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HISTORIA DE UN ASESINO CONFESO

Manuel Octavio Bermúdez Estrada, el hombre de 41 años que confesó haber violado y asesinado a 34 niños en el Valle del Cauca, ya había estado en prisión por abusar de un menor.

Manuel Octavio Bermúdez Estrada, el hombre de 41 años que confesó haber violado y asesinado a 34 niños en el Valle del Cauca, ya había estado en prisión por abusar de un menor.

Ocurrió en 1999. Dicen que la agresión tuvo lugar en el barrio Zamorano, de Palmira, donde vive su madre adoptiva. Lo cierto es que purgó dos años en la cárcel municipal de Bolívar (Cauca).

En abril de ese año apareció la víctima con la que se abrió el expediente al que Bermúdez acaba de ser vinculado. Se trataba de un niño con señales de abuso sexual y asfixia, cuyo cadáver fue abandonado en un cañaduzal.

Curiosamente, 6 meses después, Luis Alfredo Garavito confesó que había ultrajado y matado a 190 niños. La similitud de los dos casos y ciertas coincidencias de fechas hacen pensar a los investigadores en la posibilidad de que Bermúdez sea un imitador.

La tesis fue planteada por el psiquiatra de Medicina Legal Oscar Díaz, quien evalúa al nuevo confeso. Sin embargo, el especialista es enfático en que hay que esperar los resultados finales de su valoración.

Lo que sí se sabe con certeza es que Bermúdez nació en Trujillo (Valle) -donde le expidieron la cédula a Garavito-, en el seno de una familia campesina. Un año después, sus padres fueron asesinados por un grupo armado.

El cocinero de Palmira.

Anadelfa Estrada, una vendedora de fritanga, y su esposo, Mauricio Bermúdez, dedicado a la construcción, lo acogieron entonces en el barrio Zamorano, de Palmira. De Anadelfa aprendió a amar la cocina, y a los 19 años se ganó un lugar en un restaurante del centro de esa ciudad.

Allí conoció a María Nelly Gómez, una mesera. A ella le agradó su simpatía y, en especial, que no le importara que tuviera dos hijos. En menos de un mes, Bermúdez le propuso irse a vivir los 4. Hace 19 años.

Cuatro años después cuando nació Marcelo, el segundo hijo de esta unión -a quien Bermúdez no le dio su apellido-, don Mauricio, su padre adoptivo, murió por una trombosis.

Le afectó mucho -recuerda María Nelly-. No estaba muy contento y abandonó la casa por irse con una amiga de la mamá .

Su compañera lo siguió hasta Pereira, donde él administraba una residencia del centro, pero no pudo recuperarlo. Allí, Bermúdez vivió con otra mujer y tuvo dos hijos.

En 1992, María Nelly volvió a tener noticias de su primer amor: Bermúdez la contactó para decirle que quería vivir un tiempo con su hijo mayor. Finalmente, se lo llevó.

Pasaron 5 meses y tuvimos que ir con la Policía para que lo devolviera , dice José Silva, carretillero de Pradera y actual compañero de María.

Tres años después, Bermúdez era otra vez cocinero, en el barrio Las Delicias, en Palmira. Tenía como asistente a Daniela Rivas, de Buenaventura, quien en ese entonces tenía 17 años, era madre de una bebé y esperaba otra. Ninguna era de él. Nunca me pegó ni se portó mal con mis hijas , asegura Rivas.

Después de 2 años de convivencia, quedó embarazada. Esperaba un niño, que no recibió el apellido de su papá. Antes del parto, él se fue de la casa.

Su temporada en la cárcel y -sobre todo- su salida están rodeadas de misterio. Aun cuando la Fiscalía no da detalles sobre su excarcelación, se sabe que en el 2001 hubo una fuga de presos porque la guerrilla destruyó el penal, que finalmente fue cerrado.

Al salir de prisión, fue a Pradera a ver a sus hijos mayores. Estaba contento y por eso bebió unos tragos y se hizo tomar una foto sobre uno de los caballos del carretillero Silva.

Entre el 2002 y este año, Bermúdez vivió en inquilinatos de la calle 26 con carrera 25, en Las Delicias (Palmira). El 26 de junio pasado, Bermúdez se fue de la residencia donde estuvo 13 días, sin pagar la cuenta. En la primera semana de julio volvió a la casa de su ex compañera en Pradera, donde consiguió un empleo como vendedor de helados. Ese día desapareció Luis Carlos Galvis, de 12 años, la última de sus víctimas.

El viernes de la semana pasada fue detenido por el crimen del niño. Esa misma noche. El miércoles pasado, la Fiscalía lo cobijó con una medida de aseguramiento por 17 crímenes cometidos en Yotoco, Pradera y Palmira.

FOTO.

Manuel Octavio Bermúdez confesó ser un asesino múltiple.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
27 de julio de 2003
Autor
CAROLINA BOHORQUEZ Redactora de EL TIEMPO

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