aacute;cil. Uno coge el primer bus que pase. Usted ve mas o menos donde hay m&aacute;s casas. Hay barrios que uno desde que los ve dice no, no sirve para trabajar porque las casas est&aacute;n llenas de rejas o son de clase muy alta. Esa gente no le abre a uno la puerta porque tiene miedo, tiene nervios, en cambio una clase media o baja s&iacute; abre. Y en el barrio de clase alta de por s&iacute; esa gente coge la ropa para la empleada del servicio o para la finca o para la beneficencia.<br />
<br />
Mis ocho hermanos tienen caseta. En Pereira hay seis, y hay uno en la mayorista de Medell&iacute;n. Y yo, que trabajo con ropa y con zapatos. Hace como tres meses consegu&iacute; un buen lote de ropa de los a&ntilde;os 60 y saqu&eacute; todos los zapatos de la caseta. Los guard&eacute; en cajas, puse tablas, ganchos y colgu&eacute; la ropa. Hab&iacute;a pantalones botacampana, chaquetas estilo John Lenon, busos, camisas lenguae'perro. Esa ropa aqu&iacute; se vende r&aacute;pido. Pero lo que m&aacute;s trabajo es con zapatos, porque uno se levanta, coge un par, como ese que le faltan las tapas y en diez minutos le pone las tapas, en quince ya est&aacute; taquiao, pintado y embolado y lo cuelgo y al ratico llega una muchacha y los lleva. Y esa muchacha me va dar dos o tres mil pesos de ganancia, as&iacute; ligeritico. Uno sabe que llega a las siete y antes de las nueve ya tiene plata para el diario de la casa.<br />
<br />
Yo aprend&iacute; a trabajar el zapato, viendo. Cuando era saldero, yo vend&iacute;a el saldo que tra&iacute;a y me pon&iacute;a a ver como lo trabajaban. Compraba material de espuma o suela y le pon&iacute;a dos, tres tapas hasta que me quedaban bien y cuando ya lo hice bien dije: 'Voy a met&eacute;rmele a este negocio', porque es que mire: uno a veces se va para los basureros. Por la noche muchas veces uno est&aacute; achantado y se va uno a andar a cualquier barrio de Bogot&aacute;: Ciudad Jard&iacute;n, Gal&aacute;n, Santa Isabel y resulta que en las noches sacan toda la basura y uno ve dos tres pares de zapatos en un bolsa. Los coge, los revisa y dice: 'estos zapatos los puedo organizar en quince minutos'. Y efectivo, llego ac&aacute;, los organizo y a los diez o quince minutos tengo diez mil pesos de ganancia.<br />
<br />
Todo es cuesti&oacute;n de rebuscarse, de ingenio. Si usted est&aacute; en un pueblo, se va a la plaza de mercado hace un tendido donde ve que est&aacute;n todas personas vendiendo, tomate, cebolla, frutas, verduras. Entonces usted hace el tendido de zapatos y comienza a gritar: '&iexcl;tenemos zapatos de segunda!, tenemos el zapato de Julio Iglesias, Alci Acosta, Luis Alberto Posada, el de Julio Jaramillo, el zapato de Dar&iacute;o G&oacute;mez....' Usted viera....<br />
<br />
&iexcl;Vea!...&iexcl;Vea!... aqu&iacute; viene la tintera. Vea, esta se&ntilde;ora se gana la vida vendiendo tinto ac&aacute; en la plaza. El tinto m&aacute;s barato de la Plaza Espa&ntilde;a, y el mejor tinto de Bogot&aacute; es este.<br />
&iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os hace que vende tintos ac&aacute;?<br />
- Un a&ntilde;o no m&aacute;s<br />
&iquest;Y cu&aacute;ntos tintos se vende en un d&iacute;a?<br />
- Como diez termados<br />
&iquest;Eso como cuantos tintos son?<br />
- Haga la cuenta. Cada termo hace 1.400 tintos.... como 14 mil tintos en un d&iacute;a. &iquest;Y usted porque pregunta tanto?<br />
<br />
Ahhhh bueno. Entonces le explicaba: uno comienza a gritar. La gente se anima porque uno pregona y ah&iacute; mismo van comprando. Y con la ropa es lo mismo: '&iexcl;vea!.. &iexcl;la camisa de Madonna!, &iexcl;la blusa de Cindy Crawford!.. uno mismo inventa, saca sus cualidades. Es cuesti&oacute;n de ingenio. Yo pensaba que eso de la ropa usada era solo aqu&iacute; y resulta que aqu&iacute; antes es poquito. Hace algunos a&ntilde;os, como trece a&ntilde;os, fuimos con mi mam&aacute; y mi hermana a Estados Unidos. &iquest;Ya le cont&eacute; lo del viaje a Nueva York?<br />
<br />
Mi mam&aacute; tiene un hermano all&aacute;. Vive cerca de donde venden ropa usada. Uno llega y ve que venden de todo, artefactos el&eacute;ctricos, muebles deteriorados. Y all&aacute; no les dan organizaci&oacute;n como aqu&iacute;. Son dos calles lleeeeenas. Uno se queda admirado con la boca abierta porque se consiguen arrumes de televisores deteriorados y piden un d&oacute;lar, un d&oacute;lar y medio. &iexcl;Que tal! Aqu&iacute; uno no puede colocar un televisor porque la polic&iacute;a se lo lleva. La polic&iacute;a viene cada tres o cuatro meses a revisar, y es bueno porque positivamente as&iacute; se mantiene esto limpio.<br />
<br />
Oiga, &iquest;quiere otro tinto?. &iexcl;&iexcl;Mona!!... &iexcl;Venga!... v&eacute;ndame dos tinticos. Mire, ella es otra de las personas que se rebusca por aqu&iacute;. Ahora le muestro otros, y si quiere se los presento....<br />
<br />
T&oacute;mese el tinto y venga que por aqu&iacute; debe haber algunos.<br />
<br />
Vea, ese que est&aacute; all&aacute;. Yo no le s&eacute; el nombre, pero ese recoge todo lo que es franela para los lavaderos de carros, para las f&aacute;bricas de muebles, de boceles, para las niqueladoras. Y se acuerda del gordo que me salud&oacute; hace rato. Ese coge sacos de pa&ntilde;o, de tallas grandes que ya est&eacute;n deteriorados, que no sirvan como sacos, los desbarata y hace pantalones para ni&ntilde;o. Aqu&iacute; el objetivo es no desperdiciar nada. Hasta la ropa interior se vende.<br />
<br />
Se acuerda de 'Mechas', el que le present&eacute; la otra vez. Viene dos o tres veces al d&iacute;a a comprar ropa para las ni&ntilde;as de la vida alegre de all&aacute; del centro. Ellas le encargan y &eacute;l viene a buscar aqu&iacute; pantys de encaje y ropita de esa as&iacute; delicadita. Yo s&eacute; que tambi&eacute;n les vende a los travestis de la 24... &iquest;s&iacute; los ha visto? los que se paran all&iacute; en la Caracas por las noches. Ese busca todo lo que sea brillante, blusas ombligueras, faldas corticas, tops, tangas, brasieres. Aqu&iacute; hay casetas especializadas que tiene bultos completos de tangas y ropa interior.<br />
A Luisito s&iacute; lo debe haberlo visto. Es un loquito que recoge el zapato que no tiene arreglo y le quita lo que sirva: los cordones, la leng&uuml;eta, la suela y con eso se gana lo de la comida. Tambi&eacute;n hay mucho avivato, como los goleros. Esa es gente que escoge, blusas, pantalones, camisas, ropa que ya no sirve para ponerse, la mete en bolsas pl&aacute;sticas, les echan cartones de ropa de marca, las sellan, las dejan bien bonitas y las venden de noche. &iexcl;Hay bobos para todo! Hay otros que venden en los barrios ropa de segunda como si fuera nueva. Esos s&iacute; escogen prendas finas, en buen estado, las lavan, las cepillan, las cardan, le revisan cualquier hilito y las empacan como salidas de la f&aacute;brica. La gente revisa la prenda, se la mide y no se da cuenta que ya est&aacute; usada.<br />
<br />
Y as&iacute; de los clientes - clientes, hay personas que en las Navidades llevan ropa y zapatos para regalarles a los empleados en las fincas. Los que trabajan en talleres de mec&aacute;nica aqu&iacute; en la Estanzuela son de los que m&aacute;s compran. Llevan a diario camisetas, busos, yines.... porque de por s&iacute; el mec&aacute;nico desecha mucha ropa. &iquest;Usted sab&iacute;a que los mec&aacute;nicos de por aqu&iacute; no lavan la ropa? La botan. La tiran a la basura y compran aqu&iacute; un overol por mil pesos. Una muda completa les cuesta 2.000 pesos y un par de zapatos por 2.500. Les sale m&aacute;s caro si la mandan a lavar.<br />
<br />
Hay revendedores que se dedican &uacute;nicamente a las botas de trabajo para las f&aacute;bricas. Mire esta bota. Es una punta de acero Keerlook. En el mercado debe valer unos 85 mil pesos y aqu&iacute; la consigue por unos diez mil pesos. Hay se&ntilde;oras que vienen de Madrid, de Mosquera a comprar botas para las trabajadoras de los cultivos de flores. Hay otros que vienen de las f&aacute;bricas a llevar blusas y delantales para los trabajadores. El zapato escolar lo llevan en enero, ese desde que llega ya est&aacute; vendido, los revendedores se lo llevan para los pueblos, o tiene compraventas en los barrios de Bogot&aacute;.<br />
<br />
