GABRIELA MISTRAL: POETA Y LESBIANA

GABRIELA MISTRAL: POETA Y LESBIANA

Casi medio siglo después de la muerte de Gabriela Mistral, su presencia todavía puede sentirse todas partes de Chile. Probablemente no hay un pueblo que no tenga una calle, una plaza o una escuela nombrada por ella, la primera latinoamericana en obtener un Premio Nobel de Literatura.

7 de junio de 2003, 05:00 am

Casi medio siglo después de la muerte de Gabriela Mistral, su presencia todavía puede sentirse todas partes de Chile. Probablemente no hay un pueblo que no tenga una calle, una plaza o una escuela nombrada por ella, la primera latinoamericana en obtener un Premio Nobel de Literatura.

Pero "la madre de la nación", como Mistral frecuentemente es llamada, es ahora el foco de una controversia que está obligando a un nuevo examen de su vida y obra. La publicación reciente de sus diarios privados muestra que tenía una relación de amor y odio con Chile, en tanto que una biografía y un proyecto cinematográfico argumentan que parte de su ambivalencia se originaba en lo que es descrito como su lesbianismo.

"Mistral es una leyenda y un mito", dice Jaime Quezada, el académico que editó Bendita sea mi lengua, una selección de 290 páginas de sus diarios. "Ella es parte de nuestro patrimonio nacional, y todos piensan que la conocieron".

Nacida Lucila Godoy Alcayaga en 1889, Mistral empezó a escribir desde niña y tomó su nombre literario de un poeta francés cuando su primera colección de poemas, Sonetos de la muerte fue publicada en 1914. En un principio se ganó la vida como maestra. Más tarde llegó a ser directora de una prestigiosa escuela para niñas en Santiago. Salió de Chile en 1922 y en cierto sentido nunca regresó a su país natal, incluso después de que le otorgaran el Premio Nobel, en 1945, cuando volvió para recibir las aclamaciones de su patria. Después de trabajar en México, en un programa educacional gubernamental, se integró al servicio diplomático chileno, para pasar el resto de su vida como cónsul en España, Italia, Portugal, Brasil, México y Estados Unidos, visitando Chile sólo en tres ocasiones. Murió en Long Island en 1957.

Imagen manipulada.

Desde su muerte, la imagen de Mistral ha sido reinventada y manipulada, particularmente durante la dictadura militar del general Augusto Pinochet. En la década de 1970 y en la de 1980, fue manipulada como el símbolo del orden social y de la sumisión a la autoridad.

Pese a su estrecha identificación con la maternidad y los niños, particularmente con los que eran indígenas o pobres, Mistral nunca contrajo matrimonio o tuvo hijos. A lo largo de su vida se vio acosada por rumores de que era lesbiana, y un pasaje de sus diarios revela su resentimiento ante eso. "Acerca de Chile, mientras menos se diga, mejor", escribió. "Incluso me han colgado este tonto lesbianismo, lo cual me hiere en una forma que no puedo siquiera poner en palabras. Es posible ver una falsedad mayor?".

Pero, en A Queer Mother for the Nation: The State and Gabriela Mistral (Editorial de la Universidad de Minnesota), Licia Fiol-Matta, catedrática asistenta de Español y Culturas Latinoamericanas en el Barnard College, argumenta que "Mistral era una lesbiana de armario" y que su consagración póstuma como un ícono nacional célibe, santo, sufriente y heterosexual" contrasta con la realidad de su vida y obra.

"Aunque simplemente no existe documentación material de su sexualidad, es muy posible que el exilio de Mistral fuera en parte sexual", dice Fiol-Matta. La aparición del libro de Fiol-Matta ocurre cuando un equipo de director y guionista chilenos basado en México acaba de anunciar sus planes de filmar una película de la vida de Mistral en la que su secretaria estadounidense es presentada como su amante. "Gabriela Mistral era completa y totalmente una lesbiana, y hablaba y escribía desde ese punto de vista", dice el escritor del guión, Francisco Casas, ex miembro de un colectivo artístico gay.

Pero el proyecto cinematográfico ha sido fuertemente criticado en Chile. La agencia artística gubernamental chilena rechazó una solicitud de financiamiento. Volodia Teitelboin, autor de la biografía en la que el guión está parcialmente basado, también se ha quejado del filme, diciendo que no pudo "encontrar pruebas" del lesbianismo de Mistral. Describió el filme como un intento de "mancillar la memoria de una gran mujer chilena y latinoamericana".

Como para socavar las afirmaciones de que Mistral fuera lesbiana, las cartas de amor que ella intercambió con un poeta varón casado cuando era una mujer joven fueron publicadas en Chile este mismo año. Al mismo tiempo, sin embargo, los detectives literarios trabajan intensamente en busca de material nuevo que pueda aclarar la cuestión de la orientación sexual de Mistral y el impacto que pueda haber tenido en su poesía.

"Esa única referencia en sus diarios fue la primera y única ocasión en que encontré una reflexión o queja acerca de este asunto del lesbianismo", dice Quezada, quien también es director de la Fundación Gabriela Mistral. "pero todavía hay muchas cartas allá afuera".