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EJEMPLOS DE REFERENDO

El tema de la reforma política empieza a cansar al país. Se ha manejado sin grandeza. Improvisadamente. Más allá de los contenidos, la pequeña peleíta parece ser el plato de fondo de cada día.

El tema de la reforma política empieza a cansar al país. Se ha manejado sin grandeza. Improvisadamente. Más allá de los contenidos, la pequeña peleíta parece ser el plato de fondo de cada día.

La opinión pública no sabe a ciencia cierta, a estas alturas, si lo que se le están proponiendo es una buena o una mala reforma política. Constantemente se dan marchas y contramarchas. Pero todos los días se entera con puntualidad a quien agravió la víspera el Ministro Londoño, y en qué consistió su rectificación del día siguiente. Como alguien dijo con agudeza: lo mejor del Ministro del Interior son sus rectificaciones .

A pesar de esta desafortunada evolución, quizás no sobra echar una mirada sobre cómo se practica el referendo en otras latitudes. Tal vez ello pueda servir para que el debate en Colombia vuelva a tomar algo de altura y de perspectiva.

El referendo es una práctica de democracia directa bastante común en las democracias modernas. Sobre todo en las europeas.

Pero estos referendos tienen siempre una regla de oro: a la ciudadanía no se le atiborra con un sartal de preguntas. Se hacen referendos más o menos frecuentes, pero casi siempre de una sola pregunta. Nunca de diecinueve preguntas como está diseñado el nuestro.

Y la razón es simple: es en torno a referendos de una sola pregunta (que suelen girar alrededor de cuestiones altamente conflictivas que dividen a la sociedad en un momento dado) que se puede organizar un debate amplio y de altura. Y es lo que permita alcanzar el objetivo de todo referendo, a saber, que sea el pueblo el que decida.

Por ejemplo: Italia es uno de los campeones europeos en materia de referendos. Desde el año 1994 ha realizado 51 referendos. Pero todos ellos han versado sobre asuntos concretos. Próximamente se realizará uno sobre un asunto especialmente específico. Se le preguntará a la gente si quiere o no que las normas sobre flexibilidad laboral cobijen a las pequeñas empresas de menos de 15 trabajadores, de la misma manera que ya cubren a las medianas y grandes empresas.

En el Reino Unido, en este momento, se está adelantando el debate sobre cuando deberá preguntársele al pueblo británico si quiere entrar o no al Euro, y por lo tanto abandonar la libra esterlina.

En los diez países que van a entrar próximamente a la Unión Europea se están realizando referendos sobre este tema específico. El primero ya tuvo lugar en Malta. A la gente se le pregunta algo muy concreto.

Por supuesto debatible pues de eso se trata, pero de fácil comprensión: quiere usted o no, que nuestro país entre a hacer parte de la Unión Europea?.

Hace poco se le consultó a los ciudadanos de Gibraltar si querían seguir cobijados exclusivamente por la soberanía del Reino Unido, o si querían compartirla con España. Por una aplastante mayoría respondieron que querían seguir con la corona británica.

El referendo, en síntesis, es un mecanismo bueno si se utiliza para que la ciudadanía zanje asuntos concretos, de gran trascendencia, pero de clara comprensión.

Pero es un instrumento inadecuado e impracticado en el mundo si se le utiliza para modificar decenas de artículos constitucionales, en complicadísimas redacciones que muy pocos van a estudiar con cuidado como sucederá con el nuestro.

No porque la gente sea indiferente al atraso político en que se encuentra el país. Sino porque percibe inteligentemente que para eso no son los referendos.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Opinión
Fecha de publicación
14 de mayo de 2003
Autor
Juan Camilo Restrepo / Ex ministro de Hacienda

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