AL BORDE DE UN INFARTO

AL BORDE DE UN INFARTO

Por JORGE LUIS DURAN PASTRANA Redactor de EL TIEMPO Los movimientos de Luis Moya Jiménez, enfundado en su vestido azul celeste de cirujano, son calmados pero seguros, mientras opera un voluminoso equipo blanco japonés que costó, hace 8 meses, 1 millón de dólares.

20 de junio 1999 , 12:00 a.m.

El silencio de la sala de hospital es roto abruptamente por la voz de Moya: Si lo ven bien?, acá es donde está el problema , dice mientras señala en una de las pantallas del equipo un espacio negro que interrumpe una delgada línea blanca, que se asemeja a un rayo.

Moya, el director de la Unidad de Hemodinamia del hospital San José, se refiere a una imagen diagnóstica del corazón de Fernando Beltrán*, un paciente bogotano de 42 años que ya tiene encima un ataque al corazón y que está a punto de sufrir otro si no se cuida. Ese pedazo negro dice indica que la arteria está tapada y que es necesario despejarla para evitar que este hombre sufra otro infarto, tal vez mortal .

Mire la edad del paciente y ya las complicaciones que tiene. Es que la gente no se cuida ni previene los factores de riesgo de infartos, que son la principal causa de muerte por enfermedad del país , sentencia, con tono de profesor universitario, mientras se acomoda en una de las sillas de la sala de juntas.

Para él, que además es el presidente de la Liga Colombiana contra la Enfermedad Coronaria, los bogotanos y, en general, los colombianos le ponen más cuidado al motor de su carro que al estado de sus corazones: No están atentos a su propio motor: si su presión está buena, cómo esta su colesterol y si está en capacidad de soportar todos los aceleres .

Con cifras Las afirmaciones del cardiólogo no son simples palabras. De un maletín saca la copia de un estudio que realizó la Liga, donde se demuestra que en el país la gente no pone atención a los factores de riesgo de enfermedades del corazón, como son la obesidad, la hipertensión, el cigarrillo y el sedentarismo, entre otros.

Las cifras corresponden a una encuesta y a la toma de tensión y exámenes, en 15 capitales de departamento, a 53.245 personas, de las cuales 8.500 son de Bogotá.

El estudio se hizo durante 7 años en jornadas similares a la que se realizará hoy en tres centros comerciales de la ciudad (ver recuadro).

Según esos resultados, Pasto es la ciudad con más hipertensos, mayor índice de fumadores y con altos niveles de personas con triglicéridos altos, lo que incrementa las posibilidades de que en esta ciudad se presenten infartos.

En Bogotá, a pesar de que cuenta con índices bajos de este riesgo en comparación con Pasto, Tunja y Bucaramanga, cada día más personas padecen de enfermedades coronarias debido a que no hay control sobre los factores de riesgo.

Y es que en la ciudad, de acuerdo con Moya, cerca del 42 por ciento de la población sufre de colesterol alto, es decir, cerca de 2 940.000 individuos, partiendo del supuesto que en Bogotá viven 7 millones de personas.

Pero hay más: 20 por ciento de los habitantes fuman, más del 25 por ciento sufre de hipertensión arterial y el 30 por ciento de los encuestados tienen problemas de obesidad.

Estas cifras han llevado a la muerte a centenares de personas, números que cada vez crecen más. Según la Secretaría Distrital de Salud (SDS), en 1987 se presentaron 1.717 fallecimientos por infarto, mientras que en 1997, hubo 2.623 casos.

Sin embargo, 1996 fue el año más crítico, con 3.056 muertos. La población más afectada siempre ha sido la de más de 60 años, aunque los casos en personas entre los 15 y los 59 años han aumentado significativamente.

La prevención es la clave y eso la gente no lo tiene en cuenta. 95 por ciento de la población solo acude al médico cuando el corazón presenta un síntoma y la enfermedad se establece. No llevan una dieta adecuada y no hacen ejercicio , agrega Moya.

Es cierto. Mientras en Medellín 62 por ciento de las personas hace algún tipo de ejercicio, en Bogotá solo lo hace el 49 por ciento.

El tren de vida es alto en Bogotá y no se previene. Hay que hacerlo, de lo contrario se va a presentar una alta mortalidad de infartos , dice, pausadamente, Moya, abandonando el hospital San José para abordar su automóvil, al que también procura cuidarle las válvulas de su motor.

Invitación de corazón Quienes crean que prevenir enfermedades coronarias es muy costoso, hoy tienen la oportunidad de hacerlo, gratis, en Bogotá y otras 15 ciudades del país.

Se trata de la séptima jornada de prevención del infarto y la hipertensión arterial, organizada por la Liga Colombiana contra la Enfermedad Coronaria y Bayern.

La jornada médica en Bogotá se llevará a cabo en los centros comerciales Bulevar, Tunal y Metrópolis, de 9 a.m. a 4 p.m.

Básicamente, consiste en un chequeo médico general a cada asistente para determinar si esa persona se encuentra entre los 7 millones de colombianos propensos a sufrir un infarto.

En cada punto de atención, habrá un grupo de médicos generales y cardiólogos, además de otro personal paramédico, que son los encargados de hacer los exámenes y los diagnósticos.

Aquellas personas que sean detectadas como en riesgo de sufrir un ataque al corazón, se les regalará un bono para una consulta con un cardiólogo, y otro para un examen de perfil lipídico, con el que se medirá el nivel de grasa y colesterol en la sangre.

En Bogotá se aspira atender en la jornada de hoy a cerca de 8 mil personas.

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