Archivos Agosto 2008
Cruderos: un oficio con fecha de vencimiento
Por josenavia el 19 de Agosto 2008 4:00 PM
(Bogota - general, por Fonseca, leche) Jorge Fonseca, un ‘jarreador’de Bogotá, compra los puchos de leche que producen los campesinos de Mochuelo Alto, en el sur de Bogotá. Crédito: José Navia / EL TIEMPO En Colombia se venden cada...El regreso de los enmascarados
Por josenavia el 5 de Agosto 2008 9:03 PM
Como Ciudad Gótica, Bogotá llena algunas de sus noches con personajes estrafalarios. Seres de capas celestes o máscaras infernales que juran dejar sangre en el cuadrilátero. Los enmascarados rondan los coliseos de la ciudad desde los años 60… ¡Enjaulados,...Perfil
Por josenavia
La gente es la principal motivación en mi oficio de contador de historias. Sobre todo la gente que ríe y llora con cada latido de este país. Los he hallado en caseríos fantasmales, arrinconados por la violencia; enrumbados en jolgorios indescriptibles; los he visto perseguir cada peso, de día o de noche, o celebrar con cerveza por la nueva hilera de ladrillos que pegaron en la casa que levantan durante años con sus manos... he intentado escribir para la memoria durante 24 años de periodismo, 18 de ellos en EL TIEMPO. Nací en una vereda de Popayán, soy de ancestros nasas o paeces. Tengo algunos reconocimientos por mi labor periodística, entre ellos cuatro premios nacionales de periodismo, el Premio Excelencia Periodística de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, 2007 y el Premio Rey de España en Periodismo Digital-2007. He publicado tres libros de historias urbanas. Pueden escribir a: josenavia2000@hotmail.com; josenavia2000@yahoo.com.
Descripción
Hallarán historias publicadas en diferentes épocas por el autor en el diario EL TIEMPO. Son relatos de dramas cotidianos de gente común y corriente, crónicas en texto y video, galerías de fotos, audioslides y especiales multimedia de zonas urbanas, indígenas y campesinas. Algunos relatos son muy recientes. Otros no los son tanto, pero lo parecen, porque por alguna extraña razón, en Colombia la historia se repite o, quizá, en el fondo, permanece inalterable