Y usted ha visto que vienen gomelitos, universitarios a buscar lo antiguo, cosas de los a&ntilde;os 60, o vestidos para presentaciones de teatro. A veces vienen actores de televisi&oacute;n a buscar ropa rara, abrigos, chaquetas. En cambio otras personas lo que necesitan es cubrirse, cambiarse la mugre. Aqu&iacute; viene por ejemplo un indigente con quinientos o mil pesos y le dice a uno: 'h&aacute;game el favor y me da un pantal&oacute;n, una camisa'. Las mujeres de la vida, las que trabajan en los bares de esta zona, vienen a buscar zapatos, blusas, yines, zapatillas deportivas... Y a veces llegan muchachas que van a trabajar a los Llanos. Las mandan de Pereira, vienen cuatro o cinco. Alla hay tipos especializados en reclutar mujeres bonitas. En el terminal contratan un taxi que las espera por aqu&iacute; mientras ellas compran sus blusitas, sus faldas, sus zapatos...se llevan su buen surtido. Y....otra vez para el terminal a coger flota para los Llanos.<br />
<br />
Esto se mueve mucho. Y aqu&iacute; nadie lleva contabilidad de nada, o es muy raro el que la lleve, porque as&iacute; como entra, as&iacute; mismo va saliendo y uno mismo se va gastando la plata ligerito.<br />
<br />
&iexcl;Venga!, camine le muestro...<br />
<br />
Aqu&iacute; bajando est&aacute; la caseta m&aacute;s elegante de la Plaza Espa&ntilde;a. Es estilo Chapinero. Hay dos casetas estilo Chapinero &iquest;si ve?. Buenas tardes, con permiso que le voy a mostrar su caseta la se&ntilde;or. Vea. Cada pantal&oacute;n tiene la talla escrita con marcador en un papel. Aqu&iacute; cuelgan la ropa en varas, con ganchos pl&aacute;sticos, bien organizada, m&aacute;s pulcro. Igual que en Chapinero. En las dem&aacute;s casetas son montoneras y montoneras de ropa que a veces ni el mismo due&ntilde;o se alcanza a ver en esos arrumes.<br />
<br />
&iquest;Se dio cuenta? Y vea esa otra caseta. Es casi toda de ropa americana. A la due&ntilde;a le consigue las pacas de ropa la misma persona que les vende a los de Chapinero. &iexcl;Vea! este jean es leg&iacute;timo americano. Toque no m&aacute;s. Siga que ella no pellizca. P&aacute;sele el dedo as&iacute; suavecito. &iquest;Si siente la marquilla en relieve?... Mire, el cierre es de tono rosado, y los broches est&aacute;n contramarcados... Mire que no le miento... &iexcl;O-r-i-g-i-n-a-l !<br />
<br />
&iquest;De las f&aacute;bricas de colchones ya le habl&eacute;? Camine yo le muestro c&oacute;mo es una moledora de ropa y de paso vemos otras cosas...<br />
<br />
Venga por ac&aacute;, &iexcl;Cuidado con ese perro!. Por aqu&iacute; hay unas diez f&aacute;bricas de colchones. Le dan trabajo a mucha gente. Est&aacute;n los que muelen, los que arman el colch&oacute;n y los que lo venden. <br />
<br />
En este local hay una moledora. Eso s&iacute;, el ruido es tenaz. Mire cuantas personas trabajan aqu&iacute;: una, dos, tres, cuatro, cinco... &iexcl;&iexcl;&iexcl;Si ve la ropa como entra!!!...   &iexcl;&iexcl;&iexcl;Esto es pura tripa!!!....   &iexcl;&iexcl;&iexcl;la compran a cien pesos el kilo!!!... &iexcl;&iexcl;Si ve... !! &iexcl;As&iacute; termina la ropa m&aacute;s malita. No importa si usted la compr&oacute; en Unicentro o si era de marca extranjera.... todo eso es tripa, es ropa que ya no sirve para nada mas... !   &iexcl;Mire, la gente mete la ropa a la moledora y sale puro algod&oacute;n... hacen pacas y las mandan para las f&aacute;bricas de colchones... venden mucho colch&oacute;n para los pueblos... ! &iexcl;Aqu&iacute; no se desperdicia nada...! &iexcl;Vamos que con ese esc&aacute;ndalo uno se vuelve sordo!<br />
<br />
Mire ah&iacute; ya llegaron algunos salderos. Ese que pas&oacute; con la tula cambia ropa por poncheras, jarras, vasos, cosas de pl&aacute;stico. Hay otros que cambian por afiches. Los afiches los compran arriba de la carrera d&eacute;cima. Compran unos 300 afiches, cada uno a 350 pesos. Uno paga los 105 mil que valen los afiches y con eso se tiene que traer 300 piezas de ropa. Hay caseteros que tienen diez o doce salderos. Entonces imag&iacute;nese la cantidad de ropa que les llega a diario. &iexcl;Espere!, que ah&iacute; viene uno que es saldero... Venga y charla con &eacute;l... que &eacute;l mismo le cuente:<br />
<br />
&quot;Yo ya llevo como 12 a&ntilde;os saldeando, casi desde que llegu&eacute; a Bogot&aacute;. Yo ven&iacute;a de Ibagu&eacute;, pero no soy de all&aacute;. Yo soy de Anzo&aacute;tegui, Tolima. Yo ni sab&iacute;a de esta vaina. Yo trabajaba construcci&oacute;n y ten&iacute;a una amistad en el barrio Santa Librada y ve&iacute;a que el hombre se tomaba sus 'polas', que com&iacute;a bi&eacute;n y todo. Un d&iacute;a le dije que me prestara 200 pesos para el bus porque no me hab&iacute;an pagado y el hombre me convid&oacute; a trabajar ac&aacute;.<br />
<br />
Me dijo: 'si usted se siente en capacidad yo le digo c&oacute;mo es, yo le ense&ntilde;&oacute;... es bueno y es no para robar ni nada de eso, es a camellar elegantemente. Yo le dije: 'listo mano'. Al otro d&iacute;a me vine a trabajar y me ech&eacute; mi buena platica, estuvimos en el barrio Modelia. Ese d&iacute;a me fui con un volante de una iglesia. Un padre nos dio la firma para que dij&eacute;ramos que era ropita para la gente pobre... pero este trabajo es berraco, hermano, hay que tener mucha paciencia, aguantarse humillaciones, hay gente que le tira la puerta encima o que ni le contestan, la necesidad tiene cara de perro.<br />
Pues... para ser franco, a veces recojo cosas que aqu&iacute; un casetero me da 40 mil pesos, de ah&iacute; saco lo de la loza. Me quedan 20. Cuando vendo 30 mil, me quedan por ah&iacute; 12 mil, y cuando vendo 15 mil pesos apenas saco lo de los buses y el almuerzo, el resto es lo de la losa o lo de los afiches.   Hay gente a la que le va mejor, pero de lo que yo me gano vivimos siete, cinco 'chinos', y todos est&aacute;n estudiando, la mujer y yo.<br />
<br />
Siempre he preferido el sur para trabajar... La Victoria, Juan Rey, Guacamayas, Las Malvinas, Altamira, Kennedy, Bosa... barrios pobres, mano, peligrosos, pero esa gente no se mete con uno, antes lo cuidan porque ven que uno est&aacute; trabajando elegante. En el norte, los ricos sacan una camisa y primero le muestran a uno la marca. Y le dicen: 'es que esta la compr&eacute; en tal parte' y con eso lo traman a uno y eso es cuando abren la puerta, porque primero se cansa uno de timbrar y no sale nadie, o se asoman por la ventana y hacen se&ntilde;as de que no.<br />
En los barrios pobres hasta jugo le brindan a uno. Le dicen: tome, mano, que usted debe traer sed. A m&iacute; me consigue aqu&iacute; fijo - fijo sobre todo en las ma&ntilde;anas, porque tambi&eacute;n hago turnos de celadur&iacute;a en las casetas. Hace poquito que me quit&eacute; el uniforme, hoy ya no alcanzo, pero ma&ntilde;ana si me voy a saldear un rato&quot;.<br />
<br />
Al principio, cuando reci&eacute;n comenzamos, esto era un poquito desorganizado, pero despu&eacute;s de cre&oacute; un sindicato, un gremio. Tenemos un fondo para calamidades. Se pagan de sindicato dos mil pesos mensuales. Cuando muere una persona, hacemos vaca, pasamos por cada caseta recogiendo plata, lo que la persona quiera dar.<br />
<br />
Hay mucha colaboraci&oacute;n. Todos nos conocemos. Cada uno tienen su galladita para tomarse sus guarilaques y sabemos donde vive fulano o sutano porque hace a&ntilde;o y medio hubo una quema de nueve casetas y nos cogi&oacute; descuidados.<br />
Para ayudarnos tambi&eacute;n hacemos cadenas, hay cadenas de diez mil, veinte mil, hasta 300 mil pesos mensuales. Y hay cadenas de veinte mil pesos diarios. Yo estoy en una diaria de veinte mil pesos. <br />
<br />
Vea, eso funciona as&iacute;: somos diez personas y cada una aporta veinte mil pesos todas las tardes y como a las cuatro hacemos una rifa para ver quien se queda con los doscientos mil pesos que aportan los socios ese d&iacute;a. El que gana un d&iacute;a ya no participa, pero sigue aportando los veinte mil diarios. Es apenas un ahorro, pero nos ayuda mucho, porque aqu&iacute;, cuando uno est&aacute; 'pelao', le toca conseguir un pr&eacute;stamo gota a gota. Con ese s&iacute; lo exprimen. Vea: a usted le prestan cien mil pesos a sesenta d&iacute;as y usted paga dos mil pesos diarios durante esos sesenta d&iacute;as. Como aqu&iacute; llega plata graniadita todos los d&iacute;as, usted paga f&aacute;cil, pero termina pagando 120 mil pesos. Eso en poquita plata no se nota mucho, pero aqu&iacute; hay gente a la que le prestan dos o tres millones con ese sistema. Y sin papeles, ni letras ni nada. Con tal de que tenga la caseta para responder y si le ven buen movimiento de mercanc&iacute;a, le prestan.<br />
<br />
&iexcl;&iexcl;Don Jorge!!... &iexcl;venga para que charle una cosita!... (&Eacute;l le puede contar muchas cosas porque &eacute;l lleva ropa para los Llanos). &iexcl;&iexcl;Don Jorge...!!<br />
<br />
