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INDIGENTES

Durante los últimos días hemos sido testigos de una serie de asesinatos de personas calificadas como indigentes, mendigos, adictos o simplemente laescoria de la sociedadi , para ser más exactos 25. Varios de ellos recorrían la ciudad con sus características indumentarias, manchadas por la pobreza y la miseria que a los ojos de la culta y egoísta sociedad tunjana , tenían el estigma de ser una plaga insoportable.

Durante los últimos días hemos sido testigos de una serie de asesinatos de personas calificadas como indigentes, mendigos, adictos o simplemente laescoria de la sociedadi , para ser más exactos 25. Varios de ellos recorrían la ciudad con sus características indumentarias, manchadas por la pobreza y la miseria que a los ojos de la culta y egoísta sociedad tunjana , tenían el estigma de ser una plaga insoportable.

Creo que como padre, hijo y a la vez líder de una comunidad cristiana, debo sentar mi más dura voz de protesta, puesto que estos seres humanos, abandonados y desprotegidos no tienen la culpa de la condición tan lamentable en que viven. Antes bien, el Gobierno y sus instituciones han quedado al margen de iniciar proyectos a favor de estas víctimas, simplemente con elaborar campañas y emitir propagandas publicitarias de radio y televisión, para promover el respeto y la solidaridad no conseguimos las soluciones de fondo para lograr resultados efectivos.

Para simplificar esta dura realidad, alguien desconocido y oculto tras las sombras de la noche quiere acabar de una vez por todas con estos habitantes de la calle.

Insisto que lo mejor que puede proponerse a nuestros dirigentes políticos en la administración pública es impulsar de manera urgente proyectos de resocialización y transformación de estos habitantes de la calle, ya que no son animales de selva. Y si bien es cierto que fuman, roban y hasta asustan con su presencia, no es menos su derecho a la existencia y protección, incluyendo el núcleo familiar donde residen.

Para los asesinos que apretaron un gatillo, solo resta decirles el proverbio bíblico que dice: Con la bala que mides seréis medido y venga de donde venga esta ordenanza mi posición es absoluta a favor de los derechos humanos y de la vida, para no tener que asistir a entierros y el temor de salir en horas nocturnas. A los familiares de estas víctimas mi profundo y sentido dolor porque los muertos se van y los vivos sufren esperando que estos hechos no se repitan en nuestra ciudad.

* Predicador evangélico.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
4 de abril de 2003
Autor
Por Oscar Moncayo.

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