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LA CARA OLVIDADA DE RAFAEL POMBO

Para la mayoría, Rafael Pombo (7 de noviembre de 1833 5 de mayo de 1912) es sinónimo de rimas infantiles: El renacuajo paseador y la historia de Mirringa Mirronga. Sin embargo, su obra más importante, por la que fue reconocido públicamente en vida y se ganó un lugar de privilegio entre los poetas románticos, fue su poesía para adultos.

Lo importante de Pombo no son las fábulas -explica el escritor Germán Espinosa, que hizo una antología suya, editada por la universidad Eafit de Medellín-, sino su poesía filosófica que es una de las más profundas de Hispanoamérica .

Su obra cumbre es La hora de tinieblas (1856), un poema que, en términos de Espinosa es el mayor memorial de agravios que se le ha hecho a Dios en la literatura universal. Pombo se vuelca contra Dios por crear un universo lleno de maldad y enfermedad .

La poesía estaba en Pombo desde niño, cuando transcribía los poemas que le gustaban en sus cuadernos. Estuvo después cuando aprendió a traducir del latín y se fundió con su educación religiosa, que se reflejaría a lo largo de toda su obra, y su sentido de la caballerosidad, que alguna vez lo llevó a escribir La copa de vino, en defensa de una mujer repudiada injustamente. Por eso, no ejerció la profesión de ingeniero de la que obtuvo el grado.

Un viaje por el Cauca lo llevó a interesarse en el folclor colombiano y, por esto, no solo compiló cantos de los bogas del Magdalena, sino que escribió otro de sus versos famosos, Bambuco, que resaltaba este ritmo popular colombiano.

De su adhesión al ejército que combatía al presidente José María Obando (1854) y de la victoria de su bando surgieron varias poesías. Sus años en Nueva York, a donde llegó como secretario de la Legación colombiana en 1855, marcaron su etapa más prolífica. Allí tuvo contacto con otros poetas de su tiempo, realizó numerosas traducciones -de poetas ingleses y franceses- y escribió La hora de tinieblas.

Cuando salió de su cargo, decidió quedarse en Estados Unidos, allí escribió para periódicos y revistas y por solicitud de la editorial Apleton escribió los Cuentos pintados. Esas fábulas -explica Espinosa- no fueron inventadas por él. Eran viejas historietas europeas que corrían de labio en labio y que le entregaron en prosa para que el tradujera al español en versos .

En 1872, Pombo regresó a Colombia, fue miembro de la Academia Colombiana de la Lengua. Apoyó pintores nacionales, trajo otros artistas para que dictaran clases, también se interesó por la música. En 1874 escribió otro de sus poemas famosos: Noche de diciembre.

El único libro que publicó en vida fue E 8 de diciembre, tributo católico a María, de sonetos religiosos. Otras de sus obras más celebres, escritos entre 1887 y 1890, fueron Siempre, Decíamos ayer y De noche. En 1905, fue coronado como el poeta nacional de Colombia en un histórico homenaje en el teatro Colón. Tras esto, se encerró en su casa hasta su muerte. Sus obras completas se compilaron después y abarcaron cuatro volúmenes.

Se destacó su poesía reflexiva y filosófica muy universal -concluye Espinosa-. Fue conocido en el ámbito de la lengua española tanto en vida como después de su muerte. El olvido comenzó hacia los años 60 porque no se volvieron a imprimir sus obras. Sus fábulas trascendieron quizás por su carácter didáctico y porque, al contrario de sus otras poesías, se siguieron publicando con regularidad .

HABRA FRANCACHELA... En la casa donde vivió el poeta funciona actualmente La Fundación Rafael Pombo, que lleva 17 años trabajando por el fomento de la lectura en los niños. La Fundación, ubicada en el barrio La Candelaria, en Bogotá, se sostiene de donaciones y ofrece no solo servicios de biblioteca, sino también talleres educativos y actividades culturales encaminadas a mantener vivo el legado de Rafael Pombo.

Tenemos convocatoria en la localidad de Los Mártires, Santa Fe y La Candelaria -explica su directora, Marta Royo-. Más allá de recuperar la historia, estamos buscando alianzas para ampliar nuestros programas de educación no formal a otras regiones del país .

La Fundación, que tradicionalmente se encarga del Pabellón Infantil en la Feria del Libro de Bogotá, recibe la visita de aproximadamente 130 mil niños al año. Con el fin de recaudar fondos, y de celebrar el aniversario número 170 del poeta, la Fundación organizó una fiesta, esta noche, en el restaurante Andrés Carne de Res. Los interesados pueden comprar bonos por 75 mil pesos en la sede, calle 10 No. 5-22. Teléfono: 2455213.

FOTO Rafael Pombo (1933 - 1912)

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
6 de noviembre de 2003
Autor
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