&quot;Yo me llamo Jorge Salcedo y hace unos seis meses que trabajo con ropa usada. Yo no la compro, yo la cambio por pescado... Lo que pasa es que yo no soy de aqu&iacute;. Yo soy de Puerto Arimena, en el Meta, eso est&aacute; como a nueve horas de aqu&iacute;. All&aacute; compro pescado y lo ech&oacute; en una flota, no traigo mucho, por ah&iacute; unas cuatro arrobas y la reparto en las casetas cambio de ropa. Con las cuatro arrobas me alcanzo a llevar un valor de 200, 250 mil pesos en ropa liviana, ropa pa' tierra caliente... les doy una cachama y me pueden dar cuatro, cinco pantalones o camisas... todo depende.<br />
<br />
Oiga, y eso pa' que es. &iquest;Usted lo va a publicar? Pues... bueno, como no es nada malo...<br />
<br />
Yo ahora estoy buscando camisas de trabajo. All&aacute; la ropa de trabajo se vende mucho, les vendo a los campesinos y a los parientes... a los ind&iacute;genas, uno all&aacute; les dice parientes. En d&iacute;as de mercado los parientes vienen de Puerto Carre&ntilde;o, Orocu&eacute;... de diferentes partes. El negocio es bueno. Yo all&aacute; tengo una caseta en arriendo s&oacute;lo con ropa usada, la nueva no da igual. Y con la usada puedo hacer cambalaches, les cambio por lo que traigan: artesan&iacute;as, pescado o marranos. Los marranos los vendo all&aacute; mismo, en el pueblo... yo creo que ya tengo unas 800 piezas de ropa en la caseta.<br />
<br />
No. All&aacute; nadie se fija en la marca de la ropa o en el modelo. La compran por necesidad porque un pantal&oacute;n les vale 24 mil pesos, nuevo. Entonces van a la caseta y se ponen uno usado por tres mil. Compran ocho con los 24 mil. Y como todos los parientes son pobres, pues le tiran a la econom&iacute;a&quot;.<br />
<br />
Se me hab&iacute;a olvidado comentarle: la alcald&iacute;a nos dijo que nos van a reubicar este a&ntilde;o porque necesitan el espacio p&uacute;blico. Ya hablamos con el secretario de Gobierno y nos prometi&oacute; que nos ayudan si nosotros tambi&eacute;n ahorramos. La gente est&aacute; feliz. Mire, aqu&iacute; tengo las consignaciones. Cada caseta da mil pesos diarios y estamos consignando 238 mil pesos todos los d&iacute;as en una cuenta de la Caja Social. <br />
Apenas comenzamos esta semana, nos van a dictar cursos de administraci&oacute;n y de relaciones humanas y nos van a dar facilidades para pagar los locales; por eso estamos ahorrando, as&iacute; juiciosos. Yo hace como veinte a&ntilde;os oigo decir que nos van a sacar, y que van a demoler esos edificios viejos, pero esta vez parece que es en serio.<br />
<br />
&quot;O... &iquest;usted que dice? &quot;<br />
<br />
<div style="line-height: 24pt;">&nbsp;</div>]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/09/Historias-nuevas-para-la-ropa-.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/09/Historias-nuevas-para-la-ropa-.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">BOGOTA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">CARACAS</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">DISEñO</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">ESPAñA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">JOSé</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">JOSE NAVIA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">LEYENDAS</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">MARTIRES</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">MITOS</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">MODA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">NAVIA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">PLAZA ESPAñA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">ROPA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">ROPA USADA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">TEJADA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">TRONCAL</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">USADA</category>
            
            <pubDate>Mon, 22 Sep 2008 20:03:20 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>La gente del río Cacarica</title>
            <description><![CDATA[ <div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Una de las noticias m&aacute;s importantes de los &uacute;ltimos d&iacute;as en Colombia ha sido la detenci&oacute;n del General del Ej&eacute;rcito Rito Alejo del R&iacute;o por supuestos v&iacute;nculos con grupos paramilitares en Urab&aacute; y, espec&iacute;ficamente, por los hechos ocurridos en la regi&oacute;n de Cacarica. All&iacute; unos mil campesinos tuvieron que abandonar sus tierras en 1997, luego de una operaci&oacute;n militar. </font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Los campesinos permanecieron en el coliseo de Turbo por casi tres a&ntilde;os. All&iacute; comenzaron a preparar el regreso a sus cultivos. Con ayuda del Gobierno colombiano y de organizaciones extranjeras lograron hacerlo, a pesar de las amenazas de los paramilitares.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">En marzo del 2001 viaj&eacute; a Turbo y de all&iacute;, por los r&iacute;os Atrato y Cacarica y por una trocha fangosa, hasta los asentamientos reci&eacute;n construidos por los desplazados en medio de las ruinas de sus antiguas viviendas. Este relato intenta aproximarse al ambiente que se viv&iacute;a en esos a&ntilde;os en el poblado. Se respiraba una extra&ntilde;a mezcla de optimismo, alegr&iacute;a, zozobra, esperanza y miedo.&nbsp;</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;">&nbsp;</div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;">&nbsp;</div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">LOS RETORNADOS DEL CACARICA</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;">&nbsp;</div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">El anzuelo de Yasmaira Reyes Bertel, con una lombriz en la punta, vuela desde el barranco y se clava en un recodo manso del r&iacute;o Peranchito, junto a las chamizas de un roble seco que cruje con el viento. Yasmaira sonr&iacute;e con sus dientes blanqu&iacute;simos y mueve un poco la varita sobre la corriente. </font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">A esa hora, el caser&iacute;o despierta con algarab&iacute;a de loros picoamarillos y canto de cucaracheros y caracoleras. Junto a Yasmaira, una docena muchachos, casi todos&nbsp;de pantaloneta&nbsp;y torso desnudo, intentan pescar lo del desayuno.&nbsp; </font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Las mujeres del pueblo atizan el fog&oacute;n, lavan la loza o parten le&ntilde;a. Los hombres afilan sus hachas, alimentan las mulas o reparan los trasmallos. </font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">As&iacute; son las madrugadas en Esperanza en Dios, un caser&iacute;o conformado por cuatro hileras de ranchos de madera y techos de zinc y palma. En este lugar de las selvas chocoanas se refugian 700 de las casi 1. 500 personas que hace dos semanas regresaron a su territorio, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de haber sido desplazadas.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Los campesinos dicen que en los operativos militares que los expulsaron de su tierra participaron helic&oacute;pteros artillados, aviones de combate, tropas antiguerrilla y paramilitares. La denuncia est&aacute; siendo investigada por la Procuradur&iacute;a delegada para los Derechos Humanos.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Tras la huida, unos dos mil desplazados se dispersaron o crearon grupos para exigir reubicaci&oacute;n en Turbo. Los campesinos de 23 comunidades negras se organizaron en el Consejo Comunitario de la cuenca del r&iacute;o Cacarica, y en abril del 98 le presentaron al presidente Pastrana un documento de cinco puntos para regresar al Choc&oacute;: titulaci&oacute;n colectiva de tierra, creaci&oacute;n de asentamientos, protecci&oacute;n no armada, desarrollo comunitario y reparaci&oacute;n moral. </font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Luego establecieron cinco principios de convivencia para la comunidad: verdad, libertad, justicia, solidaridad y fraternidad. Con mucha insistencia consiguieron que el Estado conformara una comisi&oacute;n mixta de acompa&ntilde;amiento y se comprometiera a facilitar las condiciones para el retorno.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Para esa &eacute;poca, algunas organizaciones no gubernamentales, nacionales e internacionales, como Brigadas Internacionales de Paz y Justicia y Paz comenzaron a capacitarlos y a acompa&ntilde;arlos d&iacute;a y noche para espantar el miedo a los paramilitares.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">&ldquo;Nos han matado a 75 personas y hay 7 desaparecidos, dice Eusebio Mosquera*, un l&iacute;der de Esperanza en Dios. Durante el desplazamiento hubo 6 muertos, a los dem&aacute;s los mataron en Turbo, los buscaban en las fincas donde jornaliaban, en la calle, o cuando acompa&ntilde;aban a las mujeres a lavar ropa al r&iacute;o&rdquo;, agrega.