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A LA TIERRA DEL OLVIDO

Una de las grandes canteras del fútbol colombiano, Santa Marta, se quedó sin el torneo de la Primera A. Unión se va a la tierra del olvido, como diría Carlos Vives, su hincha más famoso.

Suena triste, pero es la verdad. El miércoles, hacia las 10:20 de la noche, el pitazo final de Wílmer Barahona en el estadio Palogrande interrumpió una historia de 49 años de fútbol profesional del Magdalena.

El descenso del Unión tiene además otro fondo: es el primer equipo campeón colombiano que se va a la B.

Esa historia se inició en 1950. El Hungarian, un equipo húngaro que andaba de gira por Colombia, se desintegró. Dos dirigentes samarios, José Eduardo Gnecco Correa y Eduardo Dávila Riascos, aprovecharon el grupo de jugadores libres y formaron el Deportivo Samarios.

Los nombres de sus integrantes eran enredadísimos: Rakoczi, Furezi, Magyar, Marik, Gerzeli, Zsengeller, Danko, Torok y Hrotko. Todos húngaros. Con todo y eso, son nombres seguramente más recordados que los del equipo que el miércoles se fue a la B. El único colombiano era Carlos Arango Medina, que estuvo en la Selección en las eliminatorias para Suecia-58.

Al año siguiente, Samarios entra a jugar el torneo de la Dimayor. Aparte de los húngaros, estaban los italianos Bruno Gerselli, Alejandro Adams y Bruno Contín, el rumano Alejandro Negrescu, el yugoslavo Milos Dragolovic (quien el año pasado fue el traductor del técnico Slobodan Zecevich en sus primeros días en Santa Fe) y los colombianos Alipio Ortiz, Rubén Arango, Víctor Lanao, Rubén Rocha y Orlando Granados. No tuvo gran figuración: era la época del gran Millonarios de El Dorado.

Unión, campeón Dos años después de su primer torneo, Samarios cambia su nombre por el de Unión Magdalena. Fueron 16 torneos navegando los bajos fondos de la tabla. Su mejor actuación fue en el 57, cuando terminó sexto. Nada para destacar.

El torneo del 68 fue el primero en que el campeonato se dividió en dos: Apertura y Finalización. Unión sorprendió a todo el mundo cuando quedó primero en el Apertura, por encima del Cali, que era el campeón; del Millonarios de Ferrero, Areán, Nené Fernández y Cuca Aceros; del Junior de los brasileños, encabezado por Dida, un jugador que empezó como titular del Mundial del 58 y perdió el puesto nada menos que con Pelé... David le ganaba a Goliath.

Era una nómina humilde: Zayas, Pablo Huguett, Aurelio Palacios, Pedro Vásquez, Obdulio Torres, Eugenio Samaniego (padre del actual zaguero central del equipo), Manuel Manjarrés, José Quiñónez, Pipico, Alfredo Arango, Líder Toledo, Odacyr, José del Carmen Arango, Jaime Deluque, Raúl Peñaranda, Ramón Rodríguez y Marcos García.

En el segundo torneo, el equipo se relajó y quedó décimo. El paraguayo Vicente Sánchez, técnico en el primer semestre, se fue. Antonio Julio de la Hoz tomó el equipo. Tenía al frente una final con el Deportivo Cali, que ganó ampliamente el Finalización.

La cita era el 12 de diciembre en el estadio Pascual Guerrero. Sorpresa: un zapatazo de Aurelio Palacios le dio el triunfo 1-0 al Magdalena. En Santa Marta, después de perder 2-0 en el primer tiempo, los samarios empataron el juego. Eran campeones. Así apareció la única estrella que alumbra el escudo rojo y azul.

Pero como suele suceder con los equipos chicos, el título fue apenas un hito aislado. Volvieron las malas campañas. El título se fue a la tierra del olvido. Apenas en 1979 se volvió a meter en una pelea.

También era un equipo con pocas aspiraciones: Miguel Angel Gasparoni, Oswaldo Redondo, Gabriel Berdugo, Omar Alfredo Galván, Alberto Chocó González y Didí Valderrama eran algunos de sus integrantes.

En la última fecha de ese cuadrangular final, Unión jugaba en Cali contra el América. Si ganaba, era campeón. Pero perdió 2-0, y América obtuvo su primera estrella. Para colmo de males, Santa Fe le ganó al Junior en Barranquilla y sacó al Magdalena de la Copa Libertadores.

Unión volvió a desaparecer de los primeros lugares. En el 89, dirigido por Jorge Luis Pinto, hacía una buena campaña, pero la cancelación del campeonato acabó con las ilusiones. En la década del 90 apenas se metió a una final, la del 95/96, cuando casi deja por fuera al Deportivo Cali.

Pero el Unión, como muchos equipos, dependía de un mecenas. Y cuando el mecenas se fue, el equipo comenzó a rodar escalones abajo. En el torneo 96/97 se quedó por fuera en el último minuto con un gol de Iber Velasco, de Millonarios.

Los tres torneos siguientes sentenciaron su descenso. En el Adecuación 97 quedó décimo. En el 98, penúltimo. Este año está en la cola. Comenzaron a pasar técnicos: Arturo Atencio, Freddy Amazo, Miguel Augusto Prince, Barrabás Gómez...

Así se fundió el Unión, que comenzará el 2000 en la Primera B. Por ahora, los samarios se van a la tierra del olvido... De allá tendrán que volver, tarde o temprano.

La última tabla Unión Magdalena se aferra ahora a su última tabla de salvación para quedarse en la Primera A.

El equipo samario demandó el juego que empató 1-1 contra el América el domingo pasado. La razón, la inclusión en la nómina del defensor central Alberto Pérez, quien fue inscrito como aficionado a prueba. Pérez debutó ese día con la camiseta roja.

El Unión argumenta que Pérez no puede ser aficionado, pues jugó más de 50 partidos como profesional. El tribunal disciplinario de la Dimayor admitió la demanda.

La defensa del América se basa en que Pérez no jugó durante más de seis meses, y las normas de Fifa permiten inscribirlo como jugador aficionado.

El último partido de Pérez fue el 18 de noviembre de 1998, jugando precisamente para el Unión Magdalena, en un partido en que los samarios derrotaron 4-0 al Deportivo Cali en la última fecha de la Copa Mustang II. Pérez llegó al América con el pase en su poder.

El próximo miércoles, en la reunión de la Comisión Disciplinaria, se escribirá el segundo capítulo de esta novela, la última tabla de salvación del Unión.

Por ahora, el equipo de Gabriel Jaime Gómez está eliminado. Si gana sus tres partidos y el Huila gana los tres, el promedio samario sería de 1,125, mientras que el de los huilenses sería de 1,138.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Deportes
Fecha de publicación
5 de noviembre de 1999
Autor
JOSE ORLANDO ASCENCIO Redactor de EL TIEMPO

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