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EL HOMBRE QUE MATÓ A 140 NIÑOS

Disfrazado de monje, a veces de mendigo o de discapacitado, también de vendedor ambulante y de representante de organizaciones que protegían ancianos y educaban a menores, Luis Alfredo Garavito Cubillos engañaba a sus víctimas, siempre menores entre los 8 y los 16 años, que terminaban muertos luego de ser violados.

El pasado jueves, Garavito confesó a la Fiscalía ser el responsable del crimen de 140 menores que fueron asesinados entre 1992 y el presente año, en once departamentos de Colombia.

El hombre, de 42 años, no tuvo más remedio que confirmar las pruebas que el fiscal que lo interrogó iba sacando del expediente.

Inicialmente, Garavito se sorprendió cuando el funcionario judicial lo llamó por su verdadero nombre, ya que había sido capturado el 22 de abril pasado y se identificó como Bonifacio Morera Lizcano.

El sospechoso se fue derrumbando a medida que el fiscal sacaba del expediente registros de hoteles, fotocopias de tiquetes de buses, telegramas y testimonios que lo comprometían con la desaparición y muerte de menores en 33 ciudades de Colombia.

Garavito miraba atónito como el funcionario le mostraba, además, pruebas sobre su permanencia en Santo Domingo y Choné, municipios de Ecuador, donde se sospecha que también ocurrieron hechos similares.

Al verse descubierto, no tuvo más remedio que contarle a la Fiscalía que no solo estaba comprometido con los 116 crímenes de que tenía prueba el organismo investigador. Además, reveló que la cifra de asesinatos, según recordaba, era de 140.

El computador La secretaria del fiscal no perdía detalle de la confesión y escribía febrilmente en su computador cada palabra que salía de los labios de Garavito.

Garavito Cubillos, había sido capturado en Villavicencio bajo cargos de acceso carnal violento, también era conocido como El Loco , Tribilín , Conflicto y El Cura .

Sin titubear y con sangre fría relató que para cometer sus crímenes engañaba a los menores. Primero, explicó, se ganaba su confianza mediante regalos como cuadernos, dinero, bebidas y dulces.

Luego, los invitaba a caminar por lugares despoblados y al primer descuido los atacaba. Por lo regular, los amarraba y los violaba.

Para no dejar huella de su delito, Garavito asesinaba a los menores con arma blanca, generalmente un cuchillo, y posteriormente los sepultaba en cualquier potrero.

Este relato permitió a la Fiscalía corroborar que sus análisis sobre el misterio de las fosas con restos de menores halladas desde 1992 en Risaralda, Valle del Cauca, Quindío, Caldas, Cundinamarca, Caquetá, Antioquia y otros departamentos, iban por buen camino.

La historia La investigación que permitió a la Fiscalía vincular a Garavito con estas muertes comenzó con el descubrimiento de 36 cuerpos de niños en el perímetro urbano de Pereira (ver nota anexa).

Durante las pesquisas de un grupo especial de agentes del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, y con base en cruce de información de todos los departamentos, se obtuvieron pistas sobre la similitud de los asesinatos.

Los agentes elaboraron un álbum de fotografías de 25 sospechosos. Tres de ellos habían estado en lugares cercanos a los homicidios.

De esta manera, la Fiscalía llegó hasta Garavito quien era requerido por la muerte de un menor, ocurrida el 13 de junio de 1996 en Tunja (Boyacá).

Ahora, Garavito se encuentra recluido en una cárcel en la capital del Meta. Según las investigaciones, cuando pequeño sufrió maltratos de sus padres y presenta un cuadro sicológico complejo que ha obligado a someterlo a tratamientos.

Ayer, en rueda de prensa en Bogotá, el fiscal general de la Nación, Alfonso Gómez Méndez, confirmó que Garavito había confesado la autoría de los asesinatos y aseguró que las autoridades investigan la desaparición de otros menores (ver nota anexa).

