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EL HUMOR DE SANTANDER

Así como las hormigas culonas y los bocadillos, también las coplas, los moños y las retahílas son manifestaciones culturales ancestralmente arraigadas en la historia santandereana. Mediante la fórmula de la burla, la ironía y la sátira, el humor se ha abierto un espacio privilegiado en plazas y escenarios de pueblos y ciudades del departamento.

Así como las hormigas culonas y los bocadillos, también las coplas, los moños y las retahílas son manifestaciones culturales ancestralmente arraigadas en la historia santandereana. Mediante la fórmula de la burla, la ironía y la sátira, el humor se ha abierto un espacio privilegiado en plazas y escenarios de pueblos y ciudades del departamento.

Pero, Cuánto queda de la esencia santandereana en los chistes que los humoristas actuales cuentan ante sus auditorios o en sus espacios de radio y televisión? Es la representación caricaturizada de los santandereanos bruscos, malgeniados y peleones, el reflejo de una realidad innegable, o es simplemente la consecuencia de fórmulas artísticas equivalentes a las usadas en otras partes del país?.

De la mano de la música tradicional, el humor ingenioso es hoy parte del carácter colectivo santandereano. A los acordes de tiples y requintos suelen sumarse las voces de los campesinos que, entre canción y canción, echan puyas a sus opositores, al hacer mofa de aspectos graciosos de su físico o de su personalidad. El moño, especie de duelo entre dos copleros que se alternan en mutuo desafío, y la plancha , narración ficticia y exagerada atribuida a un personaje real a quien se le endilgan toda clase de desgracias, son parte importante del cancionero tradicional.

Con todo, la principal exponente del humor popular sigue siendo la copla, de la que Guillermo Laguna, un folclorista tolimense que se confiesa hijo adoptivo de Santander , asegura que está firmemente anclada en la tradición oral que popularizó a los mitos y las leyendas. Laguna dice: En el campesino santandereano, para cualquier situación, brota a flor de labios la copla. Nuestro campesino es alegre, es jocoso. Si uno va a la provincia de García Rovira, empiezan: Ole, mano, no sea pingo y con todo hablan así, con el argot, con los gestos.

Sin embargo, poco de ese humor autóctono ha logrado proyectarse en las escalas nacionales. Alfonso Lizarazo, cuyo nombre está asociado a la principal vitrina de los humoristas colombianos el programa Sábados Felices, del que fue director durante 26 años- afirma que los valores culturales más tradicionales se han visto desplazados por un inevitable proceso de globalización.

Lo que pasa es que el humor se universalizó y hoy los apuntes que se le ocurren a un santandereano se le pueden ocurrir a un antioqueño o incluso a un argentino o español. A pesar de eso, el humor santandereano sigue teniendo un rostro bastante campechano. Gente como los Hermanos Monroy lo ha dibujado muy bien. De pronto el humor de un Humberto Martínez Salcedo o el de un Heriberto Sandoval son más universales y en ese sentido, menos típicos .

En su trabajo, los Monroy acuden con frecuencia a las coplas y a los versos. Aunque algunos de ellos están radicados en Bogotá y los Estados Unidos, afirman seguir fieles a su ancestro sangileño.

Al respecto, Wilson Monroy, el menor del clan, sostiene: En nuestro trabajo siempre estará presente San Gil. Allá aprendimos las primeras letras, allá aprendimos las segundas letras y la primera inyección nos la pusieron en el rabo . Con la misma irreverencia sostiene: Más allá de la música, al humor santandereano lo caracteriza la jerga. Nosotros usamos muchos términos propios: el hijuepuerca , el carajo , el dígame , el ústele, no sea pingo.

Malgeniados y peleones?.

En épocas recientes, gracias al poder de difusión de los medios masivos de comunicación, los humoristas santandereanos han alcanzado un alto grado de reconocimiento en el ámbito nacional. La voz rasposa del maestro Salustiano Tapias, interpretado por el ya fallecido Humberto Martínez Salcedo, colonizó las pantallas de los televisores y abrió camino para las parodias musicales de los Hermanos Monroy y el récord mundial de chistes de José Ordóñez.

De la imaginación de los nuevos humoristas nacieron personajes marcados por claras características regionales; casi todas ellas orientadas hacia la fama de malhumorado, pendenciero y buscapleitos de la que goza el santandereano en el ámbito nacional.

Wilson Monroy comenta: De por sí el santandereano tiene fama de malgeniado y el humor se aprovecha de esa situación . Como la suya, son muchas las voces que se levantan para acoger la teoría explicada por el filósofo francés André Comte-Sponville, quien definió alguna vez el humor como la capacidad del ser humano de burlarse de sí mismo.

Así lo hace José Ordóñez, el realizador del programa Ordóñese de la Risa, que actualmente se emite en Canadá, y quien posee un récord mundial por contar chistes durante 72 horas, sin repetir y sin parar. El creador de Mésmer, un hincha del Atlético Bucaramanga capaz de moler a golpes a quien ofenda el honor de su equipo, dice que no debe olvidarse que ese tipo de representación, al final, es solo un chiste.