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Los desplazados del Cacarica no se amilanaron y siguieron trabajando para retornar a su tierra. En octubre del 99, ochenta campesinos, hombres y mujeres, los m&aacute;s curtidos en las faenas de la selva, atravesaron el golfo de Urab&aacute; en una panga de madera, y remontaron los r&iacute;os Atrato y Perancho. Los acompa&ntilde;aban representantes del Gobierno y de Ongs.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">La traves&iacute;a demor&oacute; m&aacute;s de doce horas. A veces descend&iacute;an de la panga para aserrar los troncos que les obstru&iacute;an el paso. Hacia las nueve de la noche llegaron al antiguo caser&iacute;o de Puerto Nuevo. La selva se hab&iacute;a tragado todo.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Algunos durmieron en las ruinas de la escuela, la &uacute;nica construcci&oacute;n que sobrevivi&oacute; a la operaci&oacute;n que los sac&oacute; de all&iacute;. Los dem&aacute;s amanecieron atrapados entre el barro, aferrados al tronco de alg&uacute;n &aacute;rbol, espantando nubes de zancudos.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Durante 22 d&iacute;as descuajaron monte, sembraron arroz, ma&iacute;z, pl&aacute;tano y yuca, y levantaron ranchos de palma. As&iacute; se inici&oacute; la construcci&oacute;n de Nueva Vida, uno de los dos asentamientos que albergan a los retornados, como se llaman a s&iacute; mismos.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Luego abrieron una trocha de casi diez kil&oacute;metros hasta encontrar las ruinas del caser&iacute;o El Lim&oacute;n, que en adelante se llamar&iacute;a Esperanza en Dios. Otra vez tumbaron monte, construyeron ranchos y abrieron dos zonas de cultivos.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Pupitres por la trocha</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Los exploradores regresaron a Turbo al cabo de 45 d&iacute;as. Otros 30 campesinos los reemplazaron a partir del diez de enero y en febrero del 2000 arribaron a los asentamientos las primeras 270 personas que se quedar&iacute;an definitivamente.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Los &uacute;ltimos retornados llegaron el pasado 28 de febrero a los dos asentamientos. A los de Esperanza en Dios les toc&oacute; romper selva, pues la pala draga que hab&iacute;a prometido el gobierno para hacer navegable el r&iacute;o durante el verano, apenas lleg&oacute; hace una semana, con m&aacute;s de un a&ntilde;o de retraso. </font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Por esa raz&oacute;n, los campesinos deben cargar al hombro, por una trocha de cinco kil&oacute;metros, los botellones de agua potable que compran en Turbo y la semana pasada subieron, jadeantes, los 200 pupitres e igual n&uacute;mero de asientos para la escuela que espera iniciar clases a principios de abril. </font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">En Esperanza en Dios declararon monumento las ruinas calcinadas del rancho de Clementina Valencia, se organizaron en combos para sembrar, aserrar, transportar, cocinar, construir, conseguir le&ntilde;a y todo lo que requieren los nacientes caser&iacute;os.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Los domingos se re&uacute;nen en el kiosko comunitario para hablar de sus vivencias, necesidades y proyectos. No volvieron hacer fiestas porque consideran que el pa&iacute;s est&aacute; de luto y declararon que no quieren a nadie armado dentro de su territorio, incluido el Ej&eacute;rcito.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Los dirigentes flanquearon los caser&iacute;os con grandes pancartas azules de letras rojas, en las que consignaron, entre otras cosas, que no participaron en las hostilidades, no prestan apoyo a operaciones militares, no portan armas y no dan informaci&oacute;n a las partes en el conflicto.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Tambi&eacute;n instalaron banderas blancas en los techos de algunas casas que ellos mismos construyeron con ayuda estatal y madera de la selva.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Los habitantes de Nueva Vida y de Esperanza en Dios, se consideran un movimiento de resistencia civil en medio de la guerra. Est&aacute;n convencidos de que el conflicto no se acabar&aacute; porque hay demasiados ojos puestos en las riquezas escondidas en el subsuelo de las 103.023 hect&aacute;reas que les escritur&oacute; el Gobierno. </font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Su mayor miedo proviene de las amenazas que les hacen los paramilitares, quienes vigilan d&iacute;a y noche el r&iacute;o Atrato y controlan la entrada de alimentos. </font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Por eso nunca salen de su tierra sin sus acompa&ntilde;antes de las Ongs colombianas y extranjeras. Incluso los funcionarios estatales que acompa&ntilde;an el proceso han recibido amenazas de las Autodefensas.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">&ldquo;En Turbo (los paramilitares) nos hicieron saber que apenas estuvi&eacute;ramos todos juntos iban a venir a masacrarnos &ldquo;, dice Pedro Rodr&iacute;guez, otro l&iacute;der de los retornados.</font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">Ellos, sin embargo, piensan que si los armados los dejan, pueden sobrevivir al conflicto. Y no piden mucho para hacerlo: &ldquo;S&oacute;lo queremos sembrar plantas, criar animales y criar a nuestros hijos&rdquo;, dice Juana Mosquera, una mujer que a&uacute;n despierta sobresaltada en las noches de tempestad, pensando que los armados llegan de nuevo por ellos. </font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">*Los nombres fueron cambiados por razones de seguridad.&nbsp; </font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2"></font></div>
<div style="margin: 0cm 0cm 3pt;"><font size="2">NOTA: La foto corresponde a una visita que hizo dos a&ntilde;os despu&eacute;s de mi viaje el fot&oacute;grafo de EL TIEMPO-MEDELL&Iacute;N,&nbsp;</font><font size="2">Javier Agudelo. </font></div>]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/09/La-gente-del-ro-Cacarica.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/09/La-gente-del-ro-Cacarica.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">CACARICA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">CHOCó</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">COLOMBIA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">DEL RIO</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">DESPLAZADOS</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">DESPLAZAMIENTO</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">GéNESIS</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">PARAMILITARES</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">PERANCHO</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">URABá</category>
            
            <pubDate>Tue, 09 Sep 2008 18:41:49 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>¿Cómo se mueve la economía de un hogar de estrato tres?</title>
            <description><![CDATA[ <div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">La canasta familiar de los Aguirre Bernal </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt">&nbsp;</div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Un s&aacute;bado de julio, despu&eacute;s de recorrer con su esposa y sus dos hijos el Centro Comercial Unicentro, Edilberto Aguirre se convenci&oacute; de que era necesario hacer nuevos ajustes en la econom&iacute;a del hogar. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Al regresar a su casa, en el barrio Bolivia, un sector de estrato tres del noroccidente de Bogot&aacute;, Edilberto sac&oacute; sus zapatos del cl&oacute;set. Eran estilo italiano, de una reconocida marca y con a&ntilde;o y medio de uso. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;&iquest;Usted qu&eacute; opina de estos zapatos?&rdquo;, le pregunt&oacute; a su esposa en tono trascendental. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Yo los veo buenos&hellip; &iquest;por qu&eacute;?&rdquo;, respondi&oacute; Ana Mar&iacute;a Bernal, empleada del Distrito desde hace 17 a&ntilde;os. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Iba a comprar otro par, pero mejor mand&oacute; a remontar este&rdquo;, dijo el hombre, sin abandonar el tono serio. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Pues ensaye a ver c&oacute;mo se siente&rdquo;, concluy&oacute; la mujer. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Al d&iacute;a siguiente, por primera vez en sus 25 a&ntilde;os de vida laboral, Ediberto lleg&oacute; resignado a la zapater&iacute;a del barrio. Le cobraron 70 mil pesos. Los nuevos costaban m&aacute;s de 320 mil. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Con ese dinero habr&iacute;a podido comprar tres pares en alg&uacute;n almac&eacute;n del centro, pero por su oficio &ndash;visitador m&eacute;dico de una empresa multinacional&ndash;, Edilberto Aguirre siempre us&oacute; zapatos de esa marca. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">El de los zapatos fue el m&aacute;s reciente de una serie de ajustes en la econom&iacute;a de los Aguirre Bernal, una t&iacute;pica familia de clase media, como la mayor&iacute;a de los colombianos. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Para una buena porci&oacute;n del pa&iacute;s, la situaci&oacute;n de esta familia puede resultar envidiable: tienen una casa, hipotecada pero con las cuotas al d&iacute;a; dos carros, uno de ellos pignorado a nombre de la empresa; est&aacute;n al d&iacute;a en las pensiones de sus hijos y hasta hace dos a&ntilde;os pasaban vacaciones, cada a&ntilde;o, &nbsp;en Santa Marta y San Andr&eacute;s. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Pero desde esa &eacute;poca, justamente, los Aguirre Bernal comenzaron a notar que los 600 mil pesos mensuales que gastaban en mercado no alcanzaban para comprar lo mismo. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Uno de los primeros indicios que Ana Mar&iacute;a recuerda ocurri&oacute; con el Sofl&aacute;n. &ldquo;Me toc&oacute; decirle a la se&ntilde;ora que nos ayudaba todos los d&iacute;as con los oficios de la casa que le echara &uacute;nicamente a la ropa m&aacute;s delicadita, porque no me alcanz&oacute; para comprar el frasco grande&rdquo;. Despu&eacute;s le dijo a la se&ntilde;ora que fuera solo dos veces a la semana. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Tambi&eacute;n comenz&oacute; a cambiar las esponjillas y otros productos de aseo por una marca menos conocida&hellip; &ldquo;me ahorraba 300 &oacute; 400 pesos en cada producto&rdquo;. Ahora, cuando tiene tiempo, compra las frutas en la plaza. All&iacute; regatea y consigue &lsquo;&ntilde;apas&rsquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Ya no compro toallas de papel para la cocina. Dejo escurrir bien mi locita y la guardo&rdquo;, dice. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">A sus hijos, Sergio Nicol&aacute;s, de 16 a&ntilde;os, y Juli&aacute;n Mateo, de 12, les toc&oacute; ajustarse a las pol&iacute;ticas de la casa: Ya no les dan dinero para las &lsquo;onces&rsquo; y, en cambio, &ldquo;tienen que desayunar bien &lsquo;trancadito&rsquo; para que les alcance hasta el almuerzo&rdquo;. Adem&aacute;s, suprimieron las &lsquo;galguer&iacute;as&rsquo; y &ldquo;todos esos paqueticos que anuncian por televisi&oacute;n&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Los muchachos crecieron y comen como adultos; entonces, toca comprar m&aacute;s carne, pollo, pescado&hellip;&rdquo;, dice Ana Mar&iacute;a.</font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Para el hijo mayor, que es futbolista, les toc&oacute; incluir talco con sales minerales, loci&oacute;n y protector labial, de los cuales gasta tres al mes. Ya no lo acompa&ntilde;an a los partidos, porque la salida terminaba en almuerzo campestre. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">El mayor, adem&aacute;s, empez&oacute; a tener vida social. &ldquo;Toca darle para la salida con los amigos, con la amiga.., el a&ntilde;o pasado casi todas la amigas cumplieron 15 a&ntilde;os y vea: 60 mil del alquiler del vestido y por lo menos 50 mil para la lluvia de sobres&hellip; y este a&ntilde;o ya van tres fiestas de quince a&ntilde;os&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;De mis cosm&eacute;ticos ni me hable&hellip; desde diciembre no he sacado nada y le estoy&nbsp;pagando cada mes a la se&ntilde;ora que me los llevaba a la oficina. Con decirle que antes me hac&iacute;a las u&ntilde;as semanalmente y ahora voy una vez al mes a que me quiten los cueritos mientras me vuelvo a cuadrar de un negocio que no me funcion&oacute;&hellip; tampoco he vuelto a los masajes para el estr&eacute;s&rdquo;, dice Ana Mar&iacute;a. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Casi tres horas despu&eacute;s de hablar sobre gastos y ajustes en los gastos familiares, Ana Mar&iacute;a Bernal y Edilberto Aguirre llegan a la conclusi&oacute;n de que el recorte m&aacute;s dr&aacute;stico ha sido en la recreaci&oacute;n. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Los s&aacute;bados o domingos &iacute;bamos a almorzar a Ch&iacute;a, Tenjo y con postrecito&hellip; se iban unos 150 mil&hellip; ahora preparo una lasa&ntilde;a en la casa y hago gelatina de postre y sale por 50 mil&rdquo;, dice Ana Mar&iacute;a. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Edilberto Aguirre tambi&eacute;n tiene medido el incremento de la gasolina. &ldquo;El a&ntilde;o pasado tanqueaba cada semana con 57 mil y ahora me cuesta 75 mil. Yo pagaba treinta mil pesos mensuales en parqueaderos y, con la norma de los 15 minutos, pago unos 150 mil&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Como la ropa ha subido de precio, optaron por un sistema: &ldquo;Con la prima les compramos tres mudas completas en diciembre, y cada seis meses, ropa interior. Tenis cada a&ntilde;o. Un d&iacute;a nos fuimos para los &lsquo;outlets&rsquo; de La Floresta y vali&oacute; la pena&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Para lo que no les alcanz&oacute; esta vez fue para comprarles los regalos de Navidad a los familiares. &ldquo;Ahora solo les compramos a los m&aacute;s chiquitos&rdquo;</font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Desde hace dos a&ntilde;os, el presupuesto familiar tambi&eacute;n incluye la ortodoncia de los dos muchachos. En cada cita mensual pagan unos 70 mil pesos. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Debido a los nuevos gastos y a los incrementos en los otros, los Aguirre Bernal no viajaron a la costa en diciembre pasado, se acab&oacute; la salida trimestral a Girardot o Villeta y restringieron la ida &nbsp;a cine: &ldquo;Para ir todos necesitamos como 70 mil pesos. Un perro no m&aacute;s cuesta como seis mil pesos&hellip; mejor pongo otros seis&nbsp;mil, compramos un pollo y comemos todos&rdquo;, dice Edilberto Aguirre. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">El pap&aacute; de Ana Mar&iacute;a tambi&eacute;n sali&oacute; damnificado en los ajustes: &ldquo;Antes visitaba a mi pap&aacute; y le llevaba cositas. Ahora, lo visito&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Edilberto, por su parte, ya se resign&oacute; a caminar con los zapatos remontados. Piensa que le pueden durar otro a&ntilde;o y medio. Tambi&eacute;n comenz&oacute; a racionar sus lociones: &ldquo;Antes me aplicaba todos los d&iacute;as y ahora solo me echo cuando voy a visitar ciertas oficinas&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">En alg&uacute;n momento, mientras hac&iacute;a cuentas, Ana Mar&iacute;a lanz&oacute; una pregunta al aire: &iquest;Y c&oacute;mo har&aacute; la gente que apenas gana el m&iacute;nimo? </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt">&nbsp;</div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt">&nbsp;</div>]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/09/Cmo-se-mueve-la-economa-de-un-.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/09/Cmo-se-mueve-la-economa-de-un-.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">AGUIRRE</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">BERNAL</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">BOGOTá</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">CANASTA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">FAMILIA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">GASTOS</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">INFLACIóN</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">JOSé NAVIA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">MERCADO</category>
            
            <pubDate>Tue, 02 Sep 2008 18:57:30 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>¿Cómo se mueve la economía de un hogar de estrato tres?</title>
