HUMANOS CON EL MÉDICO ADENTRO

HUMANOS CON EL MÉDICO ADENTRO

Puede sonar a ciencia-ficción, pero un científico israelí ha sentado las bases del primer computador biológico que, reducido a dimensiones microscópicas e implantado en el organismo, dará la orden de elaborar en éste los medicamentos necesarios.

21 de junio de 1999, 05:00 am

Se trata de un computador mecánico que, si se logra construir a partir de moléculas biológicas con lo que su longitud se reduciría a 25 millonésimas de milímetro e implantar en el cuerpo humano, su programa decidirá qué medicamentos sintetizar a fin de corregir anomalías y prevenir o curar enfermedades.

El nuevo computador fue diseñado por el catedrático Ehud Shapira, un investigador de 46 años del Departamento de Ciencias de la Computación y Matemáticas Aplicadas del prestigioso Instituto Científico Weizman de la ciudad israelí de Rejovot, próxima a Tel Aviv que lo presentó la semana pasada en un congreso en Estados Unidos.

La presentación tuvo lugar en el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, según su sigla en inglés), donde se celebró el quinto Congreso internacional de computadores basados en ácido desoxirribonucleico (el código genético ADN).

La idea aparece desde hace años en la literatura de ciencia-ficción: un computador de dimensiones mínimas, hecho de materiales orgánicos, implantado en la célula y que hace las veces de médico interno , es decir, regula los procesos biológicos del organismo y elabora medicamentos en el momento necesario.

Por ejemplo, dicho computador biológico podrá percibir cambios bioquímicos anómalos en el tejido y decidir, según su programa, qué medicamentos sintetizar y liberar para corregir la anomalía , dijo Shapira.

Además, podrá detectar procesos bioquímicos no deseables en la célula y elaborar el medicamento que no sólo frene la enfermedad sino que la evite , afirmó.

El computador diseñado por Shapira tiene 30 centímetros de longitud y funciona en forma similar a máquinas biológicas conocidas como los ribosomas, que son las cintas de producción de las proteínas en el cuerpo humano.

Según Shapira, en un futuro próximo, la ciencia podrá lograr un vuelco revolucionario en el terreno de la planificación molecular, y entonces será posible construir un computador biológico a partir de moléculas orgánicas.

A diferencia de los computadores electrónicos de la generación actual, que se basan en los principios que sentó del catedrático estadounidense John von Neumann en 1940, el computador mecánico de Shapira se basa en el fabricado por el matemático británico Alan Turing en 1936.

Una vez que, en base al modelo de Shapira, se construya el computador biológico, éste podrá, por ejemplo en el caso de una carencia de determinada proteína, reunir diversos aminoácidos y elaborar la proteína necesaria, y de ese modo evitar el desarrollo de enfermedades.

Puesto que estará construido con materiales orgánicos, no será rechazado por el cuerpo humano y podrá servir de regulador natural y permanente en la célula.

Además del uso intracorporal, el computador biológico también será un instrumento eficaz en la industria biotecnológica, ya que con su ayuda será posible fabricar medicamentos en grandes cantidades.

Shapira obtuvo su doctorado en la Universidad de Yale, ingresó en el Instituto Weizman en 1982. En la década del ochenta estuvo implicado en el proyecto japonés del diseño de computadores de la quinta generación y publicó numerosos estudios científicos en el campo de los lenguajes lógicos de programación.