Montañas de sabores ancestrales
Durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, el nombre popular que recibió el territorio formado actualmente por los departamentos de Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío fue Antioquia Grande. Si bien Antioquia Grande es una denominación romántica y pretérita, aún se acostumbra, y se refiere al territorio donde se gestó aquello que hoy se conoce como cultura antioqueña.
Aportes indígenas, españoles y africanos se mezclan entre sí en esta región: inicialmente las recetas indígenas se fusionan poco a poco con las de la cultura española; años más tarde, ante el remplazo de la mano de obra indígena por la mano africana, el recetario en formación termina por recibir importantes aportes culinarios del fogón africano.
A los habitantes de esta región, en todo el país, los llaman paisas. Ellos por su particular manera de ser tienen fama de aventureros, simpáticos, exagerados, negociantes, marrulleros, camanduleros, familiares, interesados y toscos. Son gentes muy apegadas a su tierra y a su cultura, y regionalista a ultranza. No en vano han convertido sus comidas y sus bebidas –fríjoles, marrano, arepa y aguardiente- en íconos de su identidad.
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