            <description><![CDATA[ <div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">La canasta familiar de los Aguirre Bernal </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt">&nbsp;</div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Un s&aacute;bado de julio, despu&eacute;s de recorrer con su esposa y sus dos hijos el Centro Comercial Unicentro, Edilberto Aguirre se convenci&oacute; de que era necesario hacer nuevos ajustes en la econom&iacute;a del hogar. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Al regresar a su casa, en el barrio Bolivia, un sector de estrato tres del noroccidente de Bogot&aacute;, Edilberto sac&oacute; sus zapatos del cl&oacute;set. Eran estilo italiano, de una reconocida marca y con a&ntilde;o y medio de uso. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;&iquest;Usted qu&eacute; opina de estos zapatos?&rdquo;, le pregunt&oacute; a su esposa en tono trascendental. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Yo los veo buenos&hellip; &iquest;por qu&eacute;?&rdquo;, respondi&oacute; Ana Mar&iacute;a Bernal, empleada del Distrito desde hace 17 a&ntilde;os. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Iba a comprar otro par, pero mejor mand&oacute; a remontar este&rdquo;, dijo el hombre, sin abandonar el tono serio. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Pues ensaye a ver c&oacute;mo se siente&rdquo;, concluy&oacute; la mujer. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Al d&iacute;a siguiente, por primera vez en sus 25 a&ntilde;os de vida laboral, Ediberto lleg&oacute; resignado a la zapater&iacute;a del barrio. Le cobraron 70 mil pesos. Los nuevos costaban m&aacute;s de 320 mil. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Con ese dinero habr&iacute;a podido comprar tres pares en alg&uacute;n almac&eacute;n del centro, pero por su oficio &ndash;visitador m&eacute;dico de una empresa multinacional&ndash;, Edilberto Aguirre siempre us&oacute; zapatos de esa marca. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">El de los zapatos fue el m&aacute;s reciente de una serie de ajustes en la econom&iacute;a de los Aguirre Bernal, una t&iacute;pica familia de clase media, como la mayor&iacute;a de los colombianos. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Para una buena porci&oacute;n del pa&iacute;s, la situaci&oacute;n de esta familia puede resultar envidiable: tienen una casa, hipotecada pero con las cuotas al d&iacute;a; dos carros, uno de ellos pignorado a nombre de la empresa; est&aacute;n al d&iacute;a en las pensiones de sus hijos y hasta hace dos a&ntilde;os pasaban vacaciones, cada a&ntilde;o, &nbsp;en Santa Marta y San Andr&eacute;s. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Pero desde esa &eacute;poca, justamente, los Aguirre Bernal comenzaron a notar que los 600 mil pesos mensuales que gastaban en mercado no alcanzaban para comprar lo mismo. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Uno de los primeros indicios que Ana Mar&iacute;a recuerda ocurri&oacute; con el Sofl&aacute;n. &ldquo;Me toc&oacute; decirle a la se&ntilde;ora que nos ayudaba todos los d&iacute;as con los oficios de la casa que le echara &uacute;nicamente a la ropa m&aacute;s delicadita, porque no me alcanz&oacute; para comprar el frasco grande&rdquo;. Despu&eacute;s le dijo a la se&ntilde;ora que fuera solo dos veces a la semana. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Tambi&eacute;n comenz&oacute; a cambiar las esponjillas y otros productos de aseo por una marca menos conocida&hellip; &ldquo;me ahorraba 300 &oacute; 400 pesos en cada producto&rdquo;. Ahora, cuando tiene tiempo, compra las frutas en la plaza. All&iacute; regatea y consigue &lsquo;&ntilde;apas&rsquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Ya no compro toallas de papel para la cocina. Dejo escurrir bien mi locita y la guardo&rdquo;, dice. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">A sus hijos, Sergio Nicol&aacute;s, de 16 a&ntilde;os, y Juli&aacute;n Mateo, de 12, les toc&oacute; ajustarse a las pol&iacute;ticas de la casa: Ya no les dan dinero para las &lsquo;onces&rsquo; y, en cambio, &ldquo;tienen que desayunar bien &lsquo;trancadito&rsquo; para que les alcance hasta el almuerzo&rdquo;. Adem&aacute;s, suprimieron las &lsquo;galguer&iacute;as&rsquo; y &ldquo;todos esos paqueticos que anuncian por televisi&oacute;n&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Los muchachos crecieron y comen como adultos; entonces, toca comprar m&aacute;s carne, pollo, pescado&hellip;&rdquo;, dice Ana Mar&iacute;a.</font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Para el hijo mayor, que es futbolista, les toc&oacute; incluir talco con sales minerales, loci&oacute;n y protector labial, de los cuales gasta tres al mes. Ya no lo acompa&ntilde;an a los partidos, porque la salida terminaba en almuerzo campestre. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">El mayor, adem&aacute;s, empez&oacute; a tener vida social. &ldquo;Toca darle para la salida con los amigos, con la amiga.., el a&ntilde;o pasado casi todas la amigas cumplieron 15 a&ntilde;os y vea: 60 mil del alquiler del vestido y por lo menos 50 mil para la lluvia de sobres&hellip; y este a&ntilde;o ya van tres fiestas de quince a&ntilde;os&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;De mis cosm&eacute;ticos ni me hable&hellip; desde diciembre no he sacado nada y le estoy&nbsp;pagando cada mes a la se&ntilde;ora que me los llevaba a la oficina. Con decirle que antes me hac&iacute;a las u&ntilde;as semanalmente y ahora voy una vez al mes a que me quiten los cueritos mientras me vuelvo a cuadrar de un negocio que no me funcion&oacute;&hellip; tampoco he vuelto a los masajes para el estr&eacute;s&rdquo;, dice Ana Mar&iacute;a. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Casi tres horas despu&eacute;s de hablar sobre gastos y ajustes en los gastos familiares, Ana Mar&iacute;a Bernal y Edilberto Aguirre llegan a la conclusi&oacute;n de que el recorte m&aacute;s dr&aacute;stico ha sido en la recreaci&oacute;n. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Los s&aacute;bados o domingos &iacute;bamos a almorzar a Ch&iacute;a, Tenjo y con postrecito&hellip; se iban unos 150 mil&hellip; ahora preparo una lasa&ntilde;a en la casa y hago gelatina de postre y sale por 50 mil&rdquo;, dice Ana Mar&iacute;a. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Edilberto Aguirre tambi&eacute;n tiene medido el incremento de la gasolina. &ldquo;El a&ntilde;o pasado tanqueaba cada semana con 57 mil y ahora me cuesta 75 mil. Yo pagaba treinta mil pesos mensuales en parqueaderos y, con la norma de los 15 minutos, pago unos 150 mil&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Como la ropa ha subido de precio, optaron por un sistema: &ldquo;Con la prima les compramos tres mudas completas en diciembre, y cada seis meses, ropa interior. Tenis cada a&ntilde;o. Un d&iacute;a nos fuimos para los &lsquo;outlets&rsquo; de La Floresta y vali&oacute; la pena&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Para lo que no les alcanz&oacute; esta vez fue para comprarles los regalos de Navidad a los familiares. &ldquo;Ahora solo les compramos a los m&aacute;s chiquitos&rdquo;</font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Desde hace dos a&ntilde;os, el presupuesto familiar tambi&eacute;n incluye la ortodoncia de los dos muchachos. En cada cita mensual pagan unos 70 mil pesos. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Debido a los nuevos gastos y a los incrementos en los otros, los Aguirre Bernal no viajaron a la costa en diciembre pasado, se acab&oacute; la salida trimestral a Girardot o Villeta y restringieron la ida &nbsp;a cine: &ldquo;Para ir todos necesitamos como 70 mil pesos. Un perro no m&aacute;s cuesta como seis mil pesos&hellip; mejor pongo otros seis&nbsp;mil, compramos un pollo y comemos todos&rdquo;, dice Edilberto Aguirre. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">El pap&aacute; de Ana Mar&iacute;a tambi&eacute;n sali&oacute; damnificado en los ajustes: &ldquo;Antes visitaba a mi pap&aacute; y le llevaba cositas. Ahora, lo visito&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Edilberto, por su parte, ya se resign&oacute; a caminar con los zapatos remontados. Piensa que le pueden durar otro a&ntilde;o y medio. Tambi&eacute;n comenz&oacute; a racionar sus lociones: &ldquo;Antes me aplicaba todos los d&iacute;as y ahora solo me echo cuando voy a visitar ciertas oficinas&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">En alg&uacute;n momento, mientras hac&iacute;a cuentas, Ana Mar&iacute;a lanz&oacute; una pregunta al aire: &iquest;Y c&oacute;mo har&aacute; la gente que apenas gana el m&iacute;nimo? </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt">&nbsp;</div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt">&nbsp;</div>
