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EL PACTO COLECTIVO

Si nos atenemos a su significado, un pacto colectivo es el acuerdo o consenso razonable que se establece entre gobernantes y gobernados para cumplir unas reglas o decisiones de carácter social, encaminadas a resolver democráticamente los problemas de una comunidad, como fue la expresión protocolizada en el pasado taller convocado a instancias del Plan de Ordenamiento nOrTe.

Si bien es cierto reconocemos el avance registrado con la participación activa de actores comunitarios, sigue vigente la ausencia de quienes, por disposición legal, les corresponde impartir su aprobación al proyecto que finalmente presente al Alcalde, una vez sea formulado y sometido a consulta de la autoridad ambiental o sea Corporinoquia y previamente del Consejo Territorial de Planeación.

Surge entonces la preocupación y tiene relación con el esfuerzo acometido para sacar adelante, quizás el intento más serio hasta ahora puesto en marcha de planeación participativa, el cual puede eventualmente ser mutilado o desviado de las decisiones avaladas por la comunidad después de casi un semestre de discusión, por quienes desconocen el proceso y pretendan desbaratarlo o acomodarlo de un tajo, especialmente en su contenido de fondo, hablamos del concejo.

De ahí la importancia de signar el pacto colectivo incorporando temas de tanta repercusión para el futuro de la ciudad, por lo menos dentro del horizonte propuesto con vigencia de largo plazo al año 2006, mínimo permitido por la ley 388/97, si bien es cierto lo será solo para el contenido urbano del plan por cuanto la vigencia mínima con el contenido estructural es de 9 años.

Por su puesto el escenario previsto para la ciudad hacia el año 2006, hace abstracción de algunos proyectos sin definición o con incertidumbre, entre ellos el aeropuerto internacional, el distrito de riego del Ariari, la navegabilidad del río Meta, fundamentalmente el proceso de paz, cuya indefinición no puede otorgar seguridad plena en la adopción de políticas de ocupación territorial futura, vale decir migración poblacional flotante y de desplazados, vinculación de capital e inversionistas y las propias funciones que desarrolle Villavicencio y su área cercana.

Ante estas consideraciones que estimamos sensatas, simultáneamente como al efecto se trabaja, la Cámara de Comercio lidera la formulación de un plan estratégico, este sí con un horizonte mayor, con el fin de incorporar las eventuales nuevas realidades y dinámicas en la en la dimensión espacial del territorio de Villavicencio con su área de influencia, con la visión de hacer realidad la propuesta de convertirnos en ciudad-región agroindustrial, tal como lo propone Acopi Meta.

El pacto colectivo de ciudad, comienza por reconocer de conveniencia que Villavicencio cuente con una población inferior a 400 mil habitantes en el 2006, la cual excluye los flotantes y desplazados, no ampliar el actual perímetro urbano para contar con suficiente espacio de ocupación. Así mismo congelar hasta la aprobación del plan nuevas autorizaciones diferentes a las existentes por parte de la Junta de Planeación en sectores no incluidos en el perímetro sanitario, dar cumplimiento estricto a las normas ambientales, enfatizando que nuestra vocación turística y agroindustrial fundamentalmente se desarrolle con la responsabilidad de proteger la vertiente oriental de la cordillera, fábrica y reservorio de agua, oxigeno y biomasa, potencial de conservación estratégica en el nuevo siglo.

Por tanto, la Alcaldía de Villavicencio y el Consejo Territorial de Planeación, deberán garantizar a la comunidad presente en las diferentes mesas de trabajo y a quienes no acudieron pero, son partícipes por extensión de sus decisiones, el que no se convierta en letra muerta el consenso alcanzado hasta la fecha, con el fin de no frustrar la tan promocionada participación ciudadana.

El concejo municipal no puede ser inferior a las expectativas de cimentar el proyecto de ciudad que todos queremos, con el concurso de los villavicenses, a quienes les debe doler la problemática.

*Planificador urbano- Regional

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
18 de junio de 1999
Autor
RUBEN RODRIGUEZ DEVIA*

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