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LOS HEREDEROS DEL DELITO

Como si se tratara de artistas de cine, el clan de los Casallas grabó su apellido sobre el cemento, a la entrada de una de sus casas de la localidad de Suba.

Su fama -según las autoridades- la construyeron a lo largo de unos cuarenta años. Durante ese lapso los Casallas se convirtieron en el terror de algunos barrios de este sector, en el extremo noroccidental de Bogotá.

Ahora la banda se encuentra prácticamente disuelta. Dos hombres señalados como miembros de la organización, Douglas Germán Casallas Monesqui y William Omar Casallas Baracaldo, fueron capturados el 18 de enero. Están sindicados de hurto agravado. Otros tres murieron el año pasado y uno más está encarcelado.

En algunos barrios de suba, la carreta de los Casallas, tirada por un caballo, era una imagen cotidiana. Siempre iba sobrecargada de hierba, y con uno o varios miembros de la familia atentos al tráfico y a los huecos.

En realidad, los Casallas vigilaban a la policía y afinaban la mirada para detectar la puerta entreabierta de alguna casa, o el menor descuido de los empleados de los almacenes de electrodomésticos, señala la información del CTI de la Fiscalía.

Cuando esto ocurría, los Casallas actuaban como un relámpago. Bajo los montones de hierba desaparecían chaquetas de cuero, grabadoras, bicicletas, equipos de sonido, gorras de marca. Los Casallas -dicen las autoridades- no despreciaban ninguna prenda pues los largos años en el oficio les había permitido crear una filosofía de trabajo : hay que robar de todo, porque todo tiene su cliente .

Y así se lo enseñaron a sus hijos, porque la zorra de los Casallas, además de caleta, era escuela. Los vecinos de Suba vieron desde pequeños, a los miembros de la segunda generación de los Casallas reconociendo el territorio.

Las investigaciones de las autoridades indican que estos comenzaron sus actividades ilícitas cuando vivían en Fontibón. Allí eran conocidos como placeros , por su trabajo en la plaza de mercado del sector. Compraban productos agrícolas y los revendían en Suba. En la zorra siempre viajaban padres e hijos.

Hace muchos años la familia Casallas tenía buen dinero. Dos generaciones atrás, la abuela de ellos tenía una marranera y un criadero de caballos en Fontibón. Ella murió y el abuelo comenzó a vender todo. Ahí parece ser que comenzaron sus actividades ilícitas , explicó un investigador.

Según el funcionario, los Casallas comenzaron a delinquir en Suba durante los viajes a vender mercado. Posteriormente se fueron a vivir en ese sector.

En los viejos y gruesos libros de anotaciones de los CAI de la Policía de Suba, aparecen registrados los nombres y las fotografías del clan de los Casallas, al lado de informes de atracos a bancos y corporaciones, de los cuales los culpan.

Según las autoridades, esta banda compuesta por cerca de cuarenta personas se conformó especialmente con muchachos entre los 14 y los 16 años. Algunos ya murieron.

En el expediente de antecedentes criminales de la banda aparecen los nombres de José Casallas, El Pato (papá de William), muerto en un enfrentamiento con la Policía en una pollería de Suba, tras un atraco; Wilmer Casallas (hijo de José) asesinado cerca a la plaza de Fontibón y Omar Casallas también asesinado a finales de 1998.

Mauricio Casallas, otro de los integrantes del clan, cumple en la cárcel Modelo una pena de 18 meses de prisión por hurto; Hernán Esteban Casallas Mono feo abandonó hace poco su celda de la misma cárcel luego de cumplir una sentencia de nueve meses por igual delito. En la mira de la justicia están otros miembros de los Casallas.

William Casallas, sin embargo, dice que la banda es una invención de las autoridades y de los vecinos. Según él, la gente piensa que son una banda porque pasan buena parte del tiempo juntos y se reúnen a veces para tomar cerveza en las tiendas de Suba.

Para la Fiscalía también es claro que hay miembros de la familia Casallas que son personas honradas y nada tienen que ver con las actividades de sus parientes.

La mayoría son muchachos que han crecido con el delito. La oportunidad de estudiar fue mínima y se acostumbraron a hacer lo mismo que hicieron sus familiares por años: robar. , dijo un investigador.

Lujos y pobreza Y es que cuando uno de los Casallas afirmó que había que robar de todo, era cierto. Algunos residentes en Suba afirmaron que la banda, incluso, robaba a los niños cuando estos salían a jugar a la calle. Les quitaban tenis y chaquetas, y a la salida de los colegios los despojaban de maletas y bolsos.

Ultimamente se dedicaban al robo de bicicletas de competencia. Precisamente, fue por la denuncia de unos hermanos, quienes aseguraron que en dos oportunidades los Casallas los robaron las ciclas, que la Fiscalía comenzó las investigaciones.

El proceso fue conducido por Elizabeth Navas Rincón, fiscal 81 encargada de la unidad segunda de patrimonio con el apoyo del fiscal 239 Edelberto Arenas Cadena. Después de meses de investigación, los agentes del CTI rodearon, a las 4:30 de la madrugada del 18 de enero, dos casas de Suba.

A William lo detuvieron en la calle 74 bis número 81 a 13, barrio Aguas Claras. El joven, de 20 años, intentó escapar por una casa contigua. La Fiscalía encontró entre los cajones de una mesa de noche, una billetera hurtada a un miembro de la Fiscalía.

Douglas Casallas, primo de William, fue capturado en la carrera 98B, número 131-10, del barrio Chucua Norte. No tengo documentos pero sí soy el que buscan , le dijo al CTI.

El operativo fue en una casa de un piso. En el inmueble hay varios apartamentos. Lo insólito es que demuestran pobreza, pero no hay tal , dijo un miembro de la Fiscalía.

En cada una de las piezas relucía la última tecnología en equipos de sonido, televisores y otros electrodomésticos. Las colchas de las camas y otros objetos en el cuarto eran de lo mejor, afirman los agentes.

William y Douglas Casallas están recluidos en la cárcel Distrital con una medida de aseguramiento por hurto calificado y agravado.

Las autoridades esperan que el nombre del clan de los Casallas sea de ahora en adelante sólo eso, tal como está grabado en el cemento, a la entrada de la casa donde fue detenido Douglas.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
17 de marzo de 1999
Autor
De la REDACCION JUDICIAL

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