NO HAY QUE TEMERLE A LA EPILEPSIA

NO HAY QUE TEMERLE A LA EPILEPSIA

Son muchas las historias que nuestros padres y abuelos cuentan sobre la epilepsia, una enfermedad que se conoce desde antes de Cristo.

9 de mayo de 1999, 05:00 am

Esto ha dado pie a la creencia en remedios caseros, pócimas y hasta rezos para conjurar a esta enfermedad que en épocas pasadas era considerada como demoníaca o como signo de una maldición.

Actualmente se considera que la epilepsia es tratable en la mayoría de los casos, claro que no por aquellos caminos mitológicos. Los diagnósticos son más precisos y dan base para elaborar una mejor estratégica terapéutica.

Problemas relacionados con el cuidado y la nutrición prenatal, la atención del parto, los cuidados y la nutrición en los primeros meses de vida y a factores relacionados con deficiencias en el control de la salud pública hacen que este problema sea mayor en países en vía de desarrollo.

En nuestro medio se presenta con mayor frecuencia en la infancia y la mayoría de sus síntomas aparecen antes de los 5 años de edad. Según la Fundación Liga Central Contra la Epilepsia, en el país existen aproximadamente 800 mil personas con epilepsia y en Bogotá la cifra asciende aproximadamente a 160 mil.

La epilepsia es un problema neurológico que se caracteriza por crisis recurrentes de convulsiones y otros síntomas, originados por alteraciones eléctricas en el cerebro. Existen las epilepsias de origen genético y son llamadas primarias y las otras, las secundarias, pueden ser adquiridas.

El ser humano puede, en un momento dado, tener un daño cerebral por una enfermedad de origen, genético, infeccioso, ambiental, traumático o tóxico, entre otros, y así originarse una cicatriz en el cerebro que con el tiempo va a encallarse y ocasionar una descarga eléctrica anormal. Es por eso que en nuestro medio, una de las principales causas que originan este trastorno es el trauma craneano, dice Carlos Medina Malo, director científico de la Fundación Liga Central Contra la Epilepsia.

Las originadas por enfermedades neurológicas que generalmente necesitan cirugía. Otras requieren tratamientos con medicamentos pero no necesariamente de por vida.

Ruben Kuzniecky, profesor de neurología y neurocirugía de la Universidad de Alabama at Birmingham, en Estados Unidos y que estuvo presente en el I Simposio de Neurociencias celebrado recientemente en Bogotá, señala que en los últimos tres años se presentaron avances increíbles desde el punto de vista genético de esta enfermedad, es decir, se ha visto una evolución considerable en este campo, ya que se han identificado por primera vez 5 o 6 diferentes formas de epilepsia de origen genético. Incluso ya se encontró el gen defectuoso, lo que representa nuevos horizontes para el futuro.

Mejor calidad de vida Un estudio realizado por Rafael Palencia, especialista de la Universidad de Valladolid en España, señala que el régimen de vida de un niño con epilepsia debe ser lo más normal posible.

Hay que evitar las prohibiciones que puedan repercutir en el ánimo del niño.

El experto considera además, que las prácticas atléticas son muy importantes para los jóvenes y que su restricción exagerada, por padecer epilepsia, puede conducir en la práctica a situaciones más perjudiciales que ventajosas.

* Cuando se le presente un ataque, hay que colocar a la persona de medio lado, aflojarle la ropa, tratar de que no se golpee, quitar los curiosos y cuando se despierte, debe haber alguien que lo esté cuidando y le ayude sin temor.

*Cuando se le desencadene el ataque, no hay que tratar de ponerle nada en la boca ya que se puede romper los dientes o la mandíbula, por la fuerza descomunal que desarrolla. La lengua se protege por sí sola.

* Tenga en cuenta que el paciente no se muere por el ataque pero sí por las complicaciones, como por ejemplo que se ahogue o que se atore con lo que tiene en la boca. Por ello no debe suministrarse ninguna bebida.