Gómez confirmó que Garavito se encuentra privado de la libertad en Villavicencio (Meta), puesto que allí tiene en su contra una resolución de acusación y debe responder a otro llamamiento a juicio en Tunja (Boyacá). También, se le investiga por tentativa de secuestro de varios menores .

*** Lo que sucedió en Pereira El 7 de noviembre del año pasado, un joven cabalgaba en un potrero del barrio Nacederos, cerca al aeropuerto Matecaña de Pereira. De repente, encontró una fosa con gran cantidad de huesos humanos pequeños.

Se trataba de los restos de 13 niños, entre los 8 y 14 años que, al parecer, habían sido asesinados. Una semana después, la Fiscalía llegó hasta un terreno cubierto de maleza en el primer kilómetro de la vía que conduce a Marsella, en un abismo de 500 metros. Allí, encontraron otros 12 cuerpos y 9 cráneos. Todos de niños.

Los esqueletos tenían vestigios de piel, algunos retazos de ropa y algunos conservaban en la base del cuello una cabuya atada.

Estas dos fosas dispararon las alarmas de la Fiscalía, que empezó a atar cabos con otro hallazgo ocurrido a comienzos de 1998 y que se había tomado como un hecho aislado.

En enero de 1998, las autoridades habían encontrado los cráneos de cuatro menores en inmediaciones de la Villa Olímpica, en el mismo sector del barrio Nacederos.

En total, la Fiscalía halló ese mismo año 27 esqueletos, todos de menores. Los investigadores unieron los hallazgos con otros detectados en los últimos cinco años en Risaralda. El saldo final en ese lapso fue de nueve fosas comunes con 42 esqueletos.

Las versión inicial de las autoridades era que los crímenes habían sido perpetrados por un pervertido sexual, pero no descartaron la realización de ritos satánicos, pues muchos fueron degollados. Sin embargo, no había pistas que lo demostraran.

Esta falta de resultados iniciales provocó, incluso, la caída de la directora regional del CTI, Zair Adalgiza Casas.

La Fiscalía, entonces, ató cabos y se la jugó con otra estrategia: adjuntó al proceso las investigaciones por hallazgos similares en el Valle del Cauca, Armenia, Buga, Cali y otras ciudades.

A partir de ese momento, las autoridades encontraron que existía una cadena de fosas con restos de menores de edad, cuyos crímenes parecían tener un hilo conductor.

Entre febrero y noviembre de 1994, en Tuluá, centro del Valle, siete niños, entre 8 y 13 años, fueron hallados muertos entre los cañaduzales. Otros cinco cadáveres fueron encontrados en Zarzal.

El mismo año, fosas similares fueron halladas en 10 sitios del país, con mínimo 55 menores muertos.

Entre tanto, la noticia de las osamentas conmovió a los habitantes del Eje Cafetero y del país. El 27 de noviembre de 1998, los niños de Pereira marcharon con velas encendidas por las principales calles de la ciudad para pedir que no los siguieran matando.

Pero el drama de los niños se trasladó a las madres. El misterio por buscar la identidad de los restos de los menores llevó a la Fiscalía una procesión de mujeres, cuyos hijos desaparecieron. Las madres intentaban reconocer a sus hijos.

Inicialmente, las autoridades enfrentaron un grave problema que les impidió reconocer con celeridad a las víctimas: de manera insólita, luego de armar uno a uno los esqueletos encontrados en las fosas, en cada una de ellas sobraban cuerpos y faltaban cráneos.

Para facilitar la identificación, los técnicos del CTI, antropólogos, odontólogos y médicos forenses trabajaron en la reconstrucción de los rostros de los menores a partir de los cráneos hallados.

También, la Fiscalía practicó pruebas de ADN a los familiares de los desaparecidos para compararlas con los restos encontrados y establecer las identidades. Gracias a esta prueba, las autoridades identificaron al primer menor Helio Fabio Moreno Morales.

