Cerrar

| Actualizado hace 38 minutos

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo.

  • Pico y placa
  • Clima
  • Que buena compra
  • Facebook
  • Twitter

Patrocinado por:

EXTRATERRESTRES EN BOGOTÁ

Lo que hacen los integrantes del grupo suizo Da Motus no puede llamarse teatro, tampoco es danza ni una propuesta plástica convencional; es todo eso y mucho más, es una investigación del movimiento convertida en una serie de acciones y sutiles traslados, con un color y una música contemporáneos y sobre todo con un mensaje de fondo.

Brigitte Meuwly y Antonio Bhler, los directores, saben que su trabajo no se puede circunscribir a una disciplina particular. Es que desde el comienzo, cuando se les ocurrió unirse para crear, hace 12 años, la propuesta no fue la de hacer una pieza teatral sino un espectáculo que usara el instinto para tocar corazones, para emocionar.

Para eso, lo que hicieron fue ir una y otra vez al zoológico, ver los movimientos animales, mirar mucho a los conejos que tienen en sus casas, darse cuenta de toda la expresión que hay cuando un animal está totalmente quieto y tratar de aprender de esa gama de gestos que se generan cuando se pasa de la quietud al movimiento. Da Motus es eso: en latín significa dar movimiento . La música se puede entender si hay silencio, igual ocurre con la luz que necesita de la oscuridad. Nosotros investigamos el movimiento en la inmovilidad , dice Antonio para explicar.

A Colombia llegaron gracias al apoyo de la Fundación Cultural Prohelvetia y el Departamento de Cultura de Friburgo, para participar en el Festival de Teatro Callejero. Vinieron con dos obras que gustaron en sus primeras presentaciones. Urbanthropus es una de las piezas, la que interpretan justamente los directores, vestidos de plateado y como las tradicionales imágenes que el cine ofrece de los extraterrestres. Allí no hay un tema central, el movimiento es el eje y los dos seres se van integrando a la arquitectura creando bellas imágenes; se trepan a los árboles, se convierten en esculturas vivas al lado de los teléfonos o se sumergen en una fuente rebosante. Son como felinos de desplazamientos delicados.

El otro trabajo, Dilatando huellas, se apropia también del mismo concepto pero tiene música y textos. Thierry Dagon, el compositor de la música, y Corinne Tache son los otros integrantes del colectivo.

Cuál es la intención? Hay una nostalgia poética por la naturaleza. Buscamos concientizar al espectador de que a la naturaleza se le está dejando cada vez menos espacio, pero también somos conscientes de que no podemos cambiar las cosas.

Cómo evitar que se vuelva un panfleto? No estamos dando un discurso ni adoctrinando. Trabajamos instintivamente y así queremos que el público lo reciba. Nuestras obras son abstractas, para que el espectador haga asociaciones, evoque recuerdos personales y se forme diversas imágenes.

No produce decepción hablar de algo que no cambiará? Por eso hablamos de una nostalgia poética. Aunque no se pueda cambiar, hay que decirlo. Es una manera de mostrar el desacuerdo y de descargar la agresión y la tristeza a través del arte.

Son pesimistas? La forma, la música, las coreografías y vestuarios son contemporáneos. A pesar de tener algo de tristeza dentro, nuestras obras no son tristes; más bien son surrealistas.

Qué papel juega el público? Lo importante es llegarle al corazón a la gente, captar su atención. Eso no implica trabajar para gustar. Nosotros trabajamos para nosotros, lo hacemos pensando en el público pero sin que él se nos convierta en dictador.

Urbanthropus: Hoy, 12 de agosto, 5 p.m. Chorro de Quevedo.

Mañana, 13 de agosto, 5 p.m. Plaza de Bolívar.

En dilatant les traces (Dilatando huellas): Sábado, 14 de agosto, 2 p.m. Centro Andino.

Lunes, 16 de agosto, 1 p.m. Parque Simón Bolívar.

Foto: Gerardo Chaves/ EL TIEMPO LAS OBRAS de los suizos rompen la cotidianidad urbana para crear una especie de oasis de quietud en medio del acelere citadino. En Bogotá han sido un éxito total.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
12 de agosto de 1999
Autor
DIEGO LEON GIRALDO S. Redactor de EL TIEMPO

Publicidad

Paute aqu

Patrocinado por:

Volver arriba