Uribe no debe manosear mas al Ejército Nacional
Por coronel Luis Alberto Villamarin Pulido el 21 de Diciembre 2008 1:19 PM
Sin apartarnos del sincero apoyo a la popularidad y el respaldo que el 90% de pueblo colombiano expresa por el carisma, liderazgo y férrea voluntad del Presidente Uribe, y bajo la premisa que por lo general las palabras elegantes no son sinceras y viceversa, a manera de autocrítica constructiva, sugerimos que llegó el momento que el actual alto mando militar, se reúna en privado con el mandatario, y de manera serena pero con total firmeza, ponga los puntos sobre las íes.
No por ser una víctima directa del narcoterrorismo comunista, el
presidente Uribe, es la verdad revelada en la conducción del componente militar
para ganar la guerra, ni es quien ha golpeado a las Farc en sus guaridas. Eso
lo ha hecho el Ejército con el apoyo de las demás Fuerzas. Hoy y ayer. No es cierto el sofisma que se quiere vender a los medios de comunicación, que el Ejército empezó a tener éxitos militares contra las guerrillas, a partir del gobierno de Uribe y en particular durante el ministerio de Juan Manuel Santos. Un vistazo a las estadísticas de 50 años de guerra irregular, refleja otra realidad bien diferente a esta proclive tesis oportunista.
Ni el presidente Uribe, ni ningún colombiano, pueden olvidar que gracias al indoblegable sacrificio de miles de soldados, que antecedieron a los actuales, el Ejército Nacional, sostuvo la institucionalidad, e inclusive permitió que Uribe y los demás dirigentes políticos hicieran las campañas políticas, que los llevaron a los actuales cargos.
Es hora que el mando militar, aterrice al Presidente y le explique por enésima vez, que en todas las naciones del mundo, donde los politiqueros han pretendido ser estrategas de escritorio, han convertido los éxitos militares en derrotas políticas.
Basta con leer In Retrospect de Robert S. Mc Namara el cuestionado Secretario de Defensa de los Estados Unidos durante la fatídica guerra del Vietnam; o las críticas revelaciones del general Ricardo Sanchez en su autobiografía En Tiempo de Guerra, la cuál describe con lujo de detalles las garrafales decisiones e insensateces del Secretario Rumsfeld y el Embajador Bremer, en torno al fiasco que desde hace cinco años soportan los militares gringos en Irak.
Es injusto en grado sumo, el tinte politiquero, oportunista y electorero, que ha dado el ministro Juan Manuel Santos a los éxitos de las tropas. Acolitado por Uribe, Santos ha sido arrogante, autosuficiente, indiscreto y prepotente. Con suma facilidad socializa los éxitos que a la larga pretende capitalizar para su inocultada ambición presidencial. Y de manera impetuosa, individualiza responsabilidades, pues sus subalternos son falibles y equívocos. En cambio, el es la mata de la perfección.
La actitud de Santos, coincide con la estulticia del
entonces Brigadier General René Pedraza Pélaez al mando de
Producto de ese estilo de comando y de la inocultable zalamería con el general Mora Rangel incluidoa la siniestra asociación de manera descarada, para sacar del camino a oficiales brillantes, que si tenían neuronas, y desde luego eran incómodos para el club de aduladores de los referidos jefes, Pedraza llegó a ser comandante de División, y de no haber sido por alguna de las rabietas de Uribe, habría seguido y de pronto se hubiera colado al cargo de comandante del Ejército.
Tal parece ser la situación de Santos con Uribe. A menudo comete
errores imperdonables para su cargo, pero el presidente ignora la salida en
falso del veleidoso ministro, y lo ratifica en el ministerio, como si fuera
inamovible. Y si no ocurre una rabieta de Uribe contra Santos, hasta se postula para presidente de Colombia. Entretanto, las Fuerzas Militares, las verdaderas afectadas por
tales yerros, se conservan leales a la institucionalidad, verticales en sus
convicciones y firmes en la lucha contra el terrorismo. Ponen los muertos, soportan el manoseo y no tienen como proteger a sus oficiales y suboficiales, a menudo en la mira de jueces sesgados o leyes hechas para favorecer a los delincuentes.
Desde esta columna, hemos persistido en la necesidad de continuar la convicción de Uribe en la lucha contra el terrorismo comunista, pero nunca hemos compartido su visión parroquial y personalizada de cómo manejar las tropas. Es hora que el señor presidente Uribe y su grandilocuente ministro Santos, sepan y entiendan, que la guerra contra las Farc, el Eln y los demás bandidos de todas las pelambres, no son guerras personales de uno o del otro. Es la guerra del pueblo colombiano contra el totalitarismo comunista, auspiciado por Chávez, Correa, Fidel y demás gavilleros anticolombianos.