Contra todas las probabilidades, las investigaciones de la Fiscalía comenzaron a dar resultados y el hecho empezó a esclarecerse.

El 16 de noviembre de 1998, las autoridades capturaron a Pedro Pablo Ramírez García, conocido como Pedro Pechuga y que confesó ser el autor de al menos cinco crímenes. Luego, el pasado 2 de enero, la Fiscalía le dictó medida de aseguramiento.

*** Principales homicidas en serie Aunque algunas veces es difícil determinar la cantidad de muertes de las cuales fueron responsables de ahí que sea dado un número aproximado en algunos casos, los mayores asesinos en serie que han existido son los siguientes.

Pedro Alonso López Originario de Colombia, y conocido como El Monstruo de los Andes, ha sido el más grande asesino en serie que ha existido.

Entre finales de los años setenta y comienzos de los ochenta mató a más de 300 personas en Perú, Ecuador y Colombia. En su mayoría fueron mujeres.

Henry Lee Lucas y Ottis Toole A raíz de la forma como torturaban a sus víctimas, fueron llamados el Rey Sádico y El Generalísimo del dolor.

Los datos hablan por si solos: una vez capturados, confesaron más de 600 crímenes. Sin embargo, solo se les pudo comprobar un poco más de 200 muertes.

Herman Webster Mudgett Cuando aún era estudiante de medicina, comenzó robándose cuerpos de la Universidad de Michigan, para utilizarlos en fraudes a compañías de seguros.

Con el dinero conseguido, inauguró, en 1893, un hotel en Chicago, en donde comenzó a asesinar a sus huéspedes. El primer asesino en serie de la historia de Estados Unidos fue capturado tres años y más de 200 muertos después.

Veerappan Originario de India, comenzó sus actividades en 1986, cuando mató a cinco policías. En 1993, asesinó 21 oficiales más.

Seguiría asesinando, en su mayoría policías, hasta agosto de 1997 cuando se entregó a las autoridades. Llegó a matar a más de 100 personas.

Hu Wanlin Doctor empírico, quien practicaba el tradicional arte medico de qigong, basado en tratamiento hierbas medicinales. Sin embargo, el doctor incluyó letales dosis de sulfato de sodio en sus recetas.

Al menos 146 personas murieron en el tratamiento, que Hu les aplicaba.

Delfina y María de Jesús González Estas dos hermanas comenzaron sus asesinatos en su natal Guanajuato, México. Su forma de operación consistía en reclutar prostitutas a través de los anuncios clasificados de periódicos.

De esta forma llegaron a matar a 91 personas.

Bruno Ludke Empleado de una lavandería, este alemán asesinó al menos a 80 mujeres, entre 1928 y 1943.

Una vez capturado por los nazis, fue enviado a un campo de concentración en Viena, donde fue utilizado como conejillo de Indias en experimentos médicos.

Michael Swango Las autoridades sospechan que este sujeto asesinó a 60 pacientes bajo su cuidado, mientras fue doctor en Ohio, Massachusetts, Virginia, Dakota del Sur, Nueva York y Zimbabwe.

El Angel de la muerte fue capturado en 1997, más de quince años después de iniciar sus actividades.

Andrei Chikatilo Conocido como el Hannibal Lecter soviético , este personaje asesinó al menos a 52 personas.

La mayoría de sus víctimas fueron niños, a quienes arrojaba a la salida de estaciones de bus o tren, después de mutilarlos. Las autoridades creen que lo hacía para satisfacer conductas caníbales.

Fotos: La transformación de Luis Alfredo Garavito Cubillos. De inofensivo ciudadano se convirtió en el monstruo de Pereira . Estas fotos las encontró la Fiscalía siguiendo el rastro del asesino.

*** N de la R.

Si usted sabe algún dato sobre Luis Alfredo Garavito Cubillos llame hoy a este diario al teléfono 2940273 en Bogotá o al 9800911300 Sección Judicial.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
30 de octubre de 1999
Autor
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