--------]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/09/Cmo-se-mueve-la-economa-de-un-.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/09/Cmo-se-mueve-la-economa-de-un-.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">BERNAL</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">BOGOTá</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">FAMILIA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">GASTOS</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">INFLACIóN</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">JOSé NAVIA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">MERCADO</category>
            
            <pubDate>Tue, 02 Sep 2008 18:57:22 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>¿Cómo se mueve la economía de un hogar de estrato tres?</title>
            <description><![CDATA[ <div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">La canasta familiar de los Aguirre Bernal </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt">&nbsp;</div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Un s&aacute;bado de julio, despu&eacute;s de recorrer con su esposa y sus dos hijos el Centro Comercial Unicentro, Edilberto Aguirre se convenci&oacute; de que era necesario hacer nuevos ajustes en la econom&iacute;a del hogar. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Al regresar a su casa, en el barrio Bolivia, un sector de estrato tres del noroccidente de Bogot&aacute;, Edilberto sac&oacute; sus zapatos del cl&oacute;set. Eran estilo italiano, de una reconocida marca y con a&ntilde;o y medio de uso. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;&iquest;Usted qu&eacute; opina de estos zapatos?&rdquo;, le pregunt&oacute; a su esposa en tono trascendental. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Yo los veo buenos&hellip; &iquest;por qu&eacute;?&rdquo;, respondi&oacute; Ana Mar&iacute;a Bernal, empleada del Distrito desde hace 17 a&ntilde;os. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Iba a comprar otro par, pero mejor mand&oacute; a remontar este&rdquo;, dijo el hombre, sin abandonar el tono serio. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Pues ensaye a ver c&oacute;mo se siente&rdquo;, concluy&oacute; la mujer. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Al d&iacute;a siguiente, por primera vez en sus 25 a&ntilde;os de vida laboral, Ediberto lleg&oacute; resignado a la zapater&iacute;a del barrio. Le cobraron 70 mil pesos. Los nuevos costaban m&aacute;s de 320 mil. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Con ese dinero habr&iacute;a podido comprar tres pares en alg&uacute;n almac&eacute;n del centro, pero por su oficio &ndash;visitador m&eacute;dico de una empresa multinacional&ndash;, Edilberto Aguirre siempre us&oacute; zapatos de esa marca. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">El de los zapatos fue el m&aacute;s reciente de una serie de ajustes en la econom&iacute;a de los Aguirre Bernal, una t&iacute;pica familia de clase media, como la mayor&iacute;a de los colombianos. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Para una buena porci&oacute;n del pa&iacute;s, la situaci&oacute;n de esta familia puede resultar envidiable: tienen una casa, hipotecada pero con las cuotas al d&iacute;a; dos carros, uno de ellos pignorado a nombre de la empresa; est&aacute;n al d&iacute;a en las pensiones de sus hijos y hasta hace dos a&ntilde;os pasaban vacaciones, cada a&ntilde;o, &nbsp;en Santa Marta y San Andr&eacute;s. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Pero desde esa &eacute;poca, justamente, los Aguirre Bernal comenzaron a notar que los 600 mil pesos mensuales que gastaban en mercado no alcanzaban para comprar lo mismo. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Uno de los primeros indicios que Ana Mar&iacute;a recuerda ocurri&oacute; con el Sofl&aacute;n. &ldquo;Me toc&oacute; decirle a la se&ntilde;ora que nos ayudaba todos los d&iacute;as con los oficios de la casa que le echara &uacute;nicamente a la ropa m&aacute;s delicadita, porque no me alcanz&oacute; para comprar el frasco grande&rdquo;. Despu&eacute;s le dijo a la se&ntilde;ora que fuera solo dos veces a la semana. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Tambi&eacute;n comenz&oacute; a cambiar las esponjillas y otros productos de aseo por una marca menos conocida&hellip; &ldquo;me ahorraba 300 &oacute; 400 pesos en cada producto&rdquo;. Ahora, cuando tiene tiempo, compra las frutas en la plaza. All&iacute; regatea y consigue &lsquo;&ntilde;apas&rsquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Ya no compro toallas de papel para la cocina. Dejo escurrir bien mi locita y la guardo&rdquo;, dice. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">A sus hijos, Sergio Nicol&aacute;s, de 16 a&ntilde;os, y Juli&aacute;n Mateo, de 12, les toc&oacute; ajustarse a las pol&iacute;ticas de la casa: Ya no les dan dinero para las &lsquo;onces&rsquo; y, en cambio, &ldquo;tienen que desayunar bien &lsquo;trancadito&rsquo; para que les alcance hasta el almuerzo&rdquo;. Adem&aacute;s, suprimieron las &lsquo;galguer&iacute;as&rsquo; y &ldquo;todos esos paqueticos que anuncian por televisi&oacute;n&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Los muchachos crecieron y comen como adultos; entonces, toca comprar m&aacute;s carne, pollo, pescado&hellip;&rdquo;, dice Ana Mar&iacute;a.</font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Para el hijo mayor, que es futbolista, les toc&oacute; incluir talco con sales minerales, loci&oacute;n y protector labial, de los cuales gasta tres al mes. Ya no lo acompa&ntilde;an a los partidos, porque la salida terminaba en almuerzo campestre. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">El mayor, adem&aacute;s, empez&oacute; a tener vida social. &ldquo;Toca darle para la salida con los amigos, con la amiga.., el a&ntilde;o pasado casi todas la amigas cumplieron 15 a&ntilde;os y vea: 60 mil del alquiler del vestido y por lo menos 50 mil para la lluvia de sobres&hellip; y este a&ntilde;o ya van tres fiestas de quince a&ntilde;os&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;De mis cosm&eacute;ticos ni me hable&hellip; desde diciembre no he sacado nada y le estoy&nbsp;pagando cada mes a la se&ntilde;ora que me los llevaba a la oficina. Con decirle que antes me hac&iacute;a las u&ntilde;as semanalmente y ahora voy una vez al mes a que me quiten los cueritos mientras me vuelvo a cuadrar de un negocio que no me funcion&oacute;&hellip; tampoco he vuelto a los masajes para el estr&eacute;s&rdquo;, dice Ana Mar&iacute;a. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Casi tres horas despu&eacute;s de hablar sobre gastos y ajustes en los gastos familiares, Ana Mar&iacute;a Bernal y Edilberto Aguirre llegan a la conclusi&oacute;n de que el recorte m&aacute;s dr&aacute;stico ha sido en la recreaci&oacute;n. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">&ldquo;Los s&aacute;bados o domingos &iacute;bamos a almorzar a Ch&iacute;a, Tenjo y con postrecito&hellip; se iban unos 150 mil&hellip; ahora preparo una lasa&ntilde;a en la casa y hago gelatina de postre y sale por 50 mil&rdquo;, dice Ana Mar&iacute;a. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Edilberto Aguirre tambi&eacute;n tiene medido el incremento de la gasolina. &ldquo;El a&ntilde;o pasado tanqueaba cada semana con 57 mil y ahora me cuesta 75 mil. Yo pagaba treinta mil pesos mensuales en parqueaderos y, con la norma de los 15 minutos, pago unos 150 mil&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Como la ropa ha subido de precio, optaron por un sistema: &ldquo;Con la prima les compramos tres mudas completas en diciembre, y cada seis meses, ropa interior. Tenis cada a&ntilde;o. Un d&iacute;a nos fuimos para los &lsquo;outlets&rsquo; de La Floresta y vali&oacute; la pena&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Para lo que no les alcanz&oacute; esta vez fue para comprarles los regalos de Navidad a los familiares. &ldquo;Ahora solo les compramos a los m&aacute;s chiquitos&rdquo;</font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Desde hace dos a&ntilde;os, el presupuesto familiar tambi&eacute;n incluye la ortodoncia de los dos muchachos. En cada cita mensual pagan unos 70 mil pesos. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Debido a los nuevos gastos y a los incrementos en los otros, los Aguirre Bernal no viajaron a la costa en diciembre pasado, se acab&oacute; la salida trimestral a Girardot o Villeta y restringieron la ida &nbsp;a cine: &ldquo;Para ir todos necesitamos como 70 mil pesos. Un perro no m&aacute;s cuesta como seis mil pesos&hellip; mejor pongo otros seis&nbsp;mil, compramos un pollo y comemos todos&rdquo;, dice Edilberto Aguirre. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">El pap&aacute; de Ana Mar&iacute;a tambi&eacute;n sali&oacute; damnificado en los ajustes: &ldquo;Antes visitaba a mi pap&aacute; y le llevaba cositas. Ahora, lo visito&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">Edilberto, por su parte, ya se resign&oacute; a caminar con los zapatos remontados. Piensa que le pueden durar otro a&ntilde;o y medio. Tambi&eacute;n comenz&oacute; a racionar sus lociones: &ldquo;Antes me aplicaba todos los d&iacute;as y ahora solo me echo cuando voy a visitar ciertas oficinas&rdquo;. </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt"><font size="2">En alg&uacute;n momento, mientras hac&iacute;a cuentas, Ana Mar&iacute;a lanz&oacute; una pregunta al aire: &iquest;Y c&oacute;mo har&aacute; la gente que apenas gana el m&iacute;nimo? </font></div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt">&nbsp;</div>
