| Actualizado hace 22 minutos

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo.

  • Pico y placa
  • Clima
  • Que buena compra
  • Facebook
  • Twitter

Más de Cali y sus 21 Megaproyectos

Por calopi el 13 de Marzo 2009 8:00 AM

"Avenida Bicentenario"

 

Hoy me vuelvo a preocupar por algo sobre lo que ya opiné pero me parece importantísimo tocar más a fondo, y eso son los 21 megaproyectos de infraestructura que se planean construir en Cali, en su mayoría viales, incluyendo construcción de puentes, extensión de la avenida circunvalar, ampliación de avenidas, reparación de baches y pasos peatonales, y contienen a su vez la construcción de una ciclo ruta en la vía a Pance (para hace cómodos aquellos paseos domingueros a la cuenca del río) y la construcción (o adecuación) de 2 parques (uno de los cuales ya fue terminado, el parque de El Templete, de un cuarto de manzana). En particular, me preocupa lo que es el proyecto más importante de esta tanda de ideas de infraestructura, y eso es la Avenida Bicentenario, que atravesaría la ciudad de norte a sur en su totalidad (ver figura).

Bicentenario_1.jpg

 

Ciudades difuntas

Cali necesita proyectos de renovación urbana, de eso no hay duda. Cualquier ciudad de Colombia los necesita, sobre todo para cubrir las necesidades más básicas como agua (el 13% del país está sin servicio apropiado, y eso es mucha gente!), electricidad (cada vez que llueve nos la quitan), vivienda, movilidad, zonas de recreo, en ese orden de importancia. Pero como llevarla a cabo sigue siendo razón de mucho debate. La actual administración de Cali, como todas las de los últimos 15 años, no se ha aislado de tal debate, pero parece no llevarlo bien. El alcalde Ospina y su grupo de trabajo no se destacan por ser proactivos, originales y creativos, sino que responde a presiones dirigidas desde grupos de interés externos, poderosos, aves que sobrevuelan la planicie vallecaucana atacando las presas entre los cañaduzales. Pero antes de meterme en esos asuntos, veamos un poco más sobre la Sultana del Valle:

 

Cali es probablemente la ciudad con más crecimiento demográfico desbordado de Colombia, y eso lo digo considerando que Bogotá ha sufrido también de ello, pero con la razón de saber que las cifras en Cali están muy desestimadas. La ciudad ha crecido incontrolablemente: de unos pocos millón algo de habitantes a principios de los años 90 a más de 3 millones de habitantes. Todo el desplazamiento del suroccidente por conflicto y, una gran parte, por narcotráfico, acaba en Cali. El déficit habitacional impresionante ha empujado los límites de la ciudad, desde la punta de los cerros hasta las costas del Río Cauca; asentamientos ilegales que dan muchos votos y reciben poca electricidad y agua. Para conectar estas zonas cada vez más alejadas de lo que era el Cali viejo, las vías de asfalto se han resquebrajando como queriendo llenar el espacio dejado por aquellos habitantes furtivos y andenes improvisados sin más ayuda que las fuerzas naturales que potencian el descuido. Más del 70% de la ciudad se extiende al este, lejos de los barrios tradicionales, de El Peñón, de Granada, de San Fernando, de Tequendama, escondrijos ignotos para los estratos 4 y 5, y es desconocida para la mayoría de los visitantes. Alternativas de transporte como el MIO se han demorado más tiempo que en cualquier otra ciudad de Colombia, que Pereira, o Bucaramanga, y entre alabo y orgullo retrogrado, hay cierto escepticismo sobre la calidad de su servicio, pero también esperanza que estos pocos pasos de bebé al fin den luz a un futuro más ameno para los que habitan esta ciudad. Pero aún el transporte público estalla en un sinfín de compañías coloridas de nombres cada vez más aburridos, si bien dejando atrás los exóticos Papagayo, los Gris Roja, están los Ermita y los Recreativos, que, igual que sus contrapartes de antaño, atropellan, se escullen entre asfixiantes huecos del tráfico a velocidades cuánticas, no sin antes invadir el pasaje peatonal, y negrear con el hollín las imponentes ceibas, los samanes de antaño, y los pulmones de cuan transeúnte despistado.


