Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

EL RATÓN ECHEVERRI

Gilberto fue el resultado de un alboroto de amor senil de José María Echeverri y María Mejía.

Gilberto fue el resultado de un alboroto de amor senil de José María Echeverri y María Mejía.

Su madre tenía ya 12 hijos y 48 años cuando quedó embarazada de él. Todos estaban tan confundidos, que pensaron que era un tumor y la llevaron al médico, quien les dijo que no se preocuparan, pues lo que venía era un nuevo miembro de la familia.

El 31 de julio de 1936 nació Gilberto, en Rionegro (Antioquia), un pueblo liberal donde don José había levantado a sus hijos, en una casa con pesebrera y vacas.

Sus hermanos pensaron que iba a ser el hijo bobo de la familia, por la edad de su mamá, pero pronto se dieron cuenta de lo contrario.

En cuarto de bachillerato, logró entrar a la Armada Nacional, pero lo echaron a los 15 días porque el médico dijo que tenía un soplo sistólico. Sin embargo, demostró que estaba sano dedicándose al atletismo.

Siempre los marcaron las palabras que su padre le dijo antes de morir: Quiera mucho a su mamá, la patria por encima de todo, no case peleas que vaya a perder, piense mal que pensando mal acertará, no lastime a sus amigos porque se volverán sus peores enemigos y no vaya a ser marico .

En quinto de bachillerato estuvo a punto de irse de jesuita, pero finalmente optó por la ingeniería, que estudió en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, en la misma clase de Juan Gómez Martínez, ex gobernador de Antioquia; William Jaramillo y Augusto López Valencia, que fue presidente del grupo Bavaria.

Como estudiante universitario hizo la primera huelga de la Bolivariana, porque el gobierno no le daba plata a la Universidad de Antioquia. Luego, lo llamó el rector para preguntarle cuándo iba a armar una huelga para conseguir plata para la Bolivariana.

Fue profesor de ingeniería eléctrica y gerente de su propia firma de consultoría entre 1959 y 1967. Y se casó en 1962 con Marta Inés Pérez, la hermana de un amigo del colegio, con quien tuvo tres hijos.

Ingresó a la política en 1975, cuando el presidente Alfonso López Michelsen, de quien había sido jefe de debate en Antioquia, lo nombró dos años como embajador en Ecuador y luego como director Nacional del Sena.

Luego, el presidente Julio César Turbay Ayala lo nombró ministro de Desarrollo, cargo que ejerció durante dos años y donde se convirtió en el ratón Echeverri, gracias un chiste.

Un día se le ocurrió decir que de tantos problemas y llamadas lo tenían como a un ratón enjauladoi y apareció al día siguiente en una caricatura de EL TIEMPO. Desde entonces, le llovieron ratones en su vida. Le dieron más de 350 muñecos de ratones, que iban desde felpa hasta de oro.

Luego de este cargo se retiró de la política hasta 1990, cuando fue gobernador de Antioquia y le tocó lidiar con la época del narcoterrorismo y la entrega de Pablo Escobar. Y en 1992 fue Consejero Presidencial de Asuntos Sociales y Reinserción, en donde gestionó el regreso a la vida civil de Epl y parte del M-19.

Después de esta experiencia gerenció Occel, una de las la primera empresas de celulares del país, y dirigió Pro Antioquia.

Y cuando intentaba dedicarse a descansar en su casa, escribir un libro y tomarse unos aguardienticos, en 1997, aceptó ser Ministro de Defensa, durante el gobierno de Ernesto Samper, durante su último año de mandato.

En el 2000 aceptó un nuevo reto. El gobernador Guillermo Gaviria lo llamó para que lo secundara en la solución a los problemas de la violencia de Antioquia y fuera asesor de paz del departamento. El aceptó a sabiendas de que no era un cargo que le fuera a aportar más lustre a su carrera llena de pergaminos.

A lado de Gaviria, fue secuestrado Echeverri. Desde su cautiverio le dejó su legado en una carta a su familia: "Mi modo de ser, pensar y actuar durante toda mi vida me ha llevado a fracasar en algunos planes y proyectos, pero ninguno de ellos fue producto del temor, el miedo o debilidad de carácter, especialmente como en este caso, cuando he tenido razones sociales, de humanidad y de justicia para emprenderlos...".

*Basado en un perfil de la revista Credencial, escrito en 1997 por Manuel Botero.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
6 de mayo de 2003
Autor
NULLVALUE

Publicidad

Paute aqu