Los humoristas no se ponen a ver si es verdad, no les interesa, que si el paisa es mentiroso, el pastuso es bobo, el huilense es perezoso o el santandereano es peleón. Uno se agarra de los íconos de cada región y los lleva al extremo. Pero eso es bueno. El humorista chileno Lucho Navarro decía que un pueblo que se ríe de sus desgracias es un pueblo que ha empezado a solucionarlas. La gente ha madurado y el humor le ha ayudado a amar más sus valores. Ese es el papel del humor , comenta Ordóñez.

El humorista dice que, en todo caso, no deben desconocerse las características culturales: No hay porque negar que usamos a menudo el doble sentido y hasta algo de morbosidad. Yo, por ejemplo, trabajo mucho con el ridículo y el santandereano tiene eso: El santandereano es montador, pone apodos, si hay alguien que se la deje montar, el santandereano se la monta, sin lugar a dudas .

Pero Alfonso Lizarazo no concuerda: Yo no creo que esa sea la identidad santandereana: ser brusco y patán. Eso es algo que históricamente se nos ha tratado de imponer, pero el humor santandereano realmente es el de la mamadera de gallo .

Al respecto, el narrador oral y empresario Francisco Centeno, añade que se ha convertido en un estereotipo para los humoristas utilizar al santandereano o a la santandereana como fórmula cómica. Esa forma de ser, de hablar, tan fuerte, nos ha dado fama de atravesados y peleones. Pero también nos ha dado a conocer como gente echada pay como se dice ahora, pai las que sea. Yo pienso que es como verse en un espejo, no necesariamente es quienes somos, sino cómo nos miran los demás y es bueno saber cómo nos ven .

Ni tan bravos, ni tan bobos.

Luego de más de 20 años como cuentachistes, Heriberto Sandoval, natural de San Andrés (Santander) está radicado en Bogotá y es el director del taller Creativo de Sábados Felices. De su imaginación han nacido personajes como el noble Pacífico Cabrera, quien con su cabra Colombianita, recorre las oficinas públicas buscando herramientas para la paz.

Sandoval dice que, sin importar los cambios, al humor santandereano se le reconoce por estar basado en la retahíla. Hablar rápido, asegura, se ha vuelto norma. Debe saberlo, pues posee el récord Guiness como el cuentachistes más veloz, al haber recitado de memoria 427 chistes en una hora.

Si bien nadie sabe la procedencia del tranquilo Pacífico Cabrera, sí está clara la del secretario de un juzgado en la secciónTramitomaníai . Cada sábado, un pobre campesino llamado Malario Malásquez sufría la ineficiencia de un malgeniado funcionario que, por cosas del libreto, le hablaba con un fuerte acento santandereano.

Sandoval dice: Yo el estereotipo lo veo más como una posibilidad de caracterización; en todo el país dicen que somos de mal genio, pero yo les digo que confunden el empuje con el mal temperamento .

Pero otro de los personajes del humor santandereano no necesita del mal genio para hacerse notar. En Bucaramanga, en un espacio dominical del canal regional de televisión, el abogado Mario Humberto Barajas ha llevado a las pantallas a Emilio Trespeñas, un campesino de El Cerrito (Santander), pensionado del Ministerio de Obras Públicas, que entrevista a personajes de la vida social y política de la ciudad en una sección denominada Jarte aguapanela .

Con un tono suave, que parece venir de una persona muy tímida, Emilio Trespeñas lanza agudos comentarios para picarle la lengua a sus entrevistados. Su creador asegura: El santandereano es directo, pero como todo mundo sabe que lo es, de pronto a él se le permite decir cosas que en otra persona podrían ser hirientes, pero que con la majadería que aquí les ponemos son bien recibidas .

Según Barajas, si algo distingue al humor santandereano es la sátira. Es un humor muy mordaz. Es quizás una manera de rebeldía, de levantar la voz en contra de las cosas que no deberían ser así y eso es tradicionalmente santandereano desde los Comuneros .

Y aunque la fama de su personaje no se la ha ganado por ser malgeniado, Barajas dice que es innegable que el temperamento fuerte es propio de los nativos de las tierras de Santander. Yo creo que esa, infortunadamente, es una gran realidad. Uno mismo, va manejando y si alguien se le atraviesa uno lo insulta, usted no deja pasar al otro. Por qué?, pues porque no!. Pero creo que es sano que la medida en que uno se ríe de sus defectos, porque así empieza a reconocerlos. Lo terrible sería que nos emberracáramos porque nos maman gallo de que somos eso: berracos .

Fotos.

- EL CARACTER PELEON Y MONTADOR del hincha búcaro de José Ordóñez contrasta con el apacible Emilio Trespeñas, encarnado por el abogado Mario Barajas.

Christian Plazas Rueda.

- LUEGO DE 28 AÑOS de carrera, los hermanos Carlos, Rafael, Jorge y Wilson Monroy siguen siendo exponentes de un tipo de humor costumbrista con fuertes componentes musicales.

ARCHIVO/EL TIEMPO.

- HERIBERTO SANDOVAL, quien encarna a Pacífico Cabrera, comenzó como cuentachistes y pasó al elenco de Sábados Felices.

CORTESIA/PRENSA CANAL CARACOL

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
4 de mayo de 2003
Autor
WILSON FERNANDO VEGA. Corresponsal de EL TIEMPO

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