¿Por qué una avenida, y para quién? Bicentenario_3.jpg


La avenida se construye con el fin de mejorar la movilidad y la producción de la ciudad, que sin duda, son una prioridad, más la primera en cuanto a prioridad urbana que la segunda, que es un interés de grupos económicos grandes a nivel intermunicipal y que no influencia para nada (aunque así lo quieran creer) a los pequeños empresarios. Si en las carreteras del Tolima la comida llega por trochas destrozadas, estoy seguro que a Cali seguirán llegando las pequeñas necesidades, por más difícil que sea, nos la "rebuscaremos". Si hemos podido sobrevivir sin agua casi tres días hace dos semanas, estoy seguro que aguantaremos no recibir productos uno que otro día. No creo que una avenida gigantesca, que como una yugular cortada tiñe de sangre el centro de la ciudad, sea lo que necesitamos los habitantes de la urbe, y menos en pleno centro de la ciudad. Este proyecto abriría la ciudad para impartir, en acorde con el lema del Sr. Ospina, "dale corazón a Cali", una cirugía a corazón abierto sin necesidad, o sea, dónalo ciegamente y olvidando el resto del cuerpo.
 
Pongámonos pues a pensar. La gente tiene problemas de movilidad para movilizarse dentro de la ciudad. La nueva avenida tiene como fin aprovechar el espacio asfaltado de la ciudad para movilizar carros de un extremo a otro, es decir, intermunicipalmente, más que todo, camiones cañeros, de los ingenios que ocupan las tierras que les quitaron a los cultivadores de soya y arroz cerca al Cauca hace 15 años e infestados de paramilitares, hasta los ingenios de proceso en los municipios de Yumbo, Vijes, y demás, al norte de la ciudad. Entonces, el argumento que mejora la movilidad de la ciudad es una contradicción conspicua. El aprovechamiento del espacio público de la ciudad, porque lo que es público es de todos, para cumplir con pautas de estos grupos va a la par del dilema de donar órganos vitales para el beneficio de unos pocos. ¿Por qué es esto una iniciativa pública? ¿Por qué no sacrifican los cañaduzales para construir una avenida intermunicipal? (Ver figura) Bicentenario_2.jpg

 

Sigamos. Pienso que construir una avenida educaría mal a la gente de la ciudad. Se comprarían más carros con la ilusión que se puede manejar más, pero en realidad, la gente de la ciudad se sigue moviendo por las callejuelas de barrio en guerra de Aguablanca y Marroquín (como Fontibón en Bogotá, así de rally-dakar-esco). El influjo de nuevos carros empujaría al límite el abastecimiento vial de la ciudad, generando más problemas.

 

Sigamos: Cali tiene un problema de déficit de cobertura vegetal (si el promedio debería ser 3 árboles por personas, aquí hacen falta por lo menso 1millón y medio de ellos!) y espacio público (aquí escasamente tenemos como 3metros cuadrados por persona en promedio de espacio público!). Aunque la avenida quinta y la zona de Capri o San Fernando, estratos 5, nos den una idea de una Cali verde, la verdad es que Cali es muy gris, o de matiz café rojizo como el color de la tierra descolorida sobre la cual se moviliza uno, o blanco grisáceo y negro, basura sobre la cual uno se para en el centro de la ciudad. ¿Va a ayudar la construcción de una avenida todas estas prioridades del urbanismo moderno con las que se mide la calidad de vida de una ciudad? Lo dudo. El asfalto no es cobertura vegetal, ni las calles se cuentan en espacio público vital, por lo menos no en países que entregan datos valederos.

 

Y por último: no sé cuantos ciclistas tiene Cali pero sé que son muchos. Pueden ser más evidentes un domingo, cuando las personas de altos estratos sacan su "cicla" para dar un paseo en Pance, pero la verdad es que todas las tardes hay un batallón gigantesco en bicicleta por la Avenida Simón Bolívar. Claro, la construcción de una ciclo ruta es parte del proyecto de la Avenida Bicentenario, pero la verdad es que queda corta para las necesidades de los obreros que no tienen otra forma de movilizarse, y para los de corazón verde que no quisieran movilizarse de otra forma. Bogotá dio un paso gigantesco en este sentido, lo mismo que Medellín. ¿Por qué no Cali?

