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COLOMBIA ZONA ROJA PARA LOS LIBERALES

A Fernando León Zuluaga Tamayo, alcalde liberal de Puerto Berrío (Antioquia), la muerte le sorprendió la noche del 5 de enero de 1991, cuando un guerrillero del comando Guadalupe Salcedo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) le disparó por la espalda. Zuluaga se convirtió en la víctima número uno de la lista de 17 dirigentes liberales que han sido asesinatos durante los primeros 157 días de 1991 por grupos insurgentes, paramilitares, narcotraficantes y delincuentes comunes.

El desolador panorama que se presentó en los primeros cinco meses del año deja, hasta ahora, una estela de muerte en la que cayeron asesinados un ex ministro de Justicia, un representante suplente, trece concejales, dos alcaldes, tres diputados, tres ex alcaldes y cinco dirigentes.

Aún más, durante los últimos cinco años, las filas liberales han perdido a 285 de sus miembros principalmente en zonas rurales de Antioquia, Santander, Cundinamarca, Meta, Tolima, Cesar y Córdoba.

Esa cifra, revelada por el Centro de Investigaciones Criminológicas de la Policía (CIC), ha colocado el Partido Liberal en el segundo lugar de la estadística de crímenes políticos en Colombia. En el primero se encuentran los 346 dirigentes no incluye militantes rasos de la UP muertos en el mismo período.

Así las cosas, se ha presentado un grave fenómeno: el exilio. Dirigentes locales y regionales se han visto abocados a abandonar los lugares donde viven y donde tenían gran influencia política, junto con su partido.

En el Meta, a los dirigentes les ha tocado salir de Mesetas, Granada, El Castillo y otros municipios por la presión de la guerrilla , sostuvo recientemente el representante Jorge Ariel Infante Leal, durante un foro sobre violencia política realizado en EL TIEMPO.

El representante señaló que, en el caso particular del Meta, las FARC ejercen presión constante contra los dirigentes liberales por el interés político que representan esas regiones para la Unión Patriótica (UP).

Si ese panorama es crítico, las filas liberales padecen situaciones aún más difíciles en otras zonas del país, generadas en la mayoría de los casos por fuerzas de extrema izquierda y delincuentes comunes.

Antioquia, por ejemplo, presenta una grave situación en zonas como el eje bananero, en Urabá, por la gran influencia de grupos paramilitares, subversivos y narcotraficantes, según dijo el congresista Jaime Enríquez Gallo.

Algo similar ocurre en la capital del departamento, donde cada vez es más difícil hacer proselitismo político en los barrios populares, ante la presión de brigadas urbanas del ELN.

En la comuna de Medellín, es totalmente imposible hacer proselitismo porque nuestros dirigentes son amenazados o asesinados por grupos extremistas que lideran ex guerrilleros y subversivos del ELN , dijo Enríquez.

Pero, si bien los disparos provienen de los grupos insurgentes, la influencia de organizaciones de narcotraficantes en zonas rurales de Cauca y Valle contribuye con la cuota de violencia hacia el partido.

En Cali, así como en los municipios de Buga, Obando y Palmira, han caído asesinados tres dirigentes liberales este año; uno de ellos, el representante suplente Darío Aluma Domínguez.

Esas zonas (situadas en el norte del Valle y Cauca), afirmaron dirigentes políticos en el foro realizado en EL TIEMPO, son dominadas actualmente por capos del narcotráfico que tienen acaparado el poder político. Allí, existe una marcada influencia sobre los municipios donde han establecido sus centros de operaciones. Difamación y muerte En Córdoba, la situación de inseguridad contra los liberales se origina en la difamación de dirigentes a través de anónimos distribuidos por la guerrilla para justificar su muerte.

El caso más patético es el de los hermanos López Gómez, blanco en los últimos meses de amenazas de muerte para obligarlos a abandonar su acción política en el departamento.

Tratan de causar alarma. Sin que hayamos de renunciar a la política, la situación es muy grave. El EPL entregó las armas y acordó con las FARC entregarles el territorio bajo la premisa de que cuidaran de sus colaboradores , sostuvo el senador Edmundo López Gómez.

Ese sector del país también se ha convertido en zona roja para las filas liberales por el incremento en el número de secuestros de dirigentes. Solo este año, han sido registrados 18 secuestros de líderes rurales. Allí, también subsiste el boleteo y el robo de ganado como medio de financiación.

El otro aterrador panorama para el Partido Liberal ocurre en Santander, donde, según el representante Tiberio Villarreal Ramos, han sido asesinados en el último año 69 dirigentes veredales por miembros del ELN.

La persecusión política en esa zona muchas veces va acompañada de la activa participación de la delincuencia común y la violencia social. Zonas como Playón, Vélez, García Rovira y el Magdalena Medio santandereano son consideradas como territorio vedado para los liberales.

Allí también se registra un alto índice de migración de dirigentes hacia Venezuela y otros departamentos. Según Villarreal, los campos de Santander están quedando solos .

Es difícil salir a hacer proselitismo con la lengua y los otros con las armas. En esa situación, no hay condiciones para el ejercicio de la actividad política; uno no puede ir con los ojos abiertos al matadero , dijo el dirigente.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
9 de junio de 1991
Autor
MILLER RUBIO ORJUELA

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