<div style="MARGIN: 0cm 0cm 3pt">&nbsp;</div>]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/09/Cmo-se-mueve-la-economa-de-un-.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/09/Cmo-se-mueve-la-economa-de-un-.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">AGUIRRE</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">BERNAL</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">BOGOTá</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">CANASTA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">FAMILIA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">GASTOS</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">INFLACIóN</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">JOSé NAVIA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">MERCADO</category>
            
            <pubDate>Tue, 02 Sep 2008 18:57:20 -0500</pubDate>
        </item>
        
        <item>
            <title>Cruderos: un oficio con fecha de vencimiento</title>
            <description><![CDATA[ <em>(Bogota - general, por Fonseca, leche)<br />
Jorge Fonseca, un &lsquo;jarreador&rsquo;de Bogot&aacute;, compra los puchos de leche que producen los campesinos de Mochuelo Alto, en el sur de Bogot&aacute;. <br />
Cr&eacute;dito: Jos&eacute; Navia / EL TIEMPO </em><br />
<br />
<br />
En Colombia se venden cada a&ntilde;o unos 720 millones de leche cruda. Este comercio, que seg&uacute;n el gremio, puede involucrar a unos 6 millones de personas, dejar&aacute; de existir a partir del pr&oacute;ximo 24 de agosto. <br />
<br />
Jos&eacute; Navia <br />
Editor de Reportajes <br />
<br />
Jorge Fonseca sostiene a su familia con un oficio que muy pocos conocen por su nombre y que, adem&aacute;s, podr&iacute;a desaparecer dentro de seis d&iacute;as. <br />
Fonseca es &lsquo;jarreador&rsquo;: vende leche cruda que mide con una jarra de metal. El contenido del recipiente equivale, m&aacute;s o menos, a medio litro del l&iacute;quido. Sus clientas son amas de casa de los barrios M&eacute;xico, Lucero y Alameda, en el sector de Ciudad Bol&iacute;var, en el extremo sur de Bogot&aacute;. <br />
Al igual que Fonseca, otros cinco jarreadores bajan todos los d&iacute;as desde Mochuelo Alto, un barrio de aspecto campesino ubicado detr&aacute;s del botadero de Do&ntilde;a Juana, en la carretera que va para Pasquilla, a vender la leche cruda que anuncian con una bocina instalada en el manubrio de su triciclo. <br />
Por lo general, los jarreadores no recurren al pito. Sus clientas les conocen la ruta y los horarios y se estacionan, minutos antes de que estos aparezcan, para alcanzar a intercambiar noticias fugaces de sus hijos o de c&oacute;mo va el almuerzo del d&iacute;a. A las clientas de los jarreadores no les gusta la &ldquo;leche de bolsa&rdquo;. Prefieren la leche que les venden personas como Fonseca, porque les hace nata, dicen que les sabe mejor y es m&aacute;s barata que la pasteurizada. <br />
Fonseca desempe&ntilde;a su oficio desde hace siete a&ntilde;os. Antes fue jornalero en los cultivos de Mochuelo Alto y de Quiba, pero estos se acabaron, seg&uacute;n dicen aqu&iacute;, por los costos de los abonos qu&iacute;micos y la falta de tierra adecuada. <br />
Cuando la desesperaci&oacute;n lo acosaba, alguien le sugiri&oacute; que les comprara puchos de leche a los campesinos de Mochuelo y la revendiera en los barrios del pie de la monta&ntilde;a. <br />
Y eso hizo. Todos los d&iacute;as le compra unos 15 litros a Luis Cobos, un anciano que sobrevive en este p&aacute;ramo con su esposa, tambi&eacute;n anciana, de lo que dan las ubres de sus dos vacas.<br />
Desde el lugar donde est&aacute; parado, junto a la carretera que cruza por la mitad de Mochuelo, Fonseca se&ntilde;ala tres casas dispersas sobre la ladera alfombrada de pastizales&hellip; &ldquo;A ellos tambi&eacute;n les compro los puchitos que producen&rdquo;. De pucho en pucho, Fonseca llena dos cantinas de leche, las monta en un campero y se va a venderlas a Ciudad Bol&iacute;var. <br />
Fonseca sabe que no podr&aacute; volver a hacer esto a partir del pr&oacute;ximo 24 de agosto. Ese d&iacute;a entra en vigencia el Decreto 616, que proh&iacute;be la venta de leche cruda en casi todo el pa&iacute;s. <br />
El Gobierno sustenta la medida en que la leche es considerado el alimento de mayor riesgo en salud p&uacute;blica y, por lo tanto, debe estar sometido a rigurosas medidas de higiene. <br />
&ldquo;La gente sabe que tiene que hervir la leche. Las bacterias se mueren a los 65 grados&hellip; Eso nos dijeron en un curso de manipulaci&oacute;n de alimentos&rdquo;, dice Fonseca. Es bajito, delgado y tiene tres hijos. <br />
Los jarreadores tambi&eacute;n tienen fama de echarle agua a la leche&hellip; Fonseca se pone serio. &ldquo;Que hagan m&aacute;s controles, que nos den cursos de manipulaci&oacute;n del producto y que ense&ntilde;en pr&aacute;cticas de orde&ntilde;o, pero que nos dejen trabajar&rdquo;, responde. <br />
No existen datos exactos de cu&aacute;ntas personas resultan tocadas por el decreto. Seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n de Peque&ntilde;os Ganaderos, Enfriadores y Vendedores de Leche en Cantina y sus Derivados, en Bogot&aacute; hay m&aacute;s de cinco mil jarreadores, adem&aacute;s de los due&ntilde;os de tanques de enfriamiento y de otros comerciantes de leche que les venden a los fabricantes artesanales de productos como queso, almoj&aacute;banas, arequipe y yogur. Estos, seg&uacute;n esa asociaci&oacute;n, mueven 280 litros diarios de leche cruda en Bogot&aacute;.<br />
Los datos de la Secretar&iacute;a de Salud de Bogot&aacute; indican, sin embargo, que en Bogot&aacute; hay unas 4.135 personas dedicadas al transporte, enfriamiento y distribuci&oacute;n de unos 80 mil litros diarios de leche cruda. <br />
Fonseca es uno de ellos. Dice que no sabe hacer m&aacute;s&hellip; Los planes de reconversi&oacute;n del Gobierno no le sirven, pues solo tiene un casalote y un plante de 40 mil pesos para ofrecer como garant&iacute;a a los bancos que le ofrecen pr&eacute;stamos para comprar tanques de enfriamiento. <br />
Fonseca se r&iacute;e con solo mencionarle la reconversi&oacute;n. &ldquo;Un tanque vale m&aacute;s de 20 millones de pesos y sirve para enfriar como 800 litros&hellip; ni junt&aacute;ndonos todos los jarreadores de Mochuelo lo podemos comprar y c&oacute;mo lo vamos a llenar con puros puchitos&rdquo;, dice. <br />
<br />
<br />]]></description>
            <link>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/08/Cruderos-un-oficio-con-fecha-d.php</link>
            <guid>http://www.eltiempo.com/blogs/blog_jose_navia/2008/08/Cruderos-un-oficio-con-fecha-d.php</guid>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Colombia</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">El Tiempo</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Viajar</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#category">Vida de hoy</category>
            
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">COLOMBIA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">CRUDERO</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">JARREADOR</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">JOSé NAVIA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">LECHE CRUDA</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">LECHERO</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">MOCHUELO</category>
            
                <category domain="http://www.sixapart.com/ns/types#tag">OFICIO</category>
            
            <pubDate>Tue, 19 Aug 2008 16:00:42 -0500</pubDate>
        </item>
        
    </channel>
</rss>
