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LA RUTA DEL CONTRABANDO DE GASOLINA

Hasta el año pasado se decía que en Venezuela era más cara el agua potable que la gasolina. De allí, donde existen 67.000 millones de barriles de crudo en reservas (Colombia tiene sólo 2.314 millones), comienza la agonía para un sinnúmero de municipios colombianos, muy necesitados, que no reciben un peso por sobretasa al combustible.

Contrabandistas aprovechan la ventaja comparativa de precios y hacen su propio negocio. A ellos se les conoce como el cartel del combustible. Todo empieza al otro lado de la frontera, se pasa a Maicao, se atraviesa La Guajira, se llega a Urumita (límites con Cesar), se avanza a La paz y se termina en Valledupar.

En esta ciudad, de acuerdo con el presidente de Fendipetróleo Costa Atlántica, Gustavo Serje, se está dejando de vender la no despreciable cantidad de 800.000 galones, que representan 1.700 millones de pesos anuales para el municipio y 600 millones para el departamento del Cesar por concepto de sobretasa .

Lo anterior, a pesar de haber aumentado en la ciudad el parque automotor.

El periplo que siguen en el Cesar los tanques con capacidad para cinco galones, conocidos como pimpinas , comienza en el corregimiento de Varas Blancas, municipio de La Paz (Cesar), colindante con el sur de La Guajira; luego sigue por carreteras y trochas hasta Codazzi, en el centro del Cesar. De ahí a Valledupar no hay más que un paso.

Mientras un galón de gasolina corriente venezolana cuesta alrededor de 1.400 pesos, el galón de gasolina colombiana es vendido a 2.356 pesos, precio, incluso, más caro que el de la gasolina extra de contrabando, que cuesta 1.600 pesos. El galón de combustible extra nacional vale 3.008 pesos, es decir, casi el doble.

Ante la venta informal del combustible traído de Venezuela, varios propietarios de estaciones de servicio de La Paz (Cesar) optaron por recurrir a la gasolina del vecino país. Con esta son llenados los tanques y surtidores electrónicos. Los precios bajaron generando una estampida diaria del parque automotor de Valledupar hacia la Paz y San Diego. El ahorro por tanqueada oscila entre 10 y 20 mil pesos.

Pero mientras algunos propietarios de las 20 bombas de Valledupar denunciaban las causas de la deserción de clientes hacia La Paz, otros sacaban cuentas dejándose tentar por el negocio ilícito. No tardaron en enviar también carrotanques hasta La Guajira para comprar el combustible extranjero y venderlo en sus estaciones.

Como estábamos perdiendo más de 7 millones de pesos cada mes, porque la gente iba a tanquear a Varas Blancas en busca de lo barato, nos pusimos de acuerdo con las estaciones de San Diego y decidimos vender gasolina venezolana. Hasta le mandamos a decir al Alcalde que no íbamos a pagar la sobretasa , dijo Carlos Orozco Cuello, propietario de la bomba San Francisco en La Paz.

A parte de que están tanqueando sus surtidores con gasolina venezolana, la Policía Aduanera ha descubierto que en algunas estaciones mezclan la gasolina (colombiana y venezolana), para rendirla.

Los pimpineros En La Guajira, los vendedores de gasolina en pimpinas se han multiplicado en todos los municipios ante la mirada impasible de las autoridades. Los conductores les siguen comprando a los pimpineros ya que por cada galón de gasolina corriente se ahorran 800 pesos con respecto al colombiano.

Actualmente, todas las estaciones de gasolina de Riohacha y Maicao venden gasolina venezolana, así como los surtidores del sur de La Guajira, hasta donde ingresa el combustible, una veces de contrabando y otras por el camino legal previo pago de impuestos.

En Cúcuta, las autoridades estiman que hay unos 5.000 vendedores ambulantes de gasolina. Allí, pudo más el cansancio de estar jugando al gato y al ratón con los pimpineros y por eso el pasado 20 de mayo el gobernador, Jorge García-Herreros, autorizó la importación de gasolina con la que se espera recaudar, en lo que resta del año, unos 6.000 millones de pesos.

En esa ciudad, el cartel mueve más de 100 millones de pesos diarios.

La medida de importación pretende legalizar el tráfico irregular de combustible, pues según el jefe de Aduanas de Norte de Santander, Edgar Homero, por cada galón de gasolina venezolana que se incauta, otros cinco burlan los controles. Sin embargo, fuentes consultadas en la frontera estiman que las cifras son mayores.

Hasta el pasado 30 de abril la Guardia Nacional de Venezuela decomisó 10.600 litros de gasolina, unos 2.100 galones, que pasaban en los tanques de combustible alterados, de vehículos tan grandes como el Ford Fairlane o tan pequeños como el Fiat Uno.

Las autoridades de ambos lados de la frontera coinciden en que no existen grandes contrabandistas, pero sí el enjambre de los 5.000 pimpineros en las calles de Cúcuta, quienes en promedio venden a diario entre 20 y 25 galones cada uno.

Por las entradas de San Antonio del Táchira y Pedro María Ureña es casi que imposible que pasen camiones llenos de canecas o carrotanques, pero por el lado de Puerto Santander sí se presenta contrabando un poco más grande , aseguró el administrador del Fondo Rotatorio de Rentas Departamentales de Norte de Santander, Alvaro Ureña, Los pequeños contrabandistas tanquean la gasolina en las 15 estaciones venezolanas ubicadas fuera de las poblaciones fronterizas y que solo abastecen a vehículos con placas de ese país.

