UNIVERSITARIOS: SEXO SÍ, PERO...

UNIVERSITARIOS: SEXO SÍ, PERO...

La virginidad? Entre amigos, y a la luz del día, todos se burlan: quién cree en algo tan pasado de moda?

15 de marzo de 1999, 05:00 am

Pero en la intimidad de la alcoba, nadie vuelve a reírse: aunque no se le dé el mismo nombre -porque suena a vetusto, mojigato y anticuado- muchos jóvenes todavía aspiran y desean tener sus primeras relaciones sexuales al contraer matrimonio.

Sí, porque también los jóvenes siguen creyendo en la validez de las uniones permanentes, aunque no quieran llamarlas matrimonio. Y, a pesar de estar comprometidos con sus estudios universitarios y, en consecuencia, su futuro, buscan establecer relaciones estables y duraderas.

Se podría pensar que el fantasma del Sida ha influido en este cambio de actitud. Sin embargo, los sondeos e investigaciones hechos entre universitarios del país no lo confirman: al Sida, sí le tienen temor pero, de todos modos, eso es asunto de otros...

Y por eso, las relaciones sexuales siguen envueltas en un manto de grandes riesgos. El uso del condón, a pesar de ser el método más aceptado, sigue siendo restringido (apenas el 39 por ciento de los hombres lo usan), mientras que un porcentaje demasiado alto aún sostiene sus contactos íntimos sin ninguna protección (28 y 29 por cientos en hombres y mujeres, respectivamente).

El tema de la sexualidad se confunde a menudo con los asuntos meramente sexuales. Los universitarios hablan de manera abierta en torno a cualquiera de los aspectos que involucran las relaciones, aceptan con más desparpajo los contactos homosexuales, discriminan menos a quienes los practican, se ven bombardeados por doquier por mensajes llenos de invitaciones al sexo y el amor físico. Pero, a pesar de ello, y por encima del caldo en ebullición de hormonas nuevas, se muestran contradictorios a la hora de actuar.

A grandes rasgos, estas son las conclusiones que se derivan de una investigación adelantada por la sicóloga Lucía Nader. La profesional, especializada en sexualidad, analizó las experiencias de más de mil universitarios de Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cali, con edades de entre 17 y 25 años. El trabajo se adelantó con la asesoría de Química Schering.

Dicen muchas cosas Sí, especialmente los adultos hacen afirmaciones que carecen de fundamentos. Por ejemplo, existe el concepto de que la virginidad desapareció y de que los jóvenes, todos sin excepción, sostienen relaciones sexuales cada vez más tempranas.

Esto es parcialmente cierto. Parcialmente. Porque, de acuerdo con la investigación, la iniciación de las relaciones sexuales no se presenta en la mayoría de los casos al entrar a la adolescencia, sino más tarde.

Aquí van algunas cifras para el sexo femenino: -Barranquilla: el 44 por ciento de las universitarias barranquilleras inician los contactos sexuales entre los 19 y 21 años.

-Bogotá, el 43 por ciento comienza entre los 19 y 21 años, el 33 por ciento, después de los 22.

-En Medellín, el 21 por ciento inicia relaciones sexuales entre los 16 y 18 años; el 40 por ciento, entre 19 y 21 años.

-Cali: el 25 por ciento tiene sus primeros contactos entre los 16 y 18 años; el 31 por ciento entre 19 y 21; el 20 por ciento, después de los 22.

En términos globales, esto significa que las mujeres de las cuatro ciudades analizadas inician sus relaciones sexuales con mayor frecuencia entre los 19 y 21 años (40 por ciento); el 18 por ciento las inician a los 16 años; el 20 por ciento, después de los 22 años.

Entre los hombres, los porcentajes son bien distintos y denotan una iniciación mucho más temprana: el 53 por ciento de ellos tiene su primera relación entre los 16 y 18 años. Las cifras se discriminan así: -Barranquilla: el 45 por ciento comienza entre los 16 y 18 años.

-Bogotá: 25 por ciento entre los 16 y 18 años; 57 por ciento, entre los 19 y 21.

-En Cali, entre los 16 y 18 años, el 75 por ciento de los jóvenes inician sus contactos sexuales.

-Y en Medellín, el 51 por ciento de los muchachos se inician entre los 16 y 18 años.

Vacío de información Cuando se va más allá de las cifras, se observa que existe un inmenso vacío de información entre los adolescentes y adultos jóvenes. El hecho de encontrarse cursando estudios superiores no implica una mayor madurez desde el punto de vista sexual.

Así, por ejemplo, la investigación de la doctora Nader indica que un porcentaje mínimo -casi inexistente- recibe información de parte de los padres o algún miembro adulto de la familia. Es sencillo: el diálogo no existe. Tampoco existe la cultura de la consulta con un médico. Ni siquiera para pedir concepto en torno a medidas de precaución para evitar embarazos o enfermedades de transmisión sexual.

Y esto hace que la información sea recogida a pedazos, entre amigos, en revistas de variedades (nunca científicas), en conversaciones con compañeros que han vivido experiencias previas. Más sorprendente aún: no son pocos los que llegan a sus primeras relaciones con un casi total desconocimiento. Y esto lleva a la sicóloga Nader a concluir que la sexualidad de los jóvenes continúa siendo un hecho del azar .

Desconcertante No extraña entonces el hecho de que un porcentaje muy pequeño de jóvenes sabe como evitar caer en un embarazo no deseado.

En primer lugar, ni hombres ni siquiera mujeres conocen como se cumple el ciclo menstrual ni saben el momento de fertilidad de la mujer. Apenas el nueve por ciento de los hombres y -más sorprendente- el seis por ciento de las mujeres dan una respuesta correcta.

Y este desconocimiento, como es obvio, influye en el momento de asumir las precauciones. Entre las universitarias entrevistadas, apenas el 13 por ciento estaban usando la píldora; seis por ciento habían optado por la inyección, uno por ciento por el dispositivo intrauterino (DIU), 15 por ciento por métodos de barrera (entre los cuales el condón). El 29 por ciento no usaban nada; el 11 por ciento se guiaban por los métodos naturales o ciclos mensuales de fertilidad.

Por supuesto, la frecuencia de embarazos no deseados es demasiada alta. Aunque no se conocen cifras precisas, sí se establece que, cada año, se registran 400.000 abortos en centros hospitalarios. Cuántos de ellos corresponden a adolescentes? Y cuántas universitarias acuden a centros piratas? Nadie conoce la respuesta. Pero lo que sí concluyen los investigadores es que los universitarios necesitan de una más extensa información en torno al sexo y la sexualidad. Una información que, además de clara, concreta y verídica (científica), sea realista. Los jóvenes se sienten desorientados y, por ello, cometen graves errores .

Y son errores que, desafortunadamente, hipotecan todo un futuro. La pregunta podría ir dirigida a los padres: No hubiera sido mejor dialogar? Sí al diálogo Muchos de estos errores podrían evitarse si: -Hubiera diálogo en familia. Los padres deben vencer sus temores frente al tema del sexo y la sexualidad.

-La información debe ser clara, precisa, detallada. No importa cuan escabroso parezca, todo tema debe ser tratado.

-Las actitudes represivas no resultan ser siempre la mejor opción frente a los errores.

-No duden en acercarse a un médico, un sicólogo o un ginecólogo.