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SÍ A HOMOSEXUALES, CON DISCRECIÓN

Tal como ocurre en Estados Unidos, Francia y otras legislaciones del mundo, en Colombia los homosexuales no podrán ser expulsados del Ejército por su condición, pero deberán comportarse de acuerdo con los parámetros que imponen los rígidos códigos de honor militares.

La Corte Constitucional avaló ayer una serie de disposiciones del régimen disciplinario de las Fuerzas Militares (Decreto 85 de 1989), que consideraban no solo el homosexualismo, sino el concubinato y el adulterio como faltas contra la disciplina castrense, que podían dar lugar a la destitución del uniformado.

Con ponencia del magistrado Vladimiro Naranjo Mesa, la Corte consideró que estas disposiciones desconocían derechos consagrados por la Constitución como el de la intimidad, el libre desarrollo de la personalidad, e incluso, la defensa de la familia.

En el caso del concubinato, por ejemplo, el alto tribunal encontró que lo que se estaba desconociendo era la posibilidad de las personas de formar uniones matrimoniales de hecho, que son reconocidas por la propia Carta Política.

La corporación respaldó la norma que consagra como falta disciplinaria el cometer actos homosexuales en público. Sin embargo, lo hizo con una condición: que se aplique también a los heterosexuales. Es decir, explicó Naranjo, la decisión equipara las normas de conducta que deben seguir los unos y los otros.

De acuerdo con la Corte, el homosexualismo no puede ser considerado por sí mismo como una conducta reprochable, pero sí la ejecución pública de actos sexuales, dentro de las instalaciones militares o durante el servicio.

Naranjo precisó a este diario que el hecho de que el militar revele abiertamente su condición de homosexual o conviva con su compañero en las casas fiscales de la institución militar no puede dar lugar a la exclusión del servicio. Tampoco, dijo, las manifestaciones de afecto que por fuera del servicio tenga con su compañero.

Hace unos días, el general Fernando Tapias, comandante general de las Fuerzas Militares, había rechazado tajantemente cualquier posibilidad de que los homosexuales pudieran hacer parte del Ejército.

Tenemos una rígida disciplina y algunas características específicas de la institución; nuestros hombres se guían por el ejemplo y tienen exigencias éticas, morales y físicas que aceptan voluntariamente. La base de la institución es la disciplina , manifestó Tapias en esa oportunidad.

Sobre este punto, la Corte reconoció que los códigos de honor de los militares pueden válidamente ser más rígidos que las normas disciplinarias que se exigen en otras profesiones.

En opinión de la corporación, para poder mantener el orden dentro de una institución encargada de garantizar la seguridad de los ciudadanos, es necesario que sus miembros cumplan con un estándar superior de conducta.

Por esta razón, mantuvo una norma que establece como un motivo de sanción disciplinaria que un oficial se asocie o tenga un trato personal con personas que tengan antecedentes penales.

No tuve problemas Durante los primeros meses que estuvo en el Ejército, a Mario* le llamó la atención que sus compañeros de alojamiento nunca apagaban la luz para dormirse. La razón, según se enteró después, era que temían que en la noche alguno de los soldados intentara propasarse con ellos.

De acuerdo con este joven homosexual, que prestó su servicio militar en el Batallón de Policía Militar Número 13, en Bogotá, en una compañía de choque de 250 hombres, la decisión de la Corte puede servir para que una conducta que hoy en día se practica de manera clandestina entre los soldados, pueda ser tratada de una manera más natural.

En el tiempo que pagué mi servicio militar nunca tuve problemas por mi orientación sexual porque nunca la manifesté públicamente. Es más, me condecoraron como uno de los mejores de mi grupo. Tuve relaciones sexuales con un compañero del batallón de las cuales nadie se enteró , afirma.

Incluso, señala, conoció a algunos soldados que a pesar de no ser homosexuales tuvieron relaciones de este tipo con algunos de sus compañeros de filas.

En cambio, afirma, otro que nunca se comportó mal llegó una noche borracho y empezó a gritar que era gay. Unos días después, lo retiraron de la compañía.

*El nombre es ficticio *** Lo que pasa en otros países Estados Unidos Washington Si una persona se declara abiertamente como homosexual o es sorprendida en el acto o es acusada de serlo, queda incapacitada para hacer parte de las Fuerzas Armadas del país. Desde 1994, el Pentágono adoptó, tras años de intenso debate, una política conocida como no preguntes no digas bajo la cual los homosexuales pueden hacer parte de las fuerzas de seguridad siempre y cuando mantengan en el anonimato sus inclinaciones sexuales y no incurran en actos que den pie para pensar que lo son.

La política del Pentágono hoy por hoy sigue generando debate. Sus críticos opinan que propicia la persecución de los homosexuales. También se ha generando polémica por que ahora muchas personas evaden o se retiran del servicio declarándose voluntariamente homosexuales así no lo sean.

Francia París A la hora de enrolarse en el ejército a nadie se le pregunta su orientación sexual, pues se considera que todos pueden defender los colores de la bandera francesa. Además, la ley penal protege a los homosexuales ya que desde 1985 se puede llevar a toda administración pública o empresa privada ante los tribunales por discriminación relacionada con las preferencias sexuales.

Cuando existía el servicio militar obligatorio en Francia y algunos jóvenes homosexuales intentaban evitarlo asegurando que compartían su vida con otro hombre en concubinato, la excusa nunca fue aceptada y fueron enrolados como cualquier ciudadano.

Según Jean Paul Pouliquen, quien se encarga de defender los intereses de la comunidad gay en Francia, el Estado no tiene ningún interés en conocer la sexualidad de sus empleados y reitera que Francia es un ejemplo de respeto en ese sentido.

España Madrid Los homosexuales son libres de acceder a las filas del Ejército español y de prestar el servicio militar, con base en normas constitucionales y legales, y reiteradas sentencias de la Corte Constitucional.

El ingreso a las Fuerzas Armadas está regulado por la ley 17 de 1989, que asegura que la entrada a los Centros Militares de Formación se efectúa mediante sistemas que garanticen los principios democráticos. Por tanto, no se puede discriminar a nadie.

Las disposiciones que rigen el comportamiento de los militares tampoco discriminan a los homosexuales. Sólo castigan actos que se consideran contrarios a la disciplina o dignidad militares, como realizar actos deshonestos con inferiores de igual o distinto sexo, prevaliéndose de su condición cuando el acto no constituya delito .

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
15 de julio de 1999
Autor
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