Nunca hemos dicho que Uribe sea irremplazable. Hemos dicho que los actuales precandidatos no dan la talla, y que para bien del país se requiere continuidad. Pero también hemos dicho e insistido que el Ejército Nacional, verdadero y único bastión que ha impedido el colapso de la institucionalidad, no puede seguir siendo manipulado, ni manoseado, ni utilizado como medio politiquero para demostrar eficiencia o ser el jefe todopoderoso que quita y pone gente en los cargos a su autoritario arbitrio.
Insistimos, en que si hay manzanas podridas, es necesario sacarlas, pero dentro de los procedimientos lógicos del conducto regular y acorde con las potestades legales de los comandantes de turno. Ni es sano, ni beneficia en nada al Ejército, la espectacularidad publicitaria de la salida por X ó Y razón de algún militar. Tampoco la benefician las asqueantes componendas como las que hacían los generales Pedraza y Mora.
Ni el presidente Uribe, ni el ministro Santos, ni ningún colombiano pueden olvidar que los aberrantes hechos que han sucedido al interior de la institución (algunos sin ser comprobados aún), son el producto de la inoperancia y en ocasiones de la connivencia de dirigentes políticos nacionales, regionales y locales, con delincuentes de baja estofa como las Auc.
Tampoco pueden olvidar, que en general la sociedad colombiana ha
sido perneada en todos los niveles y estamentos por la riada del
narcotráfico, que los soldados y demás integrantes de las Fuerzas Militares,
son incorporados de esa sociedad descompuesta, y que desde luego, es obvio
esperar que algunos de estos hombres resulten ser manzanas podridas, a las que
hay que sacar, pero sin espectacularidad, sin bombos ni platillos, y sin la
intencionalidad de demostrar al estilo Pedraza: "Es que yo soy el bueno y los demás
son los malos".
Eso sería como caer en el mismo embeleco de Ingrid Betancur y su Rabia en el Corazón. Ella es la única persona con estatura y fortaleza moral para gobernar a Colombia. Los demás son inferiores a ese reto y condición.
Es positivo y necesario continuar con la política de seguridad democrática e inclusive fortalecerla mas, pero no es conveniente el caudillismo, ni el oportunismo, ni la asqueante politiquería, en torno a la invariable lealtad militar, ni mucho menos a costa de los litros de sangre derramados por oficiales, suboficiales y soldados en los campos de combate.
Así como mas de una vez hemos dicho a los estrategas de escritorio que opinan acerca de lo divino y lo humano de la guerra, sin ni siquiera haber prestado el servicio militar, que los zapateros hacen zapatos y que se dediquen a su oficio, mientras los militares hacen el propio; hoy le decimos al presidente Uribe y al ministro Santos, que paren la espectacularidad mediática y el oportunismo electorero, que a menudo ejecutan con el constante manoseo a la única institución que en contraste, les permite usufructuar los cargos que ostentan.
No mas remezones de oficiales con rueda de prensa o amenazas anticipadas. No mas egocentrismo tipo Pedraza, no mas fantochería con el buen nombre del Ejército. Recuerden presidente Uribe y ministro Santos, que no hay enfermedad que dure cien años ni enfermo que la soporte. No olviden que el Ejército está integrado por seres humanos, que estos se cansan de las injusticias, y los malos tratos, y que por ende las reacciones pueden ser impredecibles.
En síntesis, es impostergable una reunión a puerta cerrada, sin cámaras,
sin posibilidades de politiquear, entre el Presidente, el Ministro Santos y los
mandos militares. Una cosa es la subordinación al Estado de Derecho y
Y a propósito, presidente Uribe, usted abanderó al inicio del primer mandato lo que llamó lucha contra la politiquería. Que esta tesis sea real en este caso y no mas manoseos al Ejército. Coordine lo que haya que hacer, pero coordínelo con los comandantes directos de las tropas.
El Ejercito lo admira, lo aprecia y reconoce su voluntad patriótica, pero eso no quiere decir que deba tolerarle sus sinuosidades temperamentales, ni sus caprichos personales, pues con esas salidas en falso, queda al garete la solidez institucional, tan necesaria en la guerra integral contra el narcoterrorismo comunista.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
TrackBacks (0)
Abajo están listados los blogs que hacen referencia a esta entrada: Uribe no debe manosear mas al Ejército Nacional.
URL de TrackBack de esta entrada: http://www.eltiempo.com/blogs/cgi-bin/mt-tb.cgi/10041
Publicidad
Perfil
- Blog de Participación
-
Podrá encontrarse con todas las tendencias de nuestra comunidad de bloggers, además de todas las ayudas para que su experiencia en eltiempo.com sea mas provechosa.
- Código de Ética
-
Al hacer parte de la sección /PARTICIPACION en eltiempo.com y/o cualquiera de los blogs que pertenecen a productos CEET, usted se compromete a respetar y ayudar a cumplir las normas de uso de la comunidad...
- Licencias
-
Nuestros bloggers tienen la posibilidad de compartir sus trabajos bajo una licencia de Creative Commons , escogiendo el tipo de licencia que quieren. Entérese que es Creative Commons y participe.
- Ayudas de Blogs
-
Acerca de nuestra sección, qué es un blog, cómo abrir un blog, herramientas de participación, etc.
- Reportajes gráficos
-
Hechos e historias contadas a través de imágenes.
Adicione su comentario
Comentarios
1. Por: sigfridpulite - 2 de Enero 2009 a las 08:41 PM
Es cierto mi coronel, el presidente Uribe es una persona muy querida y alguien que merece todos nuestros cr'editos en todos los campos de su brillante gesti'on, pero con los militares, en particular con el Ejercito se le ha ido la mano. Coincido con usted, el ministro santos es un oportunista y alguien que no merece el sacrificio que hacen los soldados por Colombia. A este y a todos los politiqueros que han estado en el despacho de la cartera de defensa, les falta mucho pelo pa' la moña.
Responder a este comentario Reporte de abuso
2. Por: omg96 - 2 de Enero 2009 a las 08:49 PM
Repito algo que escribí unos meses atrás. El geenrale Pedraza es un mediocre que como lo describe Villamarín se coló al grado de mayor general y casi se cuela a comandante del Ejercito. Incapaz de producir algo, se robaba las ideas de los subalternos para luego tiranizarlos con las mismas ideas. Era tan estúpido que nos decía a los oficiales: En la Tercera Brigada, el general pedraz y mi diosito.... Nadie mas. pero es que ademas era mentirosito y payaso. Recuerdo que una vez dijo que las Farc daban una especie de tarjeta de crédito a los extorsionados. Otra vez dijo que después de la masacre del Naya, las farc y los paras andaban de la mano. Lo cierto es que este estúpido con mando, se cagó la carrera del coronel Villamarín por dos razones, una por envidia ante la superioridad intelectual de Villamarín y dos porque el general Mora le había dado la orden de quemarlo debido a que Villamarín le destapó a Mora un chanchullo con el dinero de gastos reservados en la Quinta División, cuando Mora era comandante de esa unidad y Villamarín el oficial de inteligencia.Lo se por que vi todo. No me lo contaron...
Responder a este comentario Reporte de abuso
3. Por: leonelvela - 2 de Enero 2009 a las 08:56 PM
Por estupidos como el general Pedraza, o payasos como el ministro Santos es que las cosas han llegado a los desbordados niveles de violencia en Colombia. Soy veterano de la guerra de Corea, vivo en Connecticut USA. He tratado al coronel Villamarín varias veces durante las exposciones que hace de sus obras en este estado. Leyendo sus escritos y los comentarios de los lectores, creo que el general Mora y el general Pedraza privaron al Ejercito de otro general de la talla de Ruiz Novoa, Landazábal, Matallana o Valencia Tovar. Que diferencia de un general de esos a un mediocre como el tal Pedraza. pero asi es la vida. Los ineptos se cuelan y hacen mas daño que el mismo enemigo a los ejercitos. NO se nos olvide que Bonet un costeño habladorcito se tiró la carrera del general Bedoya Pizarro. Y un ministro lenguaraz y oportunista como Santos se puede tirar la carrera de Uribe. Ojo que los mediocres son la peor plaga para las instituciones....
Responder a este comentario Reporte de abuso
4. Por: GUILLEVAN - 2 de Enero 2009 a las 11:28 PM
eL EJERCITO DE COLOMBIA se convirtio en una institucion como los guardias de prision, que por cualquier chisme los botan, para sostener la presion del gobierno montan falsos resultados y marchan a reganadientas, pues cvonoce sau debilidad, la cual se hace mayor cuando no se tienen jefes capaces para defender sus derechos, consagrados en las leyes y reglamentos. El alto mando se mueve timidamente, donde representan el engano al ejercito y a si mismos, se termino en el ejercito generales comoA. Valencia, Camacho Leyva, Matamoros, etc. Pobre ejercito de colombia una carrera que termina en cualquier momento. Con que animo los jovenes ingresan a la carrera militar?
Responder a este comentario Reporte de abuso
5. Por: nelque - 9 de Enero 2009 a las 04:45 PM
Por unos pocos que se dejaron llevar por lo mismo que ellos conbatian el ejercito no puede ser culpado en su totalidad y es cierto lo que dice leonelvela el ministro es como oportunista y ojala Uribe se de cuenta que se le puede tirar la carrera.
Responder a este comentario Reporte de abuso