Allí compran la gasolina de 86 octanos (similar a la corriente) a 60 bolívares el litro (unos 750 pesos por galón) y sólo están autorizados para tanquear hasta 100 litros o 150 si el carro es de transporte público. Luego, en Cúcuta, esa gasolina la venden a 1.300 pesos el galón en las calles y a 1.600 en las 14 bombas de la ciudad, donde la corriente nacional se cotiza a 2.300 y la extra a 3.150. Ese mismo galón venezolano cuesta 1.100 pesos en las estaciones internacionales.

Importación, la solución? En San Antonio del Táchira (Venezuela), el jefe de la Unidad de Hidrocarburos del Destacamento de Frontera 11 de la Guardia Nacional, subteniente Braun García Ortiz, precisó que para aumentar la capacidad del tanque algunos conductores los alteran, otros los inflan con aire a presión y ahora utilizan los llamados vikingos, que son unas bolsas de goma .

En Arauca, donde todo el combustible que se consume proviene de Venezuela, también se legalizará la importación de combustible.

El secretario de Hacienda, Néstor Germán Hidalgo, aclaró que únicamente podrán efectuar importación legal los expendedores de Arauca y Arauquita porque son los únicos reconocidos por la Ley de Fronteras. Los demás municipios tendrán que adquirir el combustible en los expendios autorizados.

La demora es que organicemos a los distribuidores para iniciar el proceso legal de importación , dijo Hidalgo, quien agregó que en la capital departamental son cerca de 300 las familias que dependen de ese oficio.

Las autoridades creen que con la entrada del nuevo decreto de importación, los pimpineros tienen los días contados. Otros ven en la nueva autorización el pasaporte para ingresar el combustible a Colombia y luego, desde la frontera, llevarlo de contrabando al interior.

Frente común Alarmados por la situación, Policía, Fiscalía, Dian y Procuraduría conformaron un frente común en el Cesar.

A finales del mes pasado, en cada una de las 20 estaciones de gasolina de Valledupar aplicaron pruebas para verificar la procedencia del combustible.

Durante la jornada fue cerrada la estación Servicentro El Tractor, por vender gasolina venezolana. Allí mismo fueron inmovilizados tres carrotanques con el combustible de contrabando procedente de La Guajira.

Igual suerte afrontaron las gasolineras de Bosconia, Codazzi y el corregimiento de Cuatro Vientos, jurisdicción de Chiriguaná, centro del Cesar.

En 1998, la Policía del Cesar incautó 62.557 galones de gasolina de contrabando. Hasta el 12 de mayo del presente año, han sido incautados 102.390 galones.

Todo lo incautado pasa a manos de la Dian y finalmente a la Red de Solidaridad en el Cesar. La Red ha recibido este año 20.000 galones. El director regional de la Dian, Iván Latorre, sostiene que como el combustible de contrabando no se puede legalizar, el propietario pierde su inversión .

De acuerdo con el coronel de la Dian, Mariano Jaimes, la gasolina venezolana tiene plomo, mientras que la colombiana no. La detección del plomo establece la diferencia cuando se aplican los reactivos químicos , agregó.

Negocio y perjuicio? Usualmente el 70 por ciento de los conductores cucuteños tanquean sus vehículos en los centros de expendio de Venezuela o con gasolina proveniente de ese país. En Cúcuta, diariamente se venden tres mil galones de gasolina colombiana.

Sin embargo, el aparente beneficio que reciben los colombianos al comprar gasolina venezolana, se convierte en perjuicios ambientales, de salubridad e incluso económicos, por la alta cantidad de plomo que contiene ese combustible, aseguran fuentes del Instituto Colombiano del Petróleo (ICP) de Ecopetrol, con sede en Piedecuesta (Santander) y máximo organismo científico que monitorea la calidad de los combustibles que se venden en el país.

Además, los vehículos que ruedan en Colombia desde hace dos años poseen un convertidor catalítico para reducir las emisiones de gases, el cual es muy sensible a la presencia de plomo en la gasolina. Ese censor cuesta aproximadamente millón y medio de pesos y queda inservible apenas entra en contacto con el plomo , explicó la fuente.

En el país no se adiciona plomo a la gasolina y el combustible importado no contiene esa sustancia química.

REACCIONES GUSTAVO MONTOYA PUYANA Terpel Bucaramanga Se debe establecer un estricto control de los volúmenes de venta en cada estación de servicio, confrontándolas con las compras legales de combustible. Estos elementos permitirán un estricto control. Solicitamos a Ecopetrol la marcación del acpm, para poderlo diferenciar del contrabando. Tanto la Dian como la Fiscalía deben tomar medidas en el asunto .

FRANCISCO ORTEGA Asesor Comercial Terpel del Norte Es interesante la labor de control con las autoridades, pero esperamos que sea a la mayor brevedad para que las petroleras nacionales y las multinacionales puedan salir adelante con su labor donde tienen inversiones. Es grave para la compañía si legalizan el producto venezolano, porque su precio es bajo y el producto nacional quedaría demasiado alto respecto al legalizado .

ERIC FASTRA De la Distribuidora de Gasolina Cosercol Limitada Hay un objetivo, y es vender gasolina colombiana. No debemos vender contrabando. Veo su legalización muy lejos, porque pienso que si eso fuera una realidad, las primeras en hacer concesiones serían las compañías multinacionales que están en el país desde hace más de 40 años para no perder el mercado nacional .

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
8 de junio de 1999
Autor
REDACCION NACIONAL

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