 

Las ciudades y sus prioridades: paradigmas de fondo

Bicentenario_4.jpg

Hay que tener mucha madurez cultural para darse cuenta que ninguna ciudad colombiana llegará a ser lo que es Miami o esas ciudades reconstruidas de plástico y estuco de la Europa continental. Jamás tendrán un aire a pueblo grande y lujoso como Oslo, o a fábrica bullosa como Londres, y es tiempo que nos demos cuenta de ello. Pero parece que no nos damos cuenta de ello: las ciudades colombianas quieren recrear para sí una realidad imitada, ni siquiera alternativa, ni respondiendo a los que somos, resistiendo a nuestra más profunda naturaleza. Cada vez son más los proyectos de renovación que involucran grandes hoteles, avenidas, puentes, parques sin árboles sino con asfalto y fuentes. Prioridades como el agua (qué más importante que el agua!), el alcantarillado, la electricidad se dejan atrás. Esto es muy curioso, pues una de las prioridades del gobierno es cumplir con las Metas de Desarrollo del Milenio (los MDMs, o MDGs en inglés) que firmó en el 2002, entre ellas los servicios básicos para la reducción de la pobreza. Esto lo llevó a reestructurar el Ministerio de Ambiente y a dar prioridades de construcción de infraestructura en vez de conservación y gestión a la gente del mismo, sacrificando mucho presupuesto y mucha capacidad para hacer lo que hacemos mejor. La falta de gestión de los parques naturales es una de las razones por las cuales hoy, como en ningún momento de la historia, estos se ven mayormente afectados por la tala ilegal y el cultivo ilícito.

 

Pero no sólo es de prioridades de gobierno o de las secretarias urbanas. También es un problema de paradigmas culturales. En estos días comenzó a funcionar el MIO en Cali y la gente sigue insistiendo: "hace falta cultura ciudadana". ¿Qué es cultura ciudadana? ¿Cultura occidental para vivir en una ciudad occidental, que como maquinitas nos movamos a la par de horarios preestablecidos para alcanzar el máximo nivel de eficiencia, que respetemos las reglas porque hemos hecho parte de un proceso de racionalización interna en donde todo tiene sentido? Aquí en Colombia nos apersonamos mucho de un sentimiento patrio profundísimo que decimos es distinto y nos hace lo que somos. En muchos casos específicos estoy seguro que "eso" que nos hace "colombianos" a veces choca y va en contra de ese tal "progreso" western-style que nos quieren imponer, pero no porque queramos ser pobres, sino porque somos diferentes, y podríamos tener patrones de comportamiento, sistemas de producción, dinámicas urbanas, que sean más acordes a o que somos.

 

El argumento de "mejorar la producción para mejorar la calidad de vida" es uno que viene desde allá arriba, y para mí, ya está mandado a recoger en estos tiempos de cambio. Mucho tiene que ver con nuestra definición de calidad de vida, hoy reducida a estándares materiales, y con el hecho que otras prioridades de pensamiento, de idealizaciones, de consensos, hacen parte hoy de nuestra realidad. ¿Cómo un nuevo edificio mejora mi calidad de vida? ¿Cómo un nuevo carro mejora mi calidad de vida? ¿Cómo un río sucio desmejora mi calidad de vida? Son preguntas pertinentes y frecuentes para los que vamos más allá de los paradigmas tradicionales, los que están de cara en el mundo moderno y se dan cuenta de la importancia del medioambiente, de nuestro mundo, como bienestar irreemplazable, y cómo la falta de agua, de árboles, los cambios climáticos, la desaparición de especies, la pobreza, la urbanización mal hecha, van subiendo cada día a ese ápice en el que acaban nuestros sueños más íntimos, superando su calidad de cliché, de respuesta de reina de belleza sobre la paz mundial y las ballenas, y hasta sus extremismos más irreconciliables. ¿Cómo pretender entonces, que la sociedad mundial más socioeconómicamente diferenciada, la Latinoamericana, espere tanto de este paradigma de la riqueza que genera calidad de vida? Sobre todo, ¿cómo podemos confiar que el empresario de turno pase el dinero para que todos tengamos agua potable, aire limpio, osos de anteojos? Aunque en muchos sentidos estas son preguntas que cada uno de ustedes, acorde con sus propias ilusiones de lo que es el mundo, puede responder a su debido tiempo, es importante empujar esta decisión hacia adelante con discusiones como esta. Es necesario saber lo que somos, a qué nos dedicamos, de dónde podemos sacar la capacidad, el talento, la técnica para "mejorar nuestra calidad de vida", que no sea del mismo lugar que hizo el resto del mundo sacrificando la naturaleza y el medio en el que viven.

 

Declaro mi desaprobación y he decidido armar un movimiento de oposición a (la mayoría) de los 21 Megaproyectos que adelanta la alcaldía de Cali a empezar en 2010.

 

(Read Ambientalesco in English HERE)

 

TrackBacks (0)

Abajo están listados los blogs que hacen referencia a esta entrada: Más de Cali y sus 21 Megaproyectos.

URL de TrackBack de esta entrada: http://www.eltiempo.com/blogs/cgi-bin/mt-tb.cgi/10517

Adicione su comentario

Para comentar esta nota usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese Aquí

Comentarios

1. Por: pensadorberkeliano - 13 de Marzo 2009 a las 11:47 AM

Escribe mucho, pero no dices nada en profundidad. Tienes muchas ideas revueltas y no basas tu ensayo en el proposito de tu tesis.. tu conclusion despues de muchos sentimientos encontrados no es congruente con lo que planteas. Ademas de falta anexar la bibliografia que usaste porque estoy seguro que hay datos que no son reales y los alineaste a tus sentimientos. En fin trata de mejorar esto para que logres un buen ensayo la proxima vez.

Reporte de abuso

Publicidad

Perfil

Por calopi

Camilo Ordóñez es el autor de este blog. Nace en Cali en 1982. Viajero, eterno aprendiz, observador, y, sobre todo, ecósofo y admirador de la riqueza natural. Estoy en esto desde hace 2 anos y me gusta ser arítifice de estos y muchos otros gritos al cambio hacia la sostenibilidad y el ambientalismo sincero. No soy radical, creo en el cambio paulatino, en el definitivo. No creo en la soluciòn tecnòcrata. Creo en el cambio social, de pensamiento, de conexiòn humano-naturaleza. En la vida pràctica curso mi estudios de doctorado en el àrea de cambio climático local. Contacto: calopi@hotmail.com

Descripción

El blog: comentarios, críticas, posturas y demás cavilaciones verdes sobre el movimiento ambiental, sostenibilidad y desarrollo, Colombia y global. Otros proyectos: http:\\ambientalesco.blogspot.com http:\\musicalesco.blogspot.com

Blog de Participación

Podrá encontrarse con todas las tendencias de nuestra comunidad de bloggers, además de todas las ayudas para que su experiencia en eltiempo.com sea mas provechosa.

Código de Ética

Al hacer parte de la sección /PARTICIPACION en eltiempo.com y/o cualquiera de los blogs que pertenecen a productos CEET, usted se compromete a respetar y ayudar a cumplir las normas de uso de la comunidad...

Licencias

Nuestros bloggers tienen la posibilidad de compartir sus trabajos bajo una licencia de Creative Commons , escogiendo el tipo de licencia que quieren. Entérese que es Creative Commons y participe.

Ayudas de Blogs

Acerca de nuestra sección, qué es un blog, cómo abrir un blog, herramientas de participación, etc.

Sobre esta entrada

21 Megaproyectos es la entrada anterior en este blog.

El ambientalista escéptico y la hora del planeta es la entrada siguiente en este blog.

Encontrará los contenidos recientes en la página principal. Consulte los archivos para ver todos